Crónica: Adam Bomb (Avilés 18/10/2025)

Nueva parada en Asturias para el guitarrista estadounidense Adam Bomb. Apenas un año después volvía al avilesino Route 66 para poner punto final a una gira europea compuesta por 42 conciertos repartidos en 10 países, con fecha destacada su paso por el Nokia Arena en Tampere (Finlandia) abriendo la velada para Scorpions en el mes de junio.

Bomb ponía fin a la gira «Fire Blood & Glitter Cabaret Tour, Part II» acompañado por el bajista italiano Paul Del Bello (Dobermann) y el joven baterista francés Léonard Cakolli (The Lady Boys). La cita para Heavy Metal Brigade era especial ya que el excéntrico músico había tenido a bien concedernos unos minutos para realizar una entrevista. Allí nos presentamos para dejar constancia de su peculiar personalidad en una interviú que muy pronto podréis disfrutar en nuestro canal de Youtube gracias a la siempre inestimable ayuda de nuestra colaboradora Tumay Irgas. Ya metidos en harina, también conseguimos intercambiar impresiones con el bueno de Paul Del Bello, así que tendremos ración doble de material audiovisual.

El coqueto escenario del Route 66 cumplió con su misión, si bien no daba pie a grandes desplazamientos de los protagonistas por el mismo, el formato trío ayudó a que Adam y Paul evitaran la rigidez marcada por la situación de sus pies de micro. Si la coreografía apenas hizo aparición en el show salvo contadas ocasiones, no podemos dejar de mentar la pirotecnia «casera» con la que el bueno de Bomb adornó varias veces la batería de Léonard Cakolli. Y es que el alcohol, con sus innatas propiedades inflamables, siempre alegra por dentro y en un show de Adam Bomb también por fuera.

Despachó un concierto crudo y visceral, pleno de actitud a pesar de que su voz por momentos perdía presencia en la mezcla final. Dejó buenos solos, una sorprendente versión en español de «Siete Vidas«, el clásico del malogrado Antonio Flores en un show de lo más orgánico. Sin necesidad de pedaleras ni efectos para su desgastada guitarra, llenaba el pequeño escenario de innumerables sonidos placenteros para gozo de los muchos amantes del rock ochentero que se dieron cita en un abarrotado Route 66. Hubo tiempo para recordar a otro músico desaparecido trágicamente, el tejano Stevie Ray Vaughan a través de una «Crash Boom Bam» que vino a resumir el mantra que define la trayectoria de Adam Bomb, «sexo, droga y rock n’ roll».

Apoyado en coros por Del Bello y la impresionante pegada de Cakolli, dejó para la despedida final el recuerdo a Ace Frehley, fuente confesa de inspiración e influencia, con un trio de temas de Kiss que colocaron al Route a punto de ebullición. «Deuce» , «Detroit Rock City» y «Rock n’ Roll All Nite» con su guitarra escupiendo chispas y fuego pondrían el colofón a una gran noche de sudoroso rock n’ roll. Se despedía Bomb de Europa al día siguiente y aún quedaba partir hacia Alemania, su punto de retorno a los Estados Unidos. Aún así no dudó en posar para fotos, firmar y ejercer de rockstar. A sus 62 años este jornalero de la música sigue apostando por la vida en la carretera acompañado por su fiel perro «Doggy Dogg» y ofreciendo una experiencia musical de las que hay que vivir al menos una vez en la vida.

Como acostumbra a cerrar sus crónicas David Naves, ausente en esta ocasión por motivos de salud, despedimos esta también con los agradecimientos. Primero al Route 66 por todas las facilidades prestadas, al propio Adam Bomb y su crew por la cercanía y el show despachado y como no, a los muchos habituales con los que compartimos mesa, charla y concierto. Nos vemos en el siguiente.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Dünedain: Portada, Tracklist y Fecha de Salida para «Érase»

Seis años después de «Memento Mori«, los avulenses Dünedain ponen fecha de salida a «Érase» su próximo álbum de estudio. Tras 2 adelantos «Fénix» y «La Misma Canción» el 7 de noviembre verá la luz en formato digital, CD y vinilo un trabajo compuesto por 9 canciones.

01 Oh Yeah!
02 La Misma Canción
03 Érase
04 Pandora
05 Silencio
06 Hijo Rojo
07 La Herida
08 Fénix
09 Némesis 

Con portada y diseño de Marcos Rodríguez (Mägo de Oz) el que será su sexto álbum de estudio fue grabado en Sonido XXI (Koma, Marea) con mezcla y arreglos de Dan Díez (Tierra Santa) en Rock Lab y masterizado por Leon Zervos (Aerosmith, Iron Maiden, Muse…). Reserva disponible a través del siguiente enlace:
https://medicinemusic.es/tienda-oficial/escenario-heavy/artistas-heavy/dunedain/

Factoría Rock Fest VII: Bandas Confirmadas

La séptima edición del Factoría Rock Fest que tendrá lugar el próximo el 22 de noviembre en las instalaciones de la Factoría Cultural avilesina contará con la participación de Involución, Sartenazo Cerebral y Lineslick.

Velada caracterizada por los estrenos y la apuesta del punk rock como banda sonora. A partir de las 20 horas Involución presentarán los temas que formarán su nueva maqueta mientras que Sartenazo Cerebral realizarán la presentación oficial en casa de su sexto disco de estudio “… Y Una Mierda” editado el pasado mes de septiembre. Por su parte Linestick, nacidos de las cenizas de Atomic Zeros, harán su estreno en vivo en el festival.

Entrada anticipada 10€ a la venta en el Bar Route 66 de Avilés, el precio en taquilla será de 12€. Los socios de Valliniello Sound City y la Asociación de vecinos la Xunta de la Carriona tendrán descuento de 3€. El festival cuenta con las colaboraciones del Ayuntamiento de Avilés, La Carriona Rock, la Factoría Cultural y la Caja Rural de Asturias.

Agenda: Adventus En Oviedo

Los renovados Adventus harán su debut en los escenarios asturianos este 2026. La formación liderada por el teclista Manuel Ramil recalará en la Sala Tribeca Live de Oviedo el sábado 25 de abril.

La banda compuesta actualmente por Ramón Lage (Avalanch, Delalma) a la voz, Dani Arcos (Bloodhunter, Debler Eternia) a la guitarra, Fernando Mainer (Mago de Oz , Tako) al bajo y Nacho Arriaga (Arwen) en baterías presentará su nueva obra de estudio «De Mi Corazón Y Otras Miserias» editada el pasado mes de noviembre a través de Maldito Records.

Entradas disponibles muy pronto a través del siguiente enlace:
https://epticket.com/

Entrevista: Manu Roz (Baja California)

Edu Meier continúa con el asalto a desprevenidos componentes de nuestra escena musical. En esta ocasión la inocente víctima es Manu Roz, vocalista de Baja California, quien gentilmente ha respondido a las particulares cuestiones de nuestro infatigable colaborador. Vamos a por ello.

Edu: Bueno, hoy me he venido arriba y voy a hacer una entrevista, o esas cosas que me decís que hago, a un señor, que el pobre tiene varios problemas, como hacerse fotos con el Vieyu Repunante, ¡incluso sacarlo en un vídeo!, y que el mejor cantante de España, Víctor García me debes una entrevista😉😉 le tenga en buena estima. Don Manuel Roz, encantado de poder intercambiar impresiones.

Manu: En serio… ¿El vieyu repunante? 😂😂😂

El Vieyu nos ha visto crecer! Fue de los primeros en escuchar las maquetas, acudió a los primeros bolos (y a todos los que vendrían después). Como padre putativo de esta banda e ilustre miembro de la escena astur no podíamos dejar de contar con él para nuestro elenco de estrellas de videoclips. Que nos siga acompañando muchos años más y a poder ser una vez cumplido su sueño de infancia: jubilarse.

Edu: ¿Cómo empezó la andadura de Baja California y por qué llamasteis así a la banda?

Manu: Pues todo viene de el momento en el que Javi Monge y yo nos conocemos en la facultad. Él estaba buscando miembros para una banda y yo me encontraba haciendo unas prácticas en México. Cuando tiempo después decidimos montar Baja California, aquel lugar vino a la memoria y nos encajaba bien. Sabemos que mucha gente cree que tiene que ver con Uzzhuaïa, lo cual siempre nos gusta porque aunque no sea así, cualquier mención a los valencianos es más que bien recibida!

Edu: A parte de voceras 😉, ¿tienes más responsabilidades dentro de la banda?

Manu: Si, todos tenemos roles y funciones importantes en la banda. Al final hay mucho trabajo más allá del que se ve en el escenario e incluso a pesar de tener un apoyo discográfico detrás tan bueno (El Dromedario Records) y de trabajar con gente del sector que son verdaderos cracks (Dani Sevillano, Titi Muñoz, Alejandro Viña, Álvaro Amieva…) siempre hay muchas cosas por hacer y que llevan muchas horas. En la parte puramente musical sí que me enfoco más en la composición y las letras, aunque he de decir que Javi Monge siempre viene con las palabras perfectas en la línea exacta.

Edu: Si la respuesta anterior es la que imagino… ¿De qué te gusta hablar en las letras?

Manu: La verdad es que hace tiempo entendí que no soy un letrista en tercera persona o de experiencias que no sean mías (admiro mucho a quienes pueden hacerlo). Desde la letra más desenfadada a las más profundas como “Mil Mañanas”, todas parten de una emoción real. Luego la historia puede ser más personal o menos, más fiel a los hechos o con más licencias, pero esa emoción es lo que me posiciona frente al papel y lo que me permite después sentirlo auténtico a la hora de cantarlo.

Edu: ¿Qué crees importante contar y te ayudas de la música para expresar?

Manu: Cualquier cosa que te provoque un sentimiento. Creo que no hay temas mejores ni peores. A todos nos ha pasado que de repente conectas con el mensaje de una canción porque te pilla justo en ese momento en el que necesitabas escuchar eso mismo. Puede que incluso quien la haya escrito esté hablando de otro tema totalmente diferente, pero si la emoción es auténtica se logra esa conexión.

Edu: Normalmente hacéis algo en vuestros conciertos que dejan a la gente con un caray que detalle… ¿Qué os gusta transmitir en vuestras actuaciones?

Manu: Sobre todo queremos que el público se sienta parte importante y esencial del concierto. Desde el primer momento en el que trabajamos las canciones ya lo hacemos con vistas al directo. No hay mejor sensación que la de ver al público enganchado, cantando y viviendo el ahora. Esto se trata de que durante ese rato te olvides de todo lo que traes encima, todo lo que te agobia y formes parte de algo genial desde el primer acorde al último. Para eso trabajamos y damos el 100%.

Edu: Estáis llevando el azul de Asturias a toda España, gracias por no ser el del Real Oviedo solamente 🤣 Siempre que salimos volvemos con la historia de alguien que tenía un primo en Navia… ¿Cuál de esas historias es la que más recuerdas?

Manu: Uff, que se puedan declarar abiertamente pocas…jajajaja. Siempre es un gustazo salir fuera y ver el cariño de la gente hacia nosotros y hacia Asturies. Llevamos a orgullo ser de donde somos. Cuando tocamos “A-66”  siempre hacemos alusión al (infame y antidemocrático) peaje del Huerna, lo cual une bastante porque “en toes partes cuecen fabes” y si hay cualquier parentesco en la sala con Asturies sale a la palestra de inmediato. Destacaré que también llevo el azul del Oviedín de mi alma con orgullo, valor y garra igual que Gus lleva la rojiblanca.

Edu: ¿Cuáles son los planes de Baja California para el futuro próximo?

Manu: Seguimos inmersos en la gira, anunciaremos muchas más fechas próximamente y también continuamos con el trabajo de edición de cosas que veréis muy pronto y que sabemos que os van a volar la cabeza! Vais a tener mucho de Baja California!

Edu: ¿Hay alguna novedad que tengas ganas de compartir?

Manu: Siguiendo con lo anterior, me hace gracia que en la música se ha convertido en meme eso de “se vienen cositas” jajaja. Lo malo es que ahora cuando de verdad tienes muchas cosas en el tintero esperando anunciarse pues ya no sabes como decirlo! Pero de verdad os recomiendo que no perdáis ojo a nuestras redes (@bajacaliforniarock) y a nuestra web (www.bajacaliforniarock.com) para estar al tanto de todo porque va a ser un no parar en los próximos meses.

Edu: Muchas gracias Manu (abrevio con toda la jeta jajajaja), espero sigáis divirtiéndonos y divirtiéndoos en cada concierto que deis. Un abrazu…

Manu: Muchas gracias por hacernos un hueco. ¡Un abrazo! ¡Nos vemos en la próxima!

Reseña: Láudano «Sintopía» (The Fish Factory 2025)

Sexto trabajo ya para los góticos de Láudano, proyecto del multi-instrumentista Alberto Díez, y que gentilmente nos envían desde The Fish Factory. “Sintopía” reúne a Héctor Hernáez en bajo, Mónica Camarero a los teclados, y David Mesa y Jorge Sánchez tras baterías. El álbum cuenta a su vez con una sección de cuerdas y clarinete a cargo de “Cuarteto Clásico”: Diego Fernández al mencionado clarinete, Virginia Peciña con el violín, José María Cabezón con la viola y finalmente Cristina Marín al cello. Sería el propio Díez quien grabase estas canciones en el IraeStudio. Las pistas resultantes serían mezcladas posteriormente por Tim Lewis (Rockfield Studios) en Aeriel y masterizadas por Mario Alberni en Kadifornia. El trabajo viene adornado por el arte de Amaia Antoñanzas y las fotos de Óscar Solorzano.

Hay un pequeño e inusitado “Prólogo” que, en cierto modo, nos introduce con brevedad en los tonos por los cuales transitará el álbum. “Una Poesía Olvidada” tiende sobre el oyente un rock de aires góticos, bellamente arreglado y el que Díez dispone sus tonos limpios más profundos. Ahí me agrada el modo en que su línea de voz va alzando el tono conforme transita por los diferentes versos. Hay hábiles solos de guitarra a modo de engarce entre las estrofas, una producción limpia y equilibrada y cuidado trabajo en lo tocante a arreglos. Esto es algo que salta al oído durante el calmo y reposado puente. La electricidad que emana después, me trae efluvios de unos Anathema de álbumes como “Alternative 4” o “Judgement”. El cuidado prólogo, nada de engorrosos fade outs, habla y no precisamente mal del mimo con que se ha tratado a estas composiciones. Más que interesante dupla inicial.

La acústica mediante la cual se abre paso “Sintopía · Parte 1” tiene algo que me siempre me recuerda a los Opeth más tendidos. Díez, que ni es Åkerfeldt ni lo pretende tampoco, traza un corte liviano, casi onírico, y que por su propia labor al micro, bien podría recordar a ciertos momentos de Enrique Bunbury con Héroes Del Silencio. Luego la composición se introduce en un crescendo hacia posiciones más grandilocuentes, sin que la producción se resienta en exceso, y de un modo tan cuidado y elegante que no queda sino rendirse. Asimismo, el de Lacrimosa puede ser un nombre recurrente a lo largo del epílogo. En especial toda vez irrumpen esas voces femeninas y todo confluye hacia los Láudano más grandilocuentes. El legendario speech del ministro y activista bautista estadounidense Martin Luther King ocupa el cierre. Elegancia a borbotones.

Interludio”, con sus cinco minutos largos, es más que un simple interludio. Parte desde la más absoluta calma para después fundir guitarra y piano en un sencillo escorzo de paz y tranquilidad. El Steven Wilson de un disco como “The Raven That Refused To Sing (And Other Stories)” podría ser una rima fácil cuando entran esos coros de fondo. Las cuerdas que Díez introduce más adelante, añaden un cariz muy especial a esta composición, de nuevo en crescendo, y que divaga entre lo cinemático y un cierto regusto a Anathema prendido en sus guitarras. Camino del prólogo va emergiendo una pulsión más electrónica. Lo que me agrada es el mimo y el cuidado con el que Díez va encadenando cada línea, cada instrumento, cada idea. Todo precisión y elegancia. Y es que tal y como reza la cita final del filósofo italiano Julius Evola: “Cada acto de belleza es una revuelta contra el mundo moderno”.

Así las cosas, la pequeña “Sintopía · Parte 2” puede resultar algo más convencional. Pequeña composición, de nuevo instrumental, con el piano como protagonista, de aires neoclásicos y un tono preciosista, casi naif. Conduce hasta una “Ícaro MMXXV” que trae de vuelta las guitarras eléctricas, las apoya sobre una curiosa base rítmica y, por la propia interpretación de Díez al micro, me vuelve a recordar a aquellos Héroes Del Silencio que tanto escuché de chaval. Delicada y nada estridente, sorprende si acaso por una línea de bajo curiosa por juguetona. Hay un buen solo de guitarra partiendo la composición por la mitad. A término, vuelven las cuerdas y esos Láudano más grandilocuentes y mayestáticos. El trazo en sí mismo puede no resultar revolucionario a estas alturas. Pero el cuidado en cada ejecución, el equilibrio entre sus partes, el modo en que la elegancia desborda casi a cada acorde, hablan muy bien de entregas como esta.

El Vals Invisible” es, efectivamente, un vals. O lo es, al menos, durante su vienés prólogo. Acurrucado en un cello de Cristina Marín de una belleza arrebatada, Díez va pergeñando otra de esas composiciones mimadas hasta el exceso, quizá aquella en la que más y mejor brilla la producción del álbum. Muy liviana y reposada en sus primeras estrofas, con la voz ahora muy en un muy primer plano. La guitarra de Díez en su faceta eléctrica va engarzando las estrofas, al tiempo que la producción arroja una cierta grandilocuencia a la mezcla. Pero en el corazón mismo de este penúltimo corte anida la cara más potente de estos Láudano. Un vigor que se viste de un (leve) acento progresivo. Y que no duda en echar mano de guitarras acústicas e incluso algún pequeño guiño flamenco. Francamente estupenda.

Epílogo” cierra este “Sintopía” echando mano del piano, para conducirse una última vez por aguas tranquilas, rimando con al corte inmediatamente anterior y ofreciendo un manso aunque distinguido broche al disco.

No, no es el cd más potente que haya pasado por estas líneas últimamente. Láudano acostumbran a moverse entre remansos de paz y los guitarrazos, que los hay, suelen sucumbir ante el empuje, también el embrujo, de pianos y cuerdas. Un álbum trazado con mimo, bellamente arreglado e interpretado con mucha clase, seguramente del gusto de los más sibaritas, pero que de igual modo podría satisfacer también a quienes busquen algo de reposo en estos tiempos tan oscuros. Que falta hace.

Texto: David Naves