Crónica: GBH + Infección (Oviedo 11/6/2026)

Fue el pasado 28 de noviembre del 2025 cuando los legendarios GBH actuaban por primera vez en Asturias, en los Locales Mercurio de Mieres. Un concierto rememorando la esencia punk y underground de los 80. Tocaron solo ante un centenar de personas que abarrotaron el pequeño recinto y que debió de dejarles a los británicos un muy buen sabor de boca, ya que, casi siete meses después deciden completar su pequeña gira por España, recalando de nuevo en escenarios asturianos, en este caso, en la ovetense sala Gong.

No repiten, eso sí, con sus compañeros españoles de gira, los valencianos Deaf Devils (como ya lo hicieran en Mieres, en su primera cita asturiana). En esta ocasión, los acompañarían los locales Infección. Era jueves y, como comentaba, no había pasado mucho tiempo desde su anterior visita, sin embargo, los incondicionales no fallaron, registrándose una entrada, digamos, que aceptable, teniendo en cuenta estas circunstancias.

Y es que contar con la presencia de una de las leyendas pioneras del hardcore punk británico, volvió a ser motivador para los amantes del género. Algunos, provistos de sus vinilos, consiguieron que fuesen firmados por la banda. Con una afluencia de público aún floja, comienzan los Infección, a las nueve y media de la noche. Nos preguntan de mano si no vamos a trabajar mañana, se presentan y al lío. La formación luarquesa celebraba su quinceavo aniversario sobre las tablas, dando un repaso a su, no obstante, escueta discografía.

Arrancan con “No Nos Callarán” de su homónimo álbum del 2017, seguida de “No Te Dejes Atrapar” de su último trabajo “Desdichados”. La dupla Deiviz (bajo y voz) y Geni (guitarra, voz) funcionaba a la perfección, confiriendo un mayor dinamismo a los temas, turnándose en las voces, acompañados de Jose, a la otra guitarra, y Manu a la batería. Para “Hipocresía” el ambiente ya estaba empezando a caldearse. Los ventiladores de la sala se agradecieron bastante. El hardcore punk directo, divertido y reivindicativo de Infección se concreta en el siguiente tema, que arranca movimiento entre la gente.

Para presentar “Mi propio Dios” recuerdan la visita del Papa de estos días y también mencionan a Pirri, de Escuela de Odio, deseando compartir escenario con ellos, antes de “Otro Fascista”. Nos preguntan después si en Oviedo tenemos vecinos repunantes y suenan, entonces, unas líneas de bajo saturadas y crudas marcando el inicio de “Mata A Tu Vecino”, dejando patente su peculiar humor. Y empiezan a despedirse, aunque aún sonarían tres temas más. Cuando creíamos que cerraban definitivamente con “Desdichados”, rematan con una versión de Parálisis Permanente, “Un Día En Texas”. Tres cuartos de hora que cundieron mucho.

Unos diez minutos después, Colin Abrahall, voz y miembro fundador de GBH, toma el micro para iniciar la actuación de la banda, pillando desprevenido al público e incluso a Ross Lomas, el bajista, que no se había colocado aún en su espacio. Un comienzo ya sin miramientos para desgranar más de una veintena de temas sacados de sus discos más míticos: “City Baby Attacked By Rats”, “City Baby’s Revenge” y “Leather, Bristles, Studs And Acne”, fundamentalmente, vamos, todo un revival de la época de los 80. Sorprendente fue también la ausencia del otro miembro fundador, Colin “Jock” Blyth, quien tuvo que ser sustituido por otro guitarrista para la ocasión, por encontrarse enfermo. Como decía, inicio contundente y rapidísimo con “Diplomatic Immunity” y “Drugs Party In 526”, seguidas de la inconfundible “Sick Boy”, celebrada por la concurrencia que, ya estaba más centrada y disfrutando de lo lindo. Retrocedemos a 1981 con “Slit Your Own Throat” y “Am I Dead Yet?”, piezas potentes que marcan el sello personal de GBH en su forma de interpretar el punk.

Aquí Abrahall se detiene para saludar y para presentar una versión muy original del “War Pigs” de Black Sabbath, en honor a su paisano Ozzy. Con “Maniac” de su disco debut, comienzan los primeros movimientos entre el respetable. Pieza pegadiza y movida, al igual que las siguientes “Gunned Down”, y “I Am The Hunted”. Otra breve parada para preguntar cómo estamos. Colin se desprende de su habitual chupa de cuero y continúa la descarga que nos transporta a la época dorada del punk británico. Dos espontáneos no dudan en subir la escalerilla que lleva al escenario de la Gong, para abrazar a un resignado Ross Lomas y acercarse, luego, al fabuloso batería Scott Preece, con el que se hacen varias fotos en plena actuación. Nadie se inmutó. Después de más de 40 años sobre los escenarios, los de Birmingham a buen seguro que han tenido que lidiar con situaciones más comprometidas. Sin parar caen “Heavy Discipline”, otra versión, la de los Slaughter And The Dogs: “Boston Babies”, provocando movimiento en las primeras filas y “Bellend Bop”, tocada a gran velocidad. Aprovechan para interpretar un tema de más reciente factura, “I Never Asked For Any Of This”, de su último disco y con el que demostraron que no han perdido un ápice de frescura.

Buen trabajo a la guitarra y aún más destacable el de la batería, en cortes como “Generals”. Pequeña pausa para saludar a los Infección y traca final que bordan con dos temas míticos: “Give Me Fire” y “City Baby’s Revenge”. Aunque se despidieron, nos preguntaron si queríamos escuchar alguna más, con la lógica respuesta positiva de los asistentes, siendo el momento de “Time Bomb”, la canción que abría su primer disco, con ese sonido cañero de la guitarra y que sonó de manera muy intensa, para despedirse con su versión del “Bomber”, de los Motörhead, para la que el manager de los GBH, se colgó el bajo de Ross y así interpretar ese conocido tema, poniendo el punto final a una colección de clásicos inmortales dentro de la música punk de todos los tiempos.

Gran velada nos ofrecieron ambas bandas. Ambas gozaron, también, de un buen sonido, aunque el ambiente distó un tanto de aquel más underground de su primera visita. GBH, dejaron patente que aún tienen cuerda para rato y que son una institución en el género y les agradecemos que hubiesen decidido repetir visita. Por muchas más así. Un saludo a todos y hasta la siguiente.

Texto y Fotos: Erundina Artidiello