Reseña: Zålomon Grass «Space Opera» (RockCD Records 2023)

En colaboración con Hendrik Röver (guitarra clásica europea, Fender Rhodes y percusión), David Rodd (bajo eléctrico Fender, sintetizador y coros), Mauro Comesaña (batería, percusión y coros) y G. Mckenzie (voz principal, coros, guitarras eléctricas, guitarra de doce cuerdas y guitarra acústica) están detrás de “Space Opera”, el primer largo de la agrupación psicodélica gallega Zålomon Grass. Un compendio de ocho temas grabados en los Guitartown Recording Studios de Muriedas (Cantabria) por el propio Röver y posteriormente mezclados y masterizados por David Rodd sus Rodd Studios de Vigo (Galicia). Lo adorna un arte de María Llauger y Mauro Comesaña sobre la ilustración de Archibald IngramEl Buque De Su Majestad Real Decapitator En Persecución”. Recordar asimismo que la banda se encuentra actualmente en gira con parada en la avilesina Factoría Cultural el próximo tres de febrero.

Cosmic Relief” ataca desde el primer instante con un riff principal repleto de gancho y ese groove entendido a la manera clásica que tantos y tan buenos resultados acostumbra a dar. El orgullosamente sonido retro de la banda reverbera en un interesante y cuidado juego entre canales y mientras que la voz destila con gusto y clase los estribillos, la producción pone todo de su parte cara a discernir cada línea. Buenos cambios de ritmo aquí y allá, auténtico subibaja en lo que a trazo se refiere, si bien siento que el pequeño escorzo de calma que irrumpe a modo de puente bien merecía algo más de espacio. En cualquier caso por ahí surgen estupendas líneas de bajo, la desgastada producción y un epílogo que se atreve a bordear el funk, como si el resto del corte no fuese, ya de por sí, una verdadera maraña de sonidos. La manera en que tanta ida y venida cabe en apenas tres minutos y medio sin que nada suene forzado ni artificial no deja de tener su mérito.

Por ahí que “The Drill”, carta de presentación de esta peculiar ópera espacial, resulte mucho más acomodada. Que no fallida. Porque si “Cosmic Relief” brillaba en lo que a riffs se refiere, esta lo hará en lo tocante a solos. Concisa, directa, orgullosamente rockera, sin el pulso tan vitriólico ni aquella escritura casi dislocada de su predecesora. Pero hábil sin embargo a la hora de destapar a los Zålomon Grass más crudos y viscerales.

“I know just how you feel but I know that you know the drill”,

All Hands On Deck” emerge de la calma y para conducirse por ella mientras destapa ahora a unos Zålomon Grass a medio gas, calmos y elegantes, abandonando toda gravedad, comandados por la fina línea que marca Comesaña tras los parches. Se elevan después mientras deriva hacia un aire más blues rock que parece les viene como anillo al dedo. Y es que si por algo destaca no ya este corte en concreto sino el álbum en su conjunto es por la propia versatilidad de la banda, que siempre en el terreno del más puro clasicismo, sabe acoger ese amplio abanico de influencias y apostarlo en unas canciones que, sin embargo, nunca suenan ajenas ni forzadas. De las ocho que componen este “Space Opera”, puede pasar “All Hands On Deck” por mi favorita. Por ese trazo tan cuidado, por los buenos detalles que surgen de sus guitarras o por lo certero del estribillo.

Inicio igualmente tranquilo el de “Harder To Rise”, que sin embargo transita más adelante hacia una versión un tanto más épica de su habitual vintage rock. Se hace la calma sin embargo toda vez acuden las primeras estrofas. Aquí me agrada la construcción de estas y la forma en que se van elevando de cara a los distintos estribillos. Clásico, funcional, no es la primera vez que has oído algo así pero los Grass se las arreglan para que el recurso suene, de algún modo, fresco y vibrante. Una melancolía casi palpable recorre el cuidado estribillo. Y mientras que al puente acude aquél deje más épico, casi sinfónico incluso, apenas intuido en el prólogo, el solo que irrumpe después se amolda al corte al que adorna con precisión cirujana. En opinión de este humilde juntaletras, otra de las grandes del redondo.

Sin llegar a aquella versión descarnada de la anterior “The Drill”, lo cierto es que “Heard It On The News” hace por recuperar parte del nervio perdido. Se mantiene por ahí en un curioso equilibrio entre el innegable gancho que ofrece su riff principal y una escritura, esta vez, algo más apaciguada, que no plana. De resultas surge un corte más sencillo, que me afecta en mayor medida al corazón que a la cabeza, y con el que conecto solo a veces. El solo final es de mérito, así como esos coros casi mistéricos que lo acompañan. Pero ya digo que, en líneas generales, encuentro otros cortes aquí presentes mucho más interesantes y atractivos.

Me encanta sin embargo “Too Late Now” y el aire a antro a media luz que de él se desprende. Es esta una versión casi desnuda de Zålomon Grass, por ahí diferente al resto del tracklist, que se roza con el blues más formal mientras teje una cuidada, casi delicada línea de voz, para en la mayor tradición del género, desembocar en un solo en fade out. Disculpo ese final algo abrupto si su encarnación en directo, de haberla, nos lleva a al tan mágico como enigmático terreno de la improvisación.

Con un bajo casi predominante en la mezcla se presenta una “Groove To Prove”, que de nuevo vuelve a poner la aguja de la intensidad en zona roja. Estrofas casi desnudas, estupendos guiños de guitarra aquí y allá pero sobre todo un riff capaz de derribar montañas. Me enganchan los gallegos aquí por construcción y, consecuencia segura de lo mucho que les he estado escuchando los últimos meses, el nombre de los californianos Rival Sons sobrevuela casi a cada golpe de caja. Uno de los cortes que más hace por destapar la buena nota de estos Zålomon Grass como músicos…

… pero de todos los que componen este primer largo, “Don’t Let Me Go Down (Space Opera)” es hasta el momento el que más huella ha dejado de todos. Porta ya de entrada un riff tan simple como efectivo. La entrada de la base rítmica y como la mezcla vuelve a jugar con los canales, fundamental a veces el uso de auriculares a fin de apreciar según qué detalles, suben ya la nota con el corte apenas iniciado. Sucede después que las estrofas acampan en el territorio de la balada, con Mckenzie en su encarnación más dulce, que no sacarina, y los gallegos construyen un crescendo que divaga entre la balada clásica y un psych algo alucinado primero y más vibrante después. Es cierto que todo parece anticipar un final más grave que finalmente no llega. No menos verdad es que la alternancia entre guitarra y coros que precede a su epílogo es estupenda. Riada de buen gusto como poderoso broche final.

Psicodelia clásica de la que tanto gusta en la querida y apreciada Factoría Cultural de Avilés. Reconozco tenía fuera de mi radar a estos Zålomon Grass y que he disfrutado como un enano con este primer álbum. También con la escritura de una reseña como esta. El suyo es un género algo ajeno a quien escribe, no creo pase nada por reconocer el hecho, y sin embargo encuentro en él bastantes asideros a los que agarrarme. Empezando por el buen nivel técnico que han demostrado aquí, continuando con el abanico de influencias que aglutinan, amén del buen gusto a la hora de implementarlo a lo largo de los ocho cortes. Cierto que entremedias hay trazos e ideas con las que no he llegado a conectar del todo. Pero en suma siento que son muchos más los aciertos que los errores. Queda por tanto nada más que comprobar qué tal los defienden en vivo el tres de febrero. Si nada ni nadie lo impide por allí estaremos.

Texto: David Naves

Entrevista: Felipe Suárez Mera (Keep The Flame)

Nuevo episodio de la serie de entrevistas obra del infatigable Edu Meier a rostros reconocibles de nuestra escena. En esta ocasión el protagonista es Felipe Suárez Mera, máximo responsable del webzine Keep The Flame y poseedor de una de las trayectorias como fotógrafo musical más longevas en la región. El próximo 2 de febrero expondrá una selección de sus espectaculares disparos en el Teatro El Llar de Corvera como parte de las actividades complementarias del primer festival Monorock.

Edu: Estamos aquí estrenando está nueva sección de Heavy Metal Brigade con los fotógrafos de la, hoy la llamo así, revista que están presentando la exposición que se realizará coincidiendo con el estreno del festival Monorock, así que para empezar. ¿Cómo empezaste a hacer fotografía de conciertos y qué te inspiró a especializarte en este género?

Felipe: ¡Buenas Edu! Lo primero de todo quisiera felicitar a todo el equipo de Heavy Metal Brigade por su trabajo, es un lujo tener compañeros que aman tanto y tan bien la música en general y el metal en particular. Es un placer hablar contigo también, cambiando roles después de tantos años… jejeje

Sobre tu pregunta, yo empecé a hacer fotos de conciertos de manera natural. En mi casa siempre hubo cámaras de fotos, ya fuera analógicas o digitales. Cuando yo tenía unos 14-15 años tenía una pequeña cámara compacta Nikon y literalmente hacía fotos a todo lo que hacía, más o menos como cualquier adolescente hoy en día con su móvil. Así que como los conciertos empezaban a ser parte importante de mi vida, pues fue un paso lógico cuando animado por mis padres comencé a iniciarme en la fotografía.

También te digo que yo no me considero un especialista de fotografía de conciertos, ya que hago y he hecho fotografía de moda, eventos, deportes, viajes, retratos, naturaleza… Pero sí es verdad que unir dos pasiones como son la música y la fotografía, hace que sea el camino a seguir para mí.

Edu: ¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentáis al fotografiar conciertos, quitando los guardias de seguridad, y cómo los superáis?

Felipe: Es una pregunta curiosa esta. Lo cierto es que nunca he tenido ningún tipo de problema con l@s trabajador@s de seguridad, en el 99% de los casos las personas que trabajan en seguridad en festivales y conciertos suelen ser profesionales muy capacitados y curtidos, que te tratan con respeto y con quienes puedes entablar una charla muy interesante si el evento lo permite.

Realmente le mayor desafío para mi es tratar de molestar lo menos posible al público. En los grandes eventos no hay problemas porque hay un foso y 2-3 temas para poder hacer fotos y listo, pero en salas pequeñas te tienes que meter delante de todo el mundo, impedir su visión… si empatizas un poco es difícil no sentirse mal por ello, así que trato de hacer mi labor lo más rápido posible para que todos podamos disfrutar de la música en directo.

Edu: ¿Hay algún concierto o artista en particular que haya dejado una marca en vuestro trabajo?

Felipe: Si hablamos de fotógrafos, yo soy de referentes cercanos. A nivel de conciertos siempre diré que el camino a seguir es Sergio Blanco. Si os fijáis en sus fotos no hay trampa ni cartón, son todas pura actitud, puro rock & roll… tan natural que hace parecer sencilla la técnica fotográfica para alcanzar esos resultados.

En cuanto a fotografía promocional, ahí la maestra para mí es Nat Enemede. Me encantaría ser capaz de dominar la luz y la edición como ella hace, con un ojo increíble y un gusto exquisito para sus proyectos. Si tuviera un grupo de metal, sería mi fotógrafa de cabecera. Y a nivel musical, si hay un artista que ha marcado mi trabajo fotográfico es mi querido Pablo Valdés. Llevo más de quince años haciéndole fotos en directo y para sus discos y a la par que puedes disfrutar de su evolución musical a través de los años, puedes ver la mía fotográficamente hablando.

Edu: Hablando de la exposición. ¿Cómo seleccionaste las fotos para exhibir y cuál es el mensaje que esperáis transmitir a través de ellas?

Felipe: En este caso la verdad es que fue sencillo. Desde la Asociación Monorock me pidieron doce fotos del 2023 en Asturies. Así que lo que hice fue preparar un pequeño resumen de lo vivido durante el año pasado, con especial foco en el Rockvera Fest. Si algo me gustaría transmitir con mis fotografías, es que en Asturies se hacen muchas cosas a lo largo del año y muy buenas. Y hablo tanto de grupos, como de salas, como de festivales… No valoramos lo afortunad@s que somos.

Edu: Finalmente, ¿Qué consejo darías a aquellos que quisieran empezar a llevarse recuerdos en foto de los conciertos?

Felipe: Que se olvide de los “likes” y demás tonterías de las redes sociales, pues a veces nos sorben el cerebro y nos anulan la creatividad. Y sobretodo, que vaya a conciertos que le gusten, no hay nada peor que ver a fotógraf@s poniendo cara de horror porque se han acreditado a un concierto de metal extremo y realmente lo más duro que escuchan es a Carlos Tarque. Hay muchos estilos musicales y todos tienen su toque fotográfico.

Edu: Gracias por compartir tu experiencia y conocimientos. ¡Estoy deseando ver esa exposición!

Felipe: Gracias a todo Heavy Metal Brigade por vuestra tan necesaria labor. ¡Nos vemos en los conciertos!

Nota: Todas las fotos de esta entrevista son obra de Felipe.

Agenda: La Fuga en Gijón

Los cántabros La Fuga arrancan sus fechas en vivo para el 2024 en la gijonesa Sala Acapulco. La cita con los de Reinosa tendrá lugar el viernes 2 de febrero.

El trio compuesto por Edu, Nando y Xavi ofrecerá un repaso a sus grandes himnos y algunos de los temas que formarán parte de su próximo disco de estudio incluida la canción recién estrenada «La Guarida«.

Entrada anticipada 18€ + gastos disponible a través del siguiente enlace:
https://www.wegow.com/es/conciertos/concierto-de-la-fuga-en-gijonsala-acapulco

Reseña: Cherokee «III» (Demons Records 2023)

Los hard heavies vigueses Cherokee tienen cita con el público astur el sábado nueve de marzo de 2024, por lo que echarle un vistazo a su más reciente obra “III” resultaba de lo más pertinente. Ellos son Fran Gómez y Gerardo Fernández en guitarras, Fran Vázquez a la voz, Carlos Delgado en baterías y Edu Mateos al bajo. Con José Pineda como productor, el trabajo ha sido grabado en los estudios Área 51 y ha contado con las colaboraciones de Hugo Bistolfi (Galilea, ex-Rata Blanca, ex-Alianza), Javi Oliva y Niko del Hierro (Saratoga). Con portada de F.J., “III” se encuentra en la calle vía Demons Records desde el pasado dieciséis de octubre.

Quimera” ejerció como carta de presentación de este “III”. Y un poco también como piedra de toque del mismo. Porque es un hard / heavy directo y sin ambages, con Fran Vázquez moviéndose en tonos altísimos, revelando un registro a medio camino entre Juan Gallardo (Ángeles del Infierno) y Adrián Barilari (Rata Blanca) con el que conecto solo a ratos. Para más inri, aquí las guitarras revelan un tono que no alcanza tampoco a conquistarme. Otra cosa es el uso que Gómez y Fernández hacen de ellas, que vendrá a revelarse tan clásico como eficaz durante el obligado despliegue solista del puente. Un arranque correcto.

Las Puertas Del Cielo” hace por atemperar el brío de su predecesora. Por retorcer la escritura incluso. Es más chulesca, más pretendidamente sensual. Como unos Whitesnake de finales de los ochenta puestos al día. Todo le sirve a Carlos Delgado para tramar una línea de batería llena de buenos detalles. Pero es Fran Vázquez al micro quien, a fuerza de sonar más natural y no tan excesivo, gana no pocos enteros con respecto a otros desempeños más exigentes dentro de “III”. El crescendo final, clásico hasta la médula, resulta bien resuelto. Adornado incluso. Insisto, no me conquista el tono de estas guitarras pero sí lo que los chicos están haciendo con ellas.

Siéntelo”, que cuenta con todo un Niko del Hierro al bajo, puede ser fácilmente el corte con el que más me cuesta conectar de todo el álbum. Ni con el aspecto lírico, recurrente y con cierta sensación de déjà vu, ni tampoco con los tonos más bajos y aguardentosos de Fran Vázquez en estrofas. Y es una pena porque en su tronco central habita un buen crescendo y pequeños destellos técnicos que hablan, y no precisamente mal, del nivel técnico que poseen Cherokee. Pero un poco por los detalles que comento y otro por la corta duración de la composición en sí, al final no puedo sino situarla en el vagón de cola dentro de las once que componen este “III”.

Trazada con gusto clásico, adornada con sumo cuidado y afrontada por el Fran Vázquez más neutro, centrado y sólido, “Nada Es Para Siempre” funciona a la hora de revelar el lado más elegante y ampuloso de los vigueses. Medio tiempo con la debida carga melancólica, gana enteros en producción, si bien el bajo de Mateos se sobrepone a ratos al resto de elementos. Pero culmina en un buen estribillo y cuenta con grandes detalles toda vez la composición encara su recta final y emerge la obligada sección solista. Lo dicho, clásica y nada original pero resuelta de manera impecable, no le puedo poner pegas más allá de su propia autoconsciencia.

Déjame” transige, y lo hace de manera más que orgullosa, hacia un AOR acomodado y grandilocuente. Valga la redundancia. Con Fran Vázquez más cómodo que nunca y la producción brillando en lo que a equilibrio se refiere, deriva en un estribillo sin sorpresas ni tampoco dobleces. Ni inventa la rueda ni lo pretende, pero funciona, que es lo importante, y entiendo los motivos por los que fue elegida como otro de los adelantos de este “III”. Parece casi el negativo de aquella “Quimera” y por ahí viene a colarse el amplio rango de influencias que manejan.

Quien echase de menos aquellos pulsos más heavies y musculosos, podrá darse un festín con esta “Sí o No”. Pero lejos del nervio de los temas más potentes, Vázquez arrastra un deje chulesco en sus líneas de voz que la convierten en una de las piezas más curiosas de todo “III”. Posee una idiosincrasia muy a la española, donde se traslucen varios de los grandes nombres patrios de los ochenta. Entre Bella Bestia, no obstante el propio Vázquez llegó a ocupar el cargo en la ya desaparecida banda madrileña, hasta los Obús más clásicos, todo funciona para confeccionar el que puede ser fácilmente mi corte favorito de los once. Lo que son las cosas.

No Mires Atrás” funciona mientras trae al frente un hard de finales de los ochenta al que adornan varios de los riffs más redondos y mejor definidos de todo el álbum. Con Vázquez trazando una contenida pero elegante línea de voz y una producción nítida pero potente, parece uno de esas entregas nacidas con el directo como principio y fin. Lo mejor es que ello no quita para que la banda opte por una sección solista primero llamativa y después clásica. Acomodada incluso. Quien sea habitual de mis reseñas sabrá de sobra que no acostumbro a conectar con letras tan descaradamente vitalistas como esta. Pero quién soy yo para negar el buen rendimiento que líricas de este perfil han dado a bandas de todo pelaje a lo largo de la historia de nuestro rock & roll.

Fuiste Mía”, traslación a nuestro idioma del “Angelia” de Richard Marx, continúa en los mismos tonos amables y distinguidos de la original, añadiendo claro guitarras más presentes y una línea de voz más cercana a espectros debidamente rockeros. Culminada con un notable solo de guitarra en su tronco central, conduce hasta otra versión, en este caso “El Guardián De Tu Piel”, de la ya desaparecida banda madrileña Beethoven R., donde Cherokee cuentan con Javi Oliva para el solo de guitarra. Una de esas versiones que lejos de reproducir palmo a palmo al original, sabe aportar su propio granito de arena en búsqueda (y hallazgo) de un tono que aporte la debida savia nueva sin faltar al espíritu de lo que uno está adaptando y reproduciendo.

Pero qué duda cabe que conecto en mayor medida con esta “No Hay Perdón” donde la banda cuenta con la colaboración del ex teclista de Rata Blanca Hugo Bistolfi. Y ciertamente parece un corte con hechuras de ocupar algún viejo disco de los argentinos, con esa distinción tan significativa que aporta el buen hacer del músico bonaerense. Tal vez no disponga del estribillo más lúcido de todo “III”, pero brilla sin aburrir en términos técnicos y funciona a la hora de aportar una mayor intensidad al conjunto durante su parte final.

Para el cierre queda una última versión, esta “Entender El Amor” original de la vocalista figuerense Mónica Naranjo. Difícil, no ya por los habituales tonos altos de la catalana, sino también por los muchos requiebros que tenía aquella línea de voz, amén de lo profano del propio empaque musical, sito a mil millas del conocido hard heavy de los gallegos. Cherokee realizan una aproximación que rezuma heavy metal por los cuatro costados, con el Vázquez más filtrado de todo el disco y un inteligente uso de las armonías. Quizá por el propio riesgo que conlleva la idea, no puedo decir que me desagrade. Al contrario.

En resumidas cuentas y tras las sucesivas escuchas de “III” lo más que acierto a entrever es que se trata, al menos a mis ojos, de un álbum un tanto desigual. Cortes que disfruto en gran medida (“Las Puertas Del Cielo”, “Sí o No”, “Déjame”) junto a ofertas, dicho sea con todo el cariño, que encuentro un tanto prescindibles (“Siéntelo”). Y como ya apunté por ahí atrás, puede que el tono de estas guitarras no alcance a conquistarme pero, insisto, el desempeño de la pareja Gerardo Fernández y Fran Gómez es ordenado las más de las veces, operando siempre en favor de las propias canciones y nunca en favor de sus propios egos como músicos. Luego está la figura de Fran Vázquez. El sevillano es uno de esos vocalistas excesivos, volcánicos incluso, al que disfruto en mayor medida durante sus tonos medios y no tanto cuando su voz registra tonos imposibles, si bien a lo largo y ancho del álbum se suceden varias excepciones a este hecho. En cualquier caso un álbum que debería de hacer las delicias de todo fan del buen hard / heavy estatal.

Texto: David Naves

Agenda: Blaze Bayley + Absolva en Gijón

Totalmente recuperado de sus problemas de salud Blaze Bayley retoma los escenarios estatales en apenas 48 horas. El viernes 26 de enero la gijonesa Sala Acapulco acogerá su paso por Asturias.

Un tour especial para celebrar los 30 años desde su paso por Iron Maiden, repasando temas de los discos «The X-Factor» y «Virtual XI«. 

Compartirá escenario con Absolva formación capitaneada por los hermanos Appleton que presentarán su último disco «Fire In The Sky» editado el pasado 2022. Entrada anticipada 25€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://www.enterticket.es/eventos/blaze-bayley-en-gijon-396719

Amplia presencia asturiana en el festival lucense Valadouro Rock

A la espera del cierre del cartel el festival lucense Valadouro Rock contará en su plantel con las bandas asturianas Sküld, Leather Boys y Drunken Buddha.

La cita que tendrá lugar el sábado 22 de junio en Ferrera de Valadouro (Lugo) ha confirmado también a participación de Vita Imana, Gigatrón y Materia Muerta. Entrada anticipada 28€ disponible a través del siguiente enlace:
https://ticketrona.com/evento/valadouro-rock-en-o-valadouro-lugo

Mike Stamper: «Emerge From Error» ya está en la calle

Ayer veía la luz en todas las plataformas «Emerge From Error«, el tercer disco conceptual de la saga del Error, que el multiinstrumentista asturiano Mike Stamper comenzaba en 2016 con «Ended By Error«, continuó en 2017 con «Extended By Error» y cierra ahora con un nuevo álbum de metal instrumental sobre el proceso de superación de los errores humanos y sus consecuencias derivadas, en clara analogía y paralelismo con los errores informáticos.

En este episodio, nuestro protagonista consigue deshacerse de la nostalgia y del dolor, confrontando finalmente al Error, absorbiendo su poder (aprendiendo la lección), y logrando con ello poder salir de ese lóbrego estado mental. Grabado, producido y mezclado por el propio Stamper entre 2022 y 2023 en su Stampcore Studios IV cuenta con la masterización de Dani Sevillano. Publicado a través del sello Stampcore Records contiene las colaboraciones de los guitarristas Cristian Iglesias (The Feat, Eden), Dmitry Stalingrado (Soldier, Sound Of Silence), Nathan Cifuentes (Vendaval, Argion) y Andrés García (Yuggoth). Hace escasas fechas Heavy Metal Brigade publicaba una amplia reseña del álbum que puedes consultar aquí. Escucha el álbum a continuación:

Reseña: Fan Ray «Cuento Del Mar» (The Fish Factory 2023)

Se hacen llamar Fan Ray, vienen de Zaragoza y la suya es una andadura que se inició allá por el año 2013 aunque no sería hasta dos años más tarde que debutaran con un Ep homónimo. A aquél primer conjunto de temas le siguió su primer largo “Metalzetamol” en 2018 y finalmente este “Cuento Del Mar” que nos han hecho llegar desde The Fish Factory. Ellos son Andrés Fandos y Santi Suárez en guitarras, Álvaro Molinero en baterías, Jorge Apesteguía al bajo y Toño Monzón en voces. Producido, compuesto y grabado en Estudios Producciones Sin/Con Pasiones con Marc Pascual como técnico de sonido y Michel a cargo del diseño gráfico, el álbum vio la luz a finales de septiembre del pasado año.

Preludio En El Mar”, introducción del trabajo que, particularmente en sus primeros instantes y acordes me recuerda, y no poco, al tema principal de la saga “Piratas Del Caribe”, Dios te salve Klaus Badelt, sirve en definitiva de perfecto preludio para “Libérame”, fresca andanada entre el hard y el heavy que, hablando de recuerdos, siempre trae a mi mente a aquellos Mägo de Oz de buenos álbumes como “La Leyenda De La Mancha” o “Jesús De Chamberí”, si bien aquí no hay flautas ni violines que valgan. Solo rock orgánico y pegadizo. Un estribillo que acude pronto en la composición, esa ligera despreocupación en los riffs y una línea de voz que, ya digo, va bien cargada de gancho. Bien desarrollado el solo que sitúan como anticipo del epílogo. Rara avis en estos tiempos que corren. Una buena dupla para abrir este cuento si sabes perdonar sus más que evidentes influencias.

El riff que dibujan en “Área 333” bien podría pertenecer igualmente a unos Judas Priest de discos como “Point Of Entry” o “Killing Machine”. Sin embargo, si hay un nombre que acude a mi subconsciente con cada escucha es el de los vallecanos Obús. De nuevo a caballo entre el hard y el heavy, trufado ahora de unos dejes más chulescos, quizá me resulte algo mecánica en estrofas. Ahí viene al rescate, en todo caso, un estribillo de esos que siempre funcionan. El solo vuelve a disponer de espacio y, en su clasicismo, el corte termina por funcionar mientras abraza las costuras más ochenteras del género.

Almas libres” y por seguir con las influencias, suele evocarme a los ahora desaparecidos hard/heavies madrileños Beethoven R. mientras dibuja una de las ejecuciones más lúcidas por parte del frontman Toño Monzón. Me agradan, ahora sí, sus estrofas, si bien encuentro los riffs que las apoyan un tanto desangeladas. Por ahí se cuelan no obstante buenos detalles por parte de Apesteguía. Un pequeño solo inclusive. Fan Ray siguen sin salirse del libro de estilo pero al menos se permiten pequeños guiños aquí y allá a fin de que el corte adquiera un grado más de personalidad. De ahí que con el correr de las escuchas haya terminado por entrar en mi nómina de favoritas.

Lo mismo podría decir de la más tranquila “¿Dónde estás?”. Medio tiempo elegante, donde es cierto que llega a chirriarme el sonido de la caja durante las partes más desnudas. Entiendo la intención, llenar el hueco que dejan las guitarras en esas estrofas. Pero su sonido llega a parecerme feo incluso. Aún con eso, la forma en que Fan Ray han sabido jugar con las distintas capas, lo bien trazados (y ejecutados) que están sus distintos crescendos, la delicada labor de Monzón y el acelerón final a lo Maiden terminan por inclinar la balanza a su favor.

Allí Estaré”, que me conquista a base de recuperar el brío que mostraba el álbum en su arranque, sorprende con una letra capaz de poner en riesgo a más de un diabético. También con un tratamiento de la voz de Monzón que, particularmente en estrofas, me hace pensar en una banda tan a priori ajena a su manera de entender el hard rock como es Volbeat. Puedo no llegar a conectar con su aspecto lírico. Sí en cambio con sus diferentes ejecuciones. Siempre a favor del corte que las contiene y no de egos individuales. Bien medidas y equilibradas.

No diré que “I.A.” vira ahora hacia el groove, no es el caso, pero sí que el riff que la sostiene pasa por ser el más retorcido, también el más pesado, de todo este “Cuento Del Mar”. Sorprenden estos Fan Ray en una onda no tan lejana, por ejemplo, de aquellos Fight de Rob Halford, si bien sus estribillos resultan del todo solidarios al disco que los alberga. El solo, un tanto plano con respecto a otros dentro de este tracklist, no ayuda a mejorar la nota media. Al final un corte que luce más por cuan diferente resulta al resto que por lo certero de su planteamiento.

Buenos solos sin embargo los que alumbran el inicio de una “Todo Lo Bueno Termina” que vuelve a tesituras, creo, más convenientes para ellos. Aquél aire más hard que tan buenos resultados les dio a comienzos del álbum, mientras Monzón lidia sin mayores problemas con los tonos más altos de los estribillos. Y aunque en términos puramente gramáticos no resulte el corte más original del largo, bien está ese deje algo más melancólico que la atraviesa. A la cola del grupo de mis favoritas.

Cuento Del Mar”, donde cuentan con la colaboración de Mireia Bernal en coros, bien podría recordar a The Cult en su prólogo. Héroes Del Silencio incluso. Todo vira, no obstante hacia territorios más metálicos donde, tanto por riffs como por melodías, la sombra de Iron Maiden resulta más que alargada. Álvaro Molinero traza aquí una más interesante línea de batería. Y mientras que la banda parece más cómoda en esta encarnación más poderosa, si algo me agrada es la forma en que insertan, previo al solo, aquél deje más foráneo del prólogo. El hábil trazo del epílogo y el mayor nervio que posee terminan por darle la razón a quien fuera que tomara la decisión de convertirla en el tema título del álbum e incluso en videoclip:

Para el cierre queda el medio tiempo “Recuerdo Soy”, donde en los momentos más calmos siempre acude a mí el nombre de Guns N’ Roses. El corte no obstante se distancia de la banda angelina gracias a un casi torrencial Monzón y una enjundia, qué duda cabe, más cercana al metal. Agrada por trazo y también por ejecuciones, un cierre de buen gusto y clase.

No es un álbum que me enganche en su totalidad pero sí que hay ofertas aquí dentro capaces de alegrar el día más gris. Monzón ha trazado aquí y allá voces más que dignas. Poderosas incluso. Otro tanto podría decirse de la dupla guitarrera de Fandos y Suárez. Aprecia uno el riesgo de cortes como la noventera “I.A.”, si bien pienso que cuando juegan la carta del clasicismo más académico es cuando de verdad brillan los maños. Véase sin ir más lejos “Almas Libres”. Por contra y cuando la banda arriesga y busca nuevos horizontes, siento que la jugada termina por salir del todo redonda solo en la final “Recuerdo Soy”. Agradece uno la asunción de riesgos en todo caso. Intentarlo y fallar siempre me resultará mucho más respetable que conformarse. Bordeando el notable.
Texto: David Naves