Los encargados de abrir las hostilidades esta vez fueron los clásicos thrash / death cántabros Opposer, ante quienes me gustaría disculparme pues un percance de ultimísima hora me llevó a perderme el arranque del set. Para cuando aparecí de nuevo por la Acapulco resultó que el habitual cuarteto había mutado en quinteto por una noche. A un lado del escenario, camiseta del “British Steel” mediante, Jesús se desempeñaba en coros tras haber disertado primero de la guitarra y después del bajo en el seno de la formación de Reinosa.
Presentado temas de su (hasta la fecha) último álbum, aquél “R3cod3d” de 2022 (reseña), vimos muy cómodo e incluso risueño a José Herrera, el seguro y eficaz frontman del eventual quinteto. La banda aprovecho también para mirar al pasado y recuperar una “Distorted Reality” cuya propia pesadez fue el rasgo que mejor atestiguó el haber sido compuesta allá por los convulsos años noventa. Herrera tendría tiempo de explicar la presencia en escena de Jesús. También de presentar una “Satanás” en la cual el publico presente respondió como se esperaba.
Respondió también una sala, técnico de sonido Sergio Saavedra mediante, que con toda precisión supo extraer la mejor cara del clásico combo thrash death. Quedó bien claro en la clásica “Forbidden”, uno de sus grandes clásicos. Riff ganchero como pocos y ese “tupa tupa” tan reconocible. La pura zapatilla de “Straight To Hell” incluso desató un circle pit en el corazón mismo de la sala. Opposer siendo fieles a sí mismos y la gente respondiendo en consecuencia. Nos gustaron.
A poco para que el reloj marcase las 20:30 que los responsables del tinglado, los thrash groove gijoneses Tyrant se auparan al escenario de la Acapulco. Cuarteto con el que hemos coincidido menos de lo que nos gustaría pero que supo rodearse de un buen puñado de buenos amigos. Por ahí y a excepción de los propios Bellako, sería el show que desprendió mayor camaradería entre banda y público de todo el fin de semana. Por eso cuando “Hatred” retumba en la sala y el batería Danko Guerra extrae su mejor versión, no queda más que entregarse al tirano.
Quizá me sorprendió más el ritmo vivo que le insuflaron a “Davidian”, original de unos tales Machine Head, que la propia elección de la versión en sí. La banda tuvo tiempo incluso de invitar a Edgar (Sydius) a que se uniera a la fiesta en un tema compuesto para la ocasión y que me agradó por la forma en que conjugó la pesadez inicial con un epílogo más trotón y descosido. Sumado al juego que dio la presencia de dos voces arriba del escenario, sería a la larga uno de los momentos álgidos del set. No faltó el aplauso para el guitarra Nico Suárez, cabeza pensante detrás del evento, que, huelga decirlo, recibiría una de las mayores ovaciones de la jornada.
Claro que Edgar no sería el único invitado de la noche. Por ahí aparecería más tarde Diego Mata (As Life Burns), aportando un mayor peso específico a la banda al sumar dos guitarras sobre el escenario. La que enseñó entonces Nico Suárez, rosa y con el logo de Hello Kitty, se llevaría no pocas miradas. Más aún cuando se lanzó a un largo solo, a puro tapping, en el momento de mayor derroche técnico del set. En general provocaron mucho movimiento, algún circle pit incluso, y se despidieron con la homónima “Tyrant” mientras Heketor Lorenzo mostraba su registro más agudo. Dicharacheros, potentes y muy disfrutones.
Lo comenté cuando escribí la reseña de “Subyugamentes” y me gustaría insistir ahora: teníamos una deuda con la gente de Frakture tras el último Karma Fest. La agrupación bizkaina llegó a tierras gijonesas presta a derribar la Acapulco con su thrash core incendiario y reivindicativo. Qué duda cabe que con una inteligencia artificial cada vez más presente en nuestra cotidianidad, usar el main titlede la banda sonora perteneciente a “Terminator 2”, el clásico de la ciencia ficción de James Cameron, resulta de lo más pertinente. Tras él, Frakture mezclaron un cóctel de furia thrash, pasión hardcore y pura reivindicación servido en composiciones a veces fugaces pero siempre vibrantes. Es mucho el mal café que derrocha Tali al micro, rematando casi cada corte del set con furibundas proclamas seguidas a menudo del inevitable “me cago en dios”.
Sin el frío que pasamos el pasado septiembre ni la cantidad de horas que estuvimos entonces al pie del cañón, lo cierto es que esta vez sí que disfrutamos de estos indómitos y peleones Frakture. Indómitos por lo violentísimos que llegan a resultar a ratos. Y peleones por el arrojo de Imanol, batería de la banda, operado hace escasas fechas. Lo digo siempre: a veces parece que el metal todo lo puede. “Fucking Bastards” esgrimió orgullosa esos dejes tan Sepultura. Pero puede ser el tema título “Subyugamentes” el que dé la mejor medida del quinteto. Imprescindibles esos coros de Serru.
No quiso Tali olvidarse de un buen amigo, Pirri de Escuela De Odio, justo antes de desatar la cara más abiertamente hardcore de la formación. Ésta vino a colisionar con la mas machacona, casi marcial incluso, de “Criminalizados”. Y finalmente la cuadratura del círculo salió en cuanto la banda enfrentó la clásica “Refuse/Resist” de los brasileños Sepultura, una de sus influencias más palpables. Desataron altos niveles de violencia en “Antinazis”, dedicada por Tali a la buena gente de Bellako, y se fueron con el tema título Frakture. A gran nivel pese a las circunstancias.
Para nosotros, el de Bellako era un concierto un tanto a la expectativa. Siempre nos puede la curiosidad y en la jornada del viernes, un saludo a César “Lagarto” de Brutalfly, nos habían hablado solo cosas buenas del quinteto radicado en Mataró. De entrada nos agradó su puesta en escena. El telón de fondo pero sobre todo que el escenario, ahora huérfano de monitores, ofreciera un aspecto lo más diáfano posible. Incluso las banderas que cubrían los amplis daban su toque especial.
Finiquita la (bailonga) introducción y si en algo pone empeño Rober tras el micro es en pedir movimiento en las primeras filas. Que nos acercáramos a la valla. Buscaron la implicación de los suyos desde el primer momento y se notó. Porque se desata su particular hardcore y el público se implica ya en las primeras estrofas. Mucha gente joven en primeras filas, tanto que se debate sobre si hay o no relevo, que bailó, vibró y se lo pasó en grande con ellos. También los propios Bellako. De hecho Xavi, bajista, dejaría una de las imágenes del festival cuando fue llevado en volandas por el público en “Trepanación”. Su primer crowdsurfing de la noche. Que no el último.
Los altos niveles de intensidad que desarrollan no escapan de una técnica algo más marcada (“En Nombre De La Muerte”). Y no obstante resultan incluso divertidos en cuanto a su forma de implicar a la gente o en las propias letras de sus temas (“Planta Madre”) y por ahí, por mucho que no sea el mayor fan del tipo de propuesta que realizan, no quedó otra que rendirse. Invitaron a todo el mundo a subirse al escenario. Y quien lo hizo fue no otro que Pelayo, aprovechando para mandar felicitaciones a su progenitor. Para el final quedaron temas como “Siglo XXI”, pogos, circle pits y un grado de implicación por parte del público que pintó gestos risueños en los rostros bellakos.
Rober aprovechó para agradecer a Nézar el haberles salvado el culo tras baterías, puesto que el titular Arnau no pudo venir a Gijón (tampoco el día antes a Villabona) por motivos laborales. Que aún con un batería de circunstancias ofrecieran tales niveles de fiesta e intensidad creemos habla muy bien de la implicación de toda la banda. El público del Mosh Fest respondería con un multitudinario wall of death (vídeo)y al final quedó claro que el festival no podría haber tenido un mejor final. Nos vemos en la segunda edición.
Un festival que parece haber nacido con buen pie. El propio tamaño de la sala Acapulco puede llevar a engaño pero la entrada, principalmente el viernes, pareció cumplir con las expectativas. Con el único borrón de la caída de Incordian, dichosos percances de última hora, lo cierto es que disfrutamos de lo lindo ambas jornadas. Por ahí no queda más que agradecer al personal de la sala por el trato dispensado una noche más, a Mosh Crew Producciones todas las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, mandar un saludo a los muchos habituales con quienes departimos a lo largo del fin de semana y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Desde que el frío y el cansancio se adueñaran de nosotros tras dos maratonianas jornadas en el último Karma Festque teníamos una deuda con la gente de Frakture. Combo thrash con influencias hardcore radicado en Bilbao y que forman Ieltxu al bajo, Imanol en baterías, Serru y Rubén en guitarras e Iván en voces. Este “Subyugamentes”, su primer larga duración, fue grabado por Haritz Harreguy (Idi Bihotz, Soziedad Alkoholika, Latzen…) en los Harreguy Studios, co-mezclado por la propia banda y posteriormente masterizado por Víctor García (Aathma, Wormed, Toundra, Bloodhunter…) en el barcelonés Estudio Ultramarinos. Con arte de Cosmic Tentacles y colaboraciones del Escuela de OdioPirri y el S.A.Juan Aceña, el álbum vio la luz en agosto del pasado año en formato vinilo a través de los sellos Demons Records, Romantic Songs Recordings y Four Skulls.
Frakture colocan al principio la pequeña “Narxisista” y esta procura una más que cuidada introducción al álbum. Tras ella, los vascos arremeten con su bien conocida amalgama de thrash trotón y voces cercanas al hardcore en las que Iván parece desenvolverse como gato panza arriba. Es uno de los temas más breves del debut. También uno de los más vibrantes, con una base rítmica bien empastada y que apenas da descanso. Puro nervio.
Un tanto más melódica pero igualmente furibunda, “Antinazis” profundiza en ese recuerdo a los primerísimos Soziedad Alkoholika. Y lo hace con unas voces llenas de cólera, pero también con una más que interesante selección de riffs. Los cambios de ritmo proceden a destapar el lado más técnico de Rubén y Serru, si bien es la rabia quien termina imponiéndose a través de una composición orgullosamente clásica. Hardcore metal rabioso y protestón.
“Eleberri Berria” sin embargo les acerca a las lindes del crossover. Una encrucijada entre el nervio de las dos entregas previas, un pulso ahora más pesado y un trazo algo más enrevesado y laberíntico. Incluso partes que coquetean con el groove más casual. Oxigena al disco pero qué duda cabe que Frakture parecen sentirse mucho más cómodos en las partes más veloces y descosidas. Con eso y con todo uno de los cortes con mayor personalidad de todo “Subyugamentes”.
“Criminalizados” puede no sorprender tanto en cuanto a construcción. Por contra, se cimenta sobre uno de los riffs con más gancho de todo el tracklist. Tiene un poso casi marcial, sobre el cual la banda va poco a poco acercándose al hardcore. Muy firme Imanol con el doble bombo para un corte que tampoco obvia algún que otro hábil detalle técnico. Lo justo para que la composición respire y sin traicionar el espíritu del disco en ningún caso.
Otro buen riff es el que entregan en “Subyugamentes”, cuyo prólogo deja detalles que me hacen pensar en unos Sepultura del ineludible “Arise” de 1991. Después y toda vez irrumpen las primeras estrofas, todo toma un cariz mucho más cercano al hardcore y ahí, por pura colisión, Frakture construyen otro de los temas más equilibrados y reconocibles de todo el debut. Llamativo también por trazo y adornado por pequeños injertos a lo Andreas Kisser, una de mis favoritas conforme se han ido sucediendo las distintas escuchas del disco.
“Zu Zeu”, que fuera una de las cartas de presentación del álbum y en el que la banda retorna al euskera, profundiza en ese thrash sepulturero al que tiñen de un poso más hardcore que bien podría recordar a mis paisanos de Escuela de Odio. En un puente de paso más tranquilo irrumpirá uno de los solos más interesantes del tracklist, pero en líneas generales, Frakture dan poco respiro aquí.
Sorprende el casi elegante prólogo de “Gelchales”. También la forma en que la banda lo conjuga con ese metal de paso casi marcial, desarrollado sobre otro riff ganchero y pegadizo como pocos. Thrash machacón enfrentado a los Frakture más atmosféricos para otra entrega repleta de personalidad, donde la banda juega a expandir el abanico de sus influencias. Lo que no cambia es la agresividad de Iván tras el micro. Otro de esos cortes que elevan la nota final.
“Stop Ablación”, con Pirri a bordo, desde luego hace por recuperar la cara más abiertamente hardcore del quinteto. Pocas sorpresas en su trazo, si bien los bizkainos vuelven a apoyarse aquí en una más que interesante gama de riffs. Me agrada también el contraste que se produce aquí entre los blast beats de Imanol primero y ese puente central más pesado y rocoso después. Buenos solos de cara al final, con la banda trazando uno de los epílogos más cuidados de todo “Subyugamentes”. Estupenda.
Antsietatea” es el corte más extenso de los doce. Una poderosa andanada de un thrash que roza (sin tocar) el d-beat, dejando entre medias un trazo hábil y bien equilibrado. El de Su Ta Gar es un nombre que sobrevuela a ratos, sentimiento quizá influido por la letra en euskera que la banda adopta aquí. Eficaz esa calma que desarrollan durante el puente. Uno de los pequeños oasis de tranquilidad dentro de este encolerizado debut, al que remata un buen solo de guitarra en su tramo final. Otra de mis favoritas.
De estribillos en inglés pero estrofas en castellano, “Fucking Bastards” recupera esa onda más Sepultura para otra agresión de thrash incendiario y rutilante, que no obvia ni la voz visceral de Iván ni tampoco los buenos solos de guitarra, con especial atención al que emerge justo antes del epílogo.
“Ez Dugu Ahaztuko”, con colaboración de JuanAceña, representa el corte más fugaz del álbum. Pequeño escorzo thrash core que, huelga decirlo, recuerda y de qué manera a los primeros trabajos del invitado. Por ahí me agrada que la banda no obvie pequeños detalles en el plano técnico pero es verdad que, al menos en mi caso, su pequeña duración no ha jugado precisamente a favor.
Cierra el tema que viene a dar nombre a la banda, un “Frakture” cuya onda bien podría recordar a los brasileños Ratos De Porao, conjugado después con esa vena más técnica que ha ido yendo y viniendo a través de los distintos cortes. Un buen ejercicio de equilibrio con la banda brillando, quizá más que nunca, en ese apartado. Pero un cierre desesperanzado, casi agónico, en lo que a lírica se refiere. Casi una llamada de auxilio y, por ahí, una adición más que interesante para un llamativo final.
El disco vibra casi siempre a buen nivel. Como persona no habitual de este tipo de propuestas, siento que me faltan referentes a la hora de desentrañar las distintas influencias de la banda. Pero la de Sepultura, citada de manera explícita en la nota de prensa, se deja notar y de qué forma a lo largo del tracklist. El de Soziedad Alkoholika es otro nombre fuerte en muchos momentos, por lo que no puedo alcanzar a imaginar lo que habrá supuesto para ellos contar con todo un Juan Aceña para este debut. Aunque sea en la brevísima “Ez Dugu Ahaztuko”. Un interesante debut y una escucha más que obligada para todo fan del thrash core más comprometido y vehemente.
La primera edición del Mosh Fest, festival orientado a la música extrema, que se celebrará los próximos 21 y 22 de marzo en la Sala Acapulco de Gijón presenta sus horarios oficiales además del anuncio de la caía del cartel de los manchegos Incordian.
La inmediatez del evento ha evitado la sustitución de Incordian. Desde Heavy Metal Brigade mandamos toda la fuerza y ánimos primero a Sergio, batería de la banda, deseando una pronta recuperación del percance sufrido en un dedo de su mano izquierda y segundo a la organización del festival. Entrada anticipada por días y bono disponibles a través del siguiente enlace a Wegow: https://www.wegow.com/es/festivales/moshfest-2025
Mosh Crew Producciones nos presenta la primera edición del Mosh Fest, festival orientado a la música extrema que nace con la firme convicción de convertirse en un referente en el norte de España.
Aprovechando las sinergias creadas por otros festivales de rock y metal nacidos recientemente tanto en Asturias como en España y la pujante posición de Gijón como destino turístico, el evento busca colocar a Asturias como parada atractiva en las giras de bandas de renombre nacional e internacional dentro del hardcore, thrash y death metal, además de ayudar al desarrollo de la escena de dichos géneros en la región.
Oferta de lanzamiento 20€, bono más consumición en la cervecería MoshPit en la afterparty del sábado. Entrada anticipada por días y bonos disponibles a través del siguiente enlace a Wegow: https://www.wegow.com/es/festivales/moshfest-2025
Tras el frío y los chaparrones de la jornada anterior, el sábado amanecía con un cielo soleado y un clima perfecto para el buen desarrollo de un evento como este. Otro cartel de grandes proporciones con una oferta de lo más variopinta y que prometía la venta de un buen número de entradas. El segundo día del Karma Fest arrancaba no obstante con una mala noticia: la cancelación de los set acústicos de Teksuo y Debler Eternia anunciados para la hora del vermú. Así pues aprovechamos para sumar un par de horas de descanso y llegar para dar cuenta de Chamako Wey!
Una banda que se engrasa a base de mantenerse siempre activa sobre los escenarios, no son pocas las veces que les hemos visto en fechas recientes, y que siempre da la impresión de disfrutar de lo que hace. Sobre el escenario pequeño del Karma Fest dejaron su habitual metal pendejo cuando el sol más apretaba en Pola de Laviana.
Jandro lucía camiseta de Brujeria, el patrón nos había dejado hace unas semanas, y la banda volvió a tirar de temas propios (“Debacle”, “Indomable”, gran solo de Mostro aquí) y versiones (“Edgecrusher” de Fear Factory, “Take My Scars” de Machine Head…) para que fuéramos entrando en calor. Estupenda línea de batería de Mike Jiménez en “Terror Sonámbulo” y recuerdo final a la figura de Juan Brujo con “La Migra”, de los propios Brujeria. Un buen arranque de sábado.
La espina que tenía clavada con los gallegos Barbarian Prophecies era ya del tamaño de un tenedor. Varias ya las veces que habían visitado Asturias del confinamiento para acá e imprevistos y solapes varios me habían impedido dar cuenta de sus descargas en suelo astur. Por ahí que la cita con el cuarteto estuviera marcada a fuego en mi calendario. Sobre “La Salve Stage”, el escenario grande, la banda de origen lucense se mostraría como una de las ofertas más técnicas de todo el cartel, donde sorprende no obstante el arranque tan tendido que proponen como prólogo del set.
“Somos pocos pero estamos locos”, proclama Alicia antes de presentar “Among Us” y la banda se enfrasca en otra de esas composiciones que tanto y tan bien conjugan intensidad y atmósfera. Tras los agradecimientos de rigor por parte de Óscar Besteiro llegaba el turno del tema que da nombre a su último trabajo, “Horizon” y esos leves pero sensibles dejes a los franceses Gojira. En primeras filas, el bajo de Alicia se llevaba por delante el buen hacer de sus compañeros. En descargo de los técnicos del festival, cabe decir que más lejos de la llamada valla antipánico el sonido ganaba en equilibrio y daba la verdadera medida de Barbarian Prophecies. “The Answer” me agradó por rotunda y “Supreme Vampire”, primer tema que compusieran como banda, dibujó el abroche perfecto al set. Sin duda de lo mejor de todo cuanto el metal extremo tiene para ofrecer dentro de nuestras fronteras.
Teníamos ganas de ver qué tal funcionaba la nueva formación de Monasthyr, que con la base rítmica que ahora forman Aurelio González (bajo) y Maxi Valdez (batería), tomaban por las armas el pequeño “Senderos Del Carbón Stage” prestos a repartir un poco de heavy metal. Me sorprendió que optaran por “Seis Infiernos” como arranque en lugar de la más habitual “Cómplice De Traición”. Como suele suceder en estas citas, como de hecho había ocurrido con Barbarian Prophecies, el sonido en primeras filas no era ni mucho menos óptimo, con una batería que atropellaba al resto de elementos. En cualquier caso la banda se mostró tan disfrutona como siempre y Jorge no se quiso olvidar de su habitual dedicatoria a este medio a cuenta de “Checking For Death”.
Tras los agradecimientos sí que le llegaría el turno a “Cómplice De Traición”, con buenos coros de los guitarras Javy y David. Precisamente mi tocayo sería el encargado de hacer las veces de Pacho Brea primero y de Pablo García después en “Eteno Linaje”, que vino a confirmarle como la elección perfecta para el puesto en el seno de la banda asturiana, pues salió más que airoso de ambos envites. Como quiera que el sonido no terminaba de convencerme, quise alejarme de las primeras filas y observar el show más cerca de la mesa, con tan mala suerte que casi atropello a Laura, vocalista de Aneuma, a quien pido de nuevo disculpas. Más atrás sí que el sonido ganaba en equilibrio, algo que vino a reforzar el solazo que Javy entregaría en “Solitario”. Jorge en voces estuvo a un rato voluntarioso y al otro divertido, como viene siendo habitual en él. Javy y David dejaron unos buenos solos doblados en “Ángel Vengador” y la nueva alineación pareció más que bien asentada.
Los valencianos Opera Magna irrumpían entonces en «La Salve Stage» prestos a dar una buena ración de power metal sinfónico. La banda que comanda en voces José Vicente Broseta se mostró pletórica a su paso por Pola de Laviana, satisfaciendo a todo buen fan del metal más recargado y ampuloso. Termina la intro y “Donde Latía Un Corazón”, de aquél Ep de 2015 “Del Amor y Otros Demonios – Acto II” y la banda no podría sonar mejor. Los solos de corte neoclásico que iba dejando Javier Nula fueron fácilmente los más dinámicos y veloces de todo el fin de semana. El propio Broseta la pediría en repetidas veces que tocara aún más rápido. El encaje de una banda como esta en un festival de espíritu tan acentuado como el Karma Fest puede sorprender a primera vista, pero lo cierto es que no poca gente se arrimó a seguir las evoluciones del combo sinfónico.
Y ellos respondieron como mejor saben, que es conjugando ese metal a lo Rhapsody (Of Fire) con brillo épico y mucha velocidad. Me gustó, además, que se presentaran a la cita con un teclista de carne y hueso. También que su labor no se limitase a ejercer de mero colchón para sus compañeros sino que, al alimón con Nula, dejara solos realmente vibrantes. “Es un placer haber venido desde tan lejos” comentaría Broseta, que introduciría entonces “Corazón Delator”, de aquél “Poe” de 2010 como una de sus favoritas del set.
La banda intercala un medio tiempo, “Volver”, donde anidaba su faceta más épica. Por contra, “Historia” destapa a unos Opera Magna en clave folk, que terminó por redondear un primer tramo del set agradable por diverso. En “Para Siempre” se agigantan de nuevo las figuras de Nula y Sánchez Soler, con sendos solos de gran nivel. Aún agradando, reconozco que el tramo final de su descarga, esa donde destaca la reciente “Que El Amor, La Vida y La Muerte Así Te Encuentren”, se me hizo algo más cuesta arriba. En cualquier caso una más que notable versión de los sinfónicos valencianos la que se dejó ver en el décimo Karma Fest.
Los barceloneses Astray Valley serían a la larga una de las más agradables sorpresas de la jornada del sábado. Ya desde su peculiar puesta en escena hasta su llamativo ejercer técnico y el buen sonido que desplegaron en el escenario pequeño del festival. Un escenario al que hicieron grande enfatizando la mejor cara de su metal de corte moderno. Me los había perdido en su anterior visita a Asturias, todavía no puede uno estar en dos sitios a la vez, por lo que no quise (no quisimos) perder ripio de sus evoluciones.
La frontwoman Clau Violette comentó que la de Laviana era su última cita antes de viajar a tierras chinas. Pese a ello y si en ellos cabía algún tipo de nerviosismo, desde luego no se apreció. Introdujo “Northlights” comentando lo apropiado del marco en el que estábamos para un tema que habla sobre “los gigantes del norte” y poco a poco fueron enganchando a la gente gracias a lo versátil y heterodoxo de su propuesta. Vimos algunos pogos y mucho movimiento durante su descarga, qué mejor manera de combatir el frío del septiembre tardío, y con un set que deja los temas más descosidos para el final como perfecta receta contra el aburrimiento, a buen seguro se fueron del Karma Fest con la satisfacción del deber cumplido. Mucha mierda en la gira junto a Infected Rain y Bloodhunter.
As Life Burns, banda local y otra de las grandes instituciones del festival, a buen seguro querían quitarse la espinita de su anterior paso por el Karma Fest en el que, por una desafortunada serie de infortunios, vieron drásticamente reducido su set. De ahí que la banda se tomara este nuevo paso como una merecida revancha contra el infortunio. Y podemos decir que salieron más que ganadores.
Anticipándose de hecho al horario oficial, para cuando descargan “The Prophecy”, Laviana es un mar de pogos y circle pits. “Again This Brightness” desató de hecho alguno de los tonos más hoscos que le hemos escuchado a Mikel en mucho tiempo. “Ayer fue duro ¿eh? llovió un pucuñín” exclamaría irónico el de la cuenca. La verdad es que sonando tan bien como lo estaban haciendo y con la suma en el bajo y también en las voces del Where The Waves Are BornGuille Rodríguez, son una banda de mucho nivel. En la más tranquila “Bring The Torch” encendimos las linternas de nuestros móviles y “Awaken The Madness”, precedida de cierto corte perteneciente a «The Shining«, de Stanley Kubrick, entregó de nuevo a los As Life Burns más rotundos. Deslizaron tema nuevo y contaron para la catarsis final con Felipe Alemán de Brothers Till We Die. Una gran versión de As Life Burns que se desquitaron del mal sabor de boca entregado en la anterior edición del festival y que, a tenor de lo visto, se encuentran con la flechita para arriba. Que siga así.
Sonaban Black Sabbath antes de que los onubenses Bolu2 Death irrumpieran en el escenario pequeño. Una propuesta distinta en forma pero con similitudes en fondo con los propios As Life Burns. Un metal que funde la modernidad del metalcore con influencias que van desde el flamenco a la electrónica o incluso del nu metal y que supuso una de las apuestas más curiosas de la jornada sabatina.
De hecho congregaron a un buen número de seguidores frente al «Senderos del Carbón Stage» y dejaron breakdowns realmente agrios y profundos. Tienen buenos cortes, “Somos El Fuego” puede ser un buen ejemplo, pero en lo personal y por curioso o incluso contradictorio que pueda resultar, me engancharon cuanto más melódica se tornaba su propuesta. Tuvieron tiempo de contar con un buen amigo como es Diego Teksuo arriba de las tablas y en general se las arreglaron para poner a bailar al Karma Fest dejando muy buenas sensaciones. Que me agradaran en la manera que lo hicieron, aun cuando se encuentran tan fuera de la que podría ser mi zona de confort habla mucho y bien de ellos. Cerrarían con “Dystopia”, si mis notas no me engañan, dejando en general muy buenas sensaciones.
Con la banda de Milton Keynes (Reino Unido) Heart Of A Coward llegaba el turno de la gran apuesta del Karma Fest para la edición de este año. Era un buen momento además para comprobar de buena mano qué tal ha encajado en la disciplina de los británicos un Kaan Tasan que viene a suceder en el puesto a Jamie Graham.
Y lo cierto es que la banda salió, como diría un clásico, a revientacalderas. Su forma de entender el metalcore se presta a ello. Y si bien no llegan a la oscuridad y la gravedad que entregarían más tarde los Brothers Till We Die, sí que vimos una nutrida representación de músicos y fans frente al «La Salve Stage» cuando “Drown In Ruin” puso la primera piedra del set. La banda sonó como una maldita apisonadora y fue bastante pronto ya que vimos algún que otro wall of death entre el animoso público del festival.
Desde el minuto uno y si bien Tasan no se reveló como un frontman de gran intensidad física sobre el escenario, pocas dudas caben en su desempeño vocal, tan ágil y diverso en registros como exigen las retorcidas pero elegantes composiciones de la banda. Algo que se hizo patente en la tremebunda “Hollow”, uno de los cortes más populares de la agrupación británica. En ciertos momentos rozan el djent, sus guitarras ganan en gravedad y cortes como “Mouth Of Madness” suenan realmente potentes. Ahí encajó como un guante la más tendida y atmosférica “Decay”, con la banda tomándose un pequeño (pequeñísimo) respiro. Cabeza de cartel, con el permiso de la buena gente de Hora Zulú, ejerciendo como tal.
En un momento dado nos quedamos sin sonido por PA. Algo de lo que la banda, in ears mediante, pareció no percatarse. Aquello y por suerte, quedó en mera anécdota. “Vamos Cabrones” grita Tasan, como si la gente no estuviese ya muy a favor de obra, como introducción a “Collapse”, aunque sería el tema que da nombre a su último álbum, “This Place Only Brings Death”, el que creo que daría la verdadera medida de la banda británica. En gran forma.
Llegaba el turno entonces para los madrileños Brothers Till We Die, a buen seguro una de las propuestas más brutas, también más divisorias, de esta décima edición del Karma Fest. Su salida a escena, desplegando un metalcore amargo y bruto, recordé a aquellos Bonecarver que pasaran por el festival en su edición de 2023. Pero si bien puede haber ciertas semejanzas entre ellos, son las suyas dos propuestas bien diferentes. Algo que queda patente a poco que atacan con “Hand To Hand” de aquél “The Thin Line Between Death And Immortality” de 2017.
Lo cierto es que con el frío haciendo mella y el cansancio acumulado tras dos días a pie de escenario, aquí nos tomamos un pequeño descanso cara a reponer fuerzas. Falta hacía. En lejanía intenté no perder ripio de su descarga y me llamó la atención la forma en que fusionan (o mejor dicho, colisionan) la electrónica y el deathcore más sucio y gorrino con total libertad. Tan profundamente eclécticos como inevitablemente divisores. Una de esas bandas incapaces de dejar indiferente a nadie.
Batería recargada y vuelta al escenario grande para recibir a los chicos de Hora Zulú, otra de esas cuentas pendientes que uno arrastraba casi desde el origen de los tiempos. El cuarteto granaíno funcionó a base de destellos y un uso y abuso del wah por parte de Paco Luque, guitarra de toda la vida de la banda. Las bromas del vocalista Aitor Velázquez para con su compañero serían una constante a lo largo de todo el set.
Con temas como “Tango” se nos iban los pies a más de uno, y fíjate que servidor los tiene casi de madera, mientras que otros como “Dice El Poniente”, particularmente con versos como:
“Es sorprendente lo que cuesta echar palante llevando un rollo decente. Y manteniéndose elegante”
… sonarían a pura reivindicación. “Toma y Obliga” conquista en su fusión de estilos y la banda, si bien no la más activa de todas cuantas pasaran por el escenario grande, a buen seguro agradó a más de un fan casual de todos cuantos aún quedaban por el recinto. Tuvo buena culpa de ello lo tan equilibrados que sonaron. También que su particular forma de entender el metal diera un respiro ante la avalancha de metalcore que el cartel había entregado desde la descarga de Opera Magna.
“En graná hace otro frío, otra humedad. Esto es precioso, pero…” exclamaría Velázquez en relación a lo idílico del entorno y los rigores que ya imponía el frío a aquellas horas. No faltaría el paseo por “Camarada”, uno de sus grandes emblemas, para un final en el que acometerían “Andaluz De Nacimiento” y “A Ver Si Me Entiendes”. ¿Nos gustaron? Sí. ¿Esperamos no pasar tanto frío en nuestro próximo encuentro? También.
Para el final quedaba el thrashcore de los vascosFrakture, un cierre lleno de nervio, mala baba y mucha reivindicación para poner un final atronador e intenso al décimo aniversario del festival. Al igual que saldé algunas cuentas pendientes con determinadas bandas a lo largo del fin de semana, espero poder ver a Frakture en circunstancias más propicias en un futuro no demasiado lejano.
A grandes rasgos estas serían nuestras impresiones acerca de la edición más ambiciosa del festival lavianés. Una décima edición que, comparando con la anterior, ni mucho menos satisfizo en lo tocante a venta de tickets. No me compete a mí buscar culpables, tampoco es mi intención, pero negar este punto sería de necios. Lo cierto es que ambos días se sucedieron sin mayores inconvenientes más allá de los que impusieron los rigores de la meteorología. La apuesta por los dos escenarios agiliza y reduce esperas entre bandas, pero nos sigue pareciendo un cartel al que le pesa el culo en determinados momentos, con jornadas que derivan en maratonianas. Si el cartel del año que viene vuelve a tener semejante amplitud habrá que hacer acopio de toda clase de bebidas energéticas (o de otro tipo de aditivos) así como dos buenos pares de calcetines bien gordos.
Porque sí, pese a que la venta de entradas estuviera por debajo de la idea que (al menos) nosotros teníamos en mente, nada nos haría más felices que estar de hoy en 365 días contándoos lo bien que se ha dado la décimo primera edición del Karma Fest. Palabra.
En todo caso gradecer a la organización el trato tan exquisito que nos dispensaron un año más, todas las facilidades que pusieron cara a la realización de esta crónica y el trabajo, imaginamos poco menos que titánico, que conlleva levantar una doble cita como esta. Mandar también un saludo a los numerosos músicos, compañeros de medios, técnicos de sonido y amigos con que nos cruzamos a lo largo de ambas jornadas. Siempre que estáis por ahí todo nuestro trabajo, si es que a esto se le puede llamar trabajo y no pura afición, resulta mucho más sencillo y llevadero.
Que el año que viene sea más y mejor. Ya sabéis: nos vemos en el siguiente.
Activos sin interrupción desde su formación en 1994 el trio extremo cántabro Karonte afronta su 30ª aniversario con una gira que tendrá parada en Asturias en febrero del próximo año. La cita será en la ovetense Lata De Zincel sábado 17 acompañados por los thrashers bilbaínos Frakture, recién confirmados para la próxima entrega del Karma Fest y los gijoneses Nuevecondiez actualmente inmersos en la creación de su próxima obra de estudio.
Presentarán su nuevo álbum «Nacer – Sufrir – Morir» editado el pasado 28 de octubre a través de Dead Sheep Prods. Grabado, mezclado y masterizado en K-215 Studios cuenta con el diseño de Hard As Iron Studio. El lanzamiento más inspirado y elaborado del trío cántabro cuenta con 9 temas y lo el sonido personal acuñado durante su trayectoria. Una apuesta por señas de identidad propias, un sonido basado en potentes riffs a medio tempo, notable uso de la melodía y la inclusión de solos más propios del heavy metal tradicional, además de ser una de las pocas bandas que apuestan por el death metal en español. Letras que narran la parte más oscura y miserable de una existencia llena de desgracias desde que nacemos hasta el final de nuestros días, pudiendo encontrar algunos de los temas más brutales y violentos que la banda ha compuesto hasta la fecha, sin olvidar la parte más melancólica del metal extremo, acercándose por momentos al doom metal. Con apertura de puertas a las 20:30 horas, el precio único en taquilla es de 10€.