Crónica: “The Freedom Or Death Tour 2026” (Sala Totem 28/02/2026)

Freedom Or Death” es el nombre elegido para la gira 2026 de los canadienses Kataklysm, junto con Vader y Blood Red Throne como invitados especiales. Tres bandas internacionales del metal extremo con larga trayectoria, motivo que nos hizo decidirnos a ir a presenciar uno de sus shows, de los tres que tenían reservados para España. En esta ocasión, tocó acercarse a tierras navarras. Era sábado, la elección fue más sencilla.

Por primera vez pisamos la sala Totem Aretoa, situada en un polígono industrial, en la localidad navarra de Villava, muy cerca de Pamplona. Con su aspecto de taberna irlandesa y una más que aceptable acústica, la sala parece un espacio adecuado para este tipo de eventos, no es de extrañar que, últimamente sea una de las paradas elegidas por bandas destacadas y/o importantes del panorama metalero. También destacó la puntualidad británica de la que hicieron gala las tres bandas en el comienzo de sus descargas, ni un segundo más sobre el horario previsto para cada una.

Así, a las 19:15 salen a escena Blood Red Throne. Con un estilo diferenciado al de las bandas que acompañaban, los noruegos dispusieron de media hora justa para deleitarnos con seis temas extraídos de distintos trabajos. La formación ha pasado por numerosos cambios en sus 28 años de trayectoria y cuenta con varios discos en su haber. Blood Red Throne abren de espaldas al público con “Unleashing Hell”, de su álbum de 2003, sentando ya las bases de una descarga de death metal sin concesiones. El actual vocalista, Sindre Wathne Johnsen, presenta el segundo tema “Beneath The Means” perteneciente a su último álbum, “Siltskin” con el que ya meten en cintura a un público que puebla generosamente la sala navarra y parece sediento de ruido. Antes de “Every Silent Plea” aprovecha Ivan “Meathook” Gujić, uno de los guitarras del grupo, para meterse un buen lingotazo de whisky y acometer los endiablados riffs que forman parte de este tema.

Continúan con “Itika”, para regresar al último álbum con “Vermicular Heritage”, tras un nuevo brindis. La formación se muestra compacta, mostrando un death metal con tintes modernos y con la personalidad que le confiere el guitarra, miembro original y compositor, Daniel Død Olaisen. El conjunto lo cierran Freddy Bolsø a la batería y Stian Gundersen al pequeño y siempre vibrante bajo. Y se despiden con “Smite” invitando al público a visitarlos después en el merch, donde pudimos comprobar su cercanía. El sonido, aunque correcto, no llegó a los niveles que alcanzaron las otras dos bandas de la noche. Sin duda, nos dejaron con ganas de mucho más. Al que le guste este tipo de género, no debería dejar pasar la oportunidad de verlos en directo, si tiene ocasión.

Cambio de proyección de logo en el fondo del escenario: Vader. Me equivocaría poco si dijese que un gran porcentaje de la peña que pobló la Totem este sábado, estaba allí para ver el directo de Vader. Y es que los polacos son toda una institución en el metal extremo del este de Europa. Ese death crudo, con tintes de thrash, rápido, afilado y con el carismático frontman Piotr “Peter” Wiwczarek que te atrapa con su sola presencia; 43 años de experiencia, los avalan. La formación la completan Marek “Spider” Pajak, a la guitarra, Tomasz “Hal” Halicki, al bajo y Michal Andrzejczyk en la batería.

Comienza el espectáculo a las 20:10 horas, sonando “Sothis”, seguida de “Fractal Light”, con Spider y Hal intercambiando su espacio en el escenario. Atronadores los riffs de estos primeros temas. “Hola, Nafarroa”, saluda Peter, quien se siente como en casa por aquellas tierras y pregunta si se acuerdan de ellos. Es obvio que sí. Presenta “Wings”, tema que abre su fabuloso “Litany”. Le sigue “The One Made Of Dreams” y presenta “Reign Forever World” del EP homónimo (2000). La intensidad de cada tema requería una ligera parada entre cada uno, momento que aprovechaba Peter para interactuar con un público más que entregado. “Do you want some more?”, pregunta, y antes de recibir una respuesta, atronan con “The Book”. Bestial, con una batería que sonaba endiabladamente rápida. En la misma línea le sigue «Cold Demons”.

El escenario se convierte en un averno cargado de humo y de luces rojas y verdes. La banda desaparece del escenario entre la neblina para reaparecer unos momentos después y acometer una segunda parte cargada de temas clásicos y míticos. “This is fing war” grita enaltecido Peter. Sin parar empatan con “Lead Us!” La gente corea sin cesar “Vader, Vader” justo antes de su conocido “Triumph Of Death”. Ya en la recta final, presentan “Dark Age”, segundo tema de su primer largo de 1992 y piden un wall of death para “Carnal”. Hemos de decir que no hubo mucho movimiento en la sala, algún pogo en la parte central que nunca llegó a la zona delantera, algo que se agradece, teniendo en cuenta que el escenario de la Totem mide más de metro y medio de alto y costaría aún más seguir el bolo. En todo caso, la agresiva ejecución de los polacos nos dejó bastante absortos. Una última pregunta para terminar: “Is God fing dead?” “Helleluyah!!! (God is
Dead)” pone broche de oro a un impecable directo. “We are the f**ing Vader” sentencian mientras se despiden al son de la marcha imperial de Star Wars. Tremendamente generosos, lanzaron no solo púas, sino también las muñequeras e incluso la camiseta.

Son las 21:30 horas cuando la formación canadiense, que encabeza el tour, comienza su esperada actuación. Flanqueados por una proyección diferente, no con su reconocido logo sino con la imagen de un carnero negro con ojos rojos brillantes, Kataklysm abren con “Push The Venom”, seguida de “Thy Serpents Tongue”. En total, 16 temas en algo más de una hora. Tras el agradecimiento al público por su asistencia, el líder y vocalista de la banda, Maurizio Iacono, presenta “Goliath”, tema que también da título a su último álbum del 2023, seguida de “Die As A King”.

A estas alturas ya todos estábamos disfrutando de su impresionante directo, con ese death cargado de melodía y toques más modernos hacia el que ha derivado la banda en sus más de 30 años de carrera musical, de hecho, su setlist se basó en temas extraídos de sus trabajos posteriores al 2002. El sonido, impecable. Iacono pide movimiento, recordando el caos vivido en Madrid la noche anterior, y la gente responde en “Prevail” y “Soul Destroyer”. Brazos levantados y cuernos al aire antes del single publicado en 2025, ”The Rabbit Hole”. Los canadienses se toman un respiro mientras su batería James Payne permanece sobre el escenario luciéndose con un solo. Minutos después vuelven con “The Resurrected”, “In Shadows & Dust” y “As I Slither”.

Al igual que ocurrió con Vader, esta segunda parte caldeó aún más el fabuloso ambiente de la Totem, y un entregado público se deja llevar por los tremendos riffs de temas como “Bringer Of Vengeance” o “Crippled & Broken” tema de su álbum “In The Arms of Devastation”, del que se cumplen 20 años. Maurizio pregunta si estamos cansados, la respuesta es inmediata, ya que los pogos avanzan hacia la parte delantera y, tras temas como “At The Edge Of The World” y “Narcissist” comienzan los primeros crowdsurfing que culminan con una pequeña invasión del escenario.

Llegamos al final con “The Black Sheep” y “Elevate”. La banda agradecida y el público aún más. Buen nivel, buen sonido, buen ambiente, poco más se puede pedir para culminar un fin de semana perfecto. Bueno…que Renfe funcione mejor…, pero ese ya es otro tema. Agradecer, una vez más, a Heavy Metal Brigade por poder inmiscuirme en sus crónicas y hasta la siguiente.

Texto y Fotos: Erundina Artidiello

Crónica: Exhorder + Mortal Maze (Valladolid 12/4/2025)

Había ganas de visitar de nuevo la pequeña y coqueta sala Porta Caeli de Valladolid, un lugar donde, desde hace unos años, suelen recalar numerosas bandas dentro de sus giras por la península y, sobre todo, bandas de la escena thrash. Así pudimos disfrutar allí de unas Nervosa cuando eran un trío comandado por Fernanda Lira o unos clásicos como Flotsam & Jetsam, entre otros. En esta ocasión, hicieron su parada en la sala vallisoletana los llamados precursores del groove metal, Exhorder, que venían presentando su último disco y para los que abriría una banda de la escena castellano-leonesa, Mortal Maze, y tuvimos la oportunidad de acercarnos a Valladolid para vivir otra gran noche de thrash metal.

En Porta Caeli cuentan con la ventaja de tener un escenario muy bajito, donde podemos casi fundirnos con las bandas que allí tocan, y eso es un plus que nos retrotrae a otras épocas de mayor cercanía entre público y bandas. De modo que los conciertos se hacen muchísimo más disfrutables, y más, si se cuenta con una parroquia respetuosa, como ha sido esta vez.

Eran las ocho en punto, cuando suenan los primeros acordes de Mortal Maze abrían la noche. En el escenario, guitarra, bajo y voz, todos juntos de cara al batería, de espaldas al público, para dar la vuelta de golpe y mostrar, ya en las primeras notas, que aquello iba a ser energía pura y dura, y así fue. La banda, formada en 2016, cuenta en su haber con una demo y un LP homónimos Mortal Maze (reseña), del que desgranaron un puñado de temas, a toda velocidad, lo que fue una hora escasa de auténtica intensidad. La formación la componen Héctor Velasco, voz y guitarra, Iván Velasco a la batería, Fernando López, bajo y coros, y Diego de la Viuda, guitarra y coros.

Los segovianos eran muy conscientes del papel que les había tocado y no desaprovecharon ni un segundo. Se metieron en un bolsillo, desde el inicio, a la aún exigua audiencia que ya pisaba la sala con temas como “Mortal Maze” y “Ghost” Aunque el sonido de las guitarras no estuvo del todo fino, Héctor fue uno de los responsables de esa conexión con el público. Nada desdeñable su chorro de voz, con cortes rasgados, además de los buenos acompañamientos de Diego y Fernando a los coros, mostrándose toda la banda muy activa y resolutiva para conferir esa velocidad y entusiasmo contagioso.

En “The Eyes Are Cut” se presentan y señalan a la gente conocida que les había acompañado. Acabado este tema, sacan al escenario una caja de botellas de cerveza que van regalando a los asistentes, a modo de introducción de “One More Beer” (ya sabemos que la cerveza forma parte de la identidad de algunas bandas thrashers), y mostrar así también que traían un imán-abridor de botellas con el logo de la banda como parte de sus objetos de venta. Añade Héctor que el primero que se acabe su birra, tendrá detalle en el merch, saltando, a continuación, para tocar entre el, ya más que entregado, público. De vuelta al escenario, continúan con “From Here To The Nothingness” , “Kalypso” y “Social Zombie”, donde el cantante vuelve a tocar y cantar entre el público.

Agradecen los Mortal Maze la invitación a participar en el evento, a los Exhorder, a quienes se dirigen en inglés, aprovechando la presencia de Kyle Thomas en el puesto de merchandising, a los técnicos de sonido y a todos los presentes, que ya coreaban “Mortal” a pleno pulmón. La actuación no acaba aquí. Se despiden los de Segovia con un popurrí de temas de rock & roll clásicos llevados al thrash: Johnny B. Good, Jailhouse Rock, Rock Around The Clock…, colofón que, a posteriori, se comentaba que pudieron haber evitado, dado el buen sabor de boca que habían dejado sus temas propios.

Cambio de logo en la pantalla que sirve de telón de fondo de la sala. Es turno para la banda americana. Exhorder llegaba a Valladolid en la gira de presentación del que es su cuarto LP: Defectum Omnium, editado en 2024, bajo el sello Nuclear Blast. Un álbum un tanto ecléctico, experimental, en el que encontramos no sólo thrash, sino otra amalgama de sonidos desde el sludge, el groove que les caracteriza y hasta hardcore. En la formación actual nos encontramos a Kyle Thomas, voz y guitarra, como único miembro que permanece de la formación original, Sasha Horn, a la batería, Jason Viebrooks, al bajo y Pat O’Brien (ex Cannibal Corpse, entre otros) a la guitarra.

Eran las 21:17 horas cuando la banda de New Orleans ocupa el pequeño escenario de la sala ante la expectación de un público ya un poco más numeroso y heterogéneo en edad, algo que nos sorprendió para bien, teniendo en cuenta que Exhorder no es una banda actual ni mucho menos mainstream. Arrancan con uno de sus temas míticos, el que da título a su álbum más conocido: “Slaughter In The Vatican”. A continuación, viene “Unforgiven”, único tema que rescataron de su álbum “The Law”, mientras Sasha, el inquieto batería, demanda con su baqueta que empiecen los circle pits.

Year Of The Goat” fue el primero de los cuatro temas elegidos de este “Defectum Omnium” que venían a presentar pero que mezclaron, muy acertadamente, con los más emblemáticos de la banda desde sus inicios. Aprovecha aquí Kyle para presentarse y el mosh ya era patente, después tiene unas palabras de agradecimiento para los Mortal Maze, para los que pide “algo de ruido” y presenta el siguiente tema del álbum reciente, recordando la época de pandemia por el COVID y el confinamiento, dedicando el tema a los que nos dejaron. Esto es “The Tale Of Unsound Minds”.

Death in Vain”, otro clásico del «Slaughter«, genera otra oleada de pogos energéticos y frenéticos, al ritmo de los impíos riffs del señor O’Brien. Un nuevo paréntesis de Kyle Thomas recordando que era sábado y preguntando si alguien tenía que trabajar al día siguiente. Nos habla de la rutina: levantarse, ir al colegio o ir a trabajar, volver a casa, levantarse al día siguiente y así una y otra vez, pero “hoy el tiempo es nuestro”, “My Time”, único tema que tocan delMourn The Southern Skies”, donde Jason Viebrooks cambia su bajo y donde Pat O’Brien vuelve a mostrarse impertérrito, sin dar pie a concesiones.

Esta vez sin perder un segundo, suena “Forever And Beyond Despair”. A partir de aquí, la noche ya estaba más que caldeada y las caras de satisfacción y entrega eran notorias. Cae la versión de los Black Sabbath, que suelen incluir en sus directos: “Into The Void”. Como comentaba antes, daba gusto ver a un buen puñado de jovencitos, totalmente entregados, como si hubiésemos vuelto a finales de los 80. Suena “Divide And Conquer”, último tema que presentan de su reciente disco, con amago de wall of death.

No eran aún las diez y veinte de la noche y Kyle Thomas comienza a despedirse, no sin antes recordar que la banda ya tiene su trayectoria y que todo comenzó allá por 1986, suena “Exhorder”, la gente corea el nombre de tema y banda y los músicos aceleran. El espectáculo se cierra definitivamente con “Desecrator”, un tema más que significativo del sonido groove metal (a los presentes nos vino, de inmediato, Pantera a la cabeza) y con un “Valladolid, We F*** Love You. We Are Exhorder” se despiden, siendo las 22:32 horas.

El concierto se nos antojó un poco escaso pero con una intensidad que no veíamos desde hacía tiempo. Exhorder son maquinaria pesada, gozaron de un sonido muy bueno desde el principio hasta el final de su actuación, dejando bien patente su calidad técnica. Agradecer, una vez más a Heavy Metal Brigade por dejarme firmar esta crónica, a los colegas asturianos, cántabros y pucelanos que allí nos encontramos. Muchas gracias M.A.M. por la cesión de las fotos y nos vemos en el siguiente.

Texto: Erundina Artidiello
Fotos Móvil: M.A.M.