Leather Boys: Primer Adelanto de su Próximo Disco

Bajo el título «Haircut & Attitude» Leather Boys nos presenta el primer adelanto de su próximo álbum que verá la luz en octubre de nuevo a través de The Fish Factory.  Actualmente la grabación se lleva a cabo en los Tutu Estudios de Los Campos (Corvera).

Acompaña al lanzamiento el videoclip realizado por Titi Muñoz durante la actuación de la banda en el ovetense Gong Galaxy Club el pasado mes de mayo. La canción trata sobre como mantener la actitud intacta tras 20 años de trayectoria. Para los coros han contado con la colaboración de varios amigos de la banda como Txema Bustillo, Álvaro Carayol y Cris Toyos.

Agenda: Handsome Dick Manitoba + Leather Boys en Oviedo

Dick Manitoba, vocalista en la encarnación más reconocible de la formación proto-punk The Dictators y desde 2005 a 2012 en los legendarios MC5, regresará a los escenarios asturianos el martes 13 de mayo. La cita tendrá lugar en el ovetense Gong Galaxy Club y contará con Leather Boys como banda invitada.

Acompañado por el bajista Michael Butter (Exodus, Jetboy), Cray Bertshorst (Ruffians, Laaz Rockit) y Frank Meyers (Streetwalkin’ Cheetahs, FEAR, Trading Aces) a las guitarras y Scotty Slam (Circus Of Power, The Stoning) a la batería dará buen repaso a su trayectoria en la formación afincada en New York y su trayectoria en solitario, cuyo último trabajo de estudio «Born In The Bronx» data del 2019. Una extensa gira estatal que cuenta además con paradas en:

Viernes 9 de mayo – Gruta 77 (Madrid)
Sábado 10 de mayo – Lemon Rock (Granada)
Domingo 11 de mayo – Porta Caeli (Valladolid)
Lunes 12 de mayo – Boogaloo (Cáceres)
Miércoles 14 de mayo – Because (Castellón)
Jueves 15 de mayo – Upload (Barcelona)
Viernes 16 de mayo – 16 Toneladas (Valencia)
Sábado 17 de mayo – TNT Blues (Alicante)

Entrada anticipada online 20€ a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/handsome-dick-manitoba/

Crónica: Nashville Pussy + Leather Boys (Gijón 11/10/2024)

Casi veinte años para este par de servidores sin ver al matrimonio Cartwright eran muchos años. Por eso cuando se supo de una nueva venida del «Coño de Nashville» a nuestros dominios, la cita pasó de inmediato a contar como ineludible. Acompañados por la buena gente de Leather Boys, con la Sala Acapulco como marco y a pesar del desplazamiento que nos aguardaba para la jornada siguiente, allí que plantamos nuestras herramientas cara a confeccionar la crónica que hoy os brindamos.

Y que abren con puntualidad británica una de las bandas más activas de la región, Leather Boys, a quienes este año hemos cubierto ya en no pocas citas. Siempre es un gusto que diría aquél. Abren con “Rebirth” ya en buena forma. Haciendo buen uso de la ineludible tarima de Acapulco y dejando un muy buen sonido. Pocas comodidades sobre el escenario. Su backline colocado delante del correspondiente al cabeza de cartel restaba algo de movilidad a los chicos.

Que da igual porque enseguida enlazan tres temas y la audiencia, muy a favor de obra, les recibe con los brazos abiertos y muchas ganas de pasarlo bien. No es hasta “Fairy Tales From The Underground” que se permiten una pequeña pausa, cogen algo de aire y Leather Sex la emprende con su habitual ristra de comentarios jocosos. “Esta es la juventud del papa”, grita Acapulco. Fue un set de gran comunión con la gente. Un público al que han sabido macerar a fuerza de encadenar buenos shows y que ahora responde a su desempeño con el cada vez más habitual “Leather Boys, qué hijo puta sois”.

Crujen algunas rodillas cuando Leather Rose nos manda al suelo en “St Mary’s Dance”. Leather Latin Lover aprovechó entonces las virtudes del inalámbrico y se perdió entre la gente. Mientras tanto, Leather Sex confeccionaba uno de los solos más certeros del set. Es el propio bajista de la formación asturiana quien carga con alguna de las estrofas de “To The Curb”, uno de sus cortes más rotundos y potentes. Tras una pequeña ristra de agradecimientos llegaría el turno de “Born In the 70’s”, un corte que ya apunta a clásico para la banda y que recibimos de buen grado. Su despedida, furibunda interpretación del “Ace Of Spades” mediante, provoca su habitual catarsis final con Leather Latin Lover haciendo crowd surfing y Sex & Rose perdiéndose entre la gente. Siempre divertidos.

Con su propio backline emergiendo de la parte de atrás del escenario, unos amplis Marshall con pinta de haber conocido tiempos mejores, llegaba el turno de los indómitos Nashville Pussy. La banda radicada en Atlanta volvió a dar una lección de rock and roll efervescente, repleto de actitud y potencia, en una encarnación que de tan orgánica nos puso los pelos de punta a más de uno.

Ningún aditamento más allá del parche que recubre el bombo de la batería y el telón de fondo. Pero toneladas de energía. El año que viene se cumplirán veinte años de mi primer encuentro con ellos pero parece que por Blaine y Ruyter no haya pasado el tiempo. Sus caras pueden mostrar más arrugas a día de hoy. Su rock and roll sigue igual de sórdido y ardiente.

La inicial “Pussy’s Not A Dirty Word” ya nos pone sobre aviso de la que se nos viene encima. Blaine Cartwright, el sombrero y las gafas azules, enfrenta las estrofas con su actitud de toda la vida. La sala vibra casi con cada acorde y, haciendo memoria, puede ser que desde Sex Museum nadie sonara a semejante volumen en la sala gijonesa. No es hasta el tercer tema del set, “She’s Got The Drugs”, que el cuarteto se toma un respiro. Emerge aquí una siempre inquieta Ruyter Suys, que extrajo un estupendo solo de una de las SG más desvencijadas que hemos visto en bastante tiempo.

La facilona “Come On Come On” sería a la larga una de las más coreadas de esta parte inicial del set. “Rock in the old fashioned way” había dejado dicho Cartwright. Y tanto que sí. La bajista Bonnie Buitrago parece haber caído de pie en el seno de la banda. Sus buenos coros en “Speed Machine” en particular y a lo largo del set en general así lo atestiguan. El matrimonio es el lógico punto focal de Nashville Pussy pero, como es lógico y evidente, sin su aportación ni la del renombrado Dusty Watson a los parches la banda no funcionaría en la medida en que lo hace. El de “High As Hell” podría ser fácilmente mi riff favorito del set. Cuando se dan al rock sin medida, a la pura adrenalina, como es el caso en “Ain’t Your Business”, pocas bandas del género le podrán hacer sombra a los de Atlanta.

Que si sabemos qué son las drogas, pregunta Blaine, a lo que la audiencia responde con chascarrillos diversos y la banda con una “You Give Drugs A Bad Name” a la que Suys imprime un cierto aire a ZZ Top que no pasaría inadvertido. Menos el rock enfebrecido de “Going Down”, con Watson aporreando los parches con desmedida saña para uno de lo pildorazos más furibundos de la noche. Y fíjate que no fue un show sin inconvenientes. La guitarra de Suys había dado algún problema a la salida de la banda. Pero para cuando echa mano de su wah color rosa en “Testify”, el cuarteto da cumplido testimonio de su gran momento de forma. Blaine, que para este tema en particular abandonó su igualmente gastada Explorer, entregó aquí alguna de las mejores voces de la noche. De nuevo a dos guitarras la banda ofrecería entonces uno de los cortes más grasientos a través de “Everybody’s Fault But Mine”, con Cartwright extrayendo lo mejor de cuanto quedaba en su maltratada garganta. A “Strutting Cock” la precede un pequeño pero esforzado solo de batería. Suys agitaba la toalla en dirección a Watson y no era para menos.

Suys paseó la botella de Jack Daniels por el mástil de su SG en “Hate And Whiskey” y la banda se tomó un pequeño respiro. Más que merecido a estas alturas, desde luego. Y es que después “Philbilly Blues” sonó tan por encima de la versión de estudio que aquello parecía casi absurdo. Como toda buena banda de rock and roll son un animal de directo y “Till The Meat Falls Off The Bone”, de nuevo con Cartwright abandonando su Explorer y aprovechando para jugar con el pie de micro, no hace sino atestiguarlo. Volvería a calzarse su leal Gibson para apoyar el solo de Suys y cerrar un set que ya entonces cotizaba entre los mejores de cuantos hemos visto este año. Blaine lo culminó quitándose el sombrero, arrojando un par de cervezas sobre él y bebiendo de ellas después, rubricando así la fiesta que habíamos vivido.

Pero a la que aún le quedaban sus bises de rigor. A saber: la intensidad de la cachonda “Rub It To Death”, la tremenda efectividad de la más vacilona “Why Why Why” y el cierre con la cierta sordidez de “Go Motherfucker Go” pondrían el broche a otra gran noche de rock and roll. Ruyter la cerraría rompiendo las cuerdas de su vieja SG. No paró hasta que no le tiró las seis a la gente. Que nunca nos falten.

Qué gran noche. Disculpen que nos fuéramos con más premura que en ocasiones anteriores, aún teníamos una buena ruta por delante, por lo que me gustaría aprovechar para mandar un saludo a toda la buena gente con que nos cruzamos en la noche del viernes y también dar las gracias a la organización por todas las facilidades. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Nashville Pussy + Leather Boys en Gijón

Nueva parada en nuestros escenarios para los enérgicos Nashville Pussy, la formación liderada por Blaine Cartwright a la voz y su esposa Ruyter Suys a la guitarra. La cita con el combo afincado en Atlanta tendrá lugar el viernes 11 de octubre en la Sala Acapulco de Gijón acompañados por Leather Boys.

Presentarán su último lanzamiento discográfico «Ten Years Of Pussy«, doble recopilatorio editado el pasado mes de julio para conmemorar sus 10 años en el sello SPV.

La última gran banda de rock estadounidense como llegó a calificarlos el gran Lemmy de Motörhead compartirá escenario con Leather Boys que continúan presentando su biografía «Fairy Tales For The Underground» que llega a la segunda edición con la suma de un nuevo capítulo y varias fotos del último año de gira.

Entrada anticipada online 20€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/concierto-nashville-pussy

Venta física en la Librería Paradiso de Gijón y el Bar Route 66 de Avilés.

Crónica: Valliniello Sound Fest III (Avilés 14/9/2024)

Tercera edición del Valliniello Sound Fest desde el C.E.I.P. Fernández Carbayeda con la participación de las bandas Fer Espina & The Riders, Sacavera, Kinkis Gruñones, Materia Muerta, Servet, Leather Boys, Betty & Barney Hill y Communal Connection. A ellas hay que sumar la sesión vermú con Rock & Rockets y la celebración de la IV Ruta Motera Nocturna “Estrellas Avilés”. En una jornada bajo un sol inclemente pero con un viento que azotó el recinto durante la jornada, Una cita que nos perdimos en su segunda edición, dichosos solapes, y que busca hacerse su hueco dentro de la nutrida oferta festivalera de la región.

Abrieron Fer Espina & The Riders, una banda que se ha hartado a rodar por escenarios de todo pelaje y que vino a dar el pistoletazo de salida a la larga sesión vespertina. Carisma y muchas tablas de las que se rodea Espina, con Dany León en guitarras y Alejandro Blanco en baterías. Gente curtida en mil batallas.

“Vamos a hacer un poquito de rock and roll” proclama la voz del trío y en ello que se enfrascaron pasados escasos minutos de las siete de la tarde. Con Gus Bocanegra y Nefta Vázquez a los mandos del sonido, nos prometíamos una jornada de lo más apacible en este sentido. Inconveniente del viento al margen.

Espina entrega lo mejor de su particular registro en “Todo Está Bien”. León entregó riffs con gancho y la banda fue metiendo en calor al público con toneladas de clase y saber hacer. Salta a la vista cuando León echa mano del slide para “Gong”, renombrada para la ocasión con el nombre del festival y en donde la banda acierta a la hora de buscar la conexión con la gente. No faltó el aplauso para la organización. Tampoco esa “El Ojo Que Todo Lo Ve” que abría y nombraba a su álbum de 2023. Supieron cumplir con la siempre ardua tarea de abrir un festival y la gente se lo pasó bien con ellos. El tercer Valliniello Sound Fest no podía empezar con mejor pie.

Llegaba el turno de Sacavera, una de las grandes incertezas de esta edición del Valliniello, de tanto en cuanto este iba a ser su primer contacto con un escenario. Cuando llenéis el Wizink, recordad quienes estuvimos apoyando desde el primer día. Bromas aparte, había ganas por ver de qué era capaz el trío formado por los ex Automatic Kafka Michell Ardura (guitarra y voz) y Arturo «Will» (batería) junto al bajista Javier González.

Lo cierto es que no era mucha la idea que teníamos de la banda cuando salen a escena. Apenas un pequeño videoclip colgado en su perfil de Youtube. Pero mentiríamos si dijéramos que nos disgustaron. Porque la banda acertó a amalgamar rock urbano y punk con pinceladas de metal y demostró tener las cosas bien claras. Tuve la suerte de contemplar en compañía de cierto teclista las evoluciones de la banda y ambos coincidíamos en que la encarnación en vivo de la banda superaba a lo poco que habíamos escuchado de ellos.

“Esta se la vamos a dedicar a Netanyahu, a ver si se muere de una puta vez”, exclamó Michell como introducción a esa “Que Viene El Lobo” con unos Sacavera perfectamente conjuntados. Que su encarnación en directo mejora con creces al pequeño destello en Youtube es algo que salta al oído cuando la banda enfrenta “Extinción” y uno puede comparar ambas versiones. Y mientras que “Guajes” desliza la cara más árida del trío, éste sorprende con una más que curiosa revisión del “Helter Skelter” de los Beatles. “Que tito McCartney nos perdone” pedía después Michell. Agradecimientos, “La Pieza Del Puzzle” y final de un buen primer bolo para ellos. Son músicos experimentados y se notó. Engancharon con la audiencia pese a lo recentísimo de su nacimiento y, desde aquí, prometemos hacer todo lo posible por estar al quite de sus siguientes pasos.

Llegaba entonces el turno del grupo más Kinki de la región. Sobre la banda de Pablo Zapico (voz), Quilo Zapico (guitarra), Gus Suárez (bajo) y Rodrigo Moy (batería) recaería buena parte del infortunio de esta edición del Valliniello Sound Fest. Y es que parece que no hay concierto, y mucho menos festival, que esté libre de inconvenientes e imprevistos.

De primeras vinieron a cebarse con el bajo de Gus. El instrumento en cuestión se negaba a despertar de la siesta. “Faltaron dos minutos pa’ cancelar”, ironizaba luego Pablo. Puede ser por la propia idiosincrasia de la banda o por el pequeño retraso que se acumuló, pero lo cierto es que su salida con “Solfeo” no pudo ser más rotunda. Unos Kinkis muy gruñones que congregaron a un buen número de correligionarios frente al pequeño escenario móvil del festival.

El propio Pablo Zapico se las prometía muy felices con su inalámbrico. Sucedió entonces que éste vino también a fallar, por lo que tendría que echar mano finalmente del que Gus estaba usando para sus coros. Al final va a ser verdad aquello el “nadie regala nada” que proclama la letra de “Proletarios”. “Pa’ nosotros a veces tocar ye un sacrificio” comentó el vocalista en referencia a ese corte de su primer Ep. Problemas al margen, lo cierto es que la gente se enganchó al cuarteto. Y supo tomarse a broma su versión del “Soy Rebelde” de Jeanette, con la letra adecuadamente morfoseada al imaginario Kinki.

Me agradó sobremanera “Guantazos”, con la banda transitando desde su cara más festiva y socarrona a la más árida para un corte en el que, dio la sensación, pusieron no poco empeño. “Qué vos parez si bailamos un poco”, pregunta Zapico antes de entregarse a la en efecto bailable “Lonely Boy” de The Black Keys. Que me agradó en cierta medida, aunque no tanto como el curioso groove que le insuflaron a “Nordeste”. Muy firme Moy a los parches. Ágil en los momentos más festivos, certero en los más rápidos, propulsó a una banda que dio en todo momento la sensación de estar disfrutando de lo lindo.

El propio Moy arremete con fuerza en una “Frecuencia” que ha ido escalando poco a poco como una de mis favoritas del cuarteto. Zapico bajó aquí a darse su particular baño de masas en la medida en que se lo permitía el cable de su micrófono. O del micrófono de Gus. Su rock punk metalizado arraigó en Valliniello. Ya digo que fue la banda que más público acertó a congregar y, quien más quien menos, disfrutó de buenos cortes finales como “Bipolar” o “Intemperie”. Pero como aseguró Zapico, “dentro de cada alma heavy, de cada alma rockeru, hay un alma festiva”, que precedió al “Ritmo De La Noche” con el que se despedirían. Son una propuesta de lo más peculiar dentro de nuestro ecosistema de bandas y, quizá por ahí lo mucho que enganchan aún a pesar de los problemas. Será por tablas.

Turno entonces para una de las dos propuestas extremas de esta tercera edición, la que trajeron consigo los ribadenses de Materia Muerta. Una furiosa amalgama de hardcore y death metal por donde se imbrican pequeñas trazas punk, ritmos d-beat e incluso algo de crust.

Venían presentando “La Bestia”, largo estrenado allá por el mes de enero (y al que convendría echar una oreja) y ya desde la inicial “Destripador” salta a la vista que los gallegos no vinieron a Valliniello a cumplir el expediente. Ni mucho menos. Nacho, vocalista, tuvo de hecho a bien pasar todo el set entre la gente. Lo digo siempre: virtudes del inalámbrico. Lo cierto es que su death metal de trazas hardcore, o viceversa, cayó de pie entre el público avilesino, que recibió de muy buena gana lo agrio de su propuesta.

Sumó que el propio Nacho no solo pasase todo el show mezclado con la gente sino que se implicara en los distintos circle pits que se sucedieron. “Venimos de Ribadeo y estamos presentado nuestro segundo trabajo”, aseguró sin que su voz denotase en ningún caso el esfuerzo. El de batallar con ese registro tan osco y el de las muchas carreras que se pegó.

Arriba del escenario la banda arremetía segura su nada amable propuesta. En “Muros De Papel” casi parecían un cuarteto de d-beat. Mientras tanto, Nacho le dedicaba “Sueño Eterno” a las víctimas del COVID. Fue la nota melancólica y amarga que marcó un pequeño (y merecido) descanso de la mucha violencia que estaban entregando. Deiviz, de los asturianos Infección, no quiso perderse la fiesta, sumando voces para “Sociedad Programada” como ya hiciera en el último disco de la banda y extrayendo por ahí la vena más punk del momentáneo quinteto. El propio Queipo, guitarra de los gallegos, lucía una camiseta de la banda asturiana. Al final qué no es el punk sino hermandad.

Lo cierto es que fue aquí que hicimos un pequeño alto en la crónica para tomar un tentempié, que ya eran muchas las horas que llevábamos allí y casi otras tantas las que nos quedaban. Para cuando regresamos, Nacho recorría todo el Valliniello Sound Fest como alma que lleva el diablo. Como si le persiguiese un perro con hambre de hueso.

Pero la banda no son solo las correrías de su vocalista. Porque sonaron intensos, a ratos violentos, dando cera casi sin pausa y enganchando con el público en todo momento. Se despidieron, si mis castigados oídos no me engañan, deslizando el breakdown de “Roots Bloody Roots” (Sepultura) y a buen seguro más de un vallinieller se quedó con su copla. Tremendos.

Faltaban veinte para las doce cuando el vocalista Aitor nos recibía con un lacónico “Servet al aparato”. El quinteto venía a inundar Valliniello de buen punk rock y, aunque su música esté fuera de las lindes de lo que solemos tratar en esta casa, lo cierto es que hicieron pasar un buen rato a quienes resistíamos el viento gélido que seguía azotando el recinto.

La banda, con David de Black Panthys Party a cargo de una de las guitarras, entregó un punk cargado de melodía y reivindicación casi en idéntica proporción. Algo que ya deja claro la inicial “La Herida” y que “La Mitad Del Mundo” no hace sino ratificar. Aitor acertaba aquí al buscar al público. Una audiencia algo menguada a aquellas horas pero que supo abrirse de orejas para disfrutar de las bien diferenciadas propuestas que entregaba el cartel.

No faltó un pequeño recordatorio a Nefta Vázquez, que andaba al pie del cañón procurando el mejor de los sonidos para ellos, y en cuyo estudio grabaron un Ep que han ido desgranando en su perfil de bandcamp. Tras los agradecimientos de rigor me agradó el tono social de “Rivière”, con los trastornos del espectro autista como telón de fondo. También “Arquitectura Hostil”. Porque quién no ha visto cómo eso que llaman “sociedad del bienestar” construye sus ciudades antagónicas a las necesidades de los más vulnerables.

En ciertos momentos y dado lo poco panfletario de sus líricas, pensé en aquellos En Diskordia que acompañaron a Chabacanos una semana atrás (crónica). El punk, o al menos el modo en que uno lo entiende, siempre ha de ser ante todo compromiso. Y aunque pueda disfrutar de propuestas más festivas, este verano os hemos traído alguna que otra, lo cierto es que en mayor medida disfruto de propuestas más serias, como era el caso.

Notas En Un Bloc” alude a la falta de relevo en el punk en particular y en el rock en general. Qué os vamos a contar que no sepáis. Estupendos coros del bajista Juan aquí. “Un Final Que No Empezó” puso la última pica del set y se fueron con la satisfacción del deber cumplido.

Al grito de “Leather Boys, qué hijo putas sois” recibió el Valliniello Sound Fest a la banda avilesina. Algo se palpaba en el ambiente que prometía una más de las inclasificables descargas del quinteto. Toda vez han recuperado su formación más habitual, aquí siguen presentando una biografía, “Fairy Tales From The Underground”, de la que seguimos esperando una segunda edición…

Mientras llega, qué mejor que disfrutar del rock despreocupado, desprejuiciado, deslenguado (y podría seguir) de la banda. “Rebirth” marcó el inicio del set. Auténtico emblema «Leather» ya y que apunta a tema apertura de aquí a los restos. La banda, como muy pocas de las muchas veces que les hemos visto, había salido a revientacalderas. Quién sabe si por saberse en casa y con la obligación de agradar o porque, para aquellas horas, ya era mucho el frío que azotaba Valliniello. Enlazando un tema tras otro, pocas veces “Don’t Cheat On Me” ha sonado tan vacilona.

Hedonistas como de costumbre, rockeros de pura cepa, me agradó el toque sucio, casi aguardentoso que le imprimieron al propio “Fairy Tales From The Underground”. Vimos bastante bien de voz a Leather Rose y fíjate que no serían pocas las horas que llevaría en pie para levantar un festival como este. A modo de pequeña confesión podemos contar que nos encontramos con él mediada la tarde y, trozo de empanada en mano, nos confesó que aquél era el primer bocado que daba en todo el día.

Leather Sex presenta “Aphrodisiac Grape” como el único tema metalero que tienen. “Un cruce entre Kreator y The Cult” y que en efecto destapa la cara más potente del quinteto. Leather Boys con Heavy Metal Brigade ya difícilmente se benefician del factor sorpresa. Ese momento en que Leather Sex cuenta cómo su mujer lo sacó de la heroína y aprovecha para dedicarle “St. Mary´s Dance” a ella en particular y a los buenos caldos en general. Aquí no queda otra que subirse al carro y disfrutar de su propuesta.

En lo personal puede que echara en falta la visceralidad de un corte como “The Curb”. Pero la banda la había tocado en aquella sesión vermú junto a Drunken Buddha del pasado mes de junio (crónica), así que tampoco cabe tanta queja. Menos cuando “Leather Gunner” entrega a los Leather Boys más frenéticos que hayamos disfrutado en bastante tiempo. Tras “Born In The 70’s”, con el público a coro, no faltó el pequeño agradecimiento por parte de Rose a la buena gente de Rock & Rockets. Leather Latin Lover, inalámbrico mediante, baja del escenario para la final “R’N’R Blowjob” y su hueco en las tablas lo ocupa Leather Fucker, al tiempo que aprovecha para hacer coros primero y contribuir a la catarsis final después. Quienes no estuvieran allí, a buen seguro las fotos darán cumplida fe de mis palabras. Son pura diversión y como tal hay que entenderlos.

Betty & Barney Hill venían desde Arriondas suponiendo la oferta más diferencial, rotunda y atrevida de todo el certamen. A caballo entre el metal extremo, la electrónica y el rap metal, uno acusaba ya el frío y el cansancio. Qué mejor pues que la nada almibarada propuesta de Milja (voz), Dani (batería), Sergio (guitarra) y Aram (Dj).

La larga y tendida introducción electrónica que proponen al inicio del set ya deja visos de por dónde pueden ir los tiros. Una banda que coge el metalcore incipiente de Killswitch Engage, la electrónica alternativa de Die Antwoord y el rap metal más cafre y los conjugan en composiciones mucho más cuidadas de lo que parece a simple vista.

Porque lo único que supera a su propia visceralidad, tremendo Milja en muchas fases del set, son esos temas largos, llenos de demenciales cambios de ritmo y por donde colaron alguno de los breakdowns más brutos que hayamos escuchado en todo el verano. Desde la parte de atrás del escenario Aram ponía voces de apoyo y bases electrónicas para apuntalar la curiosa propuesta de los parragueses.

En los momentos más frenéticos me recordaban a cierto tema de Strapping Young Lad. Conjugando esa faceta más visceral con arranques más atmosféricos, lo cierto es que resultó difícil aburrirse ante la cascada de influencias que desarrollaron a lo largo del set. Fue ya en la parte final, y que la banda me perdone por no conocer los nombres de los temas, que Milja entregó algunas voces realmente gorrinas. En definitiva una propuesta tan atrevida como disruptiva y ante la que no cabe indiferencia alguna.

Cerraban los chicos de Communal Connection y desde luego la del Valliniello Sound Fest III no iba a ser una noche memorable para la banda. A buen seguro esta será una espina que se querrán quitar en un futuro lo más cercano posible. Que su guitarra y voz, el Mournival Alberto Menéndez se fuera pidiendo disculpas a quienes aún andábamos por allí creo que viene un poco a resumir sus evoluciones sobre el escenario avilesino.

Y estas son, a grandes rasgos, nuestras impresiones del tercer Valliniello Sound Fest. Desde esta casa siempre serán de agradecer propuestas como esta que se atreven a dar oportunidades a bandas nacientes. Y aunque el viento nos azotara de manera inclemente durante toda la jornada y pequeños percances a lo largo de la jornada mandaran al cuerno el horario establecido, no podemos más que ponerle buena nota a la organización y desear que nos veamos las caras en 2025.

Gracias a la Asociación Cultural Valliniello Sound City por todas las facilidades dispuestas de cara a la ilustración y la redacción de esta crónica. Un cariñoso saludo a los muchos amigos y músicos que nos encontramos a lo largo de la jornada y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Valliniello Sound Fest III: Horarios Oficiales

La asociación cultural Valliniello Sound City confirma el reparto de tiempos para las formaciones integrantes de la tercera entrega del del festival Valliniello Sound Fest que tendrá lugar el próximo sábado 14 de septiembre en las instalaciones del C.E.I.P. Fernández Carbayeda de la localidad avilesina.

El evento que mantiene su carácter gratuito dará inicio con una sesión vermú a las 12:00 horas en la plaza Pedro Menéndez protagonizada por Rock & Rockets. A partir de las 19:00 horas arrancarán el resto de conciertos en el Colegio Fernández Carbayeda con el siguiente timeline:

18:30 horas: Apertura de Puertas
19:00 horas: Fer Espina & The Riders
20:00 horas: Sacavera
21:00 horas: Kinkis Gruñones
22:00 horas: Materia Muerta
23:00 horas: Servet
00:00 horas: Leather Boys
01:00 horas: Betty & Barney Hill
02:00 horas: Communal Connection

Además contarán de nuevo la ruta motera “Estrellas Avilés” visitando el festival y los habituales autobuses lanzadera desde Avilés para acceder al recinto.

Valliniello Sound Fest III: Cartel Cerrado

La asociación cultural Valliniello Sound City desvela el plantel de bandas que formarán la tercera entrega del festival Valliniello Sound Fest que tendrá lugar el sábado 14 de septiembre en las instalaciones del C.E.I.P. Fernández Carbayeda de la localidad avilesina.

El evento que mantiene su carácter gratuito dará inicio con una sesión vermú a las 12:00 horas en la plaza Pedro Menéndez protagonizada por Rock & Rockets. A partir de las 19:00 horas arrancarán el resto de conciertos en el Colegio Fernández Carbayeda hasta las 3:00 de la madrugada. Un cartel que completan los langreanos Kinkis Gruñones, para presentar su segunda obra de estudio «Gruñe o Muere» publicada a principios de año. Communal Connection, trío de hard rock clásico que presentará sus primeras composiciones en el festival. El combo punk rock ovetense Servet también con nuevo material en el zurrón, 5 temas grabados en Breakdown Studios. Los gallegos Materia Muerta que presentarán su último disco hasta la fecha «La Bestia«. El debut en vivo de Sacavera, banda de nuevo cuño formada por músicos veteranos de nuestra escena como Michell Ardura (Black Beans, Skanda) a la guitarra y voz, Arturo «Will» Fernández (Faraón Félix, Paco Jones, Intermezzo) a la batería y Javier González (Cracken, Thornados, Trito, Métodos de Danza) al bajo. La también formación de reciente creación Betty & Barney Hill, que desplegarán su apuesta por los sonidos electrónicos, el rap y el metal. Abrazando un sonido más clásico llegarán al festival Fer Espina & The Riders, trio ovetense formado por Alejandro Blanco (Igor Paskual, Real Straits) a la batería, Dany León (La Destilería, Avalanch) a la guitarra y Fer Espina (Fran Juesas, Paula Rojo, El Malo) como bajo y voz. Cierran el cartel Leather Boys, inmersos en la la recta final de la gira de presentación de su libro autobiográfico «Fairy Tales From The Underground». Además contarán de nuevo la ruta motera “Estrellas Avilés” visitando el festival y los habituales autobuses lanzadera desde Avilés para acceder al recinto.

Crónica: Leather Boys On The Beach (Santa María Del Mar 28/7/2024)

Los fuckin´ Leather Boys siguen inmersos en la presentación del libro “Fairy Tales From The Underground” donde narran sus experiencias en sus casi 20 años de carrera y les está llevando por gran parte de la geografía española. En esta ocasión, dentro de la gira de verano que han denominado “Vermú Summer Tour”, se acercaron al paseo marítimo de Santa María Del Mar en el concejo de Castrillón (Asturias) para ofrecer sus altas dosis de rock and roll.

A pesar de la hora, poco habitual para para estos eventos, había un buen número de personas que llenaban las mesas y gran parte del espacio acondicionado junto del chiringuito de la playa de Santa María del Mar, incluso desde tiempo antes de la hora prevista. A buen seguro animó al personal a acudir a la cita el video que los avilesinos publicaban en sus redes a las 12 del mediodía para informar que, a pesar de la inestabilidad climatológica, el concierto seguía adelante. Por suerte, el tiempo fue favorable y acompaño durante toda la actuación.

Lo primero que me llamo la atención es que aparecieron en el escenario en formato cuarteto, cuando tan solo una semana antes contaron con tres guitarras en su show, y es que su recién recuperado guitarrista DeeDee Allin se encontraba en viaje de negocios lo que obligaba a Leather Sex a hacerse cargo las guitarras tanto rítmicas como solistas, tarea que resolvió con solvencia a base de exprimir al máximo su pedalera.

Los músicos, ataviados para la ocasión con camisas floreadas, playeras e incluso chanclas llegaron a bromear calificándose para la ocasión como los Leather Beach Boys. Eso si, según Leather Rose mucho más cómodos y seguros los playeros para los diversos saltos que ejecutó a lo largo de toda la actuación que las camperas con las que suele actuar.

Comenzaron con “Decade Of Decadence” del EP homónimo que publicaron con motivo de su décimo aniversario, la enlazaron con el boogie rock “Don’t Cheat On Me” para pasar a presentar el tema que pone titulo a su “Fairy Tales From The Underground”, contando divertidas anécdotas de como se vieron envueltos en la escritura de sus memorias y recordando que aún tenían disponibles unas pocas unidades de la primera edición. Si alguno de los lectores está interesado en adquirirlo, la segunda edición está prevista para el mes de septiembre.

Continuaron con “Rebirth” y “Pandemic Messiah” para pasar a presentar su oda al vino en “Aphrodisiac Grape”, pidiendo a su recién “despedido” guitarrista Chema Mr. Pig Rocket” Bretón presente entre el público, que subiera al escenario como artista invitado para tocar juntos una vez. La noticia fue recibida de muy buen grado por el publico presente que con aplausos y vítores contribuyeron a que “Mr. Pig” dejara de lado sus reticencias iniciales y agarrase la guitarra para acompañarlos en gran parte del espectáculo.

En los comentarios entre canciones, repartidos entre Rose y Sex, no dejan de tirar de fina ironía y critica a los poderes fácticos que potencian en temas como “Underground” a la que sigue “Stranded” de corte mas noventero y en la que Leather Sex se reivindica como músico de garaje alejándose del sleazy que en una primera escucha pueden transmitir.

Nueva pausa para presentar el que para mi es el temazo de estos veinte años de carrera. La power ballad “Fly Free (Blacksmith)«. Sex explica que compusieron esta canción para honrar a su padre fallecido y, como es habitual, extendieron la dedicatoria del tema a todos los que hubieran sufrido alguna perdida. Preciosa y sentida interpretación.

Continuaron con “Flower Power”, “St. Mary’s Dance” en la que pidieron colaboración del publico; «venga que solo es una nota» nos increpaba Rose. El respetable respondió de buena gana, dejando sus asientos y acercándose al escenario a arropar a una banda que en todo momento busca la comunión con su audiencia.

Con el siguiente tema “To The Curb” intercambiando rock sureño con un corte que roza el punk, dando muestra de la versatilidad musical que presentan estos boys. El sonido, que sin duda era algo que preocupaba a los músicos, he de decir que me pareció extraordinario, distinguiéndose perfectamente las líneas de bajo de Leather Latin Lover, la potencia de la batería de Leather Buddy y las guitarras de Leather Sex y de Mr. Pig Rocket en su puntual colaboración. Quizás el punto más flojo fue la voz de Rose sonando algo baja en ciertas ocasiones, aunque perfectamente arropado en los coros por los mencionados Sex y Latin Lover.

En este momento amagaron con finalizar la actuación y, como en cada intervención, entre bromas, pidieron aplausos para los asistente y para si mismos en una muestra del “Hedonismo Ilustrado” que practican. Tras pedir más aplausos, e incluso felicitar a los padres de un niño que paso varias veces por delante del escenario para llevar residuos a los contenedores de reciclaje, encararon la recta final del concierto con “Leather Gunner” de su ya lejano segundo larga duración.

En “Born In The Seventies” dedicada a todos los que nacimos en esa década, realizaron una pequeña guerra de coros con el público que debíamos gritar su estribillo, primero chicas, luego chicos siendo estos ampliamente superados por las chicas presentes que demostraron tener mucha más energía, para, a continuación, unir a todo el respetable coreando al unísono el estribillo durante todo el tema.

Continuaron con su homenaje a Lemmy y sus Mötorhead a través de un “Ace Of Spades” en la que estuvieron acompañados por la también cantante de Rock&Rockets Vavaki Rus y un publico que es esos momentos ya estaba en total comunión con la banda.

Para finalizar la reivindicativa “Rock And Roll Blowjob”, que, como es habitual dedicaron a los chupópteros de la industria musical que tantas trabas les pusieron en sus comienzos y en la que nuevamente estuvieron acompañados por un entregado público al que Leather Rose acercaba el micrófono en los coros.

Gran concierto en el que el grupo hizo reír y disfrutar de sus canciones, con un sonido impecable, que supo imponerse a las dificultades técnicas de un recinto abierto y en el que el aire soplaba con fuerza en determinados momentos. Muy de agradecer al Ayuntamiento de Castrillón, como también hiciera la propia banda, esta iniciativa que nos permiten disfrutar de la música en directo, y si además es con grupos con la cercanía que muestran la buena gente de Leather Boys la experiencia está garantizada. ¡Stay Leather!

Texto y Fotos: Miguel Rubio