Crónica: Caballo Moldavo + Sküld (Oviedo 14/11/2025)

Y “Marcados” fue presentado por todo lo alto. Caballo Moldavo, en una noche de lo más concurrida (Pûlsar To Floyd en Gijón, Mephistofeles también en Oviedo) lograron registrar una buena entrada en nuestra querido Gong Galaxy Club. Nada mal para una banda local que, a base trabajo y esfuerzo, de currar y currar, ha sabido ir labrándose su hueco dentro de la escena asturiana. En el envite no estaban solos. Junto a ellos, los vikingos de Puerto de Vega Sküld, se sumarían a la fiesta. Cita que teníamos marcada a fuego en la agenda desde meses atrás.

Teníamos muy reciente a la buena gente de Sküld, aquél paso por el Seronda Rock (crónica), por lo que, quien más quien menos, esperaba alguna sorpresa. Sea como fuere, esta es una de esas bandas que siempre resultan amenas y divertidas. Atruena la intro y la Gong se inunda de un cierto aire épico. Y de hecho “My Mother Told Me” parece engranar ya la mejor cara del quinteto. Su heavy metal recoge un buen puñado de influencias, siempre con un acento clásico y muchas ganas de agradar y divertir.

Blood Eagle”, de hecho, desplegó esa cara más heavy y clásica, con Robert dejando un buen solo de guitarra y la banda enlazando con “Lágrimas De Freya”. Y fuese por la presencia de Lorena al micro, o por ciertos riffs que dibujaron, el nombre de los siempre recordados Darna sobrevoló mi subconsciente aquí. En líneas generales, y con una frontwoman de lo más activa, me pareció que estábamos viendo una gran versión de los de Puerto de Vega.

La gente, claro, se enganchó cuando enfrentaron “Last In Line”, del legendario Ronnie James Dio. Qué buen tino tienen siempre para las versiones. “Esta os la sabéis, cabrones” había apostillado José Carlos, bajista de los asturianos. Y tanto que sí. Otro buen solo de Robert aquí y una Lorena que salió más que airosa de la difícil empresa, reemplazar a un irremplazable. En “Odín”, otra de las que nunca les fallan, se produce un buen duelo solista entre Chinky y Robert. Y mientras que “La Xana Del Caballar” pone a trotar a Roberto Peláez tras baterías, caben también buenos coros de Robert y José Carlos. La gente se animó en este tramo final.

Hubo hueco para los habituales agradecimientos. También para presentar algún tema nuevo (en proceso de grabación con Pablo Viña a los mandos, anunciaron) y enfrentar un tramo final con producción propia (“The Rumor”) y ajena (“Flight Of Icarus”), con Lorena perdiéndose entre la gente mientras la banda recorría las legendarias estrofas de Iron Maiden. La siempre disfrutona “Long Distance Reader” pondría el punto final a otro set divertido y dicharachero del quinteto del noroccidente. Siempre agradables.

Máxima expectación ante la llamada del establo. No ha sido poco el trabajo que ha llevado a Caballo Moldavo hasta la edición física de su primer largo de estudio. “Marcados” son años de trabajo, el que se ve y el que no, y a tenor de lo visto, la gente supo reconocerles el esfuerzo. No era, como digo, una noche fácil. Mephistofeles, en la contigua Lata De Zinc, habían colgado el cartel de no hay billetes. Y, aún así, el cuarteto ovetense aglutinó a un buen número de fieles en la noche del viernes. A algún invitado ilustre, incluso.

Kalari ejerce de anfitriona tras las teclas. Los “Ecos Del Pantano” sirvieron de puerta de entrada al set. También de señal de alerta a quienes habían salido a por el piti de rigor. La banda arremete entonces con “El Blues Del Innombrable”, donde envueltos en un sonido aún algo errático, Hooves descerraja un buen primer solo de guitarra. Es un buen arranque. Pero con el sonido ya bien equilibrado, es una gran versión la que ofrecen en “Alimentándose En Secreto”, una de las andanadas más rotundas y vibrantes de la jornada. Vendimos nuestras almas al Reverendo. No quedaba otra. Buenos coros de Hooves aquí y una base rítmica, la del Hermano Lynott al bajo y Jhonny Liver en baterías, apuntalando la versión más trotona del establo. Tal y como dejó dicho el Reverendo, “el caballo había vuelto a Otero”. Y de qué forma.

Tuvo que ser uno de sus cortes más clásicos quien apaciguara un tanto los ánimos: “El Cuervo” puso una mayor calma, una cierta aridez incluso, mientras la voz de Caballo Moldavo trotaba de lado a lado del escenario. Son muchas las veces que nos hemos visto las caras. Pero me atrevería a decir que nunca con un Reverendo G. Throat tan activo como la noche del viernes. Agradecimientos a la buena gente de Sküld y turno para el corte que daba título a aquél Ep de 2021, “Réprobos”, siempre de frente, con el frontman bajando al piso y Hooves dejando otra buena ristra de solos.

Siempre me ha costado trabajo encasillar a Caballo Moldavo en una etiqueta concreta pero es verdad que la de Danzig aparece como una figura (quiero pensar que sólo en lo musical) de vital importancia para ellos. Al de Nueva Jersey rindieron pleitesía, una noche más, con su revisión del “Dirty Black Summer”. Si no arrimábamos cebolleta así, desde luego iba a ser imposible. Hay que ver cómo llenaban Liver & Lynott aquí desde sus respectivas tareas. Quizá de ahí que “Marcados”, que da nombre al álbum, ganase tantos enteros en su traslación al directo. Al menos esa impresión tuve. Lo cierto es los chicos llegaron a la Gong con la lección pero que bien aprendida. Tantos años de rodaje, al final, se notan. No queda otra. “Mi muerte centinela”, que el Reverendo abre con una cita de Octavio Paz, había sido proclamada por la voz moldava como una de sus favoritas. Un corte cuyos contrastes en estudio se magnifican con el grosor (“vaya gordor”) del directo.

En “Misa Negra”, especialmente durante el puente más calmado, tuve la sensación de que nunca había contemplado tal comunión entre banda y público en un show de este particular establo. Pero pese a que era la presentación del nuevo disco, ellos andan ya mirando al futuro. Tema nuevo, que no traiciona sus esencias, y donde Hooves dejó algún que otro riff ganchero y pegajoso como pocos. La noche continuaba. Y lo iba a hacer con la presencia arriba del escenario de un tal Pablo García, a quien los elementos quisieron jugarle una (pequeña) mala pasada. Caballo Moldavo mutaban así en quinteto y, por ahí, “El Pantano” procuraba al cierre su cara más abiertamente alucinada.

De nuevo en su formato original, tocaba enfrentar la recta final, donde “Bienvenidos Al Valle Del Cielo” demuestra que puede ser una canción grande para ellos. Sin ni mucho menos abandonar sus señas de identidad, conecta con la gente, tiene gancho por los cuatro costados y redondea con la precisa outro de Kalari a las teclas. Otra de las que, pienso, ganaron una barbaridad con respecto al estudio. El Reverendo echó mano del megáfono y “Al Otro Lado Del Viento” rivalizó con el corte anterior en cuanto a enganche con la audiencia. Dos cortes que, presumo, va a costar horrores sacar de los cierres de sus shows. Como ese “Green Machine” (Kyuss) al que reverenciaron una noche más. Indómitos, áridos, crudos, orgánicos y de lo más disfrutables. We ride at dawn.

La cuadra vikinga. Una buena dupla para una tarde noche de lo más prestosa. Creemos sinceramente que se cumplieron las expectativas. Muchos nos volvimos marcados para casa y esta nueva era moldava se abrió, pensamos, de forma inmejorable. Es por ello que no quisiera cerrar sin agradecer a ambas bandas por el trato que nos dispensaron, ni tampoco sin mandar un saludo a la mucha buena gente con la que departimos antes, durante y después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Drink The Sea En Oviedo

Bajo la denominación Drink The Sea se encuentra una alineación de músicos que dejan corto el calificativo de supergrupo. Peter Buck, cofundador y guitarrista de R.E.M., los multiinstrumentistas Duke Garwood (Mark LaneganSavages) y Alain Johannes (Queens Of The Stone AgeThem Crooked Vultures), Barrett Martin, batería de Screaming Trees, la percusionista Lisette Garcia y la bajista Abbey Blackwell. El viernes 28 de noviembre arrancarán su gira europea en Asturias, concretamente en los ovetenses Kuivi Almacenes para presentar su ópera prima homónima editada recientemente en formato doble elepé.

Nacido en el 2022 el proyecto Drink The Sea ofrece una marcada influencia de músicas del mundo. Con una configuración tradicional de guitarra, bajo y batería, aparecen en su propuesta sonora el laúd árabe, el sitar indio, los gamelanes indonesios, el surdo brasileño, el tambor de marco, el vibráfono, la marimba o la kalimba. Con el doble debut ya en la calle desde el mes de octubre en su interpretación en vivo se apoyarán en proyecciones creadas por el reputado cineasta Tad Fettig.

Entrada anticipada 25€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://kuivialmacenes.es/event/drink-the-sea/

Crónica: Halestorm + Bloodywood (Sala Totem 14/11/2025)

A través de los ojos de una fan…

El 10 de noviembre fue mi cumpleaños y Madness Live me dio el mejor regalo del mundo, dos pases «Meet And Greet» para conocer a Halestorm. Antes de contar mi experiencia quería explicar lo que siento por esta banda para que podáis entender mejor como fue vivirlo a través de mí. Halestorm es una banda que amo muchísimo, desde que escuché por primera vez ¨Love Bites (So Do I)” fue un amor eterno y Lzzy con esa voz que tiene, que puede ser suave como puede ser ruda me encanta. Lzzy es mi diosa, es una de mis mayores ídolas y la adoro.

El viernes 14 de noviembre nos presentamos en la Sala Totem de Villava (Pamplona) a las 16:30 ya que esa era la hora del meet and greet. Cuando salieron los hombres del staff nos explicaron que como solo éramos tres personas podíamos vivir la experiencia de una manera diferente y más íntima. Tengo que admitir que no domino el inglés y todos hablaban el idioma, me sentí un poco como una estúpida. Por suerte la tercera persona aunque era de fuera de España sabía un poco español e italiano y nos pudimos entender con ella y nos traducía lo que nos decía el staff. Nos regalaron a cada una una riñonera con las letras de Halestorm y un collar con el pase VIP y aunque me anticipo a decir que me llevé varias cosas ese día sin duda lo que más me gustó y me ilusionó fue el pase.

A los quince minutos entramos a la sala y nos llevaron al lado de los camerinos. El primero en salir fue Arejay y después salieron de seguido Josh, Lzzy y Joe. Todos los miembros nos saludaron individualmente, el primero en saludarme fue Joe que me dio la mano, luego fue Lzzy que me dió un abrazo ¡pellízcame!, y después me saludó más tímidamente Josh que me dio también la mano. Si hubiera sido otra banda tal vez hubiera actuado de manera totalmente diferente pero al ser ellos me paralicé. Quería haberles dicho un millón de cosas, lo mucho que amo su música, lo especial que es para mí, que es un sueño conocerlos,… pero no me salían apenas las palabras, de hecho habló mi madre mucho más con ellos y eso que ella sabe menos ingles que yo. Fueron muy gentiles y cercanos, conversaron con nosotras aunque yo entendía muy poco y nos regaló cada miembro una púa. Me firmaron el poster del concierto y no pude resistir la oportunidad y le pedí a Lzzy que me dibujara mi próximo tatuaje que espero hacerme antes de que termine el año. Joe ama la fotografía y cuando saqué mi cámara se interesó por ella, se la presté y me hizo una foto a mí (que salgo horrible con mi cara de tonta-felicidad) y luego hizo otra a Lzzy, un poco desenfocada pero muy tierna la foto. Para terminar nos hicimos una foto con la banda y nos despedimos. Sin duda fue un momento mágico, no se cuanto tiempo estuvimos con ellos pero fue todo perfecto.

Como solo eramos tres personas nos dejaron ya dentro de la sala así que aprovechamos para comprar en el merchandising. Yo me compré el último disco y una camiseta que tenía un precio bastante elevado pero era preciosa y necesitaba una camiseta de ellos. En el puesto también tenían un QR para participar en un sorteo para ganar el setlist del concierto firmado por los miembros y púas, y por supuesto participamos. Nos dijeron que no podíamos hacer ningún tipo de grabación ni fotografía y no pueden decir que éramos unas malas fans ya que nos quedamos las tres al fondo de la sala sentadas sin molestar a nadie, no porque nos riñeran o nos dijeran que teníamos que estar ahí sino porque estábamos cogiendo fuerzas para la gran noche.

A las 18:30 abrieron las puertas y a las 19:30 horas salieron al escenario Bloodywood. No conocía esta banda pero fue toda una sorpresa para bien. Esta banda hindú es una combinación de varios géneros como folk, rap, y por supuesto metal. Sin duda fue una muy buena opción para abrir el concierto ya que son pura energía, tienen un ritmo contundente, una fusión de estilos llamativo y una puesta en escena excelente. 

Raoul Kerr rapeaba mientras que Jayant Bhadula hacia guturales, dos cantantes diferentes que juntos eran asombrosos. Con el retumbar de Vishesh Singh a la batería y de Sarthak Pahwa al dhol (tambor) pensé que en cualquier momento echarían abajo el escenario. Ver a toda la formación en línea haciendo headbanging al unísono fue espectacular. Hubo un momento en una canción que Sarthak Pahwa bajó al foso para tocar y hacer headbanging más cerca del público. La sala, que estaba llena, se rindió a sus pies cuando Jayant Bhadula pidió que todo el mundo se agachara y cuando contó tres todo el mundo saltó y disfruto con el ritmo ametrallador de la banda. Bloodywood tocó siete canciones aproximadamente y puedo asegurar que con la primera ya nos llevaron a su bolsillo. Me dejaron con la boca abierta, sin duda van a mi lista de bandas para volver a ver.

A las 20:45 salen en escena Halestorm con “Fallen Star” primera canción de su nuevo álbum “Everest” y lo primero que llama la atención es que todos los miembros llevan pañuelos rojos homenajeando la ciudad. Lzzy con un grito feroz empieza “Miss The Misery” y sigue con “Love Bites (So Do I)” con las que el público enloquece y cantan con ellos. Lzzy se movía por el escenario con esa presencia que tiene de femme fatale, con poder y sensualidad. Seguimos con caña y con otra canción del nuevo disco, “Watch Out!”, y “Back From The Dead” única canción que cantaron de su anterior álbum (eso me dolió, es mi disco favorito).  

Es hora de bajar las revoluciones y sacar los teclados con “Like A Woman Can” y “How Will You Remember Me?” canción que dedicó a Ozzy y que a mí personalmente me tocó muy hondo. Retiran el piano y volvemos poco a poco a subir las revoluciones cantando todos al unísono “I Am The Fire” y “I Get Off”. Me encanta ver durante todo el concierto la unión tan especial que tiene Lzzy y Joe, tocando los dos la guitarra juntos, son un dúo fantástico. Lzzy sale con una copa de vino y empiezan a cantar el estribillo de “Familiar Taste Of Poison” pero cuando termina de cantarlo bebe de la copa, la tira al público y canta “Rain Your Blood”.

Se retiró toda la banda del escenario para dejar a Arejay con su solo de batería y como el tamaño importa, en mitad del solo dejo sus baquetas «normales» para sacar unas enormes que podrían medir un metro fácilmente y aunque por su tamaño podría dificultar la velocidad y potencia para tocar la batería demostró que es un maestro y toco igual de ágil como si fueran las normales. 

Volvieron el resto de miembros y se prepararon para darlo todo con “Freak Like Me” y el público no se quedó atrás ya que cantaban y saltaban con ellos. Continuaron con “Mz. Hyde” y “Perry Mason”. Debo decir que me quedé asombrada con la cantidad de guitarras y bajos que tiene la banda ya que estuvieron constantemente cambiando de instrumentos, lo máximo que podía durar una guitarra en el escenario eran dos canciones luego se cambiaba por otra. Siguieron con “I Gave You Everything” y se retiraron del escenario pero no por mucho tiempo ya que el público les llamó y ellos regresaron brindando con un chupito y cantaron “Here’s To Us”. Volvieron a sacar el teclado y se despidieron con “Darkness Always Wins” y “Everest”. Cuando finalizó el concierto la banda tiró al público púas, baquetas, setlist (yo pude conseguir uno), parches de la batería y Lzzy tiró una carta. 

La banda lo dio todo en un concierto que duró más de una hora y media. Hizo un setlist bastante variado, predominando el último álbum ya que es el que estaban presentando. Personalmente me hubiera gustado que hubieran cantado más del álbum “Back From The Dead” y alguna balada que me encanta pero no me voy a quejar ya que estuvieron geniales. Es la segunda vez que les veo en directo y espero volver a verlos pronto porque me encantan.

¡ESPERAD! ¿Qué pasó con el sorteo del setlist y las púas? Casualidades de la vida me tocó a mí. No es broma, hasta el hombre del merchandising se sorprendió. No se que me ha pasado que nunca me toca nada (solo una vez me tocó algo… estar en la mesa electoral… yuju…) pero ese día fue mi día, tuve muchísima suerte.

Quiero terminar dando las gracias a Madness Live por darme el pase «meet & geet», a mi querida madre por regalarme la entrada y a Heavy Metal Brigade por dejar compartir mi experiencia.

Texto y Fotos: Rockxy

Crónica: The Mercury Riots (León 13/11/2025)

o de cuando El Gran Café se convirtió por una noche en el Whiskey a Go Go

Día de perros en la capital del viejo reino. La noche estaba más para manta y peli que para tirarse a la calle. Pero llevamos el gusanillo del rock ahí dentro, que le vamos a hacer. Eh! Y que nunca nos falte…

Los angelinos The Mercury Riots recorren Europa de norte a sur en una gira de casi tres meses a la que ya solo le quedan unas pocas fechas por completar. Ya habían visitado nuestra ciudad hace unos años con su anterior formación dejando buen sabor de boca y no podíamos faltar a la cita.

Las circunstancias no presagiaban buena entrada. Llegamos a una sala prácticamente vacía a unos minutos de la hora anunciada de inicio. Se retrasaba el arranque y poco a poco se iba animando la cosa. Finalmente se rondó una media entrada, escasa para lo que se merecía este concierto, pero suficiente para que el ambiente fuera agradable. Aunque cierto es que después de lo visto, daba igual la entrada. El ambiente lo iba a poner la banda llevándolo a unos niveles espectaculares.

A eso de las 10:05 horas Jonny Udell se sienta en su batería y de inmediato se empieza a oír una guitarra sin saber de dónde viene. Aparecen entre el público los otros tres integrantes. La guitarra que suena es la de Felipe Rodrigo atacando el precioso y ambiental inicio de “Make It”. La batería arranca a continuación sonando atronadora. Aquello pintaba muy bien. Cuando revienta la canción empezamos a darnos cuenta de la locura que nos esperaba. Sonido perfecto, actitud, una presencia escénica imponente con Justin Paul Walker, su vocalista, como perfecto maestro de ceremonias, sin parar un momento y mostrando un nivel de voz brutal.

Y se empieza a suceder temazo tras temazo desgranando su hasta ahora único álbum. La base rítmica es demoledora, super compenetrada. No se echó en falta a su bajista titular, Fede Delfino, sustituido en esta gira por el propietario de un precioso Rickenbacker que nos perdonará por no quedarnos con su nombre. El único pero que se le puede achacar fue su presencia escénica. No lo hizo mal en absoluto, pero es que Fede es mucho Fede.

Llamaba la atención la ausencia de amplificadores en el escenario, algo llamativo en estos estilos más “clásicos”, pero que no afectó para nada en que todo sonara muy orgánico, muy auténtico (Lo siento señores “puristas” pero con lo digital también se pueden conseguir ya tonos espectaculares).

La Telecaster del guitarrista uruguayo, que sonaba a gloria, mostraba un desgaste que, o tenía un “relic” muy bien hecho o llevaba más horas de vuelo que el barón Von Richthofen. Preciosa.

Por nuestra cabeza, en modo flash, iban surgiendo los grandes nombres del estilo. Led Zeppelin, por supuesto. Slash y sus Snakepit por aquí, Bad Company por allá, incluso en algún momento rememoré a White Lion o Tesla. Y no pude evitar cantar el estribillo del “Rock Bottom” de UFO sobre el riff principal de “Take Me When You Go”. Explosiva mezcla. Todo ello bien machacado en el almirez de Las Orgías de Mercurio, por supuesto. El nivel de “gozadura” era estratosférico.

Cayeron también dos temas nuevos de lo que será su próximo trabajo que se publicará el próximo mes de marzo. Nos encantaron. Como el resto del disco vaya en esa línea van a dar otro buen salto hacia adelante. Un salto de esos que te alegran por una parte, pero te entristecen por otra porque posiblemente provocará que ya no les disfrutemos tan cerquita de casa.

A destacar también los buenos coros que toda la banda, en mayor o menor medida, aportaba en los pegadizos estribillos que se gastan. Coros de verdad, nada de lata, abundando en lo orgánico del sonido durante todo el concierto. Todo era de verdad, estaba ahí delante. E incluso nosotros mismos éramos parte de ello, sobre todo cuando llegamos al “Save Me A Drink” donde, a petición de Justin, lo dimos todo con nuestras gargantas mientras Felipe se paseaba por la sala con una sonrisa de oreja a oreja. Él y todo El Gran Café.

Ahondar aquí en la puesta en escena de Felipe Rodrigo. Estilazo del más puro rock star. Pero de los de verdad, de los humildes, auténtico, cercano. Hasta el punto de que lo primero que hizo al acabar el concierto fue bajarse del escenario a saludarnos y a charlar con las primeras filas agradeciéndonos estar allí. Insisto, auténtico. Lo lleva muy adentro. Como anécdota, por problemas de aduanas, no disponían de parte del merchan y el tío, ni corto ni perezoso, se puso a pintar camisetas a mano. Por supuesto nos llevamos una a casa, que será de las de no poner, de las de guardar de recuerdo, firmada por los cuatro integrantes. Aprendices de rock star, aquí tenéis alguien de quien tomar ejemplo. Aunque creo que estas cosas no se aprenden. Tienen que venir de serie.

Y ya en la recta final, entrábamos en lo que serían los bises que acometieron sin siquiera bajarse del escenario. Aquí cayeron un par de versiones. La sorprendente “I Saw Her Standing There” de los Beatles, hardroqueada a más no poder y cerrando la noche, un “La Grange” hipervitaminado incluyendo lucimiento individual de los cuatro componentes.

No llegó a hora y media. No hacía falta más. Revivimos lo que, al menos en mi caso, sólo hemos podido disfrutar a través de una pantalla. La calle Cervantes de León se convirtió por un momento en Sunset Strip y El Gran Café bien podría haber sido un Whiskey a Go Go o un Rainbow de hace casi medio siglo. Eso sí, en 2025. Los viejos tiempos ya quedaron atrás, para lo bueno y para lo malo. Lo importante es que la rueda siga girando. Con bandas como The Mercury Riots de momento está garantizado.

Texto: José Triskel
Fotos: Mar Fuertes Magdaleno

Libros: Iron Maiden «El ADN De La Bestia»

La proximidad de las fechas navideñas traen consigo nuevos y curiosos lanzamientos destinados a formar parte de nuestras estanterías. De la pluma de los historiadores mallorquines Tomeu Canyelles y Gabriel Vives nos llega un nuevo ensayo literario sobre la icónica figura de Iron Maiden.

Coincidiendo con el 50 aniversario de la doncella de hierro «El ADN De La Bestia» explora aspectos musicales, estéticos y discursivos en relación al grupo y los interpreta para el público general. Una disección que indaga en tejidos como las éticas artísticas, el sentido del liderazgo y la identidad grupal, la conciencia de clase, el nacionalismo británico, las sorprendentes conexiones con el mundo del fútbol, la mercadotecnia salvaje en los tiempos del neoliberalismo o la masculinización que ha rodeado a Iron Maiden durante su medio siglo de vida.

Prologado por el mismísimo Edward The Head, propone un recorrido trepidante, mordaz, riguroso y emocional sobre canciones, ideas, valores y símbolos que han hermanado a millones de personas de todo el mundo sin importar su clase, sexo, origen, raza o religión.

Editado a través de la editorial Sílex Ediciones el pasado 12 de noviembre al precio de 22€, la obra consta de 260 páginas. Disponible a través del siguiente enlace:
https://www.silexediciones.com/producto/iron-maiden-el-adn-de-la-bestia/

Kinkis Gruñones: El Apocalipsis Toma Langreo

Fruto de la asociación entre la productora audiovisual Marginaris, Kinkis Gruñones y ZL Audio nace el cortometraje «Apocalipsis«. Con apenas media hora de duración lo que originalmente era una nueva canción y videoclip de los langreanos Kinkis Gruñones se estrenará a partir de las 20 horas del viernes 21 de noviembre en el Cine Felgueroso de Sama de Langreo con acceso libre hasta completar aforo.

Grabado en localizaciones de Langreo, Mieres, Avilés y Siero, «Apocalipsis» es un documento gráfico de ciencia ficción, a partir de una canción de Kinkis Gruñones y versa sobre las relaciones y reacciones de las personas ante una catástrofe como el fin del mundo. Una historia de jerarquía sin gobierno, supervivencia y degeneración humana. Con más de 100 participantes entre actores y equipo de producción, el cortometraje cuenta con caras muy reconocidas de la escena musical astur, caballos, motos, acción, rocanrol y sobre todo mucho humor. La canción homónima se grabó en ZLAudio por Zeros Gutiérrez y cuenta con mezcla a cargo de Dani Sevillano.

Made In Asturias: Medra, Argion, Caballo Moldavo y Teksuo estrenan material

La infatigable escena asturiana no ceja en la composición de nuevo material. Medra, Argion, Caballo Moldavo y Teksuo nos presentan sus nuevas canciones.

Los sinfónicos gijoneses Medra estrenan su primer sencillo «Guiding Star«, grabado en los estudios Room 31 con Rod Feijoo a los controles.

Los power metaleros Argion presentan «Junto A Mí«, balada homenaje al vínculo inquebrantable entre un caballero y su caballo. Un símbolo a la lealtad y compañía de las mascotas. En esta nueva etapa con Richard de la Uz a la voz, la formación mantiene su épica característica con un sonido renovado y gran carga de emotividad.

A dos días de la presentación y lanzamiento de «Marcados» el primer larga duración de Caballo Moldavo, el cuarteto estrena el videoclip «Al Otro Lado Del Viento«, tema que versa sobre la figura del creador incomprendido.

Centrados en los últimos tiempos en la liberación de sencillos, Teksuo estrena «Thirst For Tears«, canción que formará parte de su nuevo LP, compuesto por 12 temas y que verá la luz durante el primer trimestre de 2026. La grabación contiene la esencia de la banda, pegadizos estribillos melódicos, potentes breakdowns y una base electrónica que no defraudará a ningún fan del metal moderno.

Agenda: Barón Rojo En Gijón

La gira 45º aniversario de Barón Rojo actualiza su parada en Asturias. Tras el paso el pasado verano por el festival Unirock el concierto originalmente marcado para el sábado 24 de enero del 2026 recalarán en la Sala Albéniz de Gijón se traslada al 21 de febrero.

Un problema de agenda de la banda ha llevado al cambio aunque las entradas ya adquiridas seguirán siendo válidas para la nueva fecha. A punto de colgar el cartel de «No Hay Billetes» la leyenda del heavy metal estatal promete más de dos horas de show donde no faltarán himnos como «Resistiré«, «Los Rockeros Van Al Infierno«, «Cuerdas De Acero«, «Hijos De Caín» o «Siempre Estás Allí» en una velada que promete ser irrepetible.

Entrada anticipada 27€ a través del enlace:
https://www.ticketmaster.es/event/baron-rojo-entradas/1575640529

Reseña: Caballo Moldavo «Marcados» (Discos Furia / Ataque! 2025)

Marcados” constituye el primer largo para el cuarteto de origen asturiano Caballo Moldavo, la banda que forman Reverendo G. Throat (voz), Lionel Hooves (guitarra), Jhonny Liver (batería) y Hermano Lynott (bajo). Diez cortes, alguno ya presente en aquél Ep de 2021, que han venido a la vida bajo la producción del Sound of Silence Nefta Vázquez (Absalem, Beast Inside, Bestia Negra, Blast Open…) en los Breakdown Studios y que se presentarán el próximo viernes 14 en el ovetense Gong Galaxy Club junto a Sküld.

Alimentándose En Secreto”, que ya ha sonado en algún que otro directo de los asturianos, confiere una cierta alucinación sobre su habitual propuesta arrastrada y cenagosa. Ritmos vivos, casi marciales, y la característica voz del Reverendo. El sonido, en comparación con otras producciones extraídas de los Breakdown Studios, resulta deliberadamente sucio. Cruje el bajo de Lynott camino de estribillos. Un trallazo directo, sin grandes alardes ni ataduras, con riffs pegadizos y un buen solo de Hooves camino del epílogo. Un arranque que, doy fe, les funciona y de qué forma en vivo.

Al Otro Lado Del Viento”, si bien porta parte de ese brío del tema inicial, por la conjunción entre sus riffs y la propia voz de G. Throat resulta menos agresiva, algo más liviana. Caballo Moldavo amplificando sus registros. Fácilmente una de mis letras favoritas de todo el álbum, llama poderosamente la atención en lo que a estribillos se refiere. Hay detalles en esta línea vocal que me llevan a pensar en un tal Danzig. Un puente que abraza contornos más alucinados y un epílogo marca de la casa moldava. Hooves remata la función con otro buen solo primero, armonizando con la propia voz del Reverendo después. Una de las entregas más lúcidas de entre las diez.

El Cuervo”, a estas alturas ya todo un clásico de los asturianos, viene para aportar la cara más oscura de estos Caballo Moldavo. Basada, claro, en el poema del mismo nombre de Edgar Allan Poe, trae en estrofas un riffs llamativo por lo seco y directo que resulta. Contrapunto a esos estribillos más turbios y oscuros, con algunas voces realmente graves. Éstas darán paso a un metal pesado, no agónico pero sí arrastrado y rocoso, con esos riffs tan crudos y voluminosos de Hooves. La producción y mezcla me agrada. Resulta tan orgánica como lo son las propias descargas de la banda y, por ahí, no podría encajar mejor con la propia idiosincrasia del cuarteto.

Presente ya en aquél Ep de 2021, “El blues Del Innombrable”, construida sobre otro riff con no poco gancho, adopta un rock poderoso y con pegada. Siempre dentro del particular universo sonoro de los asturianos, y donde Reverendo pone en solfa otra línea de voz no poco característica. Su timbre podrá gustar más o menos, pero desde luego que personalidad no le falta. Me agrada el solo de Hooves, también el (leve) crescendo sobre el que se apoya. El nombre de Danzig vuelve a sobrevolar aquí, sí, pero de todos modos, una de las que más se repiten en mi cabeza tras sus directos.

Mi muerte Centinela”, tras su prólogo desnudo y poético, trae al frente a los Caballo Moldavo más ruidosos. Construye por ahí un corte de grandes contrastes. El más evidente, claro, la forma en que el riff de Hooves se contrapone al ahora calmo Reverendo. Muy llamativas estas primeras estrofas y la forma en que se van ennegreciendo camino de estribillos. Hay momentos de pesadez, bien apuntalados por la base rítmica de Liver y Lynott, y una construcción que entrega su debida cuota de protagonismo a cada elemento presente en la mezcla. Hooves y Reverendo de nuevo armonizando en el epílogo, firman un estupendo cierre. Otra de mis favoritas.

Réprobos”, que daba nombre al mencionado Ep de 2021, es a estas alturas una de sus entregas más idiosincráticas. A este punto, clásico inevitable de sus directos, sigue siendo aquí ese corte malencarado, sucio y vibrante que ya era entonces. Se reviste ahora, eso sí, de la colaboración del propio Nefta Vázquez, acentuando con su reconocido registro rasgado, el corte más cabrón de todo “Marcados”. Siempre “de frente” y sin excusas ni complejos. Puro metal sucio, hosco y vibrante en la más pura tradición del cuarteto. Corte fundamental para ellos.

La pequeña “Ecos Del Pantano”, con Kalari poniendo sus hábiles manos al teclado, supone una pequeña introducción previa al tema título, una “Marcados” que viene a recuperar a esos Caballo Moldavo más pesados y cenagosos. Me gusta la línea de batería sobre la que se construye este octavo corte. También el riff que Hooves dispone aquí o esa construcción algo más abierta. Y es que encuentro riffs que me enganchan desde su pesadez. También solos siempre contenidos y en favor de la propia composición, sin afán masturbatorio de ningún tipo. Potente, poderosa y muy moldava.

Misa Negra”, otra de las que ya aparecía en aquél “Réprobos” de hace cuatro años, sigue siendo ese metal sucio y crudo que ya era entonces. Corte más extenso del álbum, sigue conservando ese aire malsano y fangoso, tan característico en ellos. Me agradan los riffs sobre los que se sitúan sus estribillos, también la mayor gravedad que adquiere Reverendo camino de estribillos. También lo alucinado del puente que antecede al epílogo o lo malencarado, casi diría malsano, de su negruzco epílogo. Fácilmente otra de mis favoritas.

Bienvenidos Al Valle Del Cielo” es stoner sucio y desgastado. Sublimado por unas voces especialmente áridas ahora, al tiempo que Hooves acompaña con otro riff de no poco gancho. Del mismo modo, me llama la atención la línea de batería que Liver trama aquí. Apuntala esa base rítmica un cierre de ritmos vivos, que no obstante no hace por abandonar esas guitarras siempre graves y rotundas. Es cierto que la sección solista está algo constreñida aquí, pero una buena colección de riffs para un cierre eficaz y disfrutón.

La cosa tiene truco pues varias de estas nuevas composiciones, en realidad, no son tan nuevas, y llevan tiempo sonando en sus directos. Por ahí uno pierde parte del elemento sorpresa que depara todo nuevo álbum. Pero quienes acudan vírgenes a este primer largo del cuarteto, se congratularán del grosor de los riffs y la pesadez de sus ritmos. Siempre a medio camino entre el sludge, el stoner y cualquier otra cosa que se les pase por la cabeza, sus señas de identidad siguen aquí más presentes que nunca. Una maraña de riffs cabrones, ritmos entre lo pesado y lo vibrante y la característica voz del Reverendo apuntalando su universo particular. Solo queda esperar que la ya inmediata presentación en vivo de este “Marcados” se dé igual de bien.

Texto: David Naves