Fruto de la asociación entre la productora audiovisual Marginaris, Kinkis Gruñones y ZL Audio nace el cortometraje «Apocalipsis«. Con apenas media hora de duración lo que originalmente era una nueva canción y videoclip de los langreanos Kinkis Gruñones se estrenará a partir de las 20 horas del viernes 21 de noviembre en el Cine Felgueroso de Sama de Langreo con acceso libre hasta completar aforo.
Grabado en localizaciones de Langreo, Mieres, Avilés y Siero, «Apocalipsis» es un documento gráfico de ciencia ficción, a partir de una canción de Kinkis Gruñones y versa sobre las relaciones y reacciones de las personas ante una catástrofe como el fin del mundo. Una historia de jerarquía sin gobierno, supervivencia y degeneración humana. Con más de 100 participantes entre actores y equipo de producción, el cortometraje cuenta con caras muy reconocidas de la escena musical astur, caballos, motos, acción, rocanrol y sobre todo mucho humor. La canción homónima se grabó en ZLAudio por Zeros Gutiérrez y cuenta con mezcla a cargo de Dani Sevillano.
Repaso grafico a las actuaciones de Karolina Reaper, Mamones y A3 Live! en Sama de Langreo el viernes 25 de julio, día de Santiago Apóstol, patrón de la localidad.
Regreso a los escenarios para World Of Decay tras su paso por el Decadent Metal Fest (crónica) allá por el mes de febrero. La cita tendrá lugar a partir de las 20 horas del próximo sábado 19 de julio en Sama de Langreo con motivo del 30º aniversario de la Cervecería La Industria.
Un concierto gratuito a pie de calle que contará con la participación de los locales Dr. Nekro, actualmente inmersos en la confección de su segundo trabajo de estudio.
La apertura iba a recaer en los chicos de Sound Of Silence y, por una vez, di gracias a los retrasos (en el reloj, el otro lo llevo de serie) que me permitieron llegar justo a tiempo para “Tensa Calma”. Este arranque ya deja claro que ni el entorno ni lo diverso del paisanaje iba a hacer mella alguna en su habitual sonido. La banda, que venía de proclamarse vencedora en la semifinal de la W.O.A. Metal Battle Spain celebrada en Corvera, se desfogó como acostumbra. Muy buen sonido, aún en el pequeño escenario Roces, y los habituales chascarrillos de Nefta: “se acabó la hora de la siesta”. Igualmente rotunda, “Nunca Seré Feliz” deja ver sin embargo a un siempre risueño Viti Redondo al bajo. Pero quizá fue “Felices Bajo Tierra” mi favorita de esta parte inicial del set. La incansable pegada de Jorge Rodríguez (Aneuma, Escuela De Odio) tras los parches, Nefta animándonos a apreciar el solo de Rubo o pidiendo que respondiéramos a sus “¡Eh!” mientras echaba en cara a los del fondo que no se sumaran: “me faltan los de atrás, me faltan subgraves”.
Puede parecer que insisto mucho en las anécdotas de Nefta pero ello no va en detrimento del nivel que despliega la actual formación. Al contrario. Sea cual sea el escenario y las circunstancias que les rodean, parece que esta gente siempre cumple. Máxime cuando se atreven a tirar de nostalgia y recuperan (si no me equivoco) “Sacrificio De Una Vida Atormentada” de aquél álbum de 2009 “El Funeral De Las 10 Almas”. El doble bombo de Jorge Rodríguez volvía a marcar el camino y lo cierto es que la gente se implicó de lo lindo aquí. Llegó entonces el turno para una de mis favoritas (no me escondo) como es “Océano De Traición”, que vio como Rubo acometía de rodillas el primer puente y se destapaba con un solo, a puro tapping, más adelante. La sensación que fue quedando es la de que venían con los deberes bien hechos.
No quiso Nefta olvidarse de los debidos agradecimientos. Y, de paso, coger un poco de aliento. Que si queríamos “otro poco de heavy metal”, preguntó, para después acometer las primeras estrofas de “Un Nuevo Ano… checer” (sic) en tonos agudísimos para sorpresa nuestra y disfrute de un Viti Redondo que se deshacía en carcajadas a su lado. El caso es que, juegos con el registro de Nefta al margen, Nague y Rubo brillan aquí. Primero doblándose con habilidad y después siendo Rubo quien deje otro estupendo solo de guitarra. En “Viendo Al Cielo Llorar”, que bien podría ser un resumen de las dos jornadas vividas en La Felguera, su cara más melódica empastó con la más rotunda y grave. Hubo una llamada al circle pit. “Esas melenas al viento, esas tachuelas en el corazón” exclamaba de nuevo irónico Nefta. Los tres hachas de la banda se reunieron en curioso círculo (¿o triángulo?) aquí y el inquieto vocalista no perdió la ocasión de volver a pasar entre las piernas de Redondo ni tampoco de bajar a mezclarse con la gente.
“Densa Niebla” puso fin al tormento de los herejes, también llamados vecinos y casuals, que con o contra su voluntad vieron cómo el ciclón asturiano de nuevo hizo honor a su leyenda. Dice mucho de ellos, además, que dejaran para este cierre un corte de arranque tan violento e inmisericorde como este, lo que permitió a Jorge Rodríguez dar otra lección de pegada y en especial de resistencia. Sensacionales.
Los Bárcenas, qué duda cabe, son un animal bien diferente a Sound of Silence. Banda de versiones que, bajo el paraguas del punk más americano (con matices), hace las delicias de cualquier fan del género. A priori no pensé que me engancharía a su propuesta. Pero cuando de pronto disparan el “Ecuador” de Sash! (el latazo que diste aquél año, niño, ni olvido ni perdón) uno de pronto entiende que se viene tremenda fiesta. Héctor García, voz del combo, le agradecería a Nefta el haberles dejado la “Tarima Of Silence”. Chascarrillo que repetiría unas cuantas veces a lo largo del show. Como el de llamar al festival de distintas maneras (“fican, ficas, ficaa…”). Jugando con el inglés, a mí se me ocurría “Fican’t”.
Pero volviendo a lo estrictamente musical, Nacho Martínez, que fuera integrante de Maverick, rompió una de las cuerdas de su guitarra muy al comienzo del set. Ante la tesitura, la banda optó por tirar para adelante con una sola guitarra. A fuerza de ser sinceros, reconozco que algunas de sus versiones me eran completamente ajenas. Pero cuando Nacho soluciona el percance con la cuerda e irrumpen clásicos como “Should I Stay or Should I Go” (The Clash), el cerebro hace clic y me cuesta nada y menos subirme al carro. “Os juro por dios que no ensayamos nunca. Pero pa’ esti nos juntamos… y salió mal” ironizaba entonces Héctor García. “Ahora va una pa’ Donald Trump”, que no fue otra que “American Idiot” de Green Day. Con mucho una de las mejor recibidas. El vocalista le dedicaría entonces “She”, también del trío de Rodeo, a Rebe (si mis notas no me engañan) porque “hace un año empezó algo muy bonito” .
Que si habíamos jugado al Fifa 98, preguntó entonces García. Y acometió “Song 2”, aquella broma que Damon Albarn compuso en apenas quince minutos a modo de mofa del movimiento grunge y que, casualmente, acabaría convertida en uno de sus mayores hitazos. Lo que es este negocio, chico, no te lo acabas nunca de creer. Para “God Save The Queen” hubo incluso un espontáneo muy Kinki. También mucha fiesta, que iría a más toda vez Los Bárcenas disparan una curiosa versión del “The Kids Aren’t Alright” de Offspring y proceden a interpretarla después con Héctor perdido entre la gente. Aún con todas las reservas que a uno le puedan producir las bandas tributo, o las bandas de versiones como es el caso, tremendo fiestón el que montaron.
Como quiera que tenía muy recientes a los chicos de Söax, tocó hacer su poco de turisteo y socialización por las calles de La Felguera. El rock and roll también es esto, aunque sea de vez en cuando. A nuestro regreso al recinto lo primero que llama mi atención es ver a Iris deIndocentes al comando de la batería. Con una tablet donde (deduzco) podía leer las distintas partituras, soportó el peso de la banda con la seguridad que dan los buenos músicos. Y ella lo es, desde luego. Para cuando nos cobijamos bajo la amplia carpa del Escenariu Revibeer, Adrián Muñiz enfrentaba “Béla Tar” con su habitual efusividad en lo gestual. Aquí dejaban patente su cara más alternativa, cerrada por el propio vocalista a puro desgarro. Al igual que aquella noche en la Telva, no faltó el recuerdo a The Beatles (“Come Together”) ni tampoco una de sus composiciones más recientes como es “Agradecidos”. Estupendos detalles de Juan Bertrand a la guitarra aquí.
En honor a la verdad hay que decir que los parroquianos del festival siguieron las evoluciones de Söax con cierta distancia. Lo que no quita para que servidor disfrutase con esa cara más socarrona, también más reivindicativa (a su manera) de “Gasolina”, con el alma mater del proyecto Ramón Prada alternando bajo y teclas. Volverían de nuevo a jugar con lo tonal y ofrecer una cara más seria gracias a la revisión de “Frente A Frente”, composición original de Manuel Alejandro. Un fino y acomodado solo de Bertrand adornó una parte final en la que Muñiz, inalámbrico mediante, bajó a mezclarse con la gente. Aún tuvieron tiempo de entregar algún corte de nuevo cuño, agradecer a Iris Martínez el haberles salvado el bolo, reinventar “Bubbles” de Biffy Clyro con Muñiz de nuevo abajo o cerrar con la siempre eficaz “Cuento”. Pocas sorpresas más allá del reemplazo en baterías. Como dije al comienzo los tenía muy recientes, pero me agradaron igualmente.
Para Onza, claro, la expectación era máxima. Mucha gente, en su gran mayoría muy joven se arrimó al Escenario Revibeer presta a disfrutar de Pepo Martínez y su nueva banda. En honor a la verdad hay que decir que el suyo no es el tipo de música que acostumbro a escuchar. También que en este segundo encuentro con ellos, siendo el primero aquél en tierras corveranas (crónica) parecí entender mejor su propuesta.
La gente llevó en volandas al quinteto desde el minuto uno, algo a lo que ayudó el fantástico sonido del que disfrutaron. El arranque es demoledor. O, al menos, testimonio de la cara más nerviosa del proyecto. Algo que atempera el mayor poso melódico de “Lo Que Arde”. Pepo, la gorra y la camiseta por dentro del pantalón, dio una lección de cómo comunicar con la gente. También de como alternar entre registros sin ataduras ni dobleces. De su desempeño el sábado caben pocas dudas. En plena forma. Con “Sin Miedo” quedó claro que la gente había hecho bien sus deberes. Efusividad a la que hay que sumar la infatigable labor coral de Javi y Faisán, batería y bajista respectivamente.
En “Destierro” Pepo aprovecha para comentar una pequeña anécdota sobre su último paso por la capital del reino, cuando preguntó cuántos tenían abuelos en el pueblo y en la sala poco menos que se hizo el silencio. Huelga decir que en La Felguera no fue el caso ni con la pregunta ni tampoco con esos Onza de nuevo más rotundos que aparecieron. A mitad de “Limpajumar” nos quedaríamos sin sonido por PA, siendo éste junto con los problemas de Pepo con los in ears (“para un día que no cargo yo la furgo me dejo los míos en casa) serían los únicos percances reseñables del set. Pepo tendrá su propia interpretación de “El Duelo”, que para eso es su creación. Pero uno no puede por más que interpretar esta letra como una puerta abierta a una futura e hipotética reunión de Desakato. Lo cierto es que abajo generó una sensación muy bonita y también muy intensa. La gente se lo estaba pasando de lo lindo.
El propio vocalista no perdió la oportunidad de saludar a una fan con un tatuaje de la banda en su brazo. Fue antes de una “Lucha Interior” donde me fue quedando la sensación de que este segundo encuentro con ellos entendí en mejor medida su propuesta. Tuvieron además el detalle de recordar al País Punk Rock del día anterior previo paso a revisionar a sus compañeros de Misiva y despedirse mientras certificaban su gran momento de forma.
El de Porretas iba a ser el mayor chute de nostalgia del fin de semana. Su descarga, máxime en la localización en que se llevaría a cabo, tan cerca del estadio municipal Ganzábal, sabía a Derrame Rock. De hecho y salvo que mis periodos de alto consumo etílico me jueguen una mala pasada, juraría que mi anterior y último encuentro con ellos fue en otro estadio, en este caso el desaparecido Carlos Tartiere de Oviedo junto a Siniestro Total. Año 2002.
Lo primero que uno se da cuenta con respecto a la descarga de Onza es cómo la edad media de los presentes ha aumentado de manera más que notable. Y para que luego digan de los mayores, lo que se vio incrementado en igual medida fue el movimiento en primeras filas ya desde las postrimerías del set. “Si Lo Sé Me Meo” sirve como resumen perfecto del modo en que siempre han conjugado crítica social con ese humor tan característico. De toda la vida una de las propuestas más abiertamente lúdicas de nuestro rock and roll. Si además para cuando desgranan “Joder Qué Cruz” el sonido del escenario Revibeer es redondo incluso en primera línea, qué más se puede pedir.
Bode lleva la voz cantante en estos Porretas, secundado desde el bajo de Pajarillo. Y así, perfectamente engrasados y con el ímpetu de unos jovenzuelos, irían desgranando un clásico detrás de otro. No negaré que tomé cierta distancia con el set. Tampoco que casi cada acorde traía recuerdos a mi subconsciente de manera inmediata. Para cuando despliegan “Hortaleza”, las primeras filas son un bullir de pogos, bailes, sonrisas y mucho movimiento. Un movimiento que aún iría a más en “Última Generación”, diría que la mejor celebrada de esta primera mitad del set.
Cómo no, había que recordar la figura del tristemente desaparecido Roberto Mira “Rober”, a su memoria dedicó Bode una muy sentida “Y Aún Arde Madrid”. A término y de manera súbita, un par o tres de voces comenzaron a cantar “¡Puxa Asturies Dixebrá”, cántico al que pronto se sumaron una buena cantidad de parroquianos. Porretas respondieron con una “La Hemos Cagao” que tal vez pasara algo desapercibida. Porque la gente recibió de mejor modo una “Resistiré” que, a estas alturas ya parece más propia del cuarteto que de sus intérpretes originales. Y el garruleo, si es que se le puede llamar así, aún iría a más en “La Del Fúrbol”, en buena medida por el juego que la banda provoca con cada estribillo. Pueden haber pasado más de dos décadas desde el anterior encuentro y aún así uno ve venir desde lejos el tramo final. Inaugura su ya clásico “Popurrí” (“Pongamos Que Hablo De Madrid”, “Diga Qué Le Debo”, “Peligrosa María”, “Insurrección”, “En Blanco y Negro”…), sigue la ineludible “Marihuana” y finiquita la propia “Porretas”. Qué rato más bueno.
Para el final y con el cansancio de ambas jornadas haciendo mella, llegaba el turno de Rat-Zinger. La puesta en escena, esas ratas retroiluminadas a cada lado del escenario, me recordaron inmediatamente al divino crocotauro los chicos de Caedis. Sería ese el único paralelismo con la formación madrileña. Rat-Zinger pusieron el pie a tabla y en el rato que disfrutamos de sus evoluciones no se despegarían de esos ritmos siempre vibrantes y encolerizados. Con todo un Dann Hoyos en guitarras, su punk metalizado (o viceversa) apostamos no dejó indiferente a nadie. Su mezcla de actitud, técnica y velocidad desde luego no cayó en saco roto. Al igual que nos ocurrió con la buena gente de Frakture tras el último Karma Fest, esperamos encontrarnos con Rat-Zinger en condiciones algo más propicias para nosotros.
Y estas serían, a grandes rasgos, nuestras impresiones de cuanto aconteció en las dos jornadas del Festival Internacional de la Cerveza Artesano d’ Asturies. Punk, hardcore, metal, rock alternativo… lo cierto es que fue una oferta lo suficientemente amplia como para permitirnos salir un tanto de nuestra zona de confort. Algo que siempre agradecemos. Confiemos en la vuelta del festival en 2026 y que la lluvia dé una tregua para entonces. Mandar un cariñoso saludo a las buenas gentes con las que nos cruzamos en ambas jornadas y nuestro agradecimiento a la organización del evento por haberlo hecho posible pese a las dificultades.
Por último, fue en las últimas horas del sábado cuando nos enteramos del fallecimiento del gran Alberto Toyos, verdadero emblema de la escena asturiana y figura capital en el amor que mucha gente tiene por la música en esta vieja Asturias. Vaya un sentido recuerdo para él y el mayor de los abrazos a familiares y amigos.
Conciertos de rock, punk, metal y hardcore entre los que destaca País Punk Rock, un homenaje al rock astur. Con una alineación base compuesta por Dani León (La Destilería, Avalanch) y Juan Bertrand (La Tarrancha, Söax) como guitarras , José Manuel Tejedor a la gaita, Luis Vázquez De La Torre a la batería y Carlos Álvarez al bajo repasarán entre otros, temas de Dixebra, Los Berrones, Mala Reputación o Desakato para los que contarán con las colaboraciones de rostros conocidos de la escena musical asturiana como Pablo Senator, Ramón Blanco, Xune Elipe, Pepo Martínez, HumberSierra(Misiva), DiegoPrieto (Teksuo), Maxi (FeDeRatas), Berto Menéndez, Sandra Luisquiños o Marisa Valle Roso. La entrada es gratuita y la ubicación, la habitual, el jardín de la Pinacoteca Eduardo Úrculo en la Calle La Unión de Langreo.
El viernes 11 de abril dará comienzo el Festival Internacional de Cerveza Artesano D’Asturies en Langreo. Durante 3 días se podrán degustar cervezas artesanas regionales, nacionales e internacionales además de 14 conciertos con el rock, el punk y el hardcore como protagonistas.
En dicha programación musical destaca País Punk Rock, un concierto homenaje al punk rock asturiano con una alineación compuesta por Dani León (La Destilería, Avalanch) y Juan Bertrand (La Tarrancha, Söax) como guitarras , José Manuel Tejedor a la gaita, Luis Vázquez De La Torre a la batería y Carlos Álvarez al bajo. Repasarán temas de Dixebra, Los Berrones, Mala Reputación o Desakato con la colaboración de rostros conocidos de nuestra escena musical como Pablo Senator, Ramón Blanco, Xune Elipe, Humber(Misiva), DiegoPrieto (Teksuo), Maxi (FeDeRatas), Berto Menéndez o Marisa Valle Roso. La primera batería de confirmaciones la completan Onza, Maverick, Söax, Skontra, Lady Llagar, Rat-Zinger, Los Bárcenas y Havenlost. La entrada es gratuita y la ubicación será la habitual, el jardín de la Pinacoteca Eduardo Úrculo en la Calle La Unión de Langreo.
En nuestro empeño por escudriñar todo cuanto la vieja Asturias tiene para ofrecernos, hoy nos iremos un poco por las ramas. “Everest” supone el debut en solitario de Fran Tejado, que fuera integrante de Human oInntermezzo, y que se ha acompañado para esta ocasión de las percusiones de Imanol Castela (Monasthyr, Rivendel Lords) y las guitarras de Jesús Barreiro. Con producción y mezcla de Álvaro Cocina (Eden, Inntermezzo, Nuevecondiez), seis son los temas que componen este Ep:
“Un Día” emerge desde la bruma para después revelar una intro sintetizada que me recuerda (y no poco) a los siempre interesantes doomies ucraniaos Kauan. Un corte sin embargo que parece beber tanto del rock alternativo y atmosférico de unos Klone o el metal de los Sôber más elegantes. Incluso el post-rock a lo Explosions In The Sky. Me gusta la forma en que Tejado amolda su registro a lo largo de la composición. También el modo en que esta se va elevando conforme camina hasta el desatado epílogo. Antes de ese final Barreiro ha dispuesto un brevísimo solo de guitarra, abrochando en cualquier caso un estupendo comienzo de Ep.
Se filtra la voz de Tejado en el prólogo de esta “Aún Respiro”, que ahonda ahora en una vena más desnuda y acústica. Aquí destaca la notable producción de la que goza el Ep. Emerge, junto a la voz de Fran, una más que cuidada línea de bajo. Medio tiempo, balada si así lo queréis, de trazo tan ambivalente como clásico. Interpretada con mimo, si acaso echo en falta un solo de guitarra algo más ambicioso que termine de rematar este epílogo.
“Bailemos (Everest Version)” remoza su encarnación original, mejorando la producción y sonido de aquella versión más primaria para así dar la verdadera medida de su propio potencial. Y es que, en muchos sentidos, puede ser esta la entrega más equilibrada del Ep. Un inicio tranquilo, aunque de baterías ágiles, que adquirirá un mayor peso conforme se acerque a estribillos y luzca incluso un buen solo de guitarra en su tronco central. De nuevo muy cuidada en lo que a composición se refiere y dueña de un más que interesante juego tonal. Guiños post-rock inclusive. Estupenda.
“¡Que Se Callen!” retrata ahora al Tejado más calmado y acústico, pisando un terreno cercano al del primer cantautor que se os venga a la cabeza. Pero aún ahí, y particularmente por los propios arreglos de la composición, queda impresa la propia personalidad del compositor asturiano. Nada parece superfluo aquí. Por eso cuando se deja oír la voz de Pablo Iglesias, ex secretario general de Podemos, en un fugaz sample, no alcanzo a entender del todo su idoneidad. En cualquier caso, un canto a la libertad llamativo de tanto en cuanto se produce desde la más pura calma.
“El Peor Retrato”, composición más breve de las seis, continúa por esa vena más desnuda de distorsión, una vez más acompañada por otra fina línea de bajo. También por leves arreglos y guitarras. Fran aporta un cierto desgarro a su interpretación ahora, que viene a contrastar con la tranquilidad que le rodea. Otro tanto se podría decir del solo de guitarra que emerge en la parte final. De los temas tranquilos del Ep fácilmente mi favorito.
“Humo” parece flirtear incluso con el flamenco más leve de un modo que me recuerda, aunque sea de manera vaga, a Manolo García. Quizá sea por esas palmas de las primeras estrofas. Tejado parece muy cómodo a lo largo de esta línea vocal, ayudado en estribillos por una cuidada línea de piano. Hay solos acústicos y eléctricos, una mayor pegada final que me siempre me recuerda a unos Anathema del (fenomenal) “Weather Systems” y un epílogo de lo más cuidado y reposado conformando un buen final.
Un EP que transcurre desde el cierto nervio inicial a la calma y la introspección del final, con “¡Que Se Callen!” ejerciendo de pinza entre ambos espíritus. Muchas son las influencias que me sobrevuelan cada vez que acudo al play. Otras tantas las del propio Tejado que no alcanzo a vislumbrar por falta de referentes. En cualquier caso un viaje de lo más personal para un Ep que ha ido ganando su peso tras el correr de las escuchas, con especial hincapié en temas como “Bailemos” o “Un Día”. Bien merece que le dediquéis un par de escuchas o tres.