Secta En Busca De Nuevo Vocalista

Sorpresivamente los hard rockeros Secta anuncian la búsqueda de nuevo vocalista que tome el relevo del enérgico Michael Arthur Long. Este es el comunicado con el que la banda daba a conocer su nueva situación:


Secta te está buscando…
Atención cantante! Si tu voz es pura dinamita, las letras directas no te intimidan y derrochas energía y actitud ESTA ES TU BANDA.
Buscamos a un soldado del Rock que no tenga miedo a embarcarse en nuestro PÁNZER.
Y recuerda… NADA NOS VA A PARAR.

Contacta con la banda a través de mensaje privado en sus redes sociales o vía mail: sectarockband@gmail.com

Agenda: Sex Museum + Automatic Kafka en Oviedo

Noche de celebraciones la que protagonizarán el sábado 11 de octubre Sex Museum y Automatic Kafka en las instalaciones del Kuivi ovetense.

Los madrileños regresan a nuestros escenarios tras su paso por Gijón el pasado año (crónica) para celebrar en esta ocasión su 40º aniversario. Cuatro décadas de riffs imparables y energía desbordante en directo para ser un pilar fundamental del hard rock patrio.

Por su parte Automatic Kafka conmemora su 15º año de vida inmersos en la gira promocional de su nueva obra de estudio «Inmortal» con la que han recorrido la geografía estatal y les llevará en mayo del 2026 a Escocia como parte integrante del Bonfest, que se celebrará en Kirriemuir, ciudad natal de Bon Scott.

Entrada anticipada 20€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://kuivialmacenes.es/event/sex-museum-automatic-kafka/

Crónica: Europe + Baja California + Be For You (Oviedo 13/9/2025)

Europe venían a la ciudad y en Heavy Metal Brigade no íbamos a desaprovechar la oportunidad de traeros todo cuanto la velada diera de sí. Acompañados de los leoneses Be For You y los asturianos Baja California, los mentideros hablan de una cifra de tickets vendidos superior a los cinco mil. Una venta nada desdeñable habida cuenta del complicado mes en que nos encontramos o que ellos tuviera cita gratuita, la jornada siguiente, en tierras salmantinas, lo que a buen seguro restó un buen puñado de fieles seguidores del combo nórdico.

Son casi las ocho cuando Be For You hacen suyo el escenario de La Ería. Dos grandes pantallas electrónicas en los laterales más el pantallón del fondo ayudan al quinteto, que ya desde la inicial “Nothing Last Forever” ofrece visos de su gran clase. Pese a proceder de la comunidad vecina, no es una banda que se prodigue en gran medida (nosotros les vimos en aquél primer Lion Rock Fest de tan grato recuerdo) por aquí y la sensación que fue quedando es la de que venían con todo para conquistar la complicada plaza asturiana. Ángel Díez se desvivía al micro por implicar a la gente. “This Distance Between Us” deja, de hecho, elegantes líneas de teclado, ejecutadas siempre por el también guitarrista Alfredo Arold. “Light” deja quizá su lado más crudo, siempre dentro de las férreas fronteras del hard melódico, mientras que el final “The Things I Never Told You” funciona como perfecto broche. No fue mucho el rato del que dispusieron, gajes de este tipo de citas, pero a buen seguro, quien más quien menos, se quedó con su copla.

Los locales Baja California no lo iban a tener tan fácil. Percances de última hora recortarían inevitablemente el set, de tal modo que para cuando irrumpen sobre el escenario, uno percibe un cierto nerviosismo en las filas de los asturianos. Así las cosas, que su arranque fuera con algo llamado “El Mejor Error” no deja de arrastrar consigo un cierto grado de ironía auto impuesta. Desatados tras dejar atrás los nervios del arranque, de seguro vemos a una banda mucho más a su gusto en “Reina De Hielo”, con Manu Roz alentando a su banda y también a los muchos fans que se acercaron a verles.

Para los más despistados, el electrónico de fondo acompañaba con versos sueltos de alguno de los temas. Y por ahí uno percibe que “Polvos Mágicos” y dada la reacción de la gente para con la canción, puede pasar por ser una de sus composiciones más redondas. Dada la ubicación del evento, Roz quiso tener un gesto con el equipo de la ciudad, calzándose la azul zamarra del Real Oviedo. Fue ahí, en “Dueños De La Noche”, que Javi dejó uno de los mejores solos del set, jaleado por la audiencia a petición del propio vocalista. Hubo tiempo de bajar a la valla y buscar con la mirada a sus no pocos correligionarios. Y de cerrar finalmente con la siempre enérgica “Electricidad”. Atendiendo al propio setlist de la descarga, los percances que comenté al comienzo se llevaron por delante buenos temas como “Mil Mañanas” o “Años Atrás”, restando amplitud y versatilidad al set, pero como diría aquél, bien está lo que bien acaba.

Cuánta iba a ser la nostalgia que emanaría de Europe a su paso por Oviedo. La banda, muerta de éxito en 1992 y revivida, John Norum mediante, once largos años después, demostró ante todo estar atravesando un momento más que dulce. Lo cierto es que seguía el goteo de gente a escasos instantes de que la intro nos pusiera sobre aviso. Antes habíamos coreado el “Rock You Like A Hurricane” de Scorpions que sonó por PA como si el propio Klaus Meine se encontrase en el recinto.

El potente arranque con “On Broken Wings” ya deja entrever que el sonido durante el set va a ser el de las grandes citas. Y que Joey Tempest parece haber hecho un pacto con alguna oscura entidad maligna. Muy activo ya desde las primeras estrofas pero, sobre todo, dueño aún de registro tan limpio y firme como elegante y potente. Un frontman en toda la extensión del término. El que brilla en la más tranquila (y muy coreada ya) “Rock The Night” es su fiel escudero John Norum. El de Vardø confeccionó una gran selección de riffs y solos amén de mostrarse aparentemente afable y no dejar de regalar púas a las primeras filas casi en todo momento.

Sea como fuere, siento que uno de sus puntos fuertes como banda, es el modo en que ni mucho menos se ciñen en exclusiva a la nostalgia a la hora de trazar los setlists. Ahí destaca esa pronta “Walk The Earth”, con el electrónico de fondo a juego, y que no hizo sino amplificar el discurso de su habitual hard rock. Creemos que es algo que les honra. Con eso y con todo, cuando la banda pone en el punto de mira a sus fans más acérrimos, y recupera la siempre potente “Scream Of Anger”, uno no puede por más que pensar cómo es que Europe parecen estar en mejor estado de forma que nunca. Pertrechado tras el kit de batería, el zurdo Ian Haugland pondría toda la carne en el asador.

Ellos optaron entonces por la que puede ser una de mis favoritas de todo el set, “Sign Of The Times”, del fenomenal “Out Of This World” de 1988, introducida por las teclas de Mic Michaeli, estrella en la sombra de la agrupación nórdica y auténtico pegamento de su particular sonido. Con especial acento, claro, en los cortes de su primera etapa. Elegancia, distinción y Oviedo rindiendo palmas en el tramo final. “¡Oviedo! , ¡Cachopo! , ¡Sidra!” bromeaba Tempest desde la parte frontal del escenario. Allí había dispuestos dos grandes podios, que tanto él como Norum no dudaron en usar a lo largo de la hora y media que nos brindaron. Por ahí, la relativamente reciente “Hold Your Head Up” puede que quedara algo deslucida. Y es una pena porque Norum dejaría un buen solo aquí, amén de unos coros más que dignos.

Pero claro, todo palidece cuando Michaeli introduce una del cajón de las ineludibles: no otra que “Carrie”, aquél inmortal baladón del “The Final Countdown” de 1986. La Ería se desgañitó al tiempo que inmortalizaba con sus teléfonos móviles tan indicado momento. La descarga iría entonces del amor, a la guerra. “War Of Kings” supuso un soplo de aire fresco, sirviendo además para que Haugland se desfogara en su tramo final. Tempest se iría entonces para volver de inmediato acústica en ristre. Ahí, bromas con el público mediante (me voy, me quedo…) y al alimón con miles de gargantas ofreció una “Open Your Heart” en su versión más tranquila y acomodada. Otro de los puntos álgidos.

En “More Than Meets The Eye” el veterano vocalista (62 años) demostró que aún le quedaba suficiente gasolina en el tanque. Del rush final, “Last Look At Eden” es la única de su segunda etapa que aguanta frente al gigantesco empuje de sus canciones más clásicas. Sea como fuere, lo cierto es que resultaron de lo más disfrutables fuera cual fuera el registro. Como cuando Tempest emerge con una blanquísima Les Paul para enfrentar “Ready Or Not” primero y enlazar, ya sin la seis cuerdas, con una “Superstitious” donde se permiten el lujo de introducir un guiño al “No Woman, No Cry” de Bob Marley, amén de las habituales presentaciones. Más clase que el que la inventó.

Para los bises, no por predecibles menos divertidos, quedaron “Cherokee”, con una pequeña intro de batería de Haugland, y su himno por antonomasia, “The Final Countdown”, con la banda dando saltos, mostrando una pasión inasequible al paso de los años, La Ería dejándose las cuerdas vocales y ese casi proverbial solo de John Norum, fácilmente uno de mis veinte, diez, incluso cinco solos favoritos de la historia de esto. Casi nada.

Como historia fue lo que los suecos escribieron a su paso por la capital. Difícil, muy difícil lo tiene el Ayuntamiento para, de hoy en un año, encontrar un nombre capaz de reunir a alrededor de cinco mil fieles en La Ería y que sea capaz de ofrecer un show de nivel semejante. Conduciendo de vuelta a casa, los nombres que se nos ocurrían se podían contar con los dedos… de una sola mano.

Huelga decir, porque es enfermedad ya, que la noche siguió para el esforzado equipo de Heavy Metal Brigade, pues aún tuvimos tiempo de acercarnos hasta la Plaza Feijoo para contemplar un buen rato a la buena gente de Zålomon Grass, trío de vintage rock y psicodelia por el que hay cierta predilección en esta casa. Pero esa, como suele decirse, es otra historia. Por ahora no queda más que agradecer a promotora y Ayuntamiento por las facilidades prestadas, mandar un saludo a la mucha buena gente con la que departimos a lo largo de la tarde / noche y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Raposu Rock 2025: Novedades

La 9ª entrega del festival Raposu Rock presenta novedades en su cartel. La gala solidaria tendrá finalmente como protagonistas a Drunken Buddha, Pripyat que toman el relevo de Brutalfly, Sacavera y Jeremías El Babuino. La cita tendrá lugar el sábado 6 de diciembre en la gijonesa Sala Acapulco.

Manteniendo su santo y seña, la recogida de alimentos con destino a la cocina económica de Oviedo, aportando un kilo de alimentos no perecederos se entrará en el sorteo de CD’s de los grupos participantes. El objetivo este año es superar los 2500 kilos de alimentos. El precio de la entrada anticipada es de 10€ (13€ en taquilla). Venta física disponible en los siguientes puntos:

Crónica: Rockvera Fest (Corvera 30/8/2025)

Regresó el  Rockvera Fest y lo hizo por todo lo alto. La alta afluencia de publico, ya desde la sesión vermú de la mañana, vino a confirmar por un lado la buena salud del festival, de la cual nos alegramos, pero también el acierto del cartel elegido. A saber: Ochobre y Tribute Against The Machine por la mañana, Maverick,  November, La Tarrancha, Leize y Dünedain. Una oferta, como viene siendo santo y seña de la casa, de lo más diversa, que se desarrolló en una jornada de altas temperaturas. El calor llegó a ser sofocante a lo largo del día, pero nada en comparación con el cariño que la fiel audiencia brindó a las distintas formaciones del cartel.

Nosotros cumplimos con lo nuestro y llegamos pronto. Recogimos nuestras acreditaciones, atento y raudo el equipo del Rockvera ya desde primeras horas, y bajo un sol de justicia nos acercamos a ver a la buena gente de Ochobre. “Entamaremos esto, peña”, nos pregunta Reichel Machinee. La también voz de La Mørgue derrochó fuerza y carisma ya desde el arranque. La gente se fue sumando gradualmente y su particular manera de entender el punk rock cayó de pie el pasado sábado en Corvera. La descarga, que se produce en la calle, en la puerta misma del teatro el Llar, iba sobre ruedas, aunque muchos buscaron la sombra de los árboles o del propio recinto y no seré yo quien les culpe.

Sea como fuere, Ochobre no perdieron la oportunidad de traer de vuelta a Java, anterior batería de la formación, para tocarse un tema con la banda. Punk rock contestatario y mucha energía para empezar el día de la mejor manera: disfrutando de buena música en vivo y de una banda que realmente parece disfrutar sobre las tablas. O, en este caso, el asfalto. Ochobre se despedirían con su ya habitual “¡Autodefensa, muyer!”. Al igual que sucedería más adelante con La Tarrancha, su sonido se encuentra en las antípodas del tipo de bandas que os solemos traer por aquí. Aun con eso, siempre es un gusto encontrárselos.

Tribute Against The Machine son ya unos clásicos del certamen. El cuarteto, en riguroso homenaje a Tom Morello y cia, ofreció en la matinal corverana muchas de las razones que convirtieron a R.A.T.M. en una de las bandas más excitantes del planeta música. Apuesta segura para la organización, ya era mucha la gente que se agolpaba a aquellas horas. “Bombtrack” dio una vez más el pistoletazo de salida y T.A.T.M., que gozaron de un gran sonido ya desde las primeras notas, pusieron a bailar a Corvera. A los propios que ya estábamos, a algún que otro extraño que pasaba por allí.

Al set le faltan pocas joyas del repertorio original. “Bulls On Parade”, “Guerrilla Radio”… Los Azure Nacho (batería), Rojo (bajo) ponen la base rítmica, J.M. Navarro “Nava” se mete en la piel de Zack De La Rocha y el Onza Markos hace las veces de Tom Morello. Puede ser que “Snakecharmer” pase algo inadvertida, que es justo lo contrario que ocurre con “Take The Power Back”. En “Township Rebellion”, Nava puso a prueba nuestras articulaciones mandándonos al suelo. En el corazón mismo del set iba a tener lugar un pequeño homenaje a Daniel “Danielín” Jiménez de Anarquía Positiva, recientemente fallecido. Don Nadie se sumó al cuarteto y juntos interpretaron “Toma El Poder” de la histórica formación asturiana.

Puede que echara en falta un corte como “Sleep Now In The Fire”, por lo mucho que el riff invita a mover nuestros desgastados cuerpos. Pero cuando ves al público volverse totalmente loco (y mira que era temprano) con “Killing In The Name” (“¡la lechuga está pocha!” cantaron algunos), caben pocas quejas más allá de aquellas achacables a las bandas tributo.

Maverick nos parecen una banda en constante crecimiento y su paso por el Rockvera vino en gran medida a refrendar esta idea. No es ya el ímpetu con el que hacen suyo el escenario del Llar, algo que se presupone en una formación joven como ellos. Es la forma en que han sabido dar forma a un setlist que bebe del punk pero se alimenta de influencias muy diversas. Es algo que explica la mucha gente que, cuando faltan cinco para las siete, está sin perder ripio en el teatro.

Pero como los duendes del directo son así de puñeteros, ellos se quedaron sin sonido por PA en uno de sus cortes iniciales. Toda vez resueltos los inconvenientes, recordaron sus primeros pasos como banda a través de la iniciática “La Espiral”. En “Cometas” su habitual punk multi influencial se alimentó de riffs más contundentes, mientras que “Luces De Ciudad” ofrece ahora a unos Maverick más diversos, alternando calma y melancolía con rabia y sentimiento. No faltó su ya habitual revisión del “All I Want” de A Day To Remember, ni tampoco sus buenos pogos y bailes durante “Travis Bickle” o los agradecimientos al gran Felipe Suárez, fotógrafo oficial del festival y mierense como ellos. Lo dicho, andan con la flechita para arriba y nos alegramos infinitamente.

A November, superbanda de hard rock de reciente creación, les iba a tocar lidiar con los nervios del estreno. Venían además con sorpresa, la presencia de Kay Fernández (compañero del guitarra Diego Riesgo en Drunken Buddha) tras la batería y un disco, “The Long Way Home”, que pasó con buena nota por esta página. Dice algo bueno de la nueva banda de Dani G. (Darksun, Last Days Of Eden) la mucha gente que se acercó a verles, aun cuando al disco le faltan unos días para su presentación en sociedad.

Pero es que “Tear Down The Kings” ya demuestra que Dani G. está de lo más cómodo en esta nueva piel de puro hard rock. Con la chaqueta y las gafas, dirigió a los suyos con gesto risueño, entregando buenas líneas de voz ya desde el comienzo y sabiendo delegar en sus compañeros según la ocasión lo precisara. Como cuando Diego Riesgo toma la tarima (y el podio) para su primer solo de la tarde. Ellos se traían muy estudiado el set. “One Of A Kind” suena chulesca incluso. November enlazan con “Egomaniac” y, por entrega tanto de ellos como del atento público del Rockvera, todo parece estar donde debe.

Alex Tilles, Gibson SG en ristre, echaría mano del slide para el riff de “Vegas Queen”, quizá uno de los cortes que más creció en esta traslación al directo. Estábamos en Las Vegas, después de todo, como bien se encargó Dani G. de recordarnos. Del mismo modo, comentó la suerte que tuvieron de tener nada menos que a Bumblefoot colaborando con ellos en el corte “Never Lose Your Hopes”. Aquí Diego haría de nuevo suyo el podio y deleitaría a Llar con uno de los mejores solos del set. Me atrevería a decir que de la jornada incluso. Dani G. haría suyo entonces el teclado que se encontraba junto al kit de batería, asegurándonos que, “aunque nunca llueve eternamente, a veces el cielo se nos cae encima”. Era el momento, claro, de “Skyfall”. Inciso en clave de balada, que amplió los márgenes del show dejando su nota más emotiva. Nos agradó lo profundamente orgánicos que sonaron. No hubo más coros aquí que los que Fer Espina, Alex Tilles y, ocasionalmente Diego Riesgo, nos brindaron.

Tuvo que ser precisamente durante una estupenda interpretación del tema que da nombre al debut, “The Long Way Home”, que una cuerda de la preciosa Les Paul de Riesgo dijera basta. Él no se achicó ante el percance, quienes le conocéis sabéis de sus muchas tablas, y toda vez concluido el corte echó mano de otra seis cuerdas y encaró la recta final como si nada hubiera pasado. Dani G. aprovecharía entonces para llevar a cabo los obligados agradecimientos. También las presentaciones. Y comentar lo curioso que resultaba montar “un proyecto de rock americano y presentar el disco en Las Vegas”. Para el final quedó producción propia, “When The Door Is Closed” y ajena, con el clásico de GotthardAnytime, Anywhere”. No se nos ocurre mejor puesta de largo. Un acierto y grande de la organización y una banda con mimbres suficientes como para conseguir grandes cosas. Esperamos ser testigos.

La Tarrancha supondría entonces un giro radical al cartel. Su ska punk pondría a saltar y bailar al Rockvera, empastando reivindicación y fiesta con soltura y decisión. Un poco como sucediera con Ochobre a la hora del vermú, su sonido tiene difícil encaje en un medio como este. A decir verdad, sus conciertos siempre resultan agradables y, por ahí, nos ganan.

El trombón de Fabien Díez echa humo. Ellos llevaban veinte años sin tocar en el Llar, como bien se encargó de recordarnos Delfo Valdés, voz de la numerosa formación asturiana. En lo personal y de las veces que he coincidido con la banda, podría decir que la del sábado pasado fue la que más me enganchó de todas. La conexión con la gente, el sonido tan redondo que ofrecieron. Todo fraguó para ver una gran versión de ellos. Hubo recuerdo a Las Seis de la Suiza, cantos antimilitares, pogos, bailes, fusión y mucha energía. Incluso una pequeña re interpretación de “Cherry Coke”, sintonía de cierto refresco de los años noventa. Se despidieron con “Aprendiendo A Correr”, mostrándose infalibles una noche más.

A Leize le tocaba llenar el Rockvera con su clásica encrucijada entre rock urbano y heavy metal. Banda con cierto estatus de culto, que no se prodiga en exceso por nuestra región, pero que recibió un calor y un cariño por parte del público como hemos visto muy pocas veces. De entrada llama la atención la intro que utilizan, no otra que la sintonía de “El Hombre y La Tierra”, la celebre docuserie del malogrado Félix Rodríguez De La Fuente.

Tras ella, “Acosándome” supone un pistoletazo de salida de puro rock and roll enérgico y vibrante. Félix Lasa, puro carisma, dirigió al cuarteto sin perder la sonrisa. Muy risueño, mostrando su característico registro y dejando claro, ya desde el arranque, que esta iba a ser una noche para el recuerdo. Y es que Leize, visto lo visto el sábado, parecen atravesar un momento más que dulce. Porque cuando atruena el doble bombo de Ibi Sagarna en “La Rueda”, el Llar corea aquello de “por tu libertad nadie luchará” y ellos enlazan con el pulso más hard de “Caminando”, no queda otra que rendirse.

Fue un gran inicio de show. Y Mikel Lazkano, preciosa Epiphone blanquinegra en ristre, disfrutó de lo lindo sobre el escenario. O sobre la oportuna tarima. “Futuro Para Mí” mostró entonces un cariz más urbano. Leize fueron construyendo canción a canción, riff tras riff, un set atractivo por diverso. Es algo que se hace notar cuando enfrentan “Mi Lugar”, de aquél “Deriva” de 2019, y de pronto emerge un rock and roll clásico y elemental, con quizá el Lasa más chulesco de todo el set. El siempre inquieto bajista Toño Rodríguez y Lazkano se harían uno en la tarima durante el solo. Alberto P. Velasco, bajista de Dünedain, no perdía ripio desde un lateral del escenario.

Hundiéndome En La Noche” pondría altas dosis de feeling al set. Del solo aquí se encargó el propio Félix Lasa. Al público se le contagió el buen rollo que se respira entre ellos. También su energía. Toño no paró un solo instante, sudando de lo lindo, dejándose la piel con un único propósito: defender el legado de Leize tal y como se merece. Pero es que además, el de “No Me Da La Gana”, con esa catarsis grupal en la tarima, pudo ser otro de los mejores solos de todo el festival. Ellos pondrían entonces una pizca de calma. Lasa se quiso acordar de quienes han sufrido la devastadora ola de incendios de las semanas anteriores, dedicándoles “A Tu Lado” del ineludible “Buscando… Mirando” de 1989. La gente se desgañitó de lo lindo aquí.

La más reciente “Imparable”, es pura idiosincrasia Leize en forma y letra, pero es “No Podrán” la que entrega una versión más poderosa del cuarteto, inasequible aún al desaliento. El final, no por esperado resulta menos contundente. Y es que quien más quien menos se volvió absolutamente loco cuando enfrentaron cortes como “Sospechoso”, o los emblemáticos “Buscando… Mirando”, “Devorando Las Calles” y “Muros”, con todo el recinto coreando aquello de “Si sobrevives, cuéntame la verdad”. Unos Leize por los que no parece pasar el tiempo. Rejuvenecidos con la entrada de Mikel Lazkano en 2019 y que pasearon su legado sin mácula por el Rockvera. Toda una lección de rock and roll.

El heavy / power metal de Dünedain iba a suponer el broche a esta nueva (y creemos que triunfal) edición del festival. Sin embargo, no iba a ser una cita fácil para ellos. O, por ser más precisos, para su vocalista Nano, quien aparecía el sábado por Corvera con su pierna derecha completamente inmovilizada. Cualquier otro habría cancelado el show. Pero, como quedó demostrado el sábado, Nano no es cualquiera.

Y es que termina la intro y Dünedain irrumpen a revientacalderas en escena con “A Un Paso Del Cielo”. Miguel Arias iba a dar una lección de doble pedal durante toda la noche. Desde luego que no traicionarían su esencia, conduciéndose por caminos tranquilos y reposados. En absoluto. Su power metal brilló en Corvera como nos tiene acostumbrados. Y si bien Nano vio inevitablemente mermados sus movimientos sobre las tablas, ahí estaba el bajista Alberto P. Velasco para recorrerse el escenario de lado a lado sin dejar de buscar la conexión con la gente. “Legado” deja voces agudísimas, marca de la casa, mientras que “Vuela” entregó alguno de los riffs más llamativos de todo el set. La reciente “Fénix”, estrenada el pasado mes de junio, ya apunta a que podría quedarse largo tiempo en su setlist.

La que lleva tiempo instalada en ellos es “1000 Golpes”, a día de hoy su canción con mas reproducciones en su canal de Spotify, y que desde luego no me esperaba a estas alturas del set. Antes de “Unidos” hay un agradecimiento a “la gente que sigue creyendo en el heavy metal”. Es uno de sus cortes más definitorios e idiosincráticos, pero también un pequeño soplo de aire fresco en un set sustentado, en gran parte, por sus cortes más trotones y rotundos. Buenos solos doblados de Tony Delgado y Mariano Sánchez aquí. Detalle de buen jugador el no querer olvidarse del resto de bandas del cartel. Para ellos fue “La Misma Canción”. Y es que, al final y diferencias estilísticas al margen, estamos todos en el mismo barco.

Pero yo sufría cada vez que el lesionado Nano se subía a la tarima. El frontman fue todo esfuerzo y pundonor en la noche del sábado y de justos es insistir. Ellos encararon la recta final, ya con un calor cercano al agobio en el Llar, pero sin dejarse un ápice de energía por el camino. “Mi Alma Sigue En Pie”, como es natural, recordó a los Dünedain más pretéritos, pero es “Tu Sueño” la que pone a saltar al público del Rockvera. Eran muchas las horas que el equipo de Heavy Metal Brigade llevaba al pie del cañón. Pero cómo abandonar cuando uno ve los esfuerzos de Nano por sacar adelante el set. El empuje de la gente. Los puños al viento…

En “Por Los Siglos” hubo un pequeño agradecimiento al bueno de Jorge Sanz (Monasthyr), y la banda encaró la recta final con “Corazón De Invierno”, poniendo el broche a un nuevo Rockvera cuando faltaban cinco para las dos de la madrugada. Bastante bien considerando las circunstancias en las que habían acudido a la cita.

Y qué cita. Da gusto ver que se montan iniciativas como esta y ver cómo el público responde. Es un festival ya con solera y se nota. Los fallos, que los hubo y son inevitables, apenas alcanzaron el rango de meras anécdotas. Una propuesta gratuita, de baldre, siempre preocupada de ofrecer un cartel diverso y atractivo. Una jornada en la que te cruzas con mucha buena gente y en la que resulta físicamente imposible tener un rato para saludarles a todos. Vaya desde aquí el abrazo para todos.

También, como es obligado, para una organización que de nuevo nos trató seguramente mejor de lo que nos merecemos. Siempre es un placer sumar a causas como esta, aunque sea con una humilde crónica como la que tenéis ante vuestros ojos. Si el festival mantiene intacto el espíritu que le ha hecho grande, por nosotros no va a quedar. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: November «The Long Way Home» (Skyfall Records 2025)

Es cierto que el término “superbanda” se usa a la ligera no pocas veces. Lo cierto es que tiempo hacía que el ecosistema rockero asturiano no entregaba un debut respaldado por tanto nombre ilustre. A saber:  Dani G. ( Nörthwind, Eden, Darksun, Last Days Of Eden) en voces,  Fer Espina (The Riders, Fran Juesas, Blister) al bajo, Alex Tilles (Soundwave, El Hombre Más Tonto Del Mundo) y Diego Riesgo (Drunken Buddha, Nymerians)  en guitarras y  Adrian López  (Versión Original, Belo y Los Susodichos)  tras baterías. Entre todos han dado a luz a una docena de temas, producidos por el propio Dani G. y adornados por el arte de Ride The Dragon Films (al mando también de los videoclips), configurando un álbum de puro hard rock al que han dado en llamar “The Long Way Home” y que tendrá su flamante presentación en una nueva edición del Rockvera.

Este es un álbum que te lo pone fácil desde el primer acorde. Ese prólogo tan elegante de “Tear Down The Kings”. La producción tan equilibrada de la que gozan estas canciones, lleva a November en volandas. Aquí encontramos unas voces de Dani G. bien acomodadas sobre el vistoso colchón de riffs. Coros grandilocuentes, que serán una constante de aquí al final del álbum, y un solo que de esos que disfruto como niño con juguetes nuevos. Un arranque que puede recordar desde bandas de los ochenta como Bon Jovi a continuadores de la vieja tradición hard como puedan ser H.E.A.T, Eclipse, Nestor

Never Lose Your Hopes”, con todo un Bumblefoot (ex Sons Of Apollo, ex Guns N’ Roses, Whom Gods Destroy) a bordo, apacigua el vigor inicial para construir un hard rock en el que Dani G. se despacha con alguna de mis líneas de voz favoritas de todo el álbum. Se pega este estribillo como pocos dentro de “The Long Way Home”, siempre con ese tono alegre y optimista, santo y seña del género, y unas composición y ejecución en su punto justo de porte y elegancia. Hay tonos muy altos de la que fuera voz de Darksun. Y un solo, antecediendo al puente, para el que no se me ocurren peros. El epílogo, que funde esa faceta solista con el estribillo (y que bien me podría recordar a Gotthard) es estupendo.

Así las cosas, “Skyfall” pone la calma tras el ímpetu de las dos entregas iniciales. Curiosamente, el corte más extenso de este debut, y que la banda apoya con unos pequeños arreglos de piano sobre una clásica estructura en crescendo hacia estribillos. Dani G., pura elegancia ahora, estira su registro como nos tiene acostumbrados. Me gustan esos engarces entre estrofas. Los buenos guitarrazos que se dejan sentir. Balada de las de siempre. Te la sabes casi sin escucharla, pero aún ahí, la banda parece dar muestras de lo mucho que ha cuidado cada detalle. Desde los mencionados arreglos pasando por los coros y acabando en ese solo previo al epílogo. Estupenda.

One Of A Kind” subvierte esa calma y se entrega al hard más alegre y disfrutón. Tiene uno de esos estribillos fáciles y directos que entran a la primera y luego tarareas durante horas. Y es que ya sabéis lo que dicen: “es solo rock and roll, pero me gusta”. El riff tampoco va sobrado de gancho. De igual forma, me agrada el juego que se produce entre ambas guitarras durante las estrofas. November mostrando su lado más hedonista, más (valga la redundancia) rockero, dejando un poco de lado el hard más elegante del comienzo del álbum en pos de un sonido más cercano a Guns N’ Roses o Mötley Crue pero en el que parecen igualmente cómodos.

When The Door Is Closed” opta ahora por un hard sensiblemente más musculoso. Parte de un prólogo que, inevitablemente, me lleva a pensar en Zakk Wylde, y en donde luego se dan cita alguna de las estrofas más llamativas de todo el álbum. Todo tamizado de manera que el corte se integre de manera natural en el tracklist, es en cualquier caso uno de esos temas que ganan una barbaridad con las escuchas. Por todos los detalles que se esconden bajo los estribillos, por el buen solo de este tramo final, por los destellos desde el bajo de Espina. Atrevida elección para su traslación al formato videoclip:

Don’t Pray For Me” parte desde un riff del todo juguetón y construye, cencerro mediante, otro rock and roll pegadizo, sobrado de gancho y clase. La buena construcción de sus estrofas, la cuidada línea vocal de Dani G. aquí, así como el buen trabajo en cuanto a coros y ese estribillo (que parece) pensado y repensado de cara al directo. De nuevo los buenos detalles melódicos en los engarces entre las distintas estrofas y esa firme base rítmica aupando este ritmo más vivo y directo. Desde luego, “living ain’t easy”, pero con estribillos así, resulta algo más llevadero. No voy a mentir. El solo es lo suficientemente bueno como para encontrarme a mí mismo dándole hacia atrás al reproductor (una, y dos y hasta tres veces) para poder apreciarlo como se merece. De mis favoritas.

El bajo de Fer Espina abre la homónima y rotunda “The Long Way Home”, donde resuenan alguno de los riffs más graves de todo el trabajo. Me gusta el tono hacia el que deriva su registro Dani G. aquí, así como, ya digo, esos riffs más contundentes y pesados. De nuevo, y al igual que sucediera en “When The Door Is Closed”, siempre dentro de las marcadas lindes del género (esos coros…) pero ampliando una vez más el rango de acción del quinteto. Asimismo, me llama la atención esa desnudez que acoge inicialmente al solo de guitarra. Y cómo torna después en puro fuego, solidario a esos November más potentes y descarnados.

Egomaniac” parece más enraizada en el espíritu puramente hard rock del álbum. Lo que no quita para que se trate de otro corte llamativo por construcción y arreglos. Por el cuidado trabajo de guitarras bajo cada estrofa, verdadero santo y seña de este debut, el equilibrio que muestra la mezcla, aún cuando los coros hacen acto de presencia, arrastrando consigo no poca cuota de protagonismo. Elegancia y contundencia se darán cita en su tronco central. Una la pone el solo de guitarra, la otra, la cierta pesadez que emana de los riffs. El corte resulta, finalmente, una intersección entre los November más elegantes de “Never Lose Your Hopes” y los más pesados de “When The Door Is Closed”. De ahí, tal vez, que me agrade en la manera en que lo hace.

Y no es que me disguste “All I Need Is You”, pero sí siento que está algo por debajo de las otras baladas del debut. Y lo digo aún cuando aprecio las buenas voces que el Last Days Of Eden ha vertido aquí, o lo cuidado del trazo y los arreglos. El de Bryan Adams es un nombre que me suele venir a la mente con el paso de las escuchas. Sin que tampoco me resulte fallida, sí siento que merecía un desarrollo algo mayor.

Regresa el cowbell para una “Vegas Queen” que recupera a los November más chulescos y disfrutones. Aquí me agradan esos omnipresentes detalles con el slide sobre el mástil de la guitarra. También el sencillo pero pegadizo estribillo y la forma en que regresan los riffs más graves, otorgando un mayor fuste al solo. Por lo demás un rock directo y sencillo, de los que invitan a bailar, pero que no sacrifica una buena producción. Más bien al contrario.

Última balada del álbum, “Never Said Farewell”, da inicio con Dani G. apenas acompañado de unos arreglos de piano. Clásico crescendo de camino a estribillos y otro de los cortes que más y mejor uso hace de una buena producción. Se siente en cada nota, en cada golpe de Adrián López al kit de batería, en el cuidado bajo de Espina. Clásica y de lo más funcional. Asida con orgullo al libro de estilo del género.

Shot From Your Heart” con Gus G (Firewind, ex Mystic Prophecy, ex Ozzy Osbourne) parece hecha para cerrar el disco allí donde comenzó: en un hard rock enérgico aunque pegadizo, donde quizá no se den cita los riffs más lúcidos del álbum pero que confluye hacia un estribillo triunfal. De nuevo el de los infalibles hard rockeros suecos H.E.A.T es un nombre que sobrevuela mi subconsciente aquí. Eficacísimo cierre.

No voy a mentir si digo que he necesitado de cierta re programación mental para enfrentarme al debut de los asturianos. Tiene uno tan asimilada la voz de Dani G. a Darksun (a Last Days Of Eden incluso, aunque su labor vocal ahí sea más restringida) que al comienzo me costó hacerme a estas canciones. Pero en cuanto el disco hizo ‘clic’ en mi cabeza, ya no hubo vuelta atrás. Son muchas las cosas que me agradan y, aquellas que no, lo hacen más por manías personales que por algún déficit del proyecto. La producción es de auténtico lujo, siento que hay grandes temas y todo el trabajo en cuanto a guitarras apunta a que estas composiciones se han cocinado a fuego muy lento. De resultas de ello, y pese a tratarse ya digo de un debut, no negaré que “The Long Way Home” pueda mirar a cualquier álbum (de aquí o de fuera) sin absolutamente ninguna mueca de inferioridad. Más bien al contrario.

Texto: David Naves