Reseña: The Buzzos «Survival» (Maldito Records 2026)

Vuelta al ruedo para los hard rockeros de Quintana De La Serena (Badajoz) The Buzzos. No sabíamos nada de los extremeños desde aquél “XX” (reseña) con el daban cumplido repaso a su trayectoria anterior, por lo que este “Survival” viene ahora a poner de actualidad a la banda. Sean Swindle en voces, Diego Leone y Diego Iglesias en guitarras, Lander Pulido al bajo y Jesús Putule en baterías se encuentran detrás de estos once temas. Un trabajo grabado y mezclado en Sonak Studios & Live por Luismi García y posteriormente masterizado en Crossfade Mastering por Enrique Soriano, cuyo artwork fue creado por el propio Putule sobre una idea del frontman Sean Swindle y se encuentra ya en la calle vía Maldito Records.

Directa al grano, “Mad City” se mueve hábil tras esa melancolía del prólogo que luego, llegados los primeros versos de la estrofa, viene a adoptar un deje que me recuerda mucho al mejor Billy Idol. Un registro este que le viene como un guante al bueno de Sean Swindle y un primer corte, bien apuntalado en riffs y también en melodías, de los que entran a la primera y canturreas durante todo el día. Porque el estribillo tiene un gancho de mil demonios y la producción es firme, contundente en su punto justo, y la banda parece estar en mejor forma que nunca. El disco no podía empezar con mejor pie.

Storm Inside My Brain” no pierde ni el brío ni la contundencia, pero es cierto que suena un tanto más ligera. Es vivaracha, Iglesias y Leone están muy finos a la hora de arrastrar sus riffs por otra composición sencilla, directa, con mucho feeling, ideada para propulsar ese característico registro de Swindle. Me funcionan estas estrofas, el modo en que la base rítmica opera sin excesos, sin alardes, ocupando su justa porción de protagonismo en la mezcla. Luego llega ese solo del epílogo, que aún en su sencillez, me resulta uno de los más lúcidos del álbum. Puede que no tenga el gancho del tema apertura, que requiera de alguna pasada más atenta que otros cortes dentro de este “Survival”, pero con eso y con todo me agrada.

La sorpresa, si se le puede llamar así, llega con una “Lost In Time” que, casi de inmediato y aún a falta de teclas, me lleva (casi) siempre a pensar en una banda como Sex Museum, especialmente en estribillos. Son estos unos The Buzzos bailables, claro, libidinosos incluso, con el bajo de Lander Pulido ganando peso en la mezcla, ayudando a sujetar ese deje más desenfadado de esta tercera entrega. Estupendo ese puente central por cómo funde melodías de guitarra y ese cuidado registro de Swindle y la llamativa línea de batería, si bien pienso que al solo de Leone se le podría haber sacado algo más de jugo. Te enganchará a la primera, palabra.

En contraste a esa cara más lúdica, “Make Things Right” regresa a la cara más punk de los extremeños. Desde la primera estrofa hasta el gritón estribillo, todo porta mi aire más despreocupado, ganando enteros en pegada y ampliando el rango sonoro del álbum. Es el corte más rácano de los once pero, pienso ahora, llega a buen término de todas formas.

Tonight”, que en cierto modo me recuerda al tema apertura del álbum, sí creo que merecía una duración algo más ambiciosa. Alguna de mis melodías favoritas de todo “Survival” surgen en esta quinta entrega. Me funciona esa construcción alterna de las estrofas y el modo en que Swindle las encara tras el micro. Los coros que suman más adelante, y de nuevo el trabajo de Iglesias y Leone en guitarras es todo lo fino que cabría esperar. Pero siempre llego al epílogo con ganas de más.

Y es curioso porque siento que, después, “Pretty Face” le pesa algo el culo en cuanto a duración. Que no me desagrada, pero que siento que su parte final se alarga en exceso. Sea como fuere, The Buzzos vuelven aquí a esa vena más punk (o proto punk en realidad) sin perder la clase ni tampoco la chulería inherentes al género, con un Jesús Putule estupendo en baterías y, en gustos personales al margen, una banda que sabe interpretar muy bien su papel.

Luego arranca “Hard To Hide” y siempre me atrapa el modo en que propone esas guitarras más graves sin perder un ápice de nervio, al tiempo que irrumpe el Swindle más vacilón de todo el disco. Hay buenas estrofas aquí pero, sobre todo, otro de los estribillos más redondos de todo el largo. Puede ser esta, fácilmente, la entrega más contundente que les recuerdo, con una base rítmica que de nuevo gana peso y una estupenda (de verdad) labor de Iglesias y Leone en guitarras. Rematada, de hecho, por un estupendo solo en su tramo final y, por aquello de que la cabra siempre acaba tirando al monte, fácilmente mi favorita de esta nueva remesa.

Falling Like A Comet” retoma aquella senda más bailable de aquella “Lost In Time” para mostrar al quinteto de nuevo en esa encarnación más juguetona. Es cierto que luego en estribillos todo resulta mucho más canónico, pero anda que no incitan a mover las caderas esas estrofas. Todo enfundado en otra estupenda línea de bajo de Putule, que por momentos (palabras mayores, soy consciente) me recuerda al bueno de John Deacon. Otro de los cortes más característicos y llamativos de todo el álbum, abrochado por un estupendo epílogo.

Summer´s Almost Gone” es un baladón / medio tiempo con todas las de la ley. Cuidadosamente arreglado, preñado de buenas melodías de guitarra y con el Swindle, evidentemente, más sentido y nostálgico de todo el largo. De construcción clásica, ese trazo en crescendo, acompañada de buenos detalles desde el piano, y donde todo resulta tan profundamente clásico como terriblemente funcional. Estupendo el solo y el modo en que se funde con la voz del propio Swindle primero y con los detalles desde las teclas después. Realmente estupenda.

Fool’s Luck” recupera la cara más vibrante de la banda con un hard rock vibrante, directo, pegadizo y descarado solidario al Swindle más agudo de todo el álbum. Uno de esos cortes que parece pensado, creado y ejecutado con el directo como fin último, que a ratos me recuerda al último trabajo de mis paisanos Leather Boys, y donde la banda, pienso, vuelve a dar lo mejor de sí. Llena de buenos guitarrazos, otro estribillo con gancho y un nervio, en definitiva, pocas veces oído a lo largo de todo “Survival”. Y es que como dijo aquél: “es solo rock ‘n’ roll pero me gusta”.

El cierre es para “Dirty Halo”, que regresa a la cara más vacilona de la banda para un cierre sensual, algo arrastrado, apoyado en buenos riffs y en ese Sean Swindle hedonista y lascivo. Puro hard aguardentoso, bien construido sobre otro estupendo riff de Iglesias y Leone. Como estupendo es ese solo que antecede al epílogo, así como el trazo de este, y que corona el que, pienso, es otro más que notable trabajo de los quintanenses.

Deformación profesional, cierto es que me engancho en mayor medida a la cara más hard de la banda y no tanto cuando se atreven a derivar hacia un punk más primario. Con eso y con todo una estupenda colección de nuevas canciones. Por lo general bien armadas, interpretadas con buen gusto (si bien hay momentos en que el cuerpo me pide solos algo más ambiciosos) y con un Sean Swindle que, sin abandonar su característico registro, sabe moverse con toda la diversidad que exigen estas nuevas once canciones. Todo centrifuga en favor de una banda que vuelve a la actualidad por todo lo alto. Francamente, no esperábamos menos.

Texto: David Naves

Agenda: Factoria Sound Summer 2026

El ciclo de conciertos Factoría Sound nos presenta su programación especial de verano compuesta por 4 conciertos gratuitos de nuevo con el quiosco del Parque del Muelle de Avilés como centro de operaciones.

Los eventos de carácter gratuito arrancarán el viernes 21 de agosto con Mississippi Queen & The Wet Dogs como protagonistas. La formación afincada en Bilbao que abraza el blues y el soul como propuesta sonora presentará en Avilés su última obra de estudio «Phoenix» publicada a finales del 2024.

La jornada de sábado estará protagonizada por el retorno a nuestros escenarios de Capsula, trio de rock psicodélico, garage rock y post-punk con origen en Buenos Aires (Argentina) y afincado en Bilbao. Su último lanzamiento discográfico data también del 2024, un aclamado «Primitivo Astral«.

El domingo 23 de agosto será turno de los extremeños The Buzzos, que llegarán con nuevo disco en el zurrón. A través de Maldito Records verá la luz «Survival» tras celebrar veinte años de trayectoria. Destacan por un sonido potente, eléctrico y cargado de alto voltaje, estilo directo que bebe de bandas clásicas como AC/DC, The Stooges, MC5, Kiss, Guns N’ Roses o Mötley Crüe.

El cierre de ciclo será el lunes 24 con Anna Dukke como figura central. Una de las grandes voces emergentes de la música de raíces norteamericanas hecha en España, Anna presentará su primer larga duración «Reborn Wild» publicado el pasado año. Define su estilo como «rockin’ roots» o «rhythm ‘n’ soul», un cruce de caminos donde convergen rockabilly, rock ‘n’ roll clásico, góspel y soul.

Crónica: Saturna (Avilés 5/6/2026)

Punto y final al actual ciclo de conciertos de la Factoría Sound con la venida de los barceloneses Saturna, quienes pusieron un broche de orgulloso rock clásico con un set conciso y sin aditamentos. En formato cuarteto, sin más apoyo que la portada de su último álbum “The Reset” proyectada a sus espaldas y muchas, muchas ganas de agradar.

Aunque el arranque de set que proponen, a buen seguro jugó con las expectativas de más de uno. Si alguien esperaba un inicio palpitante, ellos proponen una calmada introducción, con ciertos ecos del “Child in Time” de Deep Purple, bordean luego una cierta psicodelia y se decantan finalmente por un blues de lo más ortodoxo. Diablos, y esto apenas hacía que comenzar. Bullían las guitarras de Max Eriksson (The Mothercrow, Lucifer) y James Vieco en un cuidado ejercicio de estilo. Luego en “Get Over” sí que irrumpe esa faceta más vibrante, me costaba evadirme de unos Judas Priest de la primera mitad de los setenta, demostrando en apenas unos pocos minutos cómo de amplia es su paleta sonora. Todo resulta, huelga decirlo, tremendamente orgánico. Sin trampa ni cartón, sincero y real. Apegado a la más elemental de las esencias.

Sin embargo la voz de Vieco, en ciertos momentos, recordaba al tristemente desaparecido Chris Cornell. Aquella es una pérdida de esas que se dicen irreparables. Saturna, que en “Few Words” tienen uno de los mejores cortes de su último largo, aciertan en la traslación al directo con una inestimable labor de Enric Verdaguer tras baterías. También de Eriksson, quien firmaría otro fino solo aquí. El sonido, además, era el de las grandes citas y, poco a poco, la gente fue entrando en el juego del cuarteto. En “Black Purple” incluso se atreven a exhibir un mayor músculo. Fuertemente armado sobre uno de mis riffs favoritos del set, me pareció estar viendo a una gran versión de la banda. Luego las luces de la Factoría Cultural bañan a los chicos en luz verde al tiempo que ellos emergen con un deje más a la Black Sabbath, fluctuando entre el proto-doom y un rock de tintes desérticos. De nuevo buenos solos de Eriksson & Vieco aquí. Su paleta sónica seguía creciendo.

Pero mentiría si dijera que la Factoría pareció recibir de mejor grado el rock más vivaracho de “Into the Sun”, que me llamó profundamente la atención, lo que son las cosas, por ese puente más lisérgico y alucinado que lo atraviesa. Es una banda cuyas composiciones no siempre parecen seguir el rumbo inicialmente marcado y realmente les aprecio por ello. En lo que Eriksson se colgaba una desvencijada Fender rojiblanca, nos dejan “Your Whimsical Selfishness”, otra de las grandes ofertas de su último álbum, con un Vieco más Cornell que nunca. Sería precisamente él quien nos anunciara que, si todo va como debe, en septiembre deberíamos tener nuevo disco de Saturna. Tras lo visto y oído el viernes, contando los días. Por el momento nos tendríamos que conformar, es un decir, con regresar a “The Reset” para que nos dieran en la cara con “A Way To Reset”. Otro gran riff y una vuelta hacia su cara más cenagosa que les funcionó a los de la Ciudad Condal.

Siguiendo por esa senda más arrastrada, Vieco vaga por el escenario en “Smile”. De lado a lado. De hecho diría que denoté su mirada algo perdida mientras encaraba los primeros versos. Entre él y Eriksson armaron otra de mis secciones solistas favoritas de la noche. Fundamental toda la noche pero especialmente en este rock más telúrico el precioso Rickenbacker de Rod Tirado. Sentía que estaban a un nivel altísimo. Sensación que se acrecentó por el rush final del set, ese que acoge “The Never Ending Star”, tremenda aún perdiendo las teclas que acompañan a la versión de estudio, o cuando se lanzan a por todo un “Whipping Post” de The Allman Brothers Band, desatando una eclosión solista final que la Factoría disfrutó con no poco gozo. Despedirse, como lo hicieron, con un par de nuevas composiciones, creo habla y no mal de la fuerte personalidad que poseen. Irrenunciables. Futuras visitas por su parte quedan marcadas a fuego desde ya en nuestros calendarios. Palabra.

En cualquier caso, un gran cierre al presente ciclo de Factoría Sound. Una sala que presentó una buena entrada (el propio Vieco agradeció que fuésemos más que en su anterior visita asturiana) y un público que vibró con el cuarteto. “Otres diez” pedían algunos. “Son tan buenos que jode”, exclamó alguien a mi espalda. La gente se fue satisfecha, doy fe. Aún con la resaca de la hora y pico de rock que nos regalaron, no puede uno por más que pensar en ese álbum que debería ver la luz tras los rigores estivales. Mientras llega, vaya un saludo a la concurrencia habitual, a la propia banda y a quienes pusieron de su parte de cara a la confección de esta crónica. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Saturna cierre de ciclo en Factoría Sound

Los barceloneses Saturna serán los encargados de cerrar el segundo ciclo de conciertos en este 2026 para Factoría Sound. El viernes 5 de junio tomarán posesión del escenario de la Factoría Cultural avilesina para presentar en primicia algunos de los temas de su próximo álbum de estudio «Light and Shadow» que verá la luz en el mes de septiembre.

El lanzamiento que llegará al mercado a través de los sellos Spinda Records, Ripple Music y Discos Macarras presentará la evolución de la banda tras 5 discos. Un trabajo que profundiza en su identidad hard psych rock con atmósferas donde conviven riffs monumentales con pasajes más oscuros, hipnóticos y emocionales apuntalando todo lo bueno ofrecido por «The Reset» (2023). Un trabajo que les colocó en infinidad de listas de lo mejor del año, debutando en el #1 de los Doom Charts de USA, y llevándolos a girar intensamente por España, Europa y EEUU además de formar parte de festivales del calibre de Resurrection Fest, Kristonfest o Mount Desert Rock.

Entradas disponibles en la Casa de Cultura de Avilés, en la red de cajeros Unicaja y el siguiente enlace:
https://uniticket.janto.es/palaciovaldes/public/janto/main.php

Crónica: Laurie Wright (Avilés 25/4/2026)

Laurie Wright fue el encargado de abrir el pasado 25 de abril el nuevo ciclo de conciertos de Factoría Sound en la Factoría Cultural avilesina. Es uno de los jóvenes artistas emergentes de la música británica que cuenta con numerosos seguidores en su país y tuvimos la fortuna de poder disfrutar de su buen hacer en Avilés, tras una breve gira por el territorio nacional para presentarnos su último trabajo «Power Of 3«, lanzado en septiembre de 2025.

Desde los primeros acordes quedó claro que Wright no venía solo a mostrar novedades. Su directo fue un recorrido vibrante por su trayectoria y raíces musicales vinculadas a las calles de Camdem Town en Londres, mezclando temas recientes con canciones de sus anteriores proyectos. El público pudo sumergirse en ese sonido tan suyo, un amalgama de influencias donde conviven el movimiento punk, el rock & roll, el rhythm & blues británico de los 60, el pub rock, el soul y el britpop, todo bajo una marcada estética y actitud mod.

El cantautor británico arrancó su show acompañado de su banda, integrada en esta ocasión por los músicos Ciaran O’Keeffe (armonía y coros), Leo (bajo y coros) y James R. J. Parker (batería). Iniciaron su descarga con “My Rock & Roll”, tema de riffs enérgicos que abre su tercer álbum de estudio y con el que desde los primeros acordes comenzaron a caldear el ambiente en la Factoría. Sin dejar que el público recuperara el aliento, viajaron a su debut «Get On The End Of It!« (2023) para rescatar “Butter Side Up Boy”, donde Ciaran O’Keeffe tomó el protagonismo con su armónica que marcó el pulso de toda la canción. Este instrumento volvió a cobrar fuerza en “The Lodge”, un tema que habla de superación personal y adicciones, interpretado con una intensidad que atravesó la sala.

El pulso del concierto no aflojó cuando irrumpió “Talk Of The Town”, una de las joyas más vibrantes de su último disco, originalmente lanzada en una versión acústica en 2020 y que interpretada por toda la banda en vivo transmite mucha más fuerza y energía. A partir de ahí, Laurie Wright y su banda nos interpretaron tres temas de «We’re Only Warming Up» (2024). Primero llegó “Who’s Laughing Now?”, tema en el que la voz rasgada del cantautor toma protagonismo y vuelve a poner la superación personal y la resiliencia en el centro del relato. Después, “All Bad?”, donde la batería de James R.J. Parker marcó el terreno con un golpeo firme y protagonista. Y para rematar el bloque, “We’re Only Warming Up”, la canción que da nombre al álbum, arrancó con un solo de guitarra distorsionada y acelerada de Wright, al que pronto se sumó una armónica desatada, auténtica protagonista de la pieza. Lo que siguió fue un torbellino de aires punks y psicodélicos marcado por un ritmo veloz, percusión contundente y la certeza de que el concierto seguía en ascenso, sin intención alguna de levantar el pie del acelerador.

Sin dejar que el pulso bajara continuaron con “I’ve Crakcked It”, de su primer trabajo, con marcadas influencias punk y donde cobra especial importancia la guitarra distorsionada de Laurie Wright. Acto seguido llegó uno de los momentos más celebrados de la noche “It Was All Part Of The Plan” extraída de su segundo álbum «We’re Only Warming Up» (2024), corte optimista y vibrante lanzado originalmente como sencillo en colaboración con la banda británica The Molotovs antes de integrarse en el disco y que desató una descarga de optimismo y buen rollo entre los espectadores. Laurie Wright y su banda mantuvieron el ritmo en lo más alto al encadenar “Could You? Would You Mind?”, más melódica y de ritmo más rápido que las anteriores, de su último álbum «Power Of 3» (2025) y siguieron con “Easy Street”, con fuerte influencia britpop de su primer trabajo de estudio «Get On The End Of It» (2023). La recta final volvió a poner el foco en las composiciones de su último trabajo. Primero llegó el turno de “Picking Up The Pieces Of My Mind”, una canción que aborda sin rodeos la salud mental y el lento proceso de reconstrucción personal y “Bambi Legs”, que cambió por completo el clima de la sala con su mezcla vibrante de influencias ská, reggae y rhythm & blues, un cóctel inesperado que añadió frescura y movimiento a un tramo del concierto que ya avanzaba con paso firme.

En la recta final del show Laurie Wright nos interpretó “The Meaning Of My Life”, de su segundo álbum «We’re Only Warming Up» (2024), con un bajo muy marcado a cargo de Leo y batería acelerada de James R. J. Parker. Sin dejar que la energía decayera, la banda siguió con “Shit Show” de su primer disco «Get On The End of It!» (2023), de ritmo frenético y que el artista interpreta con un fraseo muy rápido, casi rapeando, con el que puso a toda la Factoría a bailar y saltar en un auténtico torbellino de energía. Acto seguido, retomaron su segundo disco con “Bodaloo”, canción de indie británico actual con aires retro. Como broche de oro antes de los bises, el setlist nos condujo hacia “Wendy McKenzie”, tema que no dejó a nadie indiferente por su singularidad, ya que más que cantada parece narrada por el propio Wright de forma apasionada y acelerada; a pesar de superar los siete minutos de duración, su magnetismo hizo que a todos los asistentes se nos pasara volando.

A grito de “otres tres” por parte del público de la Factoría y sin que Laurie Wright supiera el significado de lo que le estaban gritando, ni fuera parte del plan, remató el show precisamente con otras tres canciones. El primer disparo del bis fue “The Promoter”, uno de los temas más celebrados de su último trabajo, que desató una marea de saltos y palmas. Le siguió “On My Tod”, de su segundo álbum “We’re Only Warming Up” (2024) tema acelerado con actitud punk, de guitarreo rápido y directo y batería marcada a cargo de James R. J. Parker, que mantuvo la adrenalina hasta el último momento. Y el colofón de la noche corrió a cargo de “West End Lover”, de su álbum debut, con un pegadizo estribillo y guitarras enérgicas; de manera espontánea Laurie Wright terminó lanzándose entre el público en un desatado “crowd surfing” que dejó a la Factoría vibrando incluso después de que la última nota se desvaneciera.

Por mi parte, solo queda agradecer en estas líneas a los buenos amigos que me acompañaron y aconsejaron ir a ver en vivo a Laurie Wright, a Heavy Metal Brigade por su apoyo incondicional a la escena, a Factoría Sound con sus siempre interesantes propuestas musicales y al propio Laurie Wright, que aunque no lea estas líneas, me facilitó enormemente la labor para poder escribir esta crónica y por ser un ejemplo de superación, capaz de transformar las sombras en canciones luminosas. Nos vemos próximamente… hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!

Texto y Fotos: Aurora Menéndez

Crónica: The Hangmen (Avilés 8/5/2026)

¿Por qué The Hangmen llevan 40 años en activo? Que mejor forma que ir en persona y comprobarlo. Si ya al poco de poner las entradas en venta, arrasaron, con un fulminante «sold out» en nuestra querida segunda casa, la Factoria Cultural. Sólo quedaba disfrutarlo.

Pistoletazo de salida de la banda angelina con retraso pero con recámara cargada. A las 21:13 horas hacen sus honores Jimmy James (guitarra), Angelique Congleton (bajo) y Jorge Disguster (batería) sin olvidarnos del único superviviente y miembro fundador, Bryan Small al frente. Primer disparo con su octavo y más reciente álbum, “Stories To Tell” con el tema “Broken Heartland” donde el sonido de garage comienza y hace presencia en toda la sala. Para dar paso a un tema del albúm «Metallic I.O.U.«, “Loner, Junkies & Liquor Stores”, historia evocando temáticas de desolación y vida marginal. Nos deleitan y regalan un nuevo tema “Real Blues”, que esperemos que se convierta en su próximo álbum. El calor comienza ser palpable tanto del público como sobre el escenario.

Defienden un repertorio de su extensa carrera, que realmente es lo que nos vienen a demostrar y celebrar, un cuarenta aniversario, que a pesar de cambios de discográficas y sobrevivir a sus adicciones, les queda mucho rock underground que dar. Magistral combinación de clásicos del álbum «Cactusville» (2019), “Looking For Blood” y “Man In Black´s Hand”, y del «East Of Western» (2012) como “Homesick Blues” y el mítico “Railroad Man” donde el propio, Bryan comenzaba a despojarse de sus atuendos, chaqueta vaquera y más tarde de su camisa. Para quedarse con su camiseta de tiras para sacar al mismísimo verdugo interior, con una apuesta en escena impecable tanto su voz como con el juego de su guitarra. Un Bryan carismático y seductor.

Hacen participe en el escenario a Lucas Miralpeix, compañero en su gira española por su paso de las 11 ciudades afortunadas. Tocando un instrumento inusual, llamado cowbell (cencerro) en un tema de su último álbum “Bayou Moon”. Un magistral Jimmy James, que si ya me impactó su forma de tocar la guitarra con riffs limpios con el uso del “slide”, acabó enamorándome con su armónica. Cierre de tema con brindis de cerveza incluido y super merecido.

Dan paso a temas del albúm «The Hagmen» (1989) como “Coal Mine”, con cortes más recientes y la versión que han hecho suya del “Russian Roulette” de The Lords Of The New Church y broche final con “Blood Red” de «Loteria» (2004) Si Bryan demostró ser seductor y carismático sobre tablas, Jimmy la explosión de un buen cocktail “on the rocks”, con un show magistral de baile de dedos. Sin olvidarnos de una discreta Angelique, que le robé dos sonrisas 🙂 con una base rítmica de diez al bajo. Todo ello acompañado por la intensidad y energía arrolladora de Jorge, el batería.

Está clara la respuesta de que porque siguen en activo. Bolo demoledor con una energía arrolladora que no dejó indiferente a nadie. ¡¡Un bolazo!! Esperemos volver pronto a disfrutarlos al más puro rock and roll. Porque The Hangmen tienen muchas más “stories to tell”.

Gracias a The Hangmen por conversar conmigo un ratito, os espera otro cachopo!! Gracias a la Factoría Cultural de Avilés dentro de su apuesta de ciclos musicales y a Factoria Sound por hacerlo posible.

Texto y Fotos: Carmen González

Crónica: James Leg (Avilés 20/3/2026)

A veces sienta bien salir de la zona de confort y qué mejor para ello que pegarte un atracón de blues rock incendiario sin guitarra y a pura voz cazallera. El “reverendo” James Leg llegaba a la Factoría presto a dar una lección de cómo enfrentar al blues con el rock sin más apoyo que un pequeño pequeña batería.

Eso… y los múltiples pedales de distorsión que rodean al Fender Rhodes de Leg, de los que echaría mano a lo largo de todo el set. Este arranca envuelto en una suciedad nada impostada. Natural, profundamente orgánica, que nos conduce a su peculiar homilía desde el mismo inicio. Una liturgia a la que el público se sumó desde el mismo inicio, y que juega en esta parte tan inicial a confrontar el blues más arrastrado con el rock más incendiario. Parca puesta en escena, nada resultó superfluo o innecesario. Vieja escuela para viejas canciones. Al fin y al cabo, el texano y si mis datos son correctos, lleva la friolera de diez años sin ofrecerle un largo a los suyos. Así las cosas, todo confluye en una comunión que Leg procura sin dejar de moverse tras el maltratado Rhodes.

Porque él fue todo sudor y entrega desde la primera nota que percibimos. Encadenando un corte tras otro, mostrando tanto ese registro tan roto y maltratado como un buen gusto en riffs y solos que nos arrastró sin remedio. Tanto es así que uno perdona los detalles y arreglos que se pierden en esta traslación al vivo. Sea como fuere, me gustó cuando mostró esa cara más rocosa y áspera casi tanto como cuando se arrimó, insisto que sin guitarra alguna, a las lindes del rock más vibrante. La gente iría así, poco a poco, dejándose llevar por la palabra del reverendo.

Y es que Leg estuvo tan fino en la creación de riffs como a la hora de solear desde el teclado, si bien se las tuvo que ver con un desmañado pie de micro que a poco estuvo de arruinarle la jornada. Saltó, se retorció, pataleó al aire incluso. Se disculpó eso sí por su escaso dominio de nuestro idioma. El justo para agradecernos su presencia allí y seguir con un blues aguardentoso y doliente donde su voz rota encajó como un guante. Incansable él, es cierto que, la cabra tira al monte después de todo, gocé de lo lindo con los momentos más vigorosos, más vibrantes, de un rock que invitaba a mover el cuerpo. Quien sepa de eso.

En esas partes más bailables pensaba en unos Sex Museum, con matices, mientras que Blue Cheer acudían a mi subconsciente a poco que la descarga se dirigía hacia territorios más sucios y descarnados. Por ahí Leg tendría tiempo de echar pie a su Cry Baby y revestirse de una cierta épica. Amplificando el rango sonoro de un set siempre orgánico y visceral. El público de la Factoría, siempre tan receptivo, recibía la palabra del señor con gozo y algarabía. Y es que, al final, por muy duro y muy sucio que sea el sur de los States, bien están propuestas como esta, tan alejadas del mainstream más superficial. Tan parcas pero tan sinceras. Y por si todo esto era poco, sorprende cómo los bises entregaron la cara más rotunda y directa del dúo. Dejándose la piel en cada golpe a la caja, en cada pulso a las teclas. Un gran final que, tras casi hora y media, nos dejó más que satisfechos. Alabado sea el reverendo.

Lo pasamos bien. Es por eso que no me gustaría cerrar sin mandar una vez más un agradecimiento a la buena gente de Factoría Sound por todas las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, así como sinceros saludos a la compañía del antes, el durante y el después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Carmen González