Once años después Tim «Ripper» Owens regresará el sábado 4 de octubre a la Sala Acapulco gijonesa. Un periplo en el que el genial vocalista ha sumado a su impresionante currículum (Judas Priest, Iced Earth, Malmsteen, Beyond Fear) el proyecto KK’s Priest junto al guitarrista K.K. Downing.
El de Ohio compartirá tablas con los inagotables hard rockeros ovetenses Baja California, que llegan lanzados tras compartir escenario con los suecos Europe en Oviedo hace unos días, a tenor de sus últimas actuaciones en vivo despachará un set donde primarán temas de Judas Priest, su mentada anteriormente última etapa y alguna sorpresa.
Doble cita con una de las bandas más longevas y legendarias de nuestra escena metalera y que por ley de vida, encara su recta final tras 56 años en activo. No se sabe nada de su futuro, viendo estos dos conciertos da la sensación que todavía quedan JudasPriest para algo más, pero la edad de algunos de ellos invita a pensar que poco nos queda por disfrutar de los sacerdotes de Birmingham. De ahí el desplazamiento el miércoles 25 de junio a Viveiro dentro del Resurrection Fest, y el lunes 30 al Miribilla Arena de Bilbao, donde actuaron junto a Phil Campbell & The Bastard Sons, que cumplieron con su papel manteniendo vivo el espíritu de Lemmy con “Born To Raise Hell” y “Ace Of Spades” entre otras.
Pero lo importante era lo importante, si. Había más alicientes aún para ver a las huestes de un grandísimo Rob Halford, 35 años del legendario disco “Painkiller”, casi nada. Y así empiezan, “All Guns Blazing” y “Hell Patrol” para disfrute de los que consideramos este disco como obra culmen en su carrera. El setlist en ambos shows fue exactamente el mismo y en mismo orden, y si mañana tuviera otra oportunidad de verlo exactamente igual, lo vería sin dudarlo. Porque Halford y compañía están en un gran estado de forma, con un Richie Faulkner protagonista y parte muy importante de que Judas estén todavía en activo. A eso le añades temas emblemáticos como “You’ve Got Another Thing Comin’” o una acelerada “Freewheel Burning”, apoyada por unas imágenes llamativas tras la pantalla de fondo, hacen vibrar a sus fieles. Fieles que en el Resu estaban en inferioridad numérica, se notó en la frialdad del ambiente en contraste con el concierto de Bilbao que pese a ser mucho menos numeroso en asistencia, si hubo ese calor y feeling entre público y banda.
Llamativo que el quinto corte del repertorio sea “Breaking The Law”, solía ser un tema casi siempre de final de show, pero ahí está, ahí te lo espetan y como no, ahí lo disfrutamos. Resaltando que en Viveiro quizás haya sido el momento más eufórico del concierto por parte de los asistentes, con pogo incluido. Que sea uno de los hits repetitivos dentro de la radio de nuestra conferencia de “priest” españoles quizás ayuda algo.
Vuelta al emblemático “Painkiller”, ahora turno de “A Touch Of Evil” y “Night Crawler” y vuelvo a destacar la figura de Faulkner, ejecutando unos solos precisos, fiel a las notas originales y acompañado de un cada vez más protagonista Andy Sneap. Uno de los mayores aciertos de Tipton y Halford, ya que ambos guitarristas mantienen viva la llama de los Judas tanto en directo como en estudio. Recordad, que Sneap es a su vez productor de la banda en los dos últimos discos. Concretamente de estos últimos trabajos, en esta gira rescatan de su más reciente “Invincible Shield”, “Gates Of Hell” con un Richie Faulkner brillante y “The Serpent And The King” donde Ian Hill parece sobresalir dentro de su papel secundario pero imprescindible en la historia de los británicos. Quizás sea también culpa del sonido, que fue casi perfecto en el Resu donde por momentos el bajo sonaba potente y no tanto en el Miribilla donde pasó más desapercibido. Y última bala de este disco, la emotiva “Giants In The Sky” que sirvió de homenaje a los caídos, de fondo se podían ver a Dio, Lemmy, Eddie Van Halen, Freddie Mercury, Chris Cornell o Jill Janus de The Huntress, entre otros y que terminó con gran ovación en ambos lugares.
Intercalado entre estos temas también sonaron “One Shot At Glory” y “Between The Hammer And The Anvil” para llegar al momento de la homónima de las homónimas, momento de otra pieza clave dentro de los Judas. Scott Travis y ese icónico intro de batería que da inicio a unos de los temazos de la historia del heavy metal, “Painkiller”. Y aquí, la respuesta del publico en la capital vizcaína fue de autentica locura, la gente se desgañitó junto a un Halford que estuvo a la altura, si, repito, estuvo a la altura, con casi 74 castañas encima, algunos con bastantes menos años no pueden decir lo mismo, así que un diez para el Metal God por excelencia.
Pequeño parón para el bis que arrancó ni más ni menos con “Electric Eye” y otra vez que temblaron los cimientos del Mirabilla ante tan majestuosa obra y ante un final de concierto, donde ya sabemos que Halford va a sacar la Harley a pasear esté en Viveiro o en Bilbao y deleitarnos con “Hell Bent For Leather”, y dejar como fin de fiesta otro hit facilón como “Living After Midnight” que todos nos sabemos y todos la cantamos.
Despedida rápida en el Resu, normal, es un festival y hay que cumplir horarios y despedida más larga, cercana y emotiva, como no, en su propio show, todo dentro de la lógica. Solo esperar que no sea la última vez, que sea mínimo la penúltima, que a Halford le respete la salud y siga con esas ganas, que como bien dijo en ambos conciertos el heavy metal es su vida, es nuestra vida y los Judas Priest una pieza fundamental.
Texto: José Miguel «Lago» Fotos: Resurrection Fest / Jaime García
I. Antes Del Estallido — Los Bastard Sons Abren La Velada:
El pasado lunes 30 de junio, el Bilbao Arena – Miribilla, transpiraba expectación, mezclada con esa clásica incertidumbre de cómo responderá la audiencia a las leyendas del heavy en un día laborable. A pesar de eso, el pabellón presentaba una entrada más que decente, especialmente en pista y gradas bajas. La ingrata tarea de apertura corrió a cargo de Phil Campbell And The Bastard Sons, banda familiar con raíces en la historia más vibrante del rock. PhilCampbell, histórico guitarrista de Motörhead, acompañado por dos de sus hijos y el carismático vocalistaJoel Peters.
Arrancaron con fuerza, combinando temas propios como “We’re The Bastards” o “High Rule” con herencia pura de Motörhead: “Going To Brazil”, “Born To Raise Hell” y dejar un contundente cierre con un “Ace Of Spades” que despertó el ambiente justo a tiempo, logrando una conexión potente a pesar de ser apenas el prólogo de la noche. Fue un show correcto y honesto, en el que demostraron que la chispa heredada sigue viva. El público respondió con entusiasmo, creciendo en ánimo y expectación conforme avanzaba su actuación.
II. El Estallido — Entrada Triunfal De Judas Priest:
Puntuales como un reloj suizo, poco antes de las 20:45 horas emergió el himno de Black Sabbath, “War Pigs” y un parpadeo lumínico desató al instante una atmósfera eléctrica. Con un escenario imponente y bajo luces potentes algo que, según comentarios de los asistentes, no se percibió en el concierto diurno ofrecido hace escasas fechas en el festival belga Graspop. Los Judassupieron sacar el máximo partido a la ocasión .
1. Descarga Sin Compasión:
“All Guns Blazing” abrió fuego, un golpe directo a la mandíbula de cualquier fan. A continuación, el riff imbatible de “Hell Patrol”, reafirmó su esencia ochentera y con “You’ve Got Another Thing Comin’” y “Freewheel Burning”, el recinto finalmente estalló en júbilo.
2. Himnos Coreables:
“Breaking The Law” fue coreada sin respiro, con Halforda la altura del desafío vocal. La garganta del «Metal God«, con 73 años, mostró algún matiz forzado, pero se mantuvo firme y emotiva, reforzada por una banda que suena compacta y llena de energía.
III. Un Viaje Por Dos Décadas De Gloria:
3. Heavy Metal Por Partida Doble:
El show evolucionó hacia cortes de una fuerza épica. “A Touch Of Evil”, esa joya escondida del «Painkiller«, estremeció el pabellón. “Night Crawler” a continuación, sació a los más intensos.
4. Lo Nuevo Encaja Con Lo Clásico:
Tras algunos himnos, llegó el guiño moderno con “Solar Angels”, “Gates Of Hell” y “Giants In The Sky”, cortes del reciente «Invincible Shield« que la banda interpretó con frescura e intensidad, integrándolos con toda naturalidad en el repertorio.
5. Vuelven Los Trallazos:
Con “One Shot At Glory”, “The Serpent And The King” y “Between The Hammer And The Anvil”, el show retomó el camino del metal clásico y potente. Y no faltó la impactante “Painkiller”, un corte imprescindible que no defraudó en directo, dejando la audiencia al borde del delirio.
IV. El Gran Cierre y Bises:
6. El Broche Perfecto:
La intensidad no remitió, mientras Halford agradecía desde el escenario, había sutiles signos de cansancio (vocales y físicos) que la banda supo gestionar con elegancia gracias a la aportación de la sangre nueva que personifican Andy Sneap y Richie Faulkner.
7. Vuelta Triunfal:
Los bises arrancaron con pista pregrabada, “The Hellion”, seguida de tres himnos de puro metal: “Electric Eye”, “Hell Bent For Leather” con Halford luciendo su característica gorra y látigo sobre la no menos representativa motocicleta y el ya indispensable “Living After Midnight”, coreado intensamente hasta el final. Tras más de hora y media, la comunión se cerró con aplausos y ovaciones, envolviendo al público en una combinación de nostalgia y renovación.
V. Impresiones Desde Las Gradas:
Muchos hablaban de uno de los mejores shows del año. Un asistente lo describía como “gigantes en el cielo bilbaíno” por energía, puesta en escena, repertorio equilibrado y un Halford con altibajos pero emotivo. También se destacaba la potencia de los aires renovados, mejor sonido y proyección visual respecto a conciertos anteriores. Se describió como una gran noche que la que se va a hablar durante mucho tiempo. Una experiencia intensa y memorable. Aunque es cierto que hubo alguna voz disparada, Halford tiene la voz en el mejor estado de revista de los últimos años. Si vienen, mañana mismo vuelvo.
VI. Conclusión: Una Misa Heavy De Renovación y Nostalgia:
En Bilbao, Judas Priest no solo cumplió, sino que renovó su leyenda. A pesar de las décadas, se ofreció un espectáculo lleno de pasión, sin recurrir a atajos imposibles. Halford mostró humanidad, y la banda brilló con riffs honrados y emotivos. Phil Campbell And The Bastard Sons abrieron la noche con ganas, entregando momentos memorables junto a su legado Lemmy. Luego Judas Priest combinó clásicos y novedades del «Invincible Shield», logrando un equilibrio que reforzó su vigencia sin traicionar su identidad.
Hubo poco espacio para la sorpresa en el setlist, muchos hubieran deseado algún tema menos conocido, pero la apuesta por un trayecto seguro, acabó coronando una noche sólida, emotiva y enérgica. En resumen, una homilía de heavy metal, una renovación de votos para los fieles, y un legado que sigue iluminando.
La celebración de los 35 años del icónico «Painkiller» de Judas Priest recalará en el Bilbao Arena el próximo lunes 30 de junio. Una fecha exclusiva dentro la la gira «Shield Of Pain» como único concierto en solitario de la banda en nuestros escenarios.
De la mano de Route Resurrection y Get In la leyenda británica con más de 50 años de trayectoria estará acompañada por Phil Campbell And The Bastard Sons, banda liderada por el otrora guitarra de Motörhead y sus hijos. La fecha inmersa en la segunda parte de su gira europea tras el periplo americano ofrecerá novedades en el repertorio como la inclusión de los temas «Solar Angels» , «The Serpent And The King» y «Giants In The Sky» que hace tiempo no formaban parte del setlist como nuevo aliciente para acudir a la cita con los de Birmingham. Entradas aún disponibles a través del siguiente enlace:
Un año más y van tres tocaba acudir a la llamada a filas del festival cartaginés Rock Imperium. Huyendo de la cruel climatología que azota Asturias en los últimos días llegamos a la milenaria Cartago Nova para disfrutar del gran regreso de los Judas Priest liderados por un Rob «Metal God» Halford en un envidiable estado de forma. Auténtico plato fuerte de una jornada en la que se posicionaron en el lado ganador junto a los rejuvenecidos Uriah Heep y unos Extreme, comandados por el infatigable Gary Cherone y el carisma de Nuno Bettencout.
Encargados de inaugurar esta nueva entrega del festival sería el combo sinfónico holandés Blackbriar, que si bien no disfrutaron de una audiencia muy numerosa, algo normal a las tres de la tarde de un miércoles laborable, debutaron en un escenario estatal plenos de energía y ganas de agradar. Con su vocalista Zora Cock como punto focal, descalza y ataviada con un elegante vestido de motivos florales dejaron la sensación de estar algo más que influenciados por sus compatriotas Whitin Temptation. Cumplieron la tarea encomendada llevándose el aplauso de un público aún escaso pero muy por la labor.
En las antípodas de la propuesta sonora de sus predecesores Turmion Kätilöt arribaron a Cartagena para ofrecer un enérgico show que aglutina a partes iguales sonidos electrónicos con estética black metal. Propuesta convergente con tendencias que abanderan bandas como Electric Callboy o Babymetal. La dupla vocal formada por MC Raaka Pee y Shag-U no quejó centímetro de escenario sin recorrer haciendo las delicias de la audiencia más joven.
Superado un problema en el monitor de José Rubio daba inicio el tiempo para Ronnie Romero. Segundo paso para el chileno por el Rock Imperium tras su actuación con Elegant Weapons el pasado año. Centrado en la presentación de su nuevo disco como solista, destiló carisma y volvió a demostrar por que leyendas del rock como Ritchie Blackmore o Michael Schenker han contado con su gran voz en Rainbow y M.S.G. Reveló que el show será editado en un futuro DVD mientras sorprendía a propios y extraños recuperando un tema del álbum debut de The Ferrymen, un pequeño guiño a Whitesnake con un extracto de «Love Ain`t No Stranger» y cerrar su tiempo rindiendo homenaje a su gran influencia, el siempre añorado Ronnie James Dio a través de «Rainbow In The Dark«.
Paso a paso los suecos Eclipse se van colando en festivales de mayor envergadura. Su trayectoria ha sido hasta el momento una clara línea ascendente para la banda liderada por Erik Martensson. Gozaron de buen sonido, en eso no falla el Rock Imperium, mientras un inesperado goteo hacía saltar todas las alarmas ante un posible diluvio que nunca llegó a producirse. Curioso «outfit» de Erik calzado con playeras de distinto color, rojo y negro, en lo que sospechamos un guiño a la portada de su último disco «Megalomanium«.
Los veteranos Uriah Heep ofrecieron un set pleno de intensidad y energía. No se celebra un 50º aniversario todos los días y dejaron patente que hay cuerda para rato. No dosificaron esfuerzos ni ante la presencia por fin de un sol que había pasado la jornada tímidamente escondido tras la bruma marítima que invadía Cartagena. Se encuentran en estado de dulce y se nota, tanto arriba del escenario como en la reacción de una parroquia encantada con el buen hacer de los británicos. Impagable cerrar su tiempo con una «Easy Livin’» en la que se hicieron acompañar por Ronnie Romero y Richie Faulkner compañeros del bajista zurdo Dave Rimmer en Elegant Weapons.
Uno de los grandes atractivos del festival junto al «sacerdote» más famoso del metal eran sin duda Extreme. Los de Boston no se prodigan habitualmente por nuestros escenarios y con nuevo disco en el zurrón la oportunidad ofrecía doble satisfacción. Intercalando hábilmente clásicos y novedades en el set ofrecieron un show a la altura de las expectativas. Si bien la mayor conexión con el público llega con temas como «Decade Dance» o «Monster» también habría tiempo para disfrutar de sus nueva composiciones. Huelga decir que el tramo acústico iniciado con «Hole Hearted» es una apuesta claramente ganadora en su repertorio pero la revisión de un himno como «We Will Rock You» trasladó a muchos a su paso por el estadio de Wembley allá por 1992 para rendir homenaje a la figura de Freddie Mercury. Banda de directo como pocas, con Gary Chenore infatigable recorriendo de punta a punta el escenario y un Nuno Bettercourt defendiendo su origen portugués mientras realiza una masterclass a la guitarra, es de recibo mentar la gran aportación de Pat Badger en coros y la gran pegada de Kevin Figuereido a los parches. La inevitable «To Be With You» con la dupla Cherone / Bettencourt sola sobre las tablas puso patas arriba Cartagena pero cerrar su tiempo con «Get The Funk Out» fue sin duda todo un acierto. Que vuelvan pronto.
Cae la noche en la vetusta Cartago Nova para recibir a Judas Priest. Con una producción más austera que las anteriores paradas de su actual gira estatal, tocaba adaptarse a las características del escenario del festival, la circunstancia no evitó la demostración de poderío y carisma del «metal god» y sus huestes. La más que probable «ayuda» a Rob Halford a través de «delays» y «reverbs» no hace más que refrendar el gran valor del estado vocal del interprete a sus 72 años. Siguen conectados con un público que corea un himno tras otro y disfruta de cada detalle aunque sea esperado. No falta la moto sobre el escenario en «Hell Bent For Leather» o su característico tridente coronando el escenario balanceandose sobre las cabezas de los de Birmingham. Scott Travis nos da la bienvenida, agradece nuestra presencia y se arranca con la intro de «Painkiller» El parque del Batel es un clamor y más cuando la figura de Glenn Tipton aparece en las pantallas de televisión gigantes colocadas en los laterales del escenario. Cada miembro defiende su papel sobradamente, el más activo junto a Halford es un Richie Faulkner plenamente recuperado de sus problemas de salud, para dejar la impresión que a estos Judas les quedan muchos escenarios aún por conquistar.
La propuesta musical más periférica del plantel de bandas en esta primera jornada era la ofrecida por el combo folk metal teutón In Extremo. Nunca defraudan, buenas canciones, actitud y visualmente agradecidos adornados por ropajes de inspiración vikinga y sus clásicas gaitas y zanfonas, instrumentos alejados del metal tradicional. Lograron retener a una importante porción de «metalheads» que en buen número iniciaron la estampida tras la descarga de Judas Priest, pues hay que recordar que nos encontrábamos pasada la media noche de un miércoles para muchos laborable.
Tocaba recoger, recuperar fuerzas y regresar en pocas horas. Cartagena, veni vidi, vici aunque Halford lo describió mucho mejor: Judas, puta madre, Priest.
No había necesidad. Quiero decir. Ni serían la primera ni desde luego la última banda que sale a la carretera sin nuevo material bajo el brazo. A muchos les vale con un alguna chufla de recopilatorio, con un directo extraído de los tiempos de gloria, con alguna reedición chafardera… y listo. Pero no. Halford y los suyos, repiten la fórmula del interesante “Firepower” y vuelven seis años más tarde con un álbum que servidor entiende como sucesor natural de aquél. Comparte de hecho los mismos créditos: la dupla Tom Allon y Andy Sneap en producción y Mark Wilkinson en artwork. Cambia eso sí el sello que edita el trabajo, pasando de Columbia a Sony, que puso este “Invincible Shield” en el mercado allá por el ocho de marzo en una auténtica miríada de ediciones en digital, casete, cd, vinilo…
“Panic Attack” ataca, valga la redundancia, muchos de los rudimentos sobre los que Judas Priest han construido su medio siglo en el negocio de la música: riffs con nervio, las clásicas voces dobladas de Halford y estribillos sencillos pero con gancho. Lo que me agrada, además de la equilibrada mezcla de Allom y Sneap, es esa pequeña bola extra que el corte entrega como epílogo. Tan enérgica como sugerente en una primera escucha y de lo más satisfactoria siempre que vuelvo a darle al play.
Siguen con “The Serpent And The King” y una idea empieza a rondar mi mente: Richie Faulkner, quien asumo ha grabado todas las guitarras del álbum, está más inspirado que nunca. Al nivel del anterior “Firepower” y, desde luego y por extraño que parezca, por encima de su desempeño con Elegant Weapons. Tiempo tendrá esa otra banda de desarrollar sus propios méritos. Mientras tanto aquí está Ricardo trazando uno de mis riffs favoritos de “Invincible Shield” bajo un Halford agudísimo en estrofas y más controlado en los lacónicos estribillos. Nunca sabe uno cuanto hay de magia en el estudio y cuanto de realidad en esas voces casi imposibles del vocalista de Birmingham pero desde luego recuerda al de sus mejores años, que para ser setenta y tres los que cumplirá en agosto no está pero que nada mal.
La intro que traman entre Faulkner y Travis para el tema título “Invincible Shield” puede ser fácilmente la más llamativa desde “Redeemer Of Souls” juntara a ambos músicos hace ahora diez años. Es un corte en la más pura tradición del sacerdote, con ecos muy palpables del “Painkiller” (esos build-up hacia estribillos) y grandes detalles de Faulkner aquí y allá. Deriva de ella además una cierta épica que me recuerda a uno de los cortes más importantes del anterior álbum (“Traitors Gate”) y la certeza de que estamos ante unos Judas Priest, vejez mediante, en su mejor versión. Da nombre al disco no sin motivos.
En una clave mucho más rota y desgastada, “Devil In Disguise” me recuerda mucho al OzzyOsbourne en solitario en un modo y formas muy parecidos a aquella “March Of The Damned” del digno pero irregular “Redeemer Of Souls”. Halford entrega unos tonos más amables aquí, con los que parece estar mucho más cómodo y todo carbura para trazar una de las ofertas más vacilonas, también pegadizas, de este decimonoveno trabajo (si mis cuentas son exactas). Sensacional Faulkner en el tramo final.
Pero qué duda cabe que “Gates Of Hell” se asemeja más a los vértices sobre los que ha fluctuado la carrera de esta banda. En particular desde comienzos de los ochenta hasta ahora. Las melodías que adornan su arranque tienen un feeling innegable. Me agrada sobremanera la forma en que han construido estas estrofas y el riff, juguetón y con una base en realidad muy rockera, con Halford en tonos medios que confluirán en otra ración de estribillos directos y pegadizos. Si he de poner un pero, quizá el acelerón final merecía algo más de desarrollo, pienso en aquella bola extra del primer tema del disco, pero supongo que bien está lo que bien acaba.
“Crown Of Horns” es, en opinión del abajo firmante, uno de los grandes hallazgos de este flamante nuevo álbum. Y lo es desde una simpleza gramática que no hace otra cosa que magnificar las estupendas líneas de voz que Halford, en su clave más emotiva, ha deslizado aquí. Arrimaba el ascua a su sardina Michael Sweet (Stryper) cuando alababa el hecho de que Rob Halford escribiera “una canción sobre Jesucristo”, pero como ya se encargó de comentar el propio Ian Hill*, ellos están muy por encima de eso. De hecho creo que la letra es lo suficientemente abierta como para que cada quien le otorgue el significado que mejor le convenga. Estupendo solo de Faulkner y un epílogo donde queda el mal sabor de boca de este epílogo en fade out. Temazo en cualquier caso.
“As God Is My Witness”, por contra, nos devuelve a Judas Priest en la clave más poderosa que una gente que lleva cincuenta años en esto puede ofrecer. Y aunque hay ecos muy marcados del “Painkiller”, especialmente en estrofas, si hay un corte que me viene siempre al subconsciente es “Hellrider” del notable “Angel Of Retribution” que traía de vuelta a Halford allá por dos mil cinco. El Travis más vibrante de todo el disco no da descanso desde el doble bombo y todo confluye en un tronco central que parece echar aún más gasolina al fuego. La forma en que las líneas de guitarra y voz juegan a encontrarse sumado al duelo solista que irrumpe a continuación, suponen verdadero oxígeno para los fans más irredentos del quinteto. Estupenda.
“Trial By Fire” reduce ese mayor nervio, qué ya tenemos una edad, y acomete un metal más a medio gas, en gran medida deudor de los mejores momentos del anterior “Firepower” y con Halford de nuevo en esos tonos medios llenos de color, santo y seña de esta etapa postrera (no quisiera decir final) de su carrera. A lomos de esa lírica oscura, con el narrador regodeándose en sus propios errores, surge un corte desde luego no principal dentro del tracklist pero en cierto modo eficaz.
Y eso que “Escape From Reality” aun hace por amplificar esa vena pesada y arrastrada. Que sin llegar a anteriores devaneos con el doom metal (“Death” del “Nostradamus” sin ir más lejos) descubre a Judas Priest en su clave más agria pesada, construyendo un llamativo equilibrio entre sus estrofas cada vez más alucinadas, pequeños efectos de voz mediante, y lo más nervudo de sus estribillos. Subyacen aquí pequeños guiños que, quiero entender, aluden directamente a la etapa primigenia de la banda pero es solo una pequeña percepción. Siendo como son una banda que se ha preocupado no pocas veces por evolucionar casi a cada disco, sin por ello perder su raíz más heavy en el proceso. Con mucho la más diferente de las once.
Y eso a pesar de que “Sons Of Thunder” llega a lindar casi con el power metal más básico. De hecho en una primera escucha creí estar oyendo estribillos dignos de los suecos Hammerfall. Es una composición cuanto menos peculiar. Y breve, a un par de segundos de los tres minutos, que a buen seguro recompensa a quienes afirman que sus temas se han vuelto demasiados discursivos desde dos mil catorce para acá.
“Giants In The Sky”, bonus al margen, cierra el decimonoveno trabajo de los británicos engarzando con esa mayor pesadez que manifiesta el tramo final del álbum. Con ecos del Zakk Wylde más sucio y Halford trazando una línea de voz poco menos que correcta. Si algo me agrada de este cierre es ese tronco central más calmo, guitarra acústica mediante, coronado por la línea de voz más amable de todo el trabajo, y la manera en que la composición se eleva en el tramo final, amén del casi desgarrado grito con el que el veterano vocalista echa el cierre. Auténticos pelos de punta cada vez.
En septiembre del presente año se cumple medio siglo de la edición de “Rocka Rolla” y parece mentira que tengamos a Judas Priest aún a este nivel. Enraizando con lo mejor de su obra inmediatamente anterior, guiñando a buenos y viejos amigos en el proceso y entregando un disco por momentos casi definitorio de toda una carrera. Presumiblemente el último, aunque con Rob y compañía uno nunca sabe. Llevan ahí desde antes de que servidor viniera a este mundo y, por momentos, da la sensación de que nos van sobrevivir a todos. Como es evidente, no será el caso. Disfrutemos de ellos pues mientras se pueda.
«Invincible Shield« el que será 19º álbum de estudio de Judas Priest y que verá la luz el 8 de marzo del próximo 2024 desvela su segundo adelanto bajo el título «Trial By Fire«.
El nuevo disco, primer lanzamiento de la banda en 6 años, llega tras las celebraciones por el 50ª aniversario de la formación británica y constará de 11 canciones, 3 más en la versión deluxe y verá la luz en formato digital, CD, vinilo y cassette.
La tercera edición del festival Rock Imperium que tendrá lugar en Cartagena los días 19, 20, 21 y 22 de junio de 2024 desvela una nueva batería de confirmaciones entre las que destacaJudas Priest como cabeza de cartel.
La leyenda británica encabeza una lista en la que destacan bandas internacionales como los norteamericanos Extreme, el virtuoso guitarrista Yngwie Malmsteen, la reina del metal Doro reviviendo la historia de Warlock, los veteranos Uriah Heep o la voz del rock Glenn Hughes reviviendo clásicos de su etapa en Deep Purple. No acaba aquí la espectacular batería batería de nombres, los sonidos progresivos siguen teniendo una cuota importante en el festival gracias al combo polaco Riverside o la reunión de la banda neerlandesa Textures. Metal sinfónico, hard rock, doom, stoner y thrash metal estarán presentes gracias a bandas de referencia como Xandria, The Darkness celebrando el 20º aniversario de «Permission To Land«, el omnipresente Ronnie Romero con su proyecto en solitario, Kadavar o Tankard sin olvidar agrupaciones de nuevo cuño destinadas a destacar como The Last Internationale, Phantom Excaliver flamantes vencedores de la Wacken Metal Battle, la banda femenina Lovebites, los black góticos italianos Shores Of Null, The Raven Age banda invitada en la última gira de Iron Maiden o los alternativos neerlandesesBlackbriar. La escena estatal continúa creciendo con la presencias de Tete Novoa presentando «Historias Que Cantar» su nuevo álbum como solista, los barceloneses Astray Valley, los thrashers de culto Holycide, la formación melódica local Hard Love, los paladines del metal más clásico Invicti y desde la propia Cartagena los góticosArchetype Of Disorder y los debutantes Lonely Fire. Un festival que va tomando una forma envidiable con varios conciertos exclusivos y que a falta de más cabezas de cartel promete volver a llenar Cartago Nova del mejor ambiente metalero. Entradas disponibles a través del siguiente enlace: