Asistimos a la grabación del videoclip «This Cowardice«, el que será primer sencillo promocional del próximo álbum de los gijoneses Drunken Buddha. Para el documento gráfico la formación ha contado de nuevo con Titi Muñoz en labores de dirección y realización. La canción cuenta con la colaboración a los coros de varios rostros conocidos de la escena asturiana como el fotógrafo Sergio Blanco, David Naves, habitual cronista de esta casa, Gil (Bestia Negra), Larry Runner (Diario De Un Metalhead) o René«Vieyu Repunante» García entre otros.
El álbum que llevará por título «III» que verá la luz en el primer trimestre del 2025 ha sido grabado en Magoo Studio con Juan Martínez a los mandos. Muy pronto más detalles del lanzamiento.
La tercera entrega del Lion Rock Fest ya tiene fecha y primera banda confirmada. La cita con el hard rock del más alto nivel tendrá lugar el 8 de noviembre de 2025 de nuevo en el Palacio de Congresos y Exposiciones de la capital leonesa.
La primera banda que conformará el cartel son Steelheart, combo liderado por el espectacular vocalista croata-estadounidense Miljenko Matijevic en la que será su primera actuación en España.
El pasado jueves 5 de diciembre se daba cita en Avilés el dúo curiosamente compuesto por dos Kikes; Kike Suárez (Roza, Flying Padres) a la voz y guitarra acústica y Kike Planelles (The Nap, Roza) a los coros y guitarra eléctrica. Eran casi las nueve cuando empezaron a sonar los primeros acordes de ambas guitarras en el coqueto ClaptonRock Bar. Nos iban a regalar un más que agradable viaje a través de los clásicos eternos del rock and roll.
El ambiente era bullicioso y cálido, colmado de gente reunida alrededor de las mesas conversando animadamente. A medida que sonaban las primeras notas, se iban sumando curiosos a los que ya nos habíamos posicionado en primera fila para no perder detalle. Aunque poco a poco se iban apagando las voces, no así el murmullo de fondo que deslucía los progresos de los artistas. Algo que siempre me ha parecido una falta de respeto hacia los profesionales. Amén de las continuas idas y venidas al baño que tenían situado a su izquierda y que no logró desconcentrarlos en ningún momento; se notan las tablas.
Si bien en un primer momento, ambos Kikes mantenían la cabeza baja concentrados en su tarea, no tardaron mucho en empatizar con el público gracias a las chanzas que Suárez intercalaba en las pausas, recibidas con tímidas oleadas de risas benevolentes. El ambiente, al poco totalmente distendido, fue ganando calor a ritmo de clásicos de lujo que comenzaba con Prince y Bob Dylan. Una vez hecha la conexión, ésta fue continua hasta el final, reflejada, entre otras cosas, en los intercambios de sonrisas entre ellos y con los presentes.
Un inicio suave con temas como «Purple Rain» que dio paso enseguida a «Roadhouse Blues«. Puñetazo en la mesa por si quedaba algún despistado en la sala. Personalmente, escuchar cualquier canción de The Doors, es como encontrarme con un viejo amigo. Kike Suárez remató el tema con el speech final de Jim: “Hey listen, listen…”, con lo que terminó de meterme en el bolsillo.
Se agradeció mucho una aportación no tan recurrente de los Rolling Stones como «Dead Flowers«, con el encantador toque sureño de la guitarra acústica. Para un par de temas, Kike Suárez animó a unirse a un amigo de entre el público, que se hizo un poquitín de rogar: “Vamos Pepe ho, venir a Avilés y que no cantes una, echa un cantarín oh, echa un canciu de esos…un aplauso pa Pepe, vecinu vuestru, experto en tonada vaqueira…”. Le pasó el testigo de la guitarra, cantando un primer tema a trío y quedando a continuación solos Pepe y Planelles. Se estaban preparando cuando sentí un respigo escuchar el inicio de«For What It’s Worth» de Buffalo Springfield, pocos riffs son tan profundamente evocadores como esas dos sencillas notas, y llegar al estribillo es como si tu canoa se acercara a la orilla en un plácido día soleado. Las formas del fortuito cantante parecían hechas para ese tema.
Entramos en el mundo de Pulp Fiction con «Girl, You’ll Be A Woman Soon» de Urge Ovekill, una apuesta segura cuando se quiere entonar a un público que ya estaba más que ganado… solo calentando motores para el clásico «Misirlou» de Dick Dale & His Del-Tones que no dejó a nadie quieto. Imposible evitar que el cuerpo siguiera los riffs de Planelles como ratones al flautista. Le siguió (como no podía ser de otra manera) «You Never Can Tell» de Chuck Berry con la que muchos nos arrancamos a bailar emulando a la pareja Uma Thurman / John Travolta en el escaso espacio del que disponíamos. Ya más calmados, cambiamos de registro a la profundamente emocional «Heroes» de David Bowie, transportándonos a la Berlín dividida.
No podía faltar la siempre bien recibida «Sympathy For The Devil» con los consiguientes coros de búhos del público (servidora, la primera curuxa) con la guitarra de Planelles dando réplica a Suárez que rematan con un crescendo de guitarras finiquitado con una explosión final espontánea de aplausos mientras el vocalista concluye con un “Que la paz del Señor sea siempre con vosotros”. “¡Y con tu espíritu!” contestó alguien.
Disfrutona «Born To Be Wild» de Steppenwolf con una audiencia totalmente entregada a voz en grito a unos Kikes algo sorprendidos y plenamente a sus anchas. Interpretaron «Rockin’ In The Free World» del maestro Neil Young para ponernos los pies en tierra y la cabeza en las nubes. Una molona«Sweet Home Chicago» continuó con el ambiente festivo que culminó con «(I Can´t Get No) Satisfaction«, resultando imposible no desgañitarse en los coros (hay pruebas gráficas de ello).
Entre los bises, Suárez nos regaló una descarnada versión de «El Último Trago» del cantautor mexicano José Alfredo Jiménez como despedida y que no pudo dejar mejor sabor de boca. Ambos Kikes, totalmente compenetrados, forman un tándem perfecto de actitudes donde se equilibran la fuerza y desenfado de Suárez con la tranquila timidez de Planelles. Una noche inolvidable, en definitiva. Una forma de vivir y transmitir la música como lo que realmente es. Donde sales de un concierto con una sonrisa de oreja a oreja, es ahí.
Es falso que haya poco rock ‘n’ roll y si no que se nos lo pregunten a quienes tuvimos la fortuna de pasar un viernes noche en compañía de Molar, Secta y Amon Ra. Cita navideña una vez más con estos últimos, predicha en cierto modo por la mitad fotógrafa de esta crónica en nuestra reciente (que no última) juntada con la buena gente de Piratas de Libertalia (enlace). Con nuestro querido Gong Galaxy Club como orgullosa sede, de buena gana nos dispusimos a combatir el frío con tres buenas raciones de distorsión sin cortar.
Sabíamos poco de los asturianos Molar. Como quiera que aún guardamos algo de inquietud dentro, siempre nos resulta agradable acudir a ciegas a según qué descargas. “Somos Molar, de Mieres, gracias por invitarnos a esta fiesta de Navidad. Vamos a tocar un poco de rock ‘n’ roll”, anuncian, y desde luego que cumplieron lo prometido.
Al menos en lo tocante a actitud. Por sonido, ya desde la inicial “Cemento” soy consciente de que ando falto de referentes para desentrañar sus influencias, que oscilan por la vertiente más ¿alternativa? del punk. Pero aún ahí puede uno apreciar el juego entre voces que proponen en “Ciudad Rota” y la energía que emana de la batería. Con una puesta en escena reducida a lo elemental, que vendría a ser una constante durante la jornada, y mucho amigo entre el público, las bromas entre unos y otros fueron bastante habituales, a buen seguro agradaron a la parte más punk rockera de la audiencia.
Dejaron algún tema más atemperado camino del final. También una pequeña broma con el merchan y, aún cuando ya digo están a mil millas del tipo de música que acostumbro a escuchar, en ningún momento resultaron pesados o aburridos. “Qué cansancio cuando el cuerpo pide abandonar”, rezaba una de sus últimas letras. Y tanto que sí.
A Secta sí podemos decir que les tenemos bien cogida la medida. Múltiples las veces que les hemos visto desde el debut “Nada Nos Va A Parar” y casi ya la certeza de que nunca fallan. “Buenas noches, somos Secta, hacemos rock ‘n’ roll y esto es “El Herrero”” proclamaba el vocalista Michael Arthur Long, y allá que se lanzaron como gato panza arriba a su particular forma de entender el género.
Esto es, canciones pegadizas y riffs de esos que siempre animan a menear el cuerpecín. Buenos detalles a la guitarra de Ger Gilsanz, una noche más gorra y gafas oscuras, ya desde el arranque y un sonido potente y equilibrado. Imposible entenderles sin los coros del bajista Pelayo Vázquez, el segundo guitarra Juan Pablo Cotera e incluso del batería Pablo Pravia en cortes como “C’mon”. Tampoco sin los paseos de su vocalista de un lado a otro del escenario en “Harto De Ti”, que enlazaron con el pulso más tendido de “Todo o Nada” y su potente final, con un Gilsanz sacando todo el jugo posible a su roja SG.
Riff mediante, “Dame Tu Miel” pudo ser una de las mejor recibidas de esta primera parte del set. Por ahí fue quedando la sensación de que la suya era una de esas descargas que irían de menos a más. La sensual y a la vez elegante “La Casa Del Blues” puede resultar uno de los temas más diferentes del set y por ahí la recibí de muy buena gana. Otro tanto se podría decir de “No Quiero Llorar”, que Arthur Long recibe con una de las voces más desgarradas de la noche. El propio vocalista terminaría por los suelos durante otro estupendo solo de Gilsanz. Más adelante, en la socarrona “Plan B”, bajaría a darse su particular baño de masas. Siempre inquieto, no le vamos a descubrir a estas alturas.
Luces mediante, es el propio público quien gana protagonismo en “Panzer”, coreando el estribillo y dejando esa sensación de total comunión con el quinteto. El propio Ger acaba por los suelos durante el solo de “Dulce Dinamita” y “Electroshock” nos demuestra hasta qué punto puede ser divertido este invento. Previo paseo de Arthur Long hasta la barra y con José Alfonso como inesperada voz espontánea llegó la hora de echar el cierre con, claro, “Nada Nos Va A Parar”. Seguramente se haya dicho en anteriores ocasiones pero si tienen suerte y se los encuentran, no duden en unirse a la Secta.
Amon Ra, qué duda cabe, son un animal bien diferente. Trío heavy / stoner / rock de auténtico estatus de culto dentro de la escena asturiana, volvían una vez más por Navidad (o en puertas de ella) para regocijo de los más sibaritas. Porque esta es una de esas formaciones que, diría un guiri, “if you know, you know”. Sin más aditamento que la fiera de portada del “Lost & Found” adornando el bombo de la batería, el trío vino a dar una lección de cómo mantener viva la llama del rock más auténtico.
Y aunque más viejos y pellejos, nosotros también, qué más se les puede pedir que ese furibundo arranque con “Anthem Of The Universe”, del mencionado disco de versiones y rarezas. Desde un primer momento llama la atención lo altísimos que están sonando. Sin moderneces y a puro ampli que diría aquél, como banda de la vieja escuela que son, y dejando claro a través de cortes como “Prometeus” que desde luego acudían a la cita con los deberes bien hechos.
“Fat Snake Blues” nos retrotrae entonces (casi) veinte años atrás, a aquél “Incarnatio” de 2005, y el viaje en el tiempo no podría resultar más placentero. Sin embargo y en honor a la verdad, sería “Caucasian Rock” la mejor recibida de esta parte inicial del set. Agradecí el nervio más heavy que le imprimieron a “Blow The Pentagram”, tremendo solo de Álvaro “Daddy” Bárcena aquí, y también el chascarrillo de Manfred: “quedan unas cuantas pero no sé si podremos con los cojones” que, claro, propició el canto (legendario ya) de “Amon Ra, grandes cojones”. “Gracias por esta comunión que era necesaria” aseveró el bajista y voz del trío.
Aunque propuestas muy diferentes en fondo y forma, me atrevería a decir que el de “Zero Fighter” fue fácilmente el riff más gordo que recuerdo en esta misma sala desde que Totengott presentaran aquí su tercer trabajo “Beyond The Veil”. El bajo del propio Manfred se aupó tan alto en la mezcla durante “High Rise” que mi cabeza no lograba pensar en otra cosa que no fueran las leyendas británicas Motörhead. Tremendo Dani “Little Thunder” Bárcena aquí, para sorpresa de nadie. “Rock ‘n’ Roll I Do” porta también cierto espíritu Kilmister. Aquí el trío se tomaría un pequeño y merecido descanso con la más tendida y en cierto modo algo alucinada “Spirit Caravan”, con el siempre particular registro de Manfred encajando al dedillo.
Única entrada en falso del set, un pequeño percance con los tapones para los oídos, que la banda resolvió con su habitual buen humor, precedió a la versión del “Leavin’ Here” de Eddie Holland, que ya versionaran los propios Motörhead), que nos pilló con el pie cambiado a más de uno. No así la ineludible “Pedal To Metal” del estupendo “Slaves To The Moon” de 2007. También de aquél segundo trabajo era una “Betrayed!” de la que, evidentemente, tampoco quisieron olvidarse y su público más heavy, que lo habrá, a buen seguro agradeció. Y mientras que “Band Plays On” detona una vez más el mencionado cántico, “Power & Zumizion” vuelve a llevar las revoluciones a la zona roja con una interpretación realmente furibunda.
“Come And Get It” de su (hasta ahora) última referencia discográfica mantendría viva esa llama de los Amon Ra más nerviosos y el habitual cierre con “Ace Of Spades” de cabezamotor sellaría otra gran noche para ellos. En dura pugna en lo que a público se refiere con la otra cita de la jornada, la descarga de Zigarros en la gijonesa Acapulco, el trío ovetense rubricó una vez más su bien merecido estatus de culto. Hoy en día e internet mediante, estas canciones se pueden disfrutar hasta en el rincón más inhóspito del planeta, pero de momento el privilegio de poder vivir, con cierta periodicidad, las descargas del trío, le corresponde solo a unos pocos elegidos. Esperando ya por la siguiente.
Podríamos decir que la cosa se dio más que bien. El antes, el durante y el después, con el consiguiente aluvión de anécdotas que derivan. Pero como viene siendo habitual no podríamos cerrar esta crónica sin mandar un abrazo a los habituales de siempre, agradecer a Humo Internacional, sala y músicos todas las facilidades y, ya saben: nos vemos en el siguiente.
Fin de semana de intensa actividad que tras la actuación deAeternal Queen en la Sala Acapulco de Gijón el viernes 14 de diciembre (crónica) me llevó hasta tierras mierenses el sábado para acudir a la descarga del power trío Sacavera. La cita tuvo lugar en la Cervecería La Fontana, es todo un lujo que cada vez más locales apuesten por la música en directo. La experiencia no pudo ser más gratificante. El local se encontraba a rebosar, con gente fuera que no pudo entrar ya desde minutos antes de que los músicos comenzaran su actuación. Espero que este éxito anime a los responsables de La Fontana a repetir la experiencia en el futuro.
Pasando unos minutos de las ocho y tras las pertinentes pruebas de sonido que, a mis oídos fue impecable durante el resto de su actuación, salieron al improvisado escenario Michell Ardura (guitarra y voz), Arturo «Will» (batería) y Javier González (bajo). Este power trío de reciente formación me había dejado muy buena impresión en su paso por la pasada edición del Valliniello Sound Fest (crónica) y tenía ganas de ver cómo defendían sus temas en un set completo.
Arrancaron con “Todo Va Bien”, como comentaba con muy buen sonido desde estos primeros compases, más valorable aun teniendo en cuenta lo parco de la instalación. Siguieron con la presentación de “Invisible”, tema que dedican a los afectados de Alzhéimer con un sonido envolvente gracias a la eficaz labor de Will a la batería.
A continuación, tocarían “Decepción” con un claro aire a Motörhead, sin duda una de sus influencias que se deja sentir en gran parte de los temas, aunque Sacavera sabe darle su toque personal, causando a la vez esa sensación familiar e innovadora que pocos grupos consiguen transmitir. Siguen con una especial dedicatoria al infame Netanyahu para presentar “El Hombre del Saco” para después, regalarnos una potente línea de bajo, claramente influenciada por el maestro Steve Harris y realizada con maestría por Javi, que serviría de introducción a “Mentiras”.
Presentan a continuación “La Chica de la Curva” como una canción inspirada en Ilegales y es notorio que tiene un cierto regusto a los asturianos, aunque como decía, sin perder la personalidad que los de las cuencas le otorgan. Con la siguiente “Guaje” pasan a la interpretación en asturiano en una letra divertida, comicidad que se vio reforzada por la caída de un vaso mientras la letra decía “Quién Va a Limpiar Esti Estropiciu”. Tras “Ignorantes” tocan la primera versión del set el “Helter Skelter” de The Beatles, al que también dan un toque muy personal pero familiar. Vuelta a sus composiciones con “Te toca a ti” para seguir con una versión de, la que a buen seguro es otra de sus influencias, la banda australiana Wolfmother y su “Woman”.
Con “La Pieza del Puzzle” podrían fin a la primera parte del show pasando a agradecer a los asistentes su presencia, a los responsables de La Fontana las facilidades y presentar a los miembros del grupo. Pero no sería el final pues, las atronadoras peticiones de “otres tres” por parte de la nutrida audiencia, coreadas desde incluso antes de que hicieran la parada, obligaría a los músicos a coger de nuevo sus instrumentos para interpretar las, quizás, más extrañas versiones del set, por lo dispar con la propuesta que ofrecen “Higher Ground” de Stevie Wonder y “Fortunate Son” de Creedence ClearwaterRevival. El reloj mandaba y no quedaba otra que poner fin a la actuación a pesar de las continuas peticiones de más por parte del respetable y de lo bien que parecía estar pasándolo el grupo con continuas interacciones entre ellos, chupitos de whisky incluidos, y con los presentes.
Pese a ser una de sus primeras actuaciones los Sacavera sonaron muy compenetrados, es patente la amplia experiencia que atesoran cada uno de los músicos. Disfrutamos de muy buen sonido y un ambiente impresionante, así que solo queda esperar que podamos repetir la experiencia en el futuro. Muchas gracias al grupo por la cercanía mostrada y un saludo a los no pocos amigos y conocidos que allí nos congregamos. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
Los renovados Automatic Kafka nos invitan a la premier de «The Taster» el que será el primer sencillo de su próximo disco.
Si bien ya pudimos escucharlo en vivo en el mes de abril durante el concierto en el gijonés Tizón Sound que finalmente sirvió de despedida a su vocalista Fab Martorano (crónica), a través de esta presentación Automatic Kafka ofrecerá la visualización del videoclip realizado ya con su nuevo vocalista Adolfo Alonso (Electric Alligators, Black Coffee, Half Black) al frente.
Una canción en que la banda rinde homenaje a la figura del legendario Bon Scott y sirve como anticipo a una esperada próxima obra de estudio continuación de aquel excelente «Metamorphosis» (reseña) editado en el 2020. La velada contará con la interpretación en vivo de cuatro temas y una posterior rueda de prensa para conocer los pormenores de la grabación y planes de futuro de la formación. En H.M.B. daremos cuenta del evento a través de un «studio report» que publicaremos en la mayor brevedad.
Tres años después de aquel concierto post pandemia en la avilesina factoría cultural (crónica aquí) los siempre añorados Amon Ra retoman los escenarios para otra cita navideña especial. En esta ocasión la cita con el trio hard “stoner” rock tendrá lugar el viernes 20 de diciembre en el Gong Galaxy Club de Oviedo acompañados por Secta y el combo punk mierense Molar.
Formados en el año 2003, Amon Ra editaba sus dos primeras maquetas (God Rising y Science Rock) para realizar sus primeros conciertos por Asturias. En el año 2004, logran el primer puesto en el VIII concurso de rock “Villa de Mieres” y en el VII “Ciudad de Oviedo”. Ese mismo año graban su primer disco “Incarnatio” producido por Willy Vijande y grabado en los Estudios Euram en Madrid que vería la luz a principios del año 2005 a través de XL Producciones. A finales del año 2006 en los Magoo Estudios de Oviedo graban un esperado segundo disco, de nuevo con la producción de Willy Vijande. En el año 2007 veía la luz “Slaves To The Moon“ a través de Throne Records. En su corta trayectoria llegaron a compartir escenario con formaciones del calibre de Motörhead, Offspring, Supagroup o los californianos Nebula en el XVII Nel Nome del Rock Festival celebrado en Palestrina (Italia). En los últimos tiempos retoman esporádicamente la actividad en directo con conciertos especiales los años 2018, 2019, 2020 y 2021.
Por su parte Secta continuará con la defensa en vivo de su segundo álbum «Panzer» (reseña aquí) tras la presentación en el mes de septiembre en la factoría cultural de Avilés (crónica). Cierra el cartel Molar, banda de punk/noise nacida en el 2019 en Mieres con ex miembros de bandas como Helltrip, Montañas, Trust Nothing, Another Kind Of Death o The New Ones.
La otrora popular (hasta el punto de que los mismos Obús la incluyeran en uno de sus temas) sala Tizón de Gijón vive una segunda juventud en la que no faltan citas imprescindibles para los amantes del rock y del metal en sus muchas vertientes. En esta ocasión fue el turno de los asturianos Crudo, que se encuentran celebrando sus quince años de trayectoria con la reedición del que fuera su disco debut “Somos Crudo”, dándole un lavado de cara y presentándolo en una edición rebautizada como “Somos Crudo 2024”, que incluye la regrabación de los temas originales y, por primera vez, una cuidada edición en vinilo que hará las delicias de los amantes de ese formato.
Por tal motivo nos acercamos a la sala para disfrutar de la descarga en directo de esas composiciones. Con un poco de retraso frente a la hora prevista, en torno a las 21:45 salen a escena Víctor Vivar (guitarra y voz), Luis Melero (bajo y voz), Adrián Simón “Petu” (batería) y Javier Colero (guitarra y coros) paracomenzar a desgranar el álbum que presentan, interpretando los temas en el mismo orden en el que se plasman en el plástico. Empezando por la muy coreada “El Avestruz” para seguir con “Jugando Sucio” y “Sin Perdón”. Unos problemas con la guitarra de Víctor le obligaron a cambiar de instrumento a mitad de canción, aunque ese pequeño contratiempo no detuvo la energía que transmitían ya desde los primeros compases. Al finalizar la mencionada “Sin Perdón” nos dieron la bienvenida y, sin apenas respiro, arrancaron con la más tranquila “31 de Enero” para volver a subir las revoluciones en “La Espiral”.
Luis derrochó toda su energía sobre el escenario, y con sus interminables movimientos y sonrisas contagió a todo el público que, a esas alturas, ya estaba completamente entregado a la banda. Impresionante la pegada de “Petu” tras los tambores en el que dando un empaque bestial a todos los temas. Pasaron por “El Cuarto” y con el público ya efervescente interpretaron “Miedo A Caer”. Con la también muy coreada “Ella Es La Ley” finalizarían el repaso a ese “Somos Crudo 2024”.
Pero la fiesta no había hecho más que empezar y, sin apenas presentación, continuaron con uno de mis temas favoritos y, a juzgar por la respuesta, también del público en general, la ganadora del Premio AMAS a la mejor canción de rock en 2022, “Otro Ladrillo En La Pared”. Momento que aprovecharon para anunciar decir que están preparando un nuevo disco y tocar el primer adelanto del mismo la rockera “Zapatillas de Cuadros” pasado a continuación a la más punk rock de profundo mensaje “El Equilibrista” perteneciente a su anterior trabajo “Negociando El Equilibrio”. A continuación, seguirían con “Frágil”, segundo single de su próximo disco previsto para el 2025.
Tras reconocer que una de sus mayores influencias está en los grandes Barricada dedican “Tras Tus Pasos” al fallecido y muy recordado Boni, una primicia de su nuevo disco que ha visto la luz en el momento de publicar esta crónica. Encaran la parte final del concierto con la reivindicativa “Ya No Creo En Nada” de su disco de 2016 “Héroes, Esclavos y Traidores” para seguir con “Quiso Escapar” y “Recuerdos” del ya lejano “Cicatrices”, ofreciendo un recorrido por su discografía pasada, presente y futura. Cierran el circulo perfecto de su actuación con la inicial “El Avestruz”, en esta ocasión aún más coreada por todo el público.
El sonido, sin ser excelente, dadas las características propias de la sala, fue muy correcto y permitió diferenciar perfectamente los distintos instrumentos y la labor vocal que compartían, como viene siendo habitual, entre Víctor y Luis. La iluminación, mejor que en anteriores ocasiones, aunque dejaba algunas zonas oscuras, dificultaba la labor de los fotógrafos e impedía, en ocasiones, ver con claridad a los músicos. Pese a ello Crudo dieron un concierto notable, dando muestras de estar disfrutando y en todo momento con una energía sobre el escenario que se contagiaba de forma inmediata entre el público, y con un repertorio que ofrecía una buena muestra de toda su discografía y de lo que está por venir resaltando, como era de esperar su “SomosCrudo 2024”.
Visto lo acontecido es seguro que tendremos Crudo para rato, así que no faltarán ocasiones de disfrutarlos de nuevo. Un saludo a los habituales que allí nos congregamos, agradecer a la organización las facilidades y nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.