Crónica: Honara + Narwhale (Langreo 1/5/2026)

Narwhale & Honara repetían en la Sala Telva año (y unos meses) después de aquél cuatro de enero de 2025 (crónica). Una buena ocasión para medir la temperatura de unos, comprobar cómo ha sentado el cambio a la voz de los otros. Sí, los primeros siguen enfrascados en el estupendo “El Espacio Interior” aunque miran ya al futuro. Y los segundos estrenan voz en la figura de Lara, quien viene a tomar el testigo de Carmen García. Veamos cómo se dieron las descargas de unos y otros.

Pasan cinco de las nueve cuando “Los Anillos De Saturno” disparan a los Narwhale más tranquilos y atmosféricos. Es un inicio tendido, casi relajado, desde luego a la contra de lo que viene dictando el libro de estilo desde el albur de los tiempos. Pero en una banda como esta, y en especial cuando Aitor Lucena acompaña con sus coros a la voz principal de Javier Fernández, todo encaja. Entre Diego Aparicio y el propio Aitor traman buenos riffs y solos llamativos, acertando a teñir todo de una cualidad casi espacial.

Todo resuena por la Telva como en un ensalmo. Buen sonido del que disfrutó la banda el pasado viernes. En “Océanos De Tiempo”, también de aquél “El Espacio Interior” de 2022. Narwhale transitan con un deje más melancólico imbricado en su particular visión del rock / metal progresivo. Un poso algo más tristón que viene a confluir con esa mayor gravedad final, con el Rickenbacker de cinco cuerdas de Javier retumbando por cada rincón de la sala. A este punto no creo que nadie pueda poner en duda la pericia técnica, me atrevería a decir que incluso el buen gusto, con el que se manejan.

“Suenan guay” exclamaba alguien a mis espaldas. “Nebulosa Barnard 33” deja de entrada uno de mis riffs favoritos y también un mayor músculo progresivo. Largos desarrollos, composición concienzuda y no poca habilidad a la hora de llevarlo todo al directo. Siempre con el pulso firme de Víctor Puente tras baterías. Todo hasta confluir en esa estupenda turné solista entre Diego y Aitor. Y no, ni son la banda más activa arriba de las tablas ni tampoco el escenario de nuestra querida Telva da para mucho más. Pero resultan todo lo concisos y precisos que exige una propuesta como la suya.

La sorpresa entonces iba a llegar con la recuperación del corte que daba título a su álbum de 2019 “Heart Of the Corpse-Whale”, traducido ahora a nuestro idioma, y que dispuso ante nosotros a los Narwhale más tensos y oscuros. También a los más graves y rotundos, con ciertos dejes que por momentos me retrotraían a los primeros álbumes de las luminarias suecas Opeth. La banda vibra, y nosotros con ellos, en un tramo central algo desbocado, muy nervioso, que propulsó al cuarteto hacia su cara más hiriente. Víctor Puente está fantástico a través de la instrumental “Pantanos De Neptuno”, corte con el que el show va abrazando ya su recta final. Ésta invoca en “Los Rojos Vientos De Marte” la mejor cara del cuarteto asturiano. Con Javi llevándosela más que nunca a su terreno en voces y la banda al completo redondeando la que, pienso, es una de sus composiciones definitivas. Desde lo lírico hasta lo musical. Un gran cierre y unos versos que me gusta tener siempre presentes.

Este medio fue testigo de los primeros pasos de Honara, recién estrenado el estupendo “Resemblance”, y vuelve a serlo ahora que la nutrida formación asturiana estrena frontwoman. Lara renueva a la banda, pone voz al habitual maridaje entre rock progresivo y fino post-metal del sexteto y, lo mejor de todo, es que ya desde el comienzo parece plenamente integrada en la disciplina. En los rigores que exige una propuesta como esta.

En el juego entre las voces de la propia Lara y el bajista Antonio Alcaide reside uno de los muchos vértices sobre los que pivota todo su argumentario musical. No, como dije arriba, tampoco es un escenario este que dé para mucho aspaviento. Máxime con una alineación tan numerosa. Pero cuando inundan todo de un mayor rigor progresivo, a ratos pensaba en los ineludibles Tool, todos los engranajes funcionan. De todas maneras, es esta una banda que parece fiar más en la construcción de atmósferas que al desbarre solista más auto indulgente. Por ahí una de las líneas que les separan de sus compañeros de cartel, si bien no son pocas las que los unen.

Lara se presentó a ella misma y nos animó a pasar una buena noche. Alcaide introdujo “Sonar” y entre aires post-metálicos y un deje que, sí, me seguía recordando a la banda de Maynard James Keenan, ellos fueron transitando tranquilos pero seguros. Conscientes en todo momento, o tal parecía, del terreno que pisaban. Sin gestos de cara a la galería. Con una cierta organicidad incluso. Animaron a la gente a acercarse y en “Coil”, intro de teclas mediante, emergió su faceta más atmosférica. Todo sobre una cuidada línea de batería, con la banda alternando entre esa creación de capas y un post-metal elegante, tendido, rebosante de clase. El de Cult Of Luna era un nombre que iba y venía durante la descarga. ¿Lo mejor? Que si en Lara anidaba algún tipo de nerviosismo, que a buen seguro que sí, desde luego apenas se notó. Punto para ella.

Vipassana” son desde luego los Honara más graves y rotundos. Una solidez que magnificó el buen sonido del que disfrutaron. La Sala Telva no es el Movistar Arena (ni falta que hace) pero se agradece que cuiden detalles tan importantes como este. La banda encaró esta recta final decidida a dejar negro sobre blanco su cara más potente. Es algo que ponen de relieve toda vez atacan “The Cage”. Antes, habían quedado sendos agradecimientos a la sala, al técnico de sonido (estupendo trabajo), a sus compañeros de Narwhale… dice mucho de ellos, pienso yo, que se decidieran a cerrar con la que, siento, resulta una de sus composiciones más ambiciosas. Es un cierre que, desde luego, permite vislumbrar de qué es capaz una formación como esta. Solo esperamos que consigan afianzar el actual line up y que el obligado rodaje, el sábado se irían rumbo a tierras madrileñas, entregue los debidos frutos. Crecer y crecer, es así como va esto, por lo que espero que vuelvan a transcurrir otros dieciocho meses hasta que nuestros caminos se crucen de nuevo.

Descarga espejo de aquella que os contamos en enero del pasado año. Dos bandas pertenecientes a generaciones completamente distintas pero unidas por unos cuantos nexos comunes. Juventud y veteranía al servicio de dos de las propuestas más llamativas y personales que la vieja Asturias tiene para ofrecer ahora mismo. Vaya un abrazo para todos ellos, un saludo a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz