Resumen gráfico del paso por la Sala Acapulco de Gijón de la formación hard rock Secta.










Fotos: José Ángel Muñiz
Resumen gráfico del paso por la Sala Acapulco de Gijón de la formación hard rock Secta.










Fotos: José Ángel Muñiz
Elise Frank, vocalista, guitarra y compositora francesa de blues rock recalará el 6 de junio en el Fantasio de Navia inmersa en la presentación en nuestros escenarios de su segunda obra de estudio «I Didn’t Pay For It» publicada en el mes de enero vía Ruf Records.

Con una apuesta por sonidos crudos, orgánicos y viscerales para dar rienda suelta a influencias del blues tradicional, el garage rock y el folk, Elise Frank hará su presentación en Asturias acompañada de Josselin Fleury (bajo) y Sébastien Gaschard (batería).
A veces sienta bien salir de la zona de confort y qué mejor para ello que pegarte un atracón de blues rock incendiario sin guitarra y a pura voz cazallera. El “reverendo” James Leg llegaba a la Factoría presto a dar una lección de cómo enfrentar al blues con el rock sin más apoyo que un pequeño pequeña batería.

Eso… y los múltiples pedales de distorsión que rodean al Fender Rhodes de Leg, de los que echaría mano a lo largo de todo el set. Este arranca envuelto en una suciedad nada impostada. Natural, profundamente orgánica, que nos conduce a su peculiar homilía desde el mismo inicio. Una liturgia a la que el público se sumó desde el mismo inicio, y que juega en esta parte tan inicial a confrontar el blues más arrastrado con el rock más incendiario. Parca puesta en escena, nada resultó superfluo o innecesario. Vieja escuela para viejas canciones. Al fin y al cabo, el texano y si mis datos son correctos, lleva la friolera de diez años sin ofrecerle un largo a los suyos. Así las cosas, todo confluye en una comunión que Leg procura sin dejar de moverse tras el maltratado Rhodes.

Porque él fue todo sudor y entrega desde la primera nota que percibimos. Encadenando un corte tras otro, mostrando tanto ese registro tan roto y maltratado como un buen gusto en riffs y solos que nos arrastró sin remedio. Tanto es así que uno perdona los detalles y arreglos que se pierden en esta traslación al vivo. Sea como fuere, me gustó cuando mostró esa cara más rocosa y áspera casi tanto como cuando se arrimó, insisto que sin guitarra alguna, a las lindes del rock más vibrante. La gente iría así, poco a poco, dejándose llevar por la palabra del reverendo.

Y es que Leg estuvo tan fino en la creación de riffs como a la hora de solear desde el teclado, si bien se las tuvo que ver con un desmañado pie de micro que a poco estuvo de arruinarle la jornada. Saltó, se retorció, pataleó al aire incluso. Se disculpó eso sí por su escaso dominio de nuestro idioma. El justo para agradecernos su presencia allí y seguir con un blues aguardentoso y doliente donde su voz rota encajó como un guante. Incansable él, es cierto que, la cabra tira al monte después de todo, gocé de lo lindo con los momentos más vigorosos, más vibrantes, de un rock que invitaba a mover el cuerpo. Quien sepa de eso.

En esas partes más bailables pensaba en unos Sex Museum, con matices, mientras que Blue Cheer acudían a mi subconsciente a poco que la descarga se dirigía hacia territorios más sucios y descarnados. Por ahí Leg tendría tiempo de echar pie a su Cry Baby y revestirse de una cierta épica. Amplificando el rango sonoro de un set siempre orgánico y visceral. El público de la Factoría, siempre tan receptivo, recibía la palabra del señor con gozo y algarabía. Y es que, al final, por muy duro y muy sucio que sea el sur de los States, bien están propuestas como esta, tan alejadas del mainstream más superficial. Tan parcas pero tan sinceras. Y por si todo esto era poco, sorprende cómo los bises entregaron la cara más rotunda y directa del dúo. Dejándose la piel en cada golpe a la caja, en cada pulso a las teclas. Un gran final que, tras casi hora y media, nos dejó más que satisfechos. Alabado sea el reverendo.

Lo pasamos bien. Es por eso que no me gustaría cerrar sin mandar una vez más un agradecimiento a la buena gente de Factoría Sound por todas las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, así como sinceros saludos a la compañía del antes, el durante y el después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: Carmen González
Fundado en 2006, el Hellfest se ha convertido en un fenómeno en la escena metal mundial, y no es solo por tener de los mejores carteles, es por muchos otros factores que lo han convertido en la vara de medir.

Casi 20 años antes de la primera edición del Hellfest, asistí al primer festival de metal de mi vida, el Monster of Rock en Donington Park, de aquel año (¡qué año para ser fan del metal!), principalmente porque tocaba Pantera. Por aquel entonces, si tenías suerte, podías ver a un grupo como Pantera tocando en Madrid (1200 km de ida y vuelta desde Sevilla), así que pensé que tendría más sentido coger un avión y verlos junto a muchos otros grupos. Y así lo hice, y fue increíble, pero también porque el Monster of Rock no duraba tres días, sino que era un evento de un solo día. Un día de lluvia, cerveza de mala calidad y la comida más horrible que he probado nunca.
Ninguno de mis amigos de entonces sigue yendo a festivales. Se puede decir casi lo mismo de mí, pero me encanta ir al Hellfest de Clisson, porque, lo creas o no, ¡se bebe y se come fenomenalmente bien!
If God is in the details, Satan is very busy in Hellfest!, porque hay tantos detalles (metaleros) que hacen que el Hellfest sea bastante único.

Claro, verás muchos carteles, estatuas e instalaciones increíbles dentro y alrededor del festival. Pero ¿llegar al punto de instalar en el aeropuerto de Nantes una guitarra Gibson SG de tres metros de altura y un bar pop-up que funciona con generadores en la parte trasera de una camioneta y que suena a todo volumen con temas heavy? Eso es tan acogedor como increíble.
Eso es un gran recibimiento, pero ¿y tener la oportunidad de comer ostras maridadas con vino mientras Slipknot suena a todo volumen cerca? ¿Qué tal beber su muscadet de marca Hellfest?
Disfrutar de buena comida es muy importante para intentar ver al mayor número posible de bandas en lo que es, ¡uno de los mejores carteles de metal del mundo cada año! Y, vaya, ¡este año tampoco va a decepcionar!
Agarrad los cubiertos, ponerse la servilleta en el cuello que vamos a saborear algunos de los platos increíbles que el Hellfest ha preparado para el menú de este año!:
MAINSTAGE 1- Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Bring me the Horizon / Iron Maiden / Limp Bizkit / The Offspring

El peso de la historia recae aquí. Iron Maiden, desde Reino Unido, siguen siendo una institución del heavy metal, con un directo que mezcla épica, teatralidad y precisión tras décadas liderando el género.
Desde Alemania, Accept continúa defendiendo el heavy más clásico con riffs afilados, mientras los estadounidenses Queensrÿche aportan ese toque progresivo y conceptual que marcó los años 80.
Uno de los momentos más especiales será el 40 aniversario de Helloween, pioneros del power metal europeo, con un show que promete repasar toda su trayectoria, desde sus himnos más rápidos hasta sus composiciones más melódicas.
El contraste lo pone Limp Bizkit, iconos del nu metal estadounidense, con un directo que sigue siendo puro caos controlado, frente a la elegancia alternativa y atmosférica de A Perfect Circle.
Static-X mantiene viva la llama del industrial metal, mientras Tom Morello, desde su faceta en solitario, lleva su característico enfoque experimental de la guitarra a otro nivel.
El bloque más eléctrico lo completan los suecos The Hives, puro garage rock desbordante de energía, y Rise Against, referentes del punk rock melódico con mensaje político.
Mención especial merece Pennywise, históricos del hardcore melódico californiano, que esta vez pisan el escenario principal —algo poco habitual—, y los irreverentes The Dwarves, siempre imprevisibles.
MAINSTAGE 2- Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Deep Purple / Sabaton / Volbeat / Bad Omens

El segundo gran escenario reúne diferentes generaciones y estilos. Megadeth, liderados por Dave Mustaine, llegan con nuevo material, reforzando su legado dentro del thrash metal técnico estadounidense.
Junto a ellos, Anthrax mantiene intacta su energía crossover, mientras Sepultura sigue representando el metal brasileño con una contundencia que ha evolucionado con los años.
Desde Reino Unido, Deep Purple aporta historia viva del rock, y Alice Cooper convierte cada concierto en un espectáculo teatral lleno de la mano del padre del shock-rock.
Muy a tener en cuenta el ascenso de Bloodywood, banda india que mezcla metal con sonidos tradicionales de su país, atentos que este puede ser uno de los directos más sorprendentes de este año.
El apartado más técnico lo lidera Opeth, desde Suecia, maestros del metal progresivo, mientras Volbeat sigue combinando metal, rockabilly y hard rock como si no fueran géneros distintos.
WARZONE STAGE – Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Social Distortion / The Dillinger Escape Plan / Hatebreed / The Addicts

El Warzone es pura intensidad. Social Distortion, desde California, presenta nuevo disco con su característico punk rock con raíces en el rockabilly.
El regreso de The Dillinger Escape Plan tras años de parón es otro de los momentos más esperados, con su mezcla de mathcore caótico y precisión quirúrgica. Cuidado con el moshpit aquí que va a ser bastante intenso!
Leyendas como Circle Jerks y Buzzcocks mantienen viva la historia del punk, mientras Cro-Mags y Shelter representan el hardcore neoyorquino.
La Dispute aporta un enfoque más emocional dentro del post-hardcore, y el cartel se completa con Cancer Bats, Die Spitz y Drain.
VALLEY STAGE – Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Kadavar / Mastodon / Cult of Luna / Down

El Valley es, para mi, el corazón emocional del festival. Tienes el volumen y la distorsión como en el resto de escenarios, pero a mi al menos, me llegan más hondo las bandas que ponen aquí.
Mastodon, desde Atlanta, llega con cambios en su formación guitarrera, lo que añade interés a un directo siempre técnico y potente dentro del sludge y el progressive metal.
Uncle Acid & The Deadbeats (Reino Unido) y Elder (EE.UU.) lideran el lado más psicodélico y stoner del cartel. Uno de los grandes momentos será la vuelta de Acid Bath, banda de culto del sludge metal de Louisiana, cuya reunión supone un acontecimiento histórico para los fans del género.
También destaca el regreso de Soilent Green, otra formación clave del sludge/death que llevaba años sin subirse a un escenario.
El bloque se completa con nombres fundamentales como los belgas Amenra, maestros del post-metal emocional; los suecos Cult of Luna, referentes del género; o Primitive Man, sinónimo de oscuridad extrema.
También estarán Torche, Slift, Bruit y Down, junto a Corrosion of Conformity, que llegan presentando nuevo material dentro de su característico sludge/hardcore sureño.
ALTAR STAGE – Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Igorrr / Blood Incantation / Deicide / Napalm Death

El Altar sigue siendo el refugio del death metal en todas sus vertientes. Y algunas son muy locas, porque lo de Igorrr es una pasada. Si no los conoces, ve directamente a Blastbeat Falafel, y luego vuelves y me cuentas como te has quedado. A lo mejor me gustaría que llevaran menos bases en vivo pero es que son una locura en cuanto a temas y composición.
Deicide, desde Florida, son una de las bandas más influyentes del death metal clásico, mientras Possessed —considerados pioneros del género— aportan historia pura.
Blood Incantation, desde Estados Unidos, ofrece una visión más progresiva y cósmica del death metal, mientras The Halo Effect reúne a ex-miembros de In Flames en una propuesta de death melódico sueco.
Especial atención a Impureza, banda con base en Francia que fusiona death metal técnico con flamenco, creando un sonido muy distintivo.
El nivel técnico lo elevan Defeated Sanity y Fulci, mientras DVRK aporta un enfoque más moderno.
TEMPLE STAGE – Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Skald / The Gathering / Behemoth / Mayhem

El Temple es uno de los espacios más especiales del festival, centrado en propuestas más atmosféricas y espirituales dentro del metal.
The Gathering, desde Países Bajos, representan una de las trayectorias más interesantes del metal alternativo y atmosférico, con una evolución que los ha llevado a terrenos más etéreos.
Los portugueses Gaerea se han consolidado como una de las bandas más intensas del black metal moderno, con una propuesta emocional y visual muy cuidada.
Perchta, desde Austria, combina black metal con elementos folklóricos alpinos, mientras Hulder aporta un enfoque más crudo y tradicional dentro del género.
El dúo australiano Austere destaca por su black metal depresivo, cargado de atmósferas melancólicas, y Scour —con miembros de la escena extrema estadounidense— garantiza agresividad sin concesiones. Completan la experiencia ritual nombres como Non Est Deus y Vigljos.
Bueno pues hasta aquí, el repaso que hacemos de parte del festival, yo no sé como vais de hambre después de leer esto, pero a mi se me va a hacer eterna la espera! Qué lejos queda el 18 de Junio!!!!
Texto & Artwork: D4mDens
Nothing More, banda invitada en las dos paradas en nuestros escenarios de Godsmack cancelan unilateralmente su tour europeo por la necesidad de finalizar su próximo trabajo discográfico. La gira de de la mítica banda de Massachusetts sigue adelante con en lo que serán sus únicas actuaciones en formato club en España.

Domingo 9 de agosto – La Riviera (Madrid) + Thundermother
Martes 11 de agosto – Razzmatazz (Barcelona)
Entradas disponibles a través del siguiente enlace:
https://zliverock.com/godsmack/
El pasado viernes 13 de marzo, en una noche fría y lluviosa, me fui de nuevo a la sala Babylon de León, una de mis casas rockeras, bastante a ciegas. No estaba planeado, pero esa misma mañana la propia Jodie Cash me sugería acercarme a ver su concierto de blues rock americano, de country rock sureño, en estado a ratos puro y a ratos duro. Acepté la sugerencia y no me arrepentí, todo lo contrario. Había oído hablar de Jodie Cash, pero en realidad era todo totalmente nuevo para mi. Por eso fue agradable poder charlar un poco con ellos antes de que empezara a sonar la música, y lo que vino después fue simplemente genial.
En un escenario perfectamente iluminado y con un sonido impecable de principio a fin, la banda (aún sin su frontwoman al frente) arrancó con un tremendo estallido conjunto de todos los instrumentos, perfectamente coordinado, que hasta pegó un buen susto a alguien del público. Enseguida apareció la menuda (solo en estatura) Jodie Cash, con su cazadora de largos flecos y atando un pañuelo rosa a su pie de micro, tal vez a modo de ritual supersticioso. Si lo hizo para que le diera energía y buena vibración, funcionó, desde luego.

Tras un largo parón en la trayectoria de la banda, Jodie traía a nuestra ciudad su último disco, «My Senses» (2025), con la formación definitiva que presentó el año pasado: el siempre presente Toni Espelta, junto a Víctor Fisas en las guitarras (y el primero también en la segunda voz), Fran Esquiaga en el teclado y coros, Xarly Cáneva en el bajo y Jordi Riera a la batería, mostrándose muy unidos y compenetrados. El disco es un homenaje a Estrella, su madre (corista del grupo catalán de rock americano Bombarderos, junto a su marido Ricardo Papaceit “Chele”, el cantante de la banda), precisamente poco después de haber sido madre ella misma, y así nos lo fue contando y detallando durante su actuación.

Comenzó la cita leonesa de la gira «Rising Wild Tour» con mucha potencia y energía, con «Rock Machine», cambiando el tono en la melódica «Shinin’ Summer Nights», y ya nos íbamos dando cuenta: Jodie no nació en Nashville, pero suena como si nunca hubiera salido de allí. Y se muestra como una artista muy comprometida y sentimental, dedicando «Astral Trip» a Luis Val «Lucky», bajista del grupo de su padre. El tema finalizó con sonidos atmosféricos en todos los instrumentos, sobre todo en el teclado y en la batería tocada con baquetas con cabezas de fieltro. Y la enlazaron con «Janis», corte escrito (en inglés) pero nunca publicado por sus padres, que habla de la noche en que la propia Janis murió. Jodie la había cantado en castellano en su disco anterior, pero ahora vuelve a cantarla en su versión original.

Otra canción que Jodie reinventa en esta gira es «Sunday Mornin'», pasando de la versión acústica original a una nueva versión eléctrica, comenzando en un tono casi íntimo, como un rezo que eriza el vello con esa suave y expresiva voz, para pasar a un tono más rítmico y bailón, muy estilo bluegrass, poco después. Y de nuevo dedicado a su madre, que de hecho ha compuesto 4 temas de este último LP. Pasamos a un tono más divertido cuando Jodie nos contó que dedicó la siguiente canción, «Farru», a su perro Farruquito, «loco y asalvajado». Y hala, otra vez a romper el tacón de las botas camperas contra el duro suelo, con el ritmo bailón y divertido.

El tono bajó ligeramente en «Eternity», canción de amor dedicada a su amor, Toni (otro que parece nacido en Nashville), que cambió la guitarra eléctrica por la acústica, y la mantuvo en unas cuantas canciones más. Y empezaron a caer algunas versiones, la primera fue «Coats Of Many Colors», de la gran maestra del género Dolly Parton, que habla del abrigo que le compró su madre para ir al colegio. «Mary (Said Goodbye)» y «That Light On Me» nos trajeron de vuelta a Estrella: la primera suave y delicada, con la perfecta voz modulada de la gran cantante catalana; la segunda, algo más rítimica, escrita tras la extraña noche en que su madre decía ver una luz que solo veía ella.

Jodie nos contó que «Way’s Hard» habla de pasar un mal momento y querer volverse invisible o meterse en una cueva, y con cierto estremecimiento confesó que ella misma está un poco así. Pero, igual que el tema fue de menos a más, con Víctor marcando las notas en su mástil con su botella, y remató en un potente duelo entre su guitarra, el teclado de Fran y la brutal pegada de Jordi en los parches, nos quedamos con el mensaje positivo de que «todo irá bien» de la cantante, que acabó mirándoles desde abajo, como una fan más.

Se acercaba el final y la descarga se volvió mucho más intensa y hasta algo agresiva con «Roadrunner», con Toni de nuevo con su guitarra eléctrica, y con Jodie rasgando ligeramente su voz. Nos pusieron a bailar con ganas con «Down No More», de sonido muy country, y mucho más con la divertida «Comeback Home». No perdieron tiempo desapareciendo del escenario para volver a salir, y, a modo de despedida, nos regalaron «Ain’t Livin’ Long Like This», la versión del tema de Rodney Crowell, ella con unas llamativas gafas, bailando y cantando entre los animados asistentes, y no dudamos en apoyar con coros y palmas. Y para acabar, «Fortunate Son», la canción de 1969 de Creedence Clearwater Revival, que, lamentablemente, sigue siendo muy apropiada en estos tiempos de guerra.

Fue un gran concierto de algo de más de hora y media que se hizo corto. Las canciones se fueron desgranando bien enlazadas, temas largos con buenísimos solos en las dos guitarras, bien coordinadas, con el bajo y sobre todo la potente batería dando un respaldo perfecto, y con unos teclados muy protagonistas, rellenando cada corte con melodías muy sonoras. Escuchando a Jodie me venían a la cabeza otras voces que siempre he admirado, como las de la mencionada Dolly Parton, o como las de mi adorada Stacey Collins, Emmylou Harris, Linda Ronstadt, Bonnie Raitt, o incluso Patsy Cline. He leído que a Jodie, como a mi, no le gustan las etiquetas, «simplemente me dejo llevar y tal vez por eso suena muy tradicional y purista». Pues este concierto de country rock, tradicional y purista, y a la vez fresco y moderno, me encantó. Por eso, espero verles pronto en acción otra vez. Muchas gracias a la banda de Jodie Cash por su gran entrega y, como siempre, a la sala Babylon por su cálida acogida y por todas las facilidades.
Texto y fotos: Mar Fuertes
Habían pasado apenas veinticuatro horas de la gala de entrega de los premios AMAS, donde se hicieron no pocos llamados a defender la música en directo, de manera explícita incluso en la figura de Lady Ani (Last Days Of Eden) mientras leía el (certero) texto de agradecimiento, firmado por Dani G., por el premio a November como mejor disco rock de 2025. Buenas intenciones y mejores palabras que fueron a caer en saco roto en la jornada, desoladora como pocas, del pasado sábado. En una sala que había registrado un lleno de reventón apenas veinticuatro horas antes con la enésima venida de El Drogas, “las miticadas siempre triunfan”, y que al día siguiente acogió con la mayor de las frialdades al triunvirato Soundcrush, Doble Esfera y Secta.
Una frialdad del todo hiriente en el caso de los asturianos Soundcrush. Y es que poca, muy poca gente recibe al cuarteto cuando, a eso de las 21:17, irrumpe con su habitual groove metal por la Sala Acapulco. Ellos, ni cortos ni perezosos, juegan ya desde el comienzo a mostrar músculo en lo que a técnica se refiere. Venían presentando “The Hunt”, álbum del que ya os hablamos aquí, amén de su más reciente fichaje: el Reveal Dani Cabal en baterías.

Del todo empastada la pareja de guitarras Víctor Diedena & Ales Sánchez. Muy fino el primero en melodías y contundente el segundo en riffs y solos. Sería el propio Sánchez quien no quisiera olvidarse de mandar los habituales agradecimientos. A uno casi le daban más ganas de mandar para dentro a la gente que aún aguardaba en la puerta, pero la cobertura allí dentro era tirando a inexistente. En cualquier caso y como digo, nada amilanó a la formación astur, que de hecho muestra una cohesión para con el nuevo de la clase que, supongo, habla muy bien de lo en serio que se habían tomado la cita.

Su propuesta, a ratos, resulta una encrucijada entre breakdowns concisos, nunca de cara a la galería, y una técnica que echa mano de todo tipo de recursos. Solos vistosos, melodías a puro tapping y la firmeza una base rítmica ya bien empastada. Se les puede acusar de una cierta quietud sobre las tablas. Tampoco el ambiente animaba a mucho aspaviento. Con eso y con todo me agradaban.

Que quedaba mucho calor que dar, apostillaba la voz de Soundcrush. Y tanto que sí. A ratos más atmosféricos, en otros más contundentes, tuvieron tiempo de volver al primer disco, rescatar un corte con un cierto aroma a Gojira y ver cómo emergía el Ales Sánchez más ambivalente en voces. En líneas generales, y tras el cierre con “Beyond Olympus”, me pareció ver a una versión bastante entera de la remozada formación astur. Se me hizo algo corto, pero qué duda cabe que este es el camino a seguir.

Surgidos de las cenizas de La Brigada en tierras murcianas, Doble Esfera llevan desde 2010 dando guerra con su particular hard & heavy. A la Acapulco llegaban presentando su más reciente Ep, “La Nueva Era Del Rock”, y la intención de agradar a un público, de entrada, un tanto escéptico. De mano me llama la atención el prólogo mismo del show: esa entrada en solitario de Patricio Jiménez (batería) y Cristobal Rodríguez (bajo), la vocación de himno, a medio gas, que posee el arranque del show. En “Futuro”, sobre alguna que otra pista pregrabada, dieron un paso más hacia el heavy más vigoroso, mostrándose firmes, aplicados incluso. Buenos coros además de Cristóbal Rodríguez y el guitarra Antonio Elzaurdia.

“Rock Duro Del Siglo XXI” suena a pura auto reivindicación, Eladio dejándose la piel por agradar tras el micro, y una banda que fue pergeñando un set muy old school. Entre medios tiempos elegantes, ingobernables, supieron ir sumando adeptos a la causa. Elzaurdia se mostraba siempre risueño. Correteaba por encima de las tablas o soleaba concentrado sobre los podios que coronaban el escenario. Parecía estar pasándoselo en grande. Para cuando suena “2030”, de aquél Ep de 2015 “El Baile De Los Necios”, lo cierto es que parecen más que cómodos enfrascados en ese metal de cierto regusto Maiden. Y aunque a mí me agradaron más cuando jugaron a extraer su lado más técnico, lo cierto es que la gente se terminó de enganchar gracias a “La Momia”. Aquí la base rítmica de los murcianos tomaría un cierto protagonismo. Todo para que Eladio y Antonio se fueran a camerinos y regresaran con esas (imposibles) camisas y máscaras del videoclip.

Fue aquí que se produjo una pequeña pausa para anunciar el ganador (en este caso ganadora) del concurso que montaron con la venta anticipada. “La Nueva Era Del Rock”, con la que volvieron a la carga, fue pura idiosincrasia Doble Esfera. Para la más vibrante “Ricky Rock” Eladio vuelve de backstage con las gafas de sol y una llamativa boa de plumas colgándole de los hombros. Todo fuera por agradar divirtiéndose. A término habría sorpresa en forma de Tino Hevia, compañero precisamente de Dani Cabal en Reveal, subiéndose guitarra en mano para proceder con nada menos que “Esta Es Una Noche De Rock And Roll” de unos tales Barricada. Ni que decir tiene que hasta los más retraídos se (nos) vinieron arriba aquí. Me remitiré al primer entrecomillado de esta humilde crónica.

Presentaciones, la fuerza de “Fuera De Control” (y la sempiterna rima “camino, destino”…) y el cierre, con quizá su riff más grueso de toda la noche, con “El Baile De Los Necios”. Divertidos, honestos y agradables. Murcia queda lejos pero que, con suerte, no sea esta su última visita por estas tierras del norte.
Quince faltaban para la medianoche cuando los renovados Secta se aupaban al escenario. Los cuatro de siempre, Ger Gilsanz y Juan Pablo en guitarras, Pablo Pravia en baterías y Pelayo Vázquez al bajo, más la cara nueva: Fernando en voces. Arranque “Caliente” para una noche en que la que el vocalista de origen argentino iba a ser el centro de todas las miradas. Las comparaciones tras recoger el testigo de un tal Michael Arthur Long serían a buen seguro odiosas. En algunos casos hirientes. Servidor, como mero cronista, lo que observa ya desde el arranque es una voz que encaja como un guante en la (indisimulada) propuesta acedecera del quinteto. Con ligeros matices más heavies, quizá. También una cierta timidez en lo gestual. Nada que factores como el tiempo o el obligado rodaje no vayan a curar. Ya sabéis que en esta casa nos gusta siempre ser proactivos.

Casi en la misma medida en que a la banda le gusta dar cera, pulir cera, en píldoras de puro rock and roll, “El Herrero” resulta ser una de esas que siempre parece caer de pie. Aquí ya uno ve cómo Fernando procura llevar los temas a su terreno. Y hace bien. Ger, siempre las gafas de sol y la gorra, soleaba a placer desde su SG roja. “Todo o Nada” y la Secta está sonando realmente redonda. Fernando, de hecho, remató con un poderoso grito final aquí. “Se habrán dado cuenta que no soy de aquí”, apostillaba. Un vocalista entre dos tierras que cantaba aquél. “C’ mon”, con el paso del tiempo desde la edición de aquél segundo álbum en 2024, parece haberse convertido en una de las entregas más sensuales de los chicos. Una banda que, huelga decirlo, sonaba todo lo real y orgánica que cabía esperar.

A su vez, “Dulce Dinamita” trae uno de sus estribillos más redondos. “Esta banda es muy sexual, me lleva al infierno” había apuntado Fernando para después deshacerse de su camisa rojinegra. Aquí la banda al completo se volvería hacia la batería de Pravia mientras, al frente, Ger soleaba que daba gusto. Posteriormente, fuimos invitados a “La Casa Del Blues”, pienso que una de las que más redondas sonaron, justo donde mayor importancia cobraron los coros de Pablo, Pelayo y Juan Pablo. Al final, “No Quiero Llorar” le cambia el paso al set. Fernando la había introducido en solitario, estirando su registro con gesto risueño. Los juegos de Ger con la gente en “Plan B”, las explicaciones de éste sobre todo cuanto aconteció hasta que Fernando, o en este caso simplemente “Fer”, acabase siendo miembro de pleno derecho de la Secta.

Al final, lo importante es que el “Panzer” está listo para disparar, solo le falta una pequeña puesta a punto. Y es que, en resumidas cuentas, ya sabéis que nada les va a parar. Se iban ya. En los setlists que había por el suelo no constaban más canciones… pero ellos, ante la infatigable insistencia de, entre otros, cierto colaborador de esta casa, nos regalarían un corte de nueva creación, “Ave Fénix”, muy apropiado dadas las circunstancias. Fuera porque tenía ya la cabeza puesta en esta crónica o por cualquier otro motivo aleatorio, lo cierto es que, así de primeras, no me sonó tan AC/DC como lo hacen muchos de sus temas. Veremos por donde van los futuros tiros sectarios…

Jornada desoladora en lo que a venta de tickets se refiere, pero tres bandas de backgrounds bien diferentes que repartieron cera como mejor saben. Quienes acudimos a la llamada nos marchamos contentos y, como viene siendo habitual, no podríamos despedir sin agradecer el trato y las facilidades a la buena gente de la Sala Acapulco, a la compañía de antes, durante y después y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
Resumen gráfico del paso de la formación melódica sueca H.E.A.T. y los murcianos Hitten por la Sala Capitol de Santiago de Compostela.















Fotos: Carmen González
El tik tak de un reloj marca las 21:35 horas y con “Dinamítalos” abren el concierto Koma. Sin bajar el ritmo siguieron con “El Catador De Vinagre” y ”Protestantes”. Aquí Brigi se anticipa y empieza a tocar “El Viaje” tras inmediata rectificación arranca con “Tío Sam”. El público, que al principio se mostraba tímido, empieza a coger confianza y salta al ritmo de la canción. Ahora sí, toca “El Viaje” y sigue “La Máquina Del Tiempo” con esa brutalidad de doble bombo de Juancar y Brigi deja que el público cante el estribillo un par de veces.

Seguimos con “Vaya Carrera Que Llevas Chaval” donde mientras que Rafa canta, Brigi y Nacho van de un extremo a otro del escenario marchando como militares de manera exagerada y cómica. El público, ya con toda la confianza, no para de cantar y alzar el puño en “Se Donde Vives”. Después Brigi dio las gracias al público por estar ahí y comentó lo contentos que estaban de volver a tocar en el escenario Santander y siguieron con un tema que hacía muchos años que no tocaban “Por los siglos de los siglos.”

Brigi toma la palabra al Drogas “A Gusto” para seguir con “Me Vacío” y al terminar el público los vitorea con alegría. Nacho empieza a cantar “El Muro De Berlín” y el público canta con él con tanto entusiasmo que casi le tapan la voz. Seguimos la caña con “El Pobre” donde el público no para de saltar y con “Imagínatelos Cagando” donde Brigi anima al público a cantar “eh eh eh eh”. Brigi pregunta al público “¿Lo nuestro siempre fue?” y así empieza “La Almohada Cervical”. “Alguien llama a la puerta, es el Marqués de Txorrapelada” aquí el público lo da todo y de seguido tocan “El Sonajero”.

La banda se va del escenario y el público no les da ni un segundo de descanso porque nada más irse les reclaman con gritos y silbidos. Regresan y bajan las revoluciones con la balada “Palabras Mágicas”. Volvemos a subir el ritmo con “Jack Queen Jack” y “A Ostia Limpia” . Vamos llegando al momento del clímax con “Sakeo” y “Aquí Huele Como Que Han Fumao” donde la sala vibaraba con la conexión entre banda y fans. “Bienvenidos al concierto, bienvenidos a Degüelto” aquí Brigi y Nacho animan al público a cantar y éste encantadísimo.

“Esto, esto, esto, esto, esto es todo amigos, amigas, amiges, un gusto” y así y con una melodía fúnebre se despide Koma. Pero no, los fans no les dejan irse así como así, así que regresan para cantar “Mi Jefe” y con esta canción ahora sí, se despiden.
Fue un concierto de casi dos horas, con un setlist muy variado, canciones del último álbum, las que nunca pueden faltar y temas que hacía muchos años que no se escuchaban en directo. Sin duda, todos salimos muy satisfechos del concierto pero era Koma, era evidente que todos saldríamos con una sonrisa de oreja a oreja. Hasta la banda salió con ella. Con ganas de volver a verlos pronto para poder seguir dislocándonos los cuellos.
Texto y Fotos: Sheila Ortíz