Reseña: Ofensivos «Perdón Por El Retraso» (Autoproducción 2023)

Nuevo disco para los inclasificables asturianos de Ofensivos, financiado a través de una campaña de crowfunding y que reúne en su seno a López (voz y guitarra), Isra (batería), Sebi (bajo) y Emi (voz). El álbum ha sido grabado y producido por Pablo Viña y cuenta con diseño gráfico de Yolanda Martínez.

¿Es un viejo Casiotone lo que suena en “Principiu”? A servidor se lo parece y, por una rápida asociación de ideas, siempre acude a mi mente una banda como Los Petersellers. Y no será la única vez a lo largo de todo el trabajo. El caso es que conduce hasta una “Los Guajes De S. Ildefonso” con Ofensivos mostrando una onda muy Def Con Dos. Algo a lo que contribuye en gran parte el doble juego vocal de López y Emi. En sus estrofas detecto riffs que me llevan a pensar en sus paisanos de Escuela De Odio y el hardcore más casual. Pero lo que subyace bajo esta lírica de apariencia socarrona es una crítica al negocio (al engañabobos) que suponen los distintos concursos y loterías que esquilman a las clases más necesitadas para el beneficio de unos pocos. O tal vez me esté liando la manta a la cabeza más de la cuenta.

Susana Grisú”, en honor de uno de los personajes más abyectos de la TDT, enlaza sus distintas estrofas con uno de los riffs más pegadizos e infecciosos de todo el álbum. Aquí sale a relucir la buena producción de Viña. Particularmente en los coros que alimentan estribillos. Ofensivos vendrán a sacar aquí algo más de músculo en lo que a ejecución se refiere durante un epílogo hasta cierto punto disociado del espíritu irreverente que alimenta a este “Perdón Por El Retraso”.

Cuando Salga El SOE”, versiona y adapta el “Cuando Salga El Sol” de los también astures Desakato para ni siquiera un minuto de otra de las piezas más llamativas del disco. Atención a su arreglo:

Carnicero Vegano” recupera aquél pulso más Def Con Dos de “Los Guajes De S. Ildefonso” al tiempo que añade más dosis de groove aquí y baterías más aceleradas allá. Todo para un corte en el que quizá eche en falta un solo que termine por rematar un puente central un tanto desangelado. César Strawberry lleva largo tiempo proclamando que ellos hacen punkmetalrap y sería esta una etiqueta que encajaría sin problemas aquí. Y sí, según algunos, líricas como esta ya no se pueden hacer. La corrección política, dicen. ¿Cómo es entonces que Ofensivos (y tantos otros) aún las hacen? Misterios del siglo XXI. Llamad a Iker Jiménez (o bueno, no).

Si lo que importa es la broma, puede que sea “Jodida Chancla” la oferta que más me satisface de todo el álbum. Revisita, sí, el “J.F.” de Hamlet, y por aquí y aunque no tenga nada que ver en forma, sí que el fondo me lleva a pensar en las reinterpretaciones casi imposibles a las que nos tenían acostumbrados la buena gente de Petersellers. “Manolo Es Gay” por poner un ejemplo.

Mal, Muy Mal” regresa a la senda del Def para, sobre ella, ofrecernos la particular visión ofensiva de aquellos interminables meses de pandemia y confinamiento de 2020. Que me satisface más por lo socarrón de la lírica…

Fachas facheando en cada momento. No hay papel para tanto excremento.

… que no por una cierta repetición de planteamientos en lo gramático a estas alturas del disco. Que cuenta en cualquier caso con una vistosa batería de Isra, muy firme en el uso del doble pedal, y algún que otro riff de mérito.

El Veganismo” fusila sin contemplaciones el chiringuito de Georgie Dann para la oferta más disociada de todo el disco, mientras que la fulgurante “Abascall Of Duty”, con Charly de The Black Panthys Party colaborando por ahí, trae al frente a los Ofensivos más lindantes con el hardcore. De que a los adláteres del inestable líder del partido verde se les atragantarían los “Gora Abascal” que se dejan oír aquí no me cabe la menor duda.

Y mientras que “Fukugram” es capaz de arremeter contra gran parte de influencers en apenas diecisiete segundos, chúpate esa Pérez-Reverte, “Requiem x Albert” resulta en uno de los cortes mejor construidos de todo el álbum. Con el ex líder de Ciudadanos en el centro de las miras y un estribillo tan sencillo como pegadizo, sí que ofrece por ahí aquél solo que eché en falta en la anterior “Carnicero Vegano”. A buen seguro una de mis favoritas.

Nos Vimos En Serín”, sí, es la reinterpretación ofensiva del “Nos Vimos En Berlín” de Soziedad Alkoholika y confieso que, en una primera escucha del disco, fue la que propició la carcajada más sonora por mi parte. “Qué vueltas da la FEVE”. Serán cabrones.

El disco se cierra con “La The Ramones”, versión a su vez del “I Wanna Be Sedated” de los Ramones y con Tiby de Me Fritos And The Gimme Cheetos en voces, me lleva a pensar en Petersellers por última vez. Un cierre socarrón y eficaz.

Ofensivos han hecho un disco de esos que, según ciertos cerebros encantados de conocerse, “hoy en día no se podría hacer”. Algunos deberían replantearse las bobadas que dicen. O también, perderse entre las muchas mofas, befas, chanzas y ataques de este tan inclasificable como necesario “Perdón Por El Retraso”. De verdad que nos harían un gran favor a todos.

Texto: David Naves

Warcry Tras Los Pasos De La Rubia Platino

«Tras Los Pasos De La Rubia Platino» es una comedia policiaca actualmente en rodaje en Asturias que contará con la participación de Warcry. Obra de los actores y directores Eduardo Castejón y David V. Muro, la grabación se está llevando a cabo en diferentes localizaciones de la geografía asturiana como el Hotel NH Principado, la Jefatura Superior de Policía y el archivo histórico de Oviedo, la cárcel de Villabona y varios hospitales. La película con guión del cineasta estadounidense afincado en Madrid J. D. Shapiro está protagonizada por los propios Eduardo Castejón, que interpretó el papel de Jack en el videoclip de la banda «La Hora De Sufrir» y David V. Muro y cuenta en su reparto con Pepe Ruiz, Zorion Eguileor, Carlota García, Laura Vignatti y Tammy Nsue, cantante de Sweet California, además de las colaboraciones de María Luisa Merlo, Daniel Freire, Alberto Vázquez, Carlos Urrutia o Lluvia Rojo.

Foto: El Comercio

La banda tendrá varias escenas en el largometraje como una actuación en vivo durante una fiesta en una gran mansión, grabada en Gijón o su salida del Hotel NH Principado en Oviedo.

Crónica: Festival Rock Nalón (Agones 12/8/2023)

Casi sin tiempo para recuperarnos de la jornada anterior, en La Mar de Ruido, tocaba hacer de nuevo el petate y encaminar hacia un nuevo destino, Pravia, un nuevo evento, el siempre cercano y familiar Rock Nalón, y dar buena cuenta de las descargas de In-SanityDrunken BuddhaSynlakrossBurning Witches y The Lizards. Respetó la meteorología y fíjate que lluvias poco menos que torrenciales fueron anunciadas durante el trascurso de la semana. Finalmente pudimos disfrutar de una jornada en seco, algo que siempre se agradece y en especial a la hora de realizar crónicas como la que estáis leyendo.

Así pues y justo cuando el reloj marcaba las veinte horas, lo que vienen siendo las ocho de la tarde de toda la vida, los renacidos In-Sanity hacían suyo el amplio escenario del evento. Siempre será ardua la tarea de abrir un festival. Y lo es más si una de tus guitarras tiene el día tonto y sus cuerdas emiten un aullido más cercano al de un mapache degollado que al de una banda de clásico heavy/thrash.

Así pues y cambio de instrumento mediante, todo reconduce hacia cauces normales gracias a una “End Of Way” que demostró la buena técnica y la mejor compenetración con la que el cuarteto acudió al festival. Chus, bajista de la formación, volvió como siempre a dejar destellos del gran músico que es. Conjunta con la siempre firme pegada de Salvador “Pollo” una base rítmica siempre fiable. Y en los ni siquiera cuarenta minutos escasos que dispusieron, trataron de hacernos entrar en calor sin trucos ni florituras. Metal sincero, honesto y real. No abunda.

Son muchas las veces que hemos visto a las huestes del teclas Mario Herrero desde que la banda editara el formidable “II”. La última no hace siquiera un mes. Y sin embargo, qué agradable resulta siempre encontrarse con ellos. “March Of Dementia” suena en Pravia y uno tiene siempre ese cosquilleo sobre qué podrá ofrecer el Buddha en esta ocasión. Algo que no es otra cosa que “Sea Of Madness” con la base rítmica de Kay Fernández y Fran Fidalgo tan bien empastada como siempre.

A quien vimos más mermado que en ocasiones anteriores fue al siempre inquieto y carismático frontman Michael Arthur Long. Algo que se haría patente en la por otro lado vibrante “Hang ‘Em High”. Puede que el vocalista no tuviese su día más holgado. Lo que nunca fallan son sus bromas recurrentes. “Que me tiro, como el Yosi”.

Cierto que para cuando suena la más descarnada “Monster”, el punto focal de los Buddha parece recuperar una mejor versión. Y junto a él y con su Les Paul negra, Diego derrochando una vez más grandes cantidades de la mucha clase que atesora.

No fue un set extenso como en otras ocasiones que hemos tenido la suerte de verles. En sus propias palabras: “pequeño y concentrado, como Ron Jeremy”. Entonces le llegaría el turno la habitualmente catártica “Medicine Man”. Y esta vez, a falta del habitual baño en champán, esta vez inalámbrico en mano, «Aerolíneas» Michael Arthur Long saltó a la hierba de Pravia para perderse entre el público, convertir a los fotógrafos presentes en Usain Bolt e incluso subirse a los contenedores de reciclaje. Todo para después coger algo de aire en “Strangers & Fools” y desembocar, ya sin frenos, en la habitual revisión del “Highway Star” de los Purple. Un show de menos a más que agradó a propios y a buen seguro sorprendió a extraños.

Synlakross, banda valenciana de death melódico y metalcore acudió a tierras pravianas con la certeza de ser la propuesta más perpendicular de todo el cartel. En formato cuarteto tras la ausencia de Iván Muñoz a la guitarra rítmica y con la magnética Patricia Pons al frente, vinieron a pelear por lo que era suyo. Mentiríamos si dijéramos que la respuesta del público fue calurosa. Por momentos, de hecho, resultó casi gélida.

Y dio igual porque temas como “Pitch Black” convencen al más pintado. Bien es cierto que los valencianos no son ajenos al uso, a ratos ingente, de incontables bases pregrabadas. Pero no es menos verdad que arriba del escenario se dejaron la piel como pocas bandas que hayamos podido ver a lo largo de este año. Algo a lo que ayudó en gran medida el buen sonido del que disfrutaron. Me atrevería a decir que el mejor de la jornada junto al trío catalán The Lizards.

Los esfuerzos de Pons por sacar del letargo al público fueron constantes a lo largo del set. También las múltiples bombas de sonido que acentuaron muchos de los breakdowns. Finalmente y gracias a cortes como “Fatal Frame” o “Last [Tour] Requiem”, supieron como ganarse su hueco en el subconsciente del tantas veces impasible y frío público astur.

Comparado con la anterior edición del evento, el aspecto del recinto era algo desolador cuando las cabezas de cartel, las suizas Burning Witches, se subieron al escenario pasadas las once y media de la noche. Acudían a la cita con dos presentaciones bajo el brazo: una la de su nuevo trabajo “The Dark Tower”, del que ya dimos cumplida cuenta hace escasas fechas, y otra su flamante nueva guitarrista, la filadelfiana Courtney Cox (The Iron Maidens).

Así pues y tras casi cuarenta minutos de espera, con la puesta en escena más pintona de la jornada con ese gran telón con la portada del nuevo álbum e intenciones claras de salir victoriosas, intro y “Unleash The Beast” para dar buena cuenta del momento que atraviesan. Laura Guldemond defendió sus líneas de voz con corrección y sin alardes, tratando (a veces en vano) de meterse a la audiencia en el bolsillo. No siempre lo consiguió.

Lo cierto es que la banda al completo se mostró tan conjuntada y firme como se les exigía. Lo que está en cuestión sin embargo es un cancionero que, a ratos, acusó de una marcada linealidad. Por ahí “World On Fire” se elevaría sobremanera con respecto a su versión de estudio, mientras que otras ofertas como “Evil Witch” y pese a su hipotético gancho, pasarían sin pena ni gloria por el festival praviano. Al final del set nos sobrevoló una sensación de fría, mecánica y desangelada corrección. Las comparaciones con otras bandas foráneas de heavy metal que han visitado la región en los últimos meses son ahora odiosas.

En cualquier caso y tras la habitual espantá posterior al show del cabeza de cartel, el trío catalán The Lizards (Edgar Beltri a la batería, Judith Jordan en bajo y coros, Carla Santacreu en voz y guitarras) saldrían a demostrar que nada como una buena ración de rock and roll adrenalítico y punzante para mantener despierto y alerta a todo personal presente.

Y no lo tendrían para nada fácil. Primero porque como comentó la propia Santacreu, venían de tocar ese mismo día en Aranda de Duero. Solo para que conste, más de cuatrocientos kilómetros separan ambas localidades. A veces parece que el rock todo lo puede.

Pero para mayor desgracia, una de las seis cuerdas de la preciosa SG blanca de Carla apenas aguantó el envite unos pocos segundos, aguando en parte el inicio de un show que, entre unas cosas y otras, apuntaba al desastre. Es aquí donde cabe destacar la manera en que ninguno de los inconvenientes arredró al trío. Contra viento, marea e incluso algún que otro improperio, qué sería de un festival sin alguien jodiendo la marrana a altas horas, la banda radicada en Barcelona sacó adelante el show no sin antes dedicar “Dead City”, de su “Fake Reality” de 2022, a esos pequeños locales “que hacen escena” tan necesarios resultan para toda banda que se precie. Hoy más que nunca.

The Lizards serían finalmente, hagan el favor de perdonarme el anglicismo, el verdadero underdog del Rock Nalón en su edición de 2023.

Fiasco es una palabra muy fea. No nos gusta emplearla y menos cuando pudimos ver shows entre buenos y muy buenos. Pero el bajón de público con respecto a la anterior edición del evento fue más que evidente. Una pena porque nos consta lo mucho y bien que la organización trabaja a lo largo del año para sacar adelante el festival. Un trabajo que, por titánico, no podemos alcanzar siquiera a imaginar los quebraderos de cabeza que acarrea. Centrándonos en lo positivo, el buen sonido que desplegaron las cinco bandas participantes. El deje clásico de In-sanity, la pujanza de Drunken Buddha, la potencia de Synlakross, la elegancia de Burning Witches y la adrenalina de The Lizards bien daban para una mayor venta de tickets. Nada más queda desear que éste sea solo un paso atrás para coger impulso y a la edición de 2024 estemos comentando lo mucho que ha crecido el Rock Nalón en doce meses. Sea como sea, tened por seguro que aquí estaremos para contároslo.

Finalmente no queríamos cerrar esta crónica sin mandar un caluroso saludo a todos los fotógrafos, músicos, redactores y buenos amigos con los que nos fuimos cruzando a lo largo de la jornada. Como suele decirse: ya sabéis quienes sois. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves

Fotos: José Ángel Muñiz

Galería Fotográfica: Festival Rock Nalón (Agones 12/8/2023)

Repasamos gráficamente las actuaciones de In-Sanity, Drunken Buddha, Synlakross, Burning Witches y The Lizards en el festival Rock Nalón celebrado en las instalaciones del complejo deportivo de Agones (Pravia) el pasado sábado 12 de agosto.

Si estás interesado en alguna de las fotos en alta resolución ponte en contacto con nosotros a través de hmetalbrigade@gmail.com

La exposición fotográfica «Metal Queens» llega a Langreo

La exposición fotográfica «Metal Queens» compuesta por una selección de fotos del fotógrafo asturiano José Antonio Fernández para destacar y celebrar el poderío femenino en el mundo del rock y el metal recalará a partir del 21 de agosto al 22 de septiembre en la sala de exposiciones del Hospital Valle Del Nalón.

Desde las pioneras hasta las actuales reinas del metal, representadas por artistas nacionales e internacionales de la talla de Doro Pesch, Cristina Scabbia, Tatiana Shmayluk, Alissa White-Gluz, Floor Jansen o Tarja Turunen, la exposición rinde homenaje a las mujeres que han desafiado estereotipos y se han abierto camino en un mundo musical tradicionalmente dominado por hombres. «Metal Queens» muestra la fuerza y la pasión de estas artistas, capturando momentos inolvidables y la intensidad de sus actuaciones en el escenario. Tras el paso de una pequeña parte de la muestra por las instalaciones de Fnac en Parque Principado, el contenido se amplía en la especial e inusual cita langreana para cerrar su periplo por la geografía astur con una exhibición completa en la Factoría Cultural de Avilés en el mes de octubre.

Crónica: La Mar De Ruido (Viernes 11/8/2023)

La temporada de festivales bulle en todo su esplendor y por supuesto que Avilés y su La Mar De Ruido no querían a ser menos. Congregaba la cita en el Parque del Muelle a Wolffather, Ana Curra, Ñu y Winchester en una tarde que se tiró una moneda al aire en lo climático y, afortunadamente, salió cara.

Con todas las reservas que nos puedan producir las bandas tributo, lo cierto es que los chicos de Wolffather supieron cómo desenvolverse ante un público, sospechamos que bien nutrido de buenos amigos, que supo brindar su calor al cuarteto. En su set tuvo especial peso aquél divertido debut homónimo con el que Wolfmother iniciaran sus andaduras allá por 2005.

Con un buen sonido, algo que sería ya una constante durante toda la jornada, y el más que interesante registro de una Paula Lozano un tanto hierática, nos hicieron pasar un buen rato mientras desgranaban cortes tan recordados como “Dimension”, “Woman” o “Joker & The Thief”. Un buen calentamiento.

Ana Curra subía al escenario con su banda a eso de las 22:15 y ya desde un primer momento pudimos ser testigos del cariño que aún se le tiene por estas tierras a la madrileña. El tipo de música que despliega la denominada “reina del punk” puede no encajar del todo con nuestra línea editorial, pero la ex Parálisis Permanente demostró en el Parque del Muelle tener las tablas de veterana, sesenta y cuatro años la contemplan, y el ímpetu de una colegiala, haciéndoselo pasar en grande a propios y extraños.

Beneficiada la banda por la llegada de la noche y frente a una audiencia que no dejaba de corear un estribillo tras otro, quizás con “Quiero Ser Santa” a la cabeza, la de la capital aún se guardaba un as en la manga en forma de Ángel Antonio Berdiales “Berdi”, ex integrante de los rockeros asturianos de culto Kashmir, que se subiría al escenario para un par de temas. El baño de masas con el que la madrileña cerró la velada fue el mejor testamento de una noche que los acólitos de la ex Alaska y Los Pegamoides a buen seguro recordarán con cariño.

Le llegaba el turno entonces al ínclito José Carlos Molina y sus infatigables Ñu. Y es que cincuenta son los años que contemplan a una banda que se ha visto ahora renovada con la entrada de la ex Debler y Last Days Of Eden Sara Ember al violín y que en la localidad asturiana vino a demostrar estar en plena forma… si bien es verdad que el set que desarrollaron se nos antoja algo corto.

Vimos a un Molina, de hecho, más cauto en sus declaraciones que en pasadas giras. ¿Se habrá apaciguado el hombre tras tantos años de derrochar malas pulgas? Lo cierto es que poco importan sus discursos cuando se dispone ante ti un set lleno de clásicos a la altura como “La Granja Del Loco” o “Manicomio”.

Con un excelso Manolo Arias que por sí mismo justifica el pago de una entrada, el evento era gratuito de todos modos, confirmándose una vez más como uno de los mejores guitarras de hard rock y/o heavy metal que tenemos en nuestro país. Dentro de ese nuevo talante mostrado por Molina, agradecería éste la presencia de un público al que, según sus palabras, “simplemente le gusta la música”.

Solos diversos, clásicos como “La Bailarina”, “La Danza De Las Mil Tierras”, con Molina diciendo tras una pequeño circunloquio (tan habitual en él) que en realidad era una excusa para sentarse. Quiso también el de la capital guiñar a su disco en solitario con “El Calor Nublado” que habríamos aceptado de mejor grado dentro de un set más amplio. En cualquier caso, bien está “El Tren” para recordarnos a algunos el gran fervor que aún tiene el público astur por las huestes cornutas del inclasificable genio madrileño. Por muchos años.

Le llegaba el turno entonces a Ger Gilsanz, Kike García y Pablo Pravia, o lo que es lo mismo, el trío de rock clásico y fundacional Winchester, que vinieron a poner el cierre a una jornada animada y concurrida. Temíamos espantá en cuanto a público pero lo cierto es que el Parque del Muelle aún quedaba gente con ganas de rock and roll allá por la 1:28 cuando la banda se subió a las tablas.

Una vez allí demostraron la misma clase que siempre. Nadie va a descubrir a Gilsanz a estas alturas. El carisma que se le escapa a chorro tras las gafas de sol, su voz tiene personalidad y la alta gama de riffs que es capaz de desplegar llama la atención del más pintado. Y lo mejor es que cuenta con una banda a la altura. Banda que, de hecho, comparte con él las tareas vocales a lo largo y ancho de la hora larga de show que nos regalaron. Encajaron como un guante en el festival y fueron un más que interesante cierre.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñíz