Tsunami Xixón Festival 2024: Phil Campbell And The Bastard Sons se suma a la fiesta dominical

Phil Campbell And the Bastard Sons, formación liderada por Phil Campbel, otrora guitarra de Motörhead, acompañarán a Scorpions en la jornada dominical de la próxima entrega del Tsunami Xixón Festival.

La formación galesa nacida en el año 2015 tras el fallecimiento de Lemmy Kilmister presentará en Gijón su último trabajo de estudio hasta el momento «Kings Of The Asylum«, publicado a través de Nuclear Blast en septiembre del pasado 2023.

Entradas disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.tsunamixixon.com/entradas-abonos2/

Crónica: Elizabeltz + Ritual (Gijón 30/3/2024)

Primera parada del Demonic Tour que vino a juntar en la Sala Acapulco al tributo a Ghost Ritual junto con las huestes de Elizabeltz en una intempestiva, lluviosa y en definitiva horrible tarde de sábado. Una fecha, además, algo extraña. Nunca sabe uno a qué atenerse en la dichosa semana santa, y si bien el jueves había salido cara, nos temíamos que la cita sabatina pudiera sufrir su peculiar vía crucis en lo que a venta de entradas se refiere. Finalmente no fue el caso y si bien ha habido shows allí con audiencias mucho mayores, tampoco se puede decir que estuviéramos en familia.

Porque lo cierto es que vimos unas cuantas caras nuevas, mucha gente joven, ávida de disfrutar de la cara más teatral de este gran invento que es el rock and roll. Son alrededor de las siete y media cuando “Anarkangela y los señores de la plaga roja” hacen suyo el remozado escenario gijonés. Batería a un extremo y en el centro lugar para un gran crucifijo del que cuelga un pequeño sintetizador. Ropajes raídos y velos ocultando sus caras. El propio Anarkangela, maquillado y de punta en negro, carga con una corona de espinas en su cabeza. Es su escenografía y uno casi pudo sentir el asombro de quienes, en las primeras filas, no conocían aún al combo vasco. Nosotros sí. Aquella jornada en el Kuivi PopUp de 2022 junto a Totengott (crónica).

Y aunque uno iba ya sobre aviso, no puede más que volver a sorprenderse por su puesta en escena y su conexión con la gente, aún a pesar de la infranqueable barrera que supone el enfrentar todo un setlist en euskera fuera de las lindes de su tierra natal. Aquí es donde sale a relucir la buena presencia de la banda, algo que va más allá de la mera imagen, y es que aparentan ser músicos de gran clase. Como queda claro ya desde los primeros cortes como “Levitico 15” que, además, van a gozar de gran sonido, todo parece ir sobre ruedas.

La versatilidad para saltar entre registros de Anarkangela, los buenos riffs que desglosaron o el mayor empaque técnico de “H Arra”, de aquél Ep homónimo de 2019, terminan por decantar la balanza en su favor con esos pulsos más grandilocuentes del epílogo. El inicio tenebroso de “Bele Beltz Baten Kanta” y su marcado desarrollo ambivalente amplifica la teatralidad del conjunto.

En “Mantra BerriAnarkangela abandona el escenario de forma repentina y, quien más quien menos, no sabe qué está pasando. Y lo que sucede finalmente es que el frontman aparece por una de las salidas de emergencia de la Acapulco calzado sobre aquellos zancos con los que sorprendiera a propios y extraños en el Kuivi de hace un par de años. Pudimos ver aquí, además de la versatilidad del resto de miembros de la banda al micro o también que se habían traído a alguno de los suyos desde su tierra, quienes micrófono mediante, no dudaron en cantar tan pegadizo estribillo.

Fue el punto álgido del show. Y si bien en la parte final quizá no fueran capaces de concitar tales niveles de atención, qué duda cabe que sigue albergando temas de gran calidad. Uno es ese “Gabriel Ala Deabrua?” que ya captó en gran medida mi atención cuando escuché el álbum (y escribí la correspondiente reseña)

Instalados ya en el tramo final del show se atrevieron a dejar un tema de aires tranquilos como es “Kurtzio Udazkenean”, también de último álbum que desde luego deberíais escuchar. Demostraron tener cintura aquí y, desde luego, saber construir un set lo suficientemente heterogéneo para que no sea sólo la imagen y la puesta en escena aquello que capture la atención, también la emoción, de quien religiosamente ha pagado su entrada. Por cierto, el detalle que la banda tuvo al final con para con su líder, quien sufrió la pérdida de su abuelo hace escasas fechas, denotó el gran compañerismo y humanidad de los chicos. Vaya para él desde aquí nuestro más sincero abrazo.

Faltan pocos minutos para la nueve cuando suena “Masked Ball”, aquél tema de Jocelyn Pook que adornaba una de las escenas centrales de “Eyes Wide Shut”, la engañosa, oscura y terriblemente infravalorada última película del maestro Stanley Kubrick. Sobre las tablas toda la escenografía de la que no pudimos gozar en nuestro último encuentro con ellos, aquél en el Spooky Fest de 2022 junto a Sandford Music Factory y Green Desert Water (crónica).

La banda, con aquellos mismos ropajes y en formato sexteto, se mimetizó con los Ghost más primigenios para un setlist que vino a ensalzar en gran medida los primeros álbumes de la banda radicada en Linköping. Así pues, “Per Aspera Ad Inferi” es la que rompe finalmente el hielo. Y nos congraciamos con ellos más allá de todas las reservas que nos producen las bandas tributo en parte por el buen sonido que despliegan ya desde los primeros acordes pero también por la cantidad de gente joven que se agolpa en las primeras filas. Es el cuento de siempre. Mucho se critica el proyecto de Tobias Forge desde muy distintos ámbitos y, a la vez, no poca es la gente de corta edad que está cayendo bajo su influjo. Los mismos que se quejan de la falta de relevo bramando contra quienes lo propician. La pescadilla sigue mordiéndose la cola. Hay cosas que no terminaré nunca de entender.

Pero ya digo que la gente se lo pasó en grande. Y desde luego vino con los deberes hechos. Porque “Con Clavi Con Dio”, de su álbum debut, es coreada a voz en grito por una audiencia, cabe decirlo también, de casi todas las edades. Como lo son las de los propios Ghost, baste ver cualquiera de sus muchos vídeos en directo. Disfruté en gran medida de “Prime Mover” en esta parte inicial del show pero muy especialmente de un corte tan juguetón como “From The Pinnacle To The Pit” de aquél “Meliora” de 2015, gran punto de inflexión en la trayectoria de los suecos.

Se puede argüir que Ritual tienen olvidado (aún) el último álbum de la banda, un “Impera” que el pasado once de marzo cumplió los dos años de edad. Pero cuando atacan un corte como “Secular Haze”, a nadie parece importarle. “I am Papa, you are not” le responde el frontman de la banda a alguien del público, imbuido también del peculiar humor del propio Forge. “Cirice” y “Zenith” propician quizá el momento de mayor parecido entre la voz de éste y la de aquél al que replica. Algo que destaca igualmente del tributo es la batería en que se apoya. Intensidad y fuerza a la par que respeto por el original en un cuidadísimo ejercicio de equilibrio. Cumpliendo expectativas, desde luego.

Quien destaca sin embargo en “Absolution” es el dúo de guitarras, que descuelga una serie de twin guitars que para sí quisieran muchos, aunque en honor a la verdad es “Elizabeth” la que termina por ganarse el favor del público, muy enchufado ya en esta parte final del set. Y no, nuestro particular Papa, siempre hierático y ceremonial, no ejecuta los mismos pasos de baile que el original en “Rats”, pero nadie puede poner en duda la forma en que cantamos, voz en grito, su facilón estribillo. Por contra, sí que reconoció que “la siguiente” era “una que nos habéis pedido mucho”, que resultó ser no otra que “Mary On A Cross” de aquella edición limitada del “Prequelle”. Y desde luego que ni estábamos ante los originales ni éramos tantos como en el fenomenal vídeo en directo en Tampa pero, os aseguro, la disfrutamos de todas maneras.

Otra que logró semejante impacto fue, claro, “Dance Macabre”. Infalible estribillo en la mejor tradición no ya del rock en sí, sino diría de la música sueca en general. Desde ABBA para acá, ejemplos a miles. Tras ella llegaría el momento de entregar los premios del sorteo. Y como quiera que los tres premiados no estaban presentes, o les entró miedo escénico, lo cierto es que se produjo un momento algo incómodo.

Así las cosas, qué mejor que “Year Zero” para salir de él. Sería además el punto final del show de no ser porque la banda vuelve, solo faltaba, para el bis final. Una fiesta donde se dan cita tres que sabemos de carrerilla: “Square Hammer”, la estupenda “Ritual” de su primer álbum y finalmente, no sin que antes cupiera un pequeño recuerdo para la buena gente de Elizabeltz, “Monstrance Clock”. Gran fin de fiesta.

Porque sí, fue una fiesta. Lo decía antes, son muchas las reservas que nos producen las bandas tributo, máxime de una banda aún joven y en activo como Ghost, con los ríos de tinta que corren, además, con solo mencionar su nombre. Pero como nosotros estamos para contar las cosas que pasan, pues lo que pasó fue que Elizabeltz se ganaron a los extraños y Ritual colmaron el apetito de quienes, por unas razones u otras, aún no han podido disfrutar en vivo de la banda de Tobias Forge.

Por nuestra parte nada más. Agradecer a la promotora todas las facilidades puestas de cara a la realización de esta crónica y mandar un abrazo a los habituales de siempre. Ya sabéis, nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Bewitcher + Absalem (Gijón 28/3/2024)

Cita en jueves para la parada asturiana del tour de los estadounidenses Bewitcher por la península. Acompañados por la buena gente de Absalem, la cita se nos antojaba uno de los mejores planes para esta semana santa. Coincidía con la venida de los también norteamericanos Ignite a Oviedo, quienes de hecho colgaron el cartel de no hay billetes en el Gong Galaxy Club, por lo que no las tenía uno todas consigo al acercarse a la puerta del Tizón y ver que, a apenas diez minutos de la apertura de puertas, no había allí ni un alma.

Algo que, finalmente, quedaría solo en un susto. Y es que para cuando la banda con base en Salamanca Absalem hacen suyas las tablas del recinto gijonés, mucha es la gente que se agolpa frente a ellos. Con mucho el show más multitudinario que este medio ha tenido la suerte de cubrir allí. Un show que arranca cuando faltan doce para las nueve y trae a un cuarteto, el formado por Vic en baterías, Mike Gómez en guitarras, Gin en voces y Carolina García en bajo y coros.

Con un telón de fondo con el logo de la banda bajo la coletilla “Melodic Alt. Metal” y toda vez suena la introducción “Anima” que da nombre a su más reciente Ep, “Obscura” reproduce una vez más la cara más técnica y también poderosa del cuarteto, con una Carolina García que nos dio la impresión de haber crecido una barbaridad desde nuestro primer encuentro con la banda (Rock Nalón 2022).

Parapetados en las técnicas líneas de batería del siempre risueño Vic, iniciaron entonces un recorrido por su primer álbum, aquél “Chaosvolution” de 2017, extrayendo de él “Burned To Ashes”, no sin que antes Gin hablase brevemente de los orígenes de la banda. Y si bien en los primeros compases del set, la guitarra de Mike ofrecía un sonido casi indescifrable, lo cierto es que tras pequeños ajustes todo vino a sonar en la medida que el público demandaba. Gin no paró de moverse mientras recorría sus siempre exigentes líneas de voz, haciendo buen uso del ineludible podio y mejorando con respecto a la versión que vimos de ella en aquél Fuck Mateo ’23 junto a Soldier y Beast Inside.

Pero sería la propia “Chaosvolution” la que sin duda extraería a la mejor Gin. Impecable en voces y un verdadero torbellino sobre las tablas y el podio. La respuesta a su petición, “quiero ver un poco de movimiento”, fue obedecida por la audiencia en la medida en que una sala coqueta como la Tizón gijonesa lo permite. Tras “Fear My Wrath” llegaría el turno del corte que lo empezó todo, la primera canción que compusieron como banda, no otra que “The Forest”, que encauzaría ya la parte final del set con un Vic incansable desde el doble bombo, en especial cuando transcurre sobre ese final arrebatado y fulgurante.

Cumplido el debido repaso al debut, tocó volver a “Anima”, con la banda realmente enganchando a los presentes, deslizando la más oscura “Lord Of The Flies” tras la que llegarían las obligadas presentaciones por parte de Gin. La final “Haunted” nos mostró el buen estado de forma de Absalem aun cuando venían de encadenar tres fechas seguidas con sus correspondientes trasnoches, kilómetros y demás. Andan tramando ya nuevo Ep y desde aquí somos todo orejas.

En cuanto al obligado desgaste de la carretera, otro tanto se podría decir del trío radicado en Portland Bewitcher, quienes harían todo por poner a prueba los cimientos del subterráneo recinto gijonés con su infatigable mezcla de black, speed y heavy metal de la vieja escuela. Tres sólidos trabajos en la buchaca (el debut homónimo en 2016, “Under The Witching Cross” en 2019 y “Cursed Be Thy Kingdom” en 2021) y un cierto estatus de culto adquirido desde entonces.

Estatus que a a tenor de lo visto el pasado jueves tienen de hecho bien ganado. Porque termina de sonar la intro, cuando pasan apenas tres minutos de las diez, y “Death Returns…” mediante, el trío sale a comerse el Tizón como si éste fuera su último propósito en vida. Hasta el último aliento. Brama la preciosa Flying V blanquinegra de Unholy Weaver of Shadows & Incantations (en realidad Matt Litton, yo esto de los apodos…) mientras descerraja riffs y solos sin piedad. Si bien puede que la etiqueta black metal puede quedarles algo grande, la suya es una propuesta de hecho más enraizada en el speed más crudo y sucio, lo cierto es que el directo amplifica con creces la pegada del trío.

Hablaba antes de la importancia de los coros de Carolina García y otro tanto se podría decir de su homólogo estadounidense Infernal Magus Of Nocturnal Alchemy (Andrew Mercil para los amigos) quien se manejó a través del setlist sin negociar un solo esfuerzo. Encadenaron una canción detrás de otra (“Our Lady Of Speed”, “Too Fast For The Flames”…) mientras Aris Wales percutía su kit de batería con una vitalidad, una mala leche y una energía inquebrantables.

La banda se avino a sonar muy Motörhead en “Electric Phantoms” pero es “Valley Of The Ravens” la que termina por convertirse en uno de los puntos álgidos del set. Corte más a medio gas en el que el trío toma aire y que, aún con ello, logra una sólida conexión con el nutrido público del Tizón. Pero el apaciguamiento dura poco. La calma, si es que la hubo, se diluye toda vez atacan “Manifesting Darkness” y se manifiesta, valga la redundancia, la cara más velocípeda del trío con base en el estado de Oregón. Era su “first time in Spain” y ciertamente salieron a ganarse un hueco en esta nueva tierra para ellos. Y ya fuera en el curioso medley de su segundo álbum o muy en especial con la propia “Bewitcher”, se pude decir que cumplieron con su misión, finiquitando con “Sin Is in Her Blood” un set realmente fulgurante.

O no, porque la banda vuelve para el par de bises (“Cursed Be Thy Kingdom” primero, “Satanic Magick Attack” después) y queda claro que esta es una formación a seguir bien de cerca. Habrá quien pueda echar en cara que el show no alcanzase a durar siquiera sesenta minutos, pero nadie pude dudar del esfuerzo y la entrega que mostró el trío a su paso por tierras asturianas. Si el resto de citas de su actual turné ibérica salieron tan bien como la gijonesa, que a nadie le extrañe verles en recintos mayores en un futuro no muy lejano. Se lo tendrían bien merecido.

A día de redactarse esta crónica no tenemos noticia de cómo anduvo de público el bolo de God’s Funeral y Niebla Funeraria en la Lata de Zinc, dichosas coincidencias, pero no puede ser mala señal que tanto el show de Ignite como el que es objeto de este texto vendieran tantos tickets. Gasolina para seguir adelante contra viento y marea, desde luego.

Por nuestra parte nada más que agradecer a la promotora todas las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica, mandar un saludo a Absalem, Diañu, Azu, Andrés, Manuel Hernando y Angie, José Mora y todos aquellos que mi atribulada cabeza ahora no recuerda. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Testaferros (Autoproducción 2023)

Debut en formato Ep para el dúo asturiano Testaferros. O lo que es lo mismo: Kiki Dee en baterías y percusión y Pablo Jonte en bajo y guitarras. Seis temas compuestos, grabados y producidos por el propio Jonte para un digipack maquetado por Dee y al que adornan las fotos de Ricardo Moreno.

Round 1” y por obvio que pueda sonar, avanza a golpes tras un atropellado prólogo y mantiene viva la llama del rock instrumental más ardiente. La guitarra de Jonte nada en efectos y los cambios de ritmo, se tergiversan hasta entregar la cara más enrevesada del dúo. No hay solo pero sí riffs crujientes en su parte final, con todas las líneas colisionando en una suerte de maremágnum extrañamente bailable.

Round 2” en cambio exuda la vena más punk de nuestros particulares Testaferros. Me gusta el avanzar de la batería de Dee aquí, así como el sonido inconfundible y pegadizo de esa caja. Fugaz amalgama de rock adrenalítico y voraz, encuadernado entre riffs con un gancho de mil demonios y rematado por el nervio más marcado del epílogo. Son cortes breves, si pestañeas te los pierdes que diría Gonzalo Serrano, pero de una eficacia más que probada.

Round 3”, oferta más breve de todo el Ep, trasluce ahora la cara más indie del dúo. A la vez puede que también la más ruidosa. Riffs con aroma clásico, retorcidos en cierta rima con aquellos del tema que inauguraba el Ep y adornados por las percusiones de Dee a modo de arreglos. No puedo decir que me desagrada pero sí que siento que bien merecía algo más de espacio y recorrido, en particular ese pequeño viaje de aire más alucinado que irrumpe en su tronco central.

Si hablamos de ruido, puede ser “The Ring Girls” la que más hace por destapar la cara más estruendosa del dúo. La forma en que esta se contrapone a pequeños insertos de cariz puramente electrónico primero y el modo en que ésta se adueña de la composición después constituye otro de los momentos más llamativos del Ep. Que consigue volver a su encarnación más furibunda, por rockera, en un no poco agrio epílogo. Estupenda.

Y hablando de electrónica, la que se adueña del prólogo de “The After Party”. Toda vez irrumpe la guitarra de Jonte, abundan por aquí sonidos que me recuerdan a los Muse más experimentales. Y, en cierto modo, puede ser este el corte más diferente, también atrevido, de todo el Ep. De nuevo el dúo juega a la pura colisión entre géneros, tirando incluso de baterías programadas y entregándose a la fusión más descarada sin cortapisas de ningún tipo. Atrevida, electrónica, refrescante.

Final Round” cierra el Ep devolviendo al dúo a entornos mucho más clásicos por rockeros. Jonte entrega riffs que parecen escapados de algún viejo álbum de los años setenta y la composición, si bien parece avanzar a tirones, termina por funcionar toda vez supera su tronco central y encarrila esa visión más enérgica y tozuda.

Ni quince minutos abarca la primera oferta discográfica de Testaferros. Por ahí que quede tan poco espacio de cara al aburrimiento, sí, pero también porque la amplia paleta sonora impresa en estos seis temas termina por mantener siempre en lo alto el interés del oyente. Y aunque hay ideas que, pienso, bien merecían algo más de espacio, en general se trata de una colección de pequeños pildorazos que disfruto en gran medida.

Texto: David Naves

Aplazado el paso de Mägo de Oz por el Gijón Arena

Por factores logísticos el proyecto cultural Gijón Arena, impulsado por las promotoras 2Monkeys y Bring The Noise para dotar de contenido a la plaza de toros de El Bibio, aplaza sus próximos eventos incluido el paso de Mägo de Oz por el coso gijonés.

Duro revés debido a que partes de los componentes del montaje de la estructura para cubrir el recinto no llegarán a tiempo, imposibilitando el cumplimiento de una programación que debería dar inicio el próximo 4 de abril. Según el comunicado emitido por los organizadores, la decisión está basada en la fabricación ad-hoc de una estructura de la que depende el escenario, las barras y toda la decoración. Parte de los componentes de la misma, debido a temas logísticos, no llegan a tiempo lo que conlleva a un aplazamiento imposible de sortear. Se han barajado todas las opciones posibles para llegar a unos plazos aceptables, pero el retraso en la entrega de algunos componentes del montaje, imposibilitan el cumplimiento del calendario. La organización del Gijón Arena ha solicitado el aplazamiento al Ayuntamiento de Gijón mientras sigue trabajando en la dinamización de un proyecto destinado a desestacionalizar la oferta de eventos culturales en la ciudad y extenderlos más allá del verano.