Crónica: La Gripe y Tú (Gijón 24/4/2026)

El pasado 24 de abril fue una noche para recuperar, con nostalgia, los grandes éxitos e himnos intergeneracionales de los añorados Platero y Tú. Un evento marcado como imprescindible en mi agenda y que suponía el regreso a los escenarios asturianos —concretamente a la Sala Acapulco de Gijón— de los bilbaínos La Gripe y Tú.

Para quien no los conozca, La Gripe está integrada por la sección rítmica de los Platero tras su disolución: Jesús García a la batería y Juantxu Olano al bajo, junto con Txema Olabarri a la guitarra y la voz. Tras tres discos publicados y varias giras como power trío, decidieron, por “petición popular” y tras las magníficas sensaciones que dejó un concierto homenaje a Platero y Tú celebrado en diciembre de 2023 en la capital vizcaína, embarcarse en una gira dedicada a rescatar los clásicos de su banda de origen. Ya como La Gripe y Tú, incorporaron a Fran Malanoche a la voz y guitarra, logrando un sonido aún más próximo al de los Platero.

La apertura estaba prevista para las 21 horas, pero el aspecto de la sala en esos primeros minutos resultaba bastante desalentador: apenas una decena de personas en el interior. Parecía que el desastre estaba servido. Hacia las 21:30, Juantxu y Txema abandonaron el camerino para mezclarse con ese poco público, dando lugar a un meet and greet improvisado en el que no dudaron en hacerse fotos con quien lo solicitara, generando charlas distendidas, risas e incluso —me atrevería a decir— preparando una de las sorpresas del concierto. Un gesto de cercanía que los engrandece.

Para las 22:00, hora anunciada para el inicio, el ambiente había mejorado notablemente, con unas 200 personas dispuestas a revivir esas canciones que forman parte de la banda sonora de la vida de muchos de nosotros. Con un escenario sobrio, sin artificios, la banda apareció pasados unos minutos de la hora prevista. Juantxu se dirigió al público: “Buenas noches, ¿estamos todos? Los del baño, que empezamos”. Y arrancaron con fuerza, enlazando “Tiemblan Los Corazones”, “No Quieres Saludar” y “Voy A Acabar Borracho”, que culminaron deseándonos buenas noches y salud.

Mis sospechas se confirmaron desde esos primeros compases: iba a ser una velada de auténtico karaoke. La audiencia, muy entregada, coreaba cada estrofa al ritmo que marcaban los músicos, algo que el propio Juantxu reconoció: “Sois pocos pero cantarines”, comentó. La energía que desprendían desde el escenario era impresionante, especialmente su cantante, que no dejaba de saltar, correr o gesticular, llegando siempre a tiempo al micro. El sonido era excelente; no así la iluminación, con unos proyectores traseros que generaban contraluces que dificultaban ver a la banda y un deslumbramiento molesto en más ocasiones de las deseadas. Aun así, la música mandaba, y tocaba continuar con otro de los momentos más esperados: la archiconocida “Alucinante”.

Juantxu, quizá el más comunicativo con el público, aprovechó mientras afinaban para contar un chiste y ganarse aún más a la audiencia antes de retomar su etapa con Platero con otra terna imbatible: “Entre Dos Mares” —con un eskerrik asko, Gijón por parte de Fran al terminar—, “Cómo Has Perdido Tú” y “Tras La Barra”, que dedicaron, como no podía ser de otra manera, “a los camareros, camareras y a todo el que tenga una cerveza o un vaso en la mano”.

Bromearon diciendo que el calor que les transmitíamos les obligaba a volver a afinar antes de dedicar “Me Dan Miedo Las Noches” a todo el que esté enamorado, lo vaya a estar o lo estuvo en el pasado. La enlazaron sin pausa con “Ya No Existe La Vida” y “No Hierve Tu Sangre”. Quizá fuera Fran Malanoche quien tuviera la tarea más complicada: sustituir a Fito en temas tan arraigados en la memoria colectiva supone un desafío enorme, pero Fran demostró con solvencia que está a la altura, aportando un toque personal que los actualiza y hace suyos. Su actitud sobre las tablas —sin parar de moverse, acercarse a las primeras filas, intercambiar gestos cómplices con sus compañeros— y su calidad musical tanto a la guitarra como a la voz contribuyeron a que su interpretación perdure en nuestra memoria.

Para “Mari Madalenas” subió Juanma, uno de los técnicos, que acompañó a Juantxu en los coros. Antes del solo, un “Suelta la fiera, Txema” nos preparó para otra interpretación memorable, con gestos, cercanía y una entrega admirable. Continuaron con “El Roce De Tu Cuerpo”, y ni el calor ni los focos molestos impidieron que la cantáramos a pleno pulmón. “Joder, ¡cómo canta Gijón!”, exclamó Juantxu al terminar. Preguntó si estábamos cansados y, tras un rotundo “¡No!” del público, siguieron con “Tu Pelo Rojo”, tema original de Sedientos, antiguo grupo de Txema, con la voz principal a cargo de Natxo, liberando a Fran, que junto a Juantxu se ocupó de los coros. La batería introdujo “Barrancos Rocosos”, otro de los temas de La Gripe, nuevamente con Natxo como voz principal. La banda funciona como una máquina perfectamente engrasada: cada uno ocupa su lugar en cada momento, y entre todos logran una conexión total con su público.

Retomaron el repertorio de Platero con “Por Fin”, en la que Juantxu volvió a pedir la colaboración de Juanma: “¿Dónde está el puto corista?”, bromeó. Llegó el turno de “Un Abecedario Sin Letras”, muy reconocido y coreado, que supuso otro de los puntos álgidos del set, que no decayó cuando, entre bromas —“Dejamos la música del siglo pasado para pasar a tocar música culta”—, presentaron “Inmanol”. Para “Ramón”, un tema que, según dijeron, nunca les habían pedido que dejaran de tocar pese a tratar sobre un hombre maltratado, Txema cambió de instrumento y salió con una guitarra de doble mástil (perdonad que no sea entendido en guitarras, pero creo que era una Harley Benton DC-Custom II), que mantuvo en “Al Cantar”, dedicada a los amigos que ya no están, a los que están lejos y a los que no han podido venir. Tras esta, se retiraron al camerino.

Poco tardaron en regresar. Tomando de nuevo la palabra, Juantxu preguntó si se ceñían al guion o arriesgaban, y se respondió a sí mismo diciendo que seguirían el plan y luego verían. Y lo que marcaba el guion era que la guitarra de Natxo empezara a sonar entre el público introduciendo “Cantalojas”, durante la cual aprovecharon para presentar a todo el equipo: empezando por Txema, Fran —del que comentaron que además de batería era su chófer y hacía alguna tarea más—, sin olvidarse de Sonia en el merch, Juanma, técnicos de sonido, de luces… Personalmente, siempre disfruto este tipo de agradecimientos en los que se reconoce la labor de quienes están detrás de los focos.

La locura volvió a desatarse con la siguiente, uno de sus himnos más emblemáticos: “Hay Poco Rocanrol”, con Fran cantando entre el público. Y llegó otra de las sorpresas de la noche, la salida de guion a la que Juantxu se había referido y que nos pidió que no grabáramos: una improvisación por parte de uno de los asistentes, al que invitaron a subir para interpretar junto a ellos “A Un Tipo Listo”. Sospecho que esa participación se gestó en las charlas del meet and greet. Sin duda, un detalle que hizo único el concierto de Gijón.

Encararon la recta final con “Juliet” y, tras un efusivo “Mil gracias, Gijón”, se despidieron con “Si Tú Te Vas”, en la que invitaron al niño que estaba junto a mí —quien, como ya dije, se sabía todos los temas al dedillo— a subir al escenario y cantar junto a ellos. Seguro que se llevó un recuerdo imborrable. Tras el concierto, nuevamente tanto Juantxu como Txema se mezclaron con el público y no dudaron, pese al comprensible cansancio, en hacerse fotos y charlar con todo el que se lo pidió, poniendo un broche de oro a una actuación ya de por sí extraordinaria.

Quiero aprovechar estas últimas lineas para agradecer a la banda esa cercanía mostrada y a la sala y su personal todas las facilidades que, como siempre, nos ofrecieron. Nos vemos en el siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio