Noche de contrastes la propuesta para la noche del 25 de mayo en Avilés con las descargas de Sküld, Bestia Negra, Soundcrush y Grave Noise. Una de las últimas citas en salas que nos quedan, la temporada de festivales aguarda a la vuelta de la esquina, y la oportunidad de reencontrarnos con algunos de esos buenos amigos que hemos ido haciendo en el camino.
Pero una cita en la que no nos íbamos a librar de los retrasos. Y es que el turno de Sküld estaba anunciado para las ocho y media pero no fue hasta pasadas las nueve que irrumpieron sobre las tablas del Malecón. Y lo hicieron, intro mediante, con “Odin” y ese deje a los viejos Iron Maiden culminando en el primer buen duelo solista de la jornada. El sonido no era el mejor. Cabe decirlo, uno de tantos aspectos a mejorar por el recinto avilesino.
Un Malecón que no presentaba la mejor de las entradas, cabe decirlo. Pero quienes sí acudimos a este particular asalto nos topamos con una Lorena que, a pesar de problemas en su garganta, supo lidiar con los tonos a menudo exigentes que reclama la banda. Alternando idiomas, también temas propios y versiones, deslizaron un más que decente “Flight Of Icarus”. No terminan de ser fáciles las versiones de una banda con la personalidad tan acentuada y sobre todo el bagaje y la importancia de Iron Maiden, por mucho que hayamos escuchado decenas, cientos de ellas.
“Esta es una canción que habla sobre la mierda de mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos” comentan como antesala de “Dear Son”, que a buen seguro extrajo a los Sküld más oscuros de la cita. La banda le ponía empeño y ganas. Tuvieron a bien incluso adelantarnos que participarán en la próxima edición del “Perversiones” ¿Con qué canción? ¿Qué tal si os pasáis el ocho de junio por Puerto Vega y lo comprobáis in situ? Nosotros, salvo causa de fuerza mayor, ya sabéis donde estaremos.
Tras algunos pequeños inconvenientes dando al traste con el buen desarrollo del set, desembocaríamos en “Long Distance Reader”, ofreciendo la cara más power del quinteto. A la chita callando, concierto a concierto, la banda parece ir ganando enteros. Y no le teme a nada. Lorena aprovecha las virtudes del inalámbrico para bajar al foso en “The Rumor” y el público, en especial el más joven, parece agradecer de muy buena gana el gesto. Ya de vuelta sobre las tablas anunciaría “las dos últimas”, no otras que “Blood Eagle” y su particular revisión del “Toxicity” de System Of A Down, especialmente dedicada a Txeffy (Kraken A Feira, Actvs Mortis), quien se encontraba a los mandos de la nave en la jornada del sábado. Lo que hacen podrá gustar más, podrá gustar menos, pero siempre dan la sensación que disfrutan con lo que hacen y se nota.
Otro tanto se podría decir de la buena gente de Bestia Negra. Defensores del metal más clásico, arribaban al Malecón Asssault con un ramillete de canciones que, a estas alturas, conocemos más que de sobra. Por ahí que el objetivo de la velada fuese tratar de captar a quienes aún no hubieran tenido el gusto de encontrárselos.
Son alrededor de las diez y veinticinco cuando suena la introducción previa a la descarga de Bestia Negra y se masca cierta expectación en el Malecón. Banda incansable en los últimos tiempos y a la que ya hemos visto en escenarios de todo pelaje. Por ahí que, al menos en nuestro caso, no disfrutemos de aquello tan agradable que es el factor sorpresa. Pero “Winds Of War” ya pone las cosas claras. Sus riffs marca de la casa, el hosco registro de Gil al frente y un muy seguro Carlos Reboredo en baterías, Bestia Negra resultaron tan divertidos como acostumbran.
Al fin y al cabo, pocos riffs más eficaces que el de “Angel Of Death”, así como el peculiar modo en que Gil encara los distintos versos. Y es que pasa el tiempo y su voz parece no haber perdido ni un ápice de gravedad. Una banda que gusta siempre de recuperar “Faster Than A Bullet”, como ya bien sabréis alguno, el primer tema que parieron en comandita. Algún que otro acople quiso su particular cuota de protagonismo. No al punto de aguar del todo la descarga pero sin duda tan molesto como incómodo.
En cualquier caso, muy fino Román en los solos. Prácticamente escondido en uno de los laterales del escenario, resguardado tras ese rictus casi siempre tan serio, parece ir a más en cada descarga. Gil, siempre maestro de ceremonias que diría un clásico, anuncia “una canción a la que le tengo especial cariño, aunque mi favorita es otra que viene luego”. Era el turno, claro, de la extensa (y de nuevo muy Maiden) “The Harbinger”. Jose antes del puente y Román después dibujaron buenos solos aquí. Bestia Negra en su mejor versión.
“Gift From Gods” sirvió para recordar la figura del legendario Randy Rhoads, también para que Gil cumpliera con las debidas presentaciones y finalmente para que el micro dejara de funcionar, teniendo el frontman que echar mano del ídem del bajista Nacho para los dos temas finales: “Fear”, con el equipo de la sala petardeando cosa mala, y la final “Hate” con Bestia Negra encabronados en consecuencia. Ni hubo versión de Motörhead como tantas otras noches ni fue la cita más fácil, ni tampoco más concurrida para ellos, pero supieron pelear frente a los inconvenientes y salir airosos una noche más con su particular modo de entender el heavy metal. Por muchos años.
La de Soundcrush era, claro, una propuesta casi contrapuesta a la de Bestia Negra. Su thrash bebe de las fuentes del groove, del metal más técnico incluso, hasta de Gojira. Enfermedad de Luis Sánchez mediante, acudían a la cita en formato trío. No iba a ser, por tanto, una noche fácil para ellos. Pero desde luego tienen tablas y buenos temas, como demuestra ese “Primal Flame” con el que dieron inicio al set.
La calidad técnica que atesoran pronto sale a relucir. Es cierto que al sonido le falta algo de punch en los primeros compases. La falta del bajo pero también una batería que atropellaba las guitarras de Ales Sánchez y David Vega. Fino aquí a los mandos Txeffy, reconduciendo la situación y permitiendo al eventual trío ofrecer su mejor cara. “Unleashed” da una versión casi marcial de su habitual thrash metal. Iván García se desvivía tras su kit de batería y desde luego no dejaron a nadie indiferente. Precisión y pegada a partes iguales, su desarrollo propulsó más que nunca a la banda.
“Una más tranquila, que os vemos muy apagaos, para que os apaguéis más todavía” comenta con cierta sorna Ales a modo de introducción a “Manifest”. Y es verdad que estábamos algo parados. Cuesta lanzarse a veces cuando el público escasea. Soundcrush suenan aquí ya realmente potentes y equilibrados, más teniendo en cuenta las circunstancias, con unos David y Ales derrochando clase y rabia por igual. “No vemos a nadie movese, vamos a ver si lo conseguimos” con otro de los recuerdos a aquél “Screams Of The Voiceless” de 2018, del que extrajeron “Sudden Evil” para que, por fin, viéramos algo de agitación en las primeras filas.
“Alpha”, del Ep homónimo del año pasado destapó estupendos solos de Ales y David. Provocó también un acople de lo más molesto. Un zumbido rozando lo incognoscible inundó nuestros oídos, poniendo a prueba los nervios y también la paciencia de más de uno. Solucionado el percance, tercer recuerdo a su largo de seis años atrás gracias a “Among Humans And Their Balance”, con un tímido moshpit del que aún hoy conservo un vívido recuerdo (es lo que tienen los pisotones).
Con “Vacuity” recordarían una noche más a los cada vez más fundamentales Gojira, tremendo Sánchez a los parches aquí, y con “Beyond Olympus Pt. I” terminarían de vaciarse para otro set corto, algo más de cuarenta minutos, pero tan intenso como nos tienen acostumbrados.
Grave Noise son, qué duda cabe, un animal muy diferente. Tal y como sucede con Soundcrush, su punto de partida es el thrash metal. Pero los burgaleses lo entienden de un modo mucho más clásico. A mis oídos, muy en la onda estadounidense de bandas como Exodus o Testament. Una banda a la que, no vamos a negar, tenemos especial cariño y a la que no veíamos desde la pasada edición del Atalaya Rock.
Tal y como entonces, venían presentando aquél meritorio “Roots Of Damnation” de 2022 y sobre las tablas de la Malecón vinieron a demostrar por qué son una de las más firmes promesas del género dentro de nuestro territorio. Fueron, de hecho, los que mejor sonido disfrutaron de todo el Malecón Assault. Algo que se hace patente ya desde la inicial “Rotten System”, cuando apenas faltan diez para la una.
A puras Jackson blancas, Iker y Edu la emprendieron a riffazos «old school» para regocijo de los fans más clásicos que ocupaban el recinto. Vimos y sobre todo oímos muy bien a Iker Sanz, guitarra y sobre todo voz del cuarteto, afianzándose como un líder de garantías para una banda como esta. “Mutant Goat”, perteneciente a aquél “From The Cradle To The Grave” de 2018, extrajo coros verdaderamente graves y rotos del bajista Toño. Y es que ya digo que el sonido, sin ser el de los grandes escenarios, desde luego daba espacio a cada elemento sin por ello escatimar un ápice en pegada. Estaba claro ya para entonces pero vino a reafirmarse con la estupenda turné solista que montaron entre los dos Sanz aquí.
Tras los agradecimientos a Soundcrush por haberles invitado y puesto que, en palabras de Iker “hablar no se nos da muy bien, pues vamos a tocar”. Era el turno de “Disorder”, que en su encarnación en vivo y por el propio registro vocal, me recordó sobremanera a unos Testament de álbumes relativamente recientes como el fenomenal “Dark Roots Of Earth”. Aquí la tuerca de uno de los platos de la batería de Fer Mediavilla se iría de excursión. Era mucha la fuerza que desarrollaba el ex-Sarkástika, sirva la pequeña anécdota como el mejor resumen.
No faltó “The Ghost Plague”, single de ese último largo. Un largo que, por lo que pudimos conocer de primera mano, pronto tendrá sucesor. Aquí, como de costumbre, somos todo orejas. Pero volviendo al set de la banda nacida a caballo entre Soria y Burgos, quienes mejores que ellos para confeccionar y descargar una “No One Higher” sobre eso que han venido en llamar la “España vaciada”. Nos sumamos a las palabras Iker: “nadie es más que nadie”.
El antifascismo de la tan directa como nada metafórica “Fuckcism” destapa a los Grave Noise más agrios. Todo con, ya digo, el mejor sonido de la noche, y la banda sin ahorrar un solo esfuerzo. Qué les depara el futuro, no lo sabemos, pero desde luego así es cómo se cimentan las buenas trayectorias. Ejemplos a pares. Toda vez hechas las debidas presentaciones, llegó el tuno de otro de los grandes hallazgos del álbum de hace un par de años: “Broken Land”. Anunció entonces Iker que quedaban solo tres temas, “habrá que gastar algo de zapatilla”. Y eso hicimos con la pegadiza “In God We Trash”.
Sólidos como cimiento de rascacielos, a buen seguro vimos la mejor versión de Grave Noise. Finos técnicamente hablando, potentes e incluso pasionales. Fue una pena el escaso público que el evento logró convocar pero, desde luego, quienes sí acudimos a la llamada lo disfrutamos en buena medida. Máxime cuando “Terror” entrega de pronto su thrash más vitriólico y nervioso. Penúltima andanada de un set que cerrarían con esos detalles tan Gojira de la estupenda “Perpetual Anxiety”. Un placer tenerles de nuevo por estas latitudes. Si la próxima ya es con nuevo álbum bajo el brazo, mejor que mejor.
Denodada lucha de cuatro bandas contra los elementos. También contra una entrada menor de lo que nos habría gustado. Parecerá que me cebo con una sala que está acogiendo no pocos eventos relacionados con el rock y el metal pero lo cierto es que mientras otros recintos parece han ido aprendiendo de sus errores, el Malecón se está quedando atrás de una manera muy notable. ¿Explica este hecho por sí solo la pobre entrada del pasado sábado? No lo sabemos con total certeza pero a nadie se le escapa que puede ser una de las múltiples aristas del problema.
Sea como fuere, ya dije por ahí atrás que lo disfrutamos. Cuatro bandas con idiosincrasias muy marcadas pero un nexo común con las raíces mismas del mejor heavy metal. Fue un placer disfrutar de ellas, también de la mejor de las compañías así como de las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica. Vaya desde aquí nuestro más sincero agradecimiento y, como siempre, nos vemos en el siguiente.
Quinto y homónimo trabajo para los ciudadrealeños Evil Impulse. La banda que, a la hora de escribirse estas líneas, conforman Rodrigo de Lucas en baterías, Daniel Márquez al bajo, la dupla Jesús San José y Víctor G. Nieto en guitarras y Antonio Ramírez a la voz. Grabado en su Ciudad Real natal entre diciembre de 2023 y enero de este mismo año con producción de Victor G. Nieto y posteriormente mezclado y masterizado por Alb Bandino en los Cut Fire Mixing Studios de Cerdeña. El álbum ha sido puesto en circulación de modo independiente por la propia banda, la edición física corre a cargo de los avilesinos Factoría Del Ruiu y cuenta con el diseño y artwork de Yayo Alonso. Ocho cortes para una duración de treinta y siete minutos aproximadamente.
Arranca “The Culture Of The Ephemeral” y de pronto esa mezcla entre thrash, groove y algún que otro ramalazo sureño me recuerda sobremanera a mis paisanos de Soldier. Evil Impulse parecen cómodos mientras hibridan un metal donde lo mismo se suceden guiños a Down, que a Pantera, que a los Testament más pesados. La producción, sin resultar sobresaliente, distingue las diferentes líneas sin mayores complicaciones y la banda avanza con toda gravedad apoyada en una notable labor guitarrera. Otro tanto se podría decir la variedad de registros que entregan las distintas líneas de voz ya en este primer pelotazo de metal fangoso a la par que vibrante.
“Four Walls” se eleva desde ese fango y, blast beat mediante, ataca con un prólogo que es pura gasolina. Me agrada la forma en que mantiene altas las pulsaciones durante estrofas, así como lo casi laberínticas que se vuelven a continuación. Hay riffs hábiles aún en esas altas vibraciones, así como una serie de estribillos, finísimo el trabajo de Rodrigo de Lucas aquí, que contraponen una mayor pausa a un corte llevado por la cara menos edulcorada de la banda. Por trazo y estructura puede resultar un corte más sencillo, menos enrevesado que otros dentro del tracklist. Por contra, cuenta con uno de los solos más equilibrados y unos estribillos nada faltos de gancho.
Pero por alguna razón, siento mucho más cómoda a la banda a través de algo como “Hells´s Kitchen”, que tiene un avance casi marcial donde destaca la firmeza de Rodrigo de Lucas tras baterías. Más adornada que otras entregas, repleta de buenos detalles melódicos y, en general, Evil Impulse entregando un medio tiempo tan sólido como malencarado. El tronco central descubre uno de mis riffs favoritos de todo el trabajo. Y mientras la línea de voz resulta algo más lineal aquí, no dejo de disfrutar ante el buen trazo y la mejor ejecución que la banda ofrece durante el epílogo. Un corte que puede perder en frescura aquello que gana en solidez.
Y hablando de riffs, “The Art Of Death” carga con uno que me recuerda a los mejores Exodus. Y de veras aciertan a la hora de amalgamar un thrash vibrante con una mayor pesadez heredada directamente de lo mejor de la década de los noventa. Es cierto que el riff en que apoyan sus estribillos puede resultar más plano. No es menos cierto que Evil Impulse se reservan para esta cuarta entrega un notable juego tonal que termina por convertirla en otra de mis favoritas de todo el largo. El solo que antecede al tronco central vuelve a rayar a gran nivel. Es la composición más extensa de las ocho y de veras da la sensación de que los ciudadrealeños han echado el resto.
“Wasted Life”, que fuese otro de los adelantos, emerge con una calma tensa, anticipo de un corte que deja traslucir la cara más atmosférica de Evil Impulse, desterrada toda vez Toño ataca las primeras estrofas. Es un corte que no alcanza la distinción de otras entregas dentro del álbum, lo que no quita para que ciertos cambios de ritmo resulten agradables y la base rítmica empaste como pocas veces a lo largo de “Evil Impulse”. El primero del par de solos, breve y fugaz, me recuerda al caos ordenado del tristemente desaparecido Jeff Hanneman (Slayer). Un segundo le seguirá más adelante resultando de alguna forma más solidario al resto de homólogos dentro del tracklist. Un corte, finalmente, para destapar la cara más orgullosamente thrash del quinteto.
Esa llama del thrash más trotón y galopante sigue ardiendo en una “Dissecting The Instinct” que destapa unas estrofas vibrantes y muy cabronas. Voces realmente agrias y oscuras aquí para una lírica igualmente cavernaria. Sorprenden estos Evil Impulse en esa clave tan negruzca, construyendo uno de los ataques más violentos de todo el tracklist, apenas rebajado por la mayor ligereza de unos estribillos a voz limpia que parecen querer rozar el grunge más casual. Pero en líneas generales es una composición, como digo, oscura y violenta, con unos cambios de ritmo siempre bien apoyados por la hábil base rítmica de Márquez y de Lucas.
“When The Killers (Versión 2024)”, cuya versión original nos remite a aquél Ep debut de dos mil trece “Flames From The Ground”, parece reincidir ahora en ese metal más negruzco y envilecido del corte anterior, entregando de igual forma a unos Evil Impulse especialmente embrutecidos y negruzcos. Pero lo que antes era velocidad y altas vibraciones, aquí es puro fango. Hay voces aquí y allá que me recuerdan a Steve “Zetro” Souza (Exodus) pero si algo sobresale ahora es el estupendo trabajo solista que la banda ejecuta en su tramo central. Extenso y vibrante, clásico y a la vez contemporáneo, perfecto contrapunto del fango que lo rodea.
El tranquilo prólogo de “Manifest” parece redirigir hacia entornos baladísticos pero nada más lejos. Evil Impulse juegan al despiste pues lo que irrumpe a continuación no deja de ser otro corte de thrash/groove agrio y arrastrado, agradable por los contrapuntos que propone y en donde sobresalen una vez más los buenos detalles melódicos con que Nieto y San José engarzan las distintas estrofas. Redondea este cierre el notable gancho de sus estribillos y ese aire a los Machine Head del estupendo “The Blackening” que se adueña del tronco central. Un muy buen cierre.
No practican el tipo de thrash/groove que más acostumbro a escuchar pero, aún por ahí, encuentro asideros suficientes a los que agarrarme. Sus composiciones fluyen de un modo natural, sin resultar en ningún caso artificiales o impostadas. Al sonido puede faltarle algo de punch en determinados momentos pero contiene trazos interesantes y también buenas ejecuciones. La paleta de influencias es amplia, como lo es también la tonal, que abarca desde los toques más clásicos del comienzo hasta la negrura de la nueva encarnación de “When The Killers”. Una banda a tener en cuenta por todo fan del thrash de corte más contemporáneo.
A partir de las 20 horas el metal tomará posesión del escenario gracias al thrash / groove de Soundcrush y el retorno a nuestros escenarios de los castellanos Grave Noise. El heavy de corte más clásico correrá a cargo de Bestia Negra y Sküld en lo que será una noche de camaradería y decibelios. Entrada anticipada online 10€ disponible a través del siguiente enlace: https://lc.cx/3jFXK0
No cabe duda que había ganas de ver a Koma por Gijón, doce años desde su última visita a la misma Sala Acapulco que los recibía en esta ocasión. Mucho tiempo que alimentó que el interés por el grupo navarro fuera grande, grandísimo me atrevería a decir. dada la cantidad de gente que esperaba, más de una hora antes de la fijada para iniciar el espectáculo, en los alrededores de la sala. La cita se enmarca dentro de la gira de presentación de su último trabajo «Una Ligera Mejoría Antes de la Muerte«, salido al mercado hace escasas semanas y que los llevará por gran parte de la geografía española.
Las largas colas las que se formaron para acceder a la sala en el momento de la apertura de puertas hizo que más de uno se perdiera el inicio del show, que empezó, como estaba previsto, pocos minutos pasadas las 21:00. Comenzaron, al igual que el disco que presentan, con “Dinamítalos” y su contagioso estribillo, la más rockera “El Viaje” y el que fuera primer sencillo del álbum “La Máquina Del Tiempo” que pese a ser novedad, el público coreó como los clásicos que seguramente serán en poco tiempo.
Al finalizar este primer envite el gran Brigi Duque se dirigió al público para agradecer estar en Xixón después de tantos años y para decir que estaban presentando disco nuevo por lo que gran parte del repertorio iría dedicado a un lanzamiento que tocarían prácticamente en su totalidad. De todas formas, también habría tiempo para los clásicos, como quedo claro en la siguiente batería de temas que interpretaron. Empezando por “Tio Sam” de su álbum de debut y “Vaya Carrera Que Llevas Chaval” de su álbum de 1999 “El Catador De Vinagre”. En estos momentos la locura en la sala ya estaba desatada, varios pogos lo atestiguaban. En ese momento Brigi se acerco a una de las asistentes más jóvenes para regalarle la púa con la que estaba tocando para mayor ilusión de la muchacha.
Continuaron con otras dos de las nuevas composiciones, la cañera “Falso” y “El Duelo”, que fueron recibidas de muy buen grado por el respetable, para volver a tirar de clásicos comenzando por “Sé Dónde Vives”, en el que Brigi pidió la colaboración del público para los coros y la consiguió de forma inmediata, para continuar con “Caer” y “Me Vacío” de su anterior trabajo “La Maldición Divina”. A continuación, a ritmo de tango, Natxo Zabala cantó las primeras estrofas de “El Muro De Berlín”, con esa carraspera voz que pide el tema.
Otros dos temas nuevos, “Los Desheredados” y “El Exterminador” antes de dar comienzo a una descarga de clásicos compuesta por “El Pobre”, “Imagínatelos Cagando” con el respetable gritando a todo pulmón, al igual que con “La Almohada Cervical” donde los gritos de Heavy Metal hacían retumbar la sala.
Siguieron “El Marqués de Txorrapelada” y la salsera “El Sonajero” con la que se retiraron del escenario finalizando la actuación…,o no, por que a los pocos minutos, en los que el público no dejo de pedir su vuelta, regresaron para interpretar otra de sus nuevas composiciones, la más tranquila e intimista “Palabras Mágicas” volviendo a continuación a la senda más cañera con “Saltos Mortales” perteneciente también al disco que presentaban.
Con el publico a sus pies, gracias al buen hacer y la cercanía mostrada por Brigi a la voz y guitarra, Rafa ocupándose del bajo a la izquierda del escenario, Natxo con la guitarra a la derecha y Juan Karlos Aizpún a la batería comenzaron con la combativa “Sakeo” donde nuevamente los coros del público eran ensordecedores. Entre pogos y empujones en el foso, siempre desde el respeto mutuo y las ganas de disfrutar, arrancaron con el clásico “Aquí Huele Como Que Han Fumao” con Brigi cantando en asturiano, detalle al que tiene acostumbrado al público astur y que siempre es de agradecer.
Con “Bienvenidos A Degüelto”, que en ocasiones cambiaron por «Bienvenidos A Gijón« se retiraron nuevamente del escenario para volver a los pocos minutos y desatar la locura con “Mi Jefe”, una de las más esperadas por parte de la audiencia, dando por finalizada su actuación. Aun quedaba un último detalle por parte de Brigi con el respetable, que nada mas terminar se bajo del escenario y se hizo fotos con todo aquel que se lo pidió. Grande como pocos.
Koma son una apisonadora que sonó perfecta durante toda la actuación. No emplean tiempo en largas parrafadas que pueden romper el ritmo. La iteración de Natxo y Rafa con el público fue constante intercambiando posiciones, yendo de un lado al otro del escenario, contribuyendo en los coros o en alguna de las estrofas, mostrando que siguen siendo una máquina muy bien engrasada y que, como rezaba su álbum de regrabaciones del 2018, “La Fiera Nunca Duerme”.
Con una sala prácticamente llena, público cuyas edades iban desde los veinte hasta bien entrados los cincuenta venido de diversos puntos tanto de la región como de fuera de ella, un saludo a la gente de León y Cantabria con la que coincidí, y un grupo entregado a la causa, fue, sin ninguna duda, una gran noche para el rock y el metal. Espero que haya muchas más.
As Life Burns cumple 15 años de trayectoria y lo celebra por todo lo alto el sábado 24 de febrero en el ovetense Gong Galaxy Club, estrenando nuevos temas. La fiesta contará con los langreanos Chamako Wey en el que será el primer concierto de su nueva formación.