Agenda: Moundrag Regresa A Oviedo

El dúo francés hard prog heavy psych Moundrag regresa a la capital del Principado casi 3 años después para presentar su nueva obra de estudio «Deux» editada en octubre del pasado 2025 a través del sello español Spinda Records.

De la mano de La Novena Escena los hermanos Camille y Colin Goellaën Duvivier llevarán su arriesgada propuesta sonora a la Lata De Zinc el sábado 14 de febrero y consolidar un universo propio donde confluyen el rock progresivo, la psicodelia ceremonial y el hard rock setentero, ejecutados únicamente con teclados vintage, batería y dos voces demoledoras. 

Entrada anticipada online 15€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/en/events/moundrag

Discos Destacados Del 2025

El compañero José Miguel «Lago» de nuestros queridos Piratas de Libertalia nos ofrece una visión ácida y personal de lo que han sido los mejores lanzamientos discográficos el 2025.

Como viene siendo habitual el pasado 2025 ha sido otro año prolífico en cuanto ediciones de discos se refiere. En este caso voy a centrarme únicamente en grabaciones estatales, porque son muchas, muy buenas y merecedoras de darles una mención, evidentemente, a criterio del que escribe.

Quisiera comenzar en mi Villa del Adelantado con el resurgir de las cenizas de In-Sanity y la edición de «Searching» (reseña aquí), con una más que digna vuelta donde los avilesinos nos deleitan con su mezcla de thrash y heavy clásico.

Sin salir de las orillas de la ría de Avilés, concretamente, en Llaranes viejo, se ha gestado otro de los discos del año, «Metanoia» (reseña) de unos Crudo, en clara línea ascendente y con unas grandes colaboraciones, que hacen rozar el discazo.

Y como final en nuestra comarca, lo siento, no soy nada imparcial con esto, pero Ofensivos lo han vuelto hacer, brillantes ganadores del Perversiones 2024, se han sacado un señor disco con todos los ingredientes ofensivos, sumado a un buen puñado de temas que no dejan indiferente a nadie, siendo una escucha obligada, salvo que seas un ofendidito de esos que se esconden en perfiles anónimos en redes sociales.

Sigo con lanzamientos de nuestra querida y repudiada ( por algunos) escena astur, si, escena astur, conjunto de palabras que chirría a algún unineuronal, por lo que genera, evidentemente, las mofas de otros muchos (ye lo que hay). Deberíamos y debemos de estar muy orgullosos del nivelazo de bandas que tenemos en nuestra región, gustos y amiguismos aparte. Después de esta repunada, al lio. Personalmente destaco el «Flesh & Bone» de Aneuma, otros en clarísima progresión que se han sacado un trabajo sobresaliente.

A Soundcrush con «The Hunt«, permitiéndome destacar su tema «Unprocessed» para deleite de mis oídos pakoncios.

Como no, «Marcados» de Caballo Moldavo, con portadón incluido. Aquí tampoco soy imparcial, verlos crecer y compartir momentos con ellos, para un servidor es un autentico lujo, aparte, el disco mola la ostia, punto.

Y como colofón, el mejor lanzamiento de una banda de hard rock en lustros, si, también se me ven las costuras, pero «The Long Way Home» de November es un disco descomunal y ya en directo deslumbran, mucha calidad hay ahí. Me repito, pero debutaron con la complicidad de los corsarios libertalios en el barrio más glamuroso de Asturies, Las Vegas, y vaya debut (crónica).

Cruzando el sangrante peaje del Negrón quisiera destacar «Maniphesto» de Easy Rider, disco que lleva grabado un tiempo pero que por circunstancias no pudieron editarlo hasta este 2025 ya pasado. Los de Madrid se merecen más de lo que cosechan, un buen puñado de temas junto al más que acierto de tener a Dess Díaz al frente.

Legado De Una Tragedia con «Lovecraft«, quizás baja un poco de su anterior entrega, pero Joaquín Padilla hace magia en cada disco, siempre un acierto.

Dando un giro hacia el doom/death, imprescindible escuchar «A Throne Of Ashes» de los también madrileños Sun Of The Dying, nada que envidiar a ninguna banda europea del estilo, y encima lo que escuchas en el disco lo trasladan de verdad al directo, poca broma.

Un debut a destacar, desde Ceuta, Metalkrüsa con su «Black Dahlia«, un buen puñado de canciones en forma de obra conceptual sobre el asesinato de Elizabeth Short, o mejor conocida como “La Dalia Negra”, que junto a unos riffs poderosos y solos brillantes hacen que el debut sea más que prometedor.

De tierras levantinas destaco otro gran disco, y ya van unos cuantos de Jolly Joker, no inventan nada, pero lo que hacen, lo saben hacer a las mil maravillas, Hard rock de quilates.

Y como no, no puedo dejar pasar la oportunidad de meter power metal, desde Alicante, Cain’s Dinasty nos trajeron este 2025 un revisión de los mejores temas de su trayectoria pero en castellano, «Dinastía De Caín«, soberbio, no es power al uso, le dan unos tintes más modernos y voces guturales de añadido.

Ya nombré en el vídeo de piratas los discos de Patxa y Cano (ex-Centinela), dadle un play. Y ya para terminar solo que me queda nombrar un disco que ha sido grabado este año, pero que todavía no se ha editado, al que los piratas y por ende, esta casa HMB, hemos escuchado en autentica primicia en los Estudios Dynamita. Estad atentos a su salida, porque es un discazo el que se tienen entre manos los Crusade Of Bards, que quede como propósito de este 2026 que comienza.

Foto: Jorge Novales

Seguro que me falta alguno, no he nombrado Ep’s, ni singles editados, que también hay cosas chulas, pero queda como mi humilde resumen del 2025 de esta nuestra querida escena. Aprovechar estas líneas para desearos feliz 2026 a tod@s, en especial a mi socio Txenry, a toda la familia de HMB y en particular a José Ángel y David Naves. Larga vida al rock y metal.

Crónica: Leather Boys «Concierto XX Aniversario» (Avilés 23/8/2025)

Y es que veinte años no se cumplen todos los días. Teníamos una agenda de lo más apretada para la jornada del sábado pero el aniversario de Leather Boys estaba marcado a fuego en nuestra agenda. Rumbo pues a Avilés (Rock City) prestos a vivir una sesión vermú de lo más especial.

Bajo un sol de justicia y rodeados de buenos amigos, qué mejor que algo como “Decade Of Decadence” para dar el pistoletazo de salida. A lo largo de la jornada habría multitud de invitados arriba de las tablas. Pero mientras llegaba, y aunque ellos adujeran en más de una ocasión ciertos problemas con el sonido, lo cierto es que frente al coqueto escenario móvil veíamos una buena versión del combo asturiano. Enlazando temas (“Don’t Cheat On Me”) o pidiendo cuernos al cielo por Ozzy Osbourne antes de “Aphrodisiac Grape”, se podría decir que el show fue pura idiosincrasia Leather.

Y como muestra, un botón: “vamos a llevar a los nazis al bordillo”, exclama Leather Sex a modo de presentación de “The Curb”, con el Luismi más agrio de la mañana. En “Haircutt & Attitude”, Txema Bustillo y Mr. Salvation se aúpan a hacer coros. El corte, que estará en su próximo álbum de estudio, bien podría resumir la particular idiosincrasia Leather en forma de hard afilado pero disfrutón. Fue un set extenso. Cerca de dos horas si mis notas no me engañan. Y aunque hubo que hacer frente a un sol radiante, y a un viento no menos plomizo, temas como “Fairy Tales From The Underground” se superponían a cualquier inconveniente. El sonido, en manos de un siempre aplicado y eficaz Nefta Vázquez, ya digo que era todo lo bueno que cabría esperar.

Leather Bluesman se auparía entonces al escenario para sumar su bajo a “Lord Of The Whores”, que Leather Rose dedicaría a Eladio y que ofreció una cara aún más vacilona, si cabe, de los chicos. En “Fly Free (Blacksmith)” se sucederían las dedicatorias. Ozzy, Brent Hinds. Contarían aquí con Ricardo Herrero, hermano del propio Leather Sex, y el set transitó así hacia uno de los momentos más sentidos e intimistas de la jornada. Ellos harían entonces labor de prospección para recuperar el tema que estuvo a punto de llevarles a Eurovision, no otro que “We’re Livin’ In A Bar”, recuperando por ahí esa cara más golfa y hedonista que tanto y tan bien les define. Así las cosas, quién mejor que Leather Fucker para tomar el puesto de Leather Skelter en baterías y enfrentar “Valley Of Broken Dicks”. Leather Latin Lover, inalámbrico mediante, no perdió la ocasión de perderse entre el público aquí. Y es que hay costumbres que hay que mantener sí o sí.

No paraban ni el rock and roll ni los habituales speeches de Leather Sex. Pero cuando Leather Father (padre de Leather Rose) suma su garganta a “Sexagenary Sex” estamos viendo uno de los momentos más especiales del día. Medio Rock & Rockets se sumaría luego para “Pandemic Messiah”. De ahí al final, y si no lo era ya, aquello fue una fiesta. Leather Boys se guardaron varias de sus perlas mejor cultivadas y su XX aniversario estuvo a la altura, pensamos desde este humilde medio, de tan indicada onomástica. La celebración bullía a ritmo de “Saint Mary’s Dance” o “Leather Gunner”, con Flichy Hickock (Graveroad St.) sumando enteros junto a ellos. Hubo invasión de escenario aquí y los rigores de la calurosa jornada importaron poco en unos bises marca de la casa. Leather Rose incluso bajaría a mezclarse con propios y extraños durante “R’N’R’ Blowjob”, ofreciendo su micro a la gente para tan sencillo y directo estribillo. Fue una gran fiesta, rematada por el “Ace Of Spades” de unos tales Motörhead, cuando el sol más apretaba en Avilés.

Huelga decir que nos alegramos de haber sido partícipes, aunque sea a título informativo con esta crónica, de este XX aniversario. La comida barra pincheo que tuvo lugar a continuación y lo que ocurrió en ella tal vez ilustre algún episodio primerizo de una futura biografía, una hipotética continuación de “Fairy Tales From The Underground”. Y aunque me las vi y me las deseé con el teléfono a la hora de tomar notas, no siempre todo sale a pedir de Milhouse, ojalá y como dijera el propio Leather Rose, de hoy en diez años estemos celebrando sus treinta años como banda. Por nosotros que no quede. Un saludo a la agradable y fiel concurrencia, ánimo con la semana y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Zålomon Grass (Gijón 9/5/2025)

Servidor, aquejado durante la semana de un proceso estomacal, acompañado incluso por leves mareos, no las tenía todas consigo de cara al fin de semana. Pero Zålomon Grass venían a la ciudad y había que hacer el esfuerzo. El show, previsto inicialmente para el Tizón, recaló finalmente en un Bola 8 que acogería la parada asturiana del trío vigués. Venían en representación del estupendo “Trouble In Time” (reseña) y no dejaron títere con cabeza.

Lo primero porque el arranque, a puro gong, de “Ruins Of The Moderna Past” ya deja a las claras que el sonido va a estar a la altura de una banda como esta. Vibrantes ya en estos primeros compases, con un Gabriel Mckenzie cuya voz parecía más que en forma, y la base rítmica del bajo David Rodd y el batería Mauro Comesaña moldeando su acostumbrado rock and roll de hechuras clásicas. Valga la redundancia. “Heard It On The News” ofrece a unos Zålomon Grass más tendidos en lo que sería casi una máxima a lo largo del set: la alternancia entre cortes más nerviosos y otros más a medio gas. Aquí Rodd tendría un mínimo, casi fugaz percance con su cuatro cuerdas. Que esta nimiedad fuera el único borrón de toda la descarga creo habla a las claras del buen momento en que llegaron a tierras gijonesas. Y es que Mckenzie arranca el solo con el pie al wah y la banda parece entregar su mejor versión.

Tras los agradecimientos del propio vocalista a Silver, encaran “12 Labors”, que con el correr de las escuchas ha terminado por convertirse en una favorita de su último álbum. Con Rodd y Mckenzie encontrándose al frente del pequeño escenario primero y procurando una pequeña jam después. Apuntaló Comesaña en coros y el Bola 8 vibró con ellos. Enfrentaron entonces “Bad Combination”, que fuera segundo single tal y como comentó Mckenzie, quien nos había pedido que nos acercáramos lo más posible a su banda. Mucho gancho el que desplegó este riff, buenos coros de Rodd y Comesaña y, finalmente, uno de los solos con más feeling de todo el set.

“Somos Zålomon Grass y venimos desde Vigo”, comentó entonces el espigado vocalista, si bien alguien del público les recordó que en realidad desde Zamora, pues habían tocado allí en la jornada anterior. Era el turno del tema que da título a su último álbum, esa “Trouble In Time” y su inicio tendido y clásico, que contrastó con la mayor enjundia que desarrollaron después. Uno de los cambios de ritmo más marcados, también más hábiles, de toda la noche. Hubo un brindis por los amigos y el rock and roll. “El próximo tema se toca sin púa. Es más tranquilo y sexy”. Era el turno de “Private Show”, que ofreció su cara más blues rock y extrajo la mejor versión de un muy seguro Gabriel Mckenzie. Tenia un guión en mi cabeza con respecto al show y la pequeña paradiña en “Harder To Rise” o la versión más acelerada de “Too Late Now” fueron dos de las pocas salidas del mismo que se permitieron. La jam que procuraron aquí, la tremenda pegada de Comesaña en el tramo final. Por momentos daban la impresión de ser una banda llamada a hacer grandes cosas y a la que recintos como el Bola 8 se le quedarán pequeños más pronto que tarde.

El relativo descanso de “Contradictions” les vino bien a los chicos. Pasábamos ya de la hora y veinte de set y todavía tuvieron fuelle para entregar una rotunda “Groove To Prove”, que da con Rodd y Mckenzie de rodillas durante otra pequeña jam. La calma de ese pequeño escorzo vino a contrastar con el mayor fuelle que desarrollaron después. Buenos solos de un certero Mckenzie aquí, una máxima que se mantuvo durante toda la descarga. Quedaba la traca final, esto es, una “The Drill” donde Mckenzie y Rodd bajan mezclarse entre la gente. Un cierre frenético y adrenalítico, con el trío vaciándose a conciencia, y que fue el mejor testimonio del buen momento que atraviesan. De la tremenda proyección que tienen si es que aún queda algo de justicia en ese viejo invento que es el rock and roll. Feeling a raudales, grandes canciones y un directo a la altura.

A fe mía que mereció la pena hacer el esfuerzo. Heavy Metal Brigade estuvo en el anterior paso de por la región de Zålomon Grass (crónica) y esta nueva venida nos confirmó que estamos ante una verdadera banda de culto. Con apenas un par de discos en el zurrón pero un directo y una seguridad en lo que hacen que, ojalá, no caigan en saco roto. La pelota está en nuestro tejado. Mientras tanto ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

La escena rock astur sigue creciendo, se presenta Lïbre

El pasado 1 de febrero veía la luz «Ciudadano Lunar«, ópera prima de la formación alternativa Lïbre, compuesta por miembros de bandas como Mala Reputación, Misiva, Origen y Desakato.

01 Si Tú No Estás
02 Veinte Años
03 Ansiedad
04 Acabalgamos
05 Amor Salvaje
06 L’Ablugada

Producido por Pablo Senator el EP consta de seis canciones que exploran diferentes paisajes sonoros, desde la canción de autor al rock alternativo. Con portada obra de maratdanilyan, el diseño y la maquetación han corrido a cargo de rubonon_rfg. Su estreno en directo tenía lugar el 15 de febrero como banda invitada en la presentación en Gijón de «La Mano En El Fuego«, debut en solitario de Pablo Senator (Desakato). El primer sencillo de presentación lleva por título «Veinte Años» y su videoclip obra de Ingrave Estudio se puede ver a continuación:

Reseña: Dismal Crux «The Hope Of Things To Come» (Autoproducción 2023)

Dismal Crux es una one-man band comandada por el músico granadino Óscar R. P. y que hoy nos presenta un segundo largo de nombre “The Hope Of Things To Come”. El proyecto continúa así el paso dado con su debut de 2022 “Wraiths Of The Reaper”. El trabajo vio la luz de forma independiente en agosto del 2023.

Roza los dos minutos “As Above So Below”, páramo instrumental que hará las veces de introducción en este “The Hope Of Things To Come”. Oscura y orgánica, acomodada en ambientes que fácilmente podrían recordar a los Black Sabbath más primigenios, conduce en su elegante crescendo hasta una “Fall Of The Watchers” que no abandonará esa raíz proto-doom para dar forma a un primer corte igualmente oscuro y tenebroso. Óscar lo conduce sobre un clásico juego entre tonos y registros, donde en ocasiones la voz atropella al resto de elementos. Tampoco de forma catastrófica, cabe decir. Un buen solo apoya su tronco central, que vendrá a dar paso a la cara más descarnada de Dismal Crux, donde habrán de colarse paisajes cercanos a los seminales Celtic Frost. Todo configura un arranque interesante, desligado de las habituales cabalgadas tan frenéticas como facilonas.

Shadow Bringer” no se desliga de ese metal clásico pero rugoso. Al contrario, prosigue en recrear un doom un tanto arcaico, que muy a ratos parece descubrir la fascinación del granadino por bandas como Reverend Bizarre, Witchfinder General, Pentagram… Me gustan los riffs que Óscar plantea aquí. También la forma en que construye un corte no tan lineal como aparenta. El registro más cazallero de las estrofas le sienta como un guante a las distintas rugosidades de este corte, en definitiva, arrastrado y pedregoso. Y si bien pienso que el solo que adorna su tronco central bien merecía algo más de recorrido, bien está lo que bien acaba.

Revenant” alterna cierto aire a lo viejos Cathedral, la ahora desaparecida pero siempre confiable banda de Lee Dorrian, con un doom más tristón que por momentos parece entroncar con aquél que bandas como Anathema, Paradise Lost o My Dying Bride propugnaran a principios de los noventa. Es un corte breve, apenas tres minutos y medio, ágil a la hora de alternar sus distintas influencias y a la vez interesante en lo que a riffs y melodías se refiere. Estupenda además en su epílogo por la forma en que Óscar armoniza las distintas líneas de guitarra y voz:

Mucha presencia del bajo en una “Scion Of The Lords” que primero amenaza con desviar hacia un heavy metal más vibrante para después adoptar unas oscuridades que, por el registro de Óscar aquí, casi parecen guiñar al tristemente desaparecido Peter Steele. Aquél pulso más vivaracho que se intuía en el prólogo vendrá a manifestarse en un tronco central que el músico granadino remata con un hábil cambio de ritmo que bien podría recordar a unos Iron Maiden de comienzos de los ochenta. El epílogo nos devuelve a Dismal Crux en su encarnación más doom, configurando finalmente uno de los cortes más poliédricos del álbum. Pienso también que uno de los más redondos.

Bezoar Of Hate”, a la sazón entrega más extensa de este “The Hope Of Things To Come”, acompañada de las voces más agrias de Óscar, hibrida doom con heavy tradicional. Y lo hace con tiento, entregando una construcción ágil y una serie de riffs quizá no espectaculares pero que encajan al milímetro aquí. En particular a la hora de enlazar las distintas estrofas. Precediendo a su epílogo se sitúan una serie de solos que, esta vez sí, disponen del espacio necesario para ser algo más que meras anécdotas. En lo que a mí respecta otro de los cortes ganadores de este segundo trabajo.

Mark Of The Dark” resulta más sencilla. Podría decirse incluso que menos ambiciosa. Se construye sobre una serie de riffs que bien podrían recordar a Steve Harris y los suyos. Influencia que parece ponerse de manifiesto a través de los diversos cambios de ritmo que el de Granada ha implementado aquí. El mayor elemento disruptor será finalmente un registro vocal hosco y grave, que vendrá a aportar una mayor gravedad al que, por otro lado, no deja de ser un corte algo desangelado en comparación con otras entregas.

Netzagh” regresa a las pulsiones más doom de Dismal Crux. Pero lo hace apoyándose en un colchón de teclados apenas inédito dentro del álbum. Y es curioso porque Óscar enseña no obstante un registro que parece situarse en un punto indeterminado entre Nocturno Culto (Darkthrone) y Grutle Kjellson (Enslaved). Ha lugar a un cambio de ritmo ágil, diseñado a mayor gloria de un solo de guitarra escueto pero pintón. El trazo que va desde el cierre de este solo hasta el epílogo no podría estar mejor cuidado ni resultar más elegante.

El cierre es para una “Smitin’ th’ Wicked” que vendrá a apoyar sus ritmos más vivos en un riff simple pero con un gancho de mil demonios. El de Celtic Frost podría ser un nombre recurrente en este final ágil en su encrucijada rítmica y vistoso en lo que a solos y melodías se refiere. Un buen broche a este “The Hope Of Things To Come”.

Como decía aquél: si pestañeas te lo pierdes. Es obra de un solo músico y tampoco es plan de ponerse exigentes en lo que a duración se refiere. Es más, porta una producción nada desastrosa vistos los precedentes, amén de una serie de cortes ágiles e inteligentes. Llamativos por la amplia gama tonal que desarrollan y que en algunos casos alcanzan a brillar por encima del resto. Pienso especialmente en “Scion Of The Lords” o “Bezoar Of Hate”. También “Netzagh” y ese registro algo diferente de Óscar o “Smitin’ th’ Wicked” y su indisimulado aire a lo Celtic Frost. Un álbum en definitiva llamativo y que bien merecía nuestra atención.

Texto: David Naves

Factoría Sound: Programación 1º Trimestre 2025

Tras finalizar la programación del 2024 con un nuevo éxito en forma de «sold out«, el ciclo de conciertos orquestado por Factoría Sound nos presenta su plan para el próximo 2025.

Los conciertos en la Factoría Cultural avilesina arrancarán el viernes 17 de enero con el country rock de la banda norteamericana Restos. La formación nacida de las cenizas de Western Youth, cuenta con Graham Weber en voces y guitarra, Mark Nathan a la guitarra principal, Chris Spencer al bajo, Sam Powell a los teclados y Brian Bowe en baterías. Presentarán su álbum debut “Ain’t Dead Yet” editado a finales de 2023

En el mes de febrero llegará el turno para Susan Santos, toda una referencia dentro el blues rock patrio. La artista pacense presentará el viernes 14 de febrero su sexto disco de estudio «Sonora» con el que ha conquistado a la crítica internacional. Virtuosa, zurda con púa en mano izquierda y fijación de posiciones con la derecha aunque mantiene las cuerdas graves en la parte superior, ha recibido reconocimientos tan importantes como mejor interpretación musical en los European Blues Awards del 2018 y el mejor álbum de una artista femenina en los L.A. Critics Awards en el 2019.

Ración doble en el mes de marzo , con el combo sueco Gin Lady como aperitivo. Rock, folk y psicodelia están presentes en una propuesta sonora de raíces rockeras de los años 60 y 70. Con una década de trayectoria y seis discos de estudio, este 2024 firmaban con el sello californiano Ripple Music para el lanzamiento de su próximo álbum de estudio «Before The Dawn Of Time» el 7 de febrero y que presentarán en Avilés.

El postre corre a cargo de El Perro, banda liderada por el polifacético guitarrista, vocalista, compositor y productor Parker Griggs (Radio Moscow). Una combinación de psych rock, funk, rock latino y soul son la seña de identidad de una formación que presentará su ópera prima «Hair Of» en el escenario de la Factoría Cultural el sábado 15 de marzo.

Entradas y abonos disponibles a través del siguiente enlace:
https://uniticket.janto.es/palaciovaldes/public/janto/main.php

Crónica: Malecón Assault (Avilés 25/5/2024)

Noche de contrastes la propuesta para la noche del 25 de mayo en Avilés con las descargas de Sküld, Bestia Negra, Soundcrush y Grave Noise. Una de las últimas citas en salas que nos quedan, la temporada de festivales aguarda a la vuelta de la esquina, y la oportunidad de reencontrarnos con algunos de esos buenos amigos que hemos ido haciendo en el camino.

Pero una cita en la que no nos íbamos a librar de los retrasos. Y es que el turno de Sküld estaba anunciado para las ocho y media pero no fue hasta pasadas las nueve que irrumpieron sobre las tablas del Malecón. Y lo hicieron, intro mediante, con “Odin” y ese deje a los viejos Iron Maiden culminando en el primer buen duelo solista de la jornada. El sonido no era el mejor. Cabe decirlo, uno de tantos aspectos a mejorar por el recinto avilesino.

Un Malecón que no presentaba la mejor de las entradas, cabe decirlo. Pero quienes sí acudimos a este particular asalto nos topamos con una Lorena que, a pesar de problemas en su garganta, supo lidiar con los tonos a menudo exigentes que reclama la banda. Alternando idiomas, también temas propios y versiones, deslizaron un más que decente “Flight Of Icarus”. No terminan de ser fáciles las versiones de una banda con la personalidad tan acentuada y sobre todo el bagaje y la importancia de Iron Maiden, por mucho que hayamos escuchado decenas, cientos de ellas.

“Esta es una canción que habla sobre la mierda de mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos” comentan como antesala de “Dear Son”, que a buen seguro extrajo a los Sküld más oscuros de la cita. La banda le ponía empeño y ganas. Tuvieron a bien incluso adelantarnos que participarán en la próxima edición del “Perversiones” ¿Con qué canción? ¿Qué tal si os pasáis el ocho de junio por Puerto Vega y lo comprobáis in situ? Nosotros, salvo causa de fuerza mayor, ya sabéis donde estaremos.

Tras algunos pequeños inconvenientes dando al traste con el buen desarrollo del set, desembocaríamos en “Long Distance Reader”, ofreciendo la cara más power del quinteto. A la chita callando, concierto a concierto, la banda parece ir ganando enteros. Y no le teme a nada. Lorena aprovecha las virtudes del inalámbrico para bajar al foso en “The Rumor” y el público, en especial el más joven, parece agradecer de muy buena gana el gesto. Ya de vuelta sobre las tablas anunciaría “las dos últimas”, no otras que “Blood Eagle” y su particular revisión del “Toxicity” de System Of A Down, especialmente dedicada a Txeffy (Kraken A Feira, Actvs Mortis), quien se encontraba a los mandos de la nave en la jornada del sábado. Lo que hacen podrá gustar más, podrá gustar menos, pero siempre dan la sensación que disfrutan con lo que hacen y se nota.

Otro tanto se podría decir de la buena gente de Bestia Negra. Defensores del metal más clásico, arribaban al Malecón Asssault con un ramillete de canciones que, a estas alturas, conocemos más que de sobra. Por ahí que el objetivo de la velada fuese tratar de captar a quienes aún no hubieran tenido el gusto de encontrárselos.

Son alrededor de las diez y veinticinco cuando suena la introducción previa a la descarga de Bestia Negra y se masca cierta expectación en el Malecón. Banda incansable en los últimos tiempos y a la que ya hemos visto en escenarios de todo pelaje. Por ahí que, al menos en nuestro caso, no disfrutemos de aquello tan agradable que es el factor sorpresa. Pero “Winds Of War” ya pone las cosas claras. Sus riffs marca de la casa, el hosco registro de Gil al frente y un muy seguro Carlos Reboredo en baterías, Bestia Negra resultaron tan divertidos como acostumbran.

Al fin y al cabo, pocos riffs más eficaces que el de “Angel Of Death”, así como el peculiar modo en que Gil encara los distintos versos. Y es que pasa el tiempo y su voz parece no haber perdido ni un ápice de gravedad. Una banda que gusta siempre de recuperar “Faster Than A Bullet”, como ya bien sabréis alguno, el primer tema que parieron en comandita. Algún que otro acople quiso su particular cuota de protagonismo. No al punto de aguar del todo la descarga pero sin duda tan molesto como incómodo.

En cualquier caso, muy fino Román en los solos. Prácticamente escondido en uno de los laterales del escenario, resguardado tras ese rictus casi siempre tan serio, parece ir a más en cada descarga. Gil, siempre maestro de ceremonias que diría un clásico, anuncia “una canción a la que le tengo especial cariño, aunque mi favorita es otra que viene luego”. Era el turno, claro, de la extensa (y de nuevo muy Maiden) “The Harbinger”. Jose antes del puente y Román después dibujaron buenos solos aquí. Bestia Negra en su mejor versión.

Gift From Gods” sirvió para recordar la figura del legendario Randy Rhoads, también para que Gil cumpliera con las debidas presentaciones y finalmente para que el micro dejara de funcionar, teniendo el frontman que echar mano del ídem del bajista Nacho para los dos temas finales: “Fear”, con el equipo de la sala petardeando cosa mala, y la final “Hate” con Bestia Negra encabronados en consecuencia. Ni hubo versión de Motörhead como tantas otras noches ni fue la cita más fácil, ni tampoco más concurrida para ellos, pero supieron pelear frente a los inconvenientes y salir airosos una noche más con su particular modo de entender el heavy metal. Por muchos años.

La de Soundcrush era, claro, una propuesta casi contrapuesta a la de Bestia Negra. Su thrash bebe de las fuentes del groove, del metal más técnico incluso, hasta de Gojira. Enfermedad de Luis Sánchez mediante, acudían a la cita en formato trío. No iba a ser, por tanto, una noche fácil para ellos. Pero desde luego tienen tablas y buenos temas, como demuestra ese “Primal Flame” con el que dieron inicio al set.

La calidad técnica que atesoran pronto sale a relucir. Es cierto que al sonido le falta algo de punch en los primeros compases. La falta del bajo pero también una batería que atropellaba las guitarras de Ales Sánchez y David Vega. Fino aquí a los mandos Txeffy, reconduciendo la situación y permitiendo al eventual trío ofrecer su mejor cara. “Unleashed” da una versión casi marcial de su habitual thrash metal. Iván García se desvivía tras su kit de batería y desde luego no dejaron a nadie indiferente. Precisión y pegada a partes iguales, su desarrollo propulsó más que nunca a la banda.

“Una más tranquila, que os vemos muy apagaos, para que os apaguéis más todavía” comenta con cierta sorna Ales a modo de introducción a “Manifest”. Y es verdad que estábamos algo parados. Cuesta lanzarse a veces cuando el público escasea. Soundcrush suenan aquí ya realmente potentes y equilibrados, más teniendo en cuenta las circunstancias, con unos David y Ales derrochando clase y rabia por igual. “No vemos a nadie movese, vamos a ver si lo conseguimos” con otro de los recuerdos a aquél “Screams Of The Voiceless” de 2018, del que extrajeron “Sudden Evil” para que, por fin, viéramos algo de agitación en las primeras filas.

Alpha”, del Ep homónimo del año pasado destapó estupendos solos de Ales y David. Provocó también un acople de lo más molesto. Un zumbido rozando lo incognoscible inundó nuestros oídos, poniendo a prueba los nervios y también la paciencia de más de uno. Solucionado el percance, tercer recuerdo a su largo de seis años atrás gracias a “Among Humans And Their Balance”, con un tímido moshpit del que aún hoy conservo un vívido recuerdo (es lo que tienen los pisotones).

Con “Vacuity” recordarían una noche más a los cada vez más fundamentales Gojira, tremendo Sánchez a los parches aquí, y con “Beyond Olympus Pt. I” terminarían de vaciarse para otro set corto, algo más de cuarenta minutos, pero tan intenso como nos tienen acostumbrados.

Grave Noise son, qué duda cabe, un animal muy diferente. Tal y como sucede con Soundcrush, su punto de partida es el thrash metal. Pero los burgaleses lo entienden de un modo mucho más clásico. A mis oídos, muy en la onda estadounidense de bandas como Exodus o Testament. Una banda a la que, no vamos a negar, tenemos especial cariño y a la que no veíamos desde la pasada edición del Atalaya Rock.

Tal y como entonces, venían presentando aquél meritorio “Roots Of Damnation” de 2022 y sobre las tablas de la Malecón vinieron a demostrar por qué son una de las más firmes promesas del género dentro de nuestro territorio. Fueron, de hecho, los que mejor sonido disfrutaron de todo el Malecón Assault. Algo que se hace patente ya desde la inicial “Rotten System”, cuando apenas faltan diez para la una.

A puras Jackson blancas, Iker y Edu la emprendieron a riffazos «old school» para regocijo de los fans más clásicos que ocupaban el recinto. Vimos y sobre todo oímos muy bien a Iker Sanz, guitarra y sobre todo voz del cuarteto, afianzándose como un líder de garantías para una banda como esta. “Mutant Goat”, perteneciente a aquél “From The Cradle To The Grave” de 2018, extrajo coros verdaderamente graves y rotos del bajista Toño. Y es que ya digo que el sonido, sin ser el de los grandes escenarios, desde luego daba espacio a cada elemento sin por ello escatimar un ápice en pegada. Estaba claro ya para entonces pero vino a reafirmarse con la estupenda turné solista que montaron entre los dos Sanz aquí.

Tras los agradecimientos a Soundcrush por haberles invitado y puesto que, en palabras de Iker “hablar no se nos da muy bien, pues vamos a tocar”. Era el turno de “Disorder”, que en su encarnación en vivo y por el propio registro vocal, me recordó sobremanera a unos Testament de álbumes relativamente recientes como el fenomenal “Dark Roots Of Earth”. Aquí la tuerca de uno de los platos de la batería de Fer Mediavilla se iría de excursión. Era mucha la fuerza que desarrollaba el ex-Sarkástika, sirva la pequeña anécdota como el mejor resumen.

No faltó “The Ghost Plague”, single de ese último largo. Un largo que, por lo que pudimos conocer de primera mano, pronto tendrá sucesor. Aquí, como de costumbre, somos todo orejas. Pero volviendo al set de la banda nacida a caballo entre Soria y Burgos, quienes mejores que ellos para confeccionar y descargar una “No One Higher” sobre eso que han venido en llamar la “España vaciada”. Nos sumamos a las palabras Iker: “nadie es más que nadie”.

El antifascismo de la tan directa como nada metafórica “Fuckcism” destapa a los Grave Noise más agrios. Todo con, ya digo, el mejor sonido de la noche, y la banda sin ahorrar un solo esfuerzo. Qué les depara el futuro, no lo sabemos, pero desde luego así es cómo se cimentan las buenas trayectorias. Ejemplos a pares. Toda vez hechas las debidas presentaciones, llegó el tuno de otro de los grandes hallazgos del álbum de hace un par de años: “Broken Land”. Anunció entonces Iker que quedaban solo tres temas, “habrá que gastar algo de zapatilla”. Y eso hicimos con la pegadiza “In God We Trash”.

Sólidos como cimiento de rascacielos, a buen seguro vimos la mejor versión de Grave Noise. Finos técnicamente hablando, potentes e incluso pasionales. Fue una pena el escaso público que el evento logró convocar pero, desde luego, quienes sí acudimos a la llamada lo disfrutamos en buena medida. Máxime cuando “Terror” entrega de pronto su thrash más vitriólico y nervioso. Penúltima andanada de un set que cerrarían con esos detalles tan Gojira de la estupenda “Perpetual Anxiety”. Un placer tenerles de nuevo por estas latitudes. Si la próxima ya es con nuevo álbum bajo el brazo, mejor que mejor.

Denodada lucha de cuatro bandas contra los elementos. También contra una entrada menor de lo que nos habría gustado. Parecerá que me cebo con una sala que está acogiendo no pocos eventos relacionados con el rock y el metal pero lo cierto es que mientras otros recintos parece han ido aprendiendo de sus errores, el Malecón se está quedando atrás de una manera muy notable. ¿Explica este hecho por sí solo la pobre entrada del pasado sábado? No lo sabemos con total certeza pero a nadie se le escapa que puede ser una de las múltiples aristas del problema.

Sea como fuere, ya dije por ahí atrás que lo disfrutamos. Cuatro bandas con idiosincrasias muy marcadas pero un nexo común con las raíces mismas del mejor heavy metal. Fue un placer disfrutar de ellas, también de la mejor de las compañías así como de las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica. Vaya desde aquí nuestro más sincero agradecimiento y, como siempre, nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Factoría Rock Fest VI (Avilés 3/5/2024)

Sexta edición del Factoría Rock Fest que vino a congregar esta vez a las bandas Estramonio, Nicotine Bubblegum y Blast Open, tres nombres poco pródigos en nuestros escenarios por lo que era la del viernes una cita que daba pie a pocas excusas pero siempre a reencontrarse con buenos amigos que hemos ido haciendo en el camino. Músicos y fans que no quisieron perderse las evoluciones de un festival hecho con el mayor de los cuidados.

Los esquivos Estramonio serían a la sazón los encargados de iniciar la edición número seis del evento. Es verdad que ante un público escaso, quizá por la amplia oferta o quien sabe si por lo esquivo de las bandas presentes en el cartel, lo cierto es que nos habría gustado ver un mayor número de gente frente al escenario cuando el cuarteto inunda la factoría con su habitual doom rock.

Explota “Bitch Rides” y de pronto el nombre de Danzig asalta mi subconsciente. A bordo de un buen sonido, no acostumbra a decepcionar aquí la Factoría avilesina, y sin más puesta en escena que el nombre de la banda proyectado a sus espaldas, se las fueron arreglando para meterse a la gente en el bolsillo.

Y es que quien conozca las andanzas y también las chanzas del guitarra de Leather Boys, no se sorprenderá de las muchas perlas que desliza a lo largo del set. Pero también unas interpretaciones sentidas y llenas de un extraño feeling. Oculto tras unas gafas casi imposibles que harían las delicias del mismísimo rey del rock, supo liderar a Estramonio sin perder ese engarce con la audiencia que convierte el set en una experiencia altamente gozosa.

Shark Woman” exacerba la cara más frondosa de los asturianos. Y mientras se suceden las bromas, o se nos invita a disfrutar del lado más hedonista del rock and roll, lo cierto es que la banda sonó tan sólida como se esperaba. Lord Vistrimir Fox y su blanquísima Les Paul descargó uno de los mejores solos de la noche en una “La Cuchara” tras la que llegarían los debidos agradecimientos. Que la incorrección no destierre nunca las buenas formas.

Cocaine”, en recuerdo de “los prejubilados que descubrieron el polvo blanco” resuena quizá como su tema más alucinado del set. Antecede a una “Shadowland” con Lord Gargollo encargándose a un tiempo de batería y efectos en su particular oda al multitasking, lo que viene siendo la multitarea de toda la vida. Medio improvisaron una curiosa versión de Queen y desataron las risas de algunos con lo del “Llagar Of Broken Dreams”. Se irían aquí y la Factoría se pondría ya en modo Nicotine Bubblegum al punto de que proyecta el nombre de la banda durante el bis “Vistrimir Forest”. Tan divertidos por las muchas chanzas de su líder como sólidos, elevándose desde el proto doom de Black Sabbath hasta rozar a Danzig o The Cult. Ojalá y se prodiguen más habitualmente.

Suponemos que Nicotine Bubblegum, “Twilight Sleep” mediante, comenzarán ahora a ser habituales de nuestros escenarios. Su debut en el largo ha pasado con buena nota por la web, ampliando el rango de influencias que manejaban en aquél ya lejano Ep de 2018, y en la Factoría vinieron a dar la medida del tipo de banda que son a día de hoy.

Faltaban pues cinco para las diez cuando irrumpen en la sala avilesina con visos a presentar ese flamante nuevo álbum. Y lo hacen, como reconocería más adelante el propio Rose, con la cara más grunge del cuarteto. Qué mejor para ello que “M.U.I.L.” de su nuevo trabajo. Apoyados en las finas líneas de batería de Marco Valera (Dumange, The Black Panthies Party) sus canciones son sinónimo de calidad. Luismi no tiene ese carácter bromista e incorrecto de su compañero en Leather Boys. Por contra, lidió con alguno de los tonos más broncos de su repertorio en una noche que paso a paso se iría caldeando.

Focus In” puede ser un buen ejemplo de esa mayor gravedad, extrayendo de su garganta los tonos más agrios que le hayamos escuchado hasta la fecha. La banda tendría tiempo de recordar al Ep homónimo con “Space Eyes”. Aunque si hay un corte que me sorprendió para bien, ese fue a buen seguro “Youth Leisure”, que en directo se acerca peligrosamente a contornos dignos de unos The Smashing Pumpkins como me chivó cierto corsario por línea interna. Su final nervioso e incandescente fue fácilmente mi momento favorito del set.

Fire In The Hole” dejó entremedias un estupendo riff de Noé Grigera y “123” reprodujo la colaboración de Gin Barbería que ya aparecía en el disco. Contó el propio Luismi la forma tan casual en que surgió la colaboración y cómo su presencia “llevó el tema a otro nivel”. Casaron bien ambos registros aquí y la voz de Absalem no tuvo mayores problemas en pasar de tonos amables a los más desgarrados. La suya es una de esas voces de esas que siempre suman. “Palindrome” les acercó a Tool, aunque fuera en la distancia, y la banda dibujó uno de los puentes más llamativos de la jornada.

El final con “War”, para la voz de Nicotine Bubblegum “uno de los temas más especiales” despidió la presentación de un álbum que, esperemos, les traiga no pocas alegrías. En la medida en que la providencia nos lo permita, tened por seguro que os las contaremos por aquí.

Los thrashers Blast Open venían para poner al festival patas arriba. Su propuesta, máxime tras la edición del tremendo “Spitting Blood”, suponía claro la más incendiaria de las tres y el cuarteto, Andrés en guitarra solista, Nefta en guitarra y voces, Marco en baterías y Ton Jerez Araujo al bajo, resultó todo lo frenético que de él se esperaba.

Lo deja claro la intro que antecede a “Riding On A Dead Horse”, donde casualidades de la vida, volvemos a oír la voz de Gin, y la forma en que la banda ataca este primer corte del setlist. Es cierto que el sonido no era nada redondo en esta parte inicial del set. Sea como fuere la banda acertó a la hora de conjugar nervio y melodía. Los viejos Blast Open chocaban así con los actuales en un corte que entiendo como puente entre las distintas encarnaciones de la banda, con Andrés apuntalando la cara más melódica a través de una acertada elección solista.

Fallen Angel” impuso su ritmo casi marcial y el sonido fue mejorando por momentos. Sorprende este Nefta que lo mismo te produce el disco de Nicotine Bubblegum, que se cuelga la guitarra en Blast Open o incluso el bajo en Dumange. Una presencia ya ineludible de nuestra escena y muchas ya las ocasiones en que nuestros caminos se han ido encontrando. “Buenas noches. No nos dejamos ver mucho… en alguna obra quizá” bromeó. Y como si el destino quisiera castigarle por el chascarrillo, fue aquí que tuvo problemas con el monitor. Sin que la cosa pasara a mayores cabe igualmente apuntar.

Porque “Pool Of Blood” desató a los Blast Open más incendiarios. Marco Álvarez puso todo de su parte para, blast beats mediante, poner la nota más extrema de todas cuantas hemos disfrutado en nuestra querida Factoría. Tuvo tiempo la también voz de Sound Of Silence de agradecerle a Andrés su proposición como nuevo miembro de la banda, un embolado más con el que lidiar, y qué mejor para ello que algo como “Cross Hate”, con la banda dando su mejor versión. También la Factoría en lo que a sonido se refiere.

Con “The Ball Of The World” encararon una fulgurante recta final donde hubo tiempo de recordar a aquél debut de 2012 “They Destroy Our World” gracias a una “Blinded” convenientemente adaptada a la actual formación de los asturianos. “Nos vamos a ir yendo” anticipa “Immortals”, tal vez mi favorita de su segundo álbum, previa al cierre por momentos despiadado con “Trying To Escape” para un set en que la banda fue claramente de menos a más.

Tres bandas que no se prodigan en exceso. Todo lo contrario que los muchos correligionarios que parecen no fallar nunca. Si no existieran, tendríamos que inventarlos. Es cierto que esperábamos una mayor venta de entradas. No es menos verdad que quienes nos dejamos caer por allí el pasado viernes disfrutamos de tres formas bien distintas de entender la música en directo. Vaya pues como cierre a esta crónica nuestro agradecimiento a la organización del evento por todas las facilidades y, como viene siendo habitual, nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz