La segunda edición del festival Rock The Sun tendrá lugar los días 18 y 19 de septiembre de 2026 en La Carpa del Poble Espanyol en Barcelona. De nuevo con el hard rock, el sleaze y el rock melódico por bandera contará con Eclipse y Michael Monroe como cabezas de cartel.
Un año más y van tres tocaba acudir a la llamada a filas del festival cartaginés Rock Imperium. Huyendo de la cruel climatología que azota Asturias en los últimos días llegamos a la milenaria Cartago Nova para disfrutar del gran regreso de los Judas Priest liderados por un Rob «Metal God» Halford en un envidiable estado de forma. Auténtico plato fuerte de una jornada en la que se posicionaron en el lado ganador junto a los rejuvenecidos Uriah Heep y unos Extreme, comandados por el infatigable Gary Cherone y el carisma de Nuno Bettencout.
Encargados de inaugurar esta nueva entrega del festival sería el combo sinfónico holandés Blackbriar, que si bien no disfrutaron de una audiencia muy numerosa, algo normal a las tres de la tarde de un miércoles laborable, debutaron en un escenario estatal plenos de energía y ganas de agradar. Con su vocalista Zora Cock como punto focal, descalza y ataviada con un elegante vestido de motivos florales dejaron la sensación de estar algo más que influenciados por sus compatriotas Whitin Temptation. Cumplieron la tarea encomendada llevándose el aplauso de un público aún escaso pero muy por la labor.
En las antípodas de la propuesta sonora de sus predecesores Turmion Kätilöt arribaron a Cartagena para ofrecer un enérgico show que aglutina a partes iguales sonidos electrónicos con estética black metal. Propuesta convergente con tendencias que abanderan bandas como Electric Callboy o Babymetal. La dupla vocal formada por MC Raaka Pee y Shag-U no quejó centímetro de escenario sin recorrer haciendo las delicias de la audiencia más joven.
Superado un problema en el monitor de José Rubio daba inicio el tiempo para Ronnie Romero. Segundo paso para el chileno por el Rock Imperium tras su actuación con Elegant Weapons el pasado año. Centrado en la presentación de su nuevo disco como solista, destiló carisma y volvió a demostrar por que leyendas del rock como Ritchie Blackmore o Michael Schenker han contado con su gran voz en Rainbow y M.S.G. Reveló que el show será editado en un futuro DVD mientras sorprendía a propios y extraños recuperando un tema del álbum debut de The Ferrymen, un pequeño guiño a Whitesnake con un extracto de «Love Ain`t No Stranger» y cerrar su tiempo rindiendo homenaje a su gran influencia, el siempre añorado Ronnie James Dio a través de «Rainbow In The Dark«.
Paso a paso los suecos Eclipse se van colando en festivales de mayor envergadura. Su trayectoria ha sido hasta el momento una clara línea ascendente para la banda liderada por Erik Martensson. Gozaron de buen sonido, en eso no falla el Rock Imperium, mientras un inesperado goteo hacía saltar todas las alarmas ante un posible diluvio que nunca llegó a producirse. Curioso «outfit» de Erik calzado con playeras de distinto color, rojo y negro, en lo que sospechamos un guiño a la portada de su último disco «Megalomanium«.
Los veteranos Uriah Heep ofrecieron un set pleno de intensidad y energía. No se celebra un 50º aniversario todos los días y dejaron patente que hay cuerda para rato. No dosificaron esfuerzos ni ante la presencia por fin de un sol que había pasado la jornada tímidamente escondido tras la bruma marítima que invadía Cartagena. Se encuentran en estado de dulce y se nota, tanto arriba del escenario como en la reacción de una parroquia encantada con el buen hacer de los británicos. Impagable cerrar su tiempo con una «Easy Livin’» en la que se hicieron acompañar por Ronnie Romero y Richie Faulkner compañeros del bajista zurdo Dave Rimmer en Elegant Weapons.
Uno de los grandes atractivos del festival junto al «sacerdote» más famoso del metal eran sin duda Extreme. Los de Boston no se prodigan habitualmente por nuestros escenarios y con nuevo disco en el zurrón la oportunidad ofrecía doble satisfacción. Intercalando hábilmente clásicos y novedades en el set ofrecieron un show a la altura de las expectativas. Si bien la mayor conexión con el público llega con temas como «Decade Dance» o «Monster» también habría tiempo para disfrutar de sus nueva composiciones. Huelga decir que el tramo acústico iniciado con «Hole Hearted» es una apuesta claramente ganadora en su repertorio pero la revisión de un himno como «We Will Rock You» trasladó a muchos a su paso por el estadio de Wembley allá por 1992 para rendir homenaje a la figura de Freddie Mercury. Banda de directo como pocas, con Gary Chenore infatigable recorriendo de punta a punta el escenario y un Nuno Bettercourt defendiendo su origen portugués mientras realiza una masterclass a la guitarra, es de recibo mentar la gran aportación de Pat Badger en coros y la gran pegada de Kevin Figuereido a los parches. La inevitable «To Be With You» con la dupla Cherone / Bettencourt sola sobre las tablas puso patas arriba Cartagena pero cerrar su tiempo con «Get The Funk Out» fue sin duda todo un acierto. Que vuelvan pronto.
Cae la noche en la vetusta Cartago Nova para recibir a Judas Priest. Con una producción más austera que las anteriores paradas de su actual gira estatal, tocaba adaptarse a las características del escenario del festival, la circunstancia no evitó la demostración de poderío y carisma del «metal god» y sus huestes. La más que probable «ayuda» a Rob Halford a través de «delays» y «reverbs» no hace más que refrendar el gran valor del estado vocal del interprete a sus 72 años. Siguen conectados con un público que corea un himno tras otro y disfruta de cada detalle aunque sea esperado. No falta la moto sobre el escenario en «Hell Bent For Leather» o su característico tridente coronando el escenario balanceandose sobre las cabezas de los de Birmingham. Scott Travis nos da la bienvenida, agradece nuestra presencia y se arranca con la intro de «Painkiller» El parque del Batel es un clamor y más cuando la figura de Glenn Tipton aparece en las pantallas de televisión gigantes colocadas en los laterales del escenario. Cada miembro defiende su papel sobradamente, el más activo junto a Halford es un Richie Faulkner plenamente recuperado de sus problemas de salud, para dejar la impresión que a estos Judas les quedan muchos escenarios aún por conquistar.
La propuesta musical más periférica del plantel de bandas en esta primera jornada era la ofrecida por el combo folk metal teutón In Extremo. Nunca defraudan, buenas canciones, actitud y visualmente agradecidos adornados por ropajes de inspiración vikinga y sus clásicas gaitas y zanfonas, instrumentos alejados del metal tradicional. Lograron retener a una importante porción de «metalheads» que en buen número iniciaron la estampida tras la descarga de Judas Priest, pues hay que recordar que nos encontrábamos pasada la media noche de un miércoles para muchos laborable.
Tocaba recoger, recuperar fuerzas y regresar en pocas horas. Cartagena, veni vidi, vici aunque Halford lo describió mucho mejor: Judas, puta madre, Priest.
Nuevos festivales significan nuevas salidas a la carretera para el equipo de Heavy Metal Brigade. León se convirtió esta vez centro neurálgico de la primera y de seguro multitudinaria edición del Lion Rock Fest, evento que vino a congregar a lo más granado del hard rock local, estatal e internacional en las figuras de Crazy Lixx, Eclipse, Be For You, Gotthard, 91 Suite y H.E.A.T.
Sito el festival en el Palacio de Exposiciones y Congresos de la egregia capital vecina, recinto que se demostró ideal para la celebración de un festival de estas proporciones, enorme en tamaño y capaz de desplegar dos escenarios, dispuestos uno frente al otro, y de disponer de un sonido siempre dentro de lo mínimamente exigible. Una construcción que resultó incluso cálida pese al frío propio del mes de noviembre que azotaba en el exterior. Zona de fumadores, servicio de guardarropa, barra, puestos de merch, comida etcétera. En definitiva todo lo que una cita como la del pasado sábado requería. Toda vez recogidas las acreditaciones entramos con la sana intención de pasar una gran tarde noche y contárosla lo mejor posible. Claro que para nosotros el festival había arrancado ya unas horas antes…
… pues lo hizo con una de las llamadas actividades complementarias del evento: la descarga de los localesSunset Blvd en la sala Babylon. Así pues pudimos desbloquear no un escenario sino dos en nuestro interminable periplo peninsular, encontrándonos una sala coqueta pero un público respondón. Incluso varios músicos y sin embargo amigos de este medio entre la audiencia. Y es que como he dejado escrito otras veces, el mundo es un pañuelo y eso que llaman “la escena” más aún.
El rato que pudimos disfrutar de la banda y que os aseguramos nos dejó con ganas de más, tristemente teníamos otra serie de obligaciones durante la jornada, nos pareció que se trataba de una interesante propuesta de hard/heavy, con voz femenina al frente y las cosas bien claras. Mucho amigo de la banda entre la audiencia, solo faltaba y sobradas ganas de pasarlo bien pese a lo pronto de la hora, alrededor de la una y media de la tarde. El rock no conoce horarios. En lo que al quinteto respecta, temas como “Revenge” o la versión del “Maniac” de Michael Sembello nos picaron lo suficiente el gusanillo como para pujar por una futura visita a nuestros escenarios.
Grande el papelón con el que se encontraron los suecos Crazy Lixx, no ya por la siempre desagradable labor de tener que abrir el evento sino por ser, quizás, la propuesta más perpendicular festival con su bien conocido hard de fuertes raíces glam. Pero faltaban minutos para las siete cuando irrumpieron sobre las tablas y de un plumazo borraron todo atisbo de duda. Nervios, si los tenían, a buen seguro no dejaron traslucir ninguna clase de intranquilidad.
No eran pocas las ganas con las que desgranaron su bien cosido repertorio. Pero por si al público, ya numeroso y muy por la labor, le sabía a poco, pronto su frontman Danny Rexon echó mano de una gran bandera en “Anthem For America”, debidamente adaptada para incorporar el logo de la banda. También de una máscara al más puro estilo Jason Voorhees de la saga “Viernes 13” y una especie de puñal-micrófono con el que no dudó en amenazar, es un decir, a sus compañeros de banda.
En lo que a rango se refiere, puede que Rexon no fuera el vocalista más capaz de la jornada. Lo que no quita para que demuestre ser un frontman de garantías, con buena conexión con la gente y que parece disfrutar a lo grande con lo que hace. Algo que queda patente durante “Silent Thunder”, corte que arrancaría la primera gran ovación de la jornada.
Mención aparte merece el inmenso batería Joel Cirera, enfundado en una llamativa camiseta en la que podía leerse “I Fucking Hate Drummers” y que otro tanto podría decirse de la forma en que se aplicaba para con su kit. Mucha saña en sus brazos sobre el sufrido instrumento. Todo pasión y ganas. Tres cuartos de hora de una banda tan poco original como orgullosamente eficaz, que supo abrir la primera edición del Lion Rock Fest con el mejor pie posible.
Pese a los denodados esfuerzos de Rexon y Cirera, mentiríamos si dijéramos que la expectación no fue mayor para sus paisanos de Eclipse. La banda que, preciosa Explorer en mano, lidera Erik Mårtensson, salió y convenció en tierras leonesas ya desde un inicio donde se les vio enchufadísimos, concentrados, disfrutando y haciendo disfrutar.
Que claro, con una dupla como “Roses On Your Grave” y en especial la muy ganchera “Got it!” es fácil que todo vaya sobre ruedas desde los albores del show. Y no es que el sonido en líneas generales fuera esquivo a sus predecesores en el cartel, pero sí sentimos que el segundo de los escenarios, aquél que acogía a las bandas grandes del evento, mejoraba en varias décimas a su vecino de en frente.
Vimos muy risueño a Mårtensson y muy participativo al público congregado frente a él. Mientras, Magnus Henriksson destapaba el tarro de las esencias durante una tremenda “Run For Cover”, “The Hardest Part Is Losing You” finalmente logró que banda y público fueran un único ente indivisible. Uno de los múltiples cortes de su último álbum “Megalomanium” y que parece haber caído de pie dentro de su ya bien nutrido repertorio. Con “Anthem” siguió ese idilio de la banda con los suyos para que después Mårtensson abandonase su preciosa seis cuerdas y encarase una muy certera “The Storm”.
El propio frontman tendría su merecido descanso en la figura del bajista Victor Crusner, quien tomaría el mando en tareas vocales para una sentida “High Road”. A pedido de Erik, cientos de móviles iluminarían el Palacio de Exposiciones y Congresos durante una “Battlegrounds” donde, sorpresa, la banda introduce un guiño en forma de una pequeña porción de “Heaven And Hell”, el inmortal clásico de Black Sabbath.
Surgiría entonces “Black Rain” para poner de relieve la cara más heavy del combo nórdico y encarar así un final que culmina, no podía ser de otra forma, con “Viva La Victoria”. Triunfante final y un show que, al menos en lo que a mí respecta, sí que me convenció. Hago hincapié porque me consta que hubo división de opiniones al respecto. Como siempre, estoy abierto a un debate tan vehemente como ordenado.
Los leoneses B4U tenían ante sí una verdadera espada de doble filo. Por un lado la gran oportunidad que suponía tocar en un festival tan afín a su sonido como este. Por otro, que dadas las horas no fuese poco público que decidiese ir a por algo de cena o incluso tomar posiciones en el Stage A cara a la descarga de los suizos Gotthard.
Pero los locales salieron a disfrutar y se notó. Ayudó, y puede resultar hasta tópico decirlo, el gran número de amigos del combo que se encontraban frente al escenario. Ellos y los demás fuimos recompensados con el buen hacer de una banda madura, se formaron allá por 2006, y que tiene en Ángel a un frontman de garantías.
Temas propios como “April Rain” o “One With The World” les funcionaron a los leoneses. Su hard melódico quedó así encuadrado dentro de las propuestas menos festivas de la jornada. Algo de lo que vino a dar de la versión del “Heart Turns To Stone” de Foreigner que deslizaron. Con “Light” fueron finiquitando un set algo escueto, no sin que antes Ángel afirmase que para ellos era un sueño estar allí, a lo que el público leonés respondió vitoreando a sus paisanos.
Como decimos tenían una oportunidad y supieron aprovecharla. He de decir que en lo que a mí respecta no les conocía y me sorprendieron para bien. Algo tendrán. Ojalá una cita por tierras asturianas más pronto que tarde.
Y llegó el turno de uno de los grandes nombres de la jornada, nada menos que los suizos Gotthard, banda de reconocida trayectoria y que a pesar de la terrible pérdida del que fuera su frontman Steve Lee en un desgraciado accidente hace la friolera ya de trece años, cómo corre el reloj, ha sabido seguir adelante con toneladas de buen gusto y grandes canciones.
Suyas y propias. Porque si bien arrancan con su “Every Time I Die”, pronto deslizan un “Hush”, original de Joe South, que también inmortalizaran unos tales Deep Purple. La escenografía no podía ser más sobria con ese telón de fondo que acompañaba a la banda. Puede que el sonido, al menos donde me encontraba frente al escenario y pese a tratarse del Stage A, no fuese todo lo redondo que cabría esperar. No menos cierto es que a la gente congregada frente a los suizos pareció no importarle demasiado. Enchufados banda y público prácticamente desde el minuto uno.
Da fe de ello una “Feel What I Feel”, de aquél “Bang!” de 2014, que puso centenares de brazos en alto y provocó una algarabía tal que, a término, se pudieron oír los primeros vítores de una audiencia rendida y entregada a la causa. Puede que en “Top Of The World” la sombra de Lee sea alargada. Lo cierto es que Nic Maeder ofreció en León una muestra de todo su talento, que no es poco. Puede no tener el especial carisma de aquél a quien reemplaza. Pero calidad como para defender el puesto como punto focal de esta banda lo tiene de sobra.
Es el propio Maeder quien nos avisa de que se viene la parte importante del show. Y lo que viene son pequeños solos que procuraron merecido descanso al de Lausana. Un pequeño set acústico calmó las aguas. Pusieron la nota calma “One Life, One Soul” o “Remember Me” para después reconducir con “Starlight”, convenientemente alargada frente a su versión de estudio. Los coros pegadizos es lo que tienen.
Muy celebrada en este momento de la velada “Mountain Mama” y no tanto el pequeño solo de batería de Hena Habegger. No tanto por el desempeño en sí como por el sitio que vino a ocupar dentro del show. Porque quién quiere solos de batería cuando tienes un corte que funciona en la manera en que lo hace “Lift U Up”. Si es que al final…
Muy grandes Gotthard, con un Freddy Scherer que repartió incontables dosis de clase y saber hacer durante la más de hora y media que duró el set de su banda. Pero en honor a la verdad cabe decir también que se fueron un poco de madre con el horario marcado, provocando que algunos tuviéramos que desplazarnos al Stage B antes incluso del término de su actuación cara a no perder ripio de la buena gente de 91 Suite.
Como mentir se me da tirando a regular y, por ende, me gusta ir con la verdad por delante, debo reconocer que 91 Suite son una de mis grandes asignaturas pendientes en lo que a hard/AOR nacional se refiere. Los murcianos llevan largo tiempo peleando pero siguen sin perder su esencia. Algo que les honra en un panorama donde la técnica del ensayo error hasta que das con la tecla parece ser la tónica dominante.
Porque lo fácil habría sido deslizarse hacia corrientes más en boga dentro de nuestro territorio y, sin embargo, ahí siguen con su estilo de toda la vida. Y en buena forma, además. Enlazando temas a comienzos del show como si les fuera en ello la vida. Y desde luego que el público del Lion Rock Fest supo responder en consecuencia.
No es menos verdad que en ciertos momentos del set, algunas charlas de Jesús Espín entre canciones se hicieron pelín largas. Pero la banda arrastra tal nivel técnico que, toda vez la máquina vuelve a funcionar, todo son sonrisas frente al escenario.
Los regalos, incluso, pues no dudó el propio frontman en bajar al foso CD’s en mano para regalarlos a la audiencia. Para los que nacimos en los años ochenta o más atrás, resulta triste ver la forma en que el digital ha clavado con no poca saña los clavos en el ataúd del formato físico. Gran detalle por parte de la banda en cualquier caso.
PD: ¡Prometo hacer los deberes!
No creo que sean muchas las bandas a las que habremos visto atravesar un momento de forma tan óptimo como en el que parecen instalados los suecos H.E.A.T, que en la segunda estancia de Leckremo en la banda parecen han terminado por convertirse en una de las experiencias en vivo más poderosas que hayamos visto.
A tumba abierta y sin un segundo que perder. La irrupción en tromba de la banda sobre el escenario pilla desprevenidos incluso a los técnicos del festival. Y es que, al menos donde servidor se encontraba dentro del recinto, el sonido distorsionaba que daba gusto durante los primeros acordes. “Demon Eyes” creo, y digo creo, fue la que arrancó el set. Porque lo cierto es que no fue hasta “Hollywood”, qué gancho tienes maldita, que todo recondujo hacia cauces normales.
En realidad la lista de temas que interpretaron viene a dar un poco igual. Quizá haya quien eche en falta el toque más AOR de sus inicios. Aquello que comenté antes de la fidelidad a uno mismo que demuestran 91 Suite. Pero en honor a la verdad cabe decir que el set de H.E.A.T ofrece muy pocas dobleces. Porque Leckremo se come el escenario como si en ello le fuera la vida, sí, pero porque está rodeado de la inmensa clase de Dave Dalone en guitarras y cuenta con el apoyo discreto pero fundamental, por contradictorio que pueda sonar, de Jona Tee en teclas.
Leckremo, incluso, no duda en hacer sus pinitos en nuestro idioma. Frontman que gracias a diversos proyectos anteriores desde luego conoce bien nuestro territorio. Nuestros puntos fuertes y también nuestras debilidades. Porque esa es la cosa durante la segunda etapa de Kenny en la banda. El sueco es ahora un showman en toda la extensión de la palabra. Volcánico e infatigable, no negocia un solo tono alto mientras no duda en entregarse en cuerpo, alma y sudor a su gente. Se habla mucho de las bandas que habrán de tomar el relevo de los grandes nombres del pasado y he aquí un candidato más que firme al puesto.
Porque la fiesta en cortes como “Beg Beg Beg” es como pocas que hayamos visto. Tres mil o más personas botando y gritando al unísono y una banda que apenas da descanso. Por no hablar de una “Back To The Rhythm” con hechuras ya de clásico imborrable. El final con “A Shot At Redemption” les confirmó como uno de los exponentes más incendiarios y efervescentes del hard mundial y puso el punto final a una velada que adornarían, a modo de despedida, con el tema principal y homónimo de la peli “Ghostbusters”. Si llegado el día os surge la posibilidad, no lo penséis e ir a verles.
En líneas generales y pese al retraso acumulado, de hecho H.E.A.T terminarían pasadas ya las dos, fue una gran primera edición del Lion Rock Fest. Multitudinaria y sita en un recinto a la altura de las circunstancias. Gente de todos los rincones del país y, nos consta, no pocos que se pegaron el viaje desde otras latitudes. Estados Unidos incluso. Tal fue el éxito de la convocatoria.
Como apuntes a mejorar podemos hablar de las largas colas que muchos asistentes hubieron de sufrir, los dichosos tokens o el alto precio de la bebida si bien este último parece tener más que ver con el signo de los tiempos que con el propio evento en sí. No lo sé. En cualquier caso y si el año que viene la cosa sigue por los mismos derroteros, repiten ubicación y el cartel iguala en calidad al de esta primera edición, cosa harto difícil si me preguntan, será un auténtico placer volver a dejarse caer por tierras leonesas.
Como siempre, no queríamos cerrar esta crónica sin dedicar nuestro agradecimiento a Artisti-k Producciones por todas las facilidades, ni tampoco sin mandar un gran saludo a los muchos músicos, amigos, fotógrafos y fans con los que nos cruzamos a lo largo de la jornada. Sois multitud y me es imposible nombraros a todos. Ya sabéis: nos vemos en el siguiente.
León será este fin de semana epicentro del rock melódico y el hard rock en España gracias a la ambiciosa propuesta del Lion Rock Fest que además firmar un gran cartel con Crazy Lixx, Eclipse, Be 4 You, Gotthard, 91 Suite y H.E.A.T. como primeros espadas ofrecerá distintas actividades por la ciudad de viernes a domingo, todas de carácter gratuito.
El viernes 3 de octubre tendrá lugar en la Sala Studio 54 a partir de las 21:30 horas el concierto de la formación local Torque y los melódicos madrileños Strangers. Pasada la media noche, concretamente desde las 00:30 horas en la Black Bourbon, otra sala emblemática de la ciudad, el periodista musical y locutor de radio Jason Cenador será el protagonista de una pinchada hasta altas horas de la noche. El sábado arrancará de la mejor manera posible a las 13:00 horas con la sala Babylon como escenario, en esta ocasión con protagonismo para la formación local Sunset Blvd. El cierre a la jornada y el festival estará protagonizado por la pinchada que Rafa Basa ejecutará en la omnipresente sala Black Bourbon a partir de la 1:30 horas de la madrugada. Sin duda Lion Rock Fest es una gran apuesta destinada a consolidarse en el plantel de festivales estatales gracias a su formidable programación y elección de un estilo musical a veces denostado como el rock melódico y el hard rock. Entradas aún disponibles a través del siguiente enlace: