Y de las cenizas, renacer. Beka Bioskes al micro y Álex Ménez en guitarras (anteriormente en Eternal Psycho), alumbraban a Kubika allá por 2024. Con ellos están Berni al bajo y Gonzalo en baterías. “Disorders”, que así se llama esta primera obra, fue grabado en Metropol Studios y MadRubik Studios con producción del propio Ménez. Las pistas resultantes de aquellas grabaciones fueron posteriormente mezcladas y masterizadas por Alex Cappa (Astray Valley, Vita Imana, Bloodhunter…), culminando en un álbum puesto en circulación por la gente de Art Gates Records.

“Blue Smile” carga con una introducción de corte industrial que bien podría rimar con aquellos Eternal Psycho precedentes. Lo bueno es como reconduce hacia un metal alternativo vibrante primero y pesado después. Mucho groove mientras Beka Bioskes juega entre el registro encolerizado de las estrofas y el más limpio de estribillos. Entre medias surgen riffs diversos, una base rítmica bien empastada y cierta sensación de urgencia. El puente me agrada, las voces limpias que se suceden y los buenos detalles que deja la producción de Ménez. Es precisamente él quien se destapa después con un buen solo de guitarra. Uno de esos que uno no acostumbra a oír en según que bandas de metal alternativo como esta. El cierre trae voces realmente rabiosas, abrochando lo que pienso es un muy buen arranque.
Del mismo modo me agrada “Fight Or Flight” por cómo amalgama ese prólogo tan rotundo y pesado con unos estribillos muy vivarachos, con Beka Bioskes en tonos bastante altos. Es otra construcción de una diversidad casi apabullante, signo inequívoco de lo mucho que la banda ha pensado y repensado estas canciones. Como soporte a esas idas y venidas, Gonzalo ha trazado una consistente línea de batería. Firme en los contornos más veloces y muy medida en los más pesados. Funciona el solo de Álex Ménez. El puente, tranquilo pero con una inspirada Bioskes, puede que irrite a quienes busquen algo más de picante. Con eso y con todo otro pildorazo de metal del todo heterogéneo. Híbrido, rodeado de buenos detalles desde el apartado técnico y donde, si acaso, solo echo en falta un bajo con más presencia allí donde las revoluciones se van hasta la zona roja.
«Personality Disorder” arranca sobre un riff de los que entran a la primera. Quizá en ese sentido uno de los más redondos de todo el álbum. Luego ellos acometen unas estrofas tranquilas, con un punto onírico incluso, y por ahí se irá colando la cara más melancólica de la banda. Sensacional labor de la base rítmica al completo, ahora sí, tanto en esas partes más limpias como en las más rugosas que atacan después. No es el corte más agrio pero sí que puede ser la Beka Bioskes más indómita. Aunque ni mucho menos sea novedad, desde luego resulta digno de mención (y alabanza) el modo en que la frontwoman alterna entre registros. El solo de Ménez, bien acomodado sobre un metal con cierto tono atmosférico, pasa por ser uno de mis favoritos de este debut.
Será solo cosa mía, pero el prólogo de “To The Void” tiene un nosequé que me suele recordar a aquella “The Dark Eternal Night” de Dream Theater. No es que Kubika se calcen el hábito progresivo aquí, pero no deja de ser un corte de una personalidad muy marcada dentro del álbum. Beka está cantando altísimo en estos estribillos, estirando su registro más limpio hasta sus últimas consecuencias. El trazo ofrece ahora una construcción más clásica, más elemental, con el solo apostado en el corazón mismo de la composición. No diré que me desagrada pero sí puede ser la que menos poso me ha dejado de las ocho.
“Breathless”, composición más estirada del debut, vuelve a apostar por confrontar estrofas descosidas a estribillos limpios, con Beka Bioskes multiplicándose en voces. En esas partes más limpias vuelve a colarse aquél aire más melancólico de “Personality Disorder”, confrontado ahora a riffs gruesos y baterías acompasadas. De los ocho cortes puede ser este el que más brilla en cuanto a pura ejecución se refiere. En especial un Álex Ménez inspiradísimo en todo momento. Sus riffs primero, su solo después, brillan y enganchan. También el bajo de un Berni ahora más presente en la mezcla. Todo suma para que esta quinta entrega nos deje, en efecto, sin aliento. De lo más redondo y eficaz de todo el disco.
La más pequeña “Outbreak” viene para destapar a los Kubika más furiosos. Ruge Bioskes en el prólogo al tiempo que vuela Gonzalo tras baterías. Hay transiciones hábiles entre esas partes más furibundas y el groove tan acentuado de los estribillos. Un groove que pondrá a prueba el cuello de quienes se adentren en el peculiar metal alternativo del combo madrileño. Composición algo más breve que, no obstante, reserva un pequeño espacio para el solo de Ménez primero, para el retorcido epílogo después. Y aunque no puedo decir que me desagrade, sí siento que lo escueto de su duración no permite que alguna de sus ideas lleguen a desarrollarse por completo. Con eso y con todo, una buena muestra de hasta donde pueden llegar en términos de rabia e intensidad.
A la larga, el que Ménez traza durante el prólogo (y distintas secciones) de “Dark Passenger” puede ser otro de mis riffs favoritos de todo el redondo. Hay algo además en estas estrofas (ahora en limpio) de Beka Bioskes que me llama poderosamente la atención. También el toque más melodeath de los estribillos. Un corte que, obedeciendo a su título, ofrece una cara más oscura de estos Kubika. Siempre sin abandonar su característica forma de construir los temas, nunca exentos de técnica ni tampoco de pegada. Esa cara más técnica alumbra aquí una no poco hábil sección solista. Divida en dos partes, una más extraña y atemperada primero, otra más clásica y vibrante después, me resulta la más llamativa y una de las mejor construidas de de este “Disorders”. Y por amplio margen.
El cierre corresponde a esta “Dementia”, donde Gonzalo está trazando una línea de batería que ha llamado mi atención en cada re escucha. La receta es la habitual. Pero siento que Beka Bioskes está muy inspirada tras el micro. Los riffs de Ménez me funcionan. Y si bien quizá eche en falta una producción algo más ambiciosa, cuesta poco y menos esfuerzo dejarse llevar por estos estribillos limpios y las buenas melodías de guitarra en que se apoyan. El solo, colocado ahora en el mismo corazón del corte, precede a un llamativo juego entre registros de Bioskes. Todo cierra con un pequeño guiño electrónico que viene a rimar, en lejanía, con el propio arranque de este debut. Una última entrega con la que conecto en gran medida.
Me resulta un debut dignísimo. Trabajado desde los planos compositivo y ejecutivo, todo brilla de forma coherente y homogénea, aún cuando casi se podría decir que cada una de las ocho entregas va disponiendo su propia personalidad a lo largo del disco. Hay trazos más directos y otros más retorcidos, pero siempre (o en gran medida) sobre riffs hábiles y una contundente, a la par que diversa base rítmica. Beka Bioskes y aunque no sea novedad, se mueve en mil y un registros. Grita y brama con la misma intensidad con la que arrulla y acompaña, algo que no sorprenderá a quien ya conociera a la frontwoman tras su periplo con Eternal Psycho. Kubika tienen las cosas muy claras. ¿Las tienes tú?
Texto: David Naves