Retorno a los escenarios asturianos para los rockeros suecos Diamond Dogs. Con la presentación de su próxima obra de estudio «Similar Shakes, Different Distortion» y la celebración de su 35º aniversario, la formación recalará en el gijonés Teatro Albéniz el sábado 19 de septiembre.
Fuertemente inspirados en el rock británico de principios de los 70 y bandas como The Faces , Mott the Hoople o The Rolling Stones, el combo liderado por el carismático vocalista Sulo Karlsson y el ex HellacoptersAnders «Boba Fett» Lindström a la guitarra recalarán en Asturias previo paso por Valencia, Zaragoza, Madrid y Santiago de Compostela.
Nueva visita a los escenarios asturianos del power trío Malaputa. Liderado por Eduardo Beaumont “Piñas” (Marea) al bajo y voz, cuenta con el maestro «Kolibrí« Díaz (Marea) a la guitarra y Euken Ubasos (Ardi Beltza) tras los tambores. Tras su paso hace apenas un año, acompañados de Rienda Suelta y Ciclonautas, en esta ocasión lo harían en solitario dentro de los conciertos que forman parte de su gira Desojando2026, escogiendo nuevamente la Sala Acapulco de Gijón para su presentación.
Con una puesta en escena despojada de artificios, tan solo unas plumas y una cabeza de cuervo adornando el pie de micro, a las 22 horas empezarían a sonar los primeros acordes de “Mar De Trigo” que, sin pausa enlazaron con “Subió El Telón”. Desde ese instante quedó claro que aquello no iba a ser un concierto sin más; era una descarga de energía, de mala leche y de verdad. La sala presentaba una buena entrada, quizá no la que merecen dos figuras tan queridas de la escena nacional, pero sí la suficiente para que el ambiente ardiera desde el primer minuto. Las primeras filas cantaban como si les fuera la vida en ello.
Tras ese arranque, Piñas se dirige al público con la sonrisa torcida: “Buenas noches, aquí Malaputa; el que no haya calentado ya está muerto”. Y con esa declaración de intenciones atacan “A Las Dos Envido”, uno de los pilares de De Raíz, antes de recuperar “Quiero”, recordándonos que su primer disco sigue vigente. Kolibrí, incansable, recorría el escenario como un animal en libertad, adornando cada riff con poses, miradas y acercamientos que encendían al público. Piñas, siempre que la voz se lo permitía, se sumaba a ese baile eléctrico. La sala vibraba, literalmente, como si estuviera a punto de estallar, presagio de su siguiente tema, “Gasolina y Fuego”.
“¿Seguimos o qué?, ¿Cómo va la cosa?”, pregunta Piñas antes de introducir “Un rocanrolillo guapo”, dando paso a “Amarga Hiel”. “Rock and roll triste, pero guapo” comenta. Vuelven a su primer trabajo con “Noche Clara” para dar paso a uno de los momentos más emotivos del concierto. Empiezan a sonar unos versos grabados de Robe Iniesta para introducir una sentida versión del tema de Extremoduro “De Acero”, coreada a todo pulmón por el público. Tras un “gracias, Robe”, nos piden que levantemos los vasos o botellines para brindar y dedicar la noche a Jorge Ilegal, a Robe Iniesta y a todos los que nos han dejado. Más de uno —yo incluído— sintió cómo se abría un hueco en el pecho al recordar a quienes se fueron demasiado pronto.
Poco después comienza a sonar el potente riff de bajo que introduce “Sin Herrar”, con un solo especialmente brillante por parte de Kolibrí, luciéndose nuevamente en la intro más bluesy de “Entre Alisos”, bonito riff tirando de slide aquí. “Hay canciones que no deberían haberse escrito nunca”, asevera Piñas al terminar. Los golpes de Euken hacían retumbar los cimientos de la sala incluso en esos temas más tranquilos. De nuevo agradecen nuestra presencia y, tras un “vamos a hacer un temita de una gente del barrio, a ver qué os parece”, arrancan su particular versión de “A Toda Velocidad”, de Barricada, coreada de principio a fin por el respetable. Sin pausa siguen con “Golpes De Viento” y “Ramas De Colchón”, ambas de su primer disco. El sonido es impecable; la voz de Piñas, más rasgada y cazallera —si cabe— que en las versiones de estudio, le da a los temas un barniz que les sienta fenomenal, y Kolibrí se luce en cada solo haciendo las delicias de los presentes.
Piñas asegura que están pasando un muy buen rato. Prometen volver “con cosas nuevas y bonitas… y con mucha mala ostia”, entre los gritos de un exaltado que durante toda la actuación no dejó de pedir la púa de Kolibrí. Continúan con el tema homónimo de su último trabajo, “De Raíz” con ese precioso riff de bajo antes de que se unan el resto de instrumentos, para seguir con “Dedos Muertos”, ambos muy bien recibidos. “Ya quedan pocas”, dice antes de recordarnos que era el último concierto de esta mini gira y que, tras su actuación en Madrid, casi no tenían merchandising, por lo que no habían instalado puesto, pero nos invitan a acercarnos a hablar con ellos al final del bolo y ofrecer lo que les quedaba.
“Si te sobran las cadenas, rómpelas y ponte en pie; lucha por no ser esclavo ni de ella ni de él”, introduce “Esclavo De Su Cuento” para, tras un “que viene, que viene”, arremeter con “El Temporal”. La entrega de los músicos era contagiosa y, aún sin conocer los temas en profundidad, no podías dejar de gritar, moverte, corear y… sudar. Nuevo momento de lucimiento para Piñas con la potente intro de bajo de “En La Mejilla”, a la que se une la batería como si fuera una locomotora. Alargan el tema para, dando muestra de su humildad, presentar a toda la crew, sin olvidarse de técnicos de luces, sonido, escenario… además de los propios músicos. Euken nos deleitó con un potente solo de batería que dio paso a “Mi Altar”, su particular homenaje a “sus héroes”, en el que dejan claras sus influencias. “Café Y Mulas” vendría a continuación para despedirse “metiendo mucho ruido” con “Su Nombre Es Ruido”, otro tema alargado en el que destaca sobremanera el solo de Kolibrí tirando de wah.
Y llega el final: por los altavoces de la sala comienza a sonar “Let There Be Rock”, de los australianos AC/DC, momento que aprovecharon para saludar y repartir púas y baquetas entre las primeras filas. Se retiraron, pero en pocos minutos salieron los propios músicos a recoger el escenario y a encargarse del merch. Incluso el guitarrista se encargó de despegar su setlist -y lo que costó- para dármelo (gracias, Kolibrí). Después, fotos y charlas con todo el que se aproximó, por lo que quien quiso se fue con un bonito recuerdo. Esos detalles son los que hacen grande a un grupo y, Malaputa son enormes.
Hora y media de rock and roll crudo pero cuidado, lleno de emoción, de verdad y de momentos que se quedan grabados. Prometieron volver y, por mi parte, ya los estoy esperando. Agradecer a la organización la acogida y al grupo, nuevamente, su cercanía y facilidades para cubrir este evento. Que nunca nos falten noches como esta. Nos vemos en la siguiente; hasta entonces, salud y rock and roll.
El tiempo pasa volando… Prácticamente dos años desde que los madrileños Synchronical llegasen a mis oídos con ocasión de la batalla de bandas de la primera edición del Luarca Metal Days. Fue en la Sala Estilo de Oviedo, y a pesar de no hacerse con uno de los dos puestos que estaban en juego para completar el cartel del festival, los tres temas que descargaron me dejaron con buen sabor de boca y con ganas de más. Me pareció un grupo de puro heavy metal con influencias tanto clásicas como actuales y que lo mismo tenían tintes progresivos como ramalazos speed, thrash o metalcore. Estaban entonces «en capilla» del lanzamiento de “Rebuilt”, disco que venían a presentarnos en esta ocasión. Si además lo hacían acompañados de Sküld, era motivo más que suficiente para tener la entrada anticipada comprada desde hacía semanas.
Lo de la sala elegida era otro cantar… Dado el historial de cancelaciones que tiene la Sala Buddha, era para tener la mosca detrás de la oreja. Y así fue; apenas cuatro días antes del bolo la sospecha se hace certeza. Lo de este establecimiento hostelero (me niego a seguirlo llamando sala) es impresentable… y punto (no voy a gastar más energías). Menos mal queJosé Carlos tiene contactos hasta en el infierno y se pudo reubicar en elLucy Club. El cambio de planes supuso adelantar a las 19:30 horas la apertura de puertas, pero a estas alturas eso era lo de menos: bien está lo que bien acaba.
A la media hora de la apertura de puertas comienza puntualmente la descarga de Sküld. Abren con «My Mother Told Me» y prácticamente del tirón, «Huye«. Momento para las presentaciones, por si hay alguien despistado en la concurrencia que aún no conozca a los de Puerto de Vega. Algún molesto acople, pero nada que impida que suene «Odín«, uno de los clásicos de la banda. A continuación, Lorena presenta «Long Distance Reader» como ese tema para los que, como ella, necesitan ya una ayuda para ver según que cosas (de lo que da fe la lupa que tiene a sus pies). Un tema que estará incluido en ese nuevo disco que no acaba de llegar.
Sin terminar de solucionar los dichosos acoples, suena «Dear Son» y a continuación una remozada «Hear Me» en «versión reprise». En este momento José Carlos comenta las vicisitudes del cambio de ubicación y da gracias a la gente del local por permitir la celebración tan a última hora. También se hace eco del nuevo «merchan» con cuya venta esperan poder financiar un segundo CD. Con las «Lágrimas De Freya» los estribillos y coros pegadizos se vuelven a hacer con el personal, algo que a la voz de «esta la conocéis» se va a multiplicar con «The Last In Line» del añorado Dio.
A estas alturas el ambiente está literalmente caldeado y los cinco claman por unas cervezas. Está llegando la recta final, pero como dicen «queda mucha cera». Aún tienen tiempo de acordarse del ejército de cotillas con «The Rumor» y de adelantarnos otro tema de la nueva hornada: «Blood Eagle«. En este momento Lorena se hace hueco entre el público por segunda vez en la noche, algo habitual en ella pero que esta vez era casi necesario. El escenario es pequeño para una banda de 5 miembros y eso que había dos cajones ejerciendo de provocadores. A Roberto casi ni le vimos detrás de su batería… Pero al margen de esos pequeños detalles, fueron 55 minutos de setlist equilibrado entre sus clásicos y lo que está por venir, consiguiendo en sus propias palabras «que conozcamos la mayoría del nuevo material antes de que se grabe». Lorena, José Carlos, Roberto, Chinky y Robert son una garantía de heavy metal y buen hacer sobre las tablas que al que suscribe le dejaron satisfecho y calentito para lo que estaba por llegar.
Eran las 21:20 horas cuando Synchronical aparecieron por el escenario. Preludio con orquestación pregrabada de «Just Before Wake Up» y sin pausa, «Don’t Wake Me Up«, primer capítulo del álbum “Rebuilt”. Tema con inequívocos toques metalcore en el que Álvaro hace de forma solvente las veces de Mero Mero (voz de Vita Imana que la canta junto a Jesús en el disco). A continuación, toca visitar su anterior obra discográfica de la mano de «Torn Soul«, un tema a caballo entre el speed y el power metal de pegadizo estribillo y extraordinario solo de Dani. Al finalizar, momento de presentación de los madrileños por parte de Jesús y agradecimientos a Sküld y a Óscar del Lucy Club sin cuyo tesón e interés el concierto no habría sido posible.
Vuelven a sonar arreglos orquestales como introducción a «The Wall Of Silence«, otro de esos temas que caracterizan la evolución sónica de la banda. Nuevo «speech» de Jesús, esta vez para agradecer a su hermana y su cuñado la acogida y manutención (además de vender entradas anticipadas, de lo que doy fe). Finalizado este, reclama la presencia de Lorena. En lo primero que pensé es: «Ya está: se van a cascar el «See You Later«, tema que para “Forevermore” hicieron con la colaboración de Tete Novoa (Saratoga) y que han revisitado en “Rebuilt” como «See You Later (Reimagined)» con la voz femenina de Mer (Manhatan Rock Band) y arreglos orquestales». Pero la sorpresa fue aún mayor cuando Lorena se pone en el lugar que Isra Ramos ocupa en «Rebuild«. Fue un momento mágico en el que quedó patente la buena química entre las dos formaciones y la versatilidad de la asturiana.
«Es una noche para sentirse grande, para sentirse como los grandes. Esta la vamos a cantar entre todos»: es el preámbulo para «Hallowed Be Thy Name«, versión de Iron Maiden con la que, si no tenían ya al público en el bolsillo, sirvió al menos para despertar a los más perezosos. Ni un minuto de respiro y ya están con el frenético comienzo de «The weirdo«. Desde mi punto de vista es el tema que mejor conjuga la transición desde los anteriores Synchronical y los actuales. Y hablando de esa transición llega el momento de «Forevermore» (precisamente, el que da título a su obra de 2019). Si con ese estribillo y esos coros no participas del concierto, estás muerto. Esto va llegando a la recta final, pero aún quedan balas en el cargador: «Under My Skin» es otro de esos temas que incitan a participar.
Nueva tanda de agradecimientos: de nuevo a Sküld, a la sala, a la gente de sonido, a Noe en el merchand… Y llega el momento más emotivo de la tarde-noche: toca despedir a Dani Sánchez después de 15 años y por motivos laborales. Emoción, obsequios, abrazos, unas palabras y la ovación del público (suerte en la nueva aventura vital, seguro que la música sigue presente). Nos acercamos al epitafio, pero queda la traca final. Y demostrando que no hay ganas de dormir cae «Insomnia«, un tema ya con 10 años (“Losing Memories”, 2016) pero que sigue sonando fresco. Último grito de Jesús: «¡Esto es una fiesta!!!» y nos descerrajan el «Ace Of Spades» de Motörhead. Gran colofón.
Lo que a principios de semana se presentaba como un desastre, se convirtió en una gran tarde-noche de heavy metal muy a pesar de algunos. Para el que escribe supuso además el descubrimiento de una nueva sala, la Lucy Club, que para eventos de pequeño aforo (calculo fatal, ¿pero para unas 100 personas…?) puede ser interesante. Esperemos que sea el primero de muchos, porque no estamos sobrados de lugares donde se pueda tocar en directo. Gracias a la gente de Sküld por poner tanto empeño en que todo fuese para adelante, a Óscar por permitírselo y a la gente de Synchronical (Jesús, Dani, Álvaro, Feli, Gonzo y Noe) por la conversación post-concierto. ¡Suerte para todos y nos vemos en el próximo!
Los agoreros que vaticinan que el rock está muerto y que falta relevo generacional deberían haber acudido el pasado 7 de marzo a la Sala Acapulco de Gijón. En un fin de semana de intensa actividad —la noche anterior habían actuado Koma en Oviedo y Montana Stomp en Avilés, ambos con muy buena entrada—, la llamada de Linaje, acompañados de Rienda Suelta y de Carlos Balacera y los Cañones Recortados no se quedó atrás y rozó el aforo completo.
Desde media hora antes de la apertura de puertas, prevista para las 21 horas, el acceso y, sobre todo, el “piscolabis”, presentaban un ambiente muy animado. Algunos conocidos y muchas caras jóvenes esperaban ansiosos poder acceder a la sala. La apertura se produjo pasados unos minutos de la hora programada y la larga cola fue accediendo de forma más que ordenada al recinto, pues se habían dispuesto dos filas: una para quienes ya tenían entrada y otra para adquirirla o pasar por el guardarropa, lo que ayudó a un acceso fluido y sin los atascos que hemos visto en otras ocasiones. Nada más entrar, como es costumbre, nos encontramos con el puesto de merchandising, donde las distintas bandas ofrecían CD’s y vinilos de sus lanzamientos y una amplia variedad de camisetas.
Carlos Balacera y los Cañones Recortados: Rock añejo con nueva piel
A las 21:30 horas comienza a sonar la música de la inmortal película de Sergio Leone «El bueno, el feo y el malo«, que sirve de sintonía de inicio para la primera banda en ocupar el escenario: los leoneses Carlos Balacera y los Cañones Recortados, formación integrada por Manuel Muñiz a la batería, David Riesco al bajo, Abraham Hernández y Emilio Álvarez a las guitarras y el propio Carlos Balacera a la voz, en la que era su primera visita a Asturias, al menos con esta formación.
Pese a la larga trayectoria de sus miembros, el propio Carlos Balacera lleva casi 40 años en esto del rock and roll, esta encarnación nace en 2024 y se encuentra presentando su primer EP «Cuando nos toque perder«. La sala, ya casi llena, respondió con entusiasmo desde los primeros compases. Después de la intro mencionada abrieron fuego con “Donde Nunca”, un medio tiempo de corte sureño que funciona como carta de presentación. El ambiente subió de inmediato con “Me Sobra Rock ’n’ Roll”, con un solo de guitarra demoledor tirando de wah. Su propuesta transita entre el rock sureño y el rock and roll clásico, barnizado con un sonido más duro que roza el hard rock y deja entrever pinceladas metaleras.
Tras el tema que da título a su último EP, llega el obligado saludo, mostrando sorpresa el frontman por la cantidad de gente congregada ya desde el inicio. El público, sorprendentemente entregado para ser su primera visita, coreó temas como “Los Días” y “La Madriguera”. Balacera, visiblemente emocionado, agradeció el calor recibido: “Estamos acostumbrados a pedir a la gente que se acerque; hoy no hace falta”. “¿Quién ha venido a escuchar rock and roll?”, pregunta Carlos. La respuesta, como era de esperar, fue atronadora, momento que el cantante aprovechó para ir introduciendo los temas con las lecciones que se aprenden en la universidad del rock and roll, a la que habían acudido —según sus palabras— todos los músicos que le acompañaban, quienes se habían encargado de transmitírselas. No cabe duda de que fueron lecciones bien aprendidas.
Para “El Barco Más Pirata” el ambiente era espectacular, toda la sala coreando y apoyando las evoluciones de la banda. Magnífico desempeño, por cierto, de todos ellos. Siguen con “Mis Demonios” y retoman su último EP con “Soga y Ciprés”, con la colaboración de Rucho y Aarón, a quienes presenta como dos de los grandes amigos que ha hecho por el camino (sustituyen a Kutxi y al propio Aarón Romero, que colaboran en la versión grabada). Muy bien compenetrados en este pegadizo temazo, con una sólida base rítmica y un solo que pone los pelos de punta.
Primer amago de despedida antes de presentar “Animal”, diciendo que ese sería su último tema para, sin embargo, continuar tras él con los speeches que Carlos regaló a lo largo de toda la actuación. En esta ocasión fue para pedirnos una vez más que les acompañáramos en la mítica “Mis Amigos”, de los Flying Rebollos, en la que también piden la colaboración de Sergio, su road manager y un gran tipo, consiguiendo que se les uniera sobre el escenario para colaborar en los coros y disfrutar como uno más de la banda.
Nos dejan “Con Ganas de Más”, con la que ponen un broche de oro a su ya de por sí magnífica actuación, presentándola, eso sí, como la última lección que se aprende en la facultad del rock’n’roll: no otra que nunca quedarse con ganas de más. Por suerte, la noche acababa de comenzar.
Gran descubrimiento de un grupo que lo da todo sobre las tablas, derrochan simpatía y buen hacer y que, pese a transitar por los lindes de mis preferencias personales, no dejaré de seguirles la pista, esperando que nuestros caminos se vuelvan a cruzar en el futuro. Si tenéis ocasión, dadles una oportunidad porque es seguro que lo disfrutaréis.
Rienda Suelta: Un directo que arrasa y confirma el relevo
En apenas cinco minutos, y mientras suena el himno de Asturias, irrumpió en escena el power trio sevillano Rienda Suelta: Rucho Linares (voz y bajo), Charlie «Txarpa» Palacios (guitarra) y «La Bestia» Villagrán (batería). Su sonido, crudo y sin artificios, bebe de Rosendo, Marea, Extremoduro, AC/DC o Motörhead, pero pasado por su particular filtro, creando un estilo propio que ya empieza a ser reconocible.
En plena gira de presentación de su primer disco «¿Dónde está el Hombre Malo?» regresaban a la Sala Acapulco un año después de su primera visita. Abrieron con la divertida “Turulo” y, ya desde esos primeros compases, gran parte del público los acompañaba coreando su pegadizo estribillo. Se ponen más serios denunciando el racismo clasista “Con dinero no hay racismo” en “Extranjero”, que introducen con una potente declaración de intenciones: “El rock and roll no ha muerto, solo está durmiendo por falta de ruido, y hemos venido a despertarlo”. ¡Vaya si lo consiguieron! Terminan el tema con un “Que se entere Trump”. Sus composiciones combinan poesía comprometida con una energía imparable que en directo se ve potenciada.
Continúan con “La Madre Que Te Parió”, con un magnífico y afilado solo de Charlie que consigue que desde ya se convierta en una de mis favoritas de su repertorio. “Tras La Zanahoria” es una muestra más de su buen hacer compositivo, unos versos que invitan a sacar toda la energía y romper moldes: “Quiero más actitud. Si está mal, hazlo tú”, proclama. Después llegó uno de los momentos más especiales: un soneto dedicado a Gijón, recitado por Rucho con cariño y humor, un detalle que la banda repite en cada ciudad que visita, y que considero imprescindible reproducir como muestra de respeto y admiración:
Bones nueches, mareantes de la Santa Catalina. Me autoproclamo un amante de la brisilla marina que, de manera ambulante, se acollerá en las esquinas con cualquier acompañante que la faiga pelegrina. Munches gracies, asturianos; vástagos de Don Pelayo, de Riego y de Jovellanos. Aquí muere mi caballo. Va por ustedes, hermanos por gijoneses y playos.
Enlazan el final del soneto con “Potra de Rabia y Miel”, tema de esos que crecen en directo, de riffs afilados y con una base rítmica contundente, otra de las señas de identidad de los de Dos Hermanas, donde “La Bestia” se gana su apodo tras cada golpe, mientras Rucho y Charlie —que no paran de moverse en cada tema— nos ofrecen una puesta en escena frenética.
Al finalizar, Rucho continúa con un fandango dedicado a la amistad para invitar a Aarón Romero, que le acompañaría en “Columbario (No Caerán)”, con Rucho mostrando su voz más “rosendera” y macarra, haciendo en conjunto una interpretación que consigue sonoros aplausos y ovaciones del respetable. Pasan a “Hortelano”, que nuevamente introduce con un poema al más puro estilo Chinato. Un tema que recuerda a Extremoduro, convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de su directo. El público, sorprendentemente, conocedor del repertorio pese a ser solo su segunda visita, acompañó entregado cada estribillo.
En la recta final llegó “La Garraspera (Contigo a Medias)”, uno de sus temas más conocidos (en el disco colabora Kutxi) y de los más coreados y, tras hacer un amago de despedirse, terminan con “Ave María”, que enlazan con “Turulo”, dando un fin de fiesta apoteósico con un público completamente rendido a su actuación.
Los Rienda Suelta tienen un directo demoledor que gana adeptos —entre los que me incluyo— en cada actuación, y en Gijón demostraron que son una máquina perfectamente engrasada y con ganas de directo. Este verano pasarán por el Maizu Rock: una cita imprescindible para quienes quieran comprobar que el relevo del rock urbano patrio está más vivo que nunca.
Los Linaje llenan Gijón y consolidan su lugar en la nueva escena del rock
Y llegó el turno de Linaje. Pasadas las 23:45 horas toman el escenario los jóvenes músicos de Berriozar: Aarón Romero a la voz, Asier Cuiral y Aimar Goikoa a las guitarras, Alain García al bajo y Asier González a la batería, en la que sería su segunda visita a Asturias tras acompañar a Reincidentes hace poco más de año y medio.
Tuve ocasión de verlos en su anterior actuación en el mismo recinto y, en esta ocasión, con el disco ya publicado y recibiendo una maravillosa acogida, el aspecto de la sala era bien distinto. Infinidad de asistentes con camisetas del grupo, incluso discos en vinilo puestos frente al escenario y, a buen seguro, otros tantos que venderían en el puesto de merch. No cabe duda de que el ascenso de los navarros está siendo imparable y el techo solo el tiempo lo sabe, pero los cimientos parecen sólidos.
Arrancan con “Ay Morena Mía”, tema rockero aderezado con elementos de rumba y otras influencias marca de la casa, y desde estos primeros acordes la acogida que recibieron fue atronadora. El público se sabe sus canciones, que se van convirtiendo en clásicos tras cada actuación. Todo sonaba, como con el resto de bandas, a la perfección, y los chavales salían con las ganas de comerse el mundo. Sin duda, “los perros” estaban completamente desatados. Esto quedó claro en la homónima “Desataron A Los Perros”, que tocarían a continuación, uno de los temas que más me recuerdan a Marea, lógico por otra parte teniendo en cuenta su linaje. Tras la primera estrofa, Aarón nos desea un “Buenas noches, Xixón”, provocando una clamorosa ovación. Antes de la siguiente, recuerda con cierta sorna los pocos que éramos en la pasada ocasión y lo “bravos” que estábamos esta vez, agradeciendo que la sala estuviera tan llena. Dedica la noche a Jorge Ilegal, lo que provoca un estruendoso aplauso y multitud de voces coreando el nombre de la banda, para después desearnos a todos una bonita y “Querida Libertad”.
Un pequeño contratiempo técnico con los in-ear dio paso a una de las intervenciones más celebradas de la noche: Aarón prometió empadronarse en Gijón si la concurrencia de la sala le acompañaba en la siguiente canción. Y así, entre risas y complicidad, llegó “Askatu Ezazu Ilea”, recibida con entusiasmo. Pide un aplauso para la gente que ha venido a verlos desde Berriozar y dedica a todas las madres “El Vendaval”, uno de mis temas favoritos y, al parecer, también el de gran parte de la audiencia, pues fue cantado de principio a fin por prácticamente todos los asistentes. Continúan rindiendo homenaje a Boni con la mítica “Todos Mirando”. Los músicos no paran de moverse, mostrando una entrega que, junto a su calidad interpretativa y la repercusión que están teniendo, deja patente que el relevo generacional está asegurado en el rock´n roll.
Hubo también espacio para las sorpresas. Una asistente pidió una dedicatoria para un asistente llamado Samuel, y Aarón respondió cantando “Cumpleaños Feliz” a capela, acompañado por toda la sala. A continuación, pide un fuerte aplauso para Rucho — motor que hizo posible su presencia allí—, que los acompañó en “A Remojo”, uno de los temas más coreados ya desde las primeras estrofas. Sin duda uno de sus himnos por derecho propio, pues si, como decía Yosi, una canción no es canción hasta que no la canta el pueblo, esa versión de “A Remojo” se convirtió en canción. Rucho termina recitando unos versos de agradecimiento a la banda soporte que concluye con un “Larga vida a Los Linaje”, enriqueciendo aún más su actuación.
Quedándose su frontman en el escenario acompañado únicamente por una guitarra acústica, decide hacer un homenaje a Robe Iniesta, definiéndolo como “el mayor poeta de este país”. Realiza un alegato en contra de las bandas tributo, en especial las que se lucran del reconocimiento de otros grupos, como por ejemplo de los propios Extremoduro, invitando incluso a abandonar la sala a quien tocara en una banda de ese tipo. Sorprende que esas palabras sirvan de introducción a “Me Quedo Aquí Contigo” de Robe y, tras pedir la salida de Asier y Aimar, realizar una sentida versión de “Golfa”. Sin dejar la guitarra acústica, pasa a presentar al sexto mejor batería de España, Asier, y al corazón de la banda, su bajista “El Sonrisas”, y ya con todos sobre el escenario interpretan, también acompañados por el público, “Aún Me Duele”.
Los paseos por el escenario de Aarón, el cigarro en la mano, sus gestos y su timbre recuerdan irremediablemente a su padre. Nada negativo por esta parte, pues con la cantidad de grupos que de una forma u otra son comparables a Marea, creo que en su caso está justificado por derecho propio. Para el siguiente tema nos tenían preparada una sorpresa en forma de canción, pues aprovecharon el momento para presentar “La Serenata”, tema que irá en su próximo disco y que saldrá en plataformas el próximo día 23. Un pequeño problema técnico con el micro impidió que la escuchásemos en su totalidad; aun así, me pareció una gran canción que seguro les ayuda a seguir creciendo.
Una vez solventado el problemilla tras un cambio de micro, brindan por la música y los conciertos en directo y continúan con “A La Luna Le Sobran Canciones”, introducida al más puro estilo Marea incluyendo un poema previo. Encaran la parte final del concierto con “Chatarra y Laurel”, diciendo que sería la última para, después de los agradecimientos, arrancar con “Nunca Quise Tu Esqueleto”, otro clásico ya, que fue coreado y disfrutado por toda la audiencia.
Al finalizar, me quedó la sensación de haber presenciado algo más que un simple concierto: fue la confirmación de que Linaje no solo están creciendo, sino que están construyendo un camino propio, sólido y emocionante. La conexión con el público, la entrega sobre el escenario y la honestidad de cada una de sus canciones dejaron claro que lo suyo no es una moda pasajera, sino el inicio de una trayectoria que promete dar muchas alegrías. Si continúan así, no tardarán en convertirse en una referencia imprescindible dentro del rock estatal.
Quiero aprovechar estas últimas líneas para agradecer a la organización la acogida, y a los grupos la cercanía y facilidades para cubrir este evento. Que nunca nos falten noches como esta. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
La tercera entrega de la edición gijonesa del In Edit, el festival de cine documental musical más importante del mundo, nos presenta su programación. Del 7 al 12 de abril el festival crece y amplía su oferta, incorporando una nueva sede, el histórico Teatro Jovellanos, además de regresar al Centro Cultural Antiguo Instituto y sumar dos muestras especiales en el Paraninfo de Laboral Ciudad de la Cultura.
Nacido en Barcelona en el año 2003 el In-Edit se ha convertido con el paso del tiempo en referencia mundial del cine documental musical con ediciones en Países Bajos, EE.UU., Perú, Colombia, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Portugal, Alemania, Holanda, Francia, Alemania o Grecia, exportando una fórmula que combina música, cine y cultura. Las proyecciones tendrán carácter gratuito previa reserva en la web oficial del festival: https://es.in-edit.org/gijon/
La programación arrancará el martes 7 de abril a las 19:30 horas en el Teatro Jovellanos con “El Canto De Las Manos” (2025), el emocionante documental dirigido por la actriz y cineasta María Valverde. El festival celebrará su tradicional encuentro con público y profesionales en el Cóctel In-Edit a las 22:30 horas en Varsovia Gijón, con entrada libre.
El jueves 9 de abril tendrá lugar la segunda jornada a las 19 horas en el Salón de Actos del Centro Cultural Antiguo Instituto con “Monk In Pieces” (2025), dirigido por David C. Roberts y Billy Shebar. El documental explora la figura de la compositora y artista multidisciplinar Meredith Monk. A las 21:30 horas, el patio del Antiguo Instituto acogerá “We Are Fugazi From Washington, DC.” (2023), dirigido por Joe Gross, Joseph Pattisall y Jeff Krulik. Construido íntegramente a partir de grabaciones de fans, el film captura la energía y la filosofía DIY de la mítica banda punk Fugazi. La jornada se cerrará con una DJ Session en Zephyr Bar a partir de las 23 horas a cargo de Titi Muñoz con una selección de temas hardcore, punk y metal.
La programación del viernes 10 de abril comenzará a las 18:30 horas en el patio del Antiguo Instituto con “Gira Daimon” (2025), dirigido por Titi Muñoz. El documental sigue a la banda asturiana WarCry durante su gira por América, ofreciendo una mirada cercana al funcionamiento interno de una gran producción de heavy metal. La sesión contará con presentación del propio Titi Muñoz y el vocalista de la banda Víctor García.
A las 21 horas tendrá lugar la proyección de “Mi Vida Entre Las Hormigas” (2017), dirigido por Chema Veiga y Juan Moya. El documental repasa la vida y trayectoria del recientemente desaparecido Jorge Martínez, líder de Ilegales y figura fundamental del rock español. La sesión será presentada por Igor Paskual junto al propio Juan Moya.
La jornada de sábado comenzará a las 12:30 horas en el Paraninfo de Laboral Ciudad de la Cultura con “We Want The Funk!” (2025), dirigido por Stanley Nelson y Nicole London, un vibrante recorrido por la historia y la influencia cultural del funk. A las 17 horas, el patio del Antiguo Instituto acogerá “Hasta Que Me Quede Sin Voz” (2025), dirigido por Lucas Nolla y Mario Forniés, un retrato íntimo del músico madrileño Leiva. A las 19:30 horas se proyectará “Los Negativos: Graduados En Underground” (2024), dirigido por Víctor Carrey. El documental recupera la historia de Los Negativos, banda clave del underground español de los años ochenta.
La última jornada comenzará a las 12:30 horas en el Paraninfo de Laboral Ciudad de la Cultura con “Hombre Bala” (2025), dirigido por Anuska Aristimuño. El documental explora la trayectoria personal y musical de Mikel Erentxun y será presentado por su propia directora. Como cierre del festival, a las 14:15 horas, el público podrá disfrutar de la sesión vermú en Laboral Café, con concierto en directo de The Goodmen, poniendo el broche final a cinco días de cine, música y cultura.