Resumen gráfico de la actuación de Kinkis Gruñones en la tercera edición del festival avilesino Valliniello Sound Fest celebrado el sábado 14 de septiembre.
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La asociación cultural Valliniello Sound City confirma el reparto de tiempos para las formaciones integrantes de la tercera entrega del del festival Valliniello Sound Fest que tendrá lugar el próximo sábado 14 de septiembre en las instalaciones del C.E.I.P. Fernández Carbayeda de la localidad avilesina.
El evento que mantiene su carácter gratuito dará inicio con una sesión vermú a las 12:00 horas en la plaza Pedro Menéndez protagonizada por Rock & Rockets. A partir de las 19:00 horas arrancarán el resto de conciertos en el Colegio Fernández Carbayeda con el siguiente timeline:
Además contarán de nuevo la ruta motera “Estrellas Avilés” visitando el festival y los habituales autobuses lanzadera desde Avilés para acceder al recinto.
La asociación cultural Valliniello Sound City desvela el plantel de bandas que formarán la tercera entrega del festival Valliniello Sound Fest que tendrá lugar el sábado 14 de septiembre en las instalaciones del C.E.I.P. Fernández Carbayeda de la localidad avilesina.
El evento que mantiene su carácter gratuito dará inicio con una sesión vermú a las 12:00 horas en la plaza Pedro Menéndez protagonizada por Rock & Rockets. A partir de las 19:00 horas arrancarán el resto de conciertos en el Colegio Fernández Carbayeda hasta las 3:00 de la madrugada. Un cartel que completan los langreanos Kinkis Gruñones, para presentar su segunda obra de estudio «Gruñe o Muere» publicada a principios de año. Communal Connection, trío de hard rock clásico que presentará sus primeras composiciones en el festival. El combo punk rock ovetense Servettambién con nuevo material en el zurrón, 5 temas grabados en Breakdown Studios. Los gallegos Materia Muerta que presentarán su último disco hasta la fecha «La Bestia«. El debut en vivo de Sacavera, banda de nuevo cuño formada por músicos veteranos de nuestra escena como Michell Ardura (Black Beans, Skanda) a la guitarra y voz, Arturo «Will» Fernández (Faraón Félix, Paco Jones, Intermezzo) a la batería y Javier González (Cracken, Thornados, Trito, Métodos de Danza) al bajo. La también formación de reciente creación Betty & Barney Hill, que desplegarán su apuesta por los sonidos electrónicos, el rap y el metal. Abrazando un sonido más clásico llegarán al festival Fer Espina & The Riders, trio ovetense formado por Alejandro Blanco (Igor Paskual, Real Straits) a la batería, Dany León (La Destilería, Avalanch) a la guitarra y Fer Espina (Fran Juesas, Paula Rojo, El Malo) como bajo y voz. Cierran el cartel Leather Boys, inmersos en la la recta final de la gira de presentación de su libro autobiográfico «Fairy Tales From The Underground». Además contarán de nuevo la ruta motera “Estrellas Avilés” visitando el festival y los habituales autobuses lanzadera desde Avilés para acceder al recinto.
Los langreanos Kinkis Gruñones arrancan este fin de semana la presentación en vivo de su segunda obra de estudio «Gruñe O Muere» con sendos conciertos en Oviedo y La Felguera.
Al día siguiente tendrá lugar la parada en casa. Para la ocasión compartirán tablas con Vøid, trio doom formado por rostros reconocibles de nuestra escena como Nacho y Chou de Totengott que retoman los escenarios tras una larga temporada.
Es el segundo trabajo que nos ofrecen Kinkis Gruñones en lo que va de 2023 y es que pareciera que la banda está en su momento justo de cocción. El cuarteto, que recordemos forman Rodrigo Moy en baterías, Gus Suárez al bajo, Quilo Zapico en guitarras y Pablo Zapico en voces, debutó en el mundillo con un Ep del que ya diéramos buena cuenta en estas líneas allá por el pasado mes de octubre. Tal y como nos comentaban hace escasas fechas, toda la instrumentación de este “Gruñe o Muere” se grabó en riguroso directo en el ZL Estudio (Langreo) con Zeros Gutiérrez y Daniel Condado a los mandos y el propio Gutiérrez llevando a cabo las posteriores y obligadas tareas de mezcla y masterización. De igual forma, también quedan en casa los dibujos y el diseño del CD, obra del propio Quilo.
La pequeña “Intro” con la que arranca este nuevo trabajo no podría adherirse más al propio espíritu entre lo irreverente y lo socarrón que lo atraviesa. No podría, por tanto, resultar más sincero. Ni más eficaz. El caso es que conduce hacia una igualmente kinki “Solfeo”, donde si acaso se aprecia que la propuesta del cuarteto de la cuenca ha ganado en peso. También en grasa. Sin abandonar esa peculiar y particular mezcla entre punk, rock y metal, lo cierto es que Moy mediante, arrancan este “Gruñe o Muere” con todos los cilindros en funcionamiento.
“Proletarios” saca a relucir a unos Kinkis si cabe más grasientos. Se aposentan los riffs de Quilo Zapico mientras la letra, al igual que todas las que componen el álbum obra de Gus Suárez, recapacita a su manera sobre la siempre esquiva y ardua tarea de la propia creación. “Nadie Regala Nada” exclama (o gruñe) Pablo tras el micro durante ese acelerón que anticipa el epílogo, bien rematado por Moy tras baterías. Y es que “si hay que caer, que sea siempre de pie”.
“Intemperie” sorprende por cómo introduce un groove muy comienzos de los noventa en lo que luego no deja de ser una andanada que, por forma, recuerda en cierta manera a la anterior “Solfeo”. Esto es, los Kinkis gruñendo en su encarnación más vibrante. Me agradan los riffs de Quilo durante esas partes más pesadas, así como también la línea de bajo con las que Gus atraviesa todo el corte. Con mucho uno de los más llamativos en cuanto a construcción. Amalgama de ritmos e ideas, que lo mismo guiñan levemente al grunge más incipiente, esa línea de voz reverberante y huidiza, que a unos Poison Idea del “Pick Your King” durante las andanadas más nerviosas. Ni que decir tiene que una de mis favoritas del disco y de hecho la que más ha ido ganando con las escuchas.
“Trinchera”, corte más extenso de este nuevo trabajo, despliega de inicio a los Kinkis Gruñones en su clave más árida y desgarrada. Su apartado lírico, en cierto modo su particular visión del pasado confinamiento y también un llamamiento a la libertad individual, es fácilmente mi favorita de este primer largo de los asturianos. Y mientras que el solo de Quilo pone de relieve una vez más la forma en que estas canciones vinieron al mundo, esto es, en crudo directo y sin trucos de salón, puede ser este otro de los cortes que más hacen por distanciarse del anterior Ep.
La breve “DJ. Nesfer” nos lleva de pronto a un dial poco menos que demente y desemboca en la igualmente agria “Guantazos”, que me atrae más por discurso que por composición, ese particular avance casi a tirones que tanto me recuerda a “Sacrificios” del anterior Ep. “Balas de corrupción que nunca abrieron fuego a los que cantan cara al sol”. Lo dicho, conecto más con lo que me cuenta que con la forma en que me lo cuenta.
La curiosa intro primero y la voz filtrada de Pablo después no dejan de conferirle un aire más personal y a la vez llamativo a “Máscaras”. Un corte que en lo lírico ofrecerá un discurso con poco lugar a la metáfora y cuyo espíritu siempre me recuerda a otro tema abiertamente desmitificador como es “Dogmatofobia” de Def Con Dos. Me gusta la labor de Moy aquí. La diversidad que porta su línea de batería, aunque siento a la banda algo menos espontánea que en cortes circundantes.
“Félix”, rememora fugazmente a la célebre serie “El Hombre y La Tierra” del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente mientras conduce hacia una “Lobos” donde aprecio de nuevo la curiosa línea de voz de Pablo pero con la que, en líneas generales, me cuesta horrores conectar.
Todo lo contrario puedo decir de la final “Bipolar”. Breve, apenas tres minutos, pero que desde el riff casi cercano al hardcore que ofrece hasta la llamativa letra que Gus plantea hasta los eficaces cambios de ritmo o incluso esos arranques alucinados y casi dementes de su línea vocal. Ni que decir tiene que otra de mis favoritas dentro de este primer largo de los asturianos.
En comandita con Varón y los Dandis, Damián Gutiérrez y Néstor Fernando Arias, Kinkis Gruñones amplían su particular oferta a través de once cortes de una idiosincrasia, de nuevo muy astur, que viene a continuar donde lo que dejase aquél primer Ep, al que refrenda manteniendo intacto el espíritu pero ampliando a la vez el foco para así atrapar un mayor rango de influencias. El disco, por tanto que existe en formato físico, hay quien sigue resistiendo a la tiranía del streaming, resulta así una creación más diversa y eficaz. Y aunque cortes como “Lobos” no me terminen de encajar, ahí están la final “Bipolar” o, en especial “Intemperie”, elevando la nota final. Gruñir o morir.
Fue una de nuestras primeras citas de todo 2023 y, casualidades de este mundillo, ha sido también la última. Misma banda, Kinkis Gruñones, mismo lugar Centro Social Autogestionado La Kuadra en Barros (Langreo), y eso sí, distinto motivo, que en esta segunda ocasión obedecía a la presentación de su nueva obra “Gruñe o Muere”, de la que pronto tendréis un exhaustivo desglose en estas páginas.
No costó mucho decidirse cuando el cuarteto más kinki de la región nos convocó en la que es prácticamente su segunda casa para presentarnos, literalmente hablando en familia, un trabajo que continúa la senda que abriese su Ep de comienzos de año al tiempo que añade una serie de nuevos ingredientes a su particularísima mezcla. De nuevo el peso de las letras recaen sobre el bajista Gus Suárez, en un trabajo gestado durante los días más calurosos del verano asturiano en los estudios ZL Audio de Sama De Langreo. En el reparto de roles repite Quilo Zapico como responsable de la faceta gráfica y es que el tándem formado por el 50% de Paco Jones mantiene en esta nueva andadura muchas de las costumbres de la banda donde dio sus primeros pasos un tal Ramón Lage. Una obra continuista en las formas y que no defraudará a los kinkis unidos a la causa con su ópera prima.
“Suenan sucios y grasientos como si llevasen más de dos meses sin lavarse”, reza el kit de prensa que nos entregaron pero en el fondo son buenos tipos. Lo justo y necesario de hecho para, de forma completamente improvisada y con instrumentos que ni siquiera eran suyos, tocarse tres temas. A saber: “Sacrificios”, “Proletarios” y “Bipolar”. Se disfrutó pues de buena compañía, se regó la charla con distintos brebajes y se alegró el gaznate con sus correspondientes viandas. Pero lo más importante, disertamos con ellos sobre los distintos procesos que han culminado en este “Gruñe o Muere” además de disfrutar de música diversa y conversaciones de esas en las que uno tiende lazos al tiempo que arregla esta decadente línea temporal que nos ha tocado en gracia.
Del mismo modo, nos alegró conocer los planes del propio Centro Social Autogestionado La Kuadra cara al ya inminente 2024 y la forma en que está tratando de crecer y establecerse como un punto de referencia en la región como pueda ser la Asociación Cultural Los Bancos de Atrás en Unquera que visitamos hace escasas fechas. Vaya desde aquí todo nuestro ánimo, también nuestro agradecimiento por el trato recibido y el deseo de que nuestros caminos se sigan encontrando en el futuro.
Repaso gráfico a la presentación de «Gruñe o Muere«, segundo disco de Kinkis Gruñones realizada en las instalaciones de la Asociación CulturalLa Kuadraen Barros (Langreo).
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La irreverencia y mala leche de los langreanosKinkis Gruñones alcanza su segundo episodio con la publicación de su nueva obra de estudio «Gruñe o Muere«.
Grabado en los estudios ZL Audio de Sama De Langreo con Zeros Gutiérrez y Daniel Condado a los mandos tendrá su puesta de largo para un selecto grupo de invitados el viernes 29 de diciembre en las instalaciones del Centro Social Autogestionado La Kuadra en Barros (Langreo) a partir de las 20 horas.
Ep kinki el que hoy nos llega de la mano del bajista Gus Suárez, el guitarra Quilo Zapico, el batería Rodrigo «Moy» Jiménez y la voz Pablo Zapico. Cuatro temas grabados en Turiellos, locales de la Asociación de Músicos del Nalón en abril de 2022 y posteriormente masterizados por el propio vocalista de la banda. Diseñado y dibujado por Quilo Zapico, todo queda en casa, el trabajo suena más o menos como sigue.
Es el bajo de Gus quien inaugura en “Frecuencia” este pequeño paso para los Kinkis. Arranque de sonido sucio, que economiza en riffs mientras desarrolla estrofas vivas y ágiles. Puede que no sea el estribillo que más me enganche de los cuatro. Cierto es también que el primer encontronazo con estos temas fue el directo y por ahí que su traslación al estudio llegue a perderse algo en lo que a energía se refiere.
Sea como fuere, “Sacrificios” se agazapa tras su extraño prólogo para derivar hacia unas tensiones más punk, si bien el corte acostumbra a fluctuar entre géneros casi a cada paso. Por ahí me agrada la gama de riffs que ha tramado Quilo, así como los bien disimulados cambios de ritmo. Cierto que la línea de voz avanza un tanto a trompicones. Y sin embargo, no son pocas las veces que me he sorprendido a mí mismo repitiendo ese “y quitarse de los vi-vi-vi-cios” cuando estrenaron el videoclip correspondiente meses atrás. Qué cosas.
Es “Nordeste” sin embargo la que más llama mi atención de las cuatro. Algo que no sorprende pues, en la mayor pesadez que despliega, pasa por ser la más cercana al metal de todo el Ep. La cabra, para no variar, vuelve a tirar al monte. Pablo está convenientemente más agrio y el resultado global, a ratos, me recuerda a sus casi vecinos de Dr. Nekro. Esa mayor aspereza alcanzará incluso al propio aspecto lírico, más oscuro, retorcido incluso, en esta tercera entrega.
Quizá como compensación tras ese pulso más pesado, oscuro incluso, “Puzzles” abraza sin medida un nervio decididamente más punk. Siempre sin perder el nexo de unión con el resto de cortes, pero a su vez descubriendo a unos Kinkis más vivarachos y también directos. Composición a ratos bipolar, que me agrada por la construcción de sus estrofas y cierra el Ep dejando al oyente más gruñón con ganas de más.
Es necesario vibrar en la misma frecuencia que la banda y quizá hacer algún sacrificio que otro para encontrarte en el punto cardinal exacto donde todas las piezas del puzzle terminan por encajar. Entre el punk, el rock y el metal, con una idiosincrasia muy asturiana, que bien puede recordar en fondo, que no en forma, a otro disco que pasara recientemente por estas líneas, “Perdón X El Retraso” de Ofensivos, lo cierto es que los Kinkis parecen proseguir aquella estela de los Destilería, Paco Jones y demás bandas de rock anclado entre la irreverencia y un punto de mala leche que nunca sobra. Ya contaban con nuestra curiosidad. Ahora tienen nuestra atención.