Crónica: Jodie Cash (León 13/3/2026)

El pasado viernes 13 de marzo, en una noche fría y lluviosa, me fui de nuevo a la sala Babylon de León, una de mis casas rockeras, bastante a ciegas. No estaba planeado, pero esa misma mañana la propia Jodie Cash me sugería acercarme a ver su concierto de blues rock americano, de country rock sureño, en estado a ratos puro y a ratos duro. Acepté la sugerencia y no me arrepentí, todo lo contrario. Había oído hablar de Jodie Cash, pero en realidad era todo totalmente nuevo para mi. Por eso fue agradable poder charlar un poco con ellos antes de que empezara a sonar la música, y lo que vino después fue simplemente genial.

En un escenario perfectamente iluminado y con un sonido impecable de principio a fin, la banda (aún sin su frontwoman al frente) arrancó con un tremendo estallido conjunto de todos los instrumentos, perfectamente coordinado, que hasta pegó un buen susto a alguien del público. Enseguida apareció la menuda (solo en estatura) Jodie Cash, con su cazadora de largos flecos y atando un pañuelo rosa a su pie de micro, tal vez a modo de ritual supersticioso. Si lo hizo para que le diera energía y buena vibración, funcionó, desde luego.

Tras un largo parón en la trayectoria de la banda, Jodie traía a nuestra ciudad su último disco, «My Senses» (2025), con la formación definitiva que presentó el año pasado: el siempre presente Toni Espelta, junto a Víctor Fisas en las guitarras (y el primero también en la segunda voz), Fran Esquiaga en el teclado y coros, Xarly Cáneva en el bajo y Jordi Riera a la batería, mostrándose muy unidos y compenetrados. El disco es un homenaje a Estrella, su madre (corista del grupo catalán de rock americano Bombarderos, junto a su marido Ricardo Papaceit “Chele”, el cantante de la banda), precisamente poco después de haber sido madre ella misma, y así nos lo fue contando y detallando durante su actuación.

Comenzó la cita leonesa de la gira «Rising Wild Tour» con mucha potencia y energía, con «Rock Machine», cambiando el tono en la melódica «Shinin’ Summer Nights», y ya nos íbamos dando cuenta: Jodie no nació en Nashville, pero suena como si nunca hubiera salido de allí. Y se muestra como una artista muy comprometida y sentimental, dedicando «Astral Trip» a Luis Val «Lucky», bajista del grupo de su padre. El tema finalizó con sonidos atmosféricos en todos los instrumentos, sobre todo en el teclado y en la batería tocada con baquetas con cabezas de fieltro. Y la enlazaron con «Janis», corte escrito (en inglés) pero nunca publicado por sus padres, que habla de la noche en que la propia Janis murió. Jodie la había cantado en castellano en su disco anterior, pero ahora vuelve a cantarla en su versión original.

Otra canción que Jodie reinventa en esta gira es «Sunday Mornin'», pasando de la versión acústica original a una nueva versión eléctrica, comenzando en un tono casi íntimo, como un rezo que eriza el vello con esa suave y expresiva voz, para pasar a un tono más rítmico y bailón, muy estilo bluegrass, poco después. Y de nuevo dedicado a su madre, que de hecho ha compuesto 4 temas de este último LP. Pasamos a un tono más divertido cuando Jodie nos contó que dedicó la siguiente canción, «Farru», a su perro Farruquito, «loco y asalvajado». Y hala, otra vez a romper el tacón de las botas camperas contra el duro suelo, con el ritmo bailón y divertido.

El tono bajó ligeramente en «Eternity», canción de amor dedicada a su amor, Toni (otro que parece nacido en Nashville), que cambió la guitarra eléctrica por la acústica, y la mantuvo en unas cuantas canciones más. Y empezaron a caer algunas versiones, la primera fue «Coats Of Many Colors», de la gran maestra del género Dolly Parton, que habla del abrigo que le compró su madre para ir al colegio. «Mary (Said Goodbye)» y «That Light On Me» nos trajeron de vuelta a Estrella: la primera suave y delicada, con la perfecta voz modulada de la gran cantante catalana; la segunda, algo más rítimica, escrita tras la extraña noche en que su madre decía ver una luz que solo veía ella.

Jodie nos contó que «Way’s Hard» habla de pasar un mal momento y querer volverse invisible o meterse en una cueva, y con cierto estremecimiento confesó que ella misma está un poco así. Pero, igual que el tema fue de menos a más, con Víctor marcando las notas en su mástil con su botella, y remató en un potente duelo entre su guitarra, el teclado de Fran y la brutal pegada de Jordi en los parches, nos quedamos con el mensaje positivo de que «todo irá bien» de la cantante, que acabó mirándoles desde abajo, como una fan más.

Se acercaba el final y la descarga se volvió mucho más intensa y hasta algo agresiva con «Roadrunner», con Toni de nuevo con su guitarra eléctrica, y con Jodie rasgando ligeramente su voz. Nos pusieron a bailar con ganas con «Down No More», de sonido muy country, y mucho más con la divertida «Comeback Home». No perdieron tiempo desapareciendo del escenario para volver a salir, y, a modo de despedida, nos regalaron «Ain’t Livin’ Long Like This», la versión del tema de Rodney Crowell, ella con unas llamativas gafas, bailando y cantando entre los animados asistentes, y no dudamos en apoyar con coros y palmas. Y para acabar, «Fortunate Son», la canción de 1969 de Creedence Clearwater Revival, que, lamentablemente, sigue siendo muy apropiada en estos tiempos de guerra.

Fue un gran concierto de algo de más de hora y media que se hizo corto. Las canciones se fueron desgranando bien enlazadas, temas largos con buenísimos solos en las dos guitarras, bien coordinadas, con el bajo y sobre todo la potente batería dando un respaldo perfecto, y con unos teclados muy protagonistas, rellenando cada corte con melodías muy sonoras. Escuchando a Jodie me venían a la cabeza otras voces que siempre he admirado, como las de la mencionada Dolly Parton, o como las de mi adorada Stacey Collins, Emmylou Harris, Linda Ronstadt, Bonnie Raitt, o incluso Patsy Cline. He leído que a Jodie, como a mi, no le gustan las etiquetas, «simplemente me dejo llevar y tal vez por eso suena muy tradicional y purista». Pues este concierto de country rock, tradicional y purista, y a la vez fresco y moderno, me encantó. Por eso, espero verles pronto en acción otra vez. Muchas gracias a la banda de Jodie Cash por su gran entrega y, como siempre, a la sala Babylon por su cálida acogida y por todas las facilidades.

Texto y fotos: Mar Fuertes

Crónica: Edén En León (Black Bourbon 3/1/2026)

No pudo empezar mejor el año rockero en León. 2026 comenzaba con el concierto de Edén en la acogedora sala Black Bourbon, en pleno Barrio Húmedo, y allí fuimos una buena cantidad de fans que llenamos enseguida el recinto. Empezaron con cierto retraso, algo ocupados en saludar antes de empezar, lo cual obligó a recortar un tema del setlist. Y poco después de comenzar, dedicaron todo el concierto a Mario Herrero, teclista de Drunken Buddha, recientemente fallecido y muy querido tanto por los músicos presentes como por los fans que amamos este género y a sus mejores profesionales.

La banda asturiana, con más de 20 años de carrera, y liderados por su fundador Javier Díaz (ex Notredame y ex Warcry, como nos recordó Dini), salió al escenario con muchas ganas y con caras sonrientes al ver que sí, habían logrado convencer a muchos leoneses de que acudieran a la cita, pese al tremendo frío. Estaban Juanjo Díaz al bajo (según Dini, la mejor persona del mundo), algo sorprendido cuando el cantante leonés le invitó a soltar algunas palabras, a lo que el bajista leonés respondió animando al público con la garra de «vikingo» que le caracteriza; el joven Álvaro Cocina en la guitarra rítmica, de actitud discreta pero con varios solos muy destacados; Dini González (ex Decibel Race, Darkkam) en la voz principal y como brillante maestro de ceremonias; y Fernando Argüelles (ex Nörthwind y Vendaval, entre otros) aporreando sin piedad la batería. El quinteto mostró mucha camaradería y unión entre ellos, y ¡cómo se nota y se agradece eso desde abajo! Eso hizo que todo sonara muy bien, muy compactado y con mucha calidad, otro caso más en que la banda, sin desmerecer el producto grabado, gana mucho en directo.  

Como digo, la sala estaba llena, incluyendo algunos familiares y destacando 4 jovencísimos alumnos de Dini en primera fila, luciendo camisetas de Edén y con sus delicados oídos muy bien protegidos. No solo no salieron corriendo al empezar el «ruido», como temía alguna mamá, sino que gozaron hasta el final. Tocaron íntegramente su sexto LP, «Alma De Libertad» (2024). De hecho, el concierto empezó igual que comienza el disco, con el tema atmosférico «Cenizas«, con su expresivo discurso, sonando en formato pregrabado, y dando paso a la primera que podríamos considerar con una auténtica canción, «Ave Fénix«, y al resto de temas de dicha publicación. Los teclados también sonaban pregrabados, y, aunque nos habría gustado ver algún teclista en directo, la verdad es que apenas habría cabido en el escenario, donde los componentes de Edén se apañaron bien para moverse un poco justos, pero hábilmente, entre cables y equipos.  

Y comenzó el alarde de todo: de la potente voz, muy aguda, de Dini quien, con una estética actual y cuidada, nos regalaba buenas poses y sonidos intensos difíciles de alcanzar por otras gargantas más comunes. El frontman leonés empatizó muchísimo con todo el público de principio a fin, haciéndonos participar con coros, gestos y bromas, cuidando especialmente a los cuatro pequeños alumnos que le emocionaban con su cartel de «al mejor profe y mejor cantante». En todas las canciones gozamos de buenos sonidos guitarreros, sobre todo de los afilados solos de ambos músicos virtuosos, a veces formando pequeños «duelos de cuerdas» muy interesantes, y siempre apoyados por la intensa base rítmica, encajada al fondo del escenario, pero muy efectiva.

Hubo un ambiente muy fiestero en las tablas y en la audiencia, mucha alegría navideña. Las canciones nos llevaban a temáticas muy diferentes: el afán de no rendirse nunca ante ninguna adversidad en «Puede Ser«; un discreto canto al diablo en «666«, muy bien ambientado con una intensa luz roja; o la dureza sonora de «El Fin» combinada con la melodía más pegadiza, casi popera, de «Corazón«, ésta del disco «El Despertar De Los Sueños» (2019).  No fue el único tema con el que volvieron momentáneamente al pasado, ya que recordaron también «Desde El Aire«, «Sangre De Metal» (en la que nosotros acompañamos a la banda con nuestros coros, mientras Dini nos daba toda una lección de canto) y «Perdido Estoy«, de ese mismo LP de 2019, casi al final del concierto. Además, regresaron aún más a los orígenes con «Junto A Ti«, de su disco «Caminante Del Tiempo» (2006) y nos regalaron una potente versión de «Rebel Yell» de Billy Idol, algo más eléctrica de la original.

Aunque el reloj se nos echaba encima y había que acabar ya, so pena de que la vecina de arriba se quejara del ruido (o eso dijeron), no podían irse sin interpretar la popular «Ella«, donde aceptamos gustosos la invitación de repetir el título del tema cada vez que surgía en la canción. Se acabó en lo que pareció un rato muy corto, y nos quedamos todos muy contentos: los asistentes porque habíamos disfrutado en un gran concierto de una banda muy trabajadora, muy bien cohesionada y muy entregada, lo notamos durante toda la duración del evento. El grupo quedó contento por gozar de una sala llena de un público muy feliz, animado y participativo. Y seguro que Patry y el personal de la sala Black Bourbon quedaron también muy contentos por todo lo mencionado. Hicimos una foto final y pudimos saludar a la banda cordialmente, además de visitar su puesto de merchandising.

Ojalá este inicio del año 2026 sea la premonición de cómo va a ser el resto del año. Tanto Edén como la sala Black Bourbon van teniendo sus agendas ocupadas con citas importantes que, sin duda, seguirán aumentando. Y nosotros, el público, queremos seguir gozando de todo ello. Por ahora, agradecemos a la banda su gran entrega y profesionalidad, a la sala su cálida acogida, y al público presente su cooperación para que pudiéramos sacar algunas fotos y su participación activa en la fiesta. ¡Nos seguiremos viendo!

Texto y Fotos: Mar Fuertes

Crónica: Amia + Deshonra (León 17/10/2025)

El pasado sábado 17 de octubre teníamos cita doble en nuestra admirada sala Babylon de León. Fuimos para conocer a AMIA, llegados desde Cantabria, y para volver a ver a los leoneses DESHONRA, con su renovada formación. La sala, un poco fría al principio, se fue ocupando con una apreciable cantidad de público, y es que DESHONRA tiene tirón en su ciudad, y algunos fans muy fieles. Os contamos cómo fue.

La banda cántabra llegaba con ganas e ilusión para tocar por primera vez en León. Ignacio Galván a la voz principal y al bajo, Raúl Losada en la guitarra y haciendo algunos coros, y César Granado en la batería de sus anfitriones leoneses, saltaban al pequeño escenario de la elegante sala Babylon hacia las nueve y media de la noche, muy puntuales y dispuestos a ofrecernos su música no tan elegante, sino más bien oscura, con sonidos algo densos, pero bañados en cambios de ritmo ágiles que harían que sus temas de heavy metal moderno y áspero sonaran vibrantes y cargados de energía.

El problema fue que esta noche el sonido no fue el mejor que hemos gozado en esta acogedora sala. Se escuchó con mucha potencia cada uno de los tres instrumentos, especialmente la batería que parecía que no iba a llegar entera a la actuación de los locales, con la tremenda fuerza y entusiasmo que le aplicaba el sonriente y expresivo César, pero en cambio nos costó escuchar la voz, sobre todo en los primeros temas. Una pena, porque los que les veíamos por primera vez ya intuíamos la gran calidad del sonido de esta banda, cuya propuesta no consiste solo en lanzar mensajes o contar historias, sino que sobre todo se mostraron como muy buenos músicos, ofreciendo extensas partes instrumentales de alta calidad con tan solo eso, tres instrumentos.

Pero el mensaje de sus letras tendremos que dejarlo para otra ocasión, porque, como os digo, nos costó escuchar la voz aguda y expresiva de Ignacio. Aun así, pudimos ver a una banda muy compenetrada, extremadamente profesional, sin desanimarse pese a las dificultades técnicas que estaban sufriendo, y con ganas de hacer participar a un público algo frío al principio, pero que fue dándose cuenta de la calidad musical que tenían delante por primera vez, y acabaron más animados y agradecidos a esta gran entrega de los cántabros.

Durante unos tres cuartos de hora, gozamos de un concierto intenso, una propuesta rockera agresiva y cruda, con algunos estribillos pegadizos y ritmos oscuros y pesados, aligerados con los solos de guitarra de Raúl, de actitud discreta pero muy efectivo. El setlist se basó en las canciones de su, por ahora, único disco, “Invencible” (2023). Comenzaron enlazando “Para Ser Tú” y “Lengua De Serpiente”, rápidas y muy enérgicas. Y, tras un tímido saludo, sonó “Estigmas”, uno de sus temas más conocidos, veloz y con algunos cambios de intensidad, que animaba a corear el título del tema a pleno pulmón. Tras estos cortes iniciales, desgranaron su LP haciendo sonar “Redención”, con una fuerte entrada de la batería, e “Invencible”, la canción de su videoclip, algo más rítmica.

Nos sorprendieron con la versión de “South”, llevando a su terreno más duro y agresivo la popular canción de TEARS FOR FEARS, algo desapercibida porque no lográbamos escuchar bien la voz. Dedicaron “Siempre” a quienes siempre están apoyando a la música, y lo hicieron con un tono vocal casi recitado, aquí la música sonaba muy fuerte. Tras un buen arranque de guitarra y tonos muy rápidos, “Llegaré” sonó tremendamente ruidosa, así que “Despierta”, algo más rítmica, nos dio casi una especie de tregua. Y llegó la otra versión, esta tal vez menos sorprendente, nada menos que “El Tren”, de LEÑO, con su toque personal.

Libera El Corazón”, con una extensa parte instrumental muy dura y potente, y un tono más cadencioso, y “Arde”, con César dejándose el tobillo en el pedal de la batería a un ritmo frenético, pusieron el punto final a este concierto que se hizo corto, y que yo espero que los tres entregados músicos de Torrelavega pudieran disfrutar. Se les veía sufrir un poco con el sonido en el escenario, pero no se amilanaron por eso y nos dieron toda su experiencia y su gran calidad, y nosotros se lo agradecimos, sin duda, con un buen aplauso final.

Turno para los de casa. Los leoneses DESHONRA salieron al escenario con ganas desorbitadas. El espacio era reducido, sobre todo para que su frenético cantante Peel pudiera dar rienda suelta a todos sus incesables movimientos nerviosos, tics y poses (como fotógrafa que soy, ¡gracias!), y para cuatro músicos más (Vity y Triskel en las guitarras, Juankar al bajo y Toro en su imponente batería), y por un momento nos temimos que se iban a repetir los problemas de sonido de la actuación anterior. Y en los primeros temas fue así, Peel se dejaba la voz para hacerse oír ante una tremenda descarga musical a un volumen fortísimo. Pero afortunadamente esos problemas se fueron resolviendo, y gozamos de un buen concierto con una variada fusión de estilos, mezclando lo que ellos mismos denominan como “rock bastardo”, con muchas pinceladas de punk, rock muy duro y metal muy rápido y enérgico.

DESHONRA son una banda empeñada en conectar. Hace poco se quedaron sin su guitarrista Javi, y recibieron con los brazos muy abiertos al que, por ahora, es el único miembro que puede presumir de una gran melena, el guitarrista de bandas tan variadas como SUNSET BOULEVARD, DECIBEL RACE o DIABLO TRINIDAD, el incansable Jose Triskel. Pero no solo puede presumir de eso, también de su gran profesionalidad y tremendo empeño en hacerlo y pasarlo bien, y hacer que el público lo pase mejor, y en eso sí está totalmente igualado con sus compañeros actuales, con los que esta noche se le vio perfectamente integrado, con bromas, risas y guiños constantes entre ellos. En este momento, DESHONRA suena como un gran equipo con las ideas muy claras y las intenciones bien definidas, y así lo vimos y lo vivimos.

Las ideas claras se mostraron en muchas de las letras de sus canciones. Las intenciones nos parecieron que eran sobre todo contar historias, denunciar injusticias, defender causas que hay que ganar, y, sobre todo, pasar un buen rato con mucha juerga, mucho descaro, poca vergüenza y todo el punk rock. Y conectar. Con el público, con su gente, la que les sigue en sus conciertos y la que se apunta por primera vez. Todos, los de siempre y los nuevos, lo pasamos genial esta noche, nos reímos con las ocurrencias de Peel, disfrutamos de afilados solos de guitarra alternándose en los temas o sonando a dúo, resistimos a la potencia del bajo y sobre todo a la tremenda pegada de parches y platos en la batería, y coreamos y gozamos con los estribillos que nos ofrecían.

Sonaron temas de sus discos “Vomitando Fuego” (2020) y “Versos Malditos” (2023). Tras un arranque algo turbulento, con “En La Brecha” y “Tu Interior” sonando regular, empezamos a disfrutar de buena música con “Acción Animal” denunciando el maltrato a los animales, y con “Cotillas Deluxe” denunciando eso, el cotilleo indiscriminado. “Tanta Oración” nos hizo sonreír tras la dedicatoria a los curas, ninguno presente en la sala, y en “Más Letal” fuimos parte activa, coreando el “lo lo lo lo” del estribillo. No hubo pogo en “Canto Ingenuo”, pese a que Peel lo sugirió tras indicar que el tema cuenta cómo es el principio del amor, cuando todo comienza. “La Triste” fue uno de los temas más rápidos, al máximo de revoluciones.

Y contra todo pronóstico, ya que nunca lo hacen, Peel sorprendió presentado a sus compañeros de forma cálida y cariñosa. “Desde El Infierno”, una de sus canciones más populares, dio paso a la versión de la noche, “Frío”, el gran éxito de los ALARMA de Manolo Tena, obviamente muy coreada por el animadísimo público. “Love Kills”, una historia real de amor y muerte, dio inicio a la recta final, con el peculiar himno que los leoneses dedican siempre a su ciudad, “León Por Ti”. Y finalmente, tras regalar algunos discos a sus fans y agradecer a todos los presentes, y como toda una gran declaración de intenciones final, se despidieron con “Deshonra”, su canción, que curiosamente les define por ser defensores de todo lo contrario: la honra, el honor y el respeto a todo el mundo.

El público pedía más con insistencia, pero ya no podía ser, había que cumplir horarios. Pero ya estábamos más que satisfechos con todo, con la entrega total de AMIA y de DESHONRA, con la acogida calurosa de la Babylon, y con la genial música que acabábamos de escuchar, cantar y bailotear. Por todo eso, despedimos esta crónica muy agradecidos y esperamos volver a ver a ambas bandas muy pronto.

Texto y fotos: Mar Fuertes

Crónica: Corazones Eléctricos + Tinnitus (Black Bourbon León 4/10/2025)

Hay un refrán que dice: «nunca juzgues a un libro por la portada». Pues algo parecido nos ocurrió el pasado sábado 4 de octubre en la acogedora sala leonesa Black Bourbon, donde fuimos al concierto de dos grupos, según el cartel eran TINNITUS y CORAZONES ELÉCTRICOS, en ese orden, y nos llevamos algunas sorpresas.

Al llegar, nos chocó un poco ver en el escenario dos taburetes, y enseguida lo entendimos: la banda a la que por ahora llamaremos TINNITUS abría el concierto, y al empezar salió solo Daniel G. Lagunar con su guitarra acústica, saludando de forma simpática y agradable. Después fuimos entendiendo todo: TINNITUS es la versión acústica del grupo SIN CORAZÓN. Resulta que solo un par de días antes, SIN CORAZÓN, o TINNITUS, o llámalo X, se quedó sin su batería, lesionado en un accidente deportivo. ¿Y qué decidieron los dos vallisoletanos que quedaban sanos y enteros? ¿Cancelar? Ni soñarlo, decidieron presentarse la noche del viernes en Zamora y la del sábado en León como TINNITUS, acústicos, sí, pero cumpliendo compromisos.

Y su compromiso era abrir cada noche para los valencianos CORAZONES ELÉCTRICOS, y cumplieron lo mejor que pudieron. Sí eché de menos al batería ausente, eso es verdad, porque en la escasa media hora que nos pudieron ofrecer, me dio la impresión de que aquello sonaba bien, pero en eléctrico habría sido mucho mejor. Nos contaron que éste era en realidad su segundo concierto y el último como TINNITUS, que ellos son SIN CORAZÓN… mira, decidí que era mejor escuchar la música y pasar de nombres y logos. Así que pasamos media hora escuchando a los desconocidos pucelanos SIN CORAZÓN en acústico.

Primero salió solo Daniel, la única voz cantante y guitarra. Bajo la lluvia de los destellos de la bola de cristalillos de la sala, inició una corta serie de canciones que nos hablaban sobre todo de perder, empezando con una versión de «Mi Sucio Corazón», del grupo DIKERS de Iker Piedrafita. Ya con Rubén Gómez al bajo en el segundo taburete, siguieron con «Luciérnagas». En «Dime», un tema que seguro que en eléctrico será muy pegadizo, nos pidieron colaborar con coros, y la sala, ya con una aceptable afluencia de público, colaboró tímidamente. Ya casi llegábamos a la recta final, con «Lo Siento», canción algo más sensible y sentida, y, tras los agradecimientos a todos los presentes (sala, público y colegas valencianos), llegó el final algo más animado con «Nada».

No juzgues al libro por la portada. Este «libro» se llama TINNITUS o SIN CORAZÓN según las circunstancias, y esta noche les faltó la electricidad y el ritmo de la batería, pero nos ofrecieron un primer vistazo de algo que casi seguro que las próximas veces, ya al completo, sonará mucho mejor, tendremos que estar atentos.

Ya rozando las diez y media de la noche, saltaban al escenario el trío que compone el grupo CORAZONES ELÉCTRICOS. No juzgues al libro por la portada. El nombre de esta formación valenciana puede llevar a confusión. ¿Corazones? ¿Nos ponemos románticos? Sí, y no. ELÉCTRICOS, y ¡vaya descargas pegan en directo! Al menos esta noche, en una Black Bourbon con una muy aceptable entrada de público, conquistaron y electrificaron a muchos fans, anteriores y nuevos. Claro, que si te documentas un poco y descubres que CORAZONES ELÉCTRICOS es el ya casi veterano proyecto de Pau Monteagudo, cantante de la añorada banda UZZHUAÏA, ya no sorprende tanto y este libro con portada «nueva» ya te atrae un poco más, ¿verdad?

Tras una tenue intro atmosférica, arrancaron con «Por Ti», de su disco «Arte Y Oficio» (2019), ya con una energía y una fuerza que, si bien tendría momentos menos duros y más melódicos, ya no cesaría hasta el final. El propio Monteagudo derrochaba vibración y potencia en su voz, en su afilado guitarreo y en sus irrefrenables bailoteos. León es una ciudad de clima frío y a veces se nos contagia un poco a los leoneses ese frío, pero con «Cama De Faquir» y la reflexiva «Cimarrón» (una condena descarnada a los maltratadores de animales) ya fuimos entrando en calor. Y a partir de ahí, desgranaron casi todos los temas de su exitoso último trabajo, el LP «De Amor Y Rabia» (2023), pero bien mezclados con algunos cortes de sus dos álbumes anteriores.

Lo de CORAZONES queda claro en la sensibilidad de muchas de sus letras. Lo de ELÉCTRICOS queda claro en su sonido vibrante, electrificante, salvaje y hasta descarnado. Recordaron a los que ya no están en la sensible pero enérgica «En Las Estrellas». Bajaron ligeramente el tono en «Sueño De Una Noche De Verano», para volver a la carga en la sensual «Fuera De Sí», más rítimica, igual que «A Contra Luz» y la rocanrollera «Quién Salvará Al Rock N’ Roll» (valga la redundancia). Se solidarizaron con el difícil papel que les queda a las nuevas generaciones que vendrán, en la ya popular «Todo Por El Aire», tal vez la canción más coreada de la noche. Y no solo eso, como ya vienen haciendo últimamente, los menores de 25 años no pagaban entrada para ver este concierto, eso sí que es un acto de empatía. Hicieron otro acto de compañerismo parecido en «Contra Las Cuerdas», que en este caso habla de su propio gremio y de la difícil tarea que tiene en estos tiempos actuales cualquiera que se quiera dedicar a esto del rock. Y si esto era poco, encima tuvieron un cálido recuerdo para las tremendas pérdidas causadas por los terribles incendios que asolaron León, Zamora y Galicia este pasado verano. Si es que hay que quererles…

Otro momento destacado fue la aclamada «Aullar Contigo», recibida por sus fans con muchas ganas, y muy coreada. Siguieron con su ironía divertida en «El Monstruo», dedicada al personaje de Hannibal Lecter, que no necesita presentación ni la tuvo, no hizo falta, con un tono algo más melódico que acentuaba la sátira y el misterio. En una montaña rusa de sonidos modernos, recordando a veces a los rompedores sonidos grunge de los 90, la vibración volvió en «Érase Una Y Otra Vez» para volver a tonos más románticos en «Tú», toda una declaración de amor, muy bien recibida por una ya divertida audiencia.

Y vuelta a la energía, la vibración, la visceralidad, hasta la distorsión y una potencia frenética en los temas que iniciaban la recta final, como «Canción Urgente», también con buena participación y coros del público, y «Camino Al Sur», algo más «tranquila», por decirlo de alguna manera, pero sin bajar la intensidad. «Valentina», igual de picante que la salsa a la que homenajea, y sobre todo «La Destilería», cantada ya por todo el público presente, fueron un cierre frenético y desmadrado perfecto.

Se hizo muy corto, aunque fue una hora y media muy intensa. Pau Monteagudo lleva la voz cantante y acapara buena parte del protagonismo, con su afilada guitarra y sus movimientos irrefrenables. Pero, sin duda, se apoya en una potente base rítmica, en el efectivo bajo del aparentemente tranquilo Juan Fortea, y en la brutal potencia de la batería de Joan Chilet. Si bien el ex cantante de UZZHUAIA tuvo más conexión con los ya entregados presentes, los tres demostraron empatía con el público, y sobre todo mucha entrega y muchas ganas de hacer que todos lo pasáramos bien, y lo hicimos, de principio a final.

Por eso, no podemos finalizar esta modesta crónica sin agradecer esa gran entrega a los valencianos que viajaron tantos kilómetros para darnos una gran noche, y a los vallisoletanos que nos volvieron medio locos con sus cambios de nombre, jejejee…. Y por supuesto, a la cálida sala Black Bourbon, que siempre nos da una gran acogida. Repetiremos con unos y con otros, seguro.

Texto y Fotos: Mar Fuertes