Necrológica: Nos Han Dejado En El 2025

Terrible 2025 que se ha cebado con multitud de artistas relacionados con la música rock y metal. Un año en que la fatalidad también ha golpeado fuertemente a la escena asturiana con las trágicas perdidas de Carlos Soto “Charlie Gunner” (The Punishers), Bruno Vázquez (Rabia Xabaz), Daniel Jiménez (Corquieu, Anarquía Positiva), Alberto Toyos, David Rodríguez González “Churi” (Sartenazo Cerebral), Félix Sánchez Casero (Stukas), Rufo M. Larralde o Jorge Martínez (Ilegales). Este es nuestro último adiós para unos artistas que con su trabajo y dedicación han alegrado muchos momentos en nuestras vidas.

– Russ North (Cloven Hoof)
– Fredrik Lindgren (Unleashed)
Manfred Schütz (Fundador de SPV y MIG Music)
Ragne Wahlquist (Heavy Load)
– Carlos Soto “Charlie Gunner” (The Punishers)
Bruno Vázquez (Rabia Xabaz)
John Sykes (Thin Lizzy, Whitesnake, Blue Murder)
Enrique Bastante (La Frontera, Gabinete Caligari)
Marianne Faithfull
Jamie Muir (King Crimson)
Karl Cochran (Joe Lynn Turner Band)
Coburn Pharr (Annihilator, Omen)
David Johansen (New York Dolls)
Lalo Toral (El Tri)
Sindre Nedland (In Vain)
Bernie Torme (Ozzy Osbourne, Desperado)
Jesse Colin Young (The Youngbloods)
Rodrigo Contreras (Criminal)
Dirk Schröder (Iron Angel)
Gra Scoresby (Witchfynde)
Clem Burke (Blondie)
Daniel Jiménez (Corquieu, Anarquía Positiva)
Alberto Toyos
Les Binks (Judas Priest, KK’s Priest)
Marco Soccoli (Roxx, Gorky Park)
Roger McLachlan (Little River Band)
Roy Thomas Baker (Productor de Queen, Journey)
Lars Z Lindén (Carnal Forge)
Chris Hager (Rough Cutt)
Daniel Williams (The Devil Wears Prada)
Brian Wilson (The Beach Boys)
Mick Ralphs (Bad Company)
– David Rodríguez González “Churi” (Sartenazo Cerebral)
Sandro Fernández
– Kevin «Kev» Riddles (Angel Witch)
Tim Cronin (Monster Magnet)
Berni Prijuabe
Félix Sánchez Casero (Stukas)
– John Michael «Poli» Palmer (Family)
Ozzy Osbourne
Ace Frehley (Kiss)
George Kooymans (Golden Earring)
Rufo M. Larralde
David Roach (Junkyard)
Paul Mario Day (Iron Maiden)
Brent Hinds (Mastodon)
– Salvador Aguilar Cervantes “Xava Drago” (Coda)
Sabin Kareaga (Ingeniero de sonido y productor musical)
Nisse Karlén (Sacramentum)
Manuel de la Calva (Dúo Dinámico)
Jürgen Bartsch (Bethlehem)
Atomic Steif (Sodom, Holy Moses)
Allen Blickle (Baroness)
Rick Davies (Supertramp)
Tomas Lindberg (At The Gates)
Oscar Arce (productor)
Ace Finchum (Tigertailz)
John Lodge (Moody Blues)
Ian Watkins (Lostprophets)
Jody Henry (Omen)
Julio Díaz (Sangre Azul)
Sam Rivers (Limp Bitkit)
Serafín Mendoza (Sagrat, Zarpa)
Glenn La Ferman (Fotógrafo musical)
Gary Mounfield (Stone Roses)
Jorge Martínez (Ilegales)
Robe Iniesta (Extremoduro)
Mick Abrahams (Jethro Tull)
– John “Jontho” Thomas Bratland (Ragnarock)
Chris Rea
Perry Bamonte (The Cure)

Disfrutaremos siempre de su legado, por el que estaremos siempre agradecidos. Allá donde estén, descansen en paz, ya son leyenda.

Ilegales : Parón Indefinido

Ilegales cancela todos sus conciertos pendientes y anuncia un parón indefinido tras desvelar a través del siguiente comunicado que su fundador y líder Jorge Martínez padece cáncer.

Con gran pesar debemos anunciar que todos los conciertos previstos de Ilegales quedan cancelados por tiempo indefinido debido a problemas de salud que afectan a Jorge Martínez, vocalista, guitarrista y líder de la banda. En los últimos días la situación que nos venía obligando a cancelar los anteriores conciertos se ha complicado más de los previsto inicialmente, lo que obliga a detener por completo la actividad en directo de la banda para que Jorge pueda someterse a un tratamiento contra un cáncer. La decisión tan difícil como inevitable responde únicamente a la necesidad de que Jorge dedique todas sus energías a recuperarse.

Desde Ilegales queremos transmitir nuestro agradecimiento al público, siempre fiel, que lleva acompañando a la banda más de cuatro décadas de carrera, así como nuestras más sinceras disculpas a quienes tenían entradas adquiridas o habían hecho planes para disfrutar de los próximos conciertos.

Hoy más que nunca es momento de poner la salud por delante de todo. Confiamos en que la fortaleza y el carácter indomable de Jorge le permitan superar esta etapa y esperamos que pronto vuelva a encontrarse con su público sobre los escenarios. Agradecemos de corazón la comprensión, el cariño y el apoyo recibidos en estos momentos tan complicados.

Desde H.M.B. mandamos todo nuestro ánimo y fuerza, deseando la mejor de las recuperaciones para Jorge y que pronto volvamos a disfrutar de su presencia y la banda encima de un escenario.

Crónica: Ilegales (Gijón Arena 5/4/2025)

Ilegales siempre han sido banda sonora imprescindible para un servidor. Desde aquel 8 de septiembre de 1988 en La Morgal (Llanera) que disfruté de mi primer concierto, en el que presentaban un recién publicado «Chicos Pálidos Para La Máquina» hasta lo que hoy nos ocupa, casi 40 años después, la presentación en casa de su 18º lanzamiento discográfico «Joven y Arrogante«.

La cita con Jorge Martínez y sus acólitos estrenaba escenario. Si bien la plaza de toros de El Bibio no es parada extraña para ellos, si la encarnación bajo la cúpula que cubre la arena del coso gijonés. Un aliciente muy atractivo en lo visual a expensas del comportamiento del muchas veces caprichoso sonido. Adelantándome a los acontecimientos confirmo el éxito total en esa faceta. Gran trabajo de Constan Mortera desde la mesa. El público respondió masivamente una vez más, ni la coincidencia horaria con el fútbol ni el paso de la banda por la ciudad el verano pasado restaron afluencia. Fieles de todas las edades llenaron el reciento, disfrutaron de los nuevos temas y corearon a pleno pulmón el buen puñado de clásicos que fueron cayendo en los poco más de 90 minutos que duró la actuación.

Apenas unos minutos después de la hora fijada como inicio arrancaban su set con «El Fondo De La Noche«. La puesta en escena resumida a lo esencial, esto es rock n ‘ roll y como bien nos hizo saber el bueno de Jorge, al borde de los 70 años no necesitas florituras superfluas, la energía simplemente proviene de la actitud. Así nos presentó «Joven y Arrogante«, tema que tiene toda la pinta que ha llegado al repertorio para quedarse. Ya desde el inicio la formación se muestra en perfecto estado de revista y es que Willy Vijande al bajo, Jaime Belaustegui tras baterías y Toni Tamargo a la segunda guitarra van sobrados de tablas y calidad.

Fueron bien recibidas nuevas composiciones como «Orfanato Minero«, «Moloko» «El Face» o «Es Ansiedad» aunque queda patente la mayor conexión con la entregada parroquia cuando los clásicos asoman en el set. No abusaron de esa circunstancia, así creo que acertadamente los intercalaron con temas de su discografía más reciente como «Juventud, Egolatría«, «Si No Luchas Te Matas» o «Nunca Lo Repitas En Voz Alta«. Fieles a su trayectoria no significa ser esclavos de su pasado.

Tamargo toma los teclados para una renovada versión de «Angel Exterminador» muy resultona a pesar de no contar con el saxo que inmortalizara Juan Flores. Fiel escudero a la guitarra, el multiinstrumentista ovetense sería presentado irónicamente por Jorge Martínez como seria amenaza para el resto de compañeros por su buen hacer sobre el escenario, ya sea a las 6 cuerdas, teclados, batería o saxofón. Más comedido en los comentarios que en otras ocasiones «Problema Sexual» sirvió al ácido vocalista para dejar uno de sus clásicos soliloquios para definir la escena musical actual. El rock es arrogancia, los pecados se perdonan con facilidad, las virtudes no. Genio y figura.

Para el tramo final reservaron un triplete imbatible de clásicos. «Destruye» con presencia importante de Tamargo de nuevo a las teclas, «Caramelos Podridos» y «Soy Un Macarra» echan el cierre a su paso por el Gijón Arena. Tres temas que dejan patente que el pacto con el diablo por la eterna juventud de Jorge incluye a sus guitarras, nítidas y afiladas toda la velada. Despedida desde el centro del escenario, brindis incluido, demostrando una vez más que hay Ilegales para rato. Arrogancia, actitud y virtudes no faltan.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Zenobia «Melodías Encantadas» (Maldito Records 2024)

Ni mucho menos un disco más para la gente de Zenobia. Editado por Maldito Records en un cuidado formato digibook, “Melodías Encantadas” supone una revisión acústica del ya amplio catálogo de la banda riojana. Rodeados de un gran puñado de amigos, el álbum recolecta nada menos que dieciséis cortes convenientemente remozados para disfrute de los más sibaritas. La alineación consta de Jorge Berceo en voces, Marcos Lorente y Mario Suarez en guitarras, Héctor Hernáez al bajo, Ernesto Arranz en teclas y Javi Herrero en baterías. Grabado, mezclado y masterizado por el Tierra Santa Dan Díez (Ebony Ark, Ethos, Artaban’s Redemption…) en los Rock Lab Studios de Logroño, vio la luz a finales del mes de mayo.

Prólogo”, narración mediante, nos introduce en esta curiosa nueva entrega de los riojanos. Amables aires folk que nos conducirán hasta la “Noche de San Juan”, con Elizabeth Amoedo (Against Myself) invitada al micro. Un prólogo que continúa con esos aires folkies del propio prólogo del álbum. La gallega ejerce de contrapunto a un Berceo, como es lógico, de registro más amable que lo acostumbrado. El corte se eleva en su cuidado estribillo en gran parte gracias a la producción y mezcla de Dan Díez. Bellamente arreglada, representa una más que buena primera piedra de toque para este “Melodías Encantadas”.

La elección del Dry River Ángel Belinchón no podría resultar más acertada para la ahora casi circense “Sin Perder La Pasión”, que en esta nueva encarnación recuerda y no poco a la propia banda del castellonense. Hay líneas de piano con aroma de swing, cuidadísimas estrofas y una línea de bajo de Hernáez realmente inspirada. Pero si algo me llama la atención aquí es ese gran solo de piano que ocupa el tronco central, también ese saxo de Luis Herrera que irrumpe en el último tercio. ¿Quién dijo que los discos acústicos (o semiacústicos) eran aburridos?

La Fiebre Del Oro”, original de un “SuperNova” que cumple ahora diez años, cuenta con la participación de todo un Félix Lasa de los emblemáticos Leize. En esta peculiar revisión se construye en gran medida sobre unos arreglos de teclados sobre los que se construye un corte vivaracho, que conserva el gancho de la original al tiempo que la transporta a un universo completamente diferente. Vibrante y vistosa una sección solista donde se citarán el saxo, el piano y unas bonitas cuerdas acústicas. Son cortes como este los que ponen de relieve el mucho cariño que los riojanos han vertido en estas re-interpretaciones. Zenobia no se limitan a desenchufar los temas sino que se atreven a darles una dimensión completamente diferente. La idea, pienso yo, cobra de esta manera un mayor sentido.

El Debler Eternia Rubén Kelsen acompaña a la banda en una “Corazón De Hielo” que, violines mediante, recuerda y mucho a los temas más ligeros de Mägo de Oz. Muy en forma Berceo aquí. Pienso que su registro y el de Kelsen no podrían casar mejor. Quizá no me sorprenda en la medida en que lo hacen otros cortes del álbum, tal vez demasiado amable incluso tratándose de un disco como el que nos ocupa, pero tampoco puedo decir que me desagrade. Ni mucho menos.

Al Pie Del Cañón”, con el carismático Quini Gómez de los rockeros valencianos Benito Kamelas, siempre me recuerda a aquél “Básico” que Revolver grabaran allá por la década de los noventa. De nuevo ligera y amable, con otro cuidado bajo de Hernáez y una esmerada sección coral. Aún entendiendo el tipo de álbum que tengo delante, sí que pienso que el pequeño solo de guitarra que irrumpe en su tronco central bien merecía algo más de recorrido. Con eso y con todo una de las más pegadizas de todo el tracklist.

Barco De Papel” con todo un Ramón Lage a bordo y que la banda eligió como una de las cartas de presentación del disco, desciende hacia un terreno más melancólico y teatral donde, una vez más, no podría ser más acertada la elección del actual vocalista de Delalma. Muy inspirado el asturiano aquí y muy hábil el crescendo que traza la banda camino del epílogo, que se traduce en otro de mis muchos momentos favoritos de esta peculiar obra. Y es que adoro la forma en que el calmado solo acústico, ahora sí con un recorrido más ambicioso, detiene esos pulsos más intensos. Realmente estupenda.

Del que fuera vocalista de Avalanch al actual titular en el cargo, no otro que el pixueto José Pardial, para una “Sigo Rugiendo” que, en cierta medida, siempre me recuerda a la anterior “Sin Perder La Pasión”. También a los siempre peculiares rockeros noruegos Major Parkinson por la forma en que fusiona rock de ritmos vivos con ese aroma a tasca y burdel que tanto y tan bien engarza y equilibra la producción de Dan Díez. Pardial, en su salsa, confronta a un Berceo que da en todo momento la sensación de habérselo pasado en grande reconstruyendo estas líneas de voz. Contagia buen rollo en todo momento y se nota.

No Me Dejes Caer”, original del anterior “VI”, resulta en otra de las entregas con más gancho del álbum. Contribuye en voces Marina Oliván, poniendo al servicio de los riojanos uno de los registros más llamativos de todos cuantos aquí se han dado cita. Me agradan en gran medida esos pianos que han metido bajo los estribillos. Los tonos altos de Oliván aquí y esos pequeños insertos más oscuros con que enlazan las distintas estrofas. Su encarnación original ha ido ganando enteros desde la edición del álbum allá por 2020 y esta revisión pienso acentúa los puntos fuertes de aquella. No sale de mi cabeza desde hace días.

De las dieciséis, es la inédita “Tu Ausencia” la única que cuenta con Berceo en solitario. Aires celtas emanan de sus arreglos para una balada de trazo sencillo y tono amable. Con un habitual trazo en crescendo culminando en un cuidado solo de guitarra en su tronco central, lo cierto es que puede pasar algo inadvertida.

Con “Borraré Tu Nombre”, original también de “SuperNova” y en la que colaboran Pablo Merchante, Jezabel Martínez, Jorge Escudero y José Luis Frías de Kinnia, regresa el arreglo cuidado y el ritmo alegre para otro corte trazado con todo el mimo y cuidado posibles. Basta escuchar cómo arreglan las distintas estrofas. El mayor nervio que se desprende de los estribillos. Conservan estos el gancho del original, resignificado ahora hacia una onda evidentemente más amable. Sorprende, además, el exquisito por diverso trazo que ofrece su epílogo. Una de las que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas.

La Danza Del Diablo”, uno de los emblemas del anterior “VI” y donde cuentan con la colaboración de Dani Amatriain, llama la atención con esos coros femeninos que acompañan a estribillos. También con ese deje a vieja y gastada tasca que desprenden las estrofas. El nombre de los propios Dry River sobrevuela a ratos la composición, pero vuelve a faltarme algo más de mano ancha con el solo que habrá de anticipar el epílogo. Con eso y con todo uno de los temas más vitalistas (y auto-reivindicativos) de todo el largo.

La Bella Quimera”, con Skadi como voz invitada, nos entrega esta vez una balada cargada de un cierto dramatismo, que en la conjunción entre ambas voces llega a adquirir tintes casi teatrales. Y aún a riesgo de incidir una y otra vez en lo mismo, de nuevo muy cuidada en lo tocante a arreglos. Me agrada el sinte que precede al solo de guitarra. El cuidado trazo de este y cómo Alba encara esos tonos altos del epílogo. Fantástica.

Brindemos Por Una Canción”, con la colaboración de Dani Nogués (Lépoka), sorprende en su propia desnudez. Apenas las voces de Nogués y Berceo sobre un colchón de teclas. Un fuerte contraste aun en un disco como este y, desde luego, una idea que sobre el papel podría resultar descabellada y a la que salva el propio carisma de ambas voces. No mi favorita de todas las melodías encantadas aquí presentes pero un atrevimiento que no puedo más que aplaudir.

Jamás”, con Itziar Berradre (Víbora), sorprende con esos aires a big band del prólogo. Zenobia los conjuga aquí con esos apuntes swing que han ido yendo y viniendo a lo largo de todo el álbum. Me agrada el modo en que la banda deconstruye para luego reafirmar otro de los temas fuertes del “VI”. Rematan con otro estribillo marca de la casa y aunque no quiera ni mucho menos despreciar el buen trabajo de Berradre aquí, no dejo de pensar en Reichel Machinee de los asturianos La Mørgue con cada sucesiva escucha. Para la próxima.

La también inédita “Siempre Tuyo” despide este “Melodías Encantadas” derivando hacia el flamenco gracias, en gran medida, al registro de Marina Sánchez. Palmas y buenas melodías para una última balada que, quién sabe, quizá ofrezca visos de cara a futuras entregas de la banda, me acuerdo ahora de la fantástica “Hierbas Amargas” de Perpetual Night, y que supone un más que elegante y digno cierre.

Nunca será fácil enfrentarse a un disco como este tan (bien o mal) acostumbrados como estamos a al formato puramente eléctrico, el riff trepidante y el bombo humeante. Como comentaba por ahí atrás, Zenobia se han tomado este “Melodías Encantadas” con todo el mimo que la idea inicial requería y el resultado salta al oído. Desde luego acepto de mucho mejor grado un trabajo como este que no cualquier otro recopilatorio al uso. Un puñado de buenos amigos dando lo mejor de sí para acompañar a los riojanos en la aventura y cortes que adquieren una dimensión que jamás pensamos que tuvieran: “Sin Perder La Pasión”, “Barcos De Papel” o “La Bella Quimera” brillan ahora con más luz si cabe. Un gran trabajo.

Texto: David Naves

Ilegales reedita «Agotados de Esperar el Fin»

Cuarenta años después de su publicación original «Agotados de Esperar el Fin«, el segundo disco de estudio de Ilegales verá luz en una edición remasterizada por Dani Sevillano y repleta de extras.

El lanzamiento viene a compensar una producción muy criticada en su época tanto por los medios como por la propia banda ya que la mayor parte del álbum cuenta con líneas de batería y bajo sintetizadas además de dar un excesivo sonido agudo a la voz de Jorge Martínez. Muy pronto estará disponible la preventa en la tienda oficial de la banda:
https://ataque360.com/categoria-producto/artistas/ilegales/

Reseña: Aneuma «Venom» (Autoproducción 2024)

Mucho ha acontecido alrededor de los de Puerto de Vega desde la publicación de “Climax” allá por octubre de 2022. Vencedores en la W.O.A. Metal Battle Spain 2023, segundos en la final en tierras alemanas, premio al artista revelación en la última edición de los Premios Amas y a buen seguro que la lista seguirá en el futuro. Mientras llega, tenemos en nuestras manos y oídos un “Venom” con el que intentarán refrendar las buenas sensaciones que ya nos dejó el debut. Laura Alfonso (voces), Abel y Borja Suárez (guitarras), Jorge Rodríguez (baterías) y Pau (bajo) vuelven a entregar un álbum de ocho temas, grabado en los Breakdown Studios con el Escuela De Odio, Sound Of Silence o Blast Open Nefta Vázquez (Beast Inside, Brutalfly, Burnt To Death…) a los controles. Gin Barbería (Absalem) hace coros, de Noelia Amieva las fotos y el propio Abel se ha encargado del diseño.

Los más impacientes ya conocíamos esta “Yell To The Sky”, estrenada a finales del pasado año, y que viene a ejercer de obligado puente entre el debut y este nuevo trabajo. Vuelven a darse cita las buenas melodías de guitarra que ya se adueñaran de “Climax” bajo el registro roto, más iracundo que nunca, de una Laura a la que la experiencia adquirida parece haberle proporcionado nuevas cotas de fuerza y gravedad. El corte se eleva en el puente central, comandado por unos riffs tan sencillos como funcionales, a los que revisten ese buen tino melódico que comentaba. El mismo brillo que alimenta, sin ir más lejos, al mismo “Travellers To Nowhere” de Legacy Of Brutality.

La labor de Nefta no podría ser más correcta de tanto en cuanto extrae lo mejor del quinteto sin querer erigirse en protagonista. Algo que salta a la vista, o mejor dicho al oído, a través de esta “Never Again”, donde de nuevo el buen gusto melódico de Borja y Abel se hará patente. Hay un solo, o más bien una serie de solos, adornando todo el tronco central. También un buen trabajo en lo que a construcción de coros se refiere. Laura más acompañada que nunca aquí, si bien siento que la letra se me queda algo rácana y, por tanto, repetitiva. Sea como fuere por ahí aprecio igualmente buenos cambios de ritmo y a unos Pau y Jorge del todo compactos y precisos.

Pero qué duda cabe que es un tema como “Your Doom” el que verdaderamente da la medida de una banda como esta. Partiendo de su elegante intro y apostando por la vena más melódica de la banda, quiebra de manera brusca hacia un metal nervudo, a puro doble bombo, donde las voces se multiplican y adivino a escuchar los registros de Gin y Abel acompañando a Laura en tareas vocales. Algo que amplifica, y de qué forma, el alcance de este tercer corte. También la repentina pesadez que precede a la inevitable ración solista. Muy elegante esta, en cierta rima con aquél prólogo, y que dará pie a un epílogo con Aneuma en su encarnación más nervuda. De mis favoritas de este “Venom”.

Bastan unos pocos acordes dentro de “Guide Them To The Light” para reconocer a la banda que está detrás de esta cuarta entrega, y que me recuerda a muchos momentos de “Castaway Of Chance” o “Fall Apart” del debut. La banda avanza aquí a medio gas, con un groove más marcado y una construcción clásica, edificada sobre los habituales contrapuntos entre estrofas y estribillos. El corte no obstante dará un giro en su tronco central, para acoger la ensalada solista sobre un heavy metal de formas muy clásicas. Ni mucho menos me desagrada pero a ratos siento que merecía algo más de desarrollo.

Aneuma nunca habían sonado tan pesados ni tampoco tan atmosféricos como lo hacen en esta “Frozen”, otra de las composiciones capitales de este nuevo trabajo. Por lo diferente que resulta a todo cuanto hayan hecho antes, por ese poso más melancólico que a ratos la atraviesa y finalmente por ese bien trenzado crescendo que la recorre. Esos riffs más pesados dejan la sensación de que funcionarán como un reloj en directo, los solos puede que se encuentren entre los mejores que hayan grabado nunca y, si he de ponerle un pero, al epílogo se le podría haber añadido alguna pulsación más. Con eso y con todo otra de mis favoritas.

Chain Reaction” ofrece una versión más sencilla desde el plano gramático, que compensan con un estribillo repleto de gancho, de los que entran a la primera, y que lleva todas las de ganar de cara a un nuevo e hipotético videoclip. Es su fórmula de siempre, contraponer el agrio registro de Laura a las buenas melodías de Borja y Abel, y de ahí que la cosa funcione así de bien. Habrá quien eche en falta algo más de riesgo, sí, pero cabe recordar que el disco venía precisamente del corte más diferente de todo el tracklist.

Hablando de contrastes, los que salen a relucir a través de “Circles Of Fire”. Un corte a ratos pesado pero cuya estructura no podría estar más ligada al metal de los ochenta. Su riff es pegadizo como pocos dentro de “Venom”. Asimismo sus estrofas, más desnudas ahora, vienen no obstante acentuadas por el bajo de Pau. Siento que es un corte más llamativo en lo tonal que en lo gramático, pero aún así disfruto del ambiente más diferente en el que la banda se instala aquí. Junto con “Frozen” lo más diferente de este segundo álbum.

Cierran con el tema título “Venom”, una pieza de heavy metal clásico y voz rota donde aprecio un interesante juego entre canales y docenas de solos y melodías que deberían hacer las delicias de todo buen fan del género. Pero más allá de pequeños trucos de producción, la encuentro una composición compacta y diversa, con su habitual buen pulso melódico, la gravedad de registros y, en definitiva, todas las aristas que a día de hoy definen a una banda como esta.

Recuerdo que “Climax” me gustó en su día a pesar de que se me desinflaba conforme transcurría por lo que vendría a ser su cara B, que es algo que no sucede en este “Venom”. La banda parece ahora más seria y decidida, afianzando la propuesta inicial pero sin miedo a explorar nuevos territorios, pienso especialmente en “Frozen” pero también en “Circles Of Fire”, sin que estos alcancen a distraer del todo el foco. Porque cuando juegan a ser los Aneuma que ya conocíamos salen igualmente triunfadores, véase la riqueza de “Your Doom”, otro de los grandes aciertos de este nuevo trabajo. Puede que a “Never Again” le pese su condición de single, no obstante el resultado global viene a situarse, pienso yo, un par de escalones por encima del debut. Era lo que muchos les pedían y es lo que han hecho.
Texto: David Naves

Entrevista: Jorge López Novales (Diario de un Metalhead)

Nuevo episodio de la serie de entrevistas por Edu Meier a rostros reconocibles de nuestra escena. En esta ocasión y continuando con la saga de fotógrafos asturianos el protagonista es Jorge López Novales, escritor, redactor para Diario De Un Metalhead y responsable del material gráfico en las últimas ediciones del concurso musical FestiAmas.

Edu: Así, para empezar. ¿Cómo empezaste a hacer fotografía de conciertos y qué te inspiró a especializarte en este género?

Jorge: Los heavys son muy dados a la militancia activa: fotógrafos, redactores, promotores… Hay algo que engancha y te va metiendo en el mundillo poco a poco. En mi caso, me gusta tanto retratar a alguien disfrutando en un escenario, como al público haciendo lo propio. Teniendo un carácter tímido (en serio), mi forma de relacionarme era hacer fotos. Aparte de que empecé a conocer gente normal con mis mismos gustos. No intentéis hablarme de futbol. A veces, se echa de menos ser un soldado raso en esto del metal. Disfrutar sin más de lo que suena, pero no creo que pudiera ya hacerlo.

No me considero fotógrafo. No me gusta considerarlo como un segundo trabajo; me daría una excesiva pereza. En su momento, no tuve más remedio que poner una marca de agua a mis fotos, y lo hice a regañadientes, cuando se empezaron a compartir fotos mías sin acreditar. También soy redactor, y en ocasiones combino las dos cosas. Al hacer fotos me resta cierta eficacia a la hora de escribir crónicas, al concentrarme sólo en lo que acontece en el escenario.

Pero vamos con la pregunta. A finales del año 2000 tenía cierto hábito de ir a conciertos. No de una manera muy regular, tampoco es que hubiera tantos conciertos en lo estrictamente heavy (o no era consciente de ello). En los años siguientes me decepcioné un poco con todo el asunto y dejé de moverme tanto. Digamos que he tenido algunos escarceos con la fotografía. Las primeras fotos que hice de un concierto, fueron en el concierto que hizo Avalanch en la Tizón en abril de 1999 (Gijón) en la presentación de su disco “Llanto De Un Héroe”. No fueron unas fotos al uso: apuntar y tirar de flash. Al revelarlas no quedaron tan mal. Supongo que esa cámara tuvo un mal final, porque no volví a utilizarla.

Mi primera cámara digital la compré en 2004 con mi primer sueldo. No era ninguna maravilla, pero algún concierto registré. Tendría que esperar a 2017, cuando fue la primera edición del Morgana Fest cuando compré una Canon 1300D de lo más básico animado por el bueno de Fredy Torres. Ahí empezó todo. Con perspectiva, lo podría llamar mi crisis de los cuarenta. Empecé a ir regularmente a conciertos. Tirando en automático era muy feliz, pero me procuraron unos años sin avances. De aquella, no tenía ni Facebook. Es más, la cuenta que utilizo ahora, es heredada de cuando mi mujer sacó su libro Olimpo del Metal. Origen, evolución y discografía del heavy metal en Asturias. 1980-2012, y que empezó a mover en 2014. Llegado el momento la renombre.

Empecé a trastear con las opciones manuales, consiguiendo alguna mejora. Trabajar con raw (con poca pérdida de calidad) era el paso lógico siguiente, y hacerlo con un mejor equipo también. Empecé a trastear con el brillo de las fotos, un poco con el color del propio visualizador de fotos. Y no sería hasta 2020 que empecé a trabajar seriamente con el Photoshop (todos tuvimos mucho tiempo). Nunca fui ordenado y soy incapaz de optimizar el uso de Lightroom. Es el momento en que empiezas a ver las costuras a la cámara y sabe qué puedes hacer con la luz que te ofrecen las salas. Recorrer salas a oscuras luego te ayuda a conseguir fotos más agradecidas en festivales y espacios más luminosos.

En 2019 empecé a trabajar en Diario de un Metalhead (Larry me hizo una oferta que no podía rechazar). Al principio quería salvar el metal, y las cosas me afectaban más. Era mucho más ingenuo que ahora. Ahora es evidente que no se puede salvar a todo el mundo; así que llega un momento en que uno debe escoger sus batallas; aparte de la agenda de cada uno. Ningún concierto es una pérdida de tiempo, es una excusa para avanzar. Y donde no llegue mi agenda estáis vosotros.

Ahora soy muy pesado con las redes sociales. Subo fotos sin parar, pero me obliga a trabajar editando fotos, la única manera de ver los defectos a gran tamaño. El feedback en las redes me ayuda a saber qué fotos tienen un poco más de repercusión. No ayuda mucho a mi “imagen” las famosas foto baños. Lo reconozco. Me divierte hacer ese tipo de fotos. Cuando deje de divertirme, en general, me quedaré en casa. Además, para mí forman parte del contexto, y tienen tanto valor como las que podría hacer de un escenario.

Edu: ¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentas al fotografiar conciertos, quitando los guardias de seguridad, y cómo los superas?

Jorge: Los fotógrafos buscan luz (el mayor desafío junto con el humo) y momentos únicos. ¿Otros desafíos? No llevarte a nadie por delante. Procuro ser educado en un foso, y mirar a los lados antes de moverme. Si todos se agrupan en el mismo extremo de un escenario, además de incómodo, es que están haciendo la misma foto. El público nunca es un desafío, por muy animado que esté un concierto. Nosotros somos el obstáculo que está en primera línea. ¿Guardias de seguridad? Si un concierto tiene alguna particularidad, se acuerda antes de un concierto. Son reglas sencillas.

Edu: ¿Hay algún concierto o artista en particular que haya dejado una marca en vuestro trabajo?

Jorge: Entre mis grandes influencias (suena demasiado pomposo) está Txen Yang y Maya C. Cañestro, unos todoterrenos de la fotografía. Saben exprimir la luz de cualquier sala sin perder un detalle. Ellos me dieron muy buenos consejos para avanzar. Incluso me han tenido que corregir sobre la marcha en algún concierto alguna barbaridad (agarrar un flash tapándolo mientras enfocaba o verme trastear con el visor de la cámara hasta quedarme con él en la mano). Luego está Iñigo Malvido, que sabe retratar como nadie las inclemencias de una sala o el devenir de un festival buscando el cuerpo a cuerpo con el público para conseguir la mejor foto. Y, por supuesto, Sergio Blanco, que apenas retoca sus fotos y sabe deificar cuando inmortaliza a los artistas. Puedes apreciar la grandeza en un gesto. También me gusta mirar perfiles de otros fotógrafos en redes sociales que han compartido noche conmigo en primera línea. Me gusta ver cómo afrontan lo mismos problemas que yo en salas oscuras o estudiar los planos por los que han optado. Si, hago espionaje industrial a José Ángel.

Edu: Finalmente. ¿Qué consejo daríais a aquellos que quisieran empezar a llevarse recuerdos en foto de los conciertos?

Jorge: No sé hasta qué punto son permisivas las salas, ahora, con las cámaras de gente no acreditada. Yo en su momento, nunca tuve un problema. No habría podido ni empezar. En cualquier marca un objetivo fijo de 50mm es lo más económico e interesante para empezar. Tirar siempre fotos en formato raw. Aunque no sepas trabajar correctamente con ellas, llegará un momento en que puedas hacerlo. Siempre es divertido editar fotos antiguas con un mínimo de calidad y que en aquel momento no había sabido ni por dónde empezar. Evitar flash en lo posible.

Edu: Gracias por compartir tu experiencia y conocimiento.

Jorge: Gracias Eduardo.