Retorno a los escenarios asturianos para el combo hardcore metal brasileño Worst. Acompañados por la formación portuguesa Lost Grave y los locales Chamako Wey tomarán posesión del escenario del ovetense Gong Galaxy Club el viernes 25 de julio.
Presentarán su última obra de estudio «Resurrected» publicada en junio del 2023 en una nueva velada protagonizada por los riffs pesados y la brutalidad de su directo confirmando su fama como una de las agrupaciones de hardcore más salvajes de Brasil. Lost Grave nace el pasado 2024 en Aveiro (Portugal). Combinan potencia y melodía en un EP debut impactante bajo el título «XI» . Por su parte Chamako Wey siguen quemando escenarios a la espera de la próxima publicación de su nuevo trabajo de estudio. Groove metal agresivo y directo protagonizado por una renovada formación en perfecto estado de revista como han dejado patente en su último concierto en tierras madrileñas.
Tercera salida fuera de Asturias para Heavy Metal Brigade en lo que va de año. En esta ocasión para dar buena cuenta en la capital navarra de la primera edición del festival Kingdom Of Rock. Un debut para el que lograron retornar a nuestros escenarios 11 años después a los neoyorquinos Manowar, una nueva parada por estos lares de la reina del metal Doro Pesch y sus compatriotas Freedom Cally la siempre grata apuesta por una banda de casa, Electrikeel procedentes de la batalla de bandas organizada para la ocasión. Previa parada en Donosti, muchísimas gracias Iñigo Malvido por la logística, el transporte y las impagables charlas, arrancamos rumbo a Pamplona para dar buena cuenta de lo acontecería horas después en el Navarra Arena.
Electrikeel son viejos conocidos para H.M.B.Xabi Rekalde, Asier Bendoiro y Jon Laguna compartieron escenario con nuestros Aneuma en la gijonesa Ángeles y Demonios que tantas alegrías nos dio hace un par de años y con otra banda astur, Sound Of Silence en el ovetense Gong Galaxy Club como banda invitada del tour estatal del combo griego Bio-Cancer en el 2024. En el momento de rematar estas líneas acaban de lograr un nuevo éxito en tierras asturianas. Victoria compartida en la semifinal Norte de la W.O.A. MetalBattleSpain con, que casualidad, nuestros SoundOfSilence.
En franca línea ascendente, el trio aprovecho cada minuto de su set para desgranar una selección de temas de su primer largo «Straight Outta Depths«. Energía, actitud y buenas dosis de mala leche las que aplicaron a unos temas que dominan al dedillo y que enfebrecieron al buen número de metalheads aferrados ya a las primeras filas de la pista y calentaron a los que en menor medida pintaban de color las gradas. Tan corto se nos hizo su tiempo como su mantra «Till We Die«, colofón de su paso por el escenario del Nafarroa Arena.
Con el anuncio de aforo completo en las pantallas colocadas a extremos del escenario llegaba el turno de Freedom Call. Con nuevo disco que presentar a una audiencia que en buenas cantidades no paraba de rellenar los huecos del recinto tiraron de esos clásicos de pegada fácil por la que han sido calificados como los reyes del «happy» metal. Temas de nuevo cuño como «Supernova» y «Silver Romance» se colaron en un setlist donde no fallaron las apuestas seguras de «Mr. Evil«, «Tears Of Evil» o «Freedom Call«.
Chris Bay siempre como punto focal se esmeró en animar a la audiencia, cambio de look incluido, aunque no disfrutó del mejor sonido de la noche. La ausencia de teclista en la encarnación en directo resta credibilidad a una banda que presentaba novedades tras los parches con el retorno, tiene todas las papeletas que momentáneo, de Dario Trennert a la formación germana en sustitución de Ramy Ali.
Se despidieron por todo lo alto y es que «Warriors«, «Metal Is For Everyone» y «Land Of Light» levantan cualquier ánimo decaído. Luces y sombras para los de Nuremberg, funciona su propuesta en vivo pero la originalidad se ha perdido con el paso de los años dejando sensación de clichés y melodías manidas. Sesenta minutos lejos de la sensación de brevedad acuñada por sus antecesores que sin embrago fue bien recibida al dejarnos a las puertas de una nueva lección de carisma de la más que infalible Doro Pesch.
La de Düsseldorf es una apuesta segura ya sea en un concierto de sala como en un gran festival. Derrocha simpatía, nunca falla y más cuando presenta un set donde predominan clásicos de su etapa en Warlock, para muchos uno de los mejores ciclos de su discografía. Acompañada por una formación que se recita de carrerilla, Johnny Dee a la batería, Bass Maas y Bill Hudson a las guitarras, con Stefan Herkenhoff al bajo arrancaron su tiempo con una ultra celebrada «I Rule The Ruins» que dibujó una gran sonrisa entre la mayoritaria sección congregada en Pamplona anhelante de disfrutar de una nueva actuación de la incontestable reina del metal.
Su voz es inmune al paso del tiempo, su vitalidad envidiable. No deja centímetro de escenario por recorrer, regalando sonrisas y poses sin dejar de agitar su cabello al viento. «Burning The Witches» , «Für Immer» y «Hellbound» intercaladas inteligentemente entre temas de su etapa solista como «Time For Justice«, «Raise Your Fist In The Air» y «Revenge» colocan al Navarra Arena a punto de ebullición. Si hay que poner un pero a su show sería que una artista con su bagaje no debería recurrir al manido «Breaking The Law» de los Judas para llenar el repertorio, descartando una canción de su prolífica discografía.
No podía faltar «All We Are«, en esta ocasión como antesala a unos bises protagonizados por «Metal Racer» y «True As Steel» de su etapa en Warlock quedando en el tintero «All For Metal» incluida inicialmente setlist, muy posiblemente a causa de un desfase en los horarios que originaría una desagradable situación en el escenario. Con «Living After Midnight» como sintonía en el hilo musical del recinto, otra vez los Judas a colación, ¿será una pista para esa segunda edición que nos anunciarían instantes después?, se despedía Doro de una entregada audiencia.
No dudaría en retomar el micrófono y arrancarse a capela con unas estrofas del clásico de los de Birmingham, interrumpidas sin pudor por el responsable de sonido apagando el micro. Una auténtica falta de respeto, primero a la propia Pesch y después a tod@s los que disfrutábamos del entrañable momento. Gran show de la germana que 30 años después de su debut en los escenarios patrios no deja de sentar cátedra en cada actuación.
Nada menos que 11 años sin actuar en España, unido a que su nuevo tour europeo «The Blood Of Our Enemies» en el que las huestes lideradas por Joey DeMaio interpretan el álbum «Hail To England» más un buen puñado de sus himnos atemporales y una novedosa producción escénica eran alicientes más que irresistibles para que más de 10.000 fanáticos del verdadero metal agotasen todas las localidades ofertadas por el recinto navarro. El estreno de la promotora conformada por In & Out Producciones, Just Life Music y Latitud Canarias no pudo empezar con mejor pie.
Fieles a su carácter arisco con los medios la formación afincada en Nueva York no permitió el acceso al foso a los fotógrafos acreditados por la organización para cubrir el evento por lo que las imágenes que adornan esta crónica han sido facilitadas por los propios Manowar obra de su reportero gráfico oficial. Una prohibición extendida al público a través del anuncio en el telón que ocultaba los preparativos en el escenario. Ni fotos, ni vídeos ni crowd surfing, ver para creer. Por supuesto que salvo los profesionales el resto hizo caso omiso a dichas «recomendaciones».
En la parte estrictamente musical demostraron un estado de forma superlativo. Podemos afirmar que nadie salió decepcionado del Navarra Arena. Con 71 años recién cumplidos DeMaio y los 72 de Eric Adams muchos teníamos reservas sobre el show que podrían ofrecer los 4 jinetes del apocalipsis metalero que conforman con Michael Angelo Batio (68 años) a la guitarra y el «benjamín» Dave Chedrick (55 años) a la batería. Dudas disipadas apenas comenzado el show, la maquinaria se encuentra en perfecto estado de revista y la entrega y voz de Adams rivaliza con la de sus mejores tiempos.
Una cuidada puesta en escena llevó un paso más allá una imagen ya de por si impactante. Espectaculares proyecciones daban lustre y color a un escenario adornado por dos grandes columnas que soportaban un entablamiento con motivos griegos que coronaba su espacio. Arrancaron su tiempo con «Kings Of Metal«, toda una declaración de intenciones para no desfallecer en las 2 horas de show que ofrecieron. Hubo repaso al «Hail To England» y momentos para alzar los puños y corear a los 4 vientos himnos como «Fighting The World«, «King Of Kings» o «Hail And Kill«. Un cómodo Batio parece haber caído de pie en la banda y despacha un solo tras otro con una facilidad a la altura de su virtuosismo.
El DeMaio más comedido que recordamos, apenas tomó protagonismo para su inevitable solo de bajo, esta vez dejando sensación de brevedad. Posiblemente por nuestro shock ante el magnífico espectáculo que emanaba del escenario. También dejaría un ácido soliloquio, en el que se quedó a gusto, explicando la ausencia de la banda en el festival catalán Rock Fest allá por 2022 además de ponderar la entrega de la fanaticada española y en esta ocasión del buen hacer de la organización.
A lomos de un sonido a la altura de su legado cerraron su paso por Pamplona con «Black Wind, Fire And Steel» y otra demostración del poderío vocal de EricAdams. Dejaron patente que a este nivel los reyes del metal tardarán en abdicar. Histórica cita la que vivimos en esta primera entrega del KingdomOfRock, un éxito total en todos los aspectos y que nos deja expectantes e ilusionados con vistas a su segunda entrega. Veni, Vidi, Vici, hail Manowar, hail Kingdom, hasta el año que viene.
Los madrileños Havenlost que recientemente se pasaron por el escenario del ovetense Kuivi, estrenan «Wanderer» como presentación de su próximo disco «Memories & Pleas» que verá la luz entre marzo y abril.
Su guitarrista Manu Berdasco, componente también de los luarqueses Where The Waves Are Born, nos comenta:
“Estamos muy emocionados de poder mostrar al mundo la música en la que llevamos tanto tiempo trabajando. Cada uno de nosotros siente una conexión profunda con este single y con todo lo que está por venir, y estamos realmente orgullosos del resultado final. En definitiva, ‘Wanderer’ es la forma más honesta de expresar a qué suena Havenlost.”
El lanzamiento marca el inicio de una nueva etapa para la banda, consolidando su evolución y reafirmando su identidad sonora.
Décimo octava edición de uno de nuestros festivales más queridos, el Atalaya Rock en Pozal de Gallinas, lugar de encuentro de muchos de esos amigos que uno ha ido haciendo en el camino y una referencia en lo que a hacer las cosas bien se refiere. El evento, gratuito un año más, contó esta vez con la participación de las bandas Valkyria, Toxikull, Rage, Ankor& Iron What? e introdujo una novedad: el pequeño meet and greet por el que se irían dejando caer los distintos integrantes del cartel. Uno de esos pequeños detalles que siempre suman y que formó buenas colas dentro del polideportivo de la localidad vallisoletana.
Faltan dos para las ocho cuando Sonia Moraleja, jefa del festival, toma el escenario para darnos la bienvenida y presentar a la primera banda de la jornada. Unos Valkyria a quienes teníamos aún frescos tras su paso por la primera edición del Luarca Metal Days (crónica) y que, insisto, siguen en progresión ascendente. De primeras me llamó la atención lo de las tres baterías ya montadas sobre el escenario. Algo que entendimos como una forma de ahorrar tiempo y que, vistos los horarios sobre los que se desarrolló la jornada, acabaría dando la razón a la organización.
Volviendo a la banda vasca, bien es verdad que no fue mucho el tiempo del que dispusieron, pero desde luego que supieron aprovecharlo. Yeray Hernández es un frontman con carisma y la banda sabe cómo armar piezas de un power / heavy pegadizo y con gancho. “La Cuna Del Silencio” que abre su último disco de estudio sería la encargada de darnos las primeras alegrías de la jornada, con la banda sonando a buen nivel ya desde el comienzo y la confianza que otorga el saberse ante un público afín. Para “Ave Inmortal” ya vemos a una buena versión del cuarteto. Buenos temas y mejores interpretaciones para una letra con la violencia de género como trasfondo.
El DünedainCarlos Sanz, que a última ahora afrontaría el reto de emular a un tal Bruce Dickinson, no quiso perder la oportunidad de subirse a escena junto a sus colegas de Valkyria y dejarnos su habitual derroche de voz y energía en una “Cenizas De Sangre” que en nada desmereció a su encarnación de estudio. Brilló de nuevo el duelo solista de Yeray y Borja en “Contracorriente” y, presentaciones mediante, la buena respuesta de la gente en “Abatido”. Su habitual final con “Código De Honor” volvió a demostrar que esta es una de esas bandas a seguir bien de cerca. A ve si con un poco de suerte la próxima vez que crucemos nuestros caminos es con un set completo.
Otros que andan en una onda parecida son los chicos de Toxikull. Los lisboetas, cada vez más habituales en nuestros escenarios, llegaban a Pozal De Gallinas con la intención de seguir confirmándose como uno de los secretos mejor guardados del heavy metal en el sur de la vieja Europa. En el seno del también cuarteto queda no obstante la sensación de que habitan dos almas. Una deriva hacia el speed metal. Ese inicio descosido con “Nightraiser”. La otra, la que entrega temas como “Around The World”, deriva a los del país vecino hacia las lindes del hard rock. Sea como fuere, “nosotros somos Toxikull y tocamos heavy metal” había dejado dicho Lex Thunder. Y tanto que sí.
La más vibrante “Killer Night” vuelve a destapar la marcada dualidad del set. Siempre a caballo entre la potencia del speed y la clase del hard / heavy. Pero la banda entrega buenas ejecuciones en ambos registros. Y aunque Lex Thunder llegara algo justo de voz a alguno de los temas, no creo que nadie pueda dudar hoy del desempeño de Toxikull en Pozal de Gallinas. En “Under The Southern Light” esgrimen de hecho su vertiente más épica En las cercanías del escenario al sonido le sobraban graves. Nada que no arreglasen unos pocos pasos hasta las proximidades de la mesa del sonido donde la mezcla mejoraba de forma considerable.
“I Will Rock Again” de nuevo me recordó por momentos a los murcianos Hitten mientras que “Night Shadows” reveló hasta qué punto llegaron de engrasados los del país vecino. Pura zapatilla portuguesa se podría decir aquí. Y me hizo gracia que versionaran “Iron Fist” de Motörhead, de tanto en cuanto fueron Exciter quienes la tocaron a su paso por Oviedo en 2022, con los propios Toxikull como teloneros. Casualidad o consejo por parte de los canadienses, me temo que nunca lo sabremos. En cualquier caso, el final con “Metal Defender” y pese a que como digo Thunder llegase algo justo ya, entregó buena parte de la mucha clase que atesoran. Buenos riffs, mejores solos, una sólida base rítmica y la sensación de que van para arriba.
Con las huestes de Peavy Wagner sobran las presentaciones. Rage, que andan celebrando su cuarenta aniversario (se dice pronto) llegaron al Atalaya con la seguridad que da un setlist confeccionado a la medida de sus fans de toda la vida. No obstante la labor de reunir en un único set tan vasta discografía, treinta álbumes de estudio nada menos, se nos antoja un imposible.
A revientacalderas, “Cold Desire” sube la temperatura del polideportivo Samuel Rodríguez ya desde el primer momento. Tras Peavy (bajo y voz) y Jean Bormann (guitarra y coros) emerge un grandísimo Vassilios “Lucky” Maniatopoulos en baterías. La voz de Tri State Corner confirmó con su pegada estar a la altura de los no pocos ilustres que le han precedido en el puesto. Y mientras que el rubio guitarrista brillaba con luz propia en el solo de “Straight To Hell” (una de esas que no podían faltar), me asaltaba la pregunta de a cuánto cotiza la actual alineación de Rage entre las muchas de las que ha dispuesto a lo largo de cuatro décadas de existencia.
Porque lo cierto es que les vimos muy bien de forma y también de compenetración y ganas a lo largo de todo el set. Un set no exento de inconvenientes. Hubo que reemplazar uno de los pedales de la batería de Maniatopoulos. Peavy aprovechó para charlar con la gente. Para bromear incluso con que el siguiente tema lo compuso el mismo año en que Bormann vino al mundo. Un corte que resultó ser no otro que “Black In Mind”, a buen seguro uno de los más queridos de la camaleónica formación germana. La banda encadena entonces con otro clásico pretérito como es “Refuge” y Rage y Atalaya parecen casi un único ente indivisible. Especialmente cuando la intensidad desciende en la parte final y Rage apostillan un pequeño impasse que coqueta con el reggae. Pequeño guiño cómplice y la sensación de que la banda estaba disfrutando de lo lindo.
Porque vimos muy risueño a Wagner durante toda la noche y bastante bien de voz a pesar de los muchos años y el no poco desgaste que estos aparejan. Una banda que apenas ha parado de girar en todo este tiempo y un tipo carismático y querido donde los haya. El propio Bormann haría sus pinitos en nuestra lengua. Una pequeña muestra más del cariño que la actual alineación de Rage siente por el público de habla hispana. Hay algo en su manera de moverse sobre el escenario, en sus muchas poses y gestos, que me recuerda al bueno de Richie Faulkner (Judas Priest). En cualquier caso y al igual que sucede con el propio “Lucky”, un músico de sobradas garantías. El de Duisburg presentaría así otra de las grandes favoritas, “Back In Time” porque, aunque fuese a pequeños destellos, los Rage más sinfónicos no podían faltar en esta gran celebración de su amplio legado.
Uno vibraba ya con semejante setlist pero es que “Days Of December” sería aún más celebrada si cabe por el público del Atalaya. En lo personal disfruté en mayor medida de “Let Them Rest In Peace”, con Bormann tirando de guturales como si nada y destapando así a los Rage más sucios y abruptos de la jornada. También “Great Old Ones” de un disco, “Soundchaser”, por el que siento un cariño muy especial. Bormann se puso a hacer headbang en “End Of All Days” como si en el empeño le fuera la vida. Tan cómodo en el puesto que parece que llevara toda la vida. “Don’t Fear The Winter”, desde luego, no podía faltar en este amplio repaso. Atalaya la gritó con ganas y a servidor se le pusieron los pelos de punta en varios momentos, testimonio de la gran comunión entre público y banda que vivimos.
Para los bises Wagner tendría tiempo de recordar la génesis de Rage, no otros que Avenger, de los que vino a recuperar una “Prayers Of Steel” que pilló con el pie cambiado a más de uno. El final, como no podía ser de otra forma, entrega una “Higher Than The Sky” en la que Bormann adornaría su pie de micro con una bandera que le habían tirado desde el público serigrafiada con el logo de la banda. Wagner la enfrentó con púa, única de todo el set si mis ojos no me engañan, y quien más quien menos coreó con ellos hasta el último aliento. Un gran final para un gran derroche de cariño y nostalgia. A buen seguro una de las bandas foráneas más queridas por este medio.
Con Ankor llegaba el turno de la apuesta más diferente del cartel. Los tarraconenses llegaban al Atalaya con la intención de confirmar que siguen, como se dice ahora, con la flechita para arriba. La banda que comanda en voces Jessie Williams cuenta ahora con Eleni Nota (ex Nervosa) en baterías y prospera a base de entregar buenos directos tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Apoyados por la puesta en escena más cuidada de la jornada, quedaba la duda de cuanta gente se quedaría a ver una propuesta tan contemporánea e híbrida como la suya. Después de todo, en el cartel primaba cuatro contra uno el metal de corte clásico. Pero resultó que la buena gente del Atalaya Rock aún tenía ganas de fiesta. Y precisamente fiesta es lo que ofrece el quinteto desde que Williams arremete con las cuidadas y a la vez atrevidas líneas de voz de “Darkbeat”. A un tiempo descosida, al otro bailable, la banda ya dio muestras aquí de lo diverso de su propuesta.
El buen sonido del que gozaron les a agiganta. Williams nos dijo que aquél era su último bolo del año, por lo que sin duda venían a dejarse la piel. Y desde luego que lo hicieron. La pareja que forman Fito Martínez y David Romeu en guitarras es tan híbrida como la propia propuesta de Ankor. Inquieto y sonriente el primero, más serio y concentrado el segundo, se compenetraron a la perfección a través de composiciones tan curiosas como “Walking Dead”, con esa pequeña estrofa en nuestro idioma. De “Stereo” emergió la mejor Eleni Nota. Tan impasible en el gesto como segura en su desempeño, la de Serres parece haber caído de pie en el seno de la banda catalana. Que haya pasado del thrash sucio de Nervosa al metal de nuevo cuño de los catalanes sin perder un ápice de eficacia habla y no precisamente mal de su desempeño.
Un poco a pachas entre Romeu y Martínez nos contaron la historia que sirve como trasfondo a “The Legend Of Charles The Giant”, que sería a la larga una de las más celebradas de todo el set. Buen circle pit el que se montó aquí. Se notaba mucha complicidad entre los miembros de la banda. Y, gustos al margen, quiero pensar que se contagió su manera a veces tan bruta, a otras tan incluso bailable de entender el metal moderno. Se puede argüir en su contra la tremenda profusión de pregrabaciones de las que echan mano. Pero cuando Williams pide los coros del público para “Hill Valley” desde luego que los encuentra. “A nosotros nos da igual tocar en Wacken para 80.000 personas que hacerlo aquí” había asegurado Romeu. A juzgar por las ganas que le echaron, no seré yo quien contradiga al de Tarragona.
Buena se montó cuando tiraron un buen saco de globos a la audiencia. Más aún cuando acompañan con alguno de los temas más rotos e intensos del set como es “Prisoner”. Tanto o más con el marcado acento electrónico que porta la final “Embers”. La imagen de tantas melenas al viento bailando al son de la correspondiente pista pregrabada fue algo digno de ver. Muy disfrutones. Por estilo uno entiende que se le puedan atragantar a los fans más clásicos (no quisiera decir puretas) pero están en un momento de forma tal que no cabe sino rendirse. Más de uno bailó con el “Played-A-Live” de Safri Duo que dispararon a modo de despedida. Que salieran victoriosos ante un público (a priori) tan diferente al suyo creo que habla bien a las claras del tinglado que montaron. No quisiera olvidarme del gallo final de Fito Martínez. Estábamos en Pozal de Gallinas después de todo. Para no perdérselos.
Para el final quedaban Iron What? para rendir tributo a Iron Maiden. Una banda ya de larga trayectoria, nada menos que 20 años y que cuenta con los DünedainCarlos Sanz en voces y Alberto P. Velasco en guitarras. Con la escenografía más trabajada de todas cuantas bandas tributo hemos visto, quizá a excepción hecha de los asturianos Ritual, no fue poca la gente que se quedó a ver a los pucelanos.
El ya mítico speech de Winston Churchill haría arrancar un set que entregaría “Aces High” con Carlos Sanz cantando ya a un nivel altísimo. Y sin dejar de moverse. Enfundado en la clásica imagen de Dickinson durante la gira del “Final Frontier” y aunque fuera con temas ajenos y a favor de obra, volvió a confirmarse como uno de los grandes vocalistas de heavy metal de este país. La banda, tres guitarras en escena donde el propio Velasco no podría parecerse más a Dave Murray, atacó entonces una “2 Minutes To Midnight” que rara vez va a fallar en una cita como esta. “Dieciocho años de Atalaya y veinte de la banda…. aunque yo llegué después” exclamó irónico Sanz. Enfrentaron entonces la más facilona “Wasted Years” y su tan coreable estribillo fue cantado a voz en grito.
En “The Trooper” no faltó la Union Jack en manos de Sanz. Puede que el vocalista no sea tan ducho en el ondeo de enseñas como lo es en el manejo de tonos casi imposibles pero pocas pegas más les podremos poner a los chicos. Nosotros nos íbamos ya. No por gusto, más bien por el cansancio acumulado (el concierto de Leather Boys y Nashville Pussy de la víspera, los desplazamientos, acumulados, los que aún quedaban por delante) pero en estas que la banda acometió “Rime Of The Ancient Mariner” y ni a patadas nos habrían echado de allí. Es por ello que podemos decir que la banda salió más que airosa del temible envite. En especial de la efervescente y difícil sección solista que ocupa buena parte de la composición. Más allá de las reservas que nos puedan provocar los tributos, máxime cuando son a bandas aún en activo, lo cierto es que la gente vibró de lo lindo con ellos.
Heavy metal para luchar contra eso que han venido en llamar “España vaciada” mediante otra gran edición del Atalaya Rock. Sin traicionar a su espíritu, albergando a un buen número de fans que supieron disfrutar en armonía del atractivo cartel. El buen sonido que entregaron los shows, la exquisita puntualidad con la que se desarrolló la jornada y la seguridad de que el año que viene y salvo causa de fuerza mayor, nos volverán a ver por allí. Por nuestra parte nada más. Agradecer de nuevo a la organización la grata acogida que nos brindó así como dar las gracias por las facilidades dispuestas de cara a la confección de esta crónica. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Asiduos en los últimos tiempos a los escenarios asturianosSôber cumplen 30 años de trayectoria este 2024 y para celebrar la efeméride la formación madrileña además de su regreso al Principado publicará un nuevo trabajo de estudio bajo el título “Retorcidos”, una regrabación de “Torcidos”, su primer disco cuando aún se denominaban Sôber Stoned.
La cita con el público astur tendrá lugar el sábado 6 de julio dentro del gijonés ciclo de conciertos del Patioh que tendrán lugar en la Universidad Laboral de la capital de la costa verde acompañados por Savia, formación que también cuenta en sus filas con Carlos Escobedo y Manu Reyes, y otra formación con miembros comunes como es Skizoo, en este caso los guitarristas Jorge Escobedo y Antonio Bernardini. Entrada anticipada desde 28€ a través del siguiente enlace: https://www.enterticket.es/eventos/sobersaviaskizoo-30-aniversario-en-el-patioh-la-laboral-808781
La XIX edición de los Premios AMAS, los galardones de la música asturiana, presenta la lista de nominados cuyas votaciones ya se pueden realizar a través de la web premiosamas.com. A continuación repasamos las categorías que incluyen candidatos relacionados con el hard rock y el metal, estilos que en esta nueva entrega parecen recuperar protagonismo.
La ceremonia de entrega de premios tendrá lugar el viernes 23 de febrero en el Teatro Filarmónica de Oviedo, nosotros ya hemos elegido nuestros favoritos, no se te olvide votar a los tuyos!!!