Reseña: Yskelgroth «Bleeding Of The Hideous» (Xtreem Music 2023)

Nada menos que trece años ha tardado el trío de black metal madrileñobalear Yskelgroth en entregar la continuación de aquél “Unholy Primitive Nihilism” de 2010. Recordemos que ellos son Dave Rotten (Avulsed, Holycide, Putrevore…) en voces, su compañero en Decrapted Vicente Payá a la guitarra y Nexus 6 (ex-Nahemah, ex-The Heretic, TodoMal) en sintetizadores, guitarra y baterías. Con arte del venezolano John Quevedo Janssens (Paganizer, Ribspreader, Vile Hex, Disrupted…) “Bleeding Of The Hideous” ha visto la luz a través de Xtreem Music en CD y digital.

La inicial “The Morbid Earth” ahorra en introducciones y otras zarandajas para destapar, ya desde el primer instante, el consabido black death del trío. Con Rotten doblando unas voces en las que alternará registros, dibujando así un desempeño que le desliga de sus habituales tonos cavernarios. Es un corte bien armado, diverso pese a lo escaso de su desarrollo, poblado de detalles melódicos extraños y poco recurrentes y en el que la banda apenas dará descanso. Feroz incluso en la extraña y laberíntica ración solista de su tercio final. Ni un segundo que perder.

Prone To Gobble Life” se desliga de esos acentos más death para profundizar en un black de tintes sinfónicos sobre los que Dave descerraja sus tonos más altos con total naturalidad. De construcción alterna, sus estrofas son un ir y venir de ritmos altos, rodeados por pequeñas islas de pura pesadez y maledicencia. La faceta solista resulta ahora más convencional, convergiendo de forma algo extraña con el corte que las integra y otorgándole una más que llamativa dualidad.

Tras la virulenta dupla inicial, “Omnicidal Ends” vendrá para reducir las altas pulsaciones este segundo álbum. Medio tiempo fuertemente sintetizado donde oigo ecos de bandas tan alejadas como Khonsu o incluso Progenie Terrestre Pura. Ello es en gran parte por el peso otorgado aquí a los sintes de Nexus 6 durante toda la grabación. Tema en gran medida pesado, asentado de manera firme sobre una casi casi monocromática gama riffera a la que atraviesan los Yskelgroth más furibundos.

Así las cosas, no sorprende que “Aeons Empty”, uno de los cortes más rácanos en lo que a duración se refiere, nos devuelva al trío en su faceta más agria y trotona. Corte que vendrá a beneficiarse de un bajo más presente en la mezcla final, dando cumplido sustento a una gama de riffs y melodías que me llevan a pensar, aunque sea a lo lejos, en los primeros Dissection. Marcadamente fría, acierta la banda a desprender una melancolía más acusada aquí, siempre con Rotten en su encarnación más aguda. Lo bueno si breve…

Otro corte igualmente fugaz en el reloj es este “Plagueridder” donde no obstante el trío construye una de las ofertas más laberínticas y retorcidas de todo este segundo disco. Como si la banda hubiese pretendido enlatar en menos de tres minutos todo su ideario, la composición irá desde su artificial arranque hasta una serie de caóticas idas y venidas que viven de hibridar, pienso que más bien que mal, black espasmódico con death arrastrado y serpenteante. De resultas de ello surge un trazo en ocasiones algo atropellado, descompensado incluso, pero de alguna manera nunca aburrido.

Spasmic Extinction” elevará el tono mientras muestra una gama riffera que bien podría pasar por la más lograda de todas las presentes en este nuevo álbum. A la contra, una construcción más dinámica, tal vez más predecible, donde se cuelan algunos detalles ornamentales un tanto distraídos. Puente central al margen, corte eficaz a la hora de exhibir a los Yskelgroth más aguerridos y vitriólicos pero al que, tengo la impresión, se le podría haber exprimido algo más de jugo.

Primal Expulsion”, que fuera la carta de presentación allá por el mes de febrero, tampoco ofrece muchas sorpresas. Sea como fuere acierta al recuperar aquél poso un tanto más melódico que la banda ofrecía en cortes como “Aeons Empty” y enfrentarlo al Rotten más bicéfalo de todo el álbum. Dos caras parece tener también el solo que adorna su tronco central. Que fuera el anticipo de este segundo trabajo me resulta una decisión acertada en cualquier caso.

Riddance Of The Graves” parece arrimarse a proposiciones mucho más anquilosadas, secas y descarnadas. Nombres como Endstille, Antaeus o incluso Katharsis acuden a mi subconsciente mientras se suceden las escuchas de un penúltimo corte consagrado, en gran medida, a la cara más enfebrecida del trío, apenas rebajada en su perpendicular epílogo.

Y sin descabalgar de esa encarnación velocípeda y cruda, lo cierto es que la final “Path To Devourment” acierta a la hora de entregar un sonido más personal. En parte por los riffs que conforman sus estrofas pero también por los curiosos arreglos, su tan pesado como curioso tronco central y acabando por esa construcción rica por diversa. Un buen cierre.

Mucha diversidad para un álbum que apenas supera la media hora. Aglutinar influencias que van desde el black más descarnado hasta rozar (sin tocar) el más adornado y espacial, no parece empresa fácil. Que a pesar de ello el disco suene cohesivo, dinámico e incluso llamativo creo que habla muy bien del empeño que el trío ha puesto en estos nueve cortes. Que aunque aquí y allá encuentre ideas o trazos con los que no llegue a conectar del todo, en el fondo resultan anecdóticos dentro de un trabajo más que satisfactorio. Que no haya que esperar otros trece años por el tercero.

Texto: David Naves