La exposición fotográfica «Metal Queens» llega a Avilés

El 3º volumen de la exposición fotográfica obra de José Antonio Fernández para destacar y celebrar el poderío femenino en el mundo del rock y el metal recalará del 8 de abril al 10 de mayo en la Casa de las Mujeres de Avilés.

Un viaje gráfico desde las pioneras hasta las actuales reinas del metal, representadas por artistas nacionales e internacionales de la talla de Doro PeschCristina ScabbiaTatiana ShmaylukAlissa White-GluzFloor Jansen o Tarja Turunen, la exposición rinde homenaje a las mujeres que han desafiado estereotipos y se han abierto camino en un mundo musical tradicionalmente dominado por hombres. «Metal Queens» muestra la fuerza y la pasión de estas artistas, capturando momentos inolvidables y la intensidad de sus actuaciones en el escenario. Tras el paso por Fnac en Parque Principado y la sala de exposiciones del Hospital Valle Del Nalón, el contenido se renueva en la tercera etapa de su periplo por la geografía astur con esta exhibición en Avilés. Horario de lunes a viernes de 9 a 14 horas.

Entrevista: Jorge López Novales (Diario de un Metalhead)

Nuevo episodio de la serie de entrevistas por Edu Meier a rostros reconocibles de nuestra escena. En esta ocasión y continuando con la saga de fotógrafos asturianos el protagonista es Jorge López Novales, escritor, redactor para Diario De Un Metalhead y responsable del material gráfico en las últimas ediciones del concurso musical FestiAmas.

Edu: Así, para empezar. ¿Cómo empezaste a hacer fotografía de conciertos y qué te inspiró a especializarte en este género?

Jorge: Los heavys son muy dados a la militancia activa: fotógrafos, redactores, promotores… Hay algo que engancha y te va metiendo en el mundillo poco a poco. En mi caso, me gusta tanto retratar a alguien disfrutando en un escenario, como al público haciendo lo propio. Teniendo un carácter tímido (en serio), mi forma de relacionarme era hacer fotos. Aparte de que empecé a conocer gente normal con mis mismos gustos. No intentéis hablarme de futbol. A veces, se echa de menos ser un soldado raso en esto del metal. Disfrutar sin más de lo que suena, pero no creo que pudiera ya hacerlo.

No me considero fotógrafo. No me gusta considerarlo como un segundo trabajo; me daría una excesiva pereza. En su momento, no tuve más remedio que poner una marca de agua a mis fotos, y lo hice a regañadientes, cuando se empezaron a compartir fotos mías sin acreditar. También soy redactor, y en ocasiones combino las dos cosas. Al hacer fotos me resta cierta eficacia a la hora de escribir crónicas, al concentrarme sólo en lo que acontece en el escenario.

Pero vamos con la pregunta. A finales del año 2000 tenía cierto hábito de ir a conciertos. No de una manera muy regular, tampoco es que hubiera tantos conciertos en lo estrictamente heavy (o no era consciente de ello). En los años siguientes me decepcioné un poco con todo el asunto y dejé de moverme tanto. Digamos que he tenido algunos escarceos con la fotografía. Las primeras fotos que hice de un concierto, fueron en el concierto que hizo Avalanch en la Tizón en abril de 1999 (Gijón) en la presentación de su disco “Llanto De Un Héroe”. No fueron unas fotos al uso: apuntar y tirar de flash. Al revelarlas no quedaron tan mal. Supongo que esa cámara tuvo un mal final, porque no volví a utilizarla.

Mi primera cámara digital la compré en 2004 con mi primer sueldo. No era ninguna maravilla, pero algún concierto registré. Tendría que esperar a 2017, cuando fue la primera edición del Morgana Fest cuando compré una Canon 1300D de lo más básico animado por el bueno de Fredy Torres. Ahí empezó todo. Con perspectiva, lo podría llamar mi crisis de los cuarenta. Empecé a ir regularmente a conciertos. Tirando en automático era muy feliz, pero me procuraron unos años sin avances. De aquella, no tenía ni Facebook. Es más, la cuenta que utilizo ahora, es heredada de cuando mi mujer sacó su libro Olimpo del Metal. Origen, evolución y discografía del heavy metal en Asturias. 1980-2012, y que empezó a mover en 2014. Llegado el momento la renombre.

Empecé a trastear con las opciones manuales, consiguiendo alguna mejora. Trabajar con raw (con poca pérdida de calidad) era el paso lógico siguiente, y hacerlo con un mejor equipo también. Empecé a trastear con el brillo de las fotos, un poco con el color del propio visualizador de fotos. Y no sería hasta 2020 que empecé a trabajar seriamente con el Photoshop (todos tuvimos mucho tiempo). Nunca fui ordenado y soy incapaz de optimizar el uso de Lightroom. Es el momento en que empiezas a ver las costuras a la cámara y sabe qué puedes hacer con la luz que te ofrecen las salas. Recorrer salas a oscuras luego te ayuda a conseguir fotos más agradecidas en festivales y espacios más luminosos.

En 2019 empecé a trabajar en Diario de un Metalhead (Larry me hizo una oferta que no podía rechazar). Al principio quería salvar el metal, y las cosas me afectaban más. Era mucho más ingenuo que ahora. Ahora es evidente que no se puede salvar a todo el mundo; así que llega un momento en que uno debe escoger sus batallas; aparte de la agenda de cada uno. Ningún concierto es una pérdida de tiempo, es una excusa para avanzar. Y donde no llegue mi agenda estáis vosotros.

Ahora soy muy pesado con las redes sociales. Subo fotos sin parar, pero me obliga a trabajar editando fotos, la única manera de ver los defectos a gran tamaño. El feedback en las redes me ayuda a saber qué fotos tienen un poco más de repercusión. No ayuda mucho a mi “imagen” las famosas foto baños. Lo reconozco. Me divierte hacer ese tipo de fotos. Cuando deje de divertirme, en general, me quedaré en casa. Además, para mí forman parte del contexto, y tienen tanto valor como las que podría hacer de un escenario.

Edu: ¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentas al fotografiar conciertos, quitando los guardias de seguridad, y cómo los superas?

Jorge: Los fotógrafos buscan luz (el mayor desafío junto con el humo) y momentos únicos. ¿Otros desafíos? No llevarte a nadie por delante. Procuro ser educado en un foso, y mirar a los lados antes de moverme. Si todos se agrupan en el mismo extremo de un escenario, además de incómodo, es que están haciendo la misma foto. El público nunca es un desafío, por muy animado que esté un concierto. Nosotros somos el obstáculo que está en primera línea. ¿Guardias de seguridad? Si un concierto tiene alguna particularidad, se acuerda antes de un concierto. Son reglas sencillas.

Edu: ¿Hay algún concierto o artista en particular que haya dejado una marca en vuestro trabajo?

Jorge: Entre mis grandes influencias (suena demasiado pomposo) está Txen Yang y Maya C. Cañestro, unos todoterrenos de la fotografía. Saben exprimir la luz de cualquier sala sin perder un detalle. Ellos me dieron muy buenos consejos para avanzar. Incluso me han tenido que corregir sobre la marcha en algún concierto alguna barbaridad (agarrar un flash tapándolo mientras enfocaba o verme trastear con el visor de la cámara hasta quedarme con él en la mano). Luego está Iñigo Malvido, que sabe retratar como nadie las inclemencias de una sala o el devenir de un festival buscando el cuerpo a cuerpo con el público para conseguir la mejor foto. Y, por supuesto, Sergio Blanco, que apenas retoca sus fotos y sabe deificar cuando inmortaliza a los artistas. Puedes apreciar la grandeza en un gesto. También me gusta mirar perfiles de otros fotógrafos en redes sociales que han compartido noche conmigo en primera línea. Me gusta ver cómo afrontan lo mismos problemas que yo en salas oscuras o estudiar los planos por los que han optado. Si, hago espionaje industrial a José Ángel.

Edu: Finalmente. ¿Qué consejo daríais a aquellos que quisieran empezar a llevarse recuerdos en foto de los conciertos?

Jorge: No sé hasta qué punto son permisivas las salas, ahora, con las cámaras de gente no acreditada. Yo en su momento, nunca tuve un problema. No habría podido ni empezar. En cualquier marca un objetivo fijo de 50mm es lo más económico e interesante para empezar. Tirar siempre fotos en formato raw. Aunque no sepas trabajar correctamente con ellas, llegará un momento en que puedas hacerlo. Siempre es divertido editar fotos antiguas con un mínimo de calidad y que en aquel momento no había sabido ni por dónde empezar. Evitar flash en lo posible.

Edu: Gracias por compartir tu experiencia y conocimiento.

Jorge: Gracias Eduardo.