Reseña: Corazones Eléctricos «De Amor Y Rabia» (Etiam Records 2023)

Once nuevos latidos para los Corazones Eléctricos, el trío que forman Pau Monteagudo (guitarra y voces), Quique Cuquerella (batería) y Pete Sala (bajo) y que tiene parada el próximo viernes en el Tizón gijonés junto a los chicos de Maverick.

Fue el propio Monteagudo quien se encargó de producir este nuevo “De Amor y Rabia”, asistido en la parcela técnica por Manuel Tomás, Sergio Peiró, Genevieve Bennetts y Carlos Gómez. El álbum se grabó entre los estudios La Casa De Ninguna Parte, Valzhalla St., Milenia y Pentasonic. Las pistas resultantes de esas grabaciones serían posteriormente masterizadas por Enrique Soriano. En la calle desde octubre del pasado año.

Canción Urgente” da pronto la medida de la cara más hard del trío. Rock facilón, con pegada y que arrastra un deje casi grunge en sus estrofas. No descubre nada pero destapa, para despistados, el carisma casi torrencial de Monteagudo al micro. La línea “ahora toca ver en mi todo lo que nunca me atreví” suena realmente a pura declaración de intenciones. Qué hay si no más a “contracorriente” que un álbum de rock and roll a estas alturas del cuento.

Pero ahí está la más templada “Aullar Contigo” para ir ampliando las muchas miras que contiene este “De Amor y Rabia”. Un rock más templado, que no aburrido. Para nada. Hay una estupenda línea de bajo aquí, sensacional Pete Sala, mientras las guitarras adoptan afinaciones más amables. Todo desemboca en otro estribillo de esos que se pegan a la primera. Quizá eche en falta un solo que termine de apuntalar la propuesta, pero esto sigue siendo rock de muchos quilates. Que nadie lo dude.

Cimarrón” regresa a aquél pulso más hard del tema apertura, amén de soterrar un piano bajo el cascarón puramente rockero de la banda. Me llama la atención la forma en que Monteagudo afronta estas estrofas, un poco a la contra de la propia vibración de la base rítmica. Un corte sencillo en su trazo, directo, llamativo por esa extraña conjunción y que destapa la vertiente más flamígera de la banda.

El tenue arranque de “Sueño De Una Noche De Verano”, así como sus primeras estrofas, siempre traen a mi subconsciente a unos The Cult del “Love”. Afinaciones leves en estos primeros compases, solidarias al Monteagudo más susurrante. Cuando la intensidad sube y el corte alcanza estribillos, esta cuarta entrega termina por convertirse en una de mis favoritas de todo el redondo. Algo a lo que contribuye el reverberante solo que antecede al epílogo. Lo dicho, estupenda.

Renglones Torcidos De Dios” le pega otro giro de timón al tracklist. Una balada en formato clásico, muy cuidada en cuanto a producción y con una de las letras más intimistas que le hayamos oído al bueno de Pau Monteagudo. La sencilla pero fundamental línea de piano que acompaña a las estrofas, el propio Pau controlando con sumo cuidado su registro. Sin excesos ni alardes. Cuando todo se atempera en el tronco central, emergen los Corazones Eléctricos más alucinados de todo el redondo. Antesala del desgarro que eclosionará camino del epílogo. Fácilmente una de las baladas más cuidadas y elegantes que servidor haya escuchado en los últimos meses

La Destilería” vuelve por los fueros más rockeros del trío. Quizá de las once la que más me recuerda a aquellos Uzzhuaïa que tantas alegrías nos dieron hasta su deceso en 2014. Rock proverbial, apoyado en una letra menos tonta de lo que parece a simple vista, y que arrastra toda la pinta de funcionar como un tiro en directo.

” ejerce casi de conjunción entre la propia vena rockera del trío y ambientes no tan lejanos de un pop de radio fórmula de quince, veinte años atrás, previo a la eclosión de la música urbana que domina los diales en nuestros días. Monteagudo la interpreta con suficiente pasión para no desaprovechar el tiro. Y aunque haya unas cuantas ofertas dentro de este “De Amor y Rabia” que considero más redondas, qué hábil resulta ese pequeño parón antes de epílogo.

Para “Todo Por El Aire” regresa el Pau más sensual, apoyado de nuevo en otra inteligente línea de bajo de Sala. Llamativa por las afinaciones tan leves de sus estrofas en contraste con eso estribillos más ruidosos y noventeros. Por ambientaciones uno de los cortes más llamativos de todo el tracklist pero con el que, curiosamente, conecto sólo a ratos.

Los Dos Lados De La Misma Cara” amenaza con torcer hacia terrenos más endurecidos. Y sin embargo, ahí está el desvío que toman sus estrofas y que los acerca, de nuevo, al rock alternativo de los noventa. En especial cuando uno oye la forma en que Monteagudo encara sus estribillos. Hay buenos solos aquí. También una cuidada línea de batería por parte de Cuquerella. Al final una de las entregas que más ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Es el propio Cuquerella quien lustra el arranque de la desgarrada “Érase Una y Otra Vez”, testimonio de la cara más rockera y vibrante del trío, que atruena ahora con una intensidad pocas veces oída a lo largo del álbum. Ojo a las melodías en que se apoyan los estribillos, con Monteagudo tirando de clase y también de galones. El ruidoso tramo final, y los riffs que la banda desarrolla aquí, no distan tanto de unos Muse del “Origin Of Symmetry”. Otra de mis favoritas.

El cierre es para la “Balada Del Difunto Vivo” y esos ambientes casi desérticos, con Pau en tesituras casi desgarradas. Cuidada y bien construida, rezuma clase y buen gusto. Una despedida distinguida, que abrocha, trompeta mediante, este nuevo trabajo con la cara más melancólica, triste incluso, del trío valenciano.

Un disco que rezuma buenas ideas. El tracklist abraza una amplia gama de influencias y las imbrica con la suficiente clase para que el resultado común nunca deje de mantener un nexo común. Es cierto que aquí y allá echo en falta algún solo que otro. Pero con eso y con todo un disco que resulta de lo más cuidado en cuanto a producción, que nos devuelve a Pau Monteagudo en plenas facultades y deja un ramillete de temas para el recuerdo. Desde la inmediatez de la inicial “Canción Urgente” a la no poca clase de “Renglones Torcidos De Dios” o el desgarro de la efectiva “Érase Una y Otra Vez”, un trabajo que merece la atención de todo buen fan del rock and roll que se precie.

Texto: David Naves

Sex Museum + Baja California: Cambio de Recinto

Programado originalmente como parte del ciclo musical de El Patioh de La Laboral, el concierto de los madrileños Sex Museum y los ovetenses Baja California se traslada a la Sala Acapulco manteniendo la fecha, es decir, el próximo domingo 28 de julio.

Cambios en la logística y la producción del evento llevan al cambio de sede. Con apertura de puertas a partir de las 19 horas, Sex Museum regresa a Asturias a punto de cumplir 40 años de trayectoria musical. Por su parte Baja California continúan inmersos en la presentación en vivo de su última obra de estudio «Electricidad«, reseña aquí, publicada a comienzos del 2024 a través de El Dromedario Records. Las entradas adquiridas son válidas para el nuevo recinto, para los que hayan adquirido el bono del festival Ye-Yé Gijón obtienen un precio especial para el concierto de 19€. Entrada anticipada online disponible vía Enterticket:
https://www.enterticket.es/eventos/sex-museumbaja-california-en-el-patioh-la-laboral-578847

Reseña: Adventus «Lo Que Trajo El Viento» (Maldito Records 2024)

Aguas turbulentas las que ha tenido que navegar el músico, compositor y productor gallego Manuel Ramil. Adventus saltaban por los aires allá por 2022 y de la formación original ya solo persiste el también integrante de los pujantes Delalma. El ex WarCry se rodea ahora del Bloodhunter Dani Arcos en guitarras, el Dream Child Diego Valdez en voces, el Mägo de Oz Fernando Mainer al bajo y el Arwen Nacho Arriaga tras baterías. Todo ello para un “Lo Que Trajo El Viento” compuesto por diez cortes producidos, mezclados y masterizados por el teclista coruñés en sus Tercera Planta Studios y que ha puesto en circulación la gente de Maldito Records.

Tenue y elegante, la pequeña narración que atraviesa “Nordés”, ejerce como introducción al propio tono muchas veces apesadumbrado del disco. Apenas un parpadeo arreglado con mimo que conduce hasta una “Si Nada Es Cierto” donde pronto destacan esas guitarras dobladas de Arcos, los curiosos arreglos de Ramil y ese brusco giro de guión que conduce a las primeras estrofas. Hay un aliento aquí a medio camino entre el progresivo más tenue y el metal más sinfónico que, a ratos, me recuerda a ciertos momentos del debut de Delalma. Buena labor de Valdez en estrofas, elevando su peculiar registro por encima de la mezcla mientras se consolida como un vocalista de no pocos quilates. Quienes ya conocíamos al argentino, estupenda su labor con los muy clásicos Dream Child, no contamos con el beneficio del factor sorpresa. No me resulta para nada un mal arranque, si bien es cierto que al solo de Arcos le habría otorgado algo más de espacio.

Estalla la “Magia” y claro, la producción del disco no podría resultar más redonda. Equilibrio y pegada para la que fuera una de las distintas cartas de presentación de este “Lo Que Trajo El Viento”. Adventus amplifican la faceta más puramente sinfónica de su habitual heavy / power melódico y esta tercera entrega brilla con un pulso más contemporáneo. Lo que no cambian son esas estrofas primero desnudas y después recargadas. Trazadas ahora con unos crescendos más lineales, no tan bruscos. Una cierta melancolía atraviesa no solo la letra sino también la propia interpretación de Valdez, dándole de hecho un cariz muy llamativo en estribillos. Hábil el bonaerense al pasar de sus registros más livianos a los más rugientes. Las comparaciones con Víctor García, claro, serán inevitables. Pocos vocalistas han sido capaces de sobreponerse a su sombra pero qué duda cabe que el también voceras de Adamantia ha volcado aquí todo su empeño. El amplio y estupendo solo de Arcos remata un tercer corte con el que conecto solo a ratos.

Ramil y Valdez construyen en solitario el tenue prólogo del medio tiempo “Aire”. Adventus trazan tras ese prólogo un corte donde la base rítmica gana peso y da mayor fuste al propio avance a medio gas de la composición. A fuerza de buscar parecidos, me recuerda en gran medida a unos Avalanch de sus discos más recientes. Pausada, elegante y bien arreglada pero donde echo en falta algo más de gancho. El solo de Arcos tampoco me resulta de los más lúcidos del tracklist.

Volver a Empezar” nos devuelve a los Adventus de comienzos del álbum. Más heavies, más pesados. Más arriesgados incluso, esas voces filtradas de Valdez en las primeras estrofas. La banda, y el argentino también, parece más cómoda en esta encarnación más musculosa. La mezcla de Ramil vuelve a mostrar una buena labor en cuanto a equilibrio se refiere. La mayor gravedad de las guitarras contrapesa la fuerte presencia de las teclas del gallego. Todo encauza hacia un estribillo con Valdez entregando una línea vocal igualmente tensa y poderosa. Mucho color en su interpretación, músico veterano ya, que brilla con luz propia aquí. El solo, de teclas esta vez, porta un deje más progresivo con el que conecto en buena medida. Es una composición que se me atragantó de primeras pero que ha ido ganando peso con el correr de las escuchas.

Todo se atenúa de nuevo con el tranquilo prólogo de “Abrazando Mi Dolor”. De nuevo Valdez y Ramil en solitario nos conducen por el terreno de la balada más clásica para después reconducir hacia otro medio tiempo marca de la casa. El tema transcurre en un largo crescendo y por ahí surge de nuevo la cuidada labor en cuanto a arreglos que portan estas canciones. Puede que no me termine de conquistar su apartado lírico, lo que no quita para que aprecie la pasión con la que Valdez encara los respectivos versos, así como la correcta labor solista que irrumpe camino del epílogo.

Lo Que Trajo El Viento” recupera a esos Adventus más sinfónicos para dar la bienvenida a uno de los temas grandes del disco. Sin ofrecer grandes sorpresas en cuanto a escritura, goza de un arranque opulento, unas estrofas bien construidas y una línea de voz que transcurre de modo natural, sin grandes artificios ni mayores trucos de salón. En su casi infinita corrección resulta sin embargo sólida, efectiva al tiempo que extrae lo mejor de los distintos músicos implicados. Ramil remata con otro buen solo en su tramo final. Pese al papel tan secundario de Arcos aquí, a buen seguro una de mis favoritas del disco al que da nombre.

De algo llamado “Todavía Sigo En Pie” quizá espera uno un corte guerrero a lo WarCry de sus dos primeros álbumes. Metal aguerrido y combatiente. Lo que surge, sin embargo, son unos Adventus en una clave que linda sin problemas con el A.O.R. más acomodado. Ligera, particularmente en estrofas, con Valdez en esos tonos muy amables, viene a alimentar el rango de influencias del disco, acertando a la hora de encontrar el gancho que echo en falta en otras composiciones. Distinta a la par que efectiva.

Por alguna razón, “Caigo En Este Suelo” trae siempre a mi memoria a “Si Amaneciera”, aquella balada que Jero Ramiro trazara para los Saratoga del infravalorado “El Clan De La Lucha”. Un buen muestrario del registro más delicado de Valdez. También de las habilidades de Mainer al bajo, supone una buena toma de contacto con la cara más cristalina de la banda.

Para el cierre queda una de las entregas más heavies de todo el álbum, esta “Todo Da Igual” que de igual manera recupera esas voces filtradas de Valdez, que traza otra llamativa línea de voz para un corte tan directo como bien adornado. No sorprenden Adventus aquí pero bien es cierto que Arriaga entrega una tan interesante como potente línea de batería al tiempo que el disco echa el cerrojo inmerso en tonos que he echado en falta en ciertos momentos del mismo. Brilla del mismo modo en cuanto a ejecuciones, esos solos doblados del puente, y todo cuadra para devolvernos a los Adventus más encolerizados. Un buen final…

… para un disco con el que conecto solo a ratos. Centrándome en lo positivo, producción y mezcla resultan ágiles. Van de la versión más encorajinada de la banda a la más liviana sin mayores inconvenientes. Otro tanto se podría decir del ya veterano Diego Valdez, que carga con la nada desdeñable labor de suplir a un tal Víctor García concentrándose en unas líneas vocales llenas de pasión y fuerza. Por contra, a ratos echo en falta una mayor diversidad en lo compositivo. Unas escrituras que den aliento a unas estructuras más diversas. Sea como fuere, a buen seguro un álbum interesante para todo buen degustador de metal melódico en nuestro idioma que se precie.

Texto: David Naves

Crónica: Hellfest Open Air (Domingo 30/6/2024)

Última jornada de festival y estaba claro que, aunque físicamente ya lleváramos la carga y el cansancio acumulado de tres días de música en directo, íbamos a exprimirnos hasta el último momento para seguir disfrutando de la experiencia Hellfest. Mientras que Simple Plan ofrecían un show de nostalgia pop punk “early 2000’s” en el main stage, nosotros preferimos comenzar el día con los griegos Yoth Iria. Nos esperaba un directo de black metal crudo, muy potente a nivel musical pero totalmente deslucido por el estado de embriaguez y sobreexcitación de su vocalista y frontman, que desde el primer momento estuvo mas pendiente de celebrar entre el público y ofrecer show que de sus labores musicales. Pasamos página.

En el main stage, los suecos Blues Pills demostraron que ningún escenario se les queda grande a estas alturas. Si bien en disco no tengo la sensación de que nos dejen material memorable, en directo es innegable que sus canciones funcionan muy bien, y su aparición en el cartel a última hora para reemplazar a Heart por problemas de salud fue sin duda muy positiva para ellos. Siguiendo con el main stage, el ex líder de Gallows, Frank Carter junto a sus “Rattlesnakes” también sabe a la perfección qué hacer para tener a la audiencia enganchada. Mucha interacción, buenos temas de rock alternativo con esencia punk hardcore, y un concierto muy visceral que le situó como uno de los vencedores morales de la jornada.

A su vez, los belgas Wiegedood, con su intensísimo black metal, demostraron que no hace falta tener bajista para sonar gruesos y agresivos. Son una de las bandas de referencia de la nueva hornada del género y con merecimientos propios. Toda la pasión que nos habían generados los belgas contrastaba con la sensación general de “desapego” que nos ha generado la marca Batushka tras tanta confusión, demandas, cruces de comunicados y líos relacionados a la propiedad de la banda y el nombre de la misma. El suyo fue un directo muy pulcro a nivel musical, estéticamente muy llamativo y sin nada realmente negativo que comentar, pero con la sensación de que “no es lo mismo” comparado con cuando los vimos hace unos años en el mismo escenario.

Mas interesante nos resultaba la posibilidad de ver a Josh Homme y a sus Queens Of The Stone Age en el escenario principal, en el que a la postre sería uno de los mejores conciertos de todo el festival. Desde el principio, contentando a los seguidores de su primera etapa con “Regular John” y “The Lost Art Of Keeping A Secret” de su primer y segundo trabajo respectivamente, y posteriormente a los que empezaron a disfrutar de la banda al dar el salto masivo con su “Songs For The Deaf”. Si bien a nivel de estudio los últimos álbumes, siendo bastante notables, habían perdido algo de la chispa y capacidad de sorpresa de sus primeros lanzamientos, esta claro que en directo la banda funciona a la perfección y suena de miedo. Una formación madura, en su plenitud musical, tal vez sin la intensidad juvenil de sus primeros años pero con el poso y el saber hacer de una banda que entiende el directo como una forma de arte. “Make It Wit Chu”, “Burn The Witch”, “No One Knows”, “Go With The Flow”… El repertorio fue difícilmente criticable. Un lujo tenerlos en el festival por primera vez.

Por el contrario, una de las decepciones por excelencia de esta edición del festival ocurría al mismo tiempo en el escenario Valley. Crosses †††, el proyecto electrónico / dark wave de Chino Moreno (Deftones) vio su set limitado a unos 15 o 20 minutos debido a problemas técnicos con la PA e instalación sonora del escenario. Había mucha anticipación por disfrutarlos y fue un chasco para miles de “festivaliers”. Un contratiempo que no tuvo solución a estas alturas de festival, ya en la recta final del mismo, y del cual la organización entonó posteriormente en cierto modo el “mea culpa”, comprometiéndose a traerlos de vuelta lo antes posible.

Para acabar nuestro recorrido musical por Hellfest 2024, uno de los shows mas esperados por la audiencia del festival. Foo Fighters no tienden a prodigarse tanto por Europa como su estatus de banda mainstream hiciera esperar, y realmente se notaba que había muchas de ver como Dave Grohl y su equipo se levantaban del golpe que supuso la pérdida de su batería Taylor Hawkins hace un par de años. Con la edición del catártico “But Here We Are”, la adición del infalible Josh Freese a los tambores para sustituir a Taylor, y la necesidad de seguir predicando su amor por la música sobre todos los escenarios del mundo, Foo Fighters cumplieron todas las expectativas generadas para este concierto. Si una palabra puede definir a Dave Grohl en escena, esa es “hambre”. Lo dejó claro desde el principio, comenzando su slot cinco minutos antes de lo planeado: “Somos una banda con muchos discos así que hoy tocaremos tantas canciones como nos sea posible”. Así, fueron cayendo todos los temas necesarios para convertir Hellfest en una celebración a la música y la vida. “All My Life”, “The Pretender”, “Walk”, una tremendamente emotiva versión del “Times Like These”, “My Hero”, “Learn To Fly”, “Best Of You”, “The Teacher”… El repertorio se mantiene solo a base de temazos. Dave Grohl se deja la voz y se vacía en cada acorde. El alma y pasión de alguien que no necesita hacer esto por negocio y que lo hace simple y llanamente porque le encanta hacerlo y lo necesita para sentirse vivo. Para algunos serán muy comerciales, los considerarán poco auténticos o lo que sea, pero no tengo dudas de que en sus dos horas de set no tocaron ni una canción “del montón”. Pocas bandas pueden presumir de lo mismo. Memorable.

Y así terminó un año más nuestro paso por Hellfest Open Air. Este año, para sorpresa de muchos no hubo fuegos artificiales al acabar el festival, y la organización se limitó a anunciar las fechas de la próxima edición por las pantallas gigantes. No habíamos venido explícitamente por los fuegos, pero era un detalle vistoso para poner el broche a cada edición del evento que este año echamos de menos. Sea como sea, llegaba el momento de despedirnos de Hellfest, físicamente derrotados tras cuatro jornadas de música en vivo, pero tremendamente satisfechos por haber disfrutado una vez más de la experiencia por excelencia de la música rock en Europa. Habrá que seguir viviéndola en primera persona el año que viene. See you in hell!!!

Texto: José Mora
Fotos: Jaime García / Archivo Hellfest

Agenda: Corazones Eléctricos + Maverick en Gijón

El trio valenciano Corazones Eléctricos presentará también en Asturias su último disco de estudio «De Amor y Rabia«. La cita tendrá lugar en el gijonés Tizón Sound el próximo viernes 26 de junio acompañados como banda invitada por el combo punk rock mierense Maverick.

La formación compuesta por el Uzzhuaïa Pau Monteagudo a la voz, Quique Cuquerella a la bateria y Pete Sala al bajo apuesta en este tour por acercar el rock a los jóvenes arriesgando su propia supervivencia, ofertando el acceso gratuito al show a los menores de 25 años. La iniciativa será hasta completar aforo, priorizando a quien haya adquirido anticipadamente la entrada anticipada que tendrá un coste de 10€ y está disponible a través del siguiente enlace:

https://www.notikumi.com/2024/7/26/concierto-de-corazones-electricos-en-gijon

Crónica: Hellfest Open Air (Sábado 29/6/2024)

Como comenté en el texto introductorio, la jornada del sábado sería a la postre la mas multitudinaria del festival, viéndose también empañada (literalmente) por la lluvia que acechó al recinto a primera hora del festival y en toda la recta final del día. No obstante, la meteorología no fue excusa para quedarnos a medias y era obvio que la gente había venido a disfrutar de la música, ya sea con sol, truenos o con lo que pudiera venir.

Uno de los sets más emotivos del día fue el del trío belga Brutus. Con su batería / cantante Stefanie notablemente conmovida por la ascensión imparable del combo tras sólo tres discos, reflejada en el llenazo absoluto que presentaba el Valley, la banda desgranó un emocionante set a base de su personal mezcla de post hardcore y rock alternativo. La consagración de una banda llamada a seguir congregando masas en un futuro. A continuación, nos dejó un gran sabor de boca el directo que Mammoth WVH, la banda de Wolfgang Van Halen, descargaron en el mainstage. Si bien tienen la suerte de tener ciertas puertas abiertas por ser hijo de quien es, el bueno de Wolfgang no quiere apropiarse del éxito de su padre y parece decidido a hacer de Mammoth algo cien por cien suyo, con una banda que sonaba de miedo y una propuesta muy molona en forma de un rock contemporáneo de muchos kilates. No sólo estuvo intachable a las seis cuerdas, si no también impecable a las voces. Es obvio que Wolfgang ha heredado buena parte del talento de su progenitor. Seguiremos su evolución en el futuro.

El hard rock con sentimiento funk de los americanos Extreme era también uno de los platos fuertes del main stage para esta jornada. Tal vez habría sido buena idea prescindir del solo de Nuno Bettencourt o del miniset acústico que la banda hizo durante su concierto teniendo en cuenta la limitación de minutaje y las circunstancias del show, pero compensaron con los clásicos demoledores como “It’s A Monster”, “Get The Funk Out” o la inevitable “More Than Words”. Siguen en buena forma. Tras ellos, y como si fuera premonitorio, fue salir Chelsea Wolfe al escenario del Valley y la lluvia empezar a caer sobre nuestras cabezas. Su oscura propuesta generó un estado hipnótico generalizado del cual era difícil escapar, con o sin lluvia. Fue desgranando un set tremendamente bello, alternando momentos mas densos o metálicos con otros de puro espíritu gótico-electrónico para tenernos a todos embelesados durante la hora de set de la que disfrutó. Se notó que hay verdadera devoción por ella en estos lares.

El concierto por excelencia de esta edición del festival para el que escribe estas líneas era, sin lugar a duda, el de Mr Bungle. Una oportunidad única para presenciar el último concierto de la era “Raging Wrath Of The Easter Bunny” de la banda (¿o puede que el último en general?), para el que ni la incesante y potente lluvia impidieron que la bizarra celebración thrash que suponía su show decayera por un minuto. Los miembros originales Mike Patton, Trevor Dunn y Trey Spruance cerraron su formación con las leyendas Scott Ian (Anthrax) y Dave Lombardo (Slayer) para dar forma a un line-up de ensueño y demostrar al planeta metal que 38 años después de la grabación de su primera demo, siguen siendo capaces de pasarse por la piedra a cualquier banda de metal que se les ponga por delante. Un torbellino de enrevesado y acelerado thrash, una inclasificable demostración de locos riffs en base a temas propios, varios troleos en forma de inesperadas versiones “pop” reconvertidas desde el prisma Bungle, y un montón de guiños a artistas como S.O.D. (“Speak FRENCH or die”), el “Territory” de Sepultura con el propio Andreas Kisser como invitado, la intro de “Hell Awaits” de Slayer, o el “Loss Of Control” de Van Halen con su hijo Wolfgang clavando el solo del tema. Épico a todas luces, y ya sólo esta hora de set justificó el viaje a tierras galas.

Era ahora uno de los momentos estelares del festival. ¿Ver a la banda de metal más grande del mundo en probablemente el festival de metal más grande del mundo? Contad conmigo. Ellos son Metallica y su impacto cultural va más allá del rock o el metal, son historia viva de la música, muchos empezamos escuchando los estilos más duros con ellos y al menos servidor tenía claro que había que presenciar su actuación esa noche. El comienzo del concierto, demoledor y tirando de clásicos infalibles: “Creeping Death”, “For Whom The Bell Tolls”, “Hit The Lights” y “Enter Sandman” formaron el póker de arranque con el que Metallica quisieron marcar territorio en un enclave tan especial como es Hellfest. El sonido, producción y puesta en escena, imponentes y al alcance de sólo super producciones como la de los californianos. El eterno James Hetfield sigue en plena forma y lleva el peso del show con sus riffs, su carisma y su comunión con la audiencia. Robert Trujillo da a la banda la solidez rítmica de la que en muchos momentos Lars Ulrich adolece.

Kirk Hammett ejerce de escudero a las seis cuerdas, alternando momentos de brillantez en los solos con algunos errores sorprendentemente infantiles en los mismos, tal vez por la falta de “tensión” en escena. La sensación al ver al cuarteto es, en cierto modo, de que dos de ellos sostienen musicalmente al grupo mientras que los otros dos sólo buscan “cumplir”. Aunque hubo un tramo de concierto un poco más irregular entre material extraído de su último redondo “72 Seasons”, el habitual “doodle” de Kirk y Robert, y algún interludio e intro innecesarias, no tardó la cosa en alzar el vuelo con temas históricos como “Orion”, “Sad But True”, “One”, “Master Of Puppets”… la inevitable retahíla de clásicos imperecederos que, si bien hoy en día no tienen toda la garra y actitud de sus versiones originales, siguen siendo himnos que funcionan a la perfección en directo. Probablemente no fue el mejor concierto de Metallica, ni el mejor de esta edición de Hellfest, pero recordaremos con cariño la noche que “the four hoursemen” tomaron Clisson a base de canciones que son historia de nuestro rollo.

Texto: José Mora
Fotos: Jaime García / Archivo Hellfest

Crónica: Valadouro Rock (O Valadouro 22/6/2024)

El pasado 24 de junio fue el día elegido para la 1ª edición del festival Valadouro Rock desarrollado en la población del mismo nombre situada en la mariña central lucense. Con un cartel variado compuesto por grandes nombres de la escena nacional y con el añadido de contar con alguna banda amiga de la casa, no quise dejar pasar la ocasión de conocer de primera mano lo que allí aconteció.

Las actividades darían comienzo por la mañana con la actuación de los asturianos Sküld en una sesión vermú que empezaría a las 13:30 horas con entrada gratuita para ir preparando el ambiente. Lamentablemente no llegué para ver la actuación de estos amigos pero estoy seguro que dieron un gran espectáculo como es habitual. A las 17:30 horas ya había una buena cantidad de gente tanto en la entrada del festival como en los locales cercanos. Mencionar y agradecer en este punto la buena organización, con personal indicando las zonas de aparcamiento, de acampada, resolviendo cualquier duda que pudiera surgir a los asistentes, además de ordenar la circulación de vehículos y personas para que todo fuese lo mas fluido posible.

La apertura de puertas estaba fijada para las 18:00 horas y pocos minutos antes abrirían las taquillas para acreditar, como era mi caso, a los que no pudieron asistir a la sesión vermú, haciendo entrega de la pulsera, que también serviría, previa recarga, para hacer los pagos en la barra, y de una camiseta conmemorativa de esta primera edición del festival. El interior del recinto estaba totalmente equipado con varios puestos de artesanía, zona de merchan, aseos, foodtrucks, barra, un stand de “festivales amigos”, en el que eventos y asociaciones de la zona pueden promocionar sus actividades además de un mostrador para realizar la recarga de las pulseras atendido por Laura, cantante de Aneuma, y la infatigable Rheme Peláez. Algo muy de agradecer, es que habían colocado una carpa que cubría gran parte del recinto, pues para ese día estaba pronosticada lluvia. Al final sirvió para cobijarnos del sol de justicia que reinó durante toda la jornada.

A las 18:15 horas, tal y como estaba previsto, salieron a escena Materia Muerta, banda de hardcore punk afincada en Ribadeo que venían a presentar su último lanzamiento “La Bestia” que tocarían en su totalidad. Abriendo el concierto con “Destripador”, la gran actitud mostrada por Xoel, Nacho, Queipo y Sáez consiguió que todos nos contagiásemos y empezaran los primeros «circle pit» de la jornada con Nacho, su cantante, corriendo y disfrutando con el público.

A destacar el tema «Sociedad Programada» en el que estuvieron acompañados por Deiviz, cantante de los asturianos Infección, al igual que en la versión plasmada en el disco. Cerraron con “Queman Galicia” de su disco “Tierra y Ceniza” en el que muestran su indignación y repulsa ante los bárbaros que cada verano queman nuestros montes. Un broche perfecto para una actuación impecable.

Con el tiempo justo para el cambio de escenario a las 19:20 horas salieron a escena los también asturianos Drunken Buddha. Empezaron, como es habitual, con la intro “March To Dementia” tema en el que los músicos aprovechan para ir saliendo al escenario y comenzar la descarga con la potente «Sea Of Madness«, pese al calor que tenían que estar pasando, subidos al escenario con el sol dando de pleno, no se amilanaron ni un momento con Michael, Diego y Fran corriendo de un lado al otro del escenario.

Momento especial el vivido con la interpretación de “Monster”, pasando el micro a algún miembro de la Drunken Army allí presente que la coreo a todo pulmón. La potencia de Kay a la batería, la elegancia de Mario en los teclados, así como las carreras de Fran y Diego o los saltos de Michael desde la batería o desde el puesto de merch, son una muestra de la energía que tiene esta banda en directo. Para “Medicine Man” el frontman se mezcló entre el público animando a los más pequeños a acompañarle en el estribillo, oportunidad que alguno aprovecho dejando patente que hay cantera.

El tiempo se echaba encima y tuvieron que recortar uno de los temas previstos en el set list, aun así, una vez más demostraron ser una gran banda de hard and heavy con una química increíble entre ellos y que merecen estar mejor posicionados dentro del rock y metal nacional. Espero que más pronto que tarde lo consigan y poder contarlo.

A las 20:15 horas era el turno de los thrashers gallegos Strikeback inmersos en la gira de presentación de su EP “World In Decay” que interpretaron en su totalidad. El carisma de toda la banda y en especial de su aguerrido cantante Liber consiguió que todos los presentes nos viéramos inmersos en continuos «circle pit» e incluso un potente «wall of death«, a petición del publico, que desato la locura.

Los temas marca de la casa “Over Again”, “B.H.S. (Boundless Human Stupidity)”, “Secrets And Lies” o la potentísima y muy coreada “Kill Or Be Killed” dieron buena muestra del gran nivel de está banda que no deja de crecer actuación tras actuación.

A las 21:15 horas llegaría el turno de una de las leyendas que pasarían por esta primera edición del Valadouro Rock, el “Aerolíneas Federales” y voz en “Siniestro TotalMiguel Costas que descargaría algunos de los grandes clásicos de su discografía. Sonaron “Assumpta”, “Quienes Somos, De Donde Venimos, A Donde Vamos” “Todo Por La Napia”, “Camino De La Cama”, “Ponte En Mi Lugar”, “No Me Beses En Los Labios” temas que forman parte del ideario colectivo de una generación y que fueron muy coreados por todo el respetable.

Pese a que gran parte del público pedía que tocara la famosa “Cuenca Minera”, Miguel cumplió con el setlist previsto terminando con “Miña Terra Galega” invitando a los presentes a bailar una muñeira. Su actuación fue una fiesta y una muestra del buen hacer tanto de Miguel Costas como de la banda que le acompaña.

Los madrileños Vita Imana saldrían al escenario con algo de retraso sobre la hora marcada. Con seis discos a sus espaldas, su repertorio incluyó temas como “Caos”, “No En Mi Nombre”, “Seis Almas”, “Virtual” o “Licántropo” que dieron muestra de la potencia de su groove metal aderezado con una percusión por parte de Miriam Baz que da una elegancia que no deja a nadie indiferente.

El sonido fue de lo mejor del festival, distinguiéndose a la perfección las guitarras de Diego López y David Ramos, el bajo de Pepe Blanco, la batería de Daniel García, las desgarradas voces de Mero Mero y sobre todo la percusión y los coros de la mencionada Miriam.

Llegó el turno de los míticos Obús, inmersos en su gira de 40 aniversario. Que decir de Fortu, Paco y compañía a estas alturas cuando su nombre esta grabado a fuego en la historia de heavy rock nacional. Su repertorio estuvo plagado de clásicos, comenzando con “Necesito Más”, “La Raya” y “El Que Más”. Fortu, como siempre, muy interactivo con el público, nos presento a la banda y a su querida Yoli que se encontraba a cargo del merch de la banda.

La anécdota de su actuación tuvo lugar mientras interpretaban la preciosa “Complaciente o Cruel” y es que la instalación eléctrica del escenario pareció no estar preparada para la potencia de los madrileños y quiso jugarles una mala pasada apagándose hasta en tres ocasiones (en realidad a causa de un cortocircuito debido al derrame de una bebida en el lugar equivocado). Lo que para otras bandas sería razón para finalizar su actuación, para Fortu, aclamado por el respetable, fue la oportunidad de continuar cantando a oscuras y a capela, sentado al borde del escenario y acompañado por todo el público hasta que los problemas técnicos fueron resueltos. Increíble la profesionalidad y el buen hacer de este grande del heavy nacional.

Continuaron con el original solo de batería en la escalera mientras Fortu se ponía tras los parches, dando paso a la recta final de su actuación con “Prepárate” y “Vamos Muy Bien” dejándonos con ganas de más. Por suerte, estarán en Avilés el próximo 16 de Agosto dentro del 20º aniversario del festival “La Mar De Ruido”.

Con un retraso que ya acumulaba unos 40 minutos, sobre las 2:15 horas llegaba el turno a los auto proclamados “Dioses del Metal”, Gigatron, con su heavy tan potente como el enorme Mazinger Z que adornaba el escenario. Por la respuesta que se vivió, parece que era una de las bandas más esperadas. En su actuación fueron descargado trallazos cargados de humor y mala leche. Sonaron “El Barco De Colegas”, “La Tierra Del Rock”, “Macho Cabrío”, en la que el propio Satán se subió al escenario, en el cuerpo del poseído Toni Alfaro, que también colaboró en los coros y tomaría el papel de Odín en la vikinga “Queridodín«.

Continuaron con “Mi Hacha Hizo Tu Culo” o “Heavy Hasta La Muerte”. Para los últimos temas estuvieron acompañados por Diego López, guitarrista de Vita Imana, que no dudo en ataviarse como un Gigatron más. No cabe duda que es una banda que sabe como hacer que el público disfrute, con una puesta en escena impecable y representando un papel que les viene como anillo al dedo. La cercanía que mostró Charly Glamour fuera del escenario haciéndose fotos con compañeros de otras bandas y aficionados son detalles a agradecer.

Con la batería de mi móvil completamente exhausta llegaba el turno de los asturianos Leather Boys inmersos en la gira de presentación de su “Fairy Tales From The Underground” que les está llevando por gran parte de la geografía española. El grupo lleva ya unos cuantos años en los escenarios y, comandados por el irreverente Leather Sex y el infatigable Leather Rose, suenan cada vez mas compactos y cohesionados.

Solamente dispusieron de 30 minutos para descargar temas de su último disco de estudio “Born In The 70´s”, aunque me quede con ganas de escuchar la preciosa “Fly Free (Blacksmith)”. Pese a la hora y al cansancio acumulado, no fuimos pocos los que disfrutamos de su actuación. Sin duda un buen cierre de esta primera edición del Valadouro Rock… esperando ya la segunda.

Pero la fiesta no acabaría todavía pues fuimos convocados a una sala frente al recinto del festival, el Pub Atalaia, donde componentes de Aneuma y Legacy Of Brutality ofrecieron una actuación con temas de Replica, primera formación de los hermanos Borja y Abel Suárez. Unos 45 minutos de thrash y death metal con la calidad a la que nos tienen acostumbrados que fueron el cierre perfecto del festival.

No quisiera finalizar esta crónica sin saludar a toda la gente conocida que se acercó hasta Valadouro para disfrutar de la fiesta. Felicidades a toda la organización y colaboradores que hicieron que esta primera edición fuera un autentico éxito. Espero que tras la experiencia, el festival siga creciendo y que pronto anuncien la segunda edición, si es así, allí estaremos para contarlo.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Reseña: Luna De Sangre «Luna De Sangre» (The Fish Factory 2023)

El multinstrumentista valenciano Javier Ruiz es quien se encuentra detrás de esta curiosa opera rock de una banda, Luna De Sangre, que completan Noelia Gala y Jordi Vocal’s (voces), Julio Pérez Oliver (guitarras), Marcos Tarín (bajo) y Pakitolobo (baterías y percusiones). Álbum grabado de forma individual por cada uno de los componentes y posteriormente editado, mezclado y masterizado por el propio Ruiz. Llegaba a nuestras manos gracias a The Fish Factory.

El arranque “Lo Mejor De Esta Noche” inunda de pronto los oídos con un cierto aire de vodevil. La idea que proponen Luna De Sangre aquí, esa historia contada desde dos vértices, masculino y femenino, funciona mientras eso sí la música tiene poco o nada de metal. Diría incluso que es el rock más liviano que haya pasado por esta página desde la crónica de Tarque & La Asociación Del Riff. Lo cual no tiene por qué ser algo malo. Y es que la banda hará por huir de etiquetas a lo largo y ancho de la peculiar ópera rock que proponen. Por ahí añade color y destaca el saxo de Francisco Sanchís. El corte parece no tener cortapisas más allá de lo socarrón de la letra.

Fuego y Pasión”, con las teclas de Jorge Juan Martínez “Chamake” aportando una mayor enjundia a lo que a ratos parece un indisimulado homenaje a los viejos Rainbow. Y es que si Luna De Sangre aparecen finalmente por una web como esta es gracias a cortes como este. Que destila clasicismo por todos sus poros, profundiza en esa curiosa forma de armar las líneas de voz del tema apertura, algo que termina por conferirle un aire más personal a sus composiciones. El riff que soporta los estribillos puede resultar un tanto obvio pero me agrada en gran medida la afinación de las guitarras. Quizá porque me recuerda, sí, a los primerísimos Mägo De Oz. Estupendo epílogo de guitarras que se retan en armonías ágiles y solos ni enfebrecidos ni tampoco casuales.

Luna De Sangre suenan algo más terrenales a través de una “Quiero Probar” que alberga una de las mejores interpretaciones tanto de Jordi como de Noelia. Y aunque siento que al sonido le falte algo de equilibrio, en especial durante alguna de las estrofas, cuenta con uno de esos estribillos positivistas y buen rolleros que tanto y tan bien calan entre los fans de este tipo de propuestas. Estupendo solo de guitarra aquí, apoyado en una mayor gravedad que termina por amplificar el impacto del buen desempeño de Ruiz a las seis cuerdas. Aseada, optimista y muy clásica.

Es la propia Gala quien introduce en el prólogo de “Como Duele El Amor” una mayor dosis de dramatismo. Sigue la banda en esos tonos lindantes con el heavy / hard más clásico, derivado ahora hacia tonos más tristes y melancólicos. Hay pequeñas líneas de piano dando lustre a esas partes más calmas, que desaparecen toda vez el corte alcanza los más pesados estribillos. Se propone así un doble juego de nuevo tan clásico como bien resuelto. Con Gala declamando sin grandes florituras ni mayores errores. Jordi irrumpe como contrapunto en el largo epílogo y hay algo en la interpretación de este que me siempre me recuerda a Ángel Belinchón de los (no poco) infravalorados progresivos castellonenses Dry River. No puede ser mala señal.

El Destino”, pequeña narración del Lyra Mortem Sergio Bermúdez mediante, nos introducirá en una “Esta Vez No” donde la banda cuenta con el inestimable apoyo de Alfonso Samos en guitarras. Con Gala en una interpretación ahora más chulesca, apoyada por una curiosa línea de batería en estrofas y culminando en unos estribillos orgullosamente ochenteros, al final el corte deja traslucir el lado más metálico del proyecto. Siempre sin abandonar sus propias señas de identidad y con buenos detalles en lo que arreglos se refiere aquí y allá. Estupendo el solo de su tronco central y más aún la carga más sinfónica del epílogo, donde Luna De Sangre parecen de pronto imbuidos del espíritu entre teatral y grandilocuente del mejor Meat Loaf.

Un Mal Recuerdo Será” rompe con ese final ampuloso y se imbuye de tonos tranquilos, ritmos pausados y un inequívoco aroma al viejo aunque siempre confiable blues. Es un corte que no ofrece sorpresas en cuanto a trazo. Un pronunciado impás antes del corte más extenso del álbum. La irremediable calma antes de la tormenta.

Buscando La Luz”, dividida en tres actos, parte de un prólogo tranquilo, con un Jordi en tonos casi emotivos, rotos de pronto por un metal a medio tiempo que, a destellos, me recuerda a los Iron Maiden de finales de los ochenta. Hay después buenas armonías entre voz y guitarra, algo de épica y tonos que, ahora, me vuelven a recordar a Mägo De Oz. Igualmente apesadumbrada la irrupción de Noelia aquí, bien remarcada por pequeños arreglos de aires sinfónicos. Puede que la producción pierda aquí cierto equilibrio y las transiciones entre los distintos actos resulten por ahí un tanto deslucidas. No es menos cierto que Luna De Sangre parecen haber cuidado con sumo mimo cada rincón de la composición. Y es que detalles de producción al margen, todo respira con naturalidad. Nada resulta nunca forzado, mecánico, automático si lo quieres así. Estupendo tronco central y el deje más grandilocuente que se desprende de él. También el solo que irrumpe a continuación y la manera en que ambas voces armonizan con él. Tan ambiciosa como bien resuelta.

Y no es que “Siento En Mí” suponga un descalabro en comparación con su inmediata predecesora pero es verdad que siempre me cogen de improviso esos tonos dulces de su prólogo. Balada de armazón clásico, rematada con mimo pero que vuelve a poner en primer plano una producción con cierta falta de equilibrio. Una pena pues Luna De Sangre traman un corte que, en su orgulloso clasicismo, deja pocas dobleces.

Vencerá El Calor” aporta a la mezcla una mayor teatralidad. Luna De Sangre se apoyan aquí en tonos más abiertamente sinfónicos y grandilocuentes, trazando estrofas con gusto clásico donde, de nuevo, el nombre de Meat Loaf vuelve a sobrevolar mi subconsciente. Que tal vez por trazo no me sorprenda pero sí por la apasionada interpretación de Gala en su primera mitad. Irrumpe luego una mayor carga sinfónica con la que la mezcla del álbum lidia lo mejor que puede. Pero si apasionada es la labor de Gala aquí, no lo es menos el solo que precede al epílogo, así como los tonos más poderosos de este último.

Rebelión” resulta en otra pequeña narración que habrá de introducirnos a su vez en una “El Peor Final” donde la banda cuenta con Josechu Sanchís en baterías. Es un corte de tonos amables y alegres, melodías fácilmente digeribles y tonos orgullosamente despreocupados. Acierta ahora la mezcla del propio Ruiz a la hora de amalgamar las distintas líneas que ocupan este rock amable y sencillo.

La Luna Su Sangre Lloró”, de nuevo en tonos lindantes con la balada clásica, de toda la vida, le sirve a Noelia Gala para tramar otra estupenda línea de voz. Cuidadosamente arreglada, me agrada por el crescendo tan clásico como efectivo que propone. Clásica, sencilla, casi te la sabes de antemano lo cual no tiene por qué ser algo malo si está hecho con un mínimo de gusto, que pienso es el caso. El final corresponde a la pequeña narración de “Epílogo”.

Hora y cuarto de música en un disco un tanto a la contra de estos tiempos inmediatos que nos ha tocado vivir. Despreocupado en cuanto a géneros. Luna De Sangre parten desde el rock más primigenio para después abrazar el blues, el hard rock, incluso el sinfónico, en una amalgama de tonos y colores que contribuyen a la fácil digestión del mismo. Es este uno de esos álbumes que requieren unas cuantas escuchas para apreciar todos y cada uno de los detalles que alberga. Y aunque sea precisamente ahí donde a veces la mezcla juegue malas pasadas, perdiendo a ratos algo de equilibrio, lo cierto es que se las arreglan para salir adelante con buenas interpretaciones y distinguidas colaboraciones. Una agradable sorpresa.

Texto: David Naves