Reseña: Façade «The Eternal Dance» (Autoproducido 2019)

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Façade, doomies de la ciudad de Dordrecht (Países Bajos), formados en 2011, han autoeditado este su segundo disco largo “The Eternal Dance” tras un Ep homónimo en 2013, su primer larga duración “Loathe” en 2017 y su split con Locus Amoenus el pasado año. Ellos son Korijn van Golen (batería), Pim van Dijk (bajo), Berend Klein Haneveld, Conrad Stroebel y Chris Harmsen (guitarras) a quienes se suma Ben de Graaff (desde 2011 en los avant-garde de culto Phlebotomized) como vocalista.

Disco conceptual cuya portada presenta a la diosa hindú Kali, cuyo su papel en la mitología es tanto el de diosa madre como el de destructora. El título del álbum se inspira en la idea de que nuestras vidas, nuestras ideas y todas las cosas que nos rodean son sólo pequeños movimientos en otro movimiento más amplio: el baile interminable que es el Universo. Un movimiento termina, pero uno nuevo sigue para continuar el baile, de igual forma, cada canción en el álbum representa una fase en ese ciclo lírica y musicalmente.

Así pues, este “The Eternal Dance” arranca con los diez minutos de “Unmade”. De inicio tranquilo y algo alucinado, evoca a los Earth más calmados para luego ir ganando peso a la par que aparece el registro osco de Graaff y las guitarras nos sumergen en un crescendo que desemboca en la melodía inicial primero y en el solo de guitarra que da por cerrado el tema después. Sin resultar espectacular, el sonido del disco está lo bastante cuidado en las partes lentas como para poder distinguir fácilmente tanto guitarras como base rítmica y voz. Si bien es cierto que cuando transitamos parajes más pesados, el bombo de van Golen pierde algo de presencia. “Mask” es pasa por ser con siete minutos y medio el tema más corto de “The Eternal Dance”. Inicia con un bonito juego de guitarras donde irrumpe Ben de Graaff en un registro muy similar al tema inicial, pero de cariz más melancólico. Gana peso en el puente central y deja un regusto a bandas modernas de sludge. Se interrumpirá brevemente para después resonar más animosa y distendida de cara al final.

Ego” es el primero de los tres últimos temas de doce minutos que cierran el disco. Arranca pesada, preñada de un riff machacón que se repetirá una y otra y otra vez hasta incrustarse en tu cerebro. En su primera parte resulta notablemente más furiosa que sus predecesora, llegando a amagar con algún que otro blast beat en ciertos momentos. Pierde octanos a la par que transcurre su ecuador, con un bonito baile de guitarras que vuelve a rendir tributo a la banda de Dylan Carlson. Ecuador que culmina con el regreso del machacón riff inicial y un final que incluye doble juego vocal para un cierre de pura melancolía. Sin dejar de lado la pesadez que recubre todo el disco, ese verdad que los primeros compases de “Death” suenan algo más heavys. Tan solo un espejismo. Pronto aparece una guitarra alicaída y apesadumbrada que vira el timón hacia terrenos más cercanos al doom/death, en la mejor tradición de bandas como Esoteric o Ataraxie. El relajado y tranquilo puente central resulta, que resulta cautivador y pasa por ser uno de mis momentos favoritos del disco, da paso a un final donde Korijn van Golen marca la pauta primero con el doble bombo y después con el blast beat final.

El final es para “Moshka”, el sánscrito para la liberación y la libertad. Representa la liberación de este ciclo de muerte y renacimiento y presenta palabras habladas por el filósofo zen del siglo XX, Alan Watts, extraídas de una conferencia sobre sus pensamientos sobre la muerte, sobre un tímido colchón de guitarras primero, que alternarán con otras más distorsionadas después. Pese al notable final, me quita un poco el buen sabor que me había dejado “Death”, si bien es cierto que sirve para explicar algunas de las ideas del disco en cuanto a lírica.

The Eternal Dance” redunda en cincuenta minutos largos de doom death metal nada monolítico. Que bebe del sludge sin abusar ni aburrir y que está lleno de recovecos interesantes. ¿Que aún así no le llega para competir con discos recientes de bandas citadas durante la reseña? Pues también.

Texto: David Pérez Naves