Crónica: Brutalfly + Bestia Negra (Unquera 16/12/2023)

Qué le vamos a hacer, nos gusta echarnos a la carretera y dar cumplida cuenta de las cosas que pasan. Y lo que pasó esta vez fue que Bestia Negra se dejaron caer por tierras cántabras. Concretamente en Unquera. Y por afinar más aún, en la Asociación Cultural Los Bancos de Atrás, acompañados por la buena gente de Brutalfly, con quienes por cierto, arrastrábamos una deuda desde hace un tiempo. Así pues y hora de viaje mediante, nos plantamos allí para agradable sorpresa de los músicos implicados.

Faltan alrededor de quince para las ocho cuando el trío Brutalfly hace suyo el escenario de la Asociación y proclama sin embargo que es la hora de morir. “What Time Is It? It’s Time To Die” proclama Didi, pertrechado ahora bajo llamativo sombrero y gafas oscuras, mientras prosiguen con su habitual thrash enrevesado y laberíntico. Con un par de carteles a cada lado del escenario como mayor detalle escénico y con la precisión que en ellos es habitual, sería no obstante un show con alguna que otra sorpresa.

Zerdatillium” deja otro de los muy particulares solos de Didi. Y es que, huelga decir, si sus composiciones nunca se conducen por el camino recto, mucho menos lo hacen los solos del frontman de una banda que parece en perpetua lucha contra toda idea de antemano preconcebida. No faltó un brindis por la Asociación, también por Bestia Negra, justo antes de que la banda acometiera una “I Was An Experiment” que, a estas alturas ejerce ya como auténtica declaración de intenciones.

Txeffy (Kraken A Feira, Actvs Mortis…) convierte momentáneamente en cuarteto a Brutalfly con sus voces adicionales durante “Thrashtorm”. Y mientras que la banda desliza un corte de nueva creación, “Shaman”, la base rítmica del cinco cuerdas Lagarto y su hermano Mochy en baterías engarza con precisión de joyero. Cabe destacar el buen sonido del que disfrutamos frente al escenario. Todo a pesar de que Didi reconocería apenas haberse oído durante todo el set.

Gil por donde pasa, desbroza, Gil By Death”, proclama Didi antes de que el carismático frontman de Bestia Negra acompañe a la banda para una favorita de quien escribe como “Evil Room”. El ambiente, festivo en general pese a que la afluencia de público pudo no ser la deseada, no fue óbice para que la banda cargase con su buen hacer habitual. Cabe destacar aquí a una banda que sigue mirando al futuro. Y lo hace mediante otro corte de nuevo cuño, en este caso “The Moon Hasn’t Blood”, que propicia la irrupción de los Brutalfly más nerviosos y enfebrecidos.

Until Your Breath Flows” nos devuelve al debut y “High Bird” es introducida por el frontman como “el tema más loco que hayamos compuesto”. Que, tratándose de una banda como esta, no es decir poco. En ella y más que nunca, podemos decir que Mochy tras baterías hizo honor a su apellido. Se despedirían con el tema que les da nombre dejando atrás un show de sesenta minutos prácticamente clavados. Precisos hasta en eso.

Bestia Negra, claro, son un animal muy diferente. Pero un animal al fin y al cabo. El quinteto se las arregló como pudo con el pequeño escenario y supo salir a divertir como en ellos viene siendo habitual. El show que despliegan resulta bien conocido entre los habituales de este medio, lo que no quita para que sigan siendo una de las propuestas más disfrutonas del actual panorama asturiano. Llámenlo escena si quieren.

Pero no nos confundamos. Su leitmotiv puede ser el de divertir y agradar, máxime y como era el caso en plaza ajena y lejos de casa, pero Bestia Negra suenan cada vez más sólidos y redondos. Da buena fe de ello la inicial “Winds Of War”, con Gil erigido como siempre en punto focal de la banda. Un poco a la contra de Brutalfly, y quizá por eso casen tan bien juntos, sus riffs no tienen la técnica ni el retorcimiento de aquellos. Por contra, poseen un gancho difícilmente desechable. “Hell Over Me”, con Bestia Negra sonando más gordos que nunca, da buena fe de ello.

Cabe decir también que, banda al margen, fue precisamente la familia Brutalfly la que más hizo por animar el cotarro. Justo aquí y como ya ocurriera otras veces, Gil señaló a José y explicó los inicios de la banda y, concretamente, el corte que lo inició todo. Un “Faster Than A Bullet” por el que, imaginamos, la banda siente un cariño especial. No es para menos.

Que la idea general detrás de cada show de Bestia Negra sea la de divertirse y pasar un buen rato entre acordes de clásico heavy metal, no quita para que la banda opte por todo un “The Harbinger”, hasta día de hoy corte más extenso de su cosecha, y donde tras un puente inequívocamente maidenesco, Román dibuja uno de los mejores solos de la jornada.

Carlos Reboredo en baterías parece ya plenamente asentado en el seno de una banda que ahora apenas ofrece descanso entre un tema y otro. Es así incluso mientras que Gil proclama que “ahora empieza otro bolo” al introducir la siempre pegadiza “Angel Of Death”. Y puede que algún que otro acople quisiera tener su pequeña cuota de protagonismo durante el sentido homenaje a Randy RhoadsGift From Gods”, pero la sangre nunca llegó al río.

Fear”, “Hate”, finiquitaron el obligado repaso a su debut “Animal Domination” antes de su habitual fin de fiesta en recuerdo de los inmortales Motörhead. Acompañados en el fin de fiesta por Didi, Txeffy, Lagarto y cualquiera que tuviera bien acercarse a alguno de los micrófonos, “Killed By Death” y no otra procuró la algarabía final de otra buena noche para ellos.

Lo dicho: dos propuestas bien diferentes entre sí y, quizá precisamente por ello, terriblemente complementarias. El metal a veces rayano en lo contra intuitivo de Brutalfly y el toque más clásico y académico de Bestia Negra. Dos bandas, no vamos a negar, por las que tenemos un especial cariño en esta casa y de las que siempre recibimos el mayor de los afectos. La verdad que así da gusto salir a la carretera, Vaya un abrazo para todos ellos, otro a la Asociación Los Bancos de Atrás y en particular al bueno de Toro (Opposer) por todo el tremendo curro que se pegó a lo largo de la jornada. Por nuestra parte nada más. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Y Así Fue Nuestro 2023

Muy marcado este 2023 por haber tenido la suerte de ver a una banda tan pequeña en número pero tan grande en escena como los británicos Muse en el Sardinero santanderino. Presumiblemente uno de los shows más grandes que el mundo del rock tiene para ofrecer a día de hoy. Contrasta, por ejemplo, con aquél de los Kinkis Gruñones y Sons Of Decay en el Centro Social Autogestionado La Kuadra, en Barros. Entre un escenario y otro os podéis imaginar cómo de grande es el espectro que ha desfilando ante mis ojos en el presente año.

Que no lo dice uno por presumir. La intención no va mucho más allá del mero balance. Lo cierto es que sin salir de la región hemos podido disfrutar de un abanico amplísimo. Pienso en el metal pegajoso de Battle Beast en Gijón, en la eterna juventud de Glenn Hughes en el Palacio Valdés, el finísimo death metal de Baest o la oscuridad enmascarada de Grima, ambos en Oviedo. Sin olvidar el peculiar y blanco embrujo de El Altar Del Holocausto en nuestra querida Acapulco.

Claro que si hay un show que en lo personal ha marcado con fuerza el presente año, ese es el de Dream Theater en Avilés. Aún hoy tengo que echar mano de la revista para creerme que sí, que de verdad una revista de tirada nacional salió a los quioscos con una crónica de mi puño y letra del show de una de las bandas de mi tardo adolescencia primero, madurez y casi vejez ya. Y no, no estuvieron a la altura de las expectativas como ya sabréis pero no deja de ser un directo con un significante casi inabarcable para mí persona. Volved ahora con Portnoy, va.

Aunque si hablamos de significados, no quiero olvidarme tampoco del Midlife Crisis Fest. Desde luego una de las citas más curiosas por llamativas de estos doce meses. Al final uno parece cogerle el gusto a la carretera. Que en lo que a mí respecta y particularmente en este final de año, que se resiste a terminar, no ha sido poca. El fantástico Lion Rock Fest coronado por unos H.E.A.T. que se comen el mundo a bocados, por no hablar del desplazamiento hasta tierras vitorianas para ver a dos leyendas del melódico como son FM y Dare.

Y ya que estoy con las visitas foráneas, cómo olvidar el Atalaya de este año, que vendría a propiciar el reencuentro con un tal Ramón Lage tras más de diez años de aquél último bolo en el Albéniz gijonés, aún enrolado en las filas de Avalanch. A veces tocaba repartir tareas. Así, mientras la otra parte contratante de la web disfrutaba del barro alemán, servidor tuvo la suerte de reencontrarse con Blast Open en nuestro querido Kuivi PopUp, que volvió a ser un año más motor y epicentro de la música en directo en el corazón de una Asturias que se niega a entregar la bandera blanca.

Porque, claro, en este tiempo caben infinidad de crónicas de nuestras bandas de aquí. Desde Bestia Negra a Mad Rovers pasando por S.O.C.S., Green Desert Water, Caballo Moldavo, Azure, Dr. Nekro… tantas y tantas noches de buen rock and roll y mejores compañías. Y aunque la idea no sea echarnos flores, Mala Reputación cumplieron veinticinco años en su casa y con Heavy Metal Brigade al pie del escenario. Angelus Apatrida reventaron por dos veces los escenarios asturianos, el Raposu Rock volvió a ofrecer la cara más solidaria de la escena y Siena Root volvieron a la región para confirmarse como una de las grandes figuras del underground rockero sueco del momento.

Es diez de diciembre cuando escribo esto y aún quedan varias balas en la recámara. Tened por seguro que mientras quede sangre en las venas y gasolina en el tanque ahí estaremos un año más. Nos vemos frente a los escenarios.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz