Reseña: Megadeth «Megadeth» (BLKIIBLK Records 2026)

Una leyenda que se extingue. “Megadeth” es, según parece, la última parada en la trayectoria de la legendaria formación norteamericana. Es, al mismo tiempo, la primera para Teemu Mäntysaari (Wintersun), reemplazo del brasileño Kiko Loureiro (ex Angra) en guitarras. En baterías Dirk Verbeuren (The Project Hate MCMXCIX), al bajo James LoMenzo (ex Black Label Society) y, claro, a la voz y guitarra el ínclito Dave Mustaine. Chris Rakestraw junto a los propios Mäntysaari & Mustaine produjeron los once cortes que ocupan esta obra final. Adornado por el arte de Blake Armstrong, el álbum ha visto la luz vía BLKIIBLK Records, sello hermano de Frontiers.

Tipping Point” es un buen inicio. Seco y contundente. Y aunque no porte riffs extraordinarios, dispone buenos detalles en lo técnico, una producción sólida y un ritmo que recuerda a los mejores Megadeth. Aunque no logre deshacerme de la misma sensación que, en su día, me provocó “Spit Out the Bone” de Metallica: recuerda a sus mejores tiempos pero es, a ratos, tan auto consciente que roza la parodia. Tampoco me malinterpretéis: me parece un más que decente inicio de álbum. Al menos es capaz de decirme algo, cosa que otros cortes apertura recientes del viejo Dave ni alcanzaban.

I Don’t Care”, si logro deshacerme de esa letra tan infantil, me agrada por el modo en que, a grandes rasgos, me recuerda a una de las obras magnas del americano: “Peace Sells”. Dirk Verbeuren está más que ágil tras los parches. Es el mejor fichaje que ha hecho Mustaine en años y aquí pone de su parte para sacar adelante un corte vivaracho, de riffs más serviciales que ágiles, donde el nivel técnico en cuanto a solos vuelve a estar a buen a la altura. Y aunque ya digo que me cuesta creer que una letra como esta haya sido compuesta por un tipo que el próximo septiembre cumplirá los 65, también pienso que merecía algo más que esos poco más de tres minutos que marca en el reloj.

Hey, God?” sigue siendo pura idiosincrasia Megadeth. En lo bueno y en lo malo. El riff principal, sin que nadie se haya roto los cuernos en componerlo, tiene ese gancho y esa pegada tan clásica de la banda. Aquí y allá hay buenos adornos entre los versos. Verbeuren está de lo más disfrutón tras los parches. Desde luego uno de los baterías más sólidos que han acompañado a Dave desde la partida del tristemente desaparecido Nick Menza. Todo resulta una plegaria al modo Mustaine. Un diálogo entre este y su Dios, aparentemente ausente, que no obstante sabe sacar lo mejor de la banda en cuanto a despliegue técnico. Me agrada.

Y al menos “Let There Be Shred” hace por insuflar un poco más de nervio al asunto. Orgullosa y absolutamente auto referencial, me funciona de tanto en cuanto parece directamente extraída de las sesiones del indiscutible “Rust In Peace”. Aunque tenga que despegarme de su aspecto lírico, al que encuentro de nuevo un tanto naif, lo cierto es que musicalmente acierta a mantener alto el nivel en cuanto a despliegue técnico se refiere. Al menos mientras Verbeuren transita por las partes más veloces y no tanto en otras que he sentido algo más forzadas. Otro corte que salvo de la quema en cualquier caso.

Entonces llega “Puppet Parade”, Mustaine vira hacia su registro más hosco y empiezan mis problemas con este, aparentemente, último trabajo. No comulgo en gran medida con esas estrofas casi susurradas. Pero es que tampoco con unos estribillos mecánicos, sin atisbo alguno de alma. Y es una pena porque, al menos en lo puramente musical, su puente central sorprende con tonos algo más alternativos, que quizá recuerden al periplo noventero de la banda, aquél que entregara álbumes como el recordado por unos, odiado por otros “Youthanasia”. Pero a grandes rasgos (y aunque la sección solista vuelva a estar a la altura) me resulta un corte muy carente de chispa.

Another Bad Day” resulta llamativa, al menos, por ese fuerte poso melódico del prólogo. Y Dave vuelve a poner algo más de ímpetu en voces. No como para recordar al de sus mejores tiempos, tampoco es cuestión de exigirle tanto a estas alturas del cuento, pero sí que con un poco más de nervio e incluso pasión. Lo que no quita para que el corte en su conjunto, no deje de sentirse (otra vez) algo mecánico y sin alma. Como digo él hace un mayor esfuerzo tras el micro. Pero ni por estructura, ni por los solos que alberga en su tronco central resulta un corte capaz de capturar mi atención. ¿Me habré vuelto yo demasiado exigente con estas viejas glorias? ¿Por qué esto iba a ser mejor que, yo que sé, el nuevo de Exodus?. Aquél puede que tampoco sea el mejor trabajo de Gary Holt y compañía, pero al menos han probado a hacer cosas distintas. A llevar su thrash metal un par de pasos más allá. Todo lo contrario a lo que sucede aquí.

Made To Kill”, y su prólogo a mayor gloria del belga Dirk Verbeuren, puede ser lo más digno de esta segunda mitad del disco. De trazo sencillo que no simple, de ritmos vivos y riffs a un rato inteligentes, al otro de lo más serviciales, funciona del mismo modo como vehículo para enseñar la pericia técnica de la banda y también de testigo de que el viejo Dave, cuando le da la gana, aún es capaz de trazar cortes de metal candente, vigoroso incluso, al nivel de otros tantos músicos de su misma generación. No descarto que, con el paso de los meses, acaba siendo mi favorita de las diez (más una).

Obey The Call” borra pronto esa sonrisa. Mustaine vuelve a esos tonos casi anodinos de “Puppet Parade” y el corte, a grandes rasgos, vuelve a ser incapaz de capturar un mínimo de mi atención. Ni siquiera me parece que las melodías con las que el de La Mesa se acompaña en los distintos versos sean dignas de un álbum de Megadeth. Y suerte que, al menos, alguna de las distintas secciones solistas que trazan aquí poseen un mínimo de alma y nervio. Pero es que estamos hablando del que no deja de ser el álbum homónimo de la banda. El que se supone que es el último trabajo de una leyenda de esto. Con razón hay fans a quienes les resulta dolorosa la sola escucha del álbum. Y no les culpo.

Pero la que me duele especialmente es “Obey The Call”, que desaprovecha su elegante prólogo en pos de otro desarrollo mecánico, tenue, casi indolente, con Dave vocalizando con una desidia, una apatía impropias del hombre que una vez comandó la que fue, fácilmente, la banda más avanzada del género. Supongo que el tiempo a todos nos alcanza. Cuatro minutos largos que parecen diez y recuerdan a los peores momentos de unos Metallica post “Death Magnetic”. Ni siquiera ese epílogo acelerado y vistoso en lo solista logra sacarme del sopor.

I Am War”, que levante la mano quien este prólogo no le recuerda a Accept, al menos tiene ciertos riffs con gancho. Dave vuelve a cantar sin grandes pretensiones. Pero al menos se reviste de buenas melodías bajo estribillos y permite que LoMenzo gane ciertos enteros en la mezcla. Ese mayor empaque de la base rítmica opera en favor del corte en general. La banda suena más sólida ahora, si bien es otro corte que, desde el punto de vista gramático, no viene a ofrecer grandes sorpresas, engarzando con ese espíritu algo dejado de los últimos trabajos de Mustaine. Cumpliendo con el expediente, al menos.

The Last Note” es la despedida final. Un Dave más hosco y oscuro que de costumbre nos recibe en el prólogo. Nada de tristes baladas. Si va a decir adiós, que éste se rubrique con un corte para el recuerdo. Que es el caso… solo a ratos. Porque del mismo modo que me llaman la atención ciertas decisiones (el llamativo uso de guitarras acústicas ), me resulta de nuevo algo mecánica y falta de alma en estrofas. A ratos, también en estribillos. Elegía a mayor gloria del pelirrojo:

“The final curtain falls, a quiet end to it all”

Y tanto que sí.

Para el cierre queda una “Ride The Lightning” que muchos nos preguntamos si era realmente necesaria. Versión (o no, pues él mismo constaba en los créditos como bien sabréis a menos que hayáis aterrizado en este planeta antes de ayer) del clásico que daba nombre al segundo de Metallica, y aquella donde más salen a relucir las (actuales) carencias de Mustaine al micro. Intachable en lo musical, solo cabía esperar eso de una alineación como esta, pero que, pienso ahora, se queda a mil millas del original que Hetfield y compañía grabaran allá por 1984.

Si este es verdaderamente el adiós de la banda, ésta ha venido a firmar el que puede ser su trabajo más flojo (o desequilibrado) en años. Y fíjate que cuando el disco arranca con “Tipping Point” me las prometía felices. Una idea inicial que la apatía de Dave Mustaine, cierto conformismo en la construcción de las canciones, incluso algunas letras algo infantiloides mandaron al cuerno. Una pena. Dirk Verbeuren, que puede ser sin mucho esfuerzo uno de los mejores baterías vivos, deja apenas tres o cuatro detalles memorables a lo largo del álbum. De LoMenzo apenas hay noticias y suerte que entre el pelirrojo y Teemu Mäntysaari han dibujado algunos buenos riffs y mejores solos. Todo, en cualquier caso y ahora mismo lo siento así, muy por debajo de lo que muchos esperaban como elegía a una de las bandas más importantes no ya del thrash sino del heavy metal en general. No diré que me dan ganas de llorar, pero casi. Hasta siempre y gracias por todo.

Texto: David Naves

Agenda: The Screamin’ Cheetah Wheelies en Gijón

The Screaming Cheetah Wheelies vuelven a la carretera para conmemorar el 30ª aniversario de su icónico segundo álbum de estudio «Magnolia«, editado por Capricorn Records, sello que lanzó al estrellato a The Allman Brothers Band. La gira estatal que contará con paradas en Santiago de Compostela, Madrid, Bilbao, Girona y Zaragoza recalará en el Teatro Albéniz de Gijón el jueves 8 de octubre.

Banda de culto del llamado «southern rock«, la voz de Mike Farris aportaba un característico toque soul, rayando el gospel por momentos, interpretará el que está considerado por fans y crítica como su mejor trabajo. Tras el éxito de su gira de reunión en 2022 la formación repite paso por nuestros escenarios en una gira abocada a agotar tickets en poco tiempo.

Entrada anticipada 27€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://mutick.com/e/entradas-the-screamin-cheetah-wheelies-gijon

Agenda: Medina Azahara Se Despide De Asturias

Retorno de Medina Azahara a los escenarios asturianos en su gira de despedida. El domingo 9 de agosto como parte de la progamación del festival Luanco Al Mar la formación cordobesa liderada por Manuel Martínez y Paco Ventura cerrarán su historia con Asturias al lado del mar cantábrico.

De la mano de Santo Grial Producciones la gira de despedida «Todo Tiene Su Fin» llega de nuevo a Asturias tras pasar por el formato sala y agotar el papel hace unos meses en Gijón. Con 24 discos de estudio a sus espaldas, giras internacionales y una influencia clave en la consolidación del «rock andaluz», Medina Azahara son inequívocamente leyenda y se despiden de los escenarios con un espectáculo cargado de emoción, memoria y gratitud hacia un público fiel.

Entrada anticipada disponible a través del siguiente enlace:
https://www.luancoalmar.com/entradas/

Agenda: Diamond Dogs en Gijón

Retorno a los escenarios asturianos para los rockeros suecos Diamond Dogs. Con la presentación de su próxima obra de estudio «Similar Shakes, Different Distortion» y la celebración de su 35º aniversario, la formación recalará en el gijonés Teatro Albéniz el sábado 19 de septiembre.

Fuertemente inspirados en el rock británico de principios de los 70 y bandas como The Faces , Mott the Hoople o The Rolling Stones, el combo liderado por el carismático vocalista Sulo Karlsson y el ex Hellacopters Anders «Boba Fett» Lindström a la guitarra recalarán en Asturias previo paso por Valencia, Zaragoza, Madrid y Santiago de Compostela.

Entrada anticipada 23€ a través del siguiente enlace:
https://feverup.com/m/589879

Route Resurrection: Machine Head 2026

Machine Head regresa a nuestros escenarios en una gira exclusiva por salas compuesta por 4 fechas. Pamplona, con todo el papel vendido, Madrid, Málaga y Barcelona difrutarán de una formación liderada por Robb Flynn inmersa en la celebración de su 35º aniversario.

Sábado 25 de abril – Sala Totem (Pamplona)
(SOLD OUT)
Lunes 27 de abril – La Riviera (Madrid)
ENTRADAS
Miércoles 29 de abril – Paris 15 (Málaga)
ENTRADAS
Jueves 30 de abril – Razzmatazz (Barcelona)
ENTRADAS

Vía Route Resurrection la banda californiana ofrecerá conciertos de larga duración, sin teloneros con un extenso repaso a su trayectoria.

HORARIOS:

Apertura de puertas: 18 horas

Machine Head: 19 horas

Agenda: Barón Rojo + Obús en León

De la mano de Artisti-K la gira conjunta de Barón Rojo y Obús llegará a León el próximo sábado 18 de abril. El Palacio de Congreso y Exposiciones de la capital leonesa acogerá a las 2 leyendas para conmemorar su trayectoria e influencia en la historia del rock patrio.

La gira que arrancaba en el mes de enero en Córdoba sigue sumando fechas con una próxima parada en la Sala The One de Alicante. Con apertura de puertas a las 20 horas e inicio de los conciertos a las 21 horas, la entrada anticipada tiene un coste de 33€ + gastos a través del siguiente enlace:

https://www.ctickets.es/eventos/artisticket/

Argion: Fin De Gira En Oviedo

El último concierto de la gira «Sois Nuestro Pilar» de Argion tendrá lugar el sábado 6 de junio en el ovetense Gong Galaxy Club acompañados por la formación melódica pucelana Xeria.

La extensa gira promocional de su segundo disco «Lux Umbra» llega a su fin para dar paso a las nuevas composiciones que formarán parte de su próximo trabajo de estudio. Como anticipo en los últimos tiempos han estrenado las canciones «Mi Héroe» y «Junto A Mi» que cuentan con producción de Nathan Cifuentes.

Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/argion-xeria/

Crónica: Willie Nile (Avilés 16/3/2026)

A sus 77 años y con una energía desbordante Willie Nile, el poeta de Nueva York, recalaba el pasado 16 de marzo en el Palacio de Santa Cecilia de Avilés, para presentarnos su nuevo disco “The Great Yellow Light” y conmemorar el 20º aniversario de su obra maestra “Streets Of New York”.

A pesar de las incontables ocasiones que este artista ha visitado Asturias y especialmente Avilés, de agotar todas las entradas apenas dos días antes en la Asociación Músico Cultural Bocanegra en Valles (Piloña) y de actuar un lunes, día laboral y poco propicio para acudir a este tipo de eventos, nos sorprendimos muy satisfactoriamente al ver la buena acogida y el cariño que la gente le profesa en nuestra tierra. Nos encontramos con una sala con aforo casi al completo, a punto de colgar el “sold out” y un público más maduro de lo habitual. Algunos de ellos acompañados de sus hijos y con apariencia de ser seguidores incondicionales.

Apenas pasados diez minutos de las ocho de la tarde, hora prevista para el inicio del concierto, aparece en el escenario un sonriente Willie Nile. Vestido completamente de negro, a excepción de los parches blancos de su vistosa chaqueta, en la que distinguimos al músico de blues John Lee Hooker y a un legendario componente de The Rolling Stones: Keith Richards en su juventud. Le acompaña la banda asturiana Stormy Mondays con Jorge Otero a la guitarra y coros, Danny Montgomery a a la batería, Pablo A. Bertrand a las teclas y Juanjo Zamorano al bajo y coros.

El artista neoyorquino, se muestra en todo momento muy cercano a su público, presentándonos una a una sus canciones y haciendo un tremendo esfuerzo para que le entendiéramos con una amplia mezcla de frases en castellano intercaladas en su discurso. Se presenta diciéndonos en inglés que está muy contento de estar aquí para soltar a continuación en español una frase que repetiría varias veces a lo largo de la noche: “Avilés Que Guapa Yes”, provocando al instante sonrisas generalizadas y contagiándonos con su buena energía.

Empieza rindiendo homenaje a uno de sus discos más significativos “Streets Of New York”, en su vigésimo aniversario, interpretando dos temas del mismo: “Wellcome To My Head” y “Asking Annie Out”. Continúa con “Run”, segundo tema del álbum lanzado en 2009 “House Of A Thousand Guitars”, a la que presenta y comenta que en español se llama “Correr” y hace las presentaciones iniciales de los miembros de la banda que le acompaña, con la que se nota mucha compenetración y buen rollo. Bromea con el nombre del teclista, diciéndonos que su teclista Pablo A. Bertrand, se llama Pablo Escobar. Tampoco falta la crítica social de estos tiempos convulsos que corren e incluso la crítica a su país, que considera debe “despertar”, dando paso así a una nueva canción “Wake Up America” de la más combativas de su última obra de estudio “The Great Yellow Light”.A pesar de su extensa trayectoria discográfica, el repertorio escogido mayoritariamente estuvo compuesto por temas de su último disco editado en 2025 y de “Streets Of New York”.

De este último la siguiente canción sería “Game Of Fouls”, de tintes soul, y para presentárnosla le pregunta a Jorge Otero, guitarrista y cantante de Stormy Mondays, como se diría el título en español. La traduce como “Un juego de chiflados”. Al término de esta canción Nile agradece volver de nuevo a Avilés, nos dice que le gusta mucho el “vino tinto” (ambas palabras en un perfecto castellano), la comida y la gente de aquí. A continuación nos presenta la primera canción de su nuevo álbum “Wild Wild World” que hace alusión a esta realidad que vivimos diariamente en los noticiarios que nos hace pensar lo loco que está el mundo. Continuaría con otras dos más del mismo: “We Are, We Are”, en la que le pregunta al bajista Juanjo Zamorano por como se traduciría el título, Juanjo se acerca al micrófono y dice “nosotros somos” y “An Irish Goodbye”. Este último tema de marcado sonido a folk irlandés, trata sobre la “gran despedida irlandesa” que es la mortalidad. Willie Nile la dedica a su padre, del que nos dice que tiene 108 años y sin tomar medicación está muy bien tanto física como mentalmente.

Momento íntimo a continuación, con Willie Nile sentado al piano interpretándonos “Streets Of New York” de su álbum homónimo publicado en febrero de 2006 del que conmemora su vigésimo aniversario. Este tema dedicado a la ciudad de los rascacielos recuerda ligeramente al sonido de Springsteen. Nile comienza cantando y tocando en solitario y posteriormente terminan acompañándole en su interpretación los músicos de Stormy Mondays. De igual modo sería la intro de la emotiva “Across The River” inspirada en el hambre de África, perteneciente a su álbum debut de 1980 “Willie Nile”, que también comenzaría con un solo al piano de Nile y luego se le unirían los demás músicos, para finalizar con un impresionante punteo de guitarra de Jorge Otero. Después de dejarnos a todos con el “vello de punta” tras escuchar este tema, Nile se dirige al centro del escenario con 5 chupitos de whisky para brindar junto a los músicos de Stormy Mondays, a los que describe como sus “brothers in arms” y que le acompañan en su gira española.

En todo momento la complicidad entre Willie y la banda es perfectamente palpable y en numerosas ocasiones los músicos le sirven de intérpretes para que podamos entender todo lo que el artista neoyorquino quiere expresar y las innumerables muestras de afecto a su público, en especial a los niños. Precisamente a los pequeños Martín y Francisco, que se encontraban en primera fila, les dedica la canción “Give Me Tomorrow”. Este tema pertenece a su disco “House Of A Thousand Guitars” de 2009 y es un canto de esperanza en el mañana. Finalmente exhortados por el artista, todos los presentes terminamos dando palmas y coreando su título en castellano: “Dame Manaña”. Esta respuesta tan positiva del público, el artista a su vez la agradece gritando de nuevo: “Avilés Que Guapa Yes”.

En la recta final, el show continúa con “Children Of Paradise”, de su duodécimo trabajo de estudio de igual nombre editado en 2018. “Heaven Help The Lonely”, una de mis favoritas y con un sonido muy actual pese a haber sido lanzada hace unos cuantos años, concretamente en el 91, en el disco “Places I Have Never Been”. Siguen con “House Of A Thousand Guitars”, perteneciente al álbum de 2019 de su mismo título que sirve de homenaje a todos los músicos que le han influido con el sonido de sus guitarras. En ella Willie Nille menciona a Jimmy Hendrix, Robert Johnson, Hank Williams, Bob Dylan, The Rolling Stones, John Lennon, Muddy Waters y John Lee Hooker. Curiosamente algunos de ellos aparecen claramente representados en los parches de su chaqueta. Al término de este tema, Nile volvió a tener un detalle con uno de los pequeños de la sala obsequiándole con una púa. Nos da las gracias por venir y continúa presentándonos “Run Free” de su disco de estudio “New York At Night” de 2020.

El show se va acercando a su fin, y a modo de despedida Willie Nile nos presenta de nuevo a los músicos de Stormy Mondays y a sí mismo en tono jocoso con la frase: “my name is Elvis Presley”. La respuesta del respetable es unánime y corean el consabido “otres tres”, Nile les responde dando las gracias por venir al Santa Cecilia y comenta que se siente como en casa. Interpreta un tema más antes de finalizar a las 21:50 horas: “One Guitar”, perteneciente al disco “Innocent Ones” publicado en 2010. A estas alturas el público está completamente entregado a la causa, así como el propio artista neoyorquino que toma de uno de los asistentes un abanico negro con letras blancas, al igual que su chaqueta, con las palabras “puto calor” y con el que comienza a abanicarse, mientras coreamos el pegadizo estribillo “na, na, na”.

Termina el show y mi conclusión final sería que a pesar del tipo de música que escuchéis habitualmente, si tenéis la oportunidad no desaprovechéis la ocasión de asistir a ver en directo a este gran poeta de Nueva York. Un músico heredero del estilo de Dylan y con múltiples influencias de artistas como Springsteen o Tom Petty, pero que no forma parte del mainstream, que sabe conectar perfectamente con su público en vivo. También quiero reseñar especialmente el buen sonido de Stormy Mondays y lo compacta que sonó la banda, así como las buenas vibraciones y compenetración que transmitían. Hace apenas unos días han presentado su canción “The Thrill Is Not Gone”, como adelanto del nuevo disco que están preparando y estaremos muy pendientes de seguir las evoluciones de esta magnífica banda que en 2011 consiguió el logro histórico para la música de nuestro país de ser elegida por la NASA para sonar en el transbordador espacial Endeavour.

Por mi parte, agradecer como siempre a Heavy Metal Brigade por el apoyo, a todas las personas que apuestan por la música en vivo y no tienen pereza por acercarse a una sala un lunes, a los amigos que nos acompañan diariamente en nuestras aventuras y por supuesto a los músicos y locales que siguen adelante a pesar de los tiempos difíciles que corren. Nos vemos próximamente…hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!

Texto: Aurora Menéndez
Fotos: Carmen González