Nueva autoproducción para los chicos de Soundcrush, la banda que lidera en guitarra y voces Ales Sánchez, a quien rodean esta vez Luis Sánchez al bajo, Iván García en baterías y Víctor Diedena a la otra guitarra. “The Hunt” se grabó en los estudios EGM y se adorna con un arte nacido en el seno de la propia formación asturiana.

Llama la atención esta “Consequences PT2” y esa sensación a llamada a las armas que entrega. Y que dura lo que tardan en irrumpir las primeras líneas de voz y guitarra. Desprende cierto aire misterioso con esas voces en susurro. Curiosa introducción a un álbum al que da nombre esta “The Hunt” en la que Soundcrush juegan, pienso que de forma hábil, a conjugar su cara más trotona, con la más técnica y groovie. Hay una estupenda línea de batería soportando y enlazando los distintos ritmos. Buenos detalles en los engarces entre estrofas. “The Hunt” tiene gancho en un estribillo al que no cuesta esfuerzo adherirse. El puente, que echa mano de una pequeña narración, acomoda igualmente un vistoso y agradable solo de guitarra. La composición regresa después a la pesadez inicial y por ahí el disco arranca con un dúo más que interesante.
“Exemplary Punishment” acentúa la pesadez del cuarteto, basando ahora su avance en un riff que bien podría parecer heredado de los seminales metaleros franceses Gojira. Soundcrush suenan más rocosos aquí. Más desesperados incluso. Pero me gusta la forma en que han construido estas estrofas. Las voces que sitúa Ales sobre ellas. Caben coqueteos con el metal sureño. También feroces y rabiosos blast beats, cercenados sin descanso por Iván García. El solo, que llegará camino del epílogo, podría pasar por mi favorito de todo el largo. Por sí mismo pero también por el cuidado riff en que se apoya. Cuidada es también la escritura de su tramo final, que lo mismo acoge trazos casi marciales, que se inunda de doble bombo o recupera aquellos blast beats más violentos. Una coctelera de apenas cuatro minutos en la que caben muchas de las caras de la banda.
“I, The Beyonder” vuelve a dar ejemplo de la buena técnica que manejan. Si bien ahora el cuarteto se permite el lujo de entregar un metal más atmosférico y espacial, así como un mayor juego entre registros vocales. En las partes más vivarachas surge un riff pleno de gancho y efectividad. Es en las partes más groovies que el nombre de Caedis, a quienes vimos por aquí a finales del pasado año (crónica), sobrevuela con cierto peso. Bandas, asumo, con más de un par de referentes comunes. Composición poliédrica, como lo son muchas del cuarteto, y que en cierto modo viene a poner la nota de distinción dentro de este “The Hunt”.
Me cuesta más conectar con “Unprocessed”. Quizá porque el riff en que apoyan estas primeras estrofas no tenga el brillo que sí ofrecen otros tantos dentro del álbum. Son unos Soundcrush ahora más pétreos y marciales, más directos y por ahí casi refractarios al discurso más ambicioso (por diverso) que suele alimentar a sus composiciones. Con eso y con todo, aprecio de igual forma el buen solo de su tronco central o ese metal más trotón que irrumpe a continuación. Pero en suma me agrada menos que otras ofertas dentro de este nuevo álbum.
La pequeña “Of Pain And Fear” viene para poner la nota de color con ritmos apaciguados y un fuerte poso melancólico en sus melodías. Un pequeño y elegante oasis en mitad del desierto que bien merecía un desarrollo un tanto más ambicioso. Sea como fuere conduce hasta una “Hands Of The Emperor” de inicio igualmente tranquilo, donde creo distinguir cierto gusto por los Machine Head más elegantes, pero que viene a mudar en un medio tiempo de fuerte poso atmosférico y aires cercanos al post-grunge más casual. Hay grandes voces limpias aquí, rodeadas de eficaces solos de guitarra y, sobre todo, la sensación de que la banda ha querido mimar con sumo cuidado una composición tan diferente como esta. Se dejará notar en la forma en que todo confluye en el solo de guitarra final y el desgarro mismo del epílogo. Estupenda doble entrega.
“Ascending” retorna a cauces más habituales para ellos. Pesadez y desgarro, intensidad y técnica. Tal vez eche en falta un bajo con más peso aquí, en particular allí donde los riffs manifiestan esa vena más pesada y rocosa. Pero de nuevo me agrada la forma en que la banda conjuga esa mayor pesadez con ramalazos más abiertamente atmosféricos. Que si bien algo esporádicos, suponen un contrapunto, de nuevo muy Gojira, de lo más eficaz. Fácilmente otra de mis favoritas dentro de este nuevo trabajo.
Así las cosas, la final “No Mercy” vuelve a traer a esos Soundcrush más monolíticos y pesados. Algo que se evidencia además en el uso de voces realmente oscuras y agrias en estrofas, que vienen a contrastar con las más limpias (que no del todo amables) que se dejan oír en estribillos. Un riff de esos que invita a agitar cuello se acompasa sobre una más que eficaz línea de batería. Groove metal quintaesencial que no olvida ni acentos más atmosféricos ni tampoco el buen nivel técnico inherente al cuarteto. Inteligente cierre.
Es un álbum breve, sí. Apenas dos minutos por encima de la media hora. Rigores de la auto producción, supone uno. Un tanto a la contra en un tiempo donde los álbumes kilométricos parecen estar a la orden del día. Soundcrush han echado mano del libro de estilo para construir nueve temas donde cabe casi de todo. Pesadez, atmósfera, buena técnica y una diversidad más amplia de la que intuí en un primer momento. Disco de género como es, resulta apreciable cómo la banda se atreve con una dupla central, la que forma “Of Pain And Fear” en comandita con “Hands Of The Emperor”, que viene a dejar clara la medida de sus ambiciones. Otro dúo, el que forman los dos primeros temas del álbum, así como la estupenda “Ascending”, suponen a mi modo de ver motivos más que de sobra para acercarse a lo nuevo de los asturianos. Razones más que de sobra para seguir confiando.
Texto: David Naves