Los madrileños Slowburn estrenan «Psycho Wars» como adelanto de su segundo disco de estudio «Fire Starter» que verá la luz el 17 de octubre a través de Fighter Records.
01 Psycho War 02 Exiled 03 The Beast 04 On Fire 05 I’m Revenge 06 Two Years 07 Touch the Sky 08 Last Chance 09 Falling 10 The Price Of Liberty
Nacidos en el 2015 de la mano de Jorge Serrano, también bajista en Rancor, a lo largo de los años, han sufrido varios cambios en la formación dando la bienvenida a músicos experimentados de la escena madrileña, incluidos miembros de bandas como Roar, Rancor, Metal Legion y Motociclón. Tras su álbum debut «Rock And Roll Rats«, editado en febrero de 2020 llega este nuevo trabajo inspirado en el heavy metal clásico como podemos comprobar en su primer adelanto «Psycho Wars«.
Pues ya tenemos con nosotros el segundo álbum del dúo mallorquín Bis•nte, Vicente Payá en guitarra y bajo junto a María J. Lladó en voces. La banda, que ya pasara por este medio con su debut de 2020 “Ancestral Punishment” (reseña aquí), vuelve ahora con un “Broken” donde cuentan con la inestimable ayuda de Daniela Dahlien en la voz gutural y Javier Fernández en batería, teclados y producción. Este nuevo trabajo del dúo fue grabado en Black Night Studios y salió a la luz el pasado enero en formatos CD y digital vía Xtreem Music.
Si bien el disco alberga en su interior alguna sorpresa que otra, lo cierto es que “Army Of Faith” se acomoda de forma casi inmediata a la idea preconcebida que uno tiene del proyecto. El doom alucinado que ya rondara su primer álbum se magnifica ahora con la presencia de unas teclas, cierto es, algo escondidas en la mezcla de este arranque. La lealtad al género que muestran los riffs de Payá contribuye a formar el buen esqueleto que muestra este primer corte. En cuanto a producción echo en falta una caja con algo más de prestancia, o una voz más equilibrada en cuanto a volumen en ciertas estrofas. El puente central, y la forma en que lo revisten esas teclas tan juguetonas, me funciona. En definitiva, pienso que un más que notable primer corte.
Algo más apesadumbrada, “Can You Save Me” entrega un buen primer riff, situado a la cabeza de mis favoritos de este nuevo álbum, a la par que después da paso a un corte que, aún asemejándose a su predecesor, no deja de poseer un alma y carácter propios. Lladó percute de nuevo con su particular y aletargado registro. Más correcto por producción, va desplazándose por su doom apaciguado de manera firme, sin estridencias ni dobleces, imbuyéndose más adelante de teclas, casi omnipresentes, como principio y fin. A su manera más épico y grandilocuente, el tronco central viene a poner de manifiesto la cara más ampulosa del dúo mallorquín. Por ahí que encaje tan bien ese tono algo más onírico, si cabe, que emerge más adelante. Llamativa y poderosa.
“In The Other Side”, particularmente en lo que a producción y arreglos se refiere, parece querer tomar la senda de unos Candlemass del siempre reivindicable “Nightfall”. Bis•nte no obstante el dúo marca distancias aquí con la adición del grave registro de Daniela Dahlien y la mayor pesadez que su presencia le confiere a la composición. De resultas de todo ello emerge un corte un tanto descompensado, que no fallido, con el que conecto sólo a ratos.
“Mother Nature”, primero del par de adelantos y al mismo tiempo corte más rácano del álbum en cuanto a duración, reconduce hacia territorios más cercanos a su primer álbum. La voz filtrada de Lladó funciona en unas primeras estrofas donde percibo, eso sí, algún arreglo un tanto naif. Y da igual porque el dúo logra aquí el equilibrio perfecto entre su obra anterior y la presente. El toque más stoner de aquella con las cadencias más oscuras (¿góticas?) de éste. Que lejos de sufrir por su notable dualidad, se sirve de ella para alimentar el que posiblemente sea el corte más colorista, por diverso, de todo este segundo álbum. Curioso tratándose, como digo, de la oferta más reducida del mismo.
“Of Love Undone” no descabalga de esa concepción algo alucinada del doom metal que la banda dispone, con cuentagotas, en este segundo álbum. Percibo, eso sí, una construcción más retorcida y diversa. Desde el modo en que engarzan las estrofas hasta llegar a un estribillo con Lladó en tonos tan altos como inhabituales. Hay aquí una cierta sensación de desolación tan poco original (a estas alturas del cuento) como bien resuelta. Y mientras la gravedad de los riffs de Payá mantiene el tipo sin mayores esfuerzos, me resulta llamativo su calmo puente central y el solo agudo y reverberante que lo corona más adelante. Y al que desde luego habría dado más espacio. Otra de mis favoritas de este flamante “Broken”.
“The Evil Inside” introducirá a los Bis•nte más graves y menos complacientes. La rotunda voz de Dahlien campa a sus anchas en un prólogo ciertamente ominoso y oscuro para una banda como esta. El contraste de su voz con la Lladó más leve funciona y constituye el arma principal de un corte, por otro lado tan aseado en riffs como diverso en cuanto a escritura. Lleno de cambios de ritmo lo suficientemente interesantes como para justificar los casi siete minutos que alcanza esta composición poliédrica y diversa. Que podría tener un trazo más cohesivo pero entonces diríamos que no ofrece nada nuevo y se conforma con “lo de siempre”. La eterna disyuntiva entre seguir el libro de estilo o forzarlo en pos de un ideario propio. Nunca llueve a gusto de todos y demás ristra de frases hechas al respecto.
Sea como fuere, de la final “Venom In The Blood” emerge un prólogo que funcionará en su acercamiento a posiciones más melódicas. Particularmente en lo que al desempeño de Payá se refiere y los buenos dibujos que deja con su guitarra aquí y allá. Más adelante me llamará la atención cómo colisionan la Lladó más cadenciosa y alguno de los riffs más rocosos y frontales de todo el álbum. Estupendo contrapunto que vendrá a dar pie a un tronco central que, coros mediante, resuena de nuevo grandilocuente y poderoso. Mejores formas de cerrar que con ese fade-out final seguro que había. Aún así, un corte final que no me desagrada en absoluto.
Lladó y Payá han planteado un álbum que coge el testigo de su debut y, al mismo tiempo, posee una vida y un pulso más propios. Sin romperle las costuras al género, han sido lo suficientemente listos como para buscarle las cosquillas de cara a que todo resulte menos elemental y disciplinado. Más personal. Por ahí traslucen buenas ideas. Sobremanera en el par de cortes que inauguran este “Broken”. También algunos errores, producción mediante, o trazos más evidentes y predeterminados. La conocida tiranía del corte de adelanto. Un trabajo más personal y que, pienso, mejora en varios enteros a aquél debut de 2020. A seguir la progresión ascendente.
Hoy damos la bienvenida a Heavy Metal Brigade a Eduardo Meier, al que much@s recordarán como voz y guitarra de los avilesinos Redemptor, que nos ofrecerá una serie de entrevistas a gente de nuestra escena para conocer de primera mano sus motivaciones e inicios en el mundo de la música. Arrancamos la sección con Javier Val, bajista de Leather Boys. Muchísimas gracias Edu, para nosotros es todo un placer contar con tu aportación en este humilde medio.
¡¡Hola Javi!! Me gustaría empezar una serie de entrevistas para Heavy Metal Brigade de gente de la música explicando cómo y por qué empezó en esto y, si quiere, dar un toque a los guajes para que sigan el ejemplo (lo siento pero ye lo que tien ser padre y ver que no hay nadie nuevo en mucho tiempo). Comencemos:
Edu: ¿Cuál es el futuro musical a corto plazo (si, en algún momento repetiremos, espero) de Javier Val?
Javi: Hoy por hoy lo único que hay sobre la mesa es acabar la gira de presentación de Fairy Tales From The Underground (la biografía de Leather Boys) y después entrar al estudio a grabar nuestro próximo disco. «Born In The Seventies» (el disco anterior) tuvo una gran acogida y yo personalmente quedé bastante contento con las líneas de bajo, así que ahora nos toca ponernos las pilas con los nuevos temas para hacer un disco que no defraude.
También me gustaría volver a montar un proyecto de hardcore/metalcore o unirme a uno que ya esté en marcha, pero no está entre mis prioridades en este momento.
Edu: ¿Por qué empezaste a tocar y por qué el bajo?
Javi: Supongo que como mucha gente. Por entonces escuchaba mucha, mucha música y, tras hablar con mis amigos, decidimos que sería la hostia empezar a tocar y montar un grupo. Aunque al final esa idea pasó a dormir el sueño de los justos, yo tuve la suerte de empezar a tocar con gente muy diversa casi desde el primer minuto. Luego ya llegó la hora de ponerse objetivos como tocar en directo, grabar un disco con un sonido profesional y hacer un videoclip de calidad, lo que afortunadamente ya he logrado.
Lo de escoger el bajo como instrumento simplemente fue porque, a parte de que me gustaban los sonidos más potentes, la base rítmica es lo fundamental para un buen tema. Un solo puede molar mucho, pero lo que te hace moverte es el «groove» del tema. Ya ves, bajista puro, no guitarrista reconvertido.
Edu: ¿Cuál fue la primera vez que pensaste: cojones, esto no se me da tan mal?
Javi: Creo que todavía no lo acabo de pensar pero sí que te sube el orgullo cuando acabas un concierto y viene alguien a decirte que le gustó mucho como sonó el bajo o que les gustó determinada línea. De todos modos yo no vivo de la música así que no tengo que preocuparme de ser bueno o malo, solo de disfrutar tocando el bajo. Ojo, eso no quita de que en los conciertos siempre procure hacerlo bien y que la gente disfrute tanto como yo lo hago, que para eso han gastado su tiempo y dinero en adquirir una entrada y eso para mí se merece el mayor de los respetos.
Edu: ¿Cuáles fueron el mejor y el peor día en tu carrera musical?
Javi: No me gusta eso de «el mejor y el peor» porque la música me ha dado muchos y muy buenos momentos. Las horas en el local tocando, desfasando y disfrutando con mis amigos, así como la gente que he conocido son sin duda lo mejor. ¿Lo peor? También la gente, especialmente aquí en Asturias. Parece increíble los egos tan grandes que se ven cuando prácticamente nadie vive de la música o, en el mejor de los casos, malvive. Pero no sólo los músicos, también los palmeros de éstos que son todavía peores. Joder, lo que hagan los demás te puede gustar o no, pero no andes metiendo mierda como si te fuera la vida en ello.
Edu: ¿Qué hiciste para arreglar el peor?
Javi: Voy a mí bola y procuro no hacer mucho caso de lo que oigo. También me lo tomo con humor en unas ocasiones y en otras mando a la gente a tomar por culo.
Edu: ¿Cómo haces para llevar a cabo tu vida personal y musical?
Javi: Podría quedar de puta madre diciendo que la música lo es todo en mi vida y tal y cual, pero no. Yo tengo mi curro, mi familia y muchas otras inquietudes. La música ha sido y es una parte muy importante en mi vida pero la vida del músico no es algo que quiera para mí. Horas interminables de ensayo, viajes, hoteles cutres… no. Yo quiero pasármelo bien y punto. Admiro a quien vive así porque sé el sacrificio que supone ser bueno tocando un instrumento y/o vivir de ello, pero yo tengo vida más allá de la música así que el tiempo que le dedico es el justo y necesario para poder seguir disfrutando.
Edu: ¿Algo más que añadir?
Javi: Solo darte las gracias a ti por acordarte de mí para esta primera entrevista y a toda la gente de Heavy Metal Brigade por su labor desinteresada a favor del rock y del metal.
Edu: Muchas gracias Javi Jevi (:P jajaja)
De nuevo agradecer a Edu y Javi su paso por la web, nos vemos muy pronto y como siempre en los conciertos.
Pocas son las balas que le van quedando al Kuivi PopUp en su edición de 2023, por lo que la cita con el trío, ahora cuarteto Azure, era bien obligada. Venían los avilesinos presentando “Oxímoron”, Ep del que ya dimos buena cuenta por estos lares (reseña aquí), amén de a su nuevo integrante, el guitarra y voz Daniel Fernández Barata. El resto, los de siempre: Nacho en baterías, Soto a la guitarra y Rojo al bajo. En una tarde de jueves y bajo un tiempo que se presumía desapacible, la cosa vino a darse más o menos como sigue.
Eran cerca de las 21:30 cuando la banda irrumpe sobre el escenario del Kuivi. Con una reducida puesta en escena y sus ineludibles leds, la poca luz vino a dificultar la parte fotográfica de esta crónica. Pero no es menos cierto que cuando dispones de algo como “Enkrateia” para romper el hielo, es fácil que todo vaya sobre ruedas. Como cuchillo en mantequilla. Ayudó el buen sonido del que gozaron. Y es que con alguien que les conoce tan bien como Dani Sevillano a los controles, no cabía esperar otra cosa.
La banda, huelga decirlo, ha ganado en presencia con dos guitarras sobre el escenario. Ahí donde siguen dando lecciones de como armar primero e interpretar después composiciones de ese rock instrumental que, a ratos y por la insistencia en cierto tipo de motivos, tanto me recuerda a los japoneses Mono. En cualquier caso, los de Avilés son (o parecen) lo suficientemente inteligentes como para buscar su propia personalidad. Da buena fe de ello el segundo de los cortes, “Un Nuevo Amor”, apertura de aquél fantástico “Amor Fati” de hace ahora un par de años.
Poca luz y mucho humo, cambio de guitarras mediante, el cuarteto afronta “Diatermancia” y con Daniel echando mano del micrófono, una “Hielo Sumergido” que viene a abrir nuevos horizontes para ellos. Y hay que decir que la voz de Azure defendió sus líneas vocales con solvencia y clase. Todavía se nos hace raro el verles fuera del terreno de la pura instrumentación pero el corte pareció tener una buena acogida entre el público presente. Un público, como ya viene siendo habitual, tan ecléctico como el propio evento en sí. Orgullosamente diverso y transversal.
Quedó así para el final el corte que a su vez cerraba aquél álbum de 2021, “Constelación VI”, con Azure en su encarnación más poderosa pero sin perder un ápice de elegancia. La sensación que queda ahora es la de que la banda ha subido un peldaño con respecto a su anterior encarnación, convirtiéndose en una de las grandes realidades del post-rock astur. Si es que no lo eran ya.
Se podría decir que se les dio bien una plaza a veces tan impredecible como es el Kuivi PopUp. Más allá de lo referente a las luces, es su propuesta y hay que respetarla, lo cierto es que dieron la impresión de ser una banda perfectamente ensamblada y donde su nuevo integrante parece haber caído de pie que diría un clásico. Queda nada más que mandarle un saludo a la banda, a Dani Sevillano y Ruth Suárez, Fernando Casas, el 60% de los Leather Boys presentes y a buenos amigos que se hicieron durante el camino. Nos vemos en el siguiente.
Manteniendo su santo y seña, la solidaridad en forma de recogida de alimentos, aportando un kilo de alimentos no perecederos entrarás en el sorteo de CD’s de los grupos participantes. El precio de la entrada anticipada es de 10€ (13€ en taquilla), estos son los siguientes puntos de venta física:
Tras más de 7 años alejados de los escenarios el combo doom rock Estramonio volverá a pisar las tablas el viernes 25 de agosto en el ovetense espacio multidisciplinar Kuivi PopUp.
La formación mierense compuesta por viejos conocidos de la escena astur, en su currículum figuran nombres como Atomic Zeros, Leather Boys y O.B.S., tiene en su haber 2 EP’s, “Vol.1” y “Vol.2” editados en el 2012 y 2013 y prepara actualmente su tercer asalto del que presentarán alguna de las nuevas composiciones.