Reseña: Empire Of Disease «While Everything Collapses» (Xtreem Music 2026)

Tercer largo para los bilbaínos Empire Of Disease, segundo tras su fichaje por el sello Xtreem Music, y que trae de nuevo a la actualidad a la banda formada por Gorka Díez (guitarra y samples), Pintxo Wayewta (voz), Iban Hernando (batería) y Xabier H. Zarraga (bajo). Este “While Everything Collapses” fue producido, grabado, mezclado y masterizado por el Vhäldemar Pedro J. Monge (Ancient Settlers, Rise To Fall, In Thousand Lakes…) en los Chromaticity Studios y viene adornado por el artwork de Miryamad. En la calle a partir del 19 de marzo.

No podría sonar más clásico el prólogo de “The Beast Inside Me”, ese deje entre sinfónico y cinemático. Lo que me agrada es el modo en que va dando paso al envite metálico del combo bilbaíno. Siempre con ese sonido tan orgánico, tan terrenal, en un trazo directo y un avanzar firme y con los alardes justos. Melodeath bien construido, siempre bajo el característico registro de Pintxo Wayewta. Me gustan los buenos detalles melódicos que entrega Gorka Díez a modo de engarces entre estribillos. La banda adopta luego un groove más marcado, antesala de un solo de guitarra a modo de broche final. Considero un buen arranque.

Depravity” apura la cara más death del cuarteto en su prólogo. Todo el corte resulta atravesado por riffs contundentes y con gancho. Hay un bajo de Xabier H. Zarraga conformando al alimón con las baterías de Iban Hernando una base rítmica prolífica en cambios de ritmo. Aquí vuelven esos habituales engarces de Gorka Díez, siempre atinado en la construcción de melodías. Quizá no ofrezca grandes sorpresas en cuanto a estructuras se refiere. Death melódico directo y rabioso, a fin de cuentas. Pero deja tanto un buen sonido, no fallan en esto el Chromaticity Studio, en especial cuando todo se agria camino del epílogo. Muy servicial.

No Risk, No Glory” presentó el álbum en sociedad apostando, de primeras, por la cara más contundente y pesada de los vascos. Muy firme Iban Hernando con el doble bombo en esos primeros compases. Es un corte a rezumar de groove, trufado de breakdowns muy marcados, cuidados cambios de ritmo y unas voces más oscuras y graves de lo habitual. Lo que me agrada es cómo este cambio de discurso se apoya en su sonido orgánico de siempre. Sin guiños ni trucos de salón. Solo metal oscuro, rotundo y sincero.

A esa pesadez habrán de contraponer el mayor brío de “The Art Of Manipulation”. La banda se arrima más que nunca al death metal para un corte que si bien puede adolecer de una selección riffera algo más hábil, nos devuelve a los Empire Of Disease más viscerales, con un Pintxo Wayewta desgañitándose a placer tras el micro. Aquí es Iban Hernando quien capta toda mi atención, habiendo compuesto una base rítmica tan firme en las partes más veloces como pintona en las más pesadas. Y si bien como digo hay riffs que quizá me parezcan algo por debajo de la media del disco, lo que sí me agrada es ese trazo tan retorcido que dibujan aquí. Puede que no sea la favorita de nadie tras una primera escucha pero lo será a la larga. Palabra.

Torture Chamber”, a la sazón corte más extenso del álbum, sí llama mi atención en lo que a riffs se refiere. Recupera el groove y de nuevo lo hace de un modo muy natural. A la pesadez inicial contraponen unas primeras estrofas violentas y muy crudas. Baterías que vuelan, voces que se desgañitan y una producción capaz de cargar con cualquiera que sea el discurso que persiguen. Hay un groove que vira (tímidamente) hacia lo alternativo, al que siguen un metal descosido primero, un curioso y llamativo breakdown después que culmina en un epílogo llamativo por elegante. Sensacional labor de Gorka Díez.

Hamunaptra” bucea en la cara más melodeath del cuarteto. Metal rabioso y contundente, para la que es, en primer término, la entrega más incendiaria de todo el largo. Con la escuela sueca en mente, imagina uno a At The Gates sonando de fondo al tiempo que componían esta sexta entrega, Empire Of Disease han conformado un corte que huele a cañonazo en directo desde el mismo prólogo. Vibrantes y endiablados, intuye uno será del agrado de los más clasicómanos. El resto siempre puede apreciar lo bien que casa la base rítmica de Iban Hernando y Xabier H. Zarraga o gozando de los muchos (y buenos) detalles melódicos que atraviesan la composición.

While Everything Collapses”, corte más raquítico de los ocho, es otro directo a la mandíbula. Metal furibundo, de ritmos vivos y riffs muy clásicos, apuntalando una escritura menos recóndita y más lineal, dispuesta en favor de los Empire Of Disease más descosidos y vibrantes. Un buen solo de Gorka Díez ocupa el puente y esta penúltima entrega, finalmente, ofrece tan pocas sorpresas como distracciones. Directa y a la yugular, con un groove final realmente matador. A veces menos es más.

En contraposición a ese metal más directo, “More Than A Hundred” cierra desde un prólogo retorcido y casi laberíntico, al que suceden unas estrofas pesadas, repletas de un groove muy pesado, donde da la impresión que los chicos se han dejado su metal más arrastrado para este último corte. En corto es un metal arrastrado, de voces agónicas y mucho doble bombo. Un cierre que profundiza en su cara más mísera y desesperada.

While Everything Collapses” recoge el guante del anterior “Shadows In The Abyss” (reseña), reincidiendo en su death melódico directo y orgánico. Un disco breve, sin más florituras que las necesarias, bien escrito y planteado, que si bien no me conquista en su totalidad, creo sigue mostrando a una banda en clara la línea ascendente.

Texto: David Naves

Reseña: Empire Of Disease «Shadows In The Abyss» (Xtreem Music 2023)

Segundo largo para la infatigable banda vasca Empire Of Disease tras debutar con el Ep “Silence Is Violence” en 2019 y entregar dos años más tarde un primer largo de nombre “With All My Hate”. Tras firmar contrato con Xtreem Music, Gorka Díez (guitarra y voz), Xabier H. Zarraga (bajo), Iban Hernando (batería) y Pintxo Wayewta (voces) regresan ahora con “Shadows In The Abyss”, un segundo largo producido, grabado, mezclado y masterizado por el Vhäldemar Pedro J. Monge (Dormanth, Rise To Fall, In Thousand Lakes, Incursed…) en su Chromaticity Studio y adornado por arte de Miryamad. En la calle desde el 7 de noviembre.

Rasgos de ciencia ficción contemporánea en la intro que lleva aparejada la inicial “The Valley”, que transigirá pronto hacia el habitual metal pesado y contundente de la banda vasca. Encontrarás aquí un riff algo cerrado, una equilibradísima producción, no falla en esto el señor Monge, alimentado por el agrio registro de Wayewta. Que si bien no descubrirá nada en cuanto a trazo, tiene el gancho suficiente como para poner al gremio en alerta. Casi llega a crepitar el bajo de Zarraga durante estos estribillos oscos y malencarados. El pulso, casi marcial por momentos, sacude cada rincón de las estrofas, revelando finalmente un inicio de álbum más que eficaz.

Time For A New Era” se deshace de esa pulsión más marcial para conducirse hacia un metal en esencia más trotón e intenso. Mejora en lo tocante a riffs y se reviste de un mayor tecnicismo. El juego entre líneas de voz resulta hábil y mientras acude a un primer término un estribillo que roza lo atmosférico, Empire Of Disease contraponen cualquier atisbo de ligereza con una versión que resulta más cruda por rocosa. Es sin embargo el trazo más laberíntico del tercio final quien termina por llevarse el gato al agua. EoD suenan aquí más imaginativos, menos lineales, elevando finalmente la hipotética nota final.

Claro que si lo que buscas es metal moderno, o contemporáneo, inyectado de puro death melódico, “Ghost Of The Past” es una buena opción. Ritmos más vivos conviven con unas guitarras, valga la redundancia, más melódicas, si bien conducen hacia un estribillo donde la sombra de Robb Flynn parece más bien alargada. El riff que enlaza las distintas estrofas puede no me diga gran cosa. Pero en suma es un corte que disfruto, que recuerdo incluso, con un Iban Hernando sobrado de pegada. Es el corte más raquítico en cuanto a duración de todo el álbum y por ahí puedes echar en falta algo más del discurso que alimenta otras ofertas de este segundo trabajo. No obstante deja la sensación de que puede ser un auténtico torbellino en directo.

En esos ritmos más vivos se mantiene esta “Digging Our Graves”, ahondando en ese fuerte calado melódico a través del cual Gorka Díez da sobrada muestra de clase y estilo. Diversa que no imprevisible por trazo, es verdad que deja un bajo más ahogado en la mezcla que en cortes precedentes. También que su faceta vocal resulta tan arisca y descarnada como se espera. Hernando completa una fantástica línea de batería en la que cabe todo un abanico de ritmos y cambios de ídem. Se percibe cierta desolación en ese trazo más pesado que conduce al puente central. Allí habrán de emerger de nuevo los EoD más ágiles y trotones, testamento vívido de la cara más melodeath del quinteto. Y si bien echo en falta un solo que apuntale su embalaje final, bien está lo que bien acaba.

Casi como colofón a ese mayor vértigo que atraviesa el tronco central del álbum, el prólogo de esta ”The Game” confluye con ese impulso más vitalista, si bien pronto transige hacia un avanzar casi marcial que recuerda, sobremanera, a la anterior “The Valley”, aun cuando EoD se revisten ahora de un groove más acentuado, lo que terminará por dotar a este quinto corte de una fortísima personalidad en contraposición a otras entregas. Bulle cierta desesperanza en su tronco central, acentuada por las nada amables voces que en él se dan cita. Tampoco amable es el breakdown que anticipará el epílogo, si bien no dejo de pensar que merecía algo más de espacio.

Tras el un tanto recurrente título de “Dark Side Of The Soul”, la sexta entrega viene de nuevo a destapar al mejor Gorka Díez. El vasco está estupendo tanto en la creación de riffs como a la hora de enlazarlos a través de una de las composiciones más complejas, y también contundentes, de todo el tracklist. Acompañado por una línea de batería igualmente diversa, contundente en las partes más vivas y certera, original incluso, en aquellas más apaciguadas y/o melancólicas, consiguen elevar al corte al bando ganador del disco. Al menos en opinión de quien aquí escribe.

From The Depths”, que conocimos semanas antes de que llegara a nuestras manos el disco completo, vive de reproducir la cara más melodeath de la banda, que se traduce en un corte tan previsible como falto de dobleces. Especialmente en sus dos primeros tercios. En el tercero proliferarán acentos más groovies aquí y allá, descarnados y contundentes, que terminarán por atemperar en ritmos y ennegrecer en tono lo que, en un principio parecía un death melódico proverbial y canónico. Bien jugado:

Sorprende “Scum” no por mantener viva esa llama tan melodeath sino por esos coros que implementa la producción de Monge, inéditos en el resto de cortes. Otro tema para alabar la buena labor de Gorka Díez. También para recuperar en la mezcla el ineludible bajo de Zarraga. En muchos detalles viene a resultar la composición más clásica de las nueve y parece venir a poner negro sobre blanco las influencias más noventeras del quinteto. Aquellos que gocen de los primeros In Flames sin por ello renegar de los más recientes, bien harían en darse un festín con esto.

Muy firme Hernando en la final “Shadows In The Abyss”. De nuevo hábil a la hora de enlazar las diferentes capas sobre las que transcurre un corte empecinado en confrontar las muchas caras que alimentan el metal de los euskaldunes. Blast beats, partes más arrastradas y alguna de las voces más agrestes y malencaradas de todo el álbum. También un deje de nuevo más atmosférico en ciertos solos de Díez. En especial ese que corona su tronco central, uno de los más acertados de todo el álbum desde el punto de vista puramente melódico. Al epílogo se le podría reprochar cierta falta de tensión. Si acaso un mayor riesgo en cuanto a composición. Por otro lado no es menos verdad que cierra “Shadows In The Abyss” con sobrada elegancia.

El disco mejora y con creces las sensaciones que me provocaron durante aquél ratito en la semifinal de la W.O.A. Metal Battle Spain 2023 celebrada en Puerto De Vega (Asturias). La tiranía del reloj que imponen los concursos. Lo cierto es que dadas varias vueltas al segundo de los vascos, resultan una banda tan capaz en sus intenciones como hábil a la hora de plasmarlas en sus composiciones. Y porque un poco a la contra de lo que imponen las tendencias y salvo aquellos pequeños detalles corales en “Scum”, este resulta un álbum de lo más orgánico. En una escena trufada de pistas pregrabadas y mil ayudas externas, Empire Of Disease recuperan las esencias primordiales sin por ello cerrarse a contorsiones más propias del metal más contemporáneo. Siempre desde un acercamiento muy natural. Sincero incluso. Que aunque no me resulte un álbum de diez y entremedias encuentre detalles con los que me cuesta llegar a conectar, enseña a una banda en clara línea ascendente. A seguir por ahí.

Texto: David Naves