Resumen gráfico del paso por la Sala Estilo del cuarteto sueco The Baboon Show.














Fotos: José Ángel Muñiz
Resumen gráfico del paso por la Sala Estilo del cuarteto sueco The Baboon Show.














Fotos: José Ángel Muñiz
Decía Bob Dylan que los tiempos están cambiando y desde luego lo han hecho para el trío asturiano Alto Volto. Toni Tamargo (batería), Sergio Tutu (bajo) y Borja García (guitarra y voz), trasladaron en el estudio la propuesta lírica de la banda al idioma de Cervantes. “Luna Negra” vino al mundo en los Tutu Estudios con Sergio Tutu (Deltonos, The Electric Buffalo) como productor. Los once cortes que ahora nos presentan cuentan además con las inestimables colaboraciones de Sandra Álvarez en coros y Sam Rodríguez en teclas. Alineación de lujo que completan Dani Sevillano, encargado de la masterización en Ovni Estudio, y el arte del Ossobüko Studio para la portada.

“Habitaciones Frías” supuso el adelanto de este “Luna Nueva” y, más allá del cambio en cuanto a letras, resume y afianza la idea que un tiene de una banda como esta. Rock conciso y sin artificios. Elegante más que amable y producido con un mimo y cuidado exquisitos. Unas estrofas que a ratos me recuerdan a Corazones Eléctricos, aquella escisión de Uzzhuaïa con Pau Monteagudo al frente. El uso del wah al comienzo, la firme batería de Tamargo, el pegadizo estribillo de García y su buena ristra de solos. Un arranque eficaz y disfrutón.
En “Baila” el trío suena algo más sucio y arrastrado. Me gusta esa construcción alterna de las estrofas. Tan clásica. Tan funcional. También la forma en que las guitarras acompañan al fino estribillo de Borja. Como digo es rock sin estridencias, sin desmanes, pero rebosante de buen gusto en la confección de solos. En los finos engarces entre estrofas brilla igualmente la base rítmica de Tutu y Tamargo. La mezcla acierta a otorgar a cada línea su debida cuota de protagonismo y por ahí caben pocas pegas. Hay un solo rebosante de carácter en su tronco central y Borja García no podría parecer más cómodo con su línea de voz. Más clase que una universidad.
“Hey, Hey!!” son los Alto Volto más libres y dinámicos. Un rock de nuevo más vibrante, siempre dentro de su habitual rango de acción, pero revestido ahora por el piano de Sam Rodríguez. Acompaña en estrofas y estribillos, otorgando una dimensión mayor a la acendrada propuesta del trío. En consonancia con ese ritmo más vivo, Borja dibujará solos más efusivos aquí. La banda acomete después un puente calmo y elegante, cortado por ese clásico crescendo final. Uno de los cortes de más pronta digestión de todo “Luna Nueva”, de esos que entran a la primera y que, pienso, no debería faltar en sus directos.
Se percibe una mayor gravedad en “Veneno”. En efecto las guitarras se envenenan en el prólogo, pero la banda reconduce hacia una mayor desnudez en las primeras estrofas. Así las cosas, estos son los Alto Volto más sucios y compactos. Construyendo de nuevo buenos estribillos pero también una de las secciones solistas más llamativas de todo el tracklist. Si bien pienso que su epílogo tal vez merecía una pizca más de desarrollo, que no de picante, otra de las que entran como cuchillo en mantequilla.
“Maldita Mi Suerte” supone entonces un marcado cambio de tercio. Composición a caballo entre la balada y el medio tiempo, sobresale aquí la buena producción de Sergio Tutu. En especial durante los tonos más amables de esas primeras estrofas. También en el tratamiento que le otorga a la propia voz de Borja. El trabajo en cuanto a guitarras es de una clase y una finura incontestables. Todo se enfanga y endurece en un tronco central que sorprende por lo abrupto de sus guitarras. Me gusta el solo que irrumpe a continuación. También el modo en que el epílogo retorna de nuevo hacia aguas tranquilas. En opinión del abajo firmante una de las propuestas más llamativas ya la vez sólidas de todo “Luna Nueva”.
“La Celebración” nos devuelve entonces a los Alto Volto más vivarachos. Hay un gran riff aquí, bien secundado por el bajo de Tutu. Puro y añejo rock and roll en un corte hedonista y alegre. Las distintas secciones solistas, que adquieren una mayor suciedad ahora, me recuerdan a los también asturianos Amon Ra. Supone uno por que, al final, las influencias de unos y otros no son tan distantes. Sin disgustarme, cierto es que no me engancha en la medida en que lo hacen otros cortes del estilo dentro del álbum.
En una onda aún más vivaracha, “Atontado” ofrece a unos Alto Volto de nuevo vibrantes y alegres. De tan elemental, el riff tiene un gancho de mil demonios. La letra, ataque frontal al universo de las redes sociales, viene acompañada de alguno de los tonos más altos de Borja. Y si bien su duración (3:25) pueda saber a poco, bien está el solo de guitarra con el que rematan en su tramo final, así como el modo en que acompaña la firme base rítmica. Agradable.
El disco sigue cogiendo altura gracias a cortes como este “Insomnio”. Ritmos vivos, buenos riffs y un bajo que ruge ahora como si le fuera la vida en el empeño. Me gusta especialmente esta línea de voz para otra de esas canciones que huelen a directo ya desde sus primeros compases. Su estribillo, sencillo pero eficaz y los buenos solos de su tramo final conforman otra de las grandes ofertas, pienso yo, de este “Luna Nueva”.
“Ojo Chaval” vuelve a la senda de los Alto Volto más sucios. Una rotundidad más acusada que no va en menoscabo de sus buenas estrofas, sus riffs pegajosos y los buenos detalles de Tamargo a los parches. Cabe casi de todo aquí. Incluso pequeño solo de bajo por parte de Tutu. Muchas son las ideas que el trío introduce en estos tres minutos largos. Que aún con ello, la composición no suene descompensada o mecánica creo que habla muy bien del cuidado con el que han tratado a esta novena entrega.
Hablando de Tutu, vuelve a brillar el bajista a lo largo de “Ella”. Al alimón con Tamargo compondrá una cuidada base rítmica para un corte que me agrada primero por construcción y después por cómo juega entre muchas de las influencias que dominan la propuesta del trío. Y si bien no encuentro un estribillo del todo redondo, todo el aspecto puramente instrumental de esta penúltima entrega brilla con inusitada fuerza. También la producción de Tutu, el juego entre canales que propone a ratos, o la forma en que juega con las voces de Borja. Estupenda.
La instrumental “India”, a la sazón corte más extenso de los once, cerrará este “Luna Nueva” desde una óptica radicalmente distinta al resto del álbum. Entrega semiacústica entre lo tenue y lo desértico. Llamativa seguro y una insospechada sorpresa durante la primera escucha de este nuevo trabajo.
Un trabajo en el que Alto Volto parecen haber echado el resto. Caben muchas influencias, ritmos y colores a lo largo de estos once cortes. Todos elegantemente producidos y, los más, llenos de buenas ideas. También de manos hábiles a la hora de trazar buenos riffs y solos. El cambio de idioma supone un giro brusco. Pero Borja García, salvo momentos muy puntuales, ha sabido trazar unas líneas de voz ajustadas y con gancho. La base rítmica de Tutu y Tamargo no se limita a acompañar a la guitarra y de resultas de todo ello encuentro uno de esos discos que terminan enganchando por su propia diversidad. Hay calma, suciedad, brío y elegancia. Y aunque alguno de estos temas ya los hayamos oído en vivo, bien estará el reencontrarse con el trío el próximo viernes 6 de junio en el Gong Galaxy Club. Salvo catástrofe, allí estaremos.
Texto: David Naves
Resumen gráfico del paso por la Sala Estilo de combo punk rock langreano The Brassieres.












Fotos: José Ángel Muñiz
Los gallegos Mano de Piedra regresan a los escenarios asturianos tras su paso en febrero por el Decadent Metal Fest. En esta ocasión para presentar en el gijonés Bola 8 su nuevo trabajo de estudio “Tales From The Burnt House” (reseña) publicado el pasado mes de abril acompañados por el trio crust local Roy Sullivan.

Nacidos allá por finales de 2016 con músicos bandas como Supa Scoopa, Sem Resposta, N.O.T. o Carcomedhi desplegarán una propuesta musical que viaja sin dificultad del stoner al hardcore pasando por el metal, hard rock o el mismo crust. A partir de las 20:30 horas con entrada libre que no gratuita.
Últimos coletazos de la temporada de salas y llenazo en Estilo para recibir al cuarteto sueco The Baboon Show. Su fama les precede, varias las veces que han visitado la región y una legión de fans que no parece hacer otra cosa que crecer. Acompañaron a los nórdicos la agrupación punk langreana The Brassieres. Así las cosas, rumbo a Oviedo con las pilas bien cargadas.

Falta un minuto para las ocho cuando la formación íntegramente femenina The Brassieres se aúpa al escenario de la sala Estilo. De entrada llama la atención esa formación a dos voces que ofrecen. El suyo es un punk tan clásico y sin artificios en lo musical como orgullosamente turbofeminista en lo lírico. Enlazaron temas casi con el mismo ahínco con el que dejaron toda clase de proclamas, siempre con la sororidad por bandera.

A falta de un telón de fondo con el logo de la banda, bien está ese cartel en apoyo de las Las Seis de la Suiza que mostraron. De entre los cortes que descargaron, me agradó sobremanera “Akelarre”, quizá por esa construcción algo diferente. Recuerdos a Marie Curie, cánticos de “Yo sí te creo” o en contra de La Manada de tan infausto recuerdo. El de “Hijas De La Hidra” puede ser su estribillo más redondo de la noche. Sin olvidar los habituales agradecimientos, buscaron conexión con la gente en este tramo final y supieron cumplir con su papel.

Buena entrada la que registraba Estilo para recibir a The Baboon Show. Pero ya de entrada me llama la atención la cantidad de gente joven que ocupaba las primeras filas. Público de todas las edades para recibir al cuarteto y el hype por las nubes. Suena “You Shook Me All Night Long” y Estilo se arranca por el estribillo. El clásico de AC/DC precedió a la propia intro de los Baboon, quienes salieron a revientacalderas ya desde la inicial “Be A Baboon”. Convirtiéndonos a su religión desde los primeros acordes…
El sonido, una noche más, iba a ser redondo, no falla Gus Bocanegra a los mandos de la nave, y el cuarteto da lo mejor de sí en “God Bless You All”, con la gente a coro ya desde estos compases iniciales, se preveía ya una noche para el recuerdo… y apenas llevábamos dos temas. No me sorprendió ver tan enchufado al público. Tampoco la hiperactividad de Cecilia Boström en “Forward In Reverse”. Auténtico punto focal de la banda, pozo de energía sin fondo y que pasó por Oviedo sin hacer prisioneros. Simon Dahlberg se permitió un pequeño guiño al “Run To The Hills” (Iron Maiden) en “You Got A Problem Without Knowing It”. Junto a la bajista Frida Ståhl ayudó en coros y se mostró como un guitarra de muchos quilates siempre que la ocasión así lo requirió.

El propio Dahlberg da un respiro a su compañera en las primeras estrofas de “It’s A Sin”. Y en lo que Boström se hizo con algo de resuello, corrió a mezclarse con la gente hasta terminar subida a una de las barras de Estilo. Benditos inalámbricos. “Rolling” puede ser uno de los cortes más redondos de este primer tercio de set. Pero mientras Dahlberg hace sus (más que dignos) pinitos en nuestro idioma, la voz de The Baboon Show se va a por un respiro al backstage, volviendo para una “No Afterglow” en la que paseó el pie de micro sobre nuestras (ya empapadas) cabezas. Gran solo de guitarra aquí, por cierto. Cecilia Boström acabaría siendo llevada en volandas durante “Oddball”. “Than you for the flying”, espetaría a término.

“Could You Be It” supuso de algún modo un pequeño cambio de tercio. Banda y audiencia se permitían un pequeño y agradecido respiro. Era mucha la actividad dentro de la sala y tanta o más la deportividad con la que algunos, cámara en mano, sobrellevaban los golpes y empujones. Aquello, al fin y al cabo, era un maldito concierto de rock and roll. Hay un pequeño piano pregrabado en “Gold”, uno de los poquísimos detalles artificiales que se permitieron. Pero cuando ellos vuelven a su versión más encendida y vibrante, esa que perpetran en “The Shame”, realmente da la impresión de que recintos como este se les quedan ya muy pequeños. Boström no se olvidó de Trump, Putin y demás fauna infecta mediante un pequeño y anti reaccionario speech. Ellos y ellas acometieron entonces “Class War” para dejar otro de los cortes más distintos de la noche.

El incansable Niclas Svensson abandonaría su puesto tras baterías y al alimón con el resto de la banda procedería a introducir “Me, Myself And I”. Huelga decir que gran conexión con la gente aquí y un último corte, antes de los bises, que nos supo a gloria. A pesar del calor. A pesar de los empujones. Porque al fin y al cabo y como apostillara un tal Lemmy Kilmister: “If you think you are too old to rock and roll, then you are”.

Con la banda de vuelta, Dahlberg vuelve a llevar la voz cantante en “Lost You In A Second”, a buen seguro el corte con más feeling de su vasto setlist. Boström, aún en este tramo final, se mostró tan plena de carácter como inasequible a cualquier tipo de cansancio o desaliento. Empapada en sudor, su voz no se resintió lo más mínimo. Bien es verdad que en esta parte final, Dahlberg le ofreció su apoyo (y de nuevo en nuestro idioma) durante “Playing With Fire” (“estoy caliente, estoy siempre caliente”), pero aún así. Y mientras que el de “Hurray” puede ser el riff más clásico de toda la jornada, “Radio Rebelde”, crowdsurfing de Boström mediante, supone un final de altura, con la sala entregada, sudada y extasiada ante el que será, a la postre, uno de los conciertos del año en nuestra región. Sin debate ni discusión.

Calor, decibelios y rock and roll. The Baboon Show ni inventan nada ni lo pretenden tampoco. Pero es tal la entrega de energía, la ristra de grandes canciones, el carisma que derrochan (y fíjate que Simon Dahlberg apenas lleva dos años con ellos) que no queda otra que rendirse. Una crónica esta que difícilmente hará justicia a lo vivido el pasado sábado en Estilo. Y no me duelen prendas en reconocerlo. En cualquier caso mandar un saludo a ambas formaciones, dar las gracias a la gente de HFMN Crew por haberlo hecho posible y enviar abrazos a la mucha y buena gente con la que pasamos el antes, el durante y el después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
La quinta edición del ciclo de cine y música los Conciertos Imposibles de Gijón contará con Mötorhead, Oasis y The Camberries como protagonistas. Organizado por el Festival CortoGijón y el Tsunami Xixón tiene como finalidad la recreación de conciertos que hoy en día no se pueden dar porque los artistas ya no están en activo, las bandas se han disuelto o sus integrantes han seguido caminos distintos. Una propuesta que revive sobre el escenario la emoción de aquellos directos irrepetibles en un formato íntimo que invita a la escucha y a la memoria colectiva.

Del 4 al 6 de junio a partir de las 19 horas en el salón de actos de la Escuela de Comercio de Gijón se proyectarán Stage Fright, concierto dirigido por Seven Offen celebrado el 7 de diciembre de 2004 en Dusseldorf, en el que Mötorhead celebró su 30º aniversario, Familiar To Millions, de Oasispara celebrar el 25º aniversario de una gira que pasó por Gijón, sin Liam pero con Noel Gallagher y el concierto grabado el 14 de enero de 1994 en el Astoria de Londres durante el tour promocional del primer álbum de The Cramberries, Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We?. Entrada libre hasta completar aforo.
Resumen gráfico de la actuación del trio rock Tatami en la ovetense Sala Estilo.








Fotos: José Ángel Muñiz
La localidad mierense de Figaredo regresa a su cita con el rock el próximo viernes 6 de junio. Bajo la denominación Figasound y con el Parque Tartiere como epicentro contarán con Sacavera, Automatic Kafka y Mystereo como protagonistas.

Organizado por la Asociación Juvenil Foguera de San Xuán de Figaredo y Tunguska Media Factory el inicio de los conciertos arrancará a las 21 horas con acceso gratuito.
Resumen gráfico del paso del trio thrasher Brutalfly por la ovetense Sala Estilo.










Fotos: José Ángel Muñiz