Crónica: GBH + Infección (Oviedo 11/6/2026)

Fue el pasado 28 de noviembre del 2025 cuando los legendarios GBH actuaban por primera vez en Asturias, en los Locales Mercurio de Mieres. Un concierto rememorando la esencia punk y underground de los 80. Tocaron solo ante un centenar de personas que abarrotaron el pequeño recinto y que debió de dejarles a los británicos un muy buen sabor de boca, ya que, casi siete meses después deciden completar su pequeña gira por España, recalando de nuevo en escenarios asturianos, en este caso, en la ovetense sala Gong.

No repiten, eso sí, con sus compañeros españoles de gira, los valencianos Deaf Devils (como ya lo hicieran en Mieres, en su primera cita asturiana). En esta ocasión, los acompañarían los locales Infección. Era jueves y, como comentaba, no había pasado mucho tiempo desde su anterior visita, sin embargo, los incondicionales no fallaron, registrándose una entrada, digamos, que aceptable, teniendo en cuenta estas circunstancias.

Y es que contar con la presencia de una de las leyendas pioneras del hardcore punk británico, volvió a ser motivador para los amantes del género. Algunos, provistos de sus vinilos, consiguieron que fuesen firmados por la banda. Con una afluencia de público aún floja, comienzan los Infección, a las nueve y media de la noche. Nos preguntan de mano si no vamos a trabajar mañana, se presentan y al lío. La formación luarquesa celebraba su quinceavo aniversario sobre las tablas, dando un repaso a su, no obstante, escueta discografía.

Arrancan con “No Nos Callarán” de su homónimo álbum del 2017, seguida de “No Te Dejes Atrapar” de su último trabajo “Desdichados”. La dupla Deiviz (bajo y voz) y Geni (guitarra, voz) funcionaba a la perfección, confiriendo un mayor dinamismo a los temas, turnándose en las voces, acompañados de Jose, a la otra guitarra, y Manu a la batería. Para “Hipocresía” el ambiente ya estaba empezando a caldearse. Los ventiladores de la sala se agradecieron bastante. El hardcore punk directo, divertido y reivindicativo de Infección se concreta en el siguiente tema, que arranca movimiento entre la gente.

Para presentar “Mi propio Dios” recuerdan la visita del Papa de estos días y también mencionan a Pirri, de Escuela de Odio, deseando compartir escenario con ellos, antes de “Otro Fascista”. Nos preguntan después si en Oviedo tenemos vecinos repunantes y suenan, entonces, unas líneas de bajo saturadas y crudas marcando el inicio de “Mata A Tu Vecino”, dejando patente su peculiar humor. Y empiezan a despedirse, aunque aún sonarían tres temas más. Cuando creíamos que cerraban definitivamente con “Desdichados”, rematan con una versión de Parálisis Permanente, “Un Día En Texas”. Tres cuartos de hora que cundieron mucho.

Unos diez minutos después, Colin Abrahall, voz y miembro fundador de GBH, toma el micro para iniciar la actuación de la banda, pillando desprevenido al público e incluso a Ross Lomas, el bajista, que no se había colocado aún en su espacio. Un comienzo ya sin miramientos para desgranar más de una veintena de temas sacados de sus discos más míticos: “City Baby Attacked By Rats”, “City Baby’s Revenge” y “Leather, Bristles, Studs And Acne”, fundamentalmente, vamos, todo un revival de la época de los 80. Sorprendente fue también la ausencia del otro miembro fundador, Colin “Jock” Blyth, quien tuvo que ser sustituido por otro guitarrista para la ocasión, por encontrarse enfermo. Como decía, inicio contundente y rapidísimo con “Diplomatic Immunity” y “Drugs Party In 526”, seguidas de la inconfundible “Sick Boy”, celebrada por la concurrencia que, ya estaba más centrada y disfrutando de lo lindo. Retrocedemos a 1981 con “Slit Your Own Throat” y “Am I Dead Yet?”, piezas potentes que marcan el sello personal de GBH en su forma de interpretar el punk.

Aquí Abrahall se detiene para saludar y para presentar una versión muy original del “War Pigs” de Black Sabbath, en honor a su paisano Ozzy. Con “Maniac” de su disco debut, comienzan los primeros movimientos entre el respetable. Pieza pegadiza y movida, al igual que las siguientes “Gunned Down”, y “I Am The Hunted”. Otra breve parada para preguntar cómo estamos. Colin se desprende de su habitual chupa de cuero y continúa la descarga que nos transporta a la época dorada del punk británico. Dos espontáneos no dudan en subir la escalerilla que lleva al escenario de la Gong, para abrazar a un resignado Ross Lomas y acercarse, luego, al fabuloso batería Scott Preece, con el que se hacen varias fotos en plena actuación. Nadie se inmutó. Después de más de 40 años sobre los escenarios, los de Birmingham a buen seguro que han tenido que lidiar con situaciones más comprometidas. Sin parar caen “Heavy Discipline”, otra versión, la de los Slaughter And The Dogs: “Boston Babies”, provocando movimiento en las primeras filas y “Bellend Bop”, tocada a gran velocidad. Aprovechan para interpretar un tema de más reciente factura, “I Never Asked For Any Of This”, de su último disco y con el que demostraron que no han perdido un ápice de frescura.

Buen trabajo a la guitarra y aún más destacable el de la batería, en cortes como “Generals”. Pequeña pausa para saludar a los Infección y traca final que bordan con dos temas míticos: “Give Me Fire” y “City Baby’s Revenge”. Aunque se despidieron, nos preguntaron si queríamos escuchar alguna más, con la lógica respuesta positiva de los asistentes, siendo el momento de “Time Bomb”, la canción que abría su primer disco, con ese sonido cañero de la guitarra y que sonó de manera muy intensa, para despedirse con su versión del “Bomber”, de los Motörhead, para la que el manager de los GBH, se colgó el bajo de Ross y así interpretar ese conocido tema, poniendo el punto final a una colección de clásicos inmortales dentro de la música punk de todos los tiempos.

Gran velada nos ofrecieron ambas bandas. Ambas gozaron, también, de un buen sonido, aunque el ambiente distó un tanto de aquel más underground de su primera visita. GBH, dejaron patente que aún tienen cuerda para rato y que son una institución en el género y les agradecemos que hubiesen decidido repetir visita. Por muchas más así. Un saludo a todos y hasta la siguiente.

Texto y Fotos: Erundina Artidiello

Agenda: Reytoro + Brutalfly en Oviedo

Con casi tres décadas de trayectoria a sus espaldas los thrashers uruguayos Reytoro recalarán en la ovetense Lata de Zinc el miércoles 26 de junio inmersos en su primera gira por España. La cita asturiana contará con Brutalfly como banda invitada. Con apertura de puertas a las 20 horas , la entrada en taquilla tiene un coste de 10€.

Considerados por crítica y público como uno de los máximos exponentes del metal en su país, desde el próximo 11 de junio compartirán tour por nuestros escenarios, paradas en Madrid, Zaragoza, Barcelona, Valencia, Murcia, Málaga, Sevilla, Valladolid y Vigo, con los argentinos Lörihen en una gira denominada «Metal del Plata España Tour 2026«.

Al termino del tour la formación se presentará en solitario en Galicia y Asturias a través de conciertos en Oviedo, Lugo, Ferrol, Sargadelos y Ortigueira para continuar con la defensa en vivo de nuevo material que formará parte de su próximo disco de estudio «Guerra Por EL Agua«.

Agenda: Brutalfly + Propicios Días en Gijón

El debut en los escenarios asturianos para el trio leonés Propicios Días tendrá lugar el próximo sábado 23 de mayo en el Bola 8 gijonés y contará con los thrashers experimentales Brutalfly como compañeros de escenario.

Propicios Días que apuestan por combinar la agresividad del deathgrind, la velocidad del thrash y la contundencia del hardcore presentarán su ópera prima «¿Algún Quebranto, ciudadano? Me Caes Mal«, EP que veía la luz allá por el 2024 y los temas que formarán parte de su próximo álbum de estudio.

A partir de las 21 horas el evento contará con la modalidad de taquilla inversa en la que el espectador decide cuanto pagar, un modelo basado en la responsabilidad, la confianza y la valoración real del trabajo de los artistas.

Crónica: Fito & Fitipaldis (Gijón 19/12/2025)

La sexta fecha del “Aullidos Tour 25/26” traía consigo el retorno de Fito Cabrales y sus Fitipaldis a tierras asturianas. La capital de la costa verde acogía de nuevo una doble parada del bilbaíno en Gijón, en esta ocasión para degustar la presentación en vivo de su reciente obra de estudio “El Monte De Los Aullidos”.

Acompañado por un sexteto formado por su inseparable Carlos Raya a la guitarra, el bajista Alejandro «Boli» Climent, Javier Alzola al saxo, Jorge Arribas en teclados, Diego Galaz también a la guitarra y el violín y Coki Giménez a la batería logró que el público que abarrotaba el recinto coreara todo el repertorio desde el primer minuto. Ya fueran clásicos como temas de nuevo cuño, la comunidad Fitipaldi demostró su fidelidad, energía y entrega a la extensa formación.

Un amplia representación generacional la que disfrutaría de una gran noche, como calificaría la velada al inicio del show el propio Fito. Si bien arrancaron con “A Contraluz” incluida en su nuevo disco la respuesta del público podría rivalizar con la que recibió cualquiera de sus grandes éxitos. La parroquia había llegado con los deberes al día, canciones aprendidas y dispuesto a dejarse la voz en el envite.

La traslación al directo de la propuesta musical muta del swing tan marcado de la encarnación de los temas en el estudio de grabación al rock elegante y lleno de matices que magnificó la excelente acústica que ofreció el palacio de deportes gijonés. Si bien Fito y Raya hicieron buen uso de su personal arsenal de guitarras, el resto de componentes de la formación no irían a la zaga. El violín, el acordeón o el xilófono tuvieron su cuota de protagonismo en el sello sonoro ofertado por los Fitipaldis en la noche asturiana.

Veinte años juntos como bien nos recordó Fito al mentar a Carlos Raya dan para muchas cosas. El productor de confianza del bilbaíno volvió a sentar cátedra en su desempeño a las seis cuerdas. Como es de recibo mentar la impresionante labor del también baterista de Tarque, Coki Giménez, a los parches. También el detalle de acompañar la interpretación de “Volverá El Espanto” con imágenes del genocedio gazatí por las pantallas de vídeo situadas en el fondo y laterales del escenario.

Antes de las presentaciones desde las tablas Fito solicitaría al público un saludo para los asistentes al día siguiente a la segunda cita gijonesa. Grabado en vídeo los protagonistas del día recibirían el de la anterior parada de la gira, el de los que acudieron a la parada en Zaragoza. “Soldadito Marinero” pondría banda sonora a la primera despedida del combo. Bajo un mar de luces provocadas por los móviles que sinceramente nunca tendrán la magia de los mecheros de antaño. Abrazados al frente del escenario ponían fin al set. Una pequeña pausa antes de unos bises que iniciaban Fito y Raya solos sobre el escenario, acústicas en ristre para arrancar “La Noche Más Perfecta”.

Los decibelios subirían notablemente con la revisión de “Entre Dos Mares”, tema original de aquellos Platero y Tú con los que Fito se daría a conocer y que tan buenas noches de rock n’ roll nos dieron en los 90. En ese momento muchos echamos en falta un recuerdo al tristemente fallecido Jorge Ilegal o Robe Iniesta, tan importante en los inicios de Fito y Fitipaldis, pero ya se sabe que no se puede tener todo en esta vida.

Como bien dijo el señor Cabrales, agradecido por hacernos tan felices, cerraron su actuación con “Siempre Estoy Soñando” dejando patente tras más de 120 minutos de deleite sónico que posiblemente son la “jam band” más grande que ha dado el rock español.

Texto: José Ángel Muñiz

Crónica: Tarja & Marko Hietala «Living The Dream Together Tour» (Gijón 30/1/2026)

El Living The Dream Together Tour 2026 traía a los ex Nightwish Tarja Turunen y Marko Hietala al Gijón Arena. Una buena oportunidad para repasar la amplia trayectoria de uno y otra, amén de reencontrarse con buenos amigos y pasar una, por otro lado, muy desapacible noche de viernes.

En lo que al abajo firmante respecta, aún no conocía el recinto gijonés en esta nueva iteración. Y nada más hacer acto de presencia, lo primero que ven mis ojos es la despedida de la primera banda de la noche, los británicos Serpentyne, con quienes espero saldar mi deuda en un futuro. Por suerte el compañero Miguel Rubio nos cubría las espaldas y aporta la siguiente reflexión:

Media hora tuvieron los londinenses Serpentyne, habituales acompañantes de Tarja por sus giras en Europa para calentar el ambiente. Su estilo, totalmente alineado con el espíritu del evento, se mueve ente el metal sinfónico y el folk metal. Presentaron, no exentos de varios problemas técnicos, temas fundamentalmente de su último trabajo «Tales From The Dark» de 2025.

Al rato nos topamos con los rockeros estadounidenses Rok Ali And The Addiction. Los de Nashville ofrecieron un set de un rock denso, parapetado entre lo clásico y lo alternativo, que tuvo difícil encaje en una noche como esta. Densos a ratos, Chris Nix dejaba algún que otro destello de calidad desde su guitarra mientras Alison Krebs divagaba con su voz por el escenario. Le pusieron empeño y ganas, pero desde luego no era ni el momento ni el lugar.

Marko Hietala y su banda saltan a escena cuando faltan diez para las ocho, procurando con “Frankenstein’s Wife” un apaciguado arranque de set, a la contra de aquello que dicta el libro de estilo. Aún con media entrada, siendo generosos, en el coso gijonés, el finlandés mostró tanto una imagen algo descuidada, esa raída sudadera, como una voz en perfecto estado de revista. Todo carisma y sonrisas, “Rebel Of The North” resulta algo más vacilona. Tuomas Väinölä con la guitarra y Bob Engstrand tras las teclas dejaron buenos solos aquí. Los cambios de instrumento del propio Väinölä serían una constante a lo largo de la noche. Y es que para la más rotunda “Proud Whore” es una Explorer la que cuelga de sus hombros. Con ella dibuja otro gran solo. Ni que decir tiene que el carismático bajista finlandés sabe rodearse bien.

Hablando de guitarras, a pachas entre la acústica y una Telecaster (o eso me pareció desde abajo) es que enfrenta Väinölä una “Isäni Ääni” que pondría la calma, el sosiego y también la elegancia. “Impatient Zero”, a todo esto con Hietala dando un buen nivel en cuanto a voz, recuperó parte del nervio perdido. Aquí la banda brilla también a nivel técnico, con buenos solos de guitarra primero y de teclado después. A término, hubo gritos de “Marko, Marko” desde el público, síntoma inequívoco de lo bien que se lo estaban pasando. Así las cosas, diría que “The Dragon Must Die” fue lo más completo del show. Por ese aire medio oriental pero también por el modo en que ellos acertaron a conjugar técnica y músculo. Fácilmente mi favorita de Hietala el pasado viernes…

… aunque la gente pareció recibir de mucho mejor grado la más festiva “Juoksen Rautateitä”. Amén de un Hietala que ya tenía a la audiencia en el bolsillo, aquí brilló sobremanera Bob Engstrand a las teclas. Estupendo arreón final, por cierto. Las tres voces al frente armonizan al tiempo que ofrecen una pequeña pausa en “Roses From The Deep”, cuando quizá el set pedía algo más de brío. Y da igual porque cuando Marko, en perfecto inglés, anuncia que conoce a una amiga que “canta bien”, el Gijón Arena poco menos que se viene abajo para recibir a la leyenda finlandesa del power sinfónico Tarja Turunen. Juntos entregan “Left On Mars” mientras un mar de móviles buscaban inmortalizar el momento. La química entre ambos, huelga decirlo, era total. Ella se fue, prometiendo volver pronto, y Hietala se despidió con aquella “Stones” de su “Pyre Of The Black Heart” de 2020. Una hora prácticamente clavada de set y la sensación de que éste fue claramente de menos a más.

Pasan veinte de las nueve cuando Tarja regresa sobre las tablas del Gijón Arena. Lo hace después de una pequeña (y preciosa) introducción para irrumpir con los aires de tango, después de todo su marido es argentino, de “Eye Of The Storm”. Doug Wimbish, músico que ha tocado para gente del calibre de Living Colour, Jeff Beck, Mick Jagger, Madonna o Joe Satriani entre otros muchos, tendría algún problema con el bajo aquí. Resuelto, para agrado de todos, a la mayor brevedad. A término y en perfecto español, Tarja reconocería estar “muy contenta”. También nosotros de verla tan risueña, tan comunicativa. Y lo que es más importante: con su característico registro aparentemente intacto. El escenario, pienso que muy apropiadamente, se inunda de luz roja para “In For A Kill”, a buen seguro uno de los cortes más oscuros (dentro de lo que cabe) del set.

Por contra, “Undertaker” deja un riff principal que es puro gancho. Buena labor a las guitarras de Julian Barrett y Alex Scholpp. La puesta en escena se reducía a poco más que un videowall ofreciendo algún que otro videoclip, como fue el caso aquí. Así las cosas, pienso que lo mejor de esta primera parte. Tarja nos contó entonces que se venían dos cortes que no habían tocado en mucho tiempo (salvo por la noche anterior en Lisboa), siendo el primero de ellos “500 Letters”. Esta, que agigantó la cara más sinfónica de la banda, pudo pasar algo desapercibida. Y es una pena porque Scholpp dejó un estupendo solo de guitarra en su parte final. “Crimson Deep”, en cambio sí que acertó a conectar con la gente. Desde la fina introducción de Wimbish, pasando por ese tono a ratos casi amable y terminando por una Tarja, parapetada tras el pie micro, intachable en desempeño vocal.

En “Demons In You” se iba a dar uno de los momentos especiales de la noche, que se inicia cuando Tarja echa mano de un smartphone de alguien del público y culmina cuando aúpa a un pequeño a las tablas. La gente poco menos que se volvió loca aquí. Pequeños grandes detalles que siempre suman. No hace falta más que recordar la torrencial ovación que se le brindó. “Victim Of Ritual”, de nuevo con un vídeo proyectado al fondo, muestra a una Tarja en constante búsqueda del contacto con el público. También algún que otro problema con la microfonía de la batería, de nuevo solventado sobre la marcha.

Iba a llegar entonces un dramático giro de guión. Marko Hietala volvía a escena para un pequeño impás acústico. De entre otras me pareció reconocer “Feel For You”, de aquél “Century Child” de 2002, “Eagle Eye” del aún más lejano “The Shadow Self” de la propia Tarja y, volviendo a Nightwish, “Higher Than Hope”. Tras la calma, tras haber guiñado el ojo a la anterior banda de ambos, vuelta al eléctrico para “Slaying The Dreamer”, que en cierto modo anticipaba la que estaba por venir. Tarja, no obstante, contraatacó (es un decir) con material propio. La elegante, distinguida y bien rematada “Silent Masquerade” mostró la mejor cara de la banda en lo que a ejecución se refiere.

Digo esto porque quizá el clásico inevitable (uno de tantos) “Wishmaster” no alcanzó a sonar tan redondo como me esperaba, lo que no quita para que el público se volviera loco cantando y bailando. Con Hietala yéndose de nuevo a camerinos, le llegó el turno a la propia frontwoman de agradecer todo el apoyo que se le ha brindado en estos treinta años de carrera. Se dice pronto. El Gijón Arena respondió arrullando con sus voces a la finlandesa. Ella cerró en solitario demostrando cuánto de bien cuidada está esa particular voz suya.

Para los bises quedaron “Dead Promises”, de aquél “In The Raw” de 2019, y con un estupendo (y me quedo corto) Scholpp en coros, con Hietala de vuelta la siempre machacona “Wish I Had An Angel”, que puso a botar a todo el mundo, y el cierre con las presentaciones primero y la muy apropiada “Until My Last Breath” después. Pienso que un gran rush final. En lo personal habría cambiado alguna de las versiones por “Nemo”, pero con eso y con todo, una jornada bien agradable.

Qué bueno por un lado tener un recinto en Asturias capaz de acoger citas como la del viernes y por otro que la gente respondiera del modo en que lo hizo. En lo que a esta región concierne, llevamos años (décadas) añorando y rememorando aquellos inolvidables conciertos en la célebre, mítica (y ahora resurgida) Quattro de Avilés y, de la nada, el Gijón Arena ha venido a acoger la venida de toda una Tarja Turunen, que no es poco, a juzgar por la buena entrada que registró el renovado coso gijonés. Aprovechemos mientras nos dure, pues fue esta una cita de lo más entretenida y agradable. Que (Rok Ali And The Addiction al margen) se desarrolló con un sonido más que óptimo (era mi mayor temor al entrar por la puerta) y que a servidor, optimista recalcitrante, me hace albergar grandes esperanzas de cara al futuro. Veremos lo que tardan los de siempre en echarlas por tierra.

Sin duda que fue una buena jornada. Gracias infinitas a la nutrida compañía por hacerla aún más llevadera si cabe, a la promotora por las facilidades dispuestas en favor de esta crónica y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio / José Ángel Muñiz

Agenda: Daeria + Headon en Oviedo

Daeria y Headon regresarán a los escenarios asturianos el sábado 16 de mayo. La cita tendrá lugar en la ovetense Sala Gong como parte de su gira conjunta «Tour Sin Límites» que también incluye paradas en Valencia, Bilbao, Granada, Madrid y Murcia

Cinco años después de su paso por sala Sir Laurens (crónica) ahora Estilo el combo catalán regresa a Asturias. Tras «Despierta» y «Furia«, como primeros adelantos promocionales llegarán a Oviedo para presentar su próximo trabajo discográfico vía Art Gates Records.

Por su parte los murcianos Headon también llegarán a la Gong con nuevo álbum que presentar. Bajo el título de «El Despertar» el disco de carácter episódico ya cuenta con un primer adelanto denominado «Memento«.

Muy pronto info completa sobre los puntos de venta de entradas y horarios.

Crónica: José Rubio + Diego Sanjorge (León 29/11/2025)

El pasado sábado 29 de noviembre fui al acogedor pub Black Bourbon de León a ver el concierto de los virtuosos guitarristas Diego Sanjorge y José Rubio. Siendo sincera, esta crónica la escribo yo, que no soy precisamente una experta en técnicas, tácticas y tecnicismos de guitarras eléctricas, más allá de valorar si lo que escucho me gusta más o menos… Y me gustó, mucho, más de lo que podía imaginar. Claro, que los dos únicos participantes en el evento me lo pusieron muy fácil. Cada uno llevaba su portátil con sus bases pregrabadas, y tocaba en directo su guitarra en variados temas instrumentales. Pero lo hicieron con mucha intensidad, mucha pasión y toda su entrega.

Empezó el joven DIEGO SANJORGE, desconocido para mi hasta ese momento. Después, charlando con él amistosamente en el puesto de merchandising, e investigando un poco, supe que había sido alumno precoz del mismo José Rubio (y visto lo visto, alumno aplicado), y miembro de la banda de PACHO BREA, y después de IRON HUNTER y AD LIBITUM. En esta noche lluviosa, este gallego, treintañero pero ya veterano, venía con su proyecto en solitario, y por eso tocó temas de sus discos “Myth” (2017) y “Oneiromancy” (2022). Después de escuchar sus arpegios rapidísimos y sus variaciones melódicas, me cuesta creer que, como dijo, llevaba tres años sin tocar esos temas. Se notó enseguida su virtuosismo, su amplia formación musical, y su extensa experiencia en los escenarios.

En éste de León, él solo con su guitarra Schecter Hellraiser C7 de 7 cuerdas (no soy experta en guitarras, pero investigo) no dudó en saludarnos, presentar sus temas explicando interesantes detalles de cada uno, y se mostró empático y simpático, muy de agradecer. Supo alternar ritmos muy diferentes en cada canción, mezclando escalas más melódicas y alegres con solos más tenebrosos y oscuros, y, para rematar, nos deleitó con alguna balada de aires celtas, con violines y pianos sonando en la base pregrabada que le acompañaba.

Solo estuvo en las tablas una media hora, pero fue suficiente para convencernos de ir al puesto de merchan a comprar sus discos, y de seguirle a partir de ahora mucho más. Nos gustó y nos convenció.

Y sin mucha pausa le tocó al maestro del primero. Ya conocíamos a JOSÉ RUBIO, que a estas alturas ya no necesita presentación (WARCRY, JOSÉ ANDRËA, URÓBOROS, RONNIE ROMERO, NOVA ERA, etc.), y al que ya hemos visto por León en varias ocasiones, incluso en este mismo formato íntimo y en este mismo Black Bourbon. Esta noche nos daba el último concierto en su gira, en la que presenta su último disco instrumental, “Black Rose” (2023). Y de hecho, era su último concierto del año. Y, como es de esos músicos imparables, ya está pensando en entrar a grabar otra vez, lo cual nos alegra.

De nuevo un solo músico en el escenario, en este caso con dos guitarras: su habitual ESP blanca, con la que hizo casi todo el concierto, y una flamante guitarra naranja, según dijo, recién comprada ese mismo día (aquí me falla la investigación, lo siento). Comenzó con aires celtas, con temas de su disco «Celtic Lands» de 2019 (del que, por cierto, una servidora se llevó la última copia disponible en el merchan), llevándonos a Irlanda con «Shamain» y a Escocia con «The Rampages Of Robin Redcap«. Fue muy de agradecer que el cordobés residente en Galicia nos presentara cada tema detalladamente, diciendo de qué disco salía y qué contaba o representaba cada corte. Eso hizo al ofrecernos más adelante sus «Kelpie’s Song» y «Craigh Na Dum«, del ya mencionado disco, los cortes «Lionheart» o la trepidantemente rítmica «Land Of Terror» (la única en la que usó su guitarra recién comprada), ambas del LP «Forbidden Dreams» (2019), y «Releasing The Beast» (de su disco «Sensations» de 2016), a menudo con arranques suaves que remataban en sonidos más rápidos e intensos.

Además de tocar temas propios, nos deleitó con algunas versiones, perfectamente ejecutadas, de grandes guitarristas de fama mundial, como Michael SchenkerInto The Arena«), Joe Satriani Satch Boogie«) y el que, sin duda, es uno de sus guitarristas favoritos (y mío también), Gary Moore, de quien no solo tocó «The Loner«, sino que introdujo su tema propio «The Jacket Over The Grave» (precisamente de su último disco, «Black Rose«, el que motivaba esta interesante gira), contándonos la popular leyenda del hombre que conoce a una joven, la lleva a su casa, después la busca y solo encuentra su vieja tumba, y afirmando que el maestro norirlandés había sido su gran inspiración en este tema. Y sin duda, fue su gran maestro, porque Rubio literalmente la interpretó sin fallar una nota ni perder una pizca de pasión, una maravilla.

Hablando de maestría, nos dejó impresionados con el tremendo solo, ¿a modo de improvisación?, cargado de rapidísimas escalas, vibratos, tappings y demás técnicas de guitarra, casi imposibles de escuchar en directo, salvo que te encuentres con un artista de este calibre. Nos contó otra de sus debilidades, la novela oscura, especialmente la de Edgar Allan Poe, para introducir su tema «The Crow» (también del «Black Rose«). Supuestamente el concierto acababa ahí, pero no íbamos a dejar que se fuera tan rápido. Tras responder a la petición de un fan tarareando el estribillo de «Siempre Estás Allí» de Barón Rojo (el único momento vocal de la noche, sin micrófono), nos deleitó con todo un popurrí de solos de canciones mundialmente conocidas, repasando lo más importante de la historia del rock internacional (perdonadme que no recuerde todos, pero sonaron desde AC/DC hasta el ya inevitable final con el «Parisienne Walkways» de Gary Moore y el «Coast To Coast» de Scorpions, pasando por Iron Maiden, Judas Priest, Deep Purple y varios más). Parecía no tener fin, y nosotros estábamos disfrutando al máximo.

Pero llegó a su fin, y saludar después a ambos maestros virtuosos y compartir unos minutos de camaradería con ellos fue la guinda de este pastel que tanto nos gustó. Por eso, agradezco a ambos artistas que vinieran a León y se entregaran de esa manera, y les pido que vuelvan pronto. Y por supuesto, agradezco al pub Black Bourbon, especialmente a nuestra querida Patry, su acogedor recibimiento y todas las facilidades. Así da gusto.

Texto y Fotos: Mar Fuertes