Apenas 15 días para el inicio de la gira estatal de los daneses Volbeat. Únicamente tres fechas, Bilbao, Barcelona y Madrid para presentar su nueva obra de estudio «God Of Angels Trust«, en las que compartirán escenario con los alternativos británicos Bush y Witch Fever. A continuación repasamos el reparto de tiempos y el repertorio habitual del presente tour.
Con apenas cambios durante lo que va de tour promocional, la selección de temas del combo afincado en Copenhague será prácticamente la siguiente:
– The Devil’s BleedingCrown – Lola Montez – Sad Man’s Tongue – Demonic Depression – Fallen – Shotgun Blues – In The Barn Of The Goat Giving Birth To Satan’s Spawn In A Dying World Of Doom – By A Monster’s Hand – Heaven Nor Hell – Evelyn – The Devil Rages On – Die To Live – Time Will Heal – Black Rose – Seal The Deal – For Evigt – Still Counting – A Warrior’s Call / Pool Of Booze, Booze, Booza
Dos verdaderos ilustres. El griego Gus G. en torno a Ozzy Osbourne y sin menospreciar en ningún caso su trabajo con Firewind y el chileno Ronnie Romero en torno a Rainbow, sin olvidar tampoco sus álbumes junto a Elegant Weapons, The Ferrymen o Lords Of Black. Con ellos, el bajista de origen italiano Andrea Arcangeli (DGM, Sunstorm, Noveria) y el batería belga Jo Nunez (Firewind, Lords Of Black, ex Kamelot). Y el lugar, la sala con capacidad para unas mil personas Escenario Santander. La decisión de escaparnos hasta la comunidad vecina y desbloquear un nuevo escenario, valga la redundancia, era un no brainer que diría un guiri. Heavy Metal Brigade se echó una vez más a la carretera y estas son nuestras impresiones acerca de la jornada.
Sonaba el debut de November antes incluso de acceder a la sala. No por nada, Dani G. iba a ser el encargado de llevar la manija sonora de la velada. Ésta iba a estar adornada apenas por un electrónico de fondo con los respectivos logos de Gus y Romero. Y el set, que arranca cuando los relojes rondan las 21:30, se iba a iniciar, en formato trío, con un par de instrumentales: la primera, esa “Force Majeure” para la que el guitarrista griego contó, en su versión de estudio, con nada menos que Vinnie Moore. Con esta rendición en vivo fuimos siendo conscientes de la que se nos venía encima, con unos bombos de la batería de Nunez de los taladraban el pecho. Suena muy redonda y entera la banda ya desde el comienzo. Aún en las tantas veces problemáticas primeras filas. Quien más, quien menos, esperaba ya la salida del santiaguino, pero ellos aún iban a tener tiempo de entregar otro corte instrumental, ese “Quantum Leap” que daba nombre al álbum que Gus G. editara en 2021. Elegante, sabiendo solear sin florituras innecesarias, exprimiendo con virtuosismo pero sin excesos su preciosa Jackson con detalles dorados.
Sería el de Salónica el encargado de presentar a Romero. Y ya con la formación al completo, entregaron una “Castaway On The Moon” en la que el chileno se muestra pletórico, pareciera que dispuesto a no dejarse nada en el tintero, aún con el largo set que le quedaba por delante. Un set que, amén de un carro de versiones, acertó a repasar la trayectoria de ambos músicos. O por mejor decir, una parte importante de ella. Sabiendo ceder el protagonismo a su compañero durante el solo, el hard heavy parece haber encontrado un Dio para las nuevas generaciones. Palabras mayores, soy consciente, pero de voz, carisma y clase el suramericano va más que sobrado. El frontman, muy parlanchín en todo momento, recordó anteriores visitas a la ciudad. Incluso se atrevió a destripar parte del set, si bien a pequeños rasgos, al tiempo que bromeaba con el público y nos recordaba que este era el primer show del tour junto a Gus. Introdujo finalmente la más pesada y sin embargo tremendamente elegante “Chased By Shadows”, con la sombra del pequeño elfo persiguiendo al chileno, en algún que otro gesto incluso, casi mimético, con la leyenda de Portsmouth. Poderoso Romero aquí, que amén de a Dio, me recordaba también a otro grande de esto como es Johnny Gioeli. La reacción que se produce entre la gente, toda vez la composición alcanza ese eficaz cambio de ritmo, ya dio muestras de que había muchas ganas de disfrutar con el cuarteto.
Tiempo entonces para la que Ronnie reconocería como una de sus “favoritas de Black Sabbath… con Dio”, y que no era otra que “The Mob Rules”. El vocalista aparta aquí el pie de micro, inalámbricos para qué os quiero, y muestra gran sintonía con el guitarra griego. Viéndoles, parece como si llevasen toda la vida tocando juntos. Realmente una de esas conjunciones en las que la química arriba del escenario termina por desbordar hasta el foso. El propio Gus G. se atrevería con algún que otro pinito en nuestro idioma. Y la banda introduciría el primero de los guiños a Rainbow con una “Kill The King” que sonó a gloria. Aquí se vio a un Ronnie Romero algo más exigido, lo que en su caso aún significa cantar a unos niveles con los que algunos solo sueñan. El vocalista anunció después que se iban a salir del repertorio. Y lo hicieron para recuperar “Cold Sweat” de ni más ni menos que Thin Lizzy. Versión que, doy fe, pilló en fuera de juego a más de uno y de dos el pasado viernes en el Escenario Santander. Gus G. brilló con luz propia aquí, desatado y sin frenos, mostrando su lado solista más salvaje y efervescente.
De los propios Gus G. y Ronnie Romero es una “My Premonition” en la que el primero echa una mano en coros y el segundo ofrece toneladas de feeling en un fantástico epílogo. El guitarra recordaría entonces las muchas veces que ha pisado la península, pero cómo ninguna de ellas había sido para presentar su material en solitario. El set iba a entregar entonces “Redemption”, de su álbum de 2014, con el santiaguino en, quizá, sus tonos más altos de la noche. Aunque si hubo un momento que me sorprendió del set, ese fue sin duda “I Am The Fire”. Por la reacción de la gente, por los solos descosidos de Gus G., guitarra sobre la nuca inclusive, y Romero mostrándonos cómo cantar el estribillo con propiedad. Con un profesor así, como para hacerlo mal. Con casi medio Firewind sobre las tablas, recuperar aunque fuera un corte de la banda griega era casi inevitable. La elegida no fue otra que “Destiny is Calling”, con un Jo Nunez realmente desatado tras el sufrido kit de batería.
Gus G. se iba a meter en los zapatos de Ritchie Blackmore por partida doble. Primero con la inmortal “Highway Star” de Deep Purple, con Ronnie dejando un gran agudo inicial y el griego haciendo las veces también del inconmensurable Jon Lord. El público, claro, agradeció sobremanera esta rendición del clásico Purple. Pero en lo personal aún disfruté en mayor medida de una “Stargazer” (Rainbow) que puede ser, fácilmente, una de mis cinco, cuatro tres canciones favoritas de la historia de esto. Romero, muy en el papel de Dio ahora, salió más que airoso y mira que era una papeleta (auto impuesta) más que exigente y difícil. Él había reconocido que se trataba de su canción favorita de la banda. Y la de tantos. Nos ha jodido. Momento de forma envidiable el que atraviesa el chileno.
El set se había cerrado con hora y cuarto de reloj, que no estaba nada mal, pero ellos aún iban a tener tiempo para unos buenos bises. Tal y como había arrancado el set, la banda volvería de backstage en formato trío para que Gus G. le volviera a sacar las telarañas a su Jackson. Ronnie presentaría después a la banda y su compañero tendría tiempo de recordar su paso por la banda del recientemente desaparecido Ozzy Osbourne. Los vítores de la gente aquí, claro, fueron inevitables. Y “Bark At The Moon”, co escrita junto al príncipe de las tinieblas por el nunca del todo reivindicado guitarrista Jake E. Lee, puso a la gente a los pies de la banda. No obstante, que era el primer concierto de la gira es algo que se dejó notar en la pequeña pifia de Nunez durante “Shot In The Dark”. Peccata minuta, fue apenas un detalle y la banda lo resolvió con clase y tablas. Van sobrados. “Esta la cantamos juntos, Santander” dijo Ronnie, y procedieron a dejarnos la última perla de la noche, una “War Pigs” de Black Sabbath más necesaria que nunca. Y sí, cantamos y gritamos estrofas y estribillos, por segunda semana consecutiva (crónica), siendo como eramos conscientes de que el bolazo que estábamos presenciando tocaba a su fin. Y que el legado de Bill, Geezer, Tony, Ozzy, Dio y tantísimos otros no morirá mientras haya músicos de este nivel reivindicando su colosal legado. Gran show.
Lo creemos así. Cuando colisionan dos músicos de este nivel, en semejante estado de forma, y aciertan a transmitir lo mucho que disfrutan sobre un escenario, no queda otra que congratularse porque bien el negocio, bien el destino, bien quizás ambas cosas, haya juntado sus caminos. Sumando ida y vuelta fueron casi cuatro horas de carretera pero, a fe nuestra, merecieron la pena. Nada más queda que agradecer tanto a la banda como al Escenario Santander por las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, al propio Ronnie por el detalle y la amabilidad y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Los thrashers Angelus Apatrida tras un periplo fuera de nuestras fronteras retoman los conciertos en casa y su primera parada será en Asturias. El próximo viernes 23 de enero recalarán en la Sala Tribeca de Oviedo.
Los de Albacete continúan inmersos en la presentación en vivo de su última obra de estudio «Aftermath» editada en el 2023 (reseña) a través de Century Media Records.
Con apertura de puertas a las 20 horas y comienzo del concierto a las 21 horas, la entrada anticipada tiene un coste de 22€ + gastos. El precio en taquilla será de 30€. Entradas online disponibles a través del siguiente enlace:
Nacidos en New York allá por 1980, The Fuzztones se han labrado una irrefutable reputación de leyenda del garage rock además de ser inspiración declarada para bandas como The Hives o The Horrors. Para celebrar el 40º aniversario de su icónico álbum «Lysergic Emanations» se han embarcado en un extenso tour que les traerá al ovetense Gong Galaxy Club el próximo viernes 10 de octubre.
Una velada espacial en el que repasarán las canciones del disco junto a otros himnos de aquella época primigenia. Llegarán acompañados por la formación sevillana The Smoggers, una de las bandas patrias que mejor ha asimilado el legado de los Fuzztones colocándose como una de las punteras del garage rock europeo actual. Presentarán en Oviedo su nuevo disco «Fuzz From the Crypt» editado el pasado mes de septiembre vía Chaputa! Records.
Hay un refrán que dice: «nunca juzgues a un libro por la portada». Pues algo parecido nos ocurrió el pasado sábado 4 de octubre en la acogedora sala leonesa Black Bourbon, donde fuimos al concierto de dos grupos, según el cartel eran TINNITUS y CORAZONES ELÉCTRICOS, en ese orden, y nos llevamos algunas sorpresas.
Al llegar, nos chocó un poco ver en el escenario dos taburetes, y enseguida lo entendimos: la banda a la que por ahora llamaremos TINNITUS abría el concierto, y al empezar salió solo Daniel G. Lagunar con su guitarra acústica, saludando de forma simpática y agradable. Después fuimos entendiendo todo: TINNITUS es la versión acústica del grupo SIN CORAZÓN. Resulta que solo un par de días antes, SIN CORAZÓN, o TINNITUS, o llámalo X, se quedó sin su batería, lesionado en un accidente deportivo. ¿Y qué decidieron los dos vallisoletanos que quedaban sanos y enteros? ¿Cancelar? Ni soñarlo, decidieron presentarse la noche del viernes en Zamora y la del sábado en León como TINNITUS, acústicos, sí, pero cumpliendo compromisos.
Y su compromiso era abrir cada noche para los valencianos CORAZONES ELÉCTRICOS, y cumplieron lo mejor que pudieron. Sí eché de menos al batería ausente, eso es verdad, porque en la escasa media hora que nos pudieron ofrecer, me dio la impresión de que aquello sonaba bien, pero en eléctrico habría sido mucho mejor. Nos contaron que éste era en realidad su segundo concierto y el último como TINNITUS, que ellos son SIN CORAZÓN… mira, decidí que era mejor escuchar la música y pasar de nombres y logos. Así que pasamos media hora escuchando a los desconocidos pucelanos SIN CORAZÓN en acústico.
Primero salió solo Daniel, la única voz cantante y guitarra. Bajo la lluvia de los destellos de la bola de cristalillos de la sala, inició una corta serie de canciones que nos hablaban sobre todo de perder, empezando con una versión de «Mi Sucio Corazón», del grupo DIKERS de Iker Piedrafita. Ya con Rubén Gómez al bajo en el segundo taburete, siguieron con «Luciérnagas». En «Dime», un tema que seguro que en eléctrico será muy pegadizo, nos pidieron colaborar con coros, y la sala, ya con una aceptable afluencia de público, colaboró tímidamente. Ya casi llegábamos a la recta final, con «Lo Siento», canción algo más sensible y sentida, y, tras los agradecimientos a todos los presentes (sala, público y colegas valencianos), llegó el final algo más animado con «Nada».
No juzgues al libro por la portada. Este «libro» se llama TINNITUS o SIN CORAZÓN según las circunstancias, y esta noche les faltó la electricidad y el ritmo de la batería, pero nos ofrecieron un primer vistazo de algo que casi seguro que las próximas veces, ya al completo, sonará mucho mejor, tendremos que estar atentos.
Ya rozando las diez y media de la noche, saltaban al escenario el trío que compone el grupo CORAZONES ELÉCTRICOS. No juzgues al libro por la portada. El nombre de esta formación valenciana puede llevar a confusión. ¿Corazones? ¿Nos ponemos románticos? Sí, y no. ELÉCTRICOS, y ¡vaya descargas pegan en directo! Al menos esta noche, en una Black Bourbon con una muy aceptable entrada de público, conquistaron y electrificaron a muchos fans, anteriores y nuevos. Claro, que si te documentas un poco y descubres que CORAZONES ELÉCTRICOS es el ya casi veterano proyecto de Pau Monteagudo, cantante de la añorada banda UZZHUAÏA, ya no sorprende tanto y este libro con portada «nueva» ya te atrae un poco más, ¿verdad?
Tras una tenue intro atmosférica, arrancaron con «Por Ti», de su disco «Arte Y Oficio» (2019), ya con una energía y una fuerza que, si bien tendría momentos menos duros y más melódicos, ya no cesaría hasta el final. El propio Monteagudo derrochaba vibración y potencia en su voz, en su afilado guitarreo y en sus irrefrenables bailoteos. León es una ciudad de clima frío y a veces se nos contagia un poco a los leoneses ese frío, pero con «Cama De Faquir» y la reflexiva «Cimarrón» (una condena descarnada a los maltratadores de animales) ya fuimos entrando en calor. Y a partir de ahí, desgranaron casi todos los temas de su exitoso último trabajo, el LP «De Amor Y Rabia» (2023), pero bien mezclados con algunos cortes de sus dos álbumes anteriores.
Lo de CORAZONES queda claro en la sensibilidad de muchas de sus letras. Lo de ELÉCTRICOS queda claro en su sonido vibrante, electrificante, salvaje y hasta descarnado. Recordaron a los que ya no están en la sensible pero enérgica «En Las Estrellas». Bajaron ligeramente el tono en «Sueño De Una Noche De Verano», para volver a la carga en la sensual «Fuera De Sí», más rítimica, igual que «A Contra Luz» y la rocanrollera «Quién Salvará Al Rock N’ Roll» (valga la redundancia). Se solidarizaron con el difícil papel que les queda a las nuevas generaciones que vendrán, en la ya popular «Todo Por El Aire», tal vez la canción más coreada de la noche. Y no solo eso, como ya vienen haciendo últimamente, los menores de 25 años no pagaban entrada para ver este concierto, eso sí que es un acto de empatía. Hicieron otro acto de compañerismo parecido en «Contra Las Cuerdas», que en este caso habla de su propio gremio y de la difícil tarea que tiene en estos tiempos actuales cualquiera que se quiera dedicar a esto del rock. Y si esto era poco, encima tuvieron un cálido recuerdo para las tremendas pérdidas causadas por los terribles incendios que asolaron León, Zamora y Galicia este pasado verano. Si es que hay que quererles…
Otro momento destacado fue la aclamada «Aullar Contigo», recibida por sus fans con muchas ganas, y muy coreada. Siguieron con su ironía divertida en «El Monstruo», dedicada al personaje de Hannibal Lecter, que no necesita presentación ni la tuvo, no hizo falta, con un tono algo más melódico que acentuaba la sátira y el misterio. En una montaña rusa de sonidos modernos, recordando a veces a los rompedores sonidos grunge de los 90, la vibración volvió en «Érase Una Y Otra Vez» para volver a tonos más románticos en «Tú», toda una declaración de amor, muy bien recibida por una ya divertida audiencia.
Y vuelta a la energía, la vibración, la visceralidad, hasta la distorsión y una potencia frenética en los temas que iniciaban la recta final, como «Canción Urgente», también con buena participación y coros del público, y «Camino Al Sur», algo más «tranquila», por decirlo de alguna manera, pero sin bajar la intensidad. «Valentina», igual de picante que la salsa a la que homenajea, y sobre todo «La Destilería», cantada ya por todo el público presente, fueron un cierre frenético y desmadrado perfecto.
Se hizo muy corto, aunque fue una hora y media muy intensa. Pau Monteagudo lleva la voz cantante y acapara buena parte del protagonismo, con su afilada guitarra y sus movimientos irrefrenables. Pero, sin duda, se apoya en una potente base rítmica, en el efectivo bajo del aparentemente tranquilo JuanFortea, y en la brutal potencia de la batería de JoanChilet. Si bien el ex cantante de UZZHUAIA tuvo más conexión con los ya entregados presentes, los tres demostraron empatía con el público, y sobre todo mucha entrega y muchas ganas de hacer que todos lo pasáramos bien, y lo hicimos, de principio a final.
Por eso, no podemos finalizar esta modesta crónica sin agradecer esa gran entrega a los valencianos que viajaron tantos kilómetros para darnos una gran noche, y a los vallisoletanos que nos volvieron medio locos con sus cambios de nombre, jejejee…. Y por supuesto, a la cálida sala Black Bourbon, que siempre nos da una gran acogida. Repetiremos con unos y con otros, seguro.
El Perchera Fest tenía a bien contar con los heavy metaleros Edén como principal reclamo, lo que nos pareció un motivo tan bueno como cualquier otro para tomar el pulso a Javier Díaz y los suyos. Acompañados para la ocasión de los locales Apelo, banda que por cierto, comparte batería con el propio cabeza de cartel, lo cierto es que se quedó una noche de lo más «apañá».
Preparaban sus bártulos los gijoneses de Apelo cuando llegamos a la carpa del evento. Y para cuando arrancan, lo hacen con el “Feo, Fuerte y Formal” de un tal Loquillo, elección que vendría a dar un poco la medida de la selección de cortes que eligieron de cara al evento. “Todo Negro”, aquella revisitación que acometieran Los Salvajes sobre el “Paint It Black” de los Stones, “Princesa” de Sabina, “Dime Que Me Quieres” de Tequila… en resumidas cuentas, un repertorio un tanto ligero para un medio como este, pero una banda que pareció divertir a los presentes.
En lo personal, agradecí el “Buscando En La Basura” de La Fuga, una canción (y un disco) por la que guardo un especial cariño, aunque la gente pareció recibir de mucho mejor grado “Bailaré Sobre Tu Tumba” (“Y bailaré Sobre Two Yupa”, que dijera Nacho Vigalondo en Twitter, X como dicen los tontos) de Siniestro Total. Hubo deseos de pronta recuperación para Jorge Martínez, a los que nos sumamos, y tiempo de interpretar el “Tiempos Nuevos, Tiempos Salvajes” de Ilegales. Un “Soldadito Marinero” conoció a una “sirena” y, en general, la gente pareció divertirse con ellos.
Edén demostraron estar en buen estado de revista y, de hecho, están sonando bastante bien ya desde los primeros compases de “Ave Fénix”. Y aunque huelga decir no era mi primera vez con la banda, sí lo fue con su actual line up, con los fichajes Álvaro Cocina en guitarras y el Decibel RaceDini en voces. El leonés, mimetizado ya con la banda asturiana, mostró un buen estado de forma en todo momento. Así las cosas, en “Nunca Más” está dejando voces agudísimas. Antes había pedido un aplauso para Fernando Argüelles por aquello del doblete. Junto a ambos, Javier Díaz se descolgaría con el que pudo ser uno de sus mejores solos de la jornada. No faltaron agradecimientos a la organización del Perchera Fest por seguir apoyando la música en directo. En “Desde El Aire”, la banda suena más power que nunca. Elegantísimo puente aquí, por cierto.
Es en “Alma De Libertad” donde Dini pide puños en alto. Las pistas pregrabadas puede que resten algo en cuanto a lo orgánico de la descarga. Pero Argüelles está firme y conciso tras baterías aquí. Era una disposición escénica un tanto extraña, con el kit del ex Omenomejodas encajonado a un lado de las tablas. Humo y fuego, amén de una miríada de paneles electrónicos configuraban el escenario. Precisamente el panel del fondo iba a cobrar especial importancia en “Puedes Ser”, con la proyección del correspondiente videoclip. Un corte que Dini dedica a Susana, y que alberga uno de sus cambios de ritmo más hábiles. Buenos coros del bajista Juanjo Díaz aquí y otro buen solo de Javier Díaz para unos Edén en plena forma.
Sería el propio Juanjo quien dedicara “Como Un León” a “toda la gente que sufre” y “al pueblo de Gaza”. Edén muestran aquí su lado más heavy, amén de entregar un más que vistoso juego solista entre Álvaro y Javier. “Vamos ahora con un tema que algunos han bautizado como happy metal”, anuncia Dini, y que resulta no ser otro que “Junto A Ti”, hasta la fecha último single editado por la banda, y que ciertamente deja un heavy metal más, en efecto, feliz, y donde pensar en bandas como Freedom Call (y aledañas) resulta casi inevitable. Esa naturaleza más amable de la composición, en cualquier caso, no empaña otra buena turné solista entre Díaz y Cocina. “Sangre De Metal” nos retrotrajo entonces a su álbum de 2019 “El Despertar De Los Sueños” para que Edén regresaran así a su cara más dura. Aquí Álvaro tuvo un percance con su guitarra, que hubo de cambiar en plena faena, dejando a la banda en cuarteto por unos instantes. El ex Nuevecondiez resolvió el trance con prontitud y todo recondujo finalmente hacia una total normalidad.
Pero iba llegando el final. “Rebel Yell” de Billy Idol volvió a ser la elegida como única versión del set. Volverían al material propio con “Perdido Estoy”, donde se produce el juego de Dini con el público, y cerrarían con “Ella”. Aplauso muy especial para Argüelles por el mencionado doblete, foto finish… y cuando ya todo parecía terminado, ellos aún se animaron con una más. “El Fin”, de su último álbum “Alma De Libertad”, sería efectivamente la que echaría el cierre a un, creemos, buen set por su parte.
Dini se desenvuelve bien sobre las tablas. Por lo que uno ve sobre el escenario, parece haber caído de pie en el seno de la banda asturiana. Son muchas las voces que han pasado por Edén pero, sin menospreciar a nadie, da la sensación de que ha entendido al milímetro las particulares idiosincrasias de una formación como esta. Redondos y en forma, con un buen puñado de buenas canciones y un Argüelles que salió airoso del siempre esforzado doblete. Un gusto, que diría aquél. Por nuestra parte nada más. Mandar un saludo tanto a músicos como a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Camino de su 40º aniversario los barceloneses Ktulu arrancarán 2026 con parada León acompañados por la formación melodeath local Death Bringer, que presentarán «Hanoi» su nuevo trabajo de estudio recién publicado.
Arribarán a la sala Espacio Vías el viernes 16 de enero para desgranar los himnos de una trayectoria marcada por una constante evolución en su sonido, del thrash al metal industrial pasando por una etapa groove.
El que será su cuarto disco para Death Bringer se gestó en Music Center Leóncon Ángel Rodríguez del Amo en labores de producción y mezcla. «Hanoi» rompe un silencio discográfico desde la publicación de «Rawness» en el 2021.
Con 40 años de trayectoria musical a sus espaldas Nine Pound Hammer regresan a los escenarios asturianos este 2025. De la mano de El Beasto Bookings la cita con la formación liderada actualmente por el cantante Scott Luallen y el guitarrista Blaine Cartwright (Nashville Pussy) tendrá lugar en el ovetense Gong Galaxy Club el domingo 2 de noviembre.
Reconocidos por su particular mezcla de punk, hard rock y música country, una propuesta sonora calificada como cowpunk, definieron el camino al country alternativo a finales de los 80 y principios de los 90. Su última obra de estudio «When The Sh*t Goes Down» veía la luz en el 2021 a través de Acetate Records con la producción de Daniel Rey (Ramones, Misfits, Gluecifer, Entombed).
El combo danés Volbeat regresa a nuestros escenarios para presentar su nueva obra de estudio «God Of Angels Trust«, editada el pasado mes de junio, a través de 3 citas imperdibles en Bilbao, Barcelona y Madrid. Compartirán escenario con los alternativos británicos Bush actualmente inmersos en su primera gira europea completa en más de 8 años tras el lanzamiento el pasado verano de su nuevo álbum de estudio «I Beat Loneliness» y el cuarteto Witch Fever, muy influenciado por el sonido de los primeros Nirvana y la actitud riot grrrl, con especial predilección por la banda californiana L7 que llegarán con «Fevereaten» su nuevo trabajo discográfico en el zurrón ya que que verá la luz el 31 de octubre.