El retorno a los escenarios de Strawberry Hardcore, la formación liderada por César Strawberry, tendrá parada en Asturias. El fundador y voz de Def Con Dos recalará en el ovetense Gong Galaxy Clubel sábado 1 de febrero acompañado por el trio stoner local Ballbreakers.
Nacidos en el año 2001 tras la disolución temporal de Def Con Dos regresan a las tablas con una alineación compuesta por César Strawberry y Manuel Tejeringo, como miembros originales, Dario Guibert al bajo, Blai Drummer a la batería y Mara Gilbert como segunda voz y coros. Ballbreakers que editaban su EP debut en el 2023 presentarán su nueva alineación tras la llegada de Alejandro «Rochu» García a la batería.
La escena metalera asturiana no para de crecer. El próximo sábado tendrá lugar la puesta de largo de Last Archangel, trio de metal alternativo, en el Gong Galaxy Club donde compartirán escenario con Bouquet y Honara, bandas también de reciente creación.
La formación gijonesa compuesta por Pol como voz y guitarra, Kotard (Nazgash, Burnt To Death) al bajo y José Menéndez a la batería presentarán su ópera prima «Lost Memories» disponible de momento a través de plataformas digitales (Spotify, Apple Music, YouTube Music). Tres temas inspirados en el metal de principios de siglo personificado en grupos como Deftones o System Of A Down.
Bouquet por su parte retoman la actividad en vivo tras su paso por Xagó Surf Co. en el mes de septiembre. Con el stoner rock por bandera el también trio gijonés formado por Álvaro (guitarra), Guillermo (batería) y Carlos (guitarra/bajo y voz) presentará los sencillos publicados hasta el momento y que formarán parte de su disco debut aún sin fecha de publicación. Cierran el cartel Honara, sexteto post rock que vuelve a la Gong casi 2 años después de su debut en la sala ovetense. Con apertura de puertas a las 20:30 horas, la entrada anticipada tiene un precio de 8€ a través del siguiente enlace: https://salagong.com/evento/honara-last-archangel-bouquet/
Presentación por todo lo alto en el Gong Galaxy Club del tercer largo de los asturianos Totengott. Acompañados para la ocasión por los ferrolanos Marthyrium, ambos tríos supieron reunir una más que aceptable entrada en la noche del sábado 19 de octubre.
Armados con la seguridad que da venir con el estupendo “Through The Spheres Of Darkness” bajo el brazo, los gallegos Marthyrium emergen de entre las sombras justo cuando los relojes marcan las 21:00 para pronto arremeter con esa “Sightless” del mencionado segundo trabajo. Tharngrist, voz y guitarra, ejerció de punto focal de la banda. Los largos desarrollos, las disonancias que implementan a su bien conocido black metal, pilló con el pie cambiado a más de uno.
Y es que la recepción que tuvieron fue algo fría. No así su desempeño sobre el escenario. Con Balc (Balmog) ayudando en coros y más aún desde las cuatro cuerdas, no se echó en falta una segunda guitarra salvo en momentos muy puntuales del set. Las modestas pero elegantes pistas pregrabadas acompañaban al trío. Nunca como baza principal pero ocupadas en aportar el grado justo de atmósfera. Inapelable labor de Cannibal en baterías. Después de todo, cortes como “Rebirth In Death” así lo exigen.
Desde luego no la banda más activa arriba de las tablas. Tampoco la que más tiempo pierde en interactuar con la gente, más allá de algún puño en alto en determinados momentos del set. Tampoco es que lo necesiten. El público asturiano terminó por entrar en su particular forma de entender el black metal y la banda dio lo mejor de sí en unos cuarenta minutos de puro nervio e intensidad. Un lujo.
Turno para que Totengott presentaran un “Beyond The Veil” del que dimos cumplida cuenta allá por el mes de julio (reseña). Armados con nueva escenografía, esos dos paneles que adornan sendos laterales del escenario, amén de las distintas osamentas que coronan la parte frontal del escenario, “Chou” Saavedra se enfundó una noche más su capa negra y todo cuajó para ver una estupenda versión de los asturianos.
Una potente luz roja nos da la bienvenida. Firme con el doble bombo, José Mora nos recibe en una “Inner Flame” que da testimonio de la cara más acelerada del trío. Es un arranque atronador. Al menos en las primeras filas, el grosor que deriva de su propuesta, aún en un tema descosido y vibrante como este, ya da visos de la que se nos viene encima. Con el bajo de Nacho ganando en poso y presencia, la banda parece de lo más enchufada. Después de todo, un buen disco como este no se presenta en casa todos los días. De ahí que los chicos no tuvieran un segundo que perder. “Sons Of The Serpent” apuntala así su cara más atmosférica mientras que los coros de José Mora se revelan ahora fundamentales.
Que para la igualmente intensa “Marrow Of The Soul” ya viéramos algún tímido circle pit, pogos y mucho movimiento cervical da un poco la medida de lo bien que estaban sonando. El trío no es ajeno a las pregrabaciones. Nos reciben en una “The Architect” donde Saavedra pondría la voz limpia, Nacho la más rota y juntos dibujarían la cara más alucinada de la banda. Cuatro cortes de su nuevo álbum que hablan a las claras de la propuesta cada vez más personal e identificable que manejan.
Porque se produce cierto contraste cuando la banda recupera la más pretérita “Delusion Of Negation” y surge el mejor Saavedra de toda la noche. Con una entrada más que aceptable, hacía ya cierto calor dentro del Gong, Nacho echa rodillas al suelo y la banda ataca con su vertiente más thrash para de nuevo desatar pogos, circle pits y continuo agitar de puños y cabezas. Las propias paredes de la sala vibran con la extensa “Doppelgänger II: The Abyss” que daba nombre a aquél segundo álbum de 2019. Esta es una banda que nunca le ha temido a los desarrollos largos. Y a riesgo de parecer pesado, reiterativo, lo cierto es que hay cierta penitencia en unos riffs de un grosor como pocas veces hemos contemplado en la curtida sala ovetense.
La vuelta al tercer disco entrega otro uno de los cortes más crujientes de la noche. No otro que “Beyond the Veil Part II: Necromancer”, donde el humo y la propia condensación de la sala envuelven en bruma al flamante fichaje de Hammerheart Records. La extensa “The Golden Crest” vendría finalmente a cerrar el set del trío, entregando otra buena dosis de gordor y conjugándolo con su versión más trotona para otro de esos cortes híbridos en los que tan bien se manejan. Pero sería sin embargo “Ceremony II: The Way Of Sin”, a modo de bis, la que marcaría el final del set. Y tendría que repasar mis muchas crónicas de ellos pero creo que puede ser la primera en que no recurrieron a alguna de sus habituales versiones de Celtic Frost.
La sensación que trasluce una vez editado “Beyond The Veil” es la de que ya no lo necesitan. El trío ha sido capaz de traducirse desde la banda de versiones que era antes de la salida de “Doppelgänger” en una entidad de pleno derecho. Algo que ratifica el buen show que nos dejaron el pasado sábado. Es la linea a seguir, qué duda cabe.
Por nuestra parte nada más. Mandar sendos agradecimientos a ambas bandas por todas las facilidades y la nutrida compañía por el cariño y el buen rollo dispensados. Así da gusto. Ya sabéis: nos vemos en el siguiente.
El pasado viernes 18 de octubre tuve el honor de acudir invitado al concierto de 8 y Medio, flamantes ganadores de la XXXVIII edición del Concurso de Maquetas Pop-Rock organizado por LOS40 Asturias y la Dirección General de Juventud del Principado de Asturias, que, como parte del premio, ofrecían una presentación en la Sala Gong de Oviedo.
Tras una breve introducción por parte de los responsables de concurso Alberto Toyos de los 40 Asturias y Francisco de Asís Fernández del Instituto de la Juventud, en la que no faltaron los agradecimientos a las bandas participantes, que tras hacer un breve repaso por los problemas que acucian a la juventud asturiana, darían paso a la actuación de los ganadores.
Los recelos iniciales por mi parte, pues no practican, a priori, un estilo musical frecuente en este medio, se fueron disipando en cuanto salieron a escena con tres guitarras a cargo de los “alma mater” del grupo, Daniel Santos, Mario Suárez y Asur Camacho, que auguraban una velada de rock.
Se mueven combinando de forma impecable música rock con tintes pop, que los hacen más accesibles al público en general, y un cierto espíritu punk por el carácter reivindicativo de algunas de las composiciones. Los acompañan Andrés Fomchenko al bajo y un jovencísimo Mateo Eraña tras la batería.
Con la sala a oscuras y los músicos sobre el escenario comenzó a sonar la introducción que da el pistoletazo de salida a su actuación. Unos problemas técnicos con la guitarra de Asur obligaron a repetir la intro para, sin previo aviso, empezar con el tremendo riff de bajo del tema con el que se están dando a conocer, y del que tienen grabado un videoclip, “Viktoria Federika” y su ácida letra. Encomiable labor la realizada por Andrés en este tema que da magnífico soporte y empaque a todo el grupo.
El ambiente en la sala, a la que poco le falto para un lleno total, era espectacular ya desde esos primeros compases, con un público totalmente entregado a las composiciones de los jóvenes músicos, coreando cada tema, saltando y bailando sin parar a pesar del inmenso calor que hacía en el recinto.
Descargaron las pistas que componen su único EP hasta la fecha “¿Está El Enemigo?«, con cortes como la más tranquila “Páginas Blancas”, la también muy coreada, aunque quizás más alejada del rock musicalmente pero con una letra muy crítica, “Superindies”, la rockera “He Visto Un Fantasma” con cierto aire a Los Rodríguez, combinadas con otros temas que previsiblemente formarán parte de su primer larga duración como “Gemas De Cristal” o “Señor De La Noche”. Tampoco faltaron algunas versiones como “Nena” de Sexy Zebras.
Preciosos solos por parte de Mario, a veces eclipsados por el sonido general, adornaban cada uno de los temas, al igual que los oportunos teclados de Daniel, que compagina su labor de guitarra y voz con su trabajo a las teclas. Mención especial para la sección rítmica, muy compenetrada y potente, con Andrés moviéndose de un lado a otro del escenario sin parar. En cuanto al trabajo vocal, destacar la labor de Asur en parte del set aportando una mayor diversidad a las composiciones.
Tras “Fantasma” se retiraron del escenario dejando al público con ganas de más, y así se lo hicieron saber, con el mítico grito astur de “otres tres”. Unas voces que salían del backstage pusieron la nota de humor de la noche, simulando tener el micrófono abierto de forma involuntaria, se escuchaba a los miembros del grupo discutiendo emocionados si seguir o no seguir, tras lo cual, regresaron al escenario y terminaron su actuación, como no, interpretando tres temas más. Cerrarían la velada con el tema que da título a su EP “¿Esta El Enemigo?” con Daniel cantando entre un público que lo recibió con los brazos abiertos.
El sonido, aunque mejorable, estuvo a la altura durante toda la actuación. Los músicos demostraron una gran profesionalidad y saber hacer, además de transmitir su energía a la audiencia y mostrarse felices, aunque nerviosos, por el momento que estaban viviendo. En definitiva, creo que se puede calificar ésta, su primera actuación como cabezas de cartel, con un notable alto (8 y medio). Muchas gracias al grupo por la invitación y nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
Apenas unos días para la presentación en casa de «Beyond The Veil», tercer álbum de estudio de Totengott y primero a través de la discográfica Hammerheart Records del que tienes una jugosa reseña aquí.
La cita tendrá lugar en el ovetense Gong Galaxy Club acompañados por Marthyrium. Los gallegos que son actualmente una de las bandas de referencia del black metal patrio presentarán a su vez «Through The Sphere Of Darkness«, editado hace ahora un año.
Parada asturiana del tour que ha traído a la península a Michale Graves y en la que rinde tributo a la que fuera su banda, las luminarias del horror punk Misfits. Acompañado para la ocasión por la buena gente de House Of Dawn, no fueron muchos los tickets que quedaron por vender en taquilla pese a tratarse de un martes, lo que viene a hablar muy bien del cariño que aún despierta el legado de la banda americana.
En descargo de House Of Dawn cabe decir que no fue mucho el tiempo del que dispusieron, alrededor de treinta minutos, amén de que el propio estilo de la banda, esa amalgama de rock alternativo con trazas sureñas. O ese metal sureño con reminiscencias grunge, no casaba en gran medida con el cabeza de cartel. En cualquier caso una atractiva amalgama que le sirve a los murcianos para trazar temas interesantes, me gustó ese “Learn The Lesson” de su primer álbum, y en el que la gente fue conectando a cuentagotas.
El interesante juego entre registros de su frontman Jacob Cámara le sienta como un guante a la propuesta de la banda. Un Cámara que no quiso dejar de comentar las ocho fechas que habían llevado a cabo con Graves, mandar los debidos agradecimientos a público y promotores y dejarnos un “Grow” que le sirvió al batería de la banda para dar toda una lección de intensidad y pegada. Nos agradaron y esperamos verles pronto de nuevo por estas latitudes.
El de Michale Graves iba a ser un set arrebatado por la nostalgia y el cariño. Misfits, banda de culto donde las haya, pioneros del horror punk con permiso de The Cramps, es un nombre de gran peso en nuestro imaginario colectivo. De ahí que, pese a no ser del todo nuestro negociado, la ocasión de pasar un martes disfrutando de música en directo venció finalmente al último de los pecados capitales.
El propio Cámara, ahora al bajo, junto con el guitarrista de su propia banda, acompaña en escena a Graves. Éste, enfundado en gorro, guantes, rodilleras de hockey, llamativo chaleco y su particular e inconfundible corpse paint, haría las delicias de la audiencia. El inicio, descosido por parte de la banda pero con un Graves inamovible, casi hierático, provoca ya los primeros pogos en la Gong. Que el sonido fuera algo enmarañado durante los primeros temas pareció no importar. Que el de Dumont (Nueva Jersey, Estados Unidos) apenas abandonase su monolítica posición sobre el escenario, tampoco. La audiencia desfogó y disfrutó como si en el empeño les fuera la vida.
Graves aprovechó para frenar el buen ritmo del show y coger algo de aire mientras nos contaba la intrahistoria de “Dig Up Her Bones”, que aseguró haber compuesto cuando tenía quince años. Con el sonido mejorando a tímidos pasos, huelga decir que sería una de las mejor celebradas de esta parte del set. En “Last Caress”, que algunos conocimos gracias a unos tales Metallica, vimos al vástago de cierto caprino haciendo crowd surfing. No faltó “Mommy, Can I Go Out And Kill Tonight?” y al final las ganas de pasarlo bien se impusieron al estático desempeño de un Graves que aún así sudó hasta casi derretirse sobre el escenario.
Mientras que “Lost In Space” puede pasar algo inadvertida, es “Dust To Dust” la que pone a la sala en coro. Apuraba Graves su último hálito de voz ya a estas alturas. El de New Jersey, al parecer aquejado de un catarro desde hace días, peleó desde su mencionado hieratismo para sacar adelante un set con la nostalgia como principal argumento. En lo personal y sin que se me enfade nadie, he de decir que la parte final del show se me hace un poco cuesta arriba. Es una simple cuestión de hábitos y costumbres. Lo cierto es que Graves, mientras que su guitarrista se afanaba para reemplazar una cuerda rota de su Telecaster, aprovechó para tener un momento de cercanía, casi de intimidad, con el público asturiano. Incluso para hacerse una foto con un fan enmascarado o felicitar el 22 cumpleaños al bueno de Pelayo López.
Todo volvió a los cauces normales con “Die Monster Die” y un Graves esforzado y voluntarioso. “Descending Angel” sería a la postre una de las más celebradas y coreadas de la jornada. El speech que precedió a los bises, sin embargo, dejó cierto sabor a despedida, con el vocalista dejando caer que podría ser aquella su última gira por el viejo continente. Por temas de salud pero quizá también por su de sobras conocido posicionamiento político. “Helena”, si mis notas no me engañan, cerraría un set en el que la nostalgia terminaría triunfando por encima de cualquier otra circunstancia.
Por nuestra parte nada más que agradecer a la gente de Luarca Metal Days por las facilidades, mandar un saludo a los habituales de siempre, no fallan ni en martes y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Los industriales alicantinos Mind Driller regresan a los escenarios asturianos para presentar en vivo «The Void«, su nuevo disco de estudio para Art Gates Records. Siete años después de su paso por la ciudad retornan esta vez a la Sala Gong acompañados por los vitorianos Delenda Est y la formación local Bestia Negra.
Con producción a cargo de Raúl Abellán, «The Void» se grabó en los estudios The Mixtery. Han visto la luz los sencillos promocionales «Game Over«, «The Fallout» y «End Of The World«, los últimos en forma de videoclips de mano de Rocket26Films.
Con origen allá por el 2010 Delenda Est resultan ganadores en el 2018 del premio a mejor banda con componentes femeninas en el concurso Gazte Talent. Han compartido escenario con grupos como VA Rocks o The Amorettes y formado parte de proyectos como Rocking Ladies, En 2022 editan su ópera prima «The Odd One Out«, obra conceptual influenciada por bandas como Evanescent o Linkin Park y los riffs pesados de la música de los 90.
Por su parte Bestia Negra continúa con la presentación en vivo de su disco debut «Animal Domination» que les ha llevado por gran parte de la geografía estatal. Para el 2025 ya tienen confirmada su participación en la segunda edición del Luarca Metal Days junto a bandas del calibre de Koma, Lujuria, Azrael o Legacy Of Brutality.
El triunvirato formado por Green Desert Water, Big Muff Brigade y Malverde unen fuerzas para ofrecer una velada de hard rock y stoner el el ovetense Gong Galaxy Club. Una cita que tendrá lugar el viernes 11 de octubre a partir de las 21 horas.
Green Desert Water que se encuentran inmersos en la grabación de su tercer álbum de estudio para el sello internacional Small Stone Records retoman las tablas tras compartir escenario hace escasas fechas con Phil Campbell & The Bastard Sons y engrasar la maquinaria con vistas a su próxima participación en el festival Planet Desert Rock que se celebrará en Las Vegas (EEUU).
Desde Bizkaia Big Muff Brigade llegan a Oviedo para presentar su primer disco “π” grabado en Koba (Bilbao) y que verá la luz a través de Argonauta Records. Nacidos en el año 2023 la formación esta compuesta por Aitor Granadero (voz), Joseba Martínez (bajo) y Mikel Becerra (guitarra), David Fernández (guitarra) y Manu Forte (batería).
Malverdepor su parte también se encuentra de presentación, su segundo trabajo discográfico «II» veía la luz en marzo (reseña). Formados por ex componentes de bandas astures como Punishers o Hangin’ Balls desarrollan un stoner rock de corte noventero con guiños a Monster Magnet.
Mucha expectación la que levantó la venida a tierras asturianas de los thrashers estadounidenses de culto Heathen, por lo que tocó hacer un pequeño alto en la temporada de festivales y embutirse en el Gong Galaxy Club cara a disfrutar de una gran noche de heavy metal.
Los cartageneros Ángel Negro acompañan a los californianos en su paso por la península. Practican un heavy metal de tintes melódicos y también power que no parecía casar demasiado con el speed / thrash del cabeza de cartel. Pero le echaron ganas y en Cifre tienen a un vocalista de llamativo registro y carisma. Faltan algo más de diez para las nueve cuando salen a escena y “Mercenario Íbero” ofrece destellos de su particular modo de entender el power metal. Interesantes solos doblados los que dibujaron aquí.
La gente, que aún era poca para entonces, no pareció muy por la labor. Lo cierto es que había fans con camisetas de la banda frente al escenario y por ahí agradecí que la frialdad con que se les recibió fuera solo parcial. Jandro en teclas demostró su buen hacer en “Alteras Mis Sentidos” para confeccionar uno de los cortes más cuidados del set. El micro le daría algunos problemas al bueno de Cifre en un momento dado, sin que tampoco la cosa pasara a mayores. “Alas De Fuego”, original de Tierra Santa y que la banda llevó inteligentemente a su terreno, enarcó alguna que otra ceja en la Gong.
Pero qué duda cabe que Ángel Negro parecen mucho más cómodos en la producción propia como esa “Sin Salida” donde la banda trota a placer. “Rompe El Silencio” pondría la nota reivindicativa del set con la bandera LGTBIQ+ colgando del pie de micro de Cifre y donde la banda mostró un nervio más marcado y heavy, amén de dibujar otro estupendo solo doblado entre Mesi y Rocky. La banda deslizaría entonces la segunda versión de la noche, no otra que “Maldito Corazón” de Saratoga, con la correa de su guitarra jugándole una mala pasada al propio Rocky durante el solo.
“Me habían dicho que en el norte hacía frío”, aseveró Cifre, “me han engañado”. Y es que aún con una sala llenándose a cuentagotas, ya era bastante el calor que hacía en la Gong. “Monstruos En Tu Jardín” extrajo todo el jugo posible del interesante registro del vocalista para una interpretación un tanto más dramática y casi teatral. Pero de todo el set fue sin duda “Donde Habitan Los Sueños” la que mejor acertó a conectar con la dividida audiencia. “No Seré Como Tú” dio pie a las presentaciones y marcó el final de una actuación no exenta de problemas que la banda pareció solventar con ilusión y ganas. En lo que acerté a ver pude detectar buenos mimbres e intentaré estar al tanto de sus futuras evoluciones.
Pasan trece de las diez cuando disparan la intro y Heathen salen a escena dispuestos a adueñarse de nuestros cuellos. Con un gran telón de fondo en el que se dibuja el logo de la banda, David White y los suyos procuran un inicio de set a la altura de la leyenda. Con un sonido estupendo, diáfano y con pegada aún en las partes más alejadas del escenario, “Dying Season” ya da la verdadera medida de una banda como esta.
La de Oviedo era la cuarta noche consecutiva de las seis que la banda tenía programadas en la península. Y si sus cuerpos estaban cansados por el trajín, puedo asegurar que apenas sí se notó. David White exhibió de hecho un gran estado de voz, también de forma, a través de una “Opiate Of The Masses” en la que el canadiense Ryan Idris (Agression) percutió el kit de batería como si en el empeño le fuera la vida misma. El fulgurante solo con el que el ex ExodusKragen Lum remató aquí fue fácilmente uno de mis favoritos de la jornada.
Para “Empire Of The Blind” ya éramos uno con la banda de San Francisco. Vital aquí el apoyo en coros de los guitarras Lum y Edissy, que rematan con un epílogo que acertó a fusionar técnica y actitud. “Are you ready for a night of heavy metal?” preguntó entonces White. Para arremeter después nada menos que con “Breaking The Silence”, de su primer álbum, y que el público disfrutó de lo lindo. Las Jackson de los mentados guitarristas no podrían estar sonando mejor.
Y es que la banda llegaba al Gong con su propio técnico y se notó. De hecho se le pudo ver en más de una ocasión (y de dos y de tres) caminando por distintos puntos de la sala en busca del mejor sonido posible. Tarea con recompensa la suya pues como digo y en líneas generales, Heathen sonaron todo lo bien que de ellos se esperaba. Mucho ha mejorado también la sala en este aspecto desde nuestros primeros pasos por allí. Pero volviendo a Heathen, a su último álbum de estudio, el notable “Empire Of The Blind”, se le pueden achacar sus muchas semejanzas con Exodus, la otra banda de Lee Altus, lo que no quita para que “Blood To Be Let” fuera a la postre uno de los mayores cañonazos de tan calurosa jornada.
David White, chaleco de cuero mediante, sudaba de lo lindo a estas alturas del set. Animó y supo enganchar con su público sin que su interpretación se resintiera apenas lo más mínimo. El de Oakland, sesenta y un años le contemplan, se mostró risueño pero decidido. Concentrado sin resultar frío. Regulando como el mejor de los ciclistas para ser capaz de encarar un tramo final en el que nos las prometíamos muy felices. Precisamente aquí algunos pequeños acoples intentaron aguarnos la fiesta y fíjate si lo estábamos pasando bien. Por fortuna, la cosa no iría a mayores.
“This is history in the making” aseguraba White dentro de un pequeño speech que vino bien a banda y público para coger algo de aliento. No era poco el calor que hacía ya en el Gong. Rigores de los shows en sala en pleno agosto aun sean en la templada Asturias. Sea como fuere la alta temperatura en ningún modo arredró al quinteto. Los norteamericanos descerrajaron aquí una “Mercy Is No Virtue” capaz de poner en evidencia a unas cuantas bandas de su misma quinta. Pura zapatilla californiana para uno de los momentos más encolerizados de la velada.
Así las cosas, “Sun In My Hand” apaciguó los altos biorritmos sobre los que se estaba desarrollando la descarga y sirvió a White y los suyos para volver a coger algo de aire antes de la catarsis final. El final, así como la propia situación dentro del set de un corte tan reciente como este evidencia la mucha fe que los chicos tienen en el ya digo notable “Empire Of The Blind”. David White, no sin cierta ceremonia, introduce entonces otro de los grandes clásicos de la banda, no otro que “Death By Hanging”, para regocijo de sus fans más leales. Que los había, ya lo creo que sí. Idris se vació aquí. Suelo y paredes de la Gong temblaban con cada arremetida contra los dos bombos de su batería. El juego de White con su público durante estribillos dibujó unas cuantas sonrisas y alzó unos cuantos puños el pasado jueves. Punto álgido antes de los bises.
“Hypnotized” pone a prueba el aguante de Idris tras baterías. Mucho fue su desgaste, más si tenemos en cuenta que, como dije antes, era su cuarta noche consecutiva, con todo lo que ello implica. Su entrega y dedicación bien merece el reconocimiento aunque venga de este modesto cronista. Igualmente nerviosa, “The Blight” aguanta el tipo entre sus grandes clásicos y pone de relieve la mucha cera que Heathen aún tienen por dar. Pero claro, el final tenía que ser para “Goblin’s Blade”, no sin que antes White, ya sin el chaleco, hubiera preguntado si teníamos fuerzas para una más. Una y puede que hasta tres a tenor de los cánticos que inundaron la sala. Tremendos.
Triunfal paso de Heathen por tierras asturianas. Estamos muy felices además de ver la sala tan repleta nada menos que un jueves de agosto, por lo que no cabe otra que seguir confiando. Nosotros, en la medida de nuestras (pequeñas) posibilidades, seguiremos aportando nuestro granito de arena. Vaya por tanto nuestro agradecimiento a la buena gente de Kivents por todas las facilidades, así como un saludo a los muchos y buenos amigos por la afable compañía. Ya saben: nos vemos en el siguiente.