Reseña: Caballo Moldavo «Marcados» (Discos Furia / Ataque! 2025)

Marcados” constituye el primer largo para el cuarteto de origen asturiano Caballo Moldavo, la banda que forman Reverendo G. Throat (voz), Lionel Hooves (guitarra), Jhonny Liver (batería) y Hermano Lynott (bajo). Diez cortes, alguno ya presente en aquél Ep de 2021, que han venido a la vida bajo la producción del Sound of Silence Nefta Vázquez (Absalem, Beast Inside, Bestia Negra, Blast Open…) en los Breakdown Studios y que se presentarán el próximo viernes 14 en el ovetense Gong Galaxy Club junto a Sküld.

Alimentándose En Secreto”, que ya ha sonado en algún que otro directo de los asturianos, confiere una cierta alucinación sobre su habitual propuesta arrastrada y cenagosa. Ritmos vivos, casi marciales, y la característica voz del Reverendo. El sonido, en comparación con otras producciones extraídas de los Breakdown Studios, resulta deliberadamente sucio. Cruje el bajo de Lynott camino de estribillos. Un trallazo directo, sin grandes alardes ni ataduras, con riffs pegadizos y un buen solo de Hooves camino del epílogo. Un arranque que, doy fe, les funciona y de qué forma en vivo.

Al Otro Lado Del Viento”, si bien porta parte de ese brío del tema inicial, por la conjunción entre sus riffs y la propia voz de G. Throat resulta menos agresiva, algo más liviana. Caballo Moldavo amplificando sus registros. Fácilmente una de mis letras favoritas de todo el álbum, llama poderosamente la atención en lo que a estribillos se refiere. Hay detalles en esta línea vocal que me llevan a pensar en un tal Danzig. Un puente que abraza contornos más alucinados y un epílogo marca de la casa moldava. Hooves remata la función con otro buen solo primero, armonizando con la propia voz del Reverendo después. Una de las entregas más lúcidas de entre las diez.

El Cuervo”, a estas alturas ya todo un clásico de los asturianos, viene para aportar la cara más oscura de estos Caballo Moldavo. Basada, claro, en el poema del mismo nombre de Edgar Allan Poe, trae en estrofas un riffs llamativo por lo seco y directo que resulta. Contrapunto a esos estribillos más turbios y oscuros, con algunas voces realmente graves. Éstas darán paso a un metal pesado, no agónico pero sí arrastrado y rocoso, con esos riffs tan crudos y voluminosos de Hooves. La producción y mezcla me agrada. Resulta tan orgánica como lo son las propias descargas de la banda y, por ahí, no podría encajar mejor con la propia idiosincrasia del cuarteto.

Presente ya en aquél Ep de 2021, “El blues Del Innombrable”, construida sobre otro riff con no poco gancho, adopta un rock poderoso y con pegada. Siempre dentro del particular universo sonoro de los asturianos, y donde Reverendo pone en solfa otra línea de voz no poco característica. Su timbre podrá gustar más o menos, pero desde luego que personalidad no le falta. Me agrada el solo de Hooves, también el (leve) crescendo sobre el que se apoya. El nombre de Danzig vuelve a sobrevolar aquí, sí, pero de todos modos, una de las que más se repiten en mi cabeza tras sus directos.

Mi muerte Centinela”, tras su prólogo desnudo y poético, trae al frente a los Caballo Moldavo más ruidosos. Construye por ahí un corte de grandes contrastes. El más evidente, claro, la forma en que el riff de Hooves se contrapone al ahora calmo Reverendo. Muy llamativas estas primeras estrofas y la forma en que se van ennegreciendo camino de estribillos. Hay momentos de pesadez, bien apuntalados por la base rítmica de Liver y Lynott, y una construcción que entrega su debida cuota de protagonismo a cada elemento presente en la mezcla. Hooves y Reverendo de nuevo armonizando en el epílogo, firman un estupendo cierre. Otra de mis favoritas.

Réprobos”, que daba nombre al mencionado Ep de 2021, es a estas alturas una de sus entregas más idiosincráticas. A este punto, clásico inevitable de sus directos, sigue siendo aquí ese corte malencarado, sucio y vibrante que ya era entonces. Se reviste ahora, eso sí, de la colaboración del propio Nefta Vázquez, acentuando con su reconocido registro rasgado, el corte más cabrón de todo “Marcados”. Siempre “de frente” y sin excusas ni complejos. Puro metal sucio, hosco y vibrante en la más pura tradición del cuarteto. Corte fundamental para ellos.

La pequeña “Ecos Del Pantano”, con Kalari poniendo sus hábiles manos al teclado, supone una pequeña introducción previa al tema título, una “Marcados” que viene a recuperar a esos Caballo Moldavo más pesados y cenagosos. Me gusta la línea de batería sobre la que se construye este octavo corte. También el riff que Hooves dispone aquí o esa construcción algo más abierta. Y es que encuentro riffs que me enganchan desde su pesadez. También solos siempre contenidos y en favor de la propia composición, sin afán masturbatorio de ningún tipo. Potente, poderosa y muy moldava.

Misa Negra”, otra de las que ya aparecía en aquél “Réprobos” de hace cuatro años, sigue siendo ese metal sucio y crudo que ya era entonces. Corte más extenso del álbum, sigue conservando ese aire malsano y fangoso, tan característico en ellos. Me agradan los riffs sobre los que se sitúan sus estribillos, también la mayor gravedad que adquiere Reverendo camino de estribillos. También lo alucinado del puente que antecede al epílogo o lo malencarado, casi diría malsano, de su negruzco epílogo. Fácilmente otra de mis favoritas.

Bienvenidos Al Valle Del Cielo” es stoner sucio y desgastado. Sublimado por unas voces especialmente áridas ahora, al tiempo que Hooves acompaña con otro riff de no poco gancho. Del mismo modo, me llama la atención la línea de batería que Liver trama aquí. Apuntala esa base rítmica un cierre de ritmos vivos, que no obstante no hace por abandonar esas guitarras siempre graves y rotundas. Es cierto que la sección solista está algo constreñida aquí, pero una buena colección de riffs para un cierre eficaz y disfrutón.

La cosa tiene truco pues varias de estas nuevas composiciones, en realidad, no son tan nuevas, y llevan tiempo sonando en sus directos. Por ahí uno pierde parte del elemento sorpresa que depara todo nuevo álbum. Pero quienes acudan vírgenes a este primer largo del cuarteto, se congratularán del grosor de los riffs y la pesadez de sus ritmos. Siempre a medio camino entre el sludge, el stoner y cualquier otra cosa que se les pase por la cabeza, sus señas de identidad siguen aquí más presentes que nunca. Una maraña de riffs cabrones, ritmos entre lo pesado y lo vibrante y la característica voz del Reverendo apuntalando su universo particular. Solo queda esperar que la ya inmediata presentación en vivo de este “Marcados” se dé igual de bien.

Texto: David Naves

Reseña: The Magus «Shinin'» (Discos Furia 2023)

Largamente esperado debut de los hard rockeros asturianos The Magus, banda a la que hemos tenido el placer de cubrir en varias ocasiones y que presenta ahora una ópera primera que lleva por nombre “Shinin’”, fraguada con todo mimo en el OVNI Estudio con Dani Sevillano a los mandos. Recordemos que forman la banda Bronco (batería), Tamo y Ernest (guitarras), Laria (bajo) y Ouleia (voces). Adorna la portada el arte de Paulo Fernández.

Rock sin grandes complicaciones el que viene a dar la bienvenida en “Rock’s For Pussies”. Introducida por la ágil batería de Bronco y deudora de un hard de aires setenteros, entregando una producción bien equilibrada, no iba a fallar el OVNI en esto y donde, claro, sobresale la poderosa voz de Ouleia. En especial a la hora de trazar unas estrofas ágiles que entran a la primera. El solo camina con clase, sin alardes fuera del tiesto, y si algo me agrada aquí es el pequeño puente que conduce al epílogo. Un arranque tan clásico como efectivo.

Shinin’” vendrá a añadir algo más de nervio a la mezcla. Bronco vuelve a comandar la mayor carga energética de un tema título donde centellean el rock más clásico en estribillos y pequeños devaneos con el punk en estrofas. En los engarces entre estas observa uno buenos riffs de Ernest y Tamo. Breve, algo más de tres minutos, dueña por tanto de uno de los solos más fulgurantes de todo el largo. Otro pequeño puente, marca de la casa, vendrá a anteceder al epílogo, y los Magus se enredarán en su clave más encendida y vibrante.

Pero si hay un riff que me agrada sobremanera en este primer largo de los asturianos es el que da la bienvenida en “Type 2”. Del mismo modo, la forma en que Tamo y Ernest se doblan aquí, imprescindible el uso de auriculares para apreciar el juego entre canales, así como el aire más vacilón y chulesco de este medio tiempo hábil y sugerente. El disco va así conformando una rica paleta rítmica, que pasa del hard más clásico a juguetear con el punk y desembocar finalmente en una composición tan ágil como orgánica. Cierto que el epílogo quizá reclamaba un desarrollo algo más ambicioso, pero no es menos cierto que pasa por ser una de las que más terreno ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Pills” entrega uno de los prólogos más llamativos de todo el redondo. Tamo y Ernest juegan a encontrarse antes de que irrumpan las primeras estrofas, construyendo por ahí otro de los cortes más llamativos de este “Shinin’”. Con la base rítmica de Laria y Bronco muy presente en la mezcla, el corte resulta de nuevo vacilón al particular modo The Magus, con una estupenda Ouleia en estribillos primero y bajo voz filtrada después. El epílogo siempre me recuerda a Guns N’ Roses del ineludible “Appetite For Destruction”. A buen seguro otra de mis favoritas.

Bother” es otra de esas grandes ofertas que pueblan el álbum. Más tendida, bordeando la balada en un prólogo para después mutar en un medio tiempo de aires melancólicos, comandado por una gran Ouleia al micro. La forma en que va adquiriendo mayor intensidad camino del epílogo no podría resultar más clásica ni tampoco estar mejor resuelta. El álbum sigue ampliando su rango tonal y si he de poner alguna pega, esa sería lo “breve” de algunas de las composiciones que lo integran.

Véase por ejemplo “Like A Hammer”, por debajo de los tres minutos, y donde los asturianos recuperan parte de aquél nervio que abría el disco. Una pena ese desarrollo algo rácano pues vuelve a ser recipiente de otro de los riffs más redondos de “Shinin’”. Ouleia estira su registro en estrofas y se muestra tan o más ágil en esos estribillos repetitivos y machacones. Llamativa esa repentina desnudez del puente central, así como bien ejecutado epílogo final. Sigo pensando que daba para algo más de esos ni siquiera tres minutos.

Dead Eyes” viene a rimar con la anterior “Bother” a la hora de ofrecer esa cara más calma y reposada del quinteto asturiano. De nuevo entre la balada y el medio tiempo, donde siento que nada sobra ni falta, con una estupenda línea de voz trazada sobre un crescendo clásico y a la vez bien resuelto. Me agradan esas guitarras dobladas de Tamo y Ernest durante el tronco central. La pausa que acude después y ese epílogo desatado, enfebrecido incluso, que destapa la mejor cara de los asturianos. Estupenda.

Reclamaba antes composiciones más atrevidas en lo que a duración se refiere. Pues bien, “Weirdo” acude presta a poner remedio. Oferta más extensa de las diez. De todas la que arrastra un poso más sureño. Ese clásico slide deslizándose por el mástil. Con ese tronco central, tan cuidado como desnudo, emergen los The Magus más próximos al soul, en claro contraste con ese epílogo más vibrante. Sobresale una vez más aquí la buena producción del OVNI. Otra de mis grandes favoritas.

Casi por contraste irrumpe “Woman”, por duración el corte más rácano del disco, y también uno de los más crujientes, con Ouleia jugando a alternar nervio y sensibilidad para unas líneas de voz repletas de carisma. Se puede achacar al combo asturiano el no arriesgar algo más en lo que a trazo se refiere, manejándose siempre fieles al libro de estilo. Por contra, buena parte de sus temas resultan sólidos, poco dados a dobleces. Siempre funcionales.

Es algo se observa mientras suena la final “Punished By God”. Todo parece estar donde debe. Si acaso, uno aprecia ahora una mayor presencia del bajo del bajo de Laria en la mezcla. Por lo demás, es una pieza de rock and roll clásica y enérgica, con Ouleia reservándose alguno de sus tonos más altos cara a construir un último corte realmente vibrante y con gancho. Bien está lo que bien acaba.

Uno, que ha visto ya estas canciones varias veces en vivo, ha ido retrasando esta reseña por aquello de poder juzgar al disco por sí mismo, sin la contaminación propia del directo. Y reescuchado en estos días, pienso que el oyente que no conozca aún a The Magus debería encontrar asideros suficientes de los que echar mano. Empezando por la fina producción de Dani Sevillano, siguiendo por el gusto tan clásico a la hora de componer y terminando por el buen nivel ejecutivo que desprende el disco. Un “Shinin’” que ni inventa la rueda ni lo pretende, divirtiendo sobremanera en el proceso. Ni tan mal para tratarse de un debut.

Texto: David Naves