Reseña: Totengott «Beyond The Veil» (Hammerheart Records 2024)

Empecemos con los hechos. La reseña de “The Abyss”, a la sazón segundo disco de estudio del trío asturiano Totengott, fue el primer texto que servidor entregó para HMB. Por eso cualquier cosa que tenga que ver con el trío que forman José Mora (batería y coros), Nacho Bernaldo (bajo y coros) y Chou Saavedra (guitarra y voz) siempre tendrá un significante muy especial para quien escribe.

Los chicos, que como muchos ya sabréis comenzaran su andadura como banda de versiones de Celtic Frost, regresan ahora bajo el paraguas de la histórica Hammerheart Records. Y lo hace con un tercer largo al que han dado en llamar “Beyond The Veil” y que ha sido mezclado por el Balmog Javier Félez (Altarage, Teitanblood, Conjureth, Onirophagus…) en los Moontower Studios. Posteriormente masterizado por Jaime Gómez Arellano (Angel Witch, Ulver, Ghost, Moonspell, Fen…) y adornado por el estupendo artwork de Khaos Diktator Design (Gaerea, Wyrd, Heresiarch, Saor…), verá la luz el próximo 12 de julio.

Es gracias a ese prólogo brumoso y oscuro de “Inner Flame” que uno capta, por las buenas o las malas, el tono alrededor del cual se va a desarrollar esta tercera entrega de los asturianos. Es un corte en la más pura tradición de las entregas más vibrantes de la banda, que viene a resultar todo un canto al thrash metal más sucio y elemental. En comparación a anteriores trabajos, sorprende ese bajo tan alto en la mezcla. En ningún caso predominante pero qué duda cabe dando un mayor empaque a ese trotar tan habitual en ellos. El epílogo sí que destapará una mayor pesadez y la buena labor de Félez en las mezclas dará sus frutos a lo largo de ese tramo final más angosto y oscuro. Notable arranque.

Es “Sons Of The Serpent” la que de pronto destapa un aura más oscura y ominosa a través de un prólogo que rozará incluso lo funerario. Hay un juego de voces aquí capaz de disociar a esta tercera entrega de sus dos anteriores, al tiempo que acerca al trío a Triptykon, la continuación natural de los Celtic Frost más postreros. El registro de Saavedra resulta especialmente roto en estas estrofas y ejerce un poderoso contraste con esas tesituras más cristalinas, también enigmáticas, que emanan de los coros. Contrapuntos que asemejan a un juego de espejos mientras la banda transiciona hacia su cara más aletargada y oscura. La mayor presencia de teclas remata a un epílogo alimentado por su cara más sinfónica y, en cierto modo, grandilocuente.

Marrow Of The Soul” vuelve a territorios similares (que no iguales) a los de la inicial “Inner Flame” para de nuevo entregar encarnación más nerviosa y dibujar de paso alguno de mis riffs favoritos de todo el largo. La guitarra de Saavedra, con esa afinación tan característica, brilla en toda su gloria aquí. Un corte que puede pecar de lineal en un primer tercio que apenas cogerá aire durante esos estribillos más lángidos y pesados. Interesante solo de guitarra el que ocupa su tronco central y retorcido a más no poder un epílogo donde tienen cabida muchas de las caras que representan a una banda como esta. Totengott confrontan brío con pesadez, crudeza con nervio, resultando en un tramo final verdaderamente llamativo. Sobre el papel otra de mis favoritas.

The Architect”, que tuvo su correspondiente traslación a videoclip, me atrapó desde las primeras escuchas. La poderosa y también enigmática voz de Marija Krstevska y el tratamiento que de ella hace la producción durante el prólogo. Ese pulso arrastrado, que tanto y tan bien ha desarrollado la banda en el pasado, esas voces igualmente enigmáticas así como ese avanzar por momentos casi agónico. Un corte que propulsa a la banda hacia el futuro sin que ello implique negar el pasado. Tan atmosférica como enigmática. Composición que apunta a fija en sus setlists durante largo tiempo.

Esta primera “Beyond The Veil Part I: Mirrors Of Doom” entregará una cara casi cinemática de la banda. Un prólogo que parte de lo atmosférico para luego alcanzar una épica a ratos desgastada donde vuelven a brillar esas cuidadas voces de Krstevska. Ejerce como angosto preludio de una segunda parte, “Beyond The Veil Part II: Necromancer”, donde el trío cuenta con la colaboración del E-Force y ex-Voivod Eric Forrest. Un corte que en su primer tercio transita sobre un metal vibrante y descosido. Ese riff de las partes más nerviosas quizá no me resulte el más redondo de todo el álbum. Mora está incansable tras baterías y especialmente fino en los pequeños pero marcados cambios de ritmo. Es cuando las revoluciones bajan y el corte adquiere una mayor pesadez que la banda parece sonar mejor que nunca, con Forrest dejándose el alma en algunas voces realmente agrias. El mayor peso que adquiere el bajo de Bernaldo en este tercer trabajo ayuda a apuntalar esas partes tan nerviosas, también la pesadez del pequeño epílogo. Estupenda.

El final, en la más pura tradición Totengott, corresponde a la composición más extensa del álbum, en este caso “The Golden Crest”, si bien esta queda lejos de los altos minutajes que desarrollaban cortes como aquél “Doppelgänger” que daba nombre al debut. Es precisamente a aquél primer trabajo al que parece hacer referencia este broche final. En especial por la gama de arreglos de la que han echado mano. Diría incluso que por el riff que dibuja Saavedra a lo largo del prólogo. La banda adopta más adelante esos coros prístinos que han ido apareciendo a lo largo del tracklist, dejando finalmente su lugar a un bien acomodado solo de guitarra. Su tronco central, sin embargo, contrapone voces limpias a un trazo pesado, casi arrastrado, preñado de voces que parecen desafiar a cualquier tipo de cordura, dibujando así durante el epílogo un metal tan monolítico como grave y desesperanzado. Un cierre descomunal y arrebatador, en rima con trabajos anteriores, que abrocha a estos al tiempo que responde a los propios pulsos sobre los que se desarrolla buena parte de este “Beyond The Veil”…

… donde creo que la banda ha sabido conjugar su propio legado al tiempo que parece mostrar una mayor intención por encontrar un sonido mucho más propio e identificable. Por supuesto que hay riffs e ideas aquí dentro que en buena medida recuerdan al bueno de Thomas Fischer. Pero mentiría si dijera que cortes como la misma “The Architect” discurren por terrenos hasta ahora y, en cierto modo, desconocidos para ellos. Otro detalle a tener en cuenta es la disposición de los temas, o cómo la banda ha ido abandonando los eternos desarrollos de sus dos primeras obras en pos de creaciones más concretas y concisas. Por lo demás aquí están sus flirteos con el thrash sus descensos hacia el doom más descarnado y ciertos coqueteos con lo atmosférico e incluso lo cinemático. Todo ello dentro de una misma raíz y sin complejo alguno, trazando un tercer trabajo con todos los argumentos para suponer su confirmación definitiva.

Texto: David Naves

Crónica: Maizu Rock (Intriago 6/7/2024)

No era nuestro plan. Heavy Metal Brigade teníamos acreditaciones para cubrir el bolo de Sôber, Savia y Skizoo pero el mal tiempo, tan puñetero como impropio de estas fechas, mandó el equipo técnico al desguace, dando al traste con la cita. Así las cosas, y ante la inesperada tesitura de pasar un sábado de julio vegetando en nuestros respectivos hogares, se miraron alternativas, surgió la opción de acercarse hasta Intriago y aprovechamos para conocer de primera mano qué ofrece un evento como el Maizu Rock.

De primeras, un entorno idílico pese al clima desapacible. Un pequeño pueblo próximo a Cangues d’ Onís ubicado entre nubladas montañas. De hecho el mal tiempo amenazaría durante toda la jornada, quedándose al final en apenas un tímido orbayu típicamente astur. Por lo demás, un escenario algo parco en luces pero un equipo humano solvente y aplicado en lo técnico así como amabilísimo en el trato. Y un cartel, Aneuma al margen, que queda lejos de las lindes de la música que acostumbramos a tratar por aquí.

Lo repentino de nuestra visita, como imaginaréis, redunda en que servidor no tuvo tiempo material de preparar nada, como hubiera sido deseable. Llegamos eso sí con tiempo, es costumbre como sabrán, pero ya vimos a alguna que otra cara conocida. El bajista de Karank, sin ir más lejos, a quien habíamos conocido semanas atrás en aquél show de S.O.C.S. y MalaTesta en La Traviesa (L’Infiestu). Y es que serían precisamente Karank los encargados de dar el pistoletazo de salida a la jornada. Poca gente aún. La noche del viernes, nos contaron algunos de los supervivientes, había sido larga.

Karank a fin de cuentas resultaron en una agrupación de un hardcore quasi demencial que nos recordó al auge que el género tuvo en Asturies allá por la década de 1990. Primeros Escuela de Odio, primeros Soziedad Alkoholika podrían ser rimas a tener en cuenta si bien, como bien sabréis, disto en gran medida de ser un entendido en la materia.

Y no es que los vallisoletanos Debakle o punkzelanos, como rezaba el telón de fondo) nos cogieran por sorpresa. Quizá tiraban más hacia el punk que sus predecesores, pero desde luego tampoco quisieron dejarse nada dentro. El género combativo por excelencia inundó Intriago y, quien más quien menos, no quiso perder ripio de sus evoluciones. La preciosa Jackson negra que llevaba uno de los chicos, su pantalón corto con el logo de los infalibles Kreator, lo cierto es que alguno de los riffs que dejaron otorgaba un peso a las composiciones que elevaba la propuesta de estos punkzelanos. Por ahí que sin que hagan el tipo de música que acostumbro a escuchar cuando estoy en casa, me gustaran.

Los cántabros Karne Cruda resultan divertidos por alguna razón. Y enérgicos como verdaderos demonios. Además y dentro de las bandas afines al espíritu del evento, dejaron alguno de los solos más llamativos de la tarde-noche. Cómo son las Les Paul y lo bien que funcionan bajo cualquier circunstancia. Lo cierto es que durante el set se vaciaron de lo lindo, al tiempo que dio la sensación de que estaban como en casa. Después de todo, su localidad natal tampoco dista demasiado de la propia Intriago. De lo más recomendables para cualquier fan del género que aún no les conozca.

No negaré que para estas alturas de la tarde ya estaba uno algo saturado de punk vibrante y tenaz. De la misma forma, tampoco que la gente se lo pasó en grande con ellos. Público de un amplio rango de edad pero mucha gente joven, algo que habla bien de la buena salud del género por estas latitudes.

Con La Inquisición sí que me llevé alguna sorpresa. No es que su música viniera a diferir en gran medida de las bandas que fueron descargado antes que ellos, pero lo cierto es que la forma en que afrontan sus composiciones llamó mi atención por algún motivo. Quizá porque sus letras resultaran algo menos panfletarias, dicho sea sin la más mínima acritud, en un espíritu que me recordó en cierto modo a nuestros paisanos de Mala Reputación, si bien entre una banda y otra median océanos en cuanto a estilo.

O quizá fue el tentempié que nos tomamos mientras descargaban su particular manera de entender el punk rock. O incluso la cegadora bengala de un rojo intenso que alguien del público encendió en un momento dado del set. El caso es que todo fraguó de cara a que se llevaran por delante todos mis prejuicios. Un pajarillo llamado Instagram me ha chivado que estarán presentando en Oviedo su nuevo disco allá por febrero del próximo 2025. Voy avisando por si acaso.

Las veces que hemos visto a Aneuma sobre las tablas tienden ya a incontables. De hecho y si nada lo impide, la próxima semana caerá una más, esta vez dentro del marco de la primera edición de un Luarca Metal Days al que deseamos la mayor de las suertes. Pero qué duda cabe que dentro del marco del Maizu resultaron todo un rara avis.

La única banda, además, con presencia femenina dentro del nutrido cartel del sábado. Aneuma, que venían de dar uno de sus shows más especiales en todo un Resurrection Fest, arribó a Intriago con sus ganas de siempre. También con un rodaje que, día a día, va propulsando a esta joven formación hasta cotas que a algunos nos parecían impensables.

Pasan quince de la una cuando “Your Doom”, del aún reciente “Venom”, desata su particular fuerza en el Maizu. De primeras cuesta alcanzar a oír los necesarios coros de Abel. Esos primeros desajustes tan típicos del directo. Peccata minuta, diría un clásico, pues toda vez fueron cayendo temas, el sonido alcanzó niveles más que óptimos. Laura, a quien prácticamente hemos visto nacer en esta casa desde aquella primera vez en la Ángeles y Demonios, ha adquirido una presencia y unas tablas sobre el escenario que, gustos al margen, dudo alguien sea capaz de negar.

Es palpable a través de esa “Fall Apart” que abría su debut de 2022. Lo rápido que pasa el tiempo y lo mucho que han crecido los de Puertu Veiga. Borja deja aquí uno de sus primeros grandes solos de la noche y, ya con un sonido más equilibrado, la banda arrolla en Intriago. Puede parecer que exagero. Tal vez quienes no les hayan visto piensen que barremos para casa. Nada más lejos. Conectaron y engancharon con un público en principio poco afín y, como reza el dicho, algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Como bendecido parece el infatigable Jorge Rodríguez tras baterías. El también Sound Of Silence ha cimentado su reputación concierto a concierto con cada golpe, cada cambio de ritmo. Incluso cada mueca. De lo mejor en su puesto que tiene para ofrecer esta vieja y cascada Asturies nuestra.

Y si bien puede ser que “Guide Them to the Light” pase algo inadvertida. Lo cierto es que “Never Again” tiene el antídoto no solo contra el dolor, como proclama su propia letra, sino aparentemente también contra el sueño. Cafeína de alta graduación en forma de pildorazos de ese particular metal de raíz clásica y voz rota que les ha convertido en una de nuestras propuestas más prometedoras. El bajo de Pau se dejó sentir y de qué manera a lo largo de una “Creatures” que enlazarían con “Break Out From Hell” mientras la gente del Maizu se atreve con algún que otro circle pit. Punks & heavies en pura hermandad. Cómo ha cambiado el cuento desde los tan grandiosos como fatídicos años ochenta.

Si el debut “Climax” acusaba una cierta falta de gancho, dos cortes de nuevo cuño que Aneuma enlazan ahora vienen a negar la mayor. Se trata, claro, de “Chain Reaction”, gran solo de Borja, y “Circles Of Fire”, esta última atravesada por ese riff tan pegadizo (no quisiera decir pegajoso) y con el también integrante de Legacy Of Brutality echando un cable a Abel en coros. El final, con nosotros tienen perdido el factos sorpresa, nos lo conocemos casi de memoria. Nos aboca a “Ashes Of Your Fears” donde los dos Suárez dibujan alguna de las mejores melodías de guitarra de toda la jornada, y desemboca en sus habituales versiones de Carcass y Death, con una “Stand Tall” intercalada entre ambas y que más que nunca suena a pura auto reivindicación. Tanto o más que el cierre con una “Yell To The Sky”, grande Jorge al doble bombo aquí, que ya apunta a que se quedará como fija en sus despedidas durante largo tiempo.

Rindieron como se esperaba de ellos aún cuando las circunstancias del cartel pudieran no ser las más propicias. Al final el público les acogió como la banda prometedora que son y quien más, quien menos, disfrutó de sus evoluciones sobre el escenario del Maizu para mayor desgracia de las vallas de (in)seguridad.

Pero al Maizu aún le quedaba cera por dar, puesto que el cierre correspondería a la buena gente de Varillas, banda punk oriunda de Camponaraya (León) a quien correspondió el honor de cerrar esta nueva edición de nuestro festival reivindicativo por antonomasia. Nosotros, escasas las fuerzas ya y con hora y pico de carretera aguardando, optamos por recoger el campamento. Que el destino aún nos aguardaba alguna sorpresa desagradable en el camino de vuelta. Sorpresas que serán contadas a su debido tiempo el día que alguien tenga a bien financiarnos un anecdotario en tapa dura. Yo desde aquí lo dejo caer.

El caso es que otro fin de semana para el recuerdo. Un montón de fotos, otras tantas anotaciones, chascarrillos, confidencias, palique y muy moderado consumo de alcohol. Porque somos gente responsable. Y porque el rock al final son los amigos que haces en el camino y la música su banda sonora. La fraternidad entre rivales y sin embargo amigos que vimos el viernes, el espíritu reivindicativo del día siguiente, son verdadera gasolina para seguir en esto hasta que el cuerpo aguante. En resumidas cuentas y como decía el maravilloso personaje de Guillermo Francella en esa obra maestra del cine argentino que es “El Secreto De Sus Ojos”: nosotros podemos “cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión… pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión”. Nos vemos en Luarca.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Luarca Metal Days: Horarios Oficiales

Apenas 4 días para la celebración de la primera entrega del festival Luarca Metal Days y ya tenemos horarios oficiales.

Recordamos que aún están disponibles entradas anticipadas en los siguientes puntos físicos:
Cervecería Mont Blanc (Luarca)
Estanco Uría 4 (Luarca)
Veiga Ink (Puerto Vega)
El Portalín (Navia)
Librería Paradiso (Gijón)
Cervecería Lúpulo Feroz (Oviedo)
El Arfueyo De Fanny (Avilés)
Cervecería Riff (La Felguera)

Venta online a través del siguiente enlace:
https://ticketandroll.com/evento/luarca-metal-days?swcfpc=1

Agenda: Los Brazos + Secta en Piloña

El power trio vasco Los Brazos regresa a los escenarios asturianos para presentar su última obra de estudio «Universal«, editada en marzo del 2022 a través del sello The Music Company.

La cita tendrá lugar el próximo sábado 13 de julio en las instalaciones del la Asociación Músico Cultural Bocanegra en Valles de San Román (Piloña) y contará con los hard rockeros Secta como banda invitada.

Los horarios confirmados por la organización son los siguientes:
Apertura de Puertas: 22 horas
Secta: 22:45 horas
Los Brazos: 00:15 horas

Entrada 6€ para socios, 11€ no socios, disponibles a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/es/events/los-brazos-secta

Agenda: Heavy Pettin + The Tragic Company en Oviedo

La veterana banda escocesa Heavy Pettin llegará el próximo sábado 13 de julio al ovetense Gong Glaxy Club inmersa en la gira “Lettin’ Loose In Spain Tour 2024” compuesta de 6 fechas por la geografía estatal.

Nacidos en 1981 de las cenizas de Weeper, los de Glasgow han compartido tablas con nombres tan emblemáticos como Kiss, Ozzy Osbourne, Nazareth, Venom, Metallica, Motley Crüe, Ratt, Saxon, Dio, Running Wild, Pretty Maids o Warlock. Poco antes de un largo parón en 1987 la banda llegaba a participar en Eurovisión con la canción «Romeo«. Hasta el año 2017 no regresarían la actividad, encabezando el Winterstorm Fest.

Como banda invitada contarán con la formación progresiva andaluza The Tragic Company en la que será su segunda visita a Asturias tras su paso por la Sala Ángeles y Demonios de Gijón allá por noviembre del 2022 como parte de la segunda edición del Spooky Fest (crónica). Los granadinos actualmente están presentando las canciones que formarán su próxima obra de estudio.

Entrada física anticipada 18€ disponible en la cervecería El Lúpulo Feroz (Oviedo). Online a través del siguiente enlace:
https://www.kivents.com/#entradas

Agenda: El Castru Gargantá (Volumen X)

La programación musical en «El Castru Gargantá» no cesa y alcanza su décimo evento en lo que llevamos de 2024. En esta ocasión los protagonistas son Caballo Moldavo, Acid Blizzard y Phoenix Cvlt.

A partir de las 19 horas los gijoneses Phoenix Cvlt presentarán su ópera prima «La Profecía» publicada este mismo año al igual que la formación stoner ovetense Acid Blizzard y su Ep debut «Sleepless», por su parte Caballo Moldavo que se encuentran en muy cerca de editar su segundo trabajo discográfico volverán a dejar retazos del nuevo material. Con acceso libre, que no gratuito, el precio será marcado en un ejercicio de responsabilidad del espectador que decidirá la cantidad a aportar.

Vandenberg: Spain Tour 2024

El guitarrista neerlandés Adrian Vandenberg mundialmente reconocido tras su paso por Whitesnake o Manic Eden y proyectos propios como Vandenberg y Vandenberg’s Moonkings recalará en nuestros escenarios en el mes de septiembre para ofrecer 5 conciertos basados en los grandes éxitos de su etapa en la formación liderada por David Coverdale y su extenso ciclo como solista.

Acompañado por Mats Levén (Candlemass, At Vance, Malmsteen…) a la voz, Joey de Boer como batería y Sem Christoffel al bajo, tendrá cabida en el set la presentación de su última obra de estudio «Sin» publicada en agosto del pasado 2023.

Entradas anticipadas disponibles a través del siguiente enlace a la plataforma Mutick:
https://mutick.com/a/adrian-vandenberg

Crónica: S.O.C.S. + MalaTesta en Infiesto (29/6/2024)

Inmersos como estamos ya en la temporada de festivales, raro es sin embargo el fin de semana en que no hay sarao pertinente dentro de lo que podríamos llamar nuestro radio de acción. La cita en esta ocasión tenía lugar en Infiesto, concretamente en la Cervecería La Traviesa, y tenía a State of Crime & Science (S.O.C.S.) y MalaTesta como protagonistas.

Huelga decir que le debíamos una visita a los segundos. Atropellados por la actualidad como por otro lado viene siendo habitual, su debut de 2022 “El Instante Perfecto” se nos escapó en su día. También sus distintas evoluciones en directo que, por mil razones, nos habían llevado a no coincidir aún con ellos.

Pero pongamos algo de orden en esta crónica. Los encargados de abrir la noche fueron los chicos de S.O.C.S., que estaban aún con las pruebas de sonido cuando el equipo de Heavy Metal Brigade, tan tempranero como siempre, atraviesa las puertas de La Traviesa. Y lo que ven nuestros ojos es un local bien cuidado, con un escenario amplio para lo que acostumbran recintos de este tipo y un equipo lo suficientemente decente como para desarrollar un directo con todas las garantías.

Faltan poco más de veinte para las diez cuando el quinteto, formación inalterada, procede a dar inicio a la velada con el tema que les da nombre, un “S.O.C.S.” donde, ya digo, el sonido era tirando a bastante bueno. Era una fecha complicada, con uno de los mayores festivales de metal de la península en su máximo apogeo, pero mentiría si dijera que no hubo parroquianos pendientes de las evoluciones de la banda.

Una banda a la que prácticamente hemos visto nacer, crecer y evolucionar, que sigue buscando su camino mientras se deja caer por escenarios de todo pelaje a nada que tiene ocasión. Lo hablábamos ayer: son ya muchas las veces que les hemos visto y lo cierto es que siempre dan una buena cara. Osana K., en esta ocasión, tampoco defraudó. Su registro y la manera de afrontar los temas son ya indisociables del peculiar modo en que entienden el rock alternativo.

Lost” se ve muy beneficiada del buen sonido que emana de La Traviesa. Las cosas, cuando se hacen con la suficiente dedicación, terminan por dar buenos réditos. Lo bien hecho bien parece que decía aquél. Al público pareció agradarle su reconocible propuesta. Y decimos reconocible porque muchas de sus composiciones abrazan un léxico común, una manera de componer, que las hace muy identificativas, aún cuando a día de hoy nos suenan más alternativos y menos progresivos que en nuestro primer encontronazo con ellos.

Precisamente mientras pensaba esto, arremeten con un tema nuevo, “Paranoia”, que quizá venga a quitarme algo de razón. Y es que de pronto la banda suena más pesada y angosta, transitando hacia registros hasta ahora un tanto desconocidos para ellos y en los que queda claro que siguen buscando su propio camino. Víctor dejaría aquí uno de los solos más hábiles de la noche, y a servidor con la necesidad, imperiosa ya, de escuchar nuevo material de la banda.

Con la bien conocida “Under The Rain” vuelven a sus fueros habituales, aprovechando para deslizar un tono más melódico, también melancólico, de lo más reconocible. Sorprendieron con una versión del “Come As You Are” de los ya ineludibles Nirvana, convenientemente traducida al lenguaje S.O.C.S., con todo lo que ello implica. Iván se multiplicó tras los parches aquí, dando su mejor versión y aportando seguridad y firmeza en cada golpe. Se habla poco de los baterías en las crónicas, no te digo ya de bajistas y asumo mi correspondiente cuota de culpa.

Tras una muy aplaudida “Through The Mirror” le llegaría el turno a otra de las novedades, cocinada en pandemia como comentaría el propio Víctor, y que retrotrae a lo mejor del rock alternativo de los noventa. La banda tiene cintura y parece sentirse cómoda en el salto entre registros. Da fe de ello el mayor nervio que emana de “The Hole”, que a su vez contrasta con la mayor calma de “Tanto Por Hacer” con esos crescendos tan ágiles. Vimos a la banda cómoda y al público disfrutar con la formación de origen gijonés.

Otra de las novedades, “Vortex”, deja uno de mis riffs favoritos de todo el set, amén de alcanzar unas cotas de intensidad hasta ahora desconocidas para ellos. Doble bombo inclusive. No sería la última sorpresa de la noche. Y es que es aquí donde descubren otra versión, o en este caso reinvención, del “Losing My Religion” de los alternativos de Athens (Georgia, Estados Unidos) R.E.M.. Al menos en lo que a mí respecta, se agradece que no se limiten a calcar las originales, deconstruyendo los temas para trasladarlos a su terreno.

Release” y sobre todo la ya ineludible “Should I?” rubrican un final lo suficientemente bueno como para que la audiencia reclamara un bis final y La Traviesa aplaudiría de buena gana al quinteto. Toca encarar ya una nueva entrega discográfica. Como ya he dejado escrito por ahí atrás, por aquí somos todo orejas.

Son alrededor de las once cuando el trío conformado por Marcos Munguía (bajo y voz), Marco Álvarez (batería y coros) y Guillermo Mariño (guitarra y coros), es decir, MalaTesta hace suya La Traviesa. Y lo hacen a través de un prólogo tranquilo, de aires casi post-rock, que sucumbe toda vez irrumpe un nervio en forma de distorsión que viene a dar la debida medida de la banda.

Escuchado su debut esta semana, lo cierto es que deriva de él un fuerte aroma a los madrileños Sôber. Y en honor a la verdad hay que decir que la encarnación en vivo de MalaTesta difiere en buena medida de esos efluvios. Visto lo visto con S.O.C.S., no sorprende el buen sonido que desplegaron pero sí la forma en que Marco y Guillermo acompañan en tareas vocales a Marcos. Funcionó el trío en voces, alimentando unas canciones con un marcado acento alternativo y que, ya digo, ganan una barbaridad en su traslación al vivo.

El pequeño y tranquilo prólogo de “Elegimos Mal” me recordó incluso a U2. Luego la banda reconduce hacia un rock más reconocible. Y aunque siempre perdure una cierta querencia por la banda de Escobedo y Bernardini, agradecí cómo el directo desdibuja la impresión que me produjo su primer álbum. Hay lugar para cortes melancólicos, ese “Falling”, o para ese interesante “Una Luz” de su debut. Incluso para alguna que otra novedad, véase el caso de “Corazón”, corte que, si todo transcurre por los cauces esperados, integrará su segundo largo.

Un segundo largo que, aseguró Munguía, están cocinando a fuego lento, un poco a la contra de lo que manda la inmediatez de estos tiempos en los que si algo reina por encima de todas las cosas es la inmediatez. Qué me vais a contar. Me agradó lo flexibles que se mostraron a través de la instrumental “A 441”, que parte el set en dos y ofrece una cara más del trío. También “La Peor Versión”, en especial gracias a un epílogo tan árido como desgarrado. Fenomenal aquí Álvarez tras baterías.

Enfundada en una melancolía que, en cierto modo, entroncó con sus compañeros de cartel, “El Instante Perfecto” amplificó su rango sónico. Desde luego ya digo que en directo resultan una banda con un sonido mucho más personal, amén de disponer de una mayor pegada. Todo sin que la guitarra de Mariño pierda brillo en ningún momento. Ayudó el cuidado que La Traviesa ha puesto en su equipo técnico. Ya podían aprender otros.

Munguía nos retaría entonces a adivinar qué clásico del punk de los 90 habían trasladado a nuestro idioma, que resultó ser no otro que el “Infected” de Bad Religion. “Vulnerables”, otra de sus composiciones de nuevo cuño, entregó uno de los riffs más sucios del set, mientras que “El Desastre”, corte que anticipara su álbum debut, configuró un estribillo de innegable gancho. Es cierto que el final con “Monstruos” les vuelve a acercar a las lindes de los mejores Sôber, pero el público pareció agradecer el guiño a la vista de la ovación final. Ya digo que nos sorprendieron. Nos quitamos una espina que teníamos clavada desde hace demasiado tiempo y la banda respondió tanto o mejor de lo esperado. Qué más podemos pedir.

Pues cosas como que el trato con la buena gente de La Traviesa sea bueno, que lo fue. Que ambas bandas nos pusieran al tanto de sus planes a futuro, que lo hicieron. Que disfrutáramos de la compañía, que lo hicimos. Se podría decir que nos fuimos con ganas de volver siempre y cuando las circunstancias nos sean propicias. Ya saben, nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz