La celebración de los 40 años de trayectoria para Los Deltonos llega a Oviedo. El viernes 22 de mayo con la Sala Tribeca como epicentro el trio cántabro repartirá su habitual «grasa saludable» rememorando los cásicos de su extensa discografía y lo más representativo de su nuevo trabajo de estudio «El Futuro«.
El «power trio» liderado por Hendrik Röver despachará su habitual ración de rhythm and blues, rock clásico y de raíces acompañado del asturiano Sergio «Tutu» Rodríguez al bajo y Javi Arias a la batería.
Casi veinte años han pasado desde aquél “Architecture Of Incomprehension” con el que debutaran los gallegos de Cangas Unreal Overflows. Tiempo en el que la banda ha tres álbumes: “False Welfare” en 2012, “Latent” ya en 2018 y finalmente este “Slaves Of The Inhuman Future World” que hoy nos ocupa en 2025. Ya con Zoilo Santiago Loira (guitarras, voz, bajo, baterías) y Diego Bea Besada (guitarras) como únicos integrantes. El propio dúo se ha encargado de producir, grabar, mezclar y masterizar estos nueve temas a caballo entre Zoilo Unreal Studio y Beabesada Estudios. Great Dane Records puso el disco en circulación en formatos CD (digipack) y digital.
Ni epopeyas sinfónicas ni más artificio que el que emana de las guitarras de Zoilo. “Echoes From The Past” entrega un prólogo elegante para después descoser su propuesta y alternar la cara más flamígera del actual dúo con la más melódico. En el contraste entre ambas intensidades radica gran parte del encanto de este primer corte. Buenos cambios de ritmo, a veces quizá algo bruscos, pero siempre apoyados por las buenas melodías de ambos guitarras. Un puente que desliza hacia su cara más progresiva y un epílogo cuyas voces filtradas me llevan inevitablemente a pensar en los primeros Cynic. Un buen primer corte.
Baterías vibrantes comandan el arranque de “Digital Slavery”. Hay buenos riffs aquí y en general una versión algo más desenfadada de U.F.. Sea como fuere, ellos no olvidan ni los buenos detalles en lo técnico ni tampoco unas estrofas, tan retorcidas como arrastradas, en la más pura tradición de la banda. Más concisa conforme atraviesa su tronco central, emerge ahí su cara más atmosférica. También buenos detalles de Zoilo con el bajo. Se nota esa pulsión por tratar de llevar su música hasta los confines del género. Asirse con fuerza a ellos y exprimir todo cuanto llevan dentro como músicos. Siempre sin imposturas ni artificios y del modo más orgánico posible.
Las melodías que dan inicio a “Tearing The Layers Of Reality” pueden pasar por las que más gancho disponen de todas cuantas encuentro a lo largo del álbum. Aquí vuelve la cara más descosida del dúo para un death metal melódico iniciático y quintaesencial. Un corte de esos que parece aludir más al corazón que a la cabeza, que entra a la primera y que, pese a su naturaleza más rotunda, no se olvida de los buenos detalles, técnicos y melódicos, sin los que esta banda no sería la que es. Muy disfrutona.
Así las cosas, “Beyond The Code” retorna a contornos más técnicos y retorcidos. En un disco que alude al sonido más primigenio de la banda, esta cuarta entrega se echa en brazos de una escritura retorcida y diría que ambiciosa. Por ahí, Zoilo y Diego darán su mejor versión como compositores. Pero es que además, las estrofas vienen soportadas por una serie de melodías tan precisas como gancheras. Y aunque eche en falta un bajo algo más grave durante las partes más pesadas, o una batería con algo más de peso, sigo pensando que pasa por ser uno de los mejores aportes de este nuevo trabajo.
“Visage Of Betrayal”, entrega más extensa de las nueve, se construye desde un prólogo arrastrado y rotundo. Zoilo está dejando voces realmente agrias aquí. Y el dúo compone en esta primera parte una estructura menos retorcida y más lineal que en el resto del álbum. Los cambios de ritmo se suceden con naturalidad. Las estrofas de nuevo se apoyan en interesantes melodías de guitarra y el juego entre canales, de manera muy marcada cuando oyes el disco con auriculares, no podría tener mejor equilibrio. Los atemperados cambios de ritmo que ocurren en esta primera parte contrastan con los más rotundos de su parte final. Por ahí un corte que viene a mostrar dos caras muy marcadas del dúo: la más acomodada primero. La más furibunda después. Por ponerle un pero, ese desangelado fade out final. En cualquier caso otra de mis favoritas.
“Averse To Creation” es otro prólogo estimulante por retorcido. Hay tensión en ese tech death preciso y a la vez rocoso. Después se suceden estrofas con algo más de brío y una estupenda línea de batería. El puente central, siempre con Zoilo declamando con su gravedad habitual, contrasta con los habituales requiebros santo y seña de Unreal Overflows. Camino del epílogo surgen interesantes juegos vocales, seguidos de las siempre acendradas melodías de ambos guitarras. Se puede acusar al dúo de construir un metal muy de nicho, pero no de no saber llevar su metal técnico hasta las últimas consecuencias.
De prólogo trotón, desenfadado incluso, “Against Our Will” pronto diverge hacia posiciones más cercanas al resto del álbum. Y lo hacen adoptando ahora ritmos más apaciguados y serpenteantes. Si algo me gusta aquí es ese pequeño solo de guitarra, la desnudez que le rodea, así como la violencia con que la composición reacciona a continuación. Puede ser el corte que más escuchas exigió de todo el trabajo. También uno de los que más me engancha a día de hoy. Una clásica estructura en constante diálogo consigo misma, tan sólida como autorreferencial.
El bajo de Zoilo comanda el prólogo de “Consumed By Himself”, corte que puede acusar cierta repetición de patrones a estas alturas del álbum. No sin que quepan buenas melodías y riffs bastante apañados, pero sí que tal vez dejando cierta sensación de déjà vu. Unreal Overflows lucha contra ello alternando la mayor quietud del comienzo con su cara más directa y efervescente. Clásicos cambios de ritmo y unas baterías brillando a la hora de ensamblar los distintos ritmos que se suceden. Con eso y con todo ya digo que un corte que, a día de hoy, me pasa un tanto inadvertido.
El cierre es para “Longing For Silence”, que enfrenta el clasicismo de algunos de sus riffs con un metal trotón y eficaz. En sus partes más técnicas, todo parece entregarse a la buena labor de ambos guitarristas. Procurando mantener el interés a base de alternar buenos riffs con mejores melodías. Nada que no hayamos escuchado a lo largo y ancho del álbum, pero con una concisión y una seguridad, pienso, por encima de la media del disco. La banda culmina así este “Slaves Of The Inhuman Future World” inmersa en su metal retorcido pero orgánico de siempre. Sin más artificios que los que emanan de sus guitarras.
… y que en estos tiempos de inteligencias artificiales, discos sobreproducidos (dentro incluso de las fronteras del género) tiene algo de declaración de intenciones. Fijar la mirada en el pasado para asegurar el futuro. Muchos y muy buenos riffs, aún mejores melodías y su clásico juego con las estructuras. Pienso que el álbum se hace fuerte en su tronco central. “Visage Of Betrayal” o “Averse To Creation” pueden contarse entre las mejores composiciones que hayan hecho nunca. Y aunque aquí y allá haya ideas con las que no conecto en igual medida, difícilmente mi nota descendería de un notable. Mientras que el futuro que tenemos a las puertas nos aterra, el presente ha entregado un más que conciso y eficaz álbum de buen technical melodic death metal. Bienvenido sea.
La localidad mierense de Figaredo retoma su habitual cita con la música en vivo. De nuevo con el Parque Tartiere como epicentro el viernes 5 de junio Figasound ofrecerá en esta ocasión una edición centrada en el metal extremo que estará protagonizada por Sound Of Silence, After Salem y los pioneros del estilo en la región Repugnance.
Organizado por la Asociación Juvenil Foguera de San Xuán de Figaredo y Tunguska Media Factory el inicio de los conciertos arrancará a las 21 horas. Tanto Sound Of Silence como los renovados After Salem presentarán su nuevo material recién editado mientras que los mierenses Repugnance retoman los escenarios tras su paso el pasado año por el Stonefest (crónica) celebrado en Oviedo.
Horarios: – After Salem 21:00 – 22:00 horas – Sound Of Silence 22:20 – 23:20 horas – Repugnance 23:40 – 01:10 horas
Retorno a los escenarios asturianos para The Rumjacks, los piratas de Nueva Gales Del Sur. Con su personal fusion de punk y folk como bandera son por derecho propio una de las bandas más distintivas del punk celta.
Los navarros Cobardes, tras el arranque de su gira “Razones y Contradicciones” el 17 de abril en Madrid, desembarcaron el pasado 9 de mayo en Gijón para presentarnos su tercer disco de estudio “Balance de Daños”, bajo el sello de El Dromedario Records y con producción y grabación a cargo de Kolibrí Díaz (guitarrista de Marea) y Jesús Martín “Txutxín”. Diez años han pasado desde que se formara esta banda de rock urbano, como proyecto personal de Javier Jánices “Cordobés” (voz y guitarra), e integrada por: Íñigo Álvarez “Indi” (guitarra), Iban Sánchez (bajo) e Íñigo Idoate (batería). Por este motivo nos dirigimos hasta la Sala Acapulco y comprobamos de primera mano el buen aspecto que presentaba, con un aforo prácticamente al completo y un público heterogéneo y generacionalmente variado.
Llegamos temprano, con la previsión de quien sabe que se enfrenta a una sala concurrida, y no nos equivocamos. La espera se hizo notar, pero sirvió para presenciar cómo el recinto alcanzaba un aspecto inmejorable, rozando el lleno absoluto. A las 21 horas se abrieron las puertas y comenzó el goteo incesante de fans. Tras una tensa calma, cargada de ganas, a las 22:08 horas, los navarros asaltaron finalmente el escenario y transformaron la espera en una explosión de adrenalina, demostrando que su rock urbano ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad que llena salas y conecta corazones de todas las edades.
La banda inició su actuación presentándonos dos temas de su repertorio más reciente: “Ni ConmigoNi Sin Mí” y “Vino y Besos”, ambas pertenecientes a su último trabajo de estudio. Acto seguido, Cobardes recuperó “Quinientas Mil Mañanas”, de su álbum «Que Empiece El Baile« (2023). No fue hasta finalizado este tercer tema cuando el líder de la banda, Javier Jánices, se dirigió por primera vez a los asistentes para saludar con un “buenas noches Gijón”, recordarnos que han estado 16 meses fuera de la carretera y animar al público a grito de: “que se note que somos norteños y cantamos hasta la afonía”. Dando paso así al bloque central del concierto, con “AlláDonde Nunca Hay Flores”, otro de los temas de su último trabajo, que nos presentarían al completo a lo largo de la velada, intercalándolo con composiciones de sus anteriores discos, como las siguientes: “Caminos De Algodón” o “Vuela”, ambas pertenecientes a su segundo álbum «Que Empiece El Baile«.
La apuesta por presentarnos su nuevo trabajo se reafirmó poco después con la interpretación de “Mi Sueño Dorado” y “Vuelve”. Este último corte nos regaló uno de los momentos más emotivos de la noche cuando Javier Jánices “Cordobés” tomó la palabra para dedicarlo a todas las “heroínas sin capa” y madres presentes en la sala. Sin embargo, el punto álgido de revoluciones llegaría con “Rodeada De Idiotas”. El tema, perteneciente a su álbum debut «Ceniza y Viento« (2020), logró que toda la Sala Acapulco vibrara al unísono, provocando los saltos y coreos más enérgicos de la velada. Con “Bala Perdida”, otro de los nuevos cortes, Javier Jánices volvió a dirigirse al público. “Unos confiaron en mí y otros dijeron que siempre sería un bala perdida”, confesó antes de animar a los asistentes a que canten con él, a grito de: “si no cantáis los asturianos, al final los afónicos vais a ser vosotros”.
La presentación del nuevo material continuó con “Cielo y mar”, que dio paso a un viaje de regreso a su segundo disco «Que Empiece El Baile» (2023) con “Solo tu”, con la que el vocalista nos comparte una confesión íntima: “Hace cinco años, casi seis, conocí a la personita que me hizo papá… y le hice esta canción”. La sala, completamente entregada se recogió en un silencio respetuoso mientras él pedía que levantáramos los mecheros. “No he recorrido 600 kms para que no los saquéis” bromeó, aunque la mayoría encendimos la linterna del móvil. Añadió que cada kilómetro ha merecido la pena. El público cantó con él de principio a fin, mientras Jánices interpretaba el tema completamente solo, sin su banda, en uno de los momentos más íntimos de la noche. Tras ese paréntesis emocional, los músicos regresaron al escenario para retomar la energía con “Mis Tacones”, rescatada de su primer álbum «Ceniza y Viento» (2020), uno de los clásicos de su repertorio.
Continúan con la presentación de su nuevo trabajo, manteniendo esa línea reconocible de letras directas y guitarras rasgadas que son ya marca de la casa. Entre las novedades interpretaron “En Estado De Coma” y el líder de Cobardes, siempre cercano, comentó “Cuando volvamos a casa y nos pregunten cómo nos trató Gijón, diremos que nos dejó en estado de coma”. Sentenció, subrayando la entrega absoluta del público asturiano. A continuación llegó “Ojalá”, también perteneciente a su último trabajo, que mantuvo la intensidad emocional del tramo central del concierto. Y antes de presentar “En Llamas”, corte de su segundo álbum, Jánices (o “Cordobés”, como también se le conoce), volvió a dirigirse a la sala para preguntar si “¿ponemos el garito en llamas?” La respuesta fue un rugido unánime que desembocó en un estallido de energía. El público, completamente entregado, coreó su nombre al unísono, convirtiendo el momento en uno de los más vibrantes de la noche.
El tramo final del concierto se adentró de lleno en su segundo álbum, enlazando: “En Otros Labios” y “Un Beso y Hasta Siempre”, dos temas que reforzaron la conexión emocional entre la banda y el público. Después llegó “Tu Mejor Carnaval”, uno de los cortes del nuevo disco que mantuvo el pulso del directo en lo más alto. La comunión con la sala era tal que, al terminar, el público pidió “otres tres”. Jánices, entre risas, preguntó si abajo hacía calor, porque ellos ahí arriba estaban “fresquitos”, antes de presentar “Maldito Abril”, también de su segundo trabajo. La recta final continuó con “Princesa En Paro”, rescatada de su debut y un potente solo de guitarra que sirvió de antesala a “Romeo y Julieta”, otro de los temas emblemáticos de aquel primer álbum.
“Última y nos vamos”, anunciaron entre bromas, aunque la intensidad no decayó hasta el último acorde. El reloj marcaba la medianoche cuando Cobardes puso punto final a un concierto que dejó a la Sala Acapulco exhausta, satisfecha y con la sensación de haber vivido una noche de rock urbano en estado puro. Por mi parte, solo queda añadir un agradecimiento especial a los colaboradores y amigos de la gran familia de Heavy Metal Brigade y por supuesto a todos los que nos seguís. A la Sala Acapulco por las facilidades y a todas las personas para las que la música es el motor de su vida. Nos vemos próximamente…hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!
“Noche de Sludge” fue una de las propuestas en la extensa programación de la ovetense Lata de Zinc, que tuvo lugar el pasado sábado 9 de mayo. Un cartel sugerente con dos bandas del género: Al Final Solo Habrá Cenizasy Voul, que harían suyo el lema que figuraba en el mismo: “always sludge, always antifascist”.
Tal pareciera que todo estaba preparado para generar a la perfección un ambiente lúgubre y plomizo. Ya desde la calle, con un clima desapacible y que no invitaba mucho a salir de casa (como así lo atestiguó la escasa afluencia de público) y entrando en la sala, perfectamente preparada para la ocasión, con su habitual oscuridad e invasión de humo, intuíamos lo que iba a acontecer. El escenario, sobrio, una batería y un micrófono, dos banderas de Acción Antifascista cubriendo tímidamente los amplis dispuestos a derecha e izquierda y, como novedad, una luz láser verde que proyectaba finos rayos hacia la sala. Suficiente. Y sensación de soledad, nada más abrir la puerta. El ambiente parecía desalentador y un tanto depresivo. Pero nada más lejos de la realidad. Pasados unos minutos de las nueve de la noche, el escenario se llena con la presencia del dúo coruñés Al Final Sólo Habrá Cenizas, ante unas cuarenta personas, que se mantienen a lo largo de toda la velada. Edu (guitarra y voz) y Zalo (batería) realmente llenan, arrastran, llegan. Qué bien engrasada ha de estar la maquinaria en las bandas de solo dos componentes, para poder, ellos solos, transmitir su mensaje sonoro del mismo modo (o incluso mejor) que una banda con más músicos sobre las tablas. Y esta banda, ¡vaya que si lo estaba!
Como decía, humo, luces rojas, humedad, el underground en su máxima expresión y primera bofetada en la cara con “10000 Años”, de su última obra “Lodo”, a la cual le pegarían un buen repaso a lo largo de los intensos cuarenta minutos de su actuación. Una propuesta, la de los gallegos, que se mueve entre el slugde, el doom, sonidos más garajeros y mucha actitud. “Tumbas” y “XIII” llegaron a nuestro estómago como un martillazo y es que, si la voz rasgada de Edu y la suciedad de sus riffs se muestran brutales, no se queda atrás la contundencia de la pegada de Zalo, con su camiseta de Neurosis, clara influencia en el dúo gallego. Estaban sonando tronadores. Tras este inicio que nos dejó clavados en el suelo, degustando esos rasgueos y esa percusión endiablada, se presentan y nos dicen que van a tocar dos temas nuevos. Buena recepción del material inédito por parte del público que se van acercando más al escenario. De nuevo, el vertiginoso ritmo de la batería nos estaba dejando embobados.
Partes cadenciosas, que empiezan pesadas, arrastrándose para ser rotas por una batería que irrumpe sin piedad y diálogos entre ambos instrumentos para rematar con una pequeña parte cantada. Hubo un momento en que las luces de la sala se bajan, quedando casi a oscuras, mientras el humo no dejaba de estar presente. Y llega el final con un “Palestina Libre”, no sin los debidos agradecimientos a los responsables de la Lata de Zinc y a Voul. Rematan con una espléndida “Tierra Sangra Fuego” dejando dibujada una expresión de satisfacción en los presentes.
Pocos cambios y poco tiempo de espera para el regreso a los escenarios asturianos de la banda madrileña Voul, que allá por el mes de agosto del pasado año ya dejaban patente su gran desempeño sobre las tablas en el Stonefest (crónica). El ambiente seguía sumido en la neblina física y emocional que había dejado Al Final Sólo Habrá Cenizas. Edu Rodríguez, el hombre tras los parches, y que es la parte central de la banda, ya que también cumple la función de vocalista, hizo buen acopio de baquetas (las podría necesitar) y comparte con la parroquia su botella de whisky, tras el primer tema. “Fear” y “Pain Brigade” marcan el comienzo de otra actuación memorable y otra lección de percusión orgánica, sin artificios ni añadidos, solo pura rabia descargada sobre los parches. Como comentaba al principio, a pesar de que la atmósfera sonora podría parecer un tanto depresiva, no se reflejaba así en el rostro entusiasmado de los presentes.
Disfrutamos de las líneas del bajo en “The Ripper”, el ex Adrift, Dani, sabe lo que se trae entre manos y junto a la guitarra de Alberto completan el trío que va a sonar tan compacto como contundente. Turno para los agradecimientos y aplauso para el responsable de la sala, para continuar con una versión de los Bad Brains, dejando una impronta más hardcore punk. La Telecaster de Alberto se muestra más salvaje para ralentizarse en el siguiente tema, como su nombre indica, “Ralentiez”.
Directos y oscuros, con inspiración en las miserias cotidianas, creando una sensación de desesperanza, con pasajes siniestros y agónicos, concretados en la rabia con que aporrea Edu su batería, la música de Voul nos estaba dejando a los presentes absortos y profundamente impresionados, al borde de un abismo que nos esperaba, “The Abyss Awaits”. En este tema destaca, de nuevo, la conjunción de partes más lentas e hipnóticas, rotas por el protagonismo de la batería, en una suerte de desenfreno y descontrol. Agradece aquí Edu nuestra presencia y “que les den a los sionistas”, “Genocide” continúa con esa descarga que violenta a los parches en cada golpe, ante la mirada de admiración de aquellos que saben cómo se toca un instrumento de estas características.
Tras “Mi Ruina”, así presentada en castellano, dan por finalizada su intensa hora de actuación con el rápido “Fucked Up The System” que también es el cierre de su último trabajo “Fear”. Si a la crudeza, densidad y emocionalidad de Al Final Sólo Habrá Cenizas le unimos la rotundidad y pesada sonoridad de Voul, podríamos decir que ambas bandas cumplieron con creces aquello de dedicarle una noche al slugde. Solo podemos decir que valió la pena desperezarse para acudir a un evento de estas características. Agradeciendo a las bandas por su buen hacer y por su contribución a esta crónica, no queda más que despedirnos hasta la próxima.
Debut en formato Ep para los metaleros vizcaínos de nuevo cuño Stolen Soul. O lo que es lo mismo: Argo en baterías, Andima con la guitarra solista, Aritza con la rítmica, Iker al bajo y Ángel a las voces. “Seek Revenge” fue estrenado a finales de octubre del pasado 2025.
Y se trata de un Ep donde los chicos no pierden el tiempo. “Alive” arremete, sin introducciones ni zarandajas de ningún tipo, con un metal directo y sin concesiones. Alterna brío y groove, compone estribillos lacónicos y entre las estrofas uno puede seguir el rastro de gente como Hamlet o System of a Down. Lo bueno es que la banda parece haberse tomado el tiempo suficiente a la hora de componer. Es algo que parece latente en esa escritura intrincada. En la buena gama de riffs que la soporta. Hay una producción muy equilibrada. Desde el bajo al solo de Andima, todo adquiere su debida cuota de protagonismo. El solo de éste último, por cierto, no va falto ni de extensión ni tampoco de clase. Un buen arranque, con las posiciones firmes y gancho más que funcional.
“Rise Above” porta un aire más melódico. Casi cercano a bandas como Sinaia o A Day to Remember. Las voces adquieren un mayor color, disfruto de esa mayor alternancia que muestran. También de la línea de batería de Argo y la buena base rítmica que compone al alimón con Iker. Es el corte más rácano, en cuanto a duración, de los cinco, pero fue el que más arraigó ya desde las primeras escuchas. Y si bien como digo es una entrega atravesada por una mayor melodía, la banda tampoco abandona el nervio aquí. De resultas de todo ello “Rise Above” se erige ágil, eficaz y muy disfrutona.
“Restless”, por su parte, arranca desde posiciones algo más heavies. Dan fe de ello esas guitarras dobladas del prólogo. También ese riff pesado, muy clásico, que conduce hacia las primeras estrofas. Ahí me agrada el modo en que dichas estrofas han sido construidas. El modo en que van transitando hacia posiciones más contemporáneas. Puede que estas sean las mejores voces de Ángel en todo el Ep. Desgarradas, que no inteligibles. El puente central acoge una mayor pesadez, un groove muy marcado y bien medido, con el bajo de Ikerrestallando a placer. Luego Andima coloca otro buen solo y “Restless”, retorcido epílogo mediante, consigue llegar a buen puerto. Un corte de fuerte personalidad dentro del Ep…
… que, “Whispers” mediante, vira de nuevo hacia el metal más pesado y groovie. Entrega más extensa de este “Seek Revenge”, da desde luego la impresión de que la banda ha querido echar el resto en lo que a composición se refiere. Avanza con pesadez en sus primeras estrofas. Después ofrece unos llamativos coros, a voz limpia, para de nuevo confluir en ese metal rocoso y casi monolítico. En su tronco central y para acomodar el solo, la banda opta por ritmos más vivos primero y más pesados después. Ahí donde emerge de nuevo el Ángel más vociferante. También otra buena ensalada de riffs crudos y pesados. A fin de cuentas, un corte de esos que, reza el tópico, ganan una barbaridad con las escuchas. Doy fe.
El cierre corresponde a “Bellow”, donde sobresale el modo en que la banda acierta a alternar ritmos en las que pueden ser algunas de las estrofas más redondas del Ep. De nuevo esa alternancia en voces tan bien resuelta. De lo prístino de sus estribillos al puro desgarro posterior. De nuevo muy bien Ángel aquí. Sin tampoco inventar nada, Stolen Soul se las arreglan para componer un último corte, cuanto menos, atractivo en cuanto a técnica y ejecución se refiere.
Metal contemporáneo entre nervio, pesadez y melodía. Son cinco temas en los que (casi) cada uno parece adherirse a una corriente en particular. Que lo mismo vibra cerca de los Machine Head más thrash que alberga guiños más melódicos o se funde hacia el groove más rocoso y pesado. Lo mejor, en todo caso y amén de la buena producción del Ep, es que todas esas influencias confluyen hacia un nexo común. Hay buenos detalles en el plano técnico, Ángel compone buenas líneas de voz y la base rítmica empasta esa variedad estilística sin grandes apuros. Nada mal tratándose de un primer trabajo. El punto de partida de Stolen Soul no podría haber pintado mejor.
¿Por qué The Hangmen llevan 40 años en activo? Que mejor forma que ir en persona y comprobarlo. Si ya al poco de poner las entradas en venta, arrasaron, con un fulminante «sold out» en nuestra querida segunda casa, la Factoria Cultural. Sólo quedaba disfrutarlo.
Pistoletazo de salida de la banda angelina con retraso pero con recámara cargada. A las 21:13 horas hacen sus honores Jimmy James (guitarra), Angelique Congleton (bajo) y Jorge Disguster (batería) sin olvidarnos del único superviviente y miembro fundador, Bryan Small al frente. Primer disparo con su octavo y más reciente álbum, “Stories To Tell” con el tema “Broken Heartland” donde el sonido de garage comienza y hace presencia en toda la sala. Para dar paso a un tema del albúm «Metallic I.O.U.«, “Loner, Junkies & Liquor Stores”, historia evocando temáticas de desolación y vida marginal. Nos deleitan y regalan un nuevo tema “Real Blues”, que esperemos que se convierta en su próximo álbum. El calor comienza ser palpable tanto del público como sobre el escenario.
Defienden un repertorio de su extensa carrera, que realmente es lo que nos vienen a demostrar y celebrar, un cuarenta aniversario, que a pesar de cambios de discográficas y sobrevivir a sus adicciones, les queda mucho rock underground que dar. Magistral combinación de clásicos del álbum «Cactusville» (2019), “Looking For Blood” y “Man In Black´s Hand”, y del «East Of Western» (2012) como “Homesick Blues” y el mítico “Railroad Man” donde el propio, Bryan comenzaba a despojarse de sus atuendos, chaqueta vaquera y más tarde de su camisa. Para quedarse con su camiseta de tiras para sacar al mismísimo verdugo interior, con una apuesta en escena impecable tanto su voz como con el juego de su guitarra. Un Bryan carismático y seductor.
Hacen participe en el escenario a Lucas Miralpeix, compañero en su gira española por su paso de las 11 ciudades afortunadas. Tocando un instrumento inusual, llamado cowbell (cencerro) en un tema de su último álbum “Bayou Moon”. Un magistral Jimmy James, que si ya me impactó su forma de tocar la guitarra con riffs limpios con el uso del “slide”, acabó enamorándome con su armónica. Cierre de tema con brindis de cerveza incluido y super merecido.
Dan paso a temas del albúm «The Hagmen» (1989) como “Coal Mine”, con cortes más recientes y la versión que han hecho suya del “Russian Roulette” de The Lords Of The New Church y broche final con “Blood Red” de «Loteria» (2004) Si Bryan demostró ser seductor y carismático sobre tablas, Jimmy la explosión de un buen cocktail “on the rocks”, con un show magistral de baile de dedos. Sin olvidarnos de una discreta Angelique, que le robé dos sonrisas 🙂 con una base rítmica de diez al bajo. Todo ello acompañado por la intensidad y energía arrolladora de Jorge, el batería.
Está clara la respuesta de que porque siguen en activo. Bolo demoledor con una energía arrolladora que no dejó indiferente a nadie. ¡¡Un bolazo!! Esperemos volver pronto a disfrutarlos al más puro rock and roll. Porque The Hangmen tienen muchas más “stories to tell”.
Gracias a The Hangmen por conversar conmigo un ratito, os espera otro cachopo!! Gracias a la Factoría Cultural de Avilés dentro de su apuesta de ciclos musicales y a Factoria Sound por hacerlo posible.
Crematory cancelan su participación en el festival debido a problemas de salud de uno de sus miembros mientras que la causa de Adam And The Metal Hawks (AMH) son complicaciones logísticas en su gira. Los relevos mantienen y elevan el nivel del plantel, Evil Invaders, han labrado una gran reputación gracias a su combinación explosiva de speed, thrash y heavy metal clásico. Dominum han irrumpido con fuerza gracias en la escena con su particular universo conceptual, metal melódico y el power metal se mezclan en una narrativa oscura y cinematográfica inspirada en el imaginario zombie.
Abono completo y todas las modalidades de entradas disponibles a través del siguiente enlace: https://zliverock.com/entradas/