Reseña: Nukore «The Blackout» (Revolution Records 2024)

The Blackout” es el nombre con el que los metaleros vitorianos Nukore han bautizado a su más reciente obra de estudio. Un total de ocho temas grabados en los SilverStar Studios de Iker Bengoa, viejo conocido de la banda. Ellos son Rafa Bataglia (batería), Ander Martínez-Olaskoaga (guitarra y coros), Álvaro Foronda (bajo y coros) y Aitor Asso (voz). El álbum vio la luz vía Revolution Records el quince de noviembre del pasado año.

Hunger Games” ofrece un inicio más enrevesado y atrevido de lo que uno podría esperarse. Un hardcore / metal de pulso tenso, diversidad en líneas de voz y un riff, pesado y arenoso, con un gancho de mil demonios. La de Biohazard podría ser una rima recurrente aquí. La banda aprovecha para contraponer su cara más atmosférica y uno va poco a poco atisbando la fortísima personalidad que desprenden estas composiciones.

Hate Is A Burden” prosigue esa senda de hardcore metal pesado y groovie, destacando otro buen riff aquí a cargo de Martínez-Olaskoaga. Desgarro y mucha variedad vocal para alimentar ahora una faceta un tanto más alternativa en estribillos. Efectos varios acuden a las guitarras de Ander y el coro, repetido de forma incesante, acaba por instalarse en el subconsciente sin mayores esfuerzos. El puente viene finalmente a alimentar a esos Nukore aún más oscos y pesados del epílogo. Otro buen corte de metal retorcido y fronterizo.

Tendrá que ser “Pay & Obey” la que venga a añadir algo más de nervio y picante a la mezcla, con una banda ahora en una encarnación más cercana al crossover thrash. Suicidal Tendencies, S.O.D. o ciertos momentos de Anthrax podrían ser rimas recurrentes aquí. El corte de todos modos ve rebajado ese brío inicial para acometer un pulso algo más sureño (ese riff no engaña) y Nukore van así alimentando la amplia gama de registros que manejan para este nuevo trabajo.

Planet B” viene soportada por dos grandes pilares. Uno es el estupendo riff de las estrofas. De nuevo sin escatimar en gancho ni pegada. El otro es la hábil línea de batería y la forma en que se amolda a los muchos registros que la banda maneja aquí. Tantos, que uno siente la composición algo encorsetada dentro de sus tres minutos y medio (no llega). Sea como fuere y cuando las revoluciones suben, el cuarteto acierta a hibridar thrash y hardcore sin mayores esfuerzos. A buen seguro una que será ineludible en sus directos.

Lost”, que pasa por ser el corte más extenso de este “The Blackout”, retorna a aquellos Nukore más atmosféricos del comienzo para traer al frente un metal de voces casi rapeadas, atravesadas por un tono ahora más apagado y melancólico. Medio tiempo tejido con todo el cuidado, que no obstante procura no obviar las fuertes señas de identidad del cuarteto vitoriano. Me gustan estos estribillos. También esas voces más rotas y desesperanzadas que irrumpen en el puente. Junto a “This Light Of Mine” el corte más diferente de los ocho y testimonio clave de lo versátil de su propia versatilidad como banda.

Con “Ward Dog” regresan unos Nukore más elementales. Puede que el riff que Martínez-Olaskoaga introduce aquí no me atraiga tanto como otros dentro del disco. Todo lo contrario que unas voces limpias para estribillos que no me podrían recordar más al mejor Christian Olde Wolbers (Vio-Lence, ex-Fear Factory). Del mismo modo pienso que el puente central bien merecía algo más de brillo en lo que a técnica se refiere. Un solo que terminase de rematar lo atractivo de su trazo. Por ahí un corte al que encuentro algo desigual.

De las ocho puede ser “This Light Of Mine” la que más brilla en cuanto a sonido y producción se refiere. Desde su caminar apaciguado, en cierta rima con la anterior “Lost”, se deshace no obstante del tono melancólico de aquella, dejando en el aire un cierto aire de revancha. Hay buenos cambios de ritmo, comandados con pulso firme por Bataglia, cara a construir alguna de las estrofas más redondas de todo el largo, con Martínez-Olaskoaga, ahora sí, entregando una interesantísima gama riffera. ¿Lo peor? Esos poco más de tres minutos que marca en el reloj.

Claro que si hablamos de duraciones rácanas, qué decir de la final “Don’t Do It!”. Si parpadeas te la pierdes, que decía aquél. Y no obstante Nukore se las arreglan para componer un corte atractivo por diverso. Bien arreglado y rebosante de personalidad. Un final tan fugaz como el álbum mismo.

… que por duración casi parece un Ep, pero que en cualquier caso entrega ocho temas de fuerte personalidad, bien producidos y en los que cabe casi de todo. La banda parece querer obviar cualquier tipo de relleno y por ahí el disco transita sin grandes errores, si bien pienso que alguno de los temas bien merecía un desarrollo algo más ambicioso. Si llegados a este punto os pica la curiosidad, la banda estará junto con el combo hardcore asturiano Jeremías El Babuino en el Tizón gijonés este próximo viernes 28 de febrero.

Texto: David Naves

Alberto «Algar» García: Doble presentación en Asturias

Alberto García «Algar«, voz en la última encarnación de los hard rockeros madrileños Beethoven R. e integrante del espectáculo musical History Of Rock presentará su nueva obra de estudio «208» por partida doble en nuestros escenarios.

La primera de las citas tendrá lugar el próximo sábado 1 de marzo en el Bar Route 66 de Avilés. No será hasta el sábado 26 de abril en que el madrileño repita actuación en Asturias con la parada en el ovetense The Burlesque Club. Ambas actuaciones serán en formato acústico y acceso gratuito. El álbum que veía la luz en diciembre del pasado año cuenta con las colaboraciones de Bill Leverty (Firehouse), David Palau (Güru), Thomas Vikström (Therion), Brooke St. James (Tyketto) o los hermanos Bissonette (David Lee Roth, Joe Satriani). Mezclado y masterizado en Dallas por Rick Greenwood, ingeniero discípulo de David Prater, productor de los dos primeros discos de Firehouse o el «Images & Words» de Dream Theater entre otros.

Crónica: Susan Santos (Avilés 14/2/2025)

Parada asturiana del tour de Susan Santos en defensa de “Sonora”, último álbum de la guitarra y voz de origen extremeño. Acompañada de José Vera al bajo y Javi Planelles en baterías y con el cartel de todo vendido en la puerta, nos acercamos a La Factoría con intención de comprobar, de primera mano, cuanto hay de verdad en el título de “la mejor blueswoman de España” que muchos le otorgan.

Pasan siete de las nueve cuando el trío irrumpe en el escenario de La Factoría. Su puesta en escena se resume a lo elemental, más allá del diminuto peluche que adorna el bombo de Planelles o el pequeño cactus que ilumina el ampli de Santos. De hecho el arranque mismo del set no podría ser más tendido, con el trío tomándole el pulso al público astur. El suyo sería el ya clásico concierto de menos a más, pero con Santos sentando cátedra con su Telecaster verde ya desde los primeros compases. Muy segura en sus evoluciones al tiempo que atacaba, sin púa, buenos solos como el que dibuja en “Have Mercy”. Vera y Planelles llevaban el peso de la base rítmica y ayudaban con los coros, si bien en esta primera parte del set costaba oír sus voces con claridad.

No así a Susan Santos. La extremeña demostró un más que óptimo estado de forma en lo que a voz se refiere. La banda se permitió el lujo incluso de enlazar temas en un comienzo que pintaba a fulgurante. De resultas de ello, el público demostró estar ya muy por la labor en un corte como “What I Want”, arranque de clase por parte del trío, no falto tampoco de gancho. Para “Rattlesnake” abandona su Telecaster verde y echa mano del slide. Blues rock seminal y pegadizo. Bailable incluso, con Vera disfrutando y de qué manera desde su bajo de cinco cuerdas. Del mismo modo, riffs como el de “In Trouble” son capaces de llevar en volandas a cualquiera, mientras que la banda acierta a conjugar el mayor brío de “Hot Rod Lady”, uno de los cortes con más gancho de ese estupendo “Sonora” del pasado año.

Pero si tuviera que elegir una favorita dentro de su última obra de estudio, esa podría ser “So Long”, un prodigio de feeling, atravesada en su versión en vivo por una de las mejores interpretaciones de Susan Santos en lo que a voz se refiere. Una gran versión del trío en esta parte central del set, que rematan con “Call Me Tonight”. Aquí la pacense había preguntado cómo estábamos de palmas. Lo remarcable de todos modos es cómo el trío sabe conjugar el blues rock de toda la vida, entregando cortes a rezumar de clase pero también de gancho e incluso carisma.

Santos regresaría a su Telecaster verde para enfrentar el mayor brío de “Voodoo Wheels”, uno de los cortes más vivarachos de todo el set. Brilló aquí la pacense en el solo de guitarra. También Vera desde su cinco cuerdas en apoyo de este. La banda se permitiría incluso su particular baño de masas, bajando a interpretar entre la gente, rodillas en tierra, una pequeña jam. Amplias sonrisas en banda y público aquí. Llegarían después los habituales agradecimientos por parte de Santos y un bis, que no fue otro que “Let It Ride”, el corte que cierra ese “Sonora” de 2024.

Alrededor de hora y veinte del mejor blues rock. Un trío en gran forma y si bien un sonido que no fue del todo redondo, una verdadera avalancha de feeling y buen gusto. Hay quien ya otorga a Susan Santos el título de “mejor blueswoman de España” y, a tenor de lo visto el viernes, no seré yo quien les quite razones. Un gusto como siempre ver el cartel de todo vendido y un placer la buena compañía de la que se disfrutó antes, durante y después del show. Esos habituales que nunca fallan. Mandar por tanto un abrazo a todos ellos, también un agradecimiento a la buena gente de La Factoría por todas las facilidades y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: El Reno Renardo (Oviedo 1/2/2025)

El Reno Renardo le tiene cogida la medida al público asturiano y es una de esas bandas que con frecuencia se deja ver por este paraíso natural. Tras su paso por Gijón en su anterior visita, recalaban en Oviedo por primera vez el pasado sábado 1 de febrero. La cita tendría lugar en la Sala Tribeca dentro de la gira “ReTOURno al Metalverso 2k25” en la que presentan su último trabajo de estudio “Regreso Al Metalverso”, publicado hace poco más de un año.

La expectación era máxima. Ya desde bastante tiempo antes de la apertura de puertas había una considerable cola de fanáticos esperando para acceder a la sala. No faltaban los atuendos habituales en un evento de tal magnitud, que en forma de gorros de reno coronaban las cabezas de gran parte de la variopinta fauna presente. Para la hora de comienzo la sala presentaba un lleno casi completo, todo un éxito dado el número de eventos programados para ese fin de semana en la región.

Una enorme pantalla combinada con dos grandes lonas con la imagen de las cabezas de los músicos recreando la portada del disco que presentan decoraba el amplio escenario de la sala. A las 20 horas aparecen en la gran pantalla Jevo Jevardo (guitarra y voz), Mikel Torralba (guitarra), Ander “The Thunder” (Bajo) e Iván Cormen (Batería), haciendo ver que aún estaban en el local de ensayo, un contratiempo que solventaron tras la sugerencia de Mikel de tomar el atajo del metalverso, entregándoles los trajes y gafas adecuadas para tan magno viaje. En la travesía se fueron cruzando con diferentes y variopintos personajes, desde Chiquito de la Calzada hasta El Fary, para acabar cayendo en un agujero negro y conseguir salir al escenario con sus atuendos metalversales, dispuestos a empezar su descarga.

Así vestidos comienzan con la clásica “Ancho Cipote” y los primeros coros por parte de la nutrida audiencia no se hicieron esperar. Primera visita al metalverso con la irónica y ácida “I.A. En Un Planeta Subnormal”, un tema de candente actualidad que bajo la socarrona mirada del Reno transmite más que muchos sesudos discursos. Tras ella, los músicos (excepto Ander) se retiran al camerino para quitarse sus plateados trajes. El primero en salir fue Iván, al que el público animó a disfrutar de su cerveza, acabándola tras su batería prácticamente de un trago. Jevo y Mikel retrasaron su salida por un pequeño contratiempo con la petaca del primero, no quedando claro si se trataba de su inalámbrico o de su licorera metálica.

Retrocedemos en el tiempo para asistir a una “Meriendacena Medieval”, una fiesta para horror de veganos y puritanos que aumentó los decibelios de la sala. Con “Esfinternet” retoman el disco que presentan haciendo una crítica feroz a esos frikis venidos a más en las redes sociales, y en “La Navaja Del Trueno Inmortal” muestran su vena más power metalera dando buen ejemplo de la versatilidad de estos músicos, que combinan el dominio de sus instrumentos con letras que invitan a la reflexión desde el humor y la ironía.

Momento a continuación para recordar a esa gente que tiene por costumbre destripar el argumento de series y películas con la cañera “Spoilerman”, para posteriormente dar una demostración de su cultura ovetense (extraída de la Wikipedia, según confesaron) explicando los orígenes del Carbayón de la calle Uría como introducción al primer medley de la noche, en el que recuerdan, e incluso mejoran, a los alemanes Rammsteim, llevándolos a su terreno con “Madre” y “Tu Hámster”.

Antes de su escatológica “Fiesta Palangana”, fueron ellos mismos spoileados al gritar el público el titulo desde antes de ser presentada, bromeando Jevo sobre si alguien había visto ya el setlist. Por sorpresa, uno de los asistentes le entregó a Jevo una bandera de Mongolia que exhibió, sin saber muy bien por qué se la daban ni qué hacer con ella, pero tomándoselo con mucho humor, para pasar a meter caña con su revisión del clásico “Ace Of Spaces” que ellos reconvierten en “As De Oros”, aderezado con un gran solo de Mikel que no dejó de doblar guitarras junto a Jevo siempre que había ocasión, una autentica gozada.

Del hard rock pasamos al punk con la rápida “Miniserie 1×02 Punky Y Hardcoreta”, de su último trabajo, con solo tres acordes, y en su corta duración animó a que un punky presente entre el público hiciera amago de subirse al escenario… (Spoiler: más adelante lo conseguiría).

Dedicarían su siguiente tema al respetable, el muy esperado “Orcos De Mordor”, desatando una auténtica locura con cada “¡Eh!”. Jevo aprovechó para presentar a sus compañeros de banda y pedirnos un gran grito de orco para cada uno de ellos.

Un pequeño problema técnico con el sonido en sus in-ears, resuelto con su gracia habitual y con el apoyo del público que les animaba a beber, retrasó el comienzo del medley en el que recuperan los temas de su primer disco “El Reno Renardo”, “Yonkis Sobre Ruedas” y “Doctor Luis”, con visita de la mascota del grupo en forma de Reno al escenario, por el que se paseó a placer abrazando e increpando a cada uno de los músicos que, como no podía ser de otra manera, se lo tomaron con mucho humor.

Antes de interpretar la muy bien recibida “No Hay Huevos”, Jevo comentó la necesidad de actualizar la letra haciendo una versión 2.0. Quizás lo hagan en el futuro, aunque de momento mantuvieron las estrofas originales que fueron coreadas a todo pulmón. En los coros Jevo organizo una “batalla” al grito de “güe, güe, güevos” con el objetivo de reventar el medidor de decibelios de la sala, primero todos al unísono y luego propiciando un derbi Oviedo-Gijón que se saldó con un resultado a favor de los visitantes por la mínima: 116 – 118 dB.

Llegaría el turno para el último medley de la noche, bautizado para la ocasión como “Veranito Mix”, el compuesto por las más fiesteras, e incluso reguetoneras (a la manera en que El Reno entiende el Reguetón) “El Bogavante”, “La Solitaria” y “El Megalodón”. Todas ellas dignas candidatas a ser canción del verano, que en su versión recortada y metalera se hicieron muy disfrutables. Más aún cuando la segunda mascota de la banda, el bogavante, se unió a la fiesta intentando fecundar, por detrás y por delante, a los propios músicos, sin conseguirlo.

Siguen con “Camino Moria”, versión renarda del famoso tema de Gabinete Caligari que puso patas arriba la Tribeca. Sin duda uno de los temas mejor recibidos, sin desmerecer a ninguno de los anteriores, que fue coreado desde la primera estrofa por el respetable recorriendo ese camino sin parar de cantar su estribillo y disfrutando sobremanera del último punteo que emula la banda sonora de “El Señor De Los Anillos”.

Tras este épico final se despiden de nosotros saliendo de nuevo al escenario, no sin antes escuchar el imprescindible cántico astur de «otres tres», con su tradicional cambio de instrumentos. Jevo se ocupó del bajo, Ander de una de las guitarras, Iván de la otra y Mikel tras los parches para interpretar, al ritmo del clásico “Seek And Destroy” de Metallica, “Chicken Es Pollo”, dándonos su particular lección de inglés y demostrando la gran calidad musical que poseen, en particular reseñable el solo de Ander que no tiene nada que envidiar al original.

De nuevo con sus instrumentos habituales encararon el fin de fiesta con el himno generacional que supone “Crecí En Los Ochenta”. En esta ocasión, el fan punky, tras obtener el pertinente permiso, consiguió subirse al escenario para ejecutar un baile que recordaba al break dance tan de moda en esa época. Retomaron de nuevo el tema lanzando confeti en forma de corazón, dando un especial y colorido fin de fiesta.

Sé que su propuesta no es del agrado de todo el mundo, pero no me canso de repetir la gran calidad de estos músicos, patente desde que empiezan a sonar los primeros acordes, que unida a su habilidad para hacer composiciones tan disfrutables, garantizan que cada una de sus actuaciones sea una auténtica fiesta de principio a fin. Ayudó que gozaran de un sonido excepcional incluso en las primeras filas durante todo el espectáculo, salvo pequeños contratiempos. Espero que no demoren su próxima visita a estas latitudes.

En las últimas líneas quiero agradecer al grupo la cercanía mostrada, a la organización y la sala por las facilidades y saludar a la abigarrada fauna que allí nos congregamos. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Agenda: Last Days Of Eden + Elisa C. Martin en Gijón

La gira estatal de presentación en vivo de «Nothing Without Pain» el primer álbum en solitario de Elisa C. Martin tendrá parada en Asturias. La cita con una de las cantantes de heavy metal más consideradas del mundo tendrá lugar el sábado 12 de abril en la Sala Acapulco de Gijón y contará con la presentación oficial de la nueva alineación de Last Days Of Eden.

«La Guerrera» posee una larga trayectoria, con 13 discos de estudio en bandas de diferentes países (Dark Moor, Dreamaker, Fairyland, Hamka). Premiada 5 veces como mejor cantante de metal en España, ha compartido escenario con leyendas como Saxon, Blind Guardian, DIO, Scorpions, Deep Purple, Sonata Artica o Bruce Dickinson.

Los asturianos retoman así los escenarios tras un largo parón, uniendo fuerzas de nuevo con la vocalista el próximo 16 de mayo en la Sala MasterClub  de Vigo.

Entrada anticipada 15€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/last-days-of-eden-elisa-c-martin-en-gijon

Reseña: Nurcry «Renacer» (Art Gates Records 2024)

Tercera entrega del proyecto que lidera el músico Ángel Gutiérrez y al que acompañan esta vez Kike Fuentes al micro, Manu Acilu y Juanjo Alcaraz en guitarras, Pedro Díaz “Peri” al bajo y Jason Simmons en baterías. “Renacer” fue grabado, mezclado y masterizado en los V3STUDIOS por el compañero de Kike en Nocturnia Manuel García de Acilu Ojanguren y está en la calle desde el pasado noviembre vía Art Gates Records.

Indómito” ahorra en todo tipo de artificios para atacar ya desde el primer instante con un heavy / power de raíz clásica, trufado de melodía. Un trabajo en cuanto a guitarras que llama la atención cuando el reloj ni siquiera alcanza el minuto y que da muestras de por dónde pueden ir los tiros en este “Renacer”. Fuentes parece más que cómodo en estas estrofas. Clásicas y acomodadas, en la más pura tradición del rock estatal. Hay inflexiones, versos incluso, que me traen el recuerdo de los Ñu más potentes. Remata un buen estribillo, esas voces dobladas que lo conforman no podrían estar mejor rematadas, si bien echo en falta unos coros con algo más de presencia. El solo, apoyado por el doble bombo que dibuja ahora Simmons, dista del conformismo sin rozar lo ególatra y termina de poner el lacito a un buen arranque.

Niño Invisible” rebaja en parte la intensidad para deslizarse hacia el hard rock y, sobre un riff no falto de gancho, tramar uno de los cortes más extensos del trabajo. Me agradan los adornos que lucen estas primeras estrofas. Como decía antes, el trabajo que lleva el disco en lo referente a guitarras da signos de haber sido cuidada con esmero. Quizá el disco no disponga ante el oyente una producción estelar. Sea como fuere, Fuentes dibuja un buen estribillo aquí. Pegado a ese hard lleno de clase y feeling, que no desentonaría en un álbum de 91 Suite. Puede que al solo, más en un tema que se va más allá de los cinco minutos, le viniera bien algo más de recorrido. Aún así, aprecio la forma en que transforma en calma su vigor inicial. A buen seguro uno de los más curiosos y llamativos de todo “Renacer”.

De letra protestona y hasta cierto punto irreverente, ataque directo a comportamientos superficiales tan presentes y habituales en redes sociales, “Megalomanía” traza sobre un riff a lo Judas Priest un corte que, a ratos, me recuerda a mis paisanos de Monasthyr. Aporta, solidario a ese espíritu algo más transgresor y gamberro, uno de los solos más vitriólicos de todo el largo. Atractivo y bien trazado para completar esta composición chulesca y pegadiza. Vibrante incluso. No descarto que tanto al insufrible de Llados como a sus pobres acólitos les piten los oídos.

Bella Luna” es puro heavy metal a la antigua usanza. La producción apoya ese clasicismo con una presencia sinfónica un tanto tibia. Todo lo contrario que una base rítmica que gana peso y comanda con pulso firme esta cuarta entrega. Muy elegante Fuentes aquí y cierto deje a los bilbaínos Valkyria esparcido por las distintas estrofas. Rápida, ni tan siquiera tres minutos y medio, pero dueña de efectivo solo doblado en su parte final.

Salto Al Vacío” recupera en parte aquél aire más macarra de “Niño Invisible”, lo reformula con un heavy metal que me recuerda a los primerísimos Mägo de Oz y lo cierra con un solo a la Iron Maiden. Uno de esos cortes que parecen haber nacido con el directo como principio y que, desde luego, suena mucho más pasional que cerebral. De resultas de todo esto, este salto al vacío se ha convertido en uno de los cortes que más fuerte han arraigado tras las sucesivas escuchas del álbum. Ni inventa nada ni lo pretende pero vaya si funciona.

Salvajes”, ahora sí corte más rácano de todo el largo, tiene un deje más urbano, a medio camino entre el hard de toda la vida, ciertos momentos bien podrían recordar a los (siempre) infravalorados Leize. Fuentes entrega otro estribillo pegadizo y con gancho, mientras que las buenas guitarras de Gutiérrez y el Lethargus Juanjo Alcaraz dejan dibujos rebosantes de clase. Llaman la atención esas voces filtradas del epílogo. Al final otra de esas en las que Nurcry parecen haber dado con la tecla, entregando así la mejor versión del proyecto.

Fénix” regresa a su lado más heavy, linda con el power con esos coros del inicio, también en esa desnudez de las primeras estrofas, con Fuentes cantando ahora en tonos más graves. El nombre de mis paisanos WarCry sobrevuela a ratos. También el de Dünedain o incluso el de Tierra Santa durante ciertos versos. El solo que ocupa buena parte del puente central me resulta uno de los más redondos y acertados de todo el trabajo. Nurcry en una clave muy orgánica aquí, sin efectos ni trucos de salón, trazando heavy metal del de toda la vida sin excesos ni dobleces.

Grita Al Cielo” pone la nota de color al ofrecer ahora un medio tiempo que me agrada más por sus intenciones que por la factura y los resultados que ofrece. Quizá, y esto es algo puramente subjetivo, porque no llego a conectar del todo con su aspecto lírico. Sea como fuere, Fuentes está fantástico, en especial a la hora de alcanzar los tonos más altos, y el solo que irrumpe camino del epílogo no abusa en ningún caso de florituras innecesarias, redundantes o ególatras. Pero es cierto que echo en falta una producción algo más ambiciosa que termine de apuntalar ese tramo final.

Ciego Errante” sorprende con un prólogo algo más oscuro y que no desentonaría en según qué disco de post-grunge. Fuentes, de hecho, traza inicialmente una línea de voz en cierto modo disociada del resto del álbum mientras el corte se afana por lindar con el rock alternativo en no pocos momentos. Hay riffs que me recuerdan, sí, a aquellos The Cranberries de la tristemente desaparecida Dolores O’Riordan. Aquí lo interesante viene de la forma en que Nurcry trasladan esa raíz más alternativa hacia un terreno más afín a la raíz del disco a través de un más que interesante crescendo. No dudo será uno de los cortes más divisores de todo “Renacer” pero, pienso, la banda sale más que airosa del envite.

Galileo”, que ya pudimos disfrutar en la primera edición del Luarca Metal Days (crónica aquí), me recuerda ahora a aquella “Wheels Of Fire” del álbum que retornaba a Rob Halford a su banda de toda la vida. Llamativas esas guitarras más broncas que acompañan a las estrofas para uno de los cortes más rácanos, también más directos, de todo el tracklist. En cualquier caso sobresalen esas armonías de Fuentes en estribillos, las más graves que irrumpen a término de los mismos o los solos doblados previos al epílogo. Curiosa cuanto menos.

7 Brujas” sí que trae consigo esa producción más ambiciosa que eché en falta anteriormente. Sirve ésta para acomodar la cara más épica de Nurcry, que a su vez es también la más heavy, con Simmons entregando una potente pero también diversa línea de batería. Me agradan las melodías con las que engarzan estribillos y estrofas. La forma en que Fuentes ensucia su registro para acompañar ese tono más vibrante de la composición y, enlazando con lo que dije al principio, el cuidado trabajo en cuanto a guitarras que ofrecen Manu y Juanjo aquí. Aún cuando su aspecto lírico no me conquista del todo, otra de mis favoritas.

Eterna Oscuridad” de nuevo rebaja esas altas pulsaciones para ofrecer un medio tiempo que me agrada menos por trazo, algo recurrente, y más por las diversas ejecuciones que entregan los chicos. De nuevo muy orgánicos Nurcry aquí mientras Fuentes alcanza a ratos tonos realmente agudos aquí y vibrante ese solo del puente. Correcta, ni me desagrada ni me engancha.

Para el final queda el bonus “Cuestión de Rock ‘n’ Roll” de inicio tendido pero cuyo desarrollo habrá de ofrecer a los Nurcry más heavies y enfebrecidos. Sorprende ese bajo tan alto en la mezcla, en contraste con su presencia más discreta a lo largo de todo el álbum. Un corte desenfadado como más que agradable broche a este nuevo álbum.

Notable tercer disco de los madrileños. Mucho más orgánico de lo que preveía antes de las primeras escuchas, a ratos la producción es casi invisible, lo que no obstante permite a la banda entregar su mejor cara como intérpretes. Las influencias, con la excepción que supone “Ciego Errante”, son en gran medida clásicas y, por ahí, la banda parece más que cómoda. “Salto Al Vacío” no me podría resultar más pegadiza, “Indómito” me resulta el mejor de los arranques y luego cortes como “7 Brujas” o el bonus final entregan una cara más descarada y heavy de Nurcry con la que conecto en cierta medida. Notable trabajo.

Texto: David Naves

Crónica: Tierra Santa (Gijón 31/1/2025)

El viernes 31 de enero estaba marcado en rojo en el calendario de los amantes del heavy metal en castellano, pues el “Viaje Épico” (reseña) de los riojanos Tierra Santa recalaba en la gijonesa Sala Acapulco.

Y no fuimos pocos los allí congregados pues, pese a la coincidencia de conciertos interesantes en la misma jornada, un buen puñado de metaleros esperábamos en los aledaños de la sala desde una hora antes a la fijada para que diera comienzo la descarga. Momento para ponerse al día y departir sobre las futuras e interesantes citas que están programadas para los próximos meses compartiendo cervezas y risas para entrar en calor.

Sobre las 21 horas accedí a la renovada sala y la sensación no pudo ser mejor. La noté con mayor amplitud, con una iluminación que prometía dar alegrías a los que, como yo, disfrutamos de inmortalizar momentos con nuestras cámaras y al público en general que disfrutaría de una mejor visión de lo que aconteciera en el escenario que, por su parte, lucía estupendo y más espacioso, sin más escenografía que una negra tela de fondo. Se nota que la gente de FranelRock quieren que esta sala sea por derecho propio referente en la escena asturiana y desde luego que no pueden ir mejor encaminados.

Si en el exterior el ambiente ya prometía una buena entrada, en el interior se confirmaba, pues para las 21:30 la sala rozaba el lleno total. Aún nos tocaría esperar 30 minutos antes de que el épico viaje diera comienzo.

Con el sonido de la preciosa y melódica introducción de teclado con la que empieza “Un Viaje Épico”, tema que bautiza el disco que presentan y da nombre a la gira. A las 22 horas salen a escena Ángel San Juan a la voz y guitarras, Dan Díez a la guitarra, Roberto Gonzalo al bajo, Juan San Martín a los teclados y Alain Diez a la batería sustituyendo a Alex Alonso.

Nos remontamos al 2005 para emprender un viaje “Rumbo A Las Estrellas” dejando patente el viaje épico que nos iba a transportar por toda su discografía, siendo la siguiente parada un caminar “Por El Valle De Las Sombras” de su anterior trabajo “Destino”. Roberto se encargaba de animar al respetable a cantar y doy fe de que lo consiguió, pues ya desde esos primeros temas la respuesta de la audiencia fue atronadora.

Como no serlo con el póker de temas que enlazaron a continuación, ni más ni menos que “Indomable”, “Ícaro”, “La Sombra de la Bestia”, con tremendos solos por parte de Ángel y un Dan que no deja de moverse, y “Pegaso” demostrando lo bien que conjugan las nuevas composiciones con sus himnos atemporales.

En “Apocalipsis” la potencia de la pegada de Alain hizo que se cayera uno de los platos de la batería, que fue rápidamente colocado por su staff y no causó ningún contratiempo. Nos transportarían a continuación a esas “Tierras de Leyenda” por las que tanto gozan de transitar y que, si para ese momento ya nos tenían a su merced, con este tema que tan bien combina su endiablado ritmo con unos solos desbocados nos pusieron a sus pies.

Un pequeño descenso en las revoluciones para entonar “El Canto de las Sirenas” y seguir con otra clásica, “Drácula”, también muy bien recibida. Momento para que Ángel, quien a mi parecer interaccionó más con la audiencia que en anteriores ocasiones, nos dijera que la sangre que corre por nuestras venas era “Sangre de Reyes” antes de empezar con su potente riff y agradecer, una vez más, la respuesta del respetable.

Las interacciones entre los músicos se repetían por todo el escenario, las guitarras dobladas de Ángel y Dan eran un regalo para nuestros ojos y oídos, todo ello aderezado por un sonido impecable que llevaba el fervor de la audiencia a elevadas cotas.

Tras comentar que el siguiente tema habla de esas cosas que jamás deben suceder, encaran “El Bastón del Diablo” con el público gritando a todo pulmón su “donde están”, para pasar a narrar la historia de un marinero que fue condenado a vagar por toda la eternidad, como Ángel se encargó de recordar, dando paso a la leyenda de “El Holandés Errante”, que supuso otro punto álgido de la velada. El respetable acompañaba cada estrofa para desgañitarse gritando por toda la eternidad”. Sin abandonar esos primeros trabajos la banda puso fin a esa primera parte de la actuación con “El Laberinto del Minotauro”.

Poco tardarían en volver al escenario y nuevas palabras de agradecimiento por parte de Ángel recordando que la última vez que habían pisado tierras astures el público había estado bien, pero que en esta ocasión nos habíamos salido y a buen seguro que lo decía desde el corazón porque su rostro reflejaba la felicidad del momento.

La traca final del concierto comenzó con las imprescindibles “Alas de Fuego” y “La Momia” para, a continuación, Juan San Martín regalarnos un precioso solo de teclado que serviría de introducción a “Nerón”.

Con la audiencia totalmente desatada profiriendo gritos de “grandes”, “máquinas” o “sois los mejores” iniciarían su “Legendario”, que fue coreada a todo pulmón para finalizar con la clásica “La Canción del Pirata”, en la que también fueron acompañados por el respetable en cada estrofa, poniendo un broche de oro a una actuación impecable que da muestra del estupendo estado de forma en que se encuentra la banda para acometer su viaje épico.

Muchas gracias al grupo por la cercanía mostrada, a la organización por las facilidades y un saludo a los amigos y conocidos que allí nos encontramos. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Reseña: Adrift «Dry Soil» (Monolito Records 2025)

Bajo la denominación “Dry Soil” se esconde el cuarto trabajo de los madrileños Adrift. Un total de seis temas producidos al alimón entre la propia banda y Santi García, quien se encargó de grabar y mezclar estas pistas en el Ultramarinos Costa Brava entre enero y febrero del pasado 2024. La formación actual se compone de Jaime García en baterías, Daniel Chavero al bajo, David López en guitarras y Jorge García en guitarra y voces. Con masterización de Víctor García (Aathma, Toundra, Ikarie, Bloodhunter…) y diseño y fotos de Jorge García (Ból! Estudio), el disco vio la luz vía Monolito Records el pasado 31 de enero.

Irrumpe denso “Overload” para sentar así las bases (o algunas de ellas) sobre las que se desarrollará el álbum. Hay cierta tensión en esos primeros riffs, en el juego que proponen ambas guitarras durante el prólogo. También una cuidada línea de batería de Jaime García. Me agrada la construcción de las estrofas, que vienen a contrastar con el desgarrado, indómito y definitivamente árido registro de Jorge García. Etiquetados a veces como “death metal experimental”, es esta una formación que no se doblega al blast beat incesante, que surca caminos más próximos al sludge más atmosférico. La producción, o cómo la mezcla acierta a equilibrar todos los elementos presentes, pone a estos Adrift, perdonen el tópico, a la altura de cualquier banda foránea. Sirva el poso más espacial que precede al epílogo como muestra.

Todo resulta de lo más orgánico. Sin maniqueos trucos de salón capaces de pervertir su manera de entender el metal extremo. Y “Concrete” es la mejor prueba de ello. Adrift arremeten más vivarachos ahora, con un bajo que percute con insistencia en ambos canales. Jaime García vuelve a dejar otra inquieta línea de batería, que acompaña a unas guitarras que ganan peso y crudeza aquí. Es el corte más rácano, en cuanto a duración, de todo el álbum, lo que no quita para que la banda lo recubra de buenos cambios de ritmo, apostados siempre en ese post metal crudo y arenoso. Lo mejor es el modo en que la banda parece terriblemente cómoda en este registro algo más vivaracho, entregando por igual atmósfera, músculo y desgarro.

Edge” toma el testigo a base de reincidir en esos biorritmos más altos. En un riff que, tras cada escucha, no deja de recordarme a los (tristemente) desaparecidos Moho, Adrift proponen un viaje inclemente en el que cruzan guitarras de un poso casi psicodélico con riffs heredados directamente del black metal. Contorsionando géneros, tejiendo cuidados cambios de ritmo sin olvidar su cara más descosida y visceral. Sorprende, aún en un álbum como este, la tensa calma de su extenso tronco central, con Adrift transitando por un páramo inhóspito y desolado. Desesperado festín riffero, que Jorge García recorre en su habitual registro ominoso y descosido. Toda esa amalgama sónica viene a contrastar con la más acusada calma que irrumpe más adelante, con el bajo de Chavero superpuesto ahora a ambas guitarras. Guitarras algo efectistas aquí, que toman en este tramo final sonoridades más próximas al stoner, sin que ello venga a traicionar el espíritu mismo del tema que las acoge. Que pese al amplio abanico de influencias que manejan sean capaces de mantener un nexo común entre todas ellas creo que habla muy bien tanto de la producción de la que gozan estos seis temas como de su buen hacer como compositores.

Restart” puede ser la que inicia de forma más amable de todo el tracklist. Es metal algo trotón, que despliega un nivel técnico sin florituras ni excesos. Operante siempre en favor de la propia composición que las aloja. Lo que sorprende aquí sin embargo son esas voces limpias, de aire casi ritualista, y la forma en que conjugan con el siempre árido y roto registro de Jorge García. Un corte que viene a romper con muchas de las ideas preconcebidas del álbum a estas alturas, siendo lo suficientemente hábil para mantenerse dentro de las propias fronteras del género. Hay riffs que tranquilamente pueden recordar a King Crimson, engarzados por unas baterías de Jaime García ahora un tanto más lineales. El tramo final se empecina en devolvernos a esos Adrift más atrevidos y atmosféricos sobre unas baterías casi marciales, desembocando finalmente en un curioso epílogo. Estupenda.

Agradecida calma la que propone el prólogo de “Blood Kills The Soil” con esas guitarras ahora algo tímidas, que vendrán de nuevo a contrastar con el iracundo registro de Jorge. Un penúltimo corte que afianza la cara más atmosférica de los madrileños, apoyada en una producción que parece entender a la perfección el material que tiene entre manos. Hay un poso algo más psicodélico aquí, que imbuye unas estrofas por momentos atrevidas e incluso desafiantes. Hay una mayor linealidad aquí y sin embargo puede que se trate del corte más excéntrico y diferente de los seis.

La final “Bonfire” parte desde un prólogo de fuerte poso atmosférico, aupado por una serie de arreglos de un cariz casi cinemático. Adrift se toman su tiempo ahora, de hecho composición más ambiciosa del álbum, y pronto dibuja guitarras que, sin ir más lejos, podrían recordar a los Tool más recientes. La voz de Jorge aparece ahora algo más hundida en la mezcla, generando una cierta extrañeza conforme transcurren las primeras estrofas. Las baterías de Jaime García recuperan aquél brillo de comienzos del álbum, ayudando a que la banda teja pequeños pero hábiles crescendos. Todo confluye en un puente central cercano a la ensoñación onírica. No diré que me recuerda a Alcest pero sí que intuyo un lejano guiño al shoegaze en estas atmósferas ahora apaciguadas. El cuarteto trama un largo epílogo en el que brillan sobremanera los riffs de Jorge y David, que terminarán por confluir en el cierre más abrupto que recuerdo en mucho tiempo. Un final estupendo en cualquier caso.

Uno de esos discos que solo entrará a una primera escucha a los muy duchos en el metal más desesperado y sofocante. Un viaje atmosférico por contornos a veces nada amables, que desafía al oyente casi a cada paso pero que, aún ahí, sabe tejer pequeños remansos de calma y sosiego. Con una gama riffera capaz de tender puentes entre el progresivo más clásico, el death a veces aberrante y el black más avezado, (casi) siempre bajo la angustiosa voz de Jorge García, Adrift han trazado un álbum que les debería confirmar como punta de lanza del post metal dentro de nuestras fronteras. Si tanto “Dry Soil” como estas palabras os llaman la atención, el próximo jueves día 6 de febrero tenéis una cita con ellos en el chigre cultural ovetense La Lata de Zinc.

Texto: David Naves