Reveal: Segundo Anticipo De Su Próximo EP

La formación internacional Reveal liderada por Tino Hevia (Nörthwind, Darksun) estrena «It’s My Time» como segundo adelanto de su próximo EP para el sello FC Metal.

El trabajo estará compuesto por 5 nuevas canciones grabados por Rob Lundgren a la voz, Jorge “Yorch” Ruiz al bajo, el mentado Tino Hevia a la guitarra, Helena Pinto a los teclados, David Figuer a la guitarra solista y Dani Cabal en baterías.

01 Heaven And Hell
02 Living With The Pain
03 The Age Of Knowledge
04 It’s My Time
05 Am I The Evil

«It’s My Time» refleja la lucha, la pasión y el sacrificio transformados en una fuerza abrumadora de heavy metal a través de un videoclip que captura a una banda con actitud feroz e inflexible, donde la energía del power metal cobra vida en cada riff, cada ritmo y cada grito. La interpretación se apoya en un frenético juego de luces y colores que aumenta su intensidad, creando una sensación de velocidad imparable y poder dramático. El resultado es un asalto visual y musical implacable, épico y rápido. Más que una actuación, el videoclip es una declaración de la voluntad de Reveal de seguir adelante, cueste lo que cueste.

Reveal: Primer Anticipo De Su Próximo EP

La formación internacional Reveal capitaneada por Tino Hevia (Nörthwind, Darksun) estrena la canción «Heaven & Hell» como primer sencillo promocional de su próximo EP para el sello FC Metal. La grabación aún sin fecha de lanzamiento confirmada incluirá cuatro temas más, «Living With The Pain«, «The Age Of Knowledge«, «Is My Time» y «Am I The Evil«.

«Heaven & Hell» se adentra en la eterna lucha entre el orden y el caos, la luz y la sombra, la vida y la muerte. Un tema que refleja la energía y la emoción implacables del característico sonido de la banda formada por el vocalista sueco Rob Lundgren, el mentado anteriormente Tino Hevia a la guitarra, Helena Pinto a los teclados, David Figuer a la segunda guitarra y Dani Cabal a la batería. El videoclip que acompaña al lanzamiento combina la estética tradicional japonesa con imágenes creadas por IA para ofrecer una experiencia cinematográfica al presentar a los componentes de la banda como guerreros samuráis. Una historia sobre sus viajes personales a lo largo del camino del Bushido, cada uno enfrentándose a sus propios demonios internos. Un viaje visceral a través de la destrucción, la ira, la belleza y el renacimiento. Un tributo tanto al antiguo código guerrero como a las batallas emocionales a las que todos nos enfrentamos. El videoclip ofrece una interpretación impactante y moderna de valores atemporales y conflictos internos, que encaja a la perfección con la intensidad del tema.

Crónica: IX Karma Fest (Laviana 23/9/2023) 2ª Parte

Toda una faena salir entre los dos hipotéticos cabezas de cartel, Sôber y Angelus Apatrida, máxime cuando es la hora de la cena y mucha gente ha aprovechado para arrimarse a los distintos food trucks y reponer fuerzas de cara a la recta final de la noche. Así las cosas, cuando los ciudarealenses Celtibeerian se suben a escena, se topan de bruces con la ya consabiida frialdad del público asturiano en su máximo esplendor.

¿Hizo la banda algún esfuerzo por sacar al mencionado público del letargo? Pensamos que sí. Lo que no tenemos tan claro es que lo lograran. Que si bien por momentos hubo bailes y puños en alto, no fueron pocas las veces que el frontman Gus llamó al orden a la audiencia vista la pasividad de ésta.

Mientas deslizaban temas como la inicial “Spread The Fire” o la más apropiada, a tenor del entorno, “The Harvest Song”, lo cierto es que entre zanfoña, gaitas, flautas y elementos puramente metálicos, los manchegos rara vez alcanzaron a sonar todo lo nítidos que su propuesta requiere. Una pena porque ya digo que el empeño de la banda sobre las tablas a buen seguro merecía algo más de calor por parte del respetable. Pero por más que sonasen “Praise To The Vineyard” o “Fear My Beard” no hubo manera de levantar el vuelo. O la birra.

No fue hasta la dupla final, “The Booze Song” y, sobre todo “Looking For Beer” que la gente pareció salir del letargo, arrimada a un sonido que terminó por ser redondo al final del set y acompañó en volandas, por fin, a los folkies manchegos. Desde luego que no fue la noche más fácil para ellos y que los cambios en su alineación necesiten un mayor rodaje, pero desde luego les honra las ganas que le pusieron al asunto.

Con el público de vuelta y con el buche lleno, los albaceteños Angelus Apatrida salieron a insuflarle nueva vida a un festival que, durante el show de Celtibeerian, parecía abandonado al letargo. José J. Izquierdo al bajo, Víctor Valera en baterías, David G. Álvarez en guitarras y Guillermo Izquierdo en guitarra y voces vinieron a añadir una victoria más en su ya larga lista de visitas a la región para sorpresa de nadie.

Y es que mientras que el tiempo no demuestre lo contrario, Angelus Apatrida llevan tiempo instalados en una balsa de aceite desde la que ofrecen shows incomensurables como si la cosa resultase sencilla. Como si no costasen trabajo toda ese energía. La precisión con que ejecutan ese thrash vigoroso e incendiario. En un mundillo donde nadie regala nada, los manchegos se han labrado con honores un nombre en la escena thrash estatal y a cada verano que pasa, también en la internacional.

No ha lugar al parpadeo. Desde “Bleed The Crown” y con el que seguramente fuera el sonido más redondo de toda la jornada, casi increíble cómo se distinguían todos los elementos presentes en la mezcla en lo que pareció poco menos que un ejercicio de funambulismo sonoro. Todo apoyado por un Víctor Valera que vendría a dar poco menos que una lección magistral sobre como aporrear una batería con clase pero también con contundencia.

Así fueron cayendo temas. Entre ellos un “Indoctrinate”, favorito absoluto de los manchegos, entre otros como “Vomitive” o “Childhood’s End”. El setlist, en realidad, da un poco igual. La gente se lo pasó en grande y montó circle pits y pogos casi a cada tema que sonó por los altavoces. Entregados en cuerpo y alma a la que, hoy por hoy, es de largo una de nuestras bandas de metal más relevantes tanto aquí como fuera. Algo que se han ganado a base de trabajo y que desde luego nadie salvo ellos mismos les podrá arrebatar.

Mediado el show, “We Stand Alone” tiene mucho de declaración de intenciones:

“We Stand/ All Alone/ We Stand/ Forevermore”

… porque ese parece ser el leitmotiv que impulsa al cuarteto desde siempre, por más que el corte pertenezca a su último trabajo de estudio. Penúltimo cuando vea la luz “Aftermath” dentro de poco menos de un mes. Algo que el propio Guillermo se encargó de recordarnos varias veces durante la noche, así como la próxima cita en suelo asturiano, la que habrá de tener lugar en la Sala Acapulco el dos de diciembre. La máquina no se detiene más que para coger impulso.

Give ‘Em War”, “Sharpen The Guillotine” van finiquitando un show que, prácticamente, no ha tenido dobleces. Apenas un guiño de David al próximo álbum de la banda y las inevitables pausas para afinar guitarras. Más allá de eso, la imparable apisonadora a la que nos tienen acostumbrados. “You Are Next” supondría el inevitable final de otra gran noche para ellos. A día de hoy una apuesta segura, un rodillo que te pasa por encima con una fuerza apabullante. Se nos agotan los calificativos. Desde aquí desearles lo mejor cara al gigantesco tour por suelo europeo que tienen por delante.

Si ya de por sí no era empresa fácil salir a escena tras el bolazo de la apisonadora albaceteña, menos cuando la tecnología te da la espalda y no permite llevar a cabo tu descarga con normalidad. Vino a ser el caso, precisamente, con la banda que lidera el propio organizador del evento. El destino, a veces cabrón y desagradecido, quiso de esta manera recompensar las incontables horas de trabajo de Mikel al frente de una nueva edición del Karma Fest.

Casi la una cuando la banda de metalcore irrumpe al fin sobre las tablas. Tales eran los problemas que lo harían inicialmente sin bajista, más tarde haría irrupción en el escenario un infatigable Willy Rodríguez (Where The Waves Are Born, Ariadne) para sorpresa de gran parte de la audiencia. Y es que cuando las cosas se tuercen no hay nada que hacer. Podría deducirse de mis palabras que el bolo resultó decepcionante. Si acaso en duración, apenas veinte minutos, pero desde luego no en fuerza y ganas.

Porque As Life Burns supieron impregnar del debido mal café una “We Are Animals” que, tras la larga espera, nos supo a gloria. Además la banda jugaba en casa y se notó en cuanto a reacción de un público, no vamos a mentir, mermado en número tras la descarga de Angelus Apatrida.

Mikel y los suyos terminarían por reducir el set que tenían previsto como deferencia al par de bandas que restaban por salir. Algo que tratándose de, como decimos, la banda del organizador del sarao, no deja de parecernos un detallazo. En amistosa charla con el bueno de Fran Rubio, ambos vinimos a coincidir en que pocos organizadores habrían tenido el detalle. Vaya por tanto desde aquí nuestro aprecio por el gesto y la mejor de las suerte en futuras citas. Desde luego la merecen.

Así las cosas, había cierto runrún previo a la salida de Bonecarver a escena. Los madrileños, anteriormente conocidos como Cannibal Grandpa, vendrían a poner la nota más extrema de la jornada con su deathcore de guiños sinfónicos. Con dos discos en el mercado, aquél “Evil” de 2021 y el más reciente “Carnage Funeral”, ambos editados por el macrosello estadounidense Unique Leader Records, algo tendrá el agua cuando la bendicen, nadie esperaba ningún tipo de sutilezas por su parte.

Fernando Del Villar, a la sazón voz de un cuarteto que a día de hoy opera sin bajista, y que si nuestros datos son correctos completan Rubén Contreras en baterías junto a Alex Tena y Alberto Bravo en guitarras, vino a mostrar en Pola de Laviana una gama interminable de guturales, chirridos y pig squeals que a buen seguro hicieron las delicias de más de un vecino de la localidad asturiana a las altas horas en que se desarrolló su descarga.

Pero gustos del público al margen, no todo el mundo tiene por qué gustar de las andanadas extremas de los madrileños, lo cierto es que fueron una incesante trituradora de cuellos desde que la inicial “Revolver” se hizo carne y habitó en nuestros ya fatigados cuerpos. Eran más de doce horas las que algunos llevábamos al pie del cañón y desde luego se notó. Si la edición de 2024 sigue por estos derroteros habrá que considerar seriamente la ingesta de bebida energética por vía intravenosa.

Pero hablamos por nosotros, claro. Lo cierto y verdad es que mientras descargaban blast beats incesante y riffs capaces de derribar edificios enteros cual aeroplano en septiembre, no fue poca la gente que se quedó a altas horas decidida a hacer frente al cansancio y disfrutar de los habituales pogos y circle pits. “Overtorture” reza uno de sus cortes. Y tanto que sí.

Como reza el dicho: “no habrán inventado el pan, pero desde luego saben como hacer buenas tostadas”. En lo personal fueron otro de los grandes aciertos de esta edición, si bien entiendo que su propuesta le resultase intragable a más de uno.

Si nada agradable fue doce horas atrás (se dice pronto) la tarea de abrir, menos lo es la de echar el cierre. Papeleta que, por pura agenda, vino a recaer en la banda de Puerto de Vega Aneuma, a quienes habíamos visto apenas cinco días antes dentro del marco del Oviedo Rock.

Como ya sabréis, al quinteto que lidera Laura Alfonso le tenemos declarado aprecio. Su primer álbum pasó por estas líneas e incluso estuvimos presentes en aquella primera descarga en la gijonesa Ángeles y Demonios. Desde entonces que hemos venido siguiendo y relatando cada paso dado por la agrupación melodeath asturiana, su paulatino ascenso y esa sensación de promesa con visos de realidad dentro de la escena regional.

Borja, Abel, Jorge y Pau acompañaron a Laura desde un arranque, ya clásico en ellos como es “Fall Apart”, en el que las guitarras no llegarían a sonar con la claridad que muchos esperábamos. Con la claridad con la que, sin ir más lejos, habían sonado el pasado lunes en la capital. Y dio lo mismo porque a pesar de un día de lo más ajetreado para ellos, de las altas horas que eran (pasadas las 2:30) supieron suplir con ganas cualquier deficiencia en cuanto a mezcla o ecualización.

Con el sonido ganando ciertos enteros y aunque nunca llegase a ser todo lo óptimo que nos hubiera gustado, “Creatures” pondría la nota más oscura mientras Laura se desvivía por animar a una audiencia que bien parecía inasequible al desaliento y al cansancio. Bien es sabido, porque lo conté en la mencionada reseña del álbum, que la segunda mitad del mismo se me hace un tanto cuesta arriba. Y sin embargo, no niego que disfruté de la encarnación en vivo de una “Stand Tall” con Abel acompañando a Laura en tareas vocales.

Creatures” sí que pienso funciona tanto en su versión del álbum como en una traslación al directo que sabe sacar no poco jugo de su ágil cambio de ritmo, con Jorge haciéndose grande tras su batería y Angelus Apatrida sin perder detalle de la descarga de la banda. “Ashes Of Your Fears” y ese pulso más melódico es otra que nunca falla.

Pero el Karma había que despedirlo a lo grande y qué mejor que dos rendiciones de un par de bandas seminales para el metal extremo: Carcass y Death, un “Evil Dead” con el que pondrían fin a la, hasta ahora, edición más ambiciosa del evento. En manos de los organizadores está el mejorar lo de este año. Tarea harto difícil si nos preguntan.

Sarna con gusto no pica, dicen. Lo cierto es que fueron muchas las horas que demandó la más reciente edición del festival lavianés. Más de trece desde que entramos por la puerta hasta que salimos por ella rumbo al merecido descanso. Con un montón de nuevas experiencias bajo el brazo, amén del habitual repaso fotográfico y esta crónica por capítulos que, esperamos hayáis leído, compartido y disfrutado.

Igualmente, no nos gustaría cerrar sin agradecer a la organización del evento todas las facilidades, ni tampoco mandar un saludo a los muchos músicos, amigos y fotógrafos con los que departimos en algún momento a lo largo de la jornada. Sois muchos para mencionaros a todos y ya sabéis lo que opinamos de las listas interminables. Nuestros mejores deseos para la edición del año próximo y el deseo, como siempre, de que nos volvamos a ver pronto.

Texto: David Naves

fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Wacken Open Air 2023 (Parte IV)

La última jornada traería consigo el retorno de la lluvia durante la madrugada desechando la idea de abandonar completamente las botas altas con el inevitable retorno del barro. A primera hora Marty Friedman inauguraba nuestro último periplo por el festival. Tras su sorpresiva colaboración con Megadeth, hizo demostración de virtuosismo y feeling a las 6 cuerdas en un show instrumental que hizo las delicias de los más madrugadores.

Más tarde Jinjer tomaba el protagonismo en el espacio destinado a las bandas de referencia del día y Biohazard ofrecía un concierto especial en la nueva ubicación del escenario “Louder”, ahora situado en un extremo del recinto. Así que con las escasas fuerzas que aún quedaban en el zurrón nos dirigimos hacia allá. Que inyección de contagiosa energía nos dieron los de Brooklyn personificada en un Billy Graziadei infatigable e hiperactivo. Muchas caras de satisfacción entre sus acólitos y es que si basas tu set en gran parte de una obra de culto del hardcore como es su segundo disco “Urban Discipline” la victoria está asegurada.

De la actitud agresiva tomamos rumbo a la fiesta que ofrecían los piratas escoceses de Alestorm. Ya sabes lo que te espera cuando ves sobre su escenario un par de patitos de goma gigantes. No los tomes en serio y solo disfruta, solo ellos son capaces de mutar un tema como “Hangover” de Taio Cruz y hacerlo pasar por suyo. Ni siquiera el fango que te atrapaba en el Infield fue capaz de frenar a un público entregado como pocos. Se respiraba una gran complicidad en el ambiente, cualquier demanda era atendida provocando saltos, pogos incluso algún tímido wall of death.

Cita imprescindible para un servidor era el paso por el escenario “Headbangers Stage” de los norirlandeses The Answer. Los de Cormac Neeson sentaron cátedra con un concierto espectacular, al que acompañó un gran sonido, tónica general del festival, y unas ganas propias de banda novel. Para muestra el paseo por el foso del propio Cormac en un baño de masas que a punto estuvo de llevarlo a probar el estado del fango alojado frente al escenario. Dejaron la impresión que merecían más tiempo y mejor horario, afirmación que podríamos extender a la muchas de las bandas alojadas en los escenarios satélite.

La propuesta ochentera de Nestor congregó a un buen número de nostálgicos del hard rock y el aor a los que hizo viajar en el tiempo a través de su buen hacer sobre las tablas. En las antípodas de bandas como Steel Panther o Gigatrón, defendieron con solvencia su primer disco “Kids In A Ghost Town” con un show enérgico y creíble.

Heaven Shall Burn estaban destinados a ser la banda top del día y lo corroboraron totalmente. Una espectacular puesta en escena con pirotecnia y fuego por doquier, unido a una propuesta musical que encandila a las jóvenes generaciones aunando lo mejor del death metal y el metalcore, se mostraron imbatibles no solo en la jornada del sábado si no como uno de los grandes conciertos de esta edición. Nadie logro tal nivel de conexión con la audiencia, circles pit, wall of death, incontable el número de metalheads que llegaban en volandas a pie de foso. Como premonición al anuncio de las primeras bandas confirmadas para el próximo año se despedían con una enérgica revisión del clásico de Blind GuardianValhalla” para poner Wacken patas arriba.

El colofón al festival y nuestras últimas fuerzas se las llevarían los punk celtas Dropkick Murphys. Los de Boston se marcaban un gran detalle con la malograda Sinead O’Connor a través de “Foggy Dew” como sintonía de apertura de su tiempo. Al igual que Wardruna en la jornada anterior serían los encargados de aportar distintos sonidos a los escenarios principales, demostrando que el festival sigue evolucionando para aportar nuevos estímulos a su audiencia. En lo musical se vio un Ken Casey cómodo en su nueva faceta a la voz al dejar de lado el bajo tras el paso a un lado del vocalista Al Barr. A tenor de los resultados estas aportaciones cada vez tendrán más relevancia aunque los grandes reclamos serán de nuevo figuras como Amon Amarth, Scorpions o In Extremo confirmados antes del termino del festival como primeros espadas para el 2024.

Sobrevivimos al Wacken más loco y complicado de la historia. El veneno ha sido inoculado y no podemos más que afirmar que el peregrinaje a la tierra prometida acaba de empezar. Volveremos, rain or shine.

Texto / Foto: José Ángel Muñiz