
Tercera entrega de los bilbaínos Valkyria, esto es, Borja Aguirre en guitarras, Roberto Estrada Castañeda al bajo, Jon Romero en baterías y Yeray Hernández en guitarra y voces. Para este “Indómito” han contado con la colaboración del Dünedain Nano en “Cenizas De Sangre”. Grabado, mezclado y masterizado en Chromaticity Studios como viene siendo habitual por el Vhäldemar Pedro J. Monge (Evil Seeds, Rise to Fall, In Thousand Lakes…) y adornado por el arte del Hex Drake (Incursed, Oxido, Tomb…) ha visto la luz a través de Maldito Records en formatos CD y digital.
Curiosamente, “La Cuna Del Silencio” irrumpe del todo menos silenciosa. Un prólogo de fuerza evidente, de esos que casi puedes sentir y hasta palpar, que desoye cualquier introducción mojigata y artificial para entrar pronto en harina y entregarnos un primer riff tan sencillo como pegadizo. No quisiera decir pegajoso. Puede no destapar el tarro de las esencias en lo que a estructuras se refiere. Pero su estribillo, al igual que el riff en que se apoya, se sostiene gracias a su no poco gancho. Y es que Yeray parece muy cómodo en esta línea de voz. No hay esfuerzos fuera de lugar, ni florituras de cara a la galería. Solo metal sincero y directo. Sin abusar en lo que a producción se refiere y lo suficientemente ágil como para abrir el álbum con buen pie.
“Ave Inmortal” vira de inmediato hacia un power más acomodado, que por momentos me recuerda a los propios Vhäldemar (ese cabalgar previo a la irrupción de la primera estrofa es 100 % Monge) y a través de la cual Borja y Yeray dibujan una más que interesante paleta riffera. Buenos cambios de ritmo para una composición que entreteje trazas clásicas, por ahí puede ser Saratoga otro nombre que acuda al subconsciente, y en todo caso la sensación de que el cuarteto está más cómodo y centrado que nunca. El obligado rodaje que trae consigo todo el tiempo transcurrido desde aquél “Principio y Fin” con el que iniciaran su andadura en 2016. Su letra, con la terrible lacra de la violencia de género como trasfondo, si bien puede no ser la más redonda de cuantas han alcanzado estas líneas referidas a dicha temática, no me resulta desdeñable de todos modos.
“Siempre Fuertes” suena a pura auto-reivindicación ya desde la primera estrofa. Algo más adornada, esos omnipresentes colchones de teclado, parece como si Valkyria hubieran tirado la casa por la ventana de cara a la construcción de este tercer corte. Y es que sus cambios de ritmo funcionan, el trabajo en cuanto a guitarras vuelve a brillar y la base rítmica de Estrada y Romero empasta mejor que nunca. Tanto la banda como el propio Monge se conocen de sobra, no obstante es su tercer trabajo juntos, y de alguna manera todo parece fraguar para bien aquí. Aquí y allá oigo ecos de los primeros WarCry que, a buen seguro, serán bien recibidos por los fans del género. Ayuda en ello, claro, el registro áspero de Yeray, pleno de carisma y fuerza aquí.
Más sobria y revestida de un mayor peso sinfónico, “Contracorriente” descubre a unos Valkyria en una clave más europeizada en lo musical, así como un aspecto lírico más asimilabe al metal de factura peninsular. Uno de esos cortes a los que les puede pesar una cierta autoconsciencia, ejemplificado en la sencillez de sus riffs o lo motivador de sus letras pero que la banda defiende con la firmeza de siempre. Borja Aguirre despliega un buen solo antes del epílogo y la preciosa localización donde grabaron el videoclip termina por redondear la oferta:
“Espíritu Indómito” profundizará en las pulsiones más abiertamente power del cuarteto, apoyando ahora la composición en una mayor amalgama de cambios de ritmo, de tono incluso, que dan pie a un estribillo que sorprenderá por su marcada dualidad. Muy firme Jon Romero aquí, desplegando un nervio, también una diversidad, que echo en falta en determinados momentos del disco. El solo, apoyado en esa misma bicefalia, puede ser fácilmente uno de mis favoritos del álbum. Yeray parece muy centrado aquí y, con el correr de las escuchas, acude a mi mente el nombre de Dragonslayer, particularmente el álbum “Sed De Mal” de 2005. Casi veinte años ya, chico, como pasa el tiempo.
“Parte De Ti” arranca en una versión más friendly y alegre del género, esa en la que Freedom Call siempre resulta una rima recurrente, para después virar hacia una balada de entornos tiernos y sosegados. A caballo pues entre la balada clásica y el medio tiempo, se introducirá en un crescendo del mismo modo clásico, aportándole algo más de color al disco y cumpliendo el expediente sin grandes alardes ni tampoco mayores errores.
“Vive Imaginación” rompe la calma previa para derivar hacia un power de ritmos vivos y baterías galopantes que desaparecerá toda vez irrumpan las primeras estrofas y regresará sólo como engarce de estas con los distintos estribillos. En la línea de voz de Yeray encuentro detalles que me recuerdan a Symphony X, no es mala señal esta, y en la composición en su conjunto la sensación de que la banda busca nuevos horizontes a los que llevar su bien conocido heavy de tintes europeos. Muy ágil Jon Romero a los parches, trazando una línea de batería no limitada de manera exclusiva a marcar el ritmo de la banda. Estupenda
“Cenizas De Sangre” es puro power a la europea, de largo allí donde más destaca la producción de Pedro J. Monge. También la colaboración del Dünedain Nano, mostrando una vez más su ya bien conocida destreza vocal, irrumpiendo aquí tan torrencial como acostumbra. De largo uno de los mejores frontman del género dentro de eso que ya solo los más rancios llaman “la piel de toro”. Suele suceder en cortes con invitado que la banda opta por construir trazos sencillos y predecibles. No es el caso. Si bien Valkyria se mantienen fieles y orgullosos dentro de las (a veces) férreas fronteras y barreras del género, el corte resulta lo suficientemente efervescente en lo gramático, también en lo técnico, como para reducir todos sus méritos a la voz invitada. Baste como ejemplo la estupenda construcción del puente que alberga los distintos solos de guitarra. Más allá de que conecto solo a ratos con su aspecto lírico, me parece otra de las grandes ofertas dentro de este “Indómito”.
“Zyklon B”, como ya sabréis si habéis gozado de una enseñanza escolar básica, fue entre otras cosas el gas utilizado por el régimen nacionalsocialista para asesinar por miles a prisioneros de sus infames campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, que no última, al paso que van las cosas. En cualquier caso, cierra este “Indómito” dejando la sensación de que se trata de un corte más interesante por lo temático que por la forma en que Valkyria lo han llevado adelante, que a ratos se me antoja algo naif. Un cierre algo descafeinado…
… pero un disco que en la suma de todas sus partes muestra a una banda en gran forma. Pasaron por aquí a comienzos del pasado año junto a Monasthyr y Arenia dejando buenas sensaciones y han vuelto, “Indómito” mediante, a demostrar que se mueven como pez en el agua entre nuestro heavy de toda la vida y el power metal de poso más europeo. Ahí cobra vital importancia la buena labor de Monge a los controles. Realmente sientes que la conexión entre banda y su productor de toda la vida tiene mucho de simbiosis. Peo también hay una buena labor en lo que a composición se refiere y un Yeray Hernández cuyo registro desborda carisma casi en cada nota. Puede que no su confirmación definitiva como banda pero desde luego un paso más en su trayectoria ascendente.
Texto: David Naves