La 3ª entrega del festival Rock Imperium que tendrá lugar en Cartagena los días 19, 20, 21 y 22 de junio de 2024 desvela su cartel final con 5 nuevas incorporaciones así como la distribución de bandas por día.
Con Night Demon, Cirith Ungol en su primera y única aparición en los escenarios españoles, Igorrr,Richie Kotzen y Napalm Death como últimos nombres del plantel se cierra definitivamente esta nueva edición del festival. La distribución de bandas será la siguiente:
La tercera edición del festival Rock Imperium que tendrá lugar en Cartagena los días 19, 20, 21 y 22 de junio de 2024 desvela una nueva batería de confirmaciones entre las que destacaJudas Priest como cabeza de cartel.
La leyenda británica encabeza una lista en la que destacan bandas internacionales como los norteamericanos Extreme, el virtuoso guitarrista Yngwie Malmsteen, la reina del metal Doro reviviendo la historia de Warlock, los veteranos Uriah Heep o la voz del rock Glenn Hughes reviviendo clásicos de su etapa en Deep Purple. No acaba aquí la espectacular batería batería de nombres, los sonidos progresivos siguen teniendo una cuota importante en el festival gracias al combo polaco Riverside o la reunión de la banda neerlandesa Textures. Metal sinfónico, hard rock, doom, stoner y thrash metal estarán presentes gracias a bandas de referencia como Xandria, The Darkness celebrando el 20º aniversario de «Permission To Land«, el omnipresente Ronnie Romero con su proyecto en solitario, Kadavar o Tankard sin olvidar agrupaciones de nuevo cuño destinadas a destacar como The Last Internationale, Phantom Excaliver flamantes vencedores de la Wacken Metal Battle, la banda femenina Lovebites, los black góticos italianos Shores Of Null, The Raven Age banda invitada en la última gira de Iron Maiden o los alternativos neerlandesesBlackbriar. La escena estatal continúa creciendo con la presencias de Tete Novoa presentando «Historias Que Cantar» su nuevo álbum como solista, los barceloneses Astray Valley, los thrashers de culto Holycide, la formación melódica local Hard Love, los paladines del metal más clásico Invicti y desde la propia Cartagena los góticosArchetype Of Disorder y los debutantes Lonely Fire. Un festival que va tomando una forma envidiable con varios conciertos exclusivos y que a falta de más cabezas de cartel promete volver a llenar Cartago Nova del mejor ambiente metalero. Entradas disponibles a través del siguiente enlace:
La tercera y última etapa del festival arrancaba con el anuncio de la caída del cartel de Nestor, que serían sustituidos por los murcianos 91 Suite, estandarte del rock melódico nacional. Cartagena se encontraba engalanada para recibir a la banda más grande del rock y en el ambiente se palpaba que la ciudad viviría una noche para el recuerdo. Tras dos jornadas de completo éxito rondando los 20.000 asistentes por día, el domingo se presentaba con expectativas de superación arrancando con la formación italiana Siska, prácticamente desconocida por estos lares a tenor del poder de convocatoria que demostraron, como encargada de dar inicio a la velada con una apuesta por el hard & heavy de género que no levantó pasiones pero cumplió sobradamente con la función encomendada. Turno a continuación para sus compatriotas Frozen Crown, habituales en los últimos tiempos en nuestros escenarios, despacharon un enérgico power metal ante una audiencia más numerosa. Con la vocalista Jade Etro como punto focal, los cambios en la formación no han mermado su intensidad en escena siendo recompensados con la aprobación y aplauso de los cada vez más asistentes al Parque El Batel.
91 Suite tuvieron que lidiar con un sol abrasador y la difícil papeleta de suplir a Nestor. Los suecos eran uno de los principales alicientes para los amantes de los sonidos ochenteros y la inoportuna sinusitis de su vocalista había colocado a los murcianos en el punto de mira. Sobrados de clase y tablas, al igual que el pasado año ejecutaron un show sobrio, deslucido en algunos momentos por caídas de sonido en el micrófono de Jesús Espín sin llegar a la tragedia. Sorprendieron con una fiel revisión de “Animal” de Def Leppard que sorprendió y agradó a partes iguales. Cuatro años después de su última visita regresaba el prolífico Ronnie Romero a España con su última muesca en el revolver, Elegant Weapons junto a Richie Faulkner. Se notó al chileno encantado del regreso, comunicativo y en un estado vocal superlativo, no así el resto de la banda, más estáticos, parcos en gestos y centrados en realizar una ejecución mecánica y exacta. Desgranaron su ópera prima incluida el “Lights Out” de UFO que contiene para despedirse con “War Pigs” de Black Sabbath metiéndose al público en el bolsillo y con ganas de más.
Los eurovisivos Lordi tomaron posesión de un escenario a su imagen y semejanza. Customizado con su liturgia y parafernalia ofrecieron una buena puesta en escena mermada en varias fases del show por la excesiva cantidad de humo disparada, que llegó a ocultar a parte de la banda. Si Elegant Weapons se nos fue en un suspiro, los fineses dieron la sensación de ofrecer un concierto repetitivo y demasiado extenso que tendría como punto álgido “Hard Rock Hallelujah” coreada por la mayoría de los presentes. De la teatralidad se pasó en apenas unos minutos al virtuosismo más distinguido, el trio Winery Dogs destila tanta técnica y elegancia como estoicismo Richie Kotzen. Sin apenas comunicación con los presentes, para eso ya está Portnoy, avanzaba su tiempo hasta un parón forzoso por problemas técnicos en “Hot Streak” que retomarían justo donde la habían pausado, hasta en eso tienen clase. Se despidieron tras una brillante masterclass de un público que esperaba ansioso a los reyes del festival.
Cuarenta minutos de impaciencia hasta que la megafonía presentó a la banda de rock más grande del planeta dispuesta a ejecutar su último concierto en España, aunque quien sabe si hasta que presenten su próximo tour, que todos sabemos como se las gasta Gene Simmons. La entrada en escena espectacular, con la banda al completo bajando en plataformas aéreas desde la parte superior a la base del escenario mientras pirotecnia y fuego artificiales iluminan la noche cartagenera. Un espectáculo único, ejecutado con la precisión del mejor reloj suizo. Plataformas que elevan a los componentes, guitarras que disparan a dianas colocadas en las alturas, el viaje de ida y vuelta en tirolina de Paul Stanley a la torre de sonido mientras cae un himno tras otro no tiene rival, como confirman las reacciones de una alucinada audiencia que no da crédito a lo que su ojos presencian. “Rock N’ Roll All Night” pone punto final a su concierto y a la guitarra de Paul Stanley, hecha añicos antes del regreso de la banda al olimpo de los dioses bajo una nueva descarga de fuegos de artificio. Llegaron, vieron y vencieron.
Los encargados de cerrar la segunda entrega del Rock Imperium serían los renovados Skid Row ahora con Erik Gronwall a la voz. El ex H.E.A.T. ha tomado la tarea de acabar con las inevitables comparaciones con Sebastian Bach por los cuernos y demostró que es un debate cerrado. Nadie diría que ha superado una forma aguda de leucemia tras la demostración vocal y entrega física que realizó como colofón al festival. Basaron su repertorio en lo que deseaba la nutrida representación de metalheads que mantuvieron tras la huida tras Kiss, sus dos primeros álbumes. Con “Slave To The Gind” ,“Monkey Business” o “18 & Life” como banda sonora, no hubo mejor manera de arrancar el lunes y poner el broche de oro a un Rock Imperium que superó las cifras del pasado año, mejoró muchas de sus carencias y nos emplaza a regresar a Cartago Nova para otra edición que sin duda colmará las expectativas de los amantes del hard rock y heavy metal clásico.
Tras recuperar fuerzas con una visita a la cofradía de pescadores y degustar la exquisita gastronomía local, tocaba poner rumbo de nuevo al Parque El Batel para afrontar una segunda jornada de marcado acento melódico y hard rockero. El combo serbio The Big Deal era el encargado de abrir fuego, muy apropiada la acepción si tenemos en cuenta el calor reinante en Cartagena ese sábado. Con una merma importante de público en comparación con la jornada anterior a esa misma hora, defendieron con soltura su álbum debut presentando a Ana Nikolic y Nevena Brankovic como punto focal de una formación que contó con la participación del pluriempleado Alessandro Del Vecchio al bajo.
Buen aperitivo antes de disfrutar de uno de los conciertos destacados del día, y es que la británica Chez Kane, con una imagen claramente inspirada en los años 80, se ganó muy pronto a la audiencia con su simpatía, carisma y entrega sobre el escenario. Bajo un sol de justicia una buena legión de fieles disfrutó del espectáculo ofrecido por una artista destinada a ser próxima referencia dentro del estilo melódico. Se despidió con el anuncio de su regreso a los escenarios estatales para principios del 2024.
La decepción de la jornada estaría protagonizada por la formación sueca Metalite. Muchas pistas pregrabadas que no entraban a tiempo, un sonido intermitente por momentos y una más que evidente similitud con bandas como Within Temptation o Amaranthe lastraron su actuación a pesar del empeño de la banda por agradar. Una de las sorpresas de esta entrega del Rock Imperium fueron sin duda The Night Flight Orchestra, proyecto paralelo de Björn Strid y David Andersson de la formación sueca de death metal Soilwork. En las antípodas de la banda madre, se mueven como pez en el agua por el aor, el rock progresivo incluso el pop desfilando durante su actuación por nuestra subconsciente nombres como Abba, Supertramp o Journey. Una gran puesta en escena, tanto en su vestimenta como tripulación de vuelo, la importante aportación de las azafatas a los coros y constante conexión con la audiencia, sorprendieron a un público muy receptivo a su original propuesta. H.E.A.T. salieron a escena dispuestos a no guardarse nada. Liderados por un infatigable Kenny Leckremo aguantaron las embestidas de un sol implacable sin dar tregua un tema tras otro. Arengando a los congregados en un más que correcto castellano fruto estancia en España como parte del espectáculo musical History Of Rock, Leckremo se coronó como uno de los mejores frontman del festival, corriendo, saltando o agitando su melena para disfrute de los cazadores de instantáneas apostados a pie de escenario. Sentaron sus credenciales como futura banda grande y relevo para nombres ilustres del género.
Europe repetía participación en el festival y volvieron a dejar patente la gran clase que atesoran. Una auténtica masterclass la protagonizada por la madurez de un Joey Tempest aferrado a su pie de micrófono blanco. Sabe meterse al público en el bolsillo con píldoras directas al corazón a través de imprescindibles clásicos de su discografía y para los más exigentes, con gestos y guiños hacia su gran amigo David Coverdale, impagable ese pedazo de “Here I Go Again” intercalado en “Superstitious”. Cerrar con “The Final Countdown” volvía un año después a poner a sus pies Cartagena.
Con un recinto al borde de su aforo llegaba el turno de Deep Purple, la formación más esperada del día. La primera banda confirmada en esta segunda entrega del Rock Imperium es por derecho propio referencia de la música universal y pilar sobre el que han crecido y evolucionado estilos desde hace más de 50 años. Si bien su actuación creó controversia al no acercarse a las 2 horas de duración programadas, su desempeño e interpretación convalida cualquier tara. Ian Gillan, Ian Paice, Roger Glover y Don Airey superan los setenta años y es de agradecer su envidiable estado de revista con interpretaciones aún dignas de temas tan exigentes como “Highway Star”, “Space Truckin” o “Black Night”. Maestros de maestros dejaron para el recuerdo un viaje sonoro por la trayectoria de una de las bandas más grandes de la historia.
De nuevo una banda progresiva volvía a cerrar el programa del día, en esta ocasión los suecos Soen, liderados por Martín López, otrora batería de Opeth. Llamados a ser una de las bandas estandarte del estilo, demostraron ser ya una realidad gracias a una ejecución perfecta, melódica y envolvente. Acortaron varios minutos su set cerrando la noche antes de lo que esperaban el buen número de fans que aguantaban de pie en una jornada de nuevo marcada por el calor.
Como puntos destacados en el tercer escenario dos bandas nacionales Bloodhunter y sobre todo Crisix congregaron a una más que respetable cantidad de acólitos dejando sus credenciales como futuros inquilinos de escenarios de mayor calado.
La segunda edición del festival Rock Imperium volvía a colocar a Cartagena como referencia dentro de la agenda de eventos veraniegos. Contar en la programación con un triunvirato compuesto por Helloween, Deep Purple y Kiss era a todas luces un imbatible reclamo para una nutrida legión de metalheads tras una notable primera edición. Una jornada más, crecimiento en la venta de abonos además de la ampliación del recinto para ofrecer más zonas de sombra, una nueva distribución de los espacios destinados a recuperar fuerzas más el acercamiento del tercer escenario al Parque El Batel corroboraron que las demandas de los asistentes del pasado año no habían caído en saco roto y eso siempre es de agradecer. Eso si, las escaleras metálicas instaladas para acceder a la zona superior del recinto provocaron más de una pesadilla durante el fin de semana y progresivamente restarían audiencia a las bandas protagonistas de la programación en dicho escenario.
La jornada inaugural arrancaría, bajo un sol de justicia que no abandonaría Cartago Nova durante todo el fin de semana, con la formación local Alma Negra para los más madrugadores y apenas unos minutos después con Jolly Joker en el primero de los escenarios principales. Abanderados del mejor hard rock patrio, los valencianos despacharon un concierto pleno de intensidad para exprimir cada minuto de su tiempo sobre las tablas. Siempre es complicado abrir un evento de estas características y salieron claramente victoriosos del envite. Tras un ágil cambio de escenario sin apenas respiro tomaba posesión del mismo un enérgico Leo Jiménez que inmediatamente dejaba clara la premisa de su show, “vamos a pasarlo muy bien”. No se guardó nada en una actuación que viajó por su extensa trayectoria con recuerdos a Saratoga, Stravaganza y 037, dar la nota de emotividad con una canción dedicada a su hijo o hacer las delicias del buen número de incondicionales presentes a través de un par de duetos con Korpa (Fuck Division, Minos).
La primera actuación internacional del día correría a cargo de Evergrey que sacaron adelante su actuación con mucho mérito. El día anterior Lufthansa había extraviado su equipaje e instrumentos, por lo que la ayuda de varias bandas y sobremanera la cesión de guitarras por parte de Sascha Gerstner (Helloween) se mostró fundamental para evitar su caída del cartel. Acostumbrados a que los sonidos progresivos fuesen hasta ese momento los protagonistas de los cierres diarios del Rock Imperium, se hizo muy raro ver a los suecos a plena luz del día. Como fue extraño ver en un escenario como el Cartagena Stage a una banda como Steve ‘N’ Seagulls. Vestidos de granjeros y armados con banjo, contrabajo y acordeón ejecutaban versiones de clásicos del rock y el metal ante un sorprendente números de fieles tan entregados que se pudieron observar varios pogos “country”. Ofrecieron una auténtica fiesta, aunque muchos reclamaran ese lugar para varias de las bandas confinadas al tercer escenario.
Tocaba regresar al producto patrio con Saratoga actualmente centrados en conmemorar su extensa trayectoria, por lo que basaron su tiempo en repasar grandes éxitos así como presentar a su nuevo batería Arnau Martí. Curiosa la salida a escena de toda la formación con gafas para protegerse de un sol castigador y la colaboración de Leo Jiménez para interpretar junto a Tete Novoa “Vientos de Guerra” y dibujar uno de los momentos más emotivos del viernes. Nos acercábamos así al tiempo de los cabezas de cartel, el power metal europeo tomaba el protagonismo, Blind Guardian y su espectáculo programado al milímetro no deja lugar a la sorpresa y aún así, siempre satisface a los paladares más exigentes. Los de Hansi Kürsch no necesitan una puesta en escena grandilocuente, apenas intercalaron un tema de su nueva obra de estudio con la interpretación íntegra de “Somewhere Far Beyond” para colocarse en el bando de los triunfadores de la jornada inaugural.
Con el ocaso arrancaba la actuación más esperada del día y es que la actual alineación de Helloween, con las incorporaciones de Kai Hansen y Michael Kiske ha subido enteros el status de una banda que en los últimos tiempos protagoniza los festivales más importantes del planeta. Saben como meterse al público en el bolsillo con llamadas a la nostalgia como el extenso popurrí basado en “Walls Of Jericho” interpretado por Hansen o varios duetos protagonizados por Deris y Kiske. Su magnífica puesta en escena con una producción a la altura de los grandes, pantalla central de vídeo, cañones de confeti y globos hinchables gigantes, unido al extenso repaso a su discografía hicieron volar los 120 minutos que dispusieron reafirmando su estatus de cabeza de cartel.
Cerraban esta primera jornada los fineses Stratovarius, que han reverdecido laureles gracias a un notable nuevo disco de estudio y se notó por la nutrida audiencia que lograron mantener tras la exhibición visual y sonora de Helloween. Sufrieron algún que otro problema con el sonido que solventaron dando al público un buen puñado de clásicos que subieron unos ánimos que flaqueaban inmersos ya en la madrugada. Mientras tanto en el tercer escenario tenían lugar dos de los mejores conciertos del día, Tygers Of Pan Tang daban una lección de clase ante una reducida audiencia que saboreaba con gusto la ración de historia que tenía delante. Los británicos no se aferraron a tiempos pretéritos basando su tiempo en temas de nuevo cuño para dejar patente que merecían mejor horario y ubicación en el festival.
Casi se podría decir lo mismo de los griegos Rotting Christ, encargados de poner el colofón al día. Los sonidos extremos no salieron del tercer escenario, detalle que muchos echaron en falta durante el Rock Imperium, aún así inmejorable arranque para lo que restaba de festival.