Primera batería de confirmaciones con el denominador común de la exclusividad la que ofrece la próxima entrega del Resurrection Fest Estrella Galicia. Luce sobremanera el destacado regreso a Viveiro una década después de la leyenda británica Iron Maiden, inmersa en su espectacular gira «Run For Your Lives« con la que harán repaso los grandes himnos de su exitosa trayectoria.
Al anuncio se suman dos cabezas de cartel más como Limp Bizkit, en su único concierto en España en 2026 tras 14 años sin pisar nuestros escenarios y el icono de la provocación Marilyn Manson. Completan esta primera tanda de confirmaciones Trivium, Cavalera Conspiracy, que interpretarán de forma exclusiva el legendario disco «Chaos A.D.« de Sepultura. Desde EE.UU. llegarán P.O.D. y Blood Incantation que ofrecerán su único concierto en España en 2026. Converge, banda de culto del hardcore y el metal experimental también serán exclusivos en España en el 2026 así como los fineses The Rasmus y su rock alternativo melódico. La nueva generación del metalcore estará representada por Imminence en su único concierto en España en 2026 y Thrown. Los pioneros del metalcore alemán Caliban ofrecerán su único concierto en España en 2026 al igual que sus compatriotas folk metaleros Feuerschwanz, dueños de un vibrante directo cargado de energía. Desde Japón nueva exclusiva a cargo de Man With A Mission, una banda que combina el rock alternativo con una imagen distintiva y una legión de fans que no cesa de crecer. Siguiendo la línea de la exclusividad el hardcore más contundente estará representado por Get The Shot y House Of Protection, cerrando este primer avance, los islandeses The Vintage Caravan y su personal propuesta sonora enfocada en el rock psicodélico.
Los abonos se pondrán a la venta el próximo martes 30 de septiembre a partir de las 13 horas.
La maquinaria danesa no se detiene. Instalados desde hace años en el continuo gira-disco-gira, Volbeat vuelven ahora con un “God Of Angels Trust” que hace el número nueve en su trayectoria desde que debutaran hace ahora veinte años con “The Strength / The Sound / The Songs”. Aquí siguen el batería Jon Larsen junto al carismático guitarra y voz Michael Poulsen y el (ya no tan) nuevo bajista Kaspar Boye Larsen, a bordo de la formación nórdica desde 2016. Pero el trío no está sólo en este nuevo envite. Flemming C. Lund (The Arcane Order) ha tomado parte como guitarra solista en un puñado de temas, Mia Maja vuelve para colaborar en coros y Martin PagaardWolff realiza pequeños aportes también en guitarras. Con el propio Poulsen ejerciendo como productor junto al PyramazeJacob Hansen (Amorphis, Xandria, Temperance, Arch Enemy…), quien de nuevo tomó las riendas de la grabación, mezcla y master de esta nueva entrega. Editado en formatos físico y digital por la gente de Vertigo Records el pasado seis de junio.
“Devils Are Awake” va directa al grano. Ni intros ni zarandajas más allá del propio prólogo tan orgánico como fugaz. Michael Poulsen pronto entrega sus primeras estrofas, disponiendo ese timbre tan carismático y reconocible. Con mucho una de las voces de mayor personalidad del actual panorama europeo. Hay buenos riffs, sencillos pero con gancho. Una producción, sí, que coloca la voz del propio Poulsen muy en primer plano. La banda y su productor Jacob Hansen saben bien de las debilidades y también las fortalezas del sonido Volbeat. Por eso me gustan esos riffs más oscuros en que se apoyan los estribillos. También la cierta melancolía que se desprende de ellos. A modo de broche, Flemming C. Lund dispone un buen solo en el tramo final. Un arranque a puro Volbeat. Conciso y con los adornos justos.
By A Monster’s Hand” trae al frente un riff que siempre me recuerda a los Metallica post «St. Anger«. El propio modo en que Poulsen ataca las primeras estrofas tiene algo del mejor James Hetfield. Aún así, Volbeat son lo suficientemente inteligentes para impregnar su aura particular aquí y allá, procurando que, influencias al margen (y la de los cuatro jinetes es alargada a lo largo y ancho de su trayectoria) sea su personalidad y no otra la que termine por configurar sus composiciones. Aquí además hay un buen cambio de ritmo, que C. Lund reviste con solos más funcionales que vistosos.
El bajo al comienzo de “Acid Rain” parece rimar con el de Lemmy Kilmister. Pero este es otro de esos cortes encuadrados en la larga tradición de temas hard rockeros (y algo melosos) del trío nórdico. Poulsen, claro, está fantástico en estas tesituras más amables y el corte se pega que da gusto. Es su fórmula de siempre, ya has escuchado esta canción otras veces. Y, sin embargo, toda vez penetra en tus oídos, no hay vuelta atrás. Toda una trayectoria cimentada en base a cortes como este. Tan sencillo y predecible como irresistible.
“Demonic Depression” viene a contrarrestar la cierta pomposidad de “Acid Rain” trayendo de vuelta a los Volbeat más nervudos. Y aunque en cortes así eche en falta a un Poulsen en tesituras algo más graves, bien está el modo en que la producción de Hansen acentúa el registro del de Ringsted. Otro gran estribillo, verdadera especialidad de la casa, pero sobre todo un Jon Larsen firme tanto con el doble bombo como con las baquetas. Manías de oyente, puede ser esta la versión del trío con la que más empatizo, si bien habría dispuesto algo más de espacio al solo de Flemming C. Lund.
Tras “In The Barn Of The Goat Giving Birth To Satan’s Spawn In A Dying World Of Doom”, que casi parece más el título de un tema de Nile, irrumpen ahora unos Volbeat en una onda completamente distinta al resto del álbum. Guitarras acústicas y un marcado aire western inunda prólogo y primeras estrofas. Luego la composición reconduce hacia la versión más rotunda (y habitual) de los daneses, con Poulsen en tonos bastante altos para lo que nos tiene acostumbrados. Hay momentos que me pueden recordar (vagamente) a los Monster Magnet post “Dopes To Infinity” y una cierta sensación de se lo han pasado en grande componiendo y grabando este quinto corte.
“Time Will Heal”, que hace semanas fue el primer corte que escuché de este “God Of Angels Trust” nos devuelve a esos Volbeat más melancólicos y apaciguados de “Acid Rain”, rivalizando con aquella por el título de entrega más amable del disco. Siempre sin perder esas guitarras marca de la casa pero, siento, dejando algunos riffs un tanto planos. A veces de hecho, poco más que serviciales. Y da igual porque el carisma de Poulsen arrampla con todo.
Y, de nuevo, el disco vuelve a virar el timón. “Better Be Fueled Than Tamed” aporta altas dosis de nervio, de intensidad incluso. Está en los setlists más recientes del combo danés, algo que puede sonar a pura declaración de intenciones, aunque pienso que le hace falta una duración algo más ambiciosa para terminar de ser del todo redonda. Posee varios de los riffs más llamativos de este nuevo trabajo, de nuevo un cierto aroma a Metallica impregnando el puente. Pero el solo, de nuevo, vuelve a quedarse a medio cocer por el poco espacio del que dispone. Incluso diría que todo el epílogo me resulta algo atropellado. Sin que me desagrade, siento que podría haber sido uno de los cortes más redondos del largo y termina quedando en tierra de nadie.
Esa sensación de tema a medio cocer de “Better Be Fueled Than Tamed” se afianza toda vez el tracklist alcanza “At The End Of The Sirens”, de hecho el corte más extenso de los diez, que entrega alguno de los riffs más redondos de esta nueva entrega. Hay una cierta oscuridad en ellos y quizá por eso que me llamen tanto la atención. El conocido y comentado carisma de Poulsen impregna de clase las estrofas. Pero es el estribillo aquí lo que realmente me funciona. Su construcción tan intuitiva. También esos riffs más pesados que irrumpen después. Caben incluso concisos detalles de Kaspar Boye Larsen al bajo. A día de juntar estas líneas no forma parte de los setlists más recientes que he visto por ahí y me parece fatal.
“Lonely Fields” vive de confrontar a esos Volbeat más amables con una serie de riffs casi monolíticos para, por ahí, construir un corte mestizo, lleno de contrastes y donde la producción de Hansen & Poulsen habrá de cobrar un mayor protagonismo. No recuerdo ya en qué red social leí comentarios acerca del parecido de esta penúltima entrega con los irlandeses U2. No lo termino de ver (o escuchar). Lo que sí veo (o escucho) es un indisimulado guiño al tema principal de la banda sonora de “Halloween” que el neoyorquino John Carpenter compusiera para su (seminal) película del mismo nombre. Un corte llamativo por diferente.
El cierre corresponde a “Enlighten The Disorder (By A Monster’s Hand Part 2)”, con Volbeat ahora en su encarnación más heavy, cimentada por riffs de nuevo más funcionales que vistosos, pero una producción inteligente a la hora de jugar con las afinaciones y un trazo más diverso de lo que intuí en primeras escuchas. Sin abandonar el sonido clásico de la banda, ni tampoco forzar los límites como la anterior “Lonely Fields”, lo cierto es que es un corte que me sorprendió en una primera pasada y me enganchó en las sucesivas.
Volbeat cargan con el sambenito de que todas (o buena parte) de sus composiciones se parecen. Un prejuicio contra el que “God Of Angels Trust” parece luchar de forma denodada. El registro de Poulsen impone mucho carácter a Volbeat. Pero la banda, ahora más que nunca, deja un tanto de lado a Metallica para ofrecer un álbum, seguramente no el más redondo de su trayectoria, pero donde parece vislumbrarse el camino que el trío puede tomar de cara a futuras entregas. Mientras ese viraje se confirma (o no), el carisma de “Acid Rain”, el nervio de “Better Be Fueled Than Tamed”, incluso la personalidad de “In The Barn Of The Goat Giving Birth To Satan’s Spawn In A Dying World Of Doom” o el cierto riesgo de “Lonely Fields” bien vendrán para mantener el actual estatus de privilegio del trío. Al tiempo.
Nueva actuación tras su paso en agosto por el festival avilesino “La Mar De Ruido” de los locales El Plan. En esta ocasión lo hacían dentro de los actos organizados por la Asociación Art Street, que trata de acercar la música en directo a los vecinos de Avilés. El evento no podía tener mejor ubicación, a las puertas del Teatro Palacio Valdés, en una calle repleta de terrazas donde disfrutar del espectáculo tomando una cerveza bien fría.
La cita ya contaba con buena afluencia de público desde muchos minutos antes de las 20:30, hora marcada como inicio, lo que auguraba una buena acogida de los avilesinos, aunque las circunstancias hicieron que no lo tuvieran nada fácil.
Ya antes de empezar sufrieron un retraso debido a un evento que estaba teniendo lugar en el interior del Teatro Palacio Valdés, el cual no permitió a los músicos probar sonido hasta su finalización. La profesionalidad de Juan Carayol (Marvel, Omenomejodas) en guitarra y voces y Toño García al bajo y voces, con Charly (Madera Rock) tras los parches, quedó demostrada ya en estos primeros contratiempos que, teniendo que decidir entre no probar o recortar el show, optaron por la primera opción, intentando complacer lo máximo posible al nutrido público que allí nos congregábamos.
Aun así, serían las 20:50 horas cuando arrancaron con su actuación, y lo harían con su grito de guerra, la casi instrumental “Hey”, buen tema para caldear el ambiente y que a buen seguro han convertido ya en su clásica apertura. El sonido, como era de temer, no era del todo fino en esos primeros compases, con un bajo que predominaba sobre el resto de instrumentos, algo que fue solventado para su siguiente tema, no otro que “Mentirosa Compulsiva”, con el eficaz ChiriPeláez (Madera Rock) a cargo de la mezcla.
Para “Lo Importante” el sonido era todo lo bueno que se podía esperar, y la simpatía de Juan nos metió de lleno en la actuación. Siguieron con “Amy Jade”, cantada por Toño (y con un aire que por momentos me recordaba a Barón Rojo, una novedad para el que escribe), de precioso y pegadizo riff. Me llamó la atención lo prolíficos que son en la labor compositiva, pues ya cuentan con un abundante número de temas en su repertorio y siempre me sorprenden, como en esta ocasión, con nuevo material.
Continúan con “Inalcanzable”, donde Juan acaba mezclándose entre el público durante el brillante solo. A diferencia de otras ocasiones, el grupo se centró en ir descargando temas sin pausa ni presentación, a buen seguro que el retraso inicial tuvo parte de culpa, así que, sin apenas descanso continuaron con “No Es Normal”, que versa sobre la gente que disfruta sin importarle demasiado lo que piensen los demás. Gran lección que todos deberíamos aplicar.
La siguiente sería la rocanrolera “Si No Te Puedo Tener”, que enlazarían con una de mis favoritas, no otra que “Un Buen Plan”, tema que da título a su primer disco, no editado en formato físico, pero ya disponible en plataformas digitales como ellos mismos se encargaron de recordar y desde aquí os invito a escuchar.
Para su particular oda a la cerveza, “Doble Rubia”, el ambiente era inmejorable y nadie podía parar de moverse con eseriff que recuerda a AC/DC. La combinación de las voces de Juan y Toño con los aportes de Charly en los coros son una apuesta ganadora. Vi a Toño más activo que en anteriores ocasiones, se nota que va ganando confianza sobre las tablas y el conjunto sale beneficiado de ello. Incluso fue el encargado de agradecer la labor de Art Street por su apoyo a la difusión de la música en vivo e indicarnos que podíamos contribuir con nuestra aportación en la caja dispuesta a tal efecto.
Para presentar la siguiente Juan sí que se tomó algo de tiempo, asegurando que la tocarían siempre que actuaran en la villa, para deleitarnos con la más que animada “Hoy Es Fiesta En Avilés”, con nueva visita de Juan al abundante público. A destacar la labor de Charly, infalible durante todo el concierto.
Continuaron con “La Primera Vez”, única balada de la banda hasta la fecha, dedicada a todas las parejas presentes y, cómo no, a la cerveza. El sonido comenzó de nuevo a hacer de las suyas con un molesto ruido antes de presentar “Todos Los Gatos Son Negros”, y por si eso no fuera suficiente, como dice el tema, la mala suerte se cebó con la banda, manifestándose en forma de transeúnte conflictivo que comenzó a increpar a parte del público, lo que derivó en empujones, caídas, vasos rotos y comentarios sobre lo oportuno de recurrir a la presencia policial, obligando a los buenos de El Plan, bastante desconcertados, a detener la actuación durante unos minutos. Decidieron continuar retomando el tema con la tensión reflejada en sus rostros.
Toño se hace con el micro para presentarnos un tema, nada menos que en alemán (dejando patente la versatilidad del conjunto), la rockera “Noch Ein Bier”, nuevamente de temática cervecera. Aún algo descompuestos por la trifulca presentan “Inquieto”, que pese a las circunstancias recondujo la actuación a las lindes del buen rock.
En ese punto y tras los retrasos acumulados, comentaron que solo podrían tocar un tema más y, ante la insistencia de los presentes, decidieron arrancarse con su más que conocida (a tenor de los gritos del respetable) “Un Buen Cachopín”, muy coreada. Tras pedir permiso a los organizadores y ante la solicitud de la audiencia de “otres tres”, pusieron fin a su actuación, ya más calmados, con el grito de guerra “Yo Lo Que Quiero Es”, animando a los presentes a cantar su estribillo, lo que hicimos sin dudar.
Un placer disfrutar de nuevo de El Plan, estupenda banda que va ganando adeptos tras cada actuación. Una pena que los contratiempos que se presentaron les obligaran a dejar fuera una buena parte del set list, en particular su revisita a un antiguo tema de los míticos Marvel. Dejaron claro que son un grupo que se crece ante las dificultades, ofreciendo un gran concierto y consiguiendo el respaldo de los presentes.
Muchas gracias al grupo y a la organización por las facilidades, espero tener ocasión más pronto que tarde de volver a verlos sobre un escenario. Hasta entonces, salud y rock n’ roll.
Ilegales cancela todos sus conciertos pendientes y anuncia un parón indefinido tras desvelar a través del siguiente comunicado que su fundador y líderJorge Martínez padece cáncer.
Con gran pesar debemos anunciar que todos los conciertos previstos de Ilegales quedan cancelados por tiempo indefinido debido a problemas de salud que afectan a Jorge Martínez, vocalista, guitarrista y líder de la banda. En los últimos días la situación que nos venía obligando a cancelar los anteriores conciertos se ha complicado más de los previsto inicialmente, lo que obliga a detener por completo la actividad en directo de la banda para que Jorge pueda someterse a un tratamiento contra un cáncer. La decisión tan difícil como inevitable responde únicamente a la necesidad de que Jorge dedique todas sus energías a recuperarse.
Desde Ilegales queremos transmitir nuestro agradecimiento al público, siempre fiel, que lleva acompañando a la banda más de cuatro décadas de carrera, así como nuestras más sinceras disculpas a quienes tenían entradas adquiridas o habían hecho planes para disfrutar de los próximos conciertos.
Hoy más que nunca es momento de poner la salud por delante de todo. Confiamos en que la fortaleza y el carácter indomable de Jorge le permitan superar esta etapa y esperamos que pronto vuelva a encontrarse con su público sobre los escenarios. Agradecemos de corazón la comprensión, el cariño y el apoyo recibidos en estos momentos tan complicados.
Desde H.M.B. mandamos todo nuestro ánimo y fuerza, deseando la mejor de las recuperaciones para Jorge y que pronto volvamos a disfrutar de su presencia y la banda encima de un escenario.
Apenas 20 días para el paso por nuestros escenarios de dos gigantes de la escena internacional. Gus G., guitarrista de Ozzy Osbourne de 2009 a 2017 y líder de Firewind une fuerzas con el hiperactivo vocalista Ronnie Romero en 4 fechas imperdibles.
Acompañados por una formación de lujo, Dennis Ward(Sunstorm, Unisonic) al bajo y Jo Nunez (Kamelot, Lords Of Black, Marty Friedman) a la batería ofrecerán temas de sus respectivas discografías y clásicos atemporales de leyendas como Dio, Rainbow, Black Sabbath y Ozzy Osbourne. Con apertura de puertas a las 20:30 horas el show dará inicio a las 21:30 horas.
Europe venían a la ciudad y en Heavy Metal Brigade no íbamos a desaprovechar la oportunidad de traeros todo cuanto la velada diera de sí. Acompañados de los leoneses Be For You y los asturianos Baja California, los mentideros hablan de una cifra de tickets vendidos superior a los cinco mil. Una venta nada desdeñable habida cuenta del complicado mes en que nos encontramos o que ellos tuviera cita gratuita, la jornada siguiente, en tierras salmantinas, lo que a buen seguro restó un buen puñado de fieles seguidores del combo nórdico.
Son casi las ocho cuando Be For You hacen suyo el escenario de La Ería. Dos grandes pantallas electrónicas en los laterales más el pantallón del fondo ayudan al quinteto, que ya desde la inicial “Nothing Last Forever” ofrece visos de su gran clase. Pese a proceder de la comunidad vecina, no es una banda que se prodigue en gran medida (nosotros les vimos en aquél primer Lion Rock Fest de tan grato recuerdo) por aquí y la sensación que fue quedando es la de que venían con todo para conquistar la complicada plaza asturiana. Ángel Díez se desvivía al micro por implicar a la gente. “This Distance Between Us” deja, de hecho, elegantes líneas de teclado, ejecutadas siempre por el también guitarrista Alfredo Arold. “Light” deja quizá su lado más crudo, siempre dentro de las férreas fronteras del hard melódico, mientras que el final “The Things I Never Told You” funciona como perfecto broche. No fue mucho el rato del que dispusieron, gajes de este tipo de citas, pero a buen seguro, quien más quien menos, se quedó con su copla.
Los locales Baja California no lo iban a tener tan fácil. Percances de última hora recortarían inevitablemente el set, de tal modo que para cuando irrumpen sobre el escenario, uno percibe un cierto nerviosismo en las filas de los asturianos. Así las cosas, que su arranque fuera con algo llamado “El Mejor Error” no deja de arrastrar consigo un cierto grado de ironía auto impuesta. Desatados tras dejar atrás los nervios del arranque, de seguro vemos a una banda mucho más a su gusto en “Reina De Hielo”, con Manu Roz alentando a su banda y también a los muchos fans que se acercaron a verles.
Para los más despistados, el electrónico de fondo acompañaba con versos sueltos de alguno de los temas. Y por ahí uno percibe que “Polvos Mágicos” y dada la reacción de la gente para con la canción, puede pasar por ser una de sus composiciones más redondas. Dada la ubicación del evento, Roz quiso tener un gesto con el equipo de la ciudad, calzándose la azul zamarra del Real Oviedo. Fue ahí, en “Dueños De La Noche”, que Javi dejó uno de los mejores solos del set, jaleado por la audiencia a petición del propio vocalista. Hubo tiempo de bajar a la valla y buscar con la mirada a sus no pocos correligionarios. Y de cerrar finalmente con la siempre enérgica “Electricidad”. Atendiendo al propio setlist de la descarga, los percances que comenté al comienzo se llevaron por delante buenos temas como “Mil Mañanas” o “Años Atrás”, restando amplitud y versatilidad al set, pero como diría aquél, bien está lo que bien acaba.
Cuánta iba a ser la nostalgia que emanaría de Europe a su paso por Oviedo. La banda, muerta de éxito en 1992 y revivida, JohnNorum mediante, once largos años después, demostró ante todo estar atravesando un momento más que dulce. Lo cierto es que seguía el goteo de gente a escasos instantes de que la intro nos pusiera sobre aviso. Antes habíamos coreado el “Rock You Like A Hurricane” de Scorpions que sonó por PA como si el propio Klaus Meine se encontrase en el recinto.
El potente arranque con “On Broken Wings” ya deja entrever que el sonido durante el set va a ser el de las grandes citas. Y que Joey Tempest parece haber hecho un pacto con alguna oscura entidad maligna. Muy activo ya desde las primeras estrofas pero, sobre todo, dueño aún de registro tan limpio y firme como elegante y potente. Un frontman en toda la extensión del término. El que brilla en la más tranquila (y muy coreada ya) “Rock The Night” es su fiel escudero John Norum. El de Vardø confeccionó una gran selección de riffs y solos amén de mostrarse aparentemente afable y no dejar de regalar púas a las primeras filas casi en todo momento.
Sea como fuere, siento que uno de sus puntos fuertes como banda, es el modo en que ni mucho menos se ciñen en exclusiva a la nostalgia a la hora de trazar los setlists. Ahí destaca esa pronta “Walk The Earth”, con el electrónico de fondo a juego, y que no hizo sino amplificar el discurso de su habitual hard rock. Creemos que es algo que les honra. Con eso y con todo, cuando la banda pone en el punto de mira a sus fans más acérrimos, y recupera la siempre potente “Scream Of Anger”, uno no puede por más que pensar cómo es que Europe parecen estar en mejor estado de forma que nunca. Pertrechado tras el kit de batería, el zurdo Ian Haugland pondría toda la carne en el asador.
Ellos optaron entonces por la que puede ser una de mis favoritas de todo el set, “Sign Of The Times”, del fenomenal “Out Of This World” de 1988, introducida por las teclas de Mic Michaeli, estrella en la sombra de la agrupación nórdica y auténtico pegamento de su particular sonido. Con especial acento, claro, en los cortes de su primera etapa. Elegancia, distinción y Oviedo rindiendo palmas en el tramo final. “¡Oviedo! , ¡Cachopo! , ¡Sidra!” bromeaba Tempest desde la parte frontal del escenario. Allí había dispuestos dos grandes podios, que tanto él como Norum no dudaron en usar a lo largo de la hora y media que nos brindaron. Por ahí, la relativamente reciente “Hold Your Head Up” puede que quedara algo deslucida. Y es una pena porque Norum dejaría un buen solo aquí, amén de unos coros más que dignos.
Pero claro, todo palidece cuando Michaeli introduce una del cajón de las ineludibles: no otra que “Carrie”, aquél inmortal baladón del “The Final Countdown” de 1986. La Ería se desgañitó al tiempo que inmortalizaba con sus teléfonos móviles tan indicado momento. La descarga iría entonces del amor, a la guerra. “War Of Kings” supuso un soplo de aire fresco, sirviendo además para que Haugland se desfogara en su tramo final. Tempest se iría entonces para volver de inmediato acústica en ristre. Ahí, bromas con el público mediante (me voy, me quedo…) y al alimón con miles de gargantas ofreció una “Open Your Heart” en su versión más tranquila y acomodada. Otro de los puntos álgidos.
En “More Than Meets The Eye” el veterano vocalista (62 años) demostró que aún le quedaba suficiente gasolina en el tanque. Del rush final, “Last Look At Eden” es la única de su segunda etapa que aguanta frente al gigantesco empuje de sus canciones más clásicas. Sea como fuere, lo cierto es que resultaron de lo más disfrutables fuera cual fuera el registro. Como cuando Tempest emerge con una blanquísima Les Paul para enfrentar “Ready Or Not” primero y enlazar, ya sin la seis cuerdas, con una “Superstitious” donde se permiten el lujo de introducir un guiño al “No Woman, No Cry” de Bob Marley, amén de las habituales presentaciones. Más clase que el que la inventó.
Para los bises, no por predecibles menos divertidos, quedaron “Cherokee”, con una pequeña intro de batería de Haugland, y su himno por antonomasia, “The Final Countdown”, con la banda dando saltos, mostrando una pasión inasequible al paso de los años, La Ería dejándose las cuerdas vocales y ese casi proverbial solo de John Norum, fácilmente uno de mis veinte, diez, incluso cinco solos favoritos de la historia de esto. Casi nada.
Como historia fue lo que los suecos escribieron a su paso por la capital. Difícil, muy difícil lo tiene el Ayuntamiento para, de hoy en un año, encontrar un nombre capaz de reunir a alrededor de cinco mil fieles en La Ería y que sea capaz de ofrecer un show de nivel semejante. Conduciendo de vuelta a casa, los nombres que se nos ocurrían se podían contar con los dedos… de una sola mano.
Huelga decir, porque es enfermedad ya, que la noche siguió para el esforzado equipo de Heavy Metal Brigade, pues aún tuvimos tiempo de acercarnos hasta la Plaza Feijoo para contemplar un buen rato a la buena gente de Zålomon Grass, trío de vintage rock y psicodelia por el que hay cierta predilección en esta casa. Pero esa, como suele decirse, es otra historia. Por ahora no queda más que agradecer a promotora y Ayuntamiento por las facilidades prestadas, mandar un saludo a la mucha buena gente con la que departimos a lo largo de la tarde / noche y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Orientado en esta ocasión a la fusión entre el metal y el cosmos la experiencia en la tierra prometida germana no está al alcance de cualquier bolsillo. Para un español entre 600 y 800 euros es el precio a pagar por disfrutarla. Eso si “rain or shane” como es habitual en Wacken, la moneda está en el aire cada año. Entrada, viaje en avión u organizado, manutención, alojamiento y transporte diario son varias de las costosas tasas por las que metalheads de todo el mundo hacen cábalas cada año para acudir a la esperada cita con el llamado festival más grande del mundo. Aún así, el cartel de todo vendido volvió a lucir una edición más.
Abrieron el festival Dogma, banda femenina de impactante imagen, uniformadas como monjas, poses provocativas y “corpse paint” al más puro estilo King Diamond. Si bien no disfrutaron del mejor sonido posible al inicio del show, con el transcurso de los temas la experiencia fue mejorando considerable sobre todo tras la interpretación de un medley de temas clásicos de Pantera, Iron Maiden y Slayer destacando en la selección “Crazy Train” y “Paranoid” en homenaje al añorado Ozzy Osbourne.
Mas de quince años después de su paso por el festival Metalway celebrado en Zaragoza regresaba Lita Ford a los escenarios europeos. Inmersa en la celebración de sus 50 años en la música recogió el aplauso de una audiencia que esperaba ansiosa su retorno. Parca en palabras, sonrisa en boca todo el concierto, apostó a caballo ganador. Himnos de su trayectoria en solitario, de su paso por The Runaways y como no podía ser de otra manera rendir pleitesía a Ozzy Osbourne a través de “Close My Eyer Forever”, el carismático dueto que grabaron juntos allá por 1988 y que fue recibido por el público en un mar de aplausos.
Entrada la noche llegaba el turno para Nestor. La actual referencia mundial dentro del hard rock melódico tuvo que lidiar con la peor climatología del día, que no fue obstáculo para que ofrecieran uno de las mejores actuaciones de la jornada. Plenos de elegancia sobre las tablas, actitud y energía, la parada alemana de su gira “In The Name Of Rock ‘n’ Roll” no hizo más que acrecentar dicho status a través de un gran sonido y un inesperado pero gran detalle del vocalista Tobias Gustavsson. Agradecer en alemán al público su apoyo y entrega al final del show. Se llevaron una gran ovación, no era para menos.
La jornada de jueves contaba con varias celebraciones imperdibles. Grave Digger ofrecían un show especial 45º aniversario y Michael Schenker nos recordaría su imborrable paso por los británicos U.F.O. Los metaleros ofrecieron en su onomástica un concierto cargado de historia, energía y colaboraciones memorables, personificadas en Uwe Lulis, ex-guitarrista de la banda y Jamiro Boltendahl, hijo del vocalista Chris Boltendahl. Conmutaron una puesta en escena más austera de lo que se podría esperar de una fiesta de estas características por una atmósfera de celebración y nostalgia para demostrar que el heavy metal clásico sigue vivo.
Apenas un par de horas antes de tomar posesión del Faster Stage Michael Schenker nos recibía en sala de prensa para presentar en sociedad su próximo disco de estudio. Bajo el título de “Don’t Sell Your Soul” y vinilo en mano, el genial guitarrista teutón se mostró cercano y sonriente mientras desvelaba que el inminente show contaría con varias sorpresas que no debíamos perder. “My Years With UFO” no defraudó a nadie. Colección de clásicos a través de la garganta de un superlativo Erik Grönwall, aparición de Slash en el escenario en “Mother Mary” para gozo y algarabía de la parroquia, dejando para la parte final del show la colaboración en “Let It Roll” de un Michael Voss (Casanova, MSG, Wolfpakk) productor del nuevo álbum y el estreno en primicia del primer adelanto del mismo. Un concierto histórico para reafirmar su legado y afrontar el futuro con fuerzas renovadas.
Llegados al ecuador del festival y tras comprobar que Axl Rose ha dejado muy atrás sus mejores tiempos, de nuevo tocaba degustar una fiesta de aniversario. Arrancaba el día grande de esta edición del festival con la celebración de los 50 años de trayectoria de los suizos Krokus. Confirmación de última hora tras la caída del cartel de Saxon, su desempeño sobre las tablas echó por tierra cualquier tipo de anhelo por los británicos. Con una formación casi original en el escenario, Marc Storace en voces, Fernando Von Arb, Mark Kohler y Mandy Meyer a las guitarras además de Chris Von Rohr al bajo, ofrecieron uno de los espectáculos más orgánicos de toda la programación del Wacken. Directos y sin artificios se llevaron la aprobación y respeto de un público que reconoció el legado de los helvéticos gracias a su autenticidad y potencia.
Victory abrazan los tiempos actuales gracias a la energía intacta de Herman Frank, su guitarrista fundador y la sólida interpretación de su actual vocalista Gianni Pontillo. Lejos de ser uno de los shows más multitudinarios del festival, un buen número de apasionados por el hard rock clásico se congregaron con entusiasmo para disfrutar de las evoluciones de la banda nacida en Hannover. La selección de temas nuevos y clásicos ofreció una atmósfera de nostalgia que afortunadamente evitó caer en lo predecible. Algo difícil de conseguir y que significaría a la postre uno de los puntos fuertes de su show.
La segunda celebración del día sería para los 40º años de la publicación de “Balls To The Walls” de Accept, a cargo de su vocalista original Udo Dirkschneider. Con una actuación que dejo huella en el “holy ground” alemán, Udo respondió así a devoción total de un público que disfrutaba de un momento histórico, la interpretación íntegra del icónico álbum. En un magnífico estado vocal, el carismático voceras volvió a contar con su gran amiga Doro Pech sobre el escenario para interpretar la balada “Winterdreams”. Un show que se convirtió en un viaje auténtico a la era dorada del heavy metal.
Llegaba el turno para el que sorpresivamente sería la verdadera estrella del cartel de esta edición. Con un “infield” a rebosar Papa Roach se presentaron en Wacken para dejar patente y sin discusión alguna que poseían el mayor poder de convocatoria del evento. El que era su primer show como cabezas de cartel en un festival europeo congregó a más de 80.000 asistentes, desterrando cualquier duda sobre su posición en el line up. Su vocalista Jacoby Shaddix reflejaba la emoción del momento en su cara mientras agradecía la energía que llegaba desde el público. Una conexión intensa que se amplificaría con el recuerdo dedicado a Chester Bennington y Ozzy Osbourne a través de la sentida interpretación de las canciones “In The End” de Linkin Park y “Changes” del malogrado príncipe de la tinieblas. Con una producción de alto nivel, pirotecnia, fuegos, luces y sonido impecables, ofrecieron una experiencia catártica para reafirmar su posición de privilegio en la élite del metal moderno.
Dimmu Borgir no pisaba un escenarios en Wacken desde el año 2012 y no escatimaron esfuerzos por dejar su impronta en esta edición a través de un experiencia envolvente, oscura y majestuosa. Shagrath y los suyos ofrecieron un ritual sonoro de atmósfera hipnótica y solemne. Humo, luces ténebres y proyecciones simbólicas dieron lustre a un show que combinó teatralidad, brutalidad y elegancia sinfónica. No necesitaron interacción con el público, gracias a la intensidad desplegada sobre el escenario lograron mantener a la audiencia en trance durante todo el repertorio. La interpretación de “Cataclysm Children” tras más de una década fuera del setlist sería uno de los punto álgidos de una sinfonía infernal que reafirma a la banda como uno de los titanes del black metal sinfónico.
Afrontamos la última jornada con la formación austriaca Vulvarine, que a finales de octubre se pasarán por la Factoría Cultural avilesina y la incertidumbre de comprobar que Blackie Lawless se enfrentaría al exigente público alemán. Para sorpresa de casi todos ganó la mejor versión. La de un renovado frontman, activo, dueño del escenario y muy comunicativo. Con bastantes kilos menos y una voz cercana a su mejor época, su primera bala iría directa al corazón de la audiencia. Y es que arrancar su tiempo con “I Wanna Be Somedody” dejó patente que su tercera actuación en Wacken sería para recordar. Un repertorio repleto de clásicos que nos ofreció un viaje emocional a los años dorados de la banda.
Otra de las bandas que demostró su actual posición de privilegio dentro de la escena musical serían Gojira. El gigantesco impulso recibido tras su paso por la ceremonia de apertura de los pasados Juegos Olímpicos celebrados en París los ha llevado a encabezar carteles tan representativos con el del festival alemán. Su actuación refrendó una imparable evolución musical, nacida del groove metal técnico hasta los pasajes atmosféricos y melódicos que ofrecen actualmente. Ofrecieron uno de los shows más electrizantes del festival, apoyados por una puesta en escena que aportó pasajes visuales psicodélicos y proyecciones ambientales que envolvieron en una dimensión casi cinematográfica su concierto. Su impecable técnica sumado a sus habituales mensajes de conciencia ecológica, introspección y resistencia conectaron muy pronto con un público entregado al buen hacer de los franceses.
Desgraciadamente King Diamond sería el mayor damnificado por las condiciones climatológicas de esta edición. Y es que el bueno de Kim Bendix Petersen convocaría una audiencia que bien cabría en cualquier sala de conciertos de tipo medio. Eso no fue óbice para que ofreciera una puesta en escena a la altura de su legado, música, narrativa y teatralidad por momentos escalofriante. Armado con una voz que resiste impoluta el paso del tiempo convirtió su paso por un escenario inspirado en las mansiones victorianas tan presentes en su discografía, en una obra de teatro macabra. Hasta la lluvia ayudó a amplificar la experiencia, dando un aura casi ritual a su paso por Wacken.
Esta edición ya es historia, retorno al hogar a casa y vuelta a disfrutar de las comodidades que ofrece el día a día pero en el fondo ya sentimos emoción por lo que ofrece el próximo año. ¡Allí nos vemos, llueva o truene!
Apenas 24 horas para la llegada deEurope a Oviedo desde el festival napolitano Noisy Naples. Animales de costumbres la formación encabezada por Joey Tempestapenas ha variado su repertorio durante la actual gira europea.
La parada en la capital del Principado de Asturias no diferirá en contenido con las recientes en Murcia y Valencia del combo sueco. Repasamos a continuación el más que probable repertorio:
01 On Broken Wings 02 Rock The Night 03 Walk The Earth 04 Scream Of Anger 05 Sign Of The Times 06 Hold Your HeadUp 07 Carrie 08 War Of Kings 09 Stormwind 10 Open Your Heart 11 More Than Meets The Eye 12 Last Look At Eden 13 Ready Or Not 14 Superstitious 15 Cherokee 16 The Final Countdown
La velada contará con los hard rockeros locales Baja California y los melódicos leoneses Be 4 You como bandas invitadas. Estos son los horarios oficiales:
Tras su brillante paso por el reciente StoneFest (crónica) el trio dark metal Totengott inicia hoy 12 de septiembre en Lyon (Francia) la gira europea promocional de su nueva obra de estudio “Beyond The Veil”.
Un total de 10 fechas entre septiembre y octubre que les llevarán a escenarios de Francia, Países Bajos, Alemania y el festival Viseu RockFest en Portugal. Un tour que compartirán con Jade, combo death metal internacional afincado en Cataluña y la formación prog/death alemana Hallucinate.