Crónica: Tierra Santa (Gijón 31/1/2025)

El viernes 31 de enero estaba marcado en rojo en el calendario de los amantes del heavy metal en castellano, pues el “Viaje Épico” (reseña) de los riojanos Tierra Santa recalaba en la gijonesa Sala Acapulco.

Y no fuimos pocos los allí congregados pues, pese a la coincidencia de conciertos interesantes en la misma jornada, un buen puñado de metaleros esperábamos en los aledaños de la sala desde una hora antes a la fijada para que diera comienzo la descarga. Momento para ponerse al día y departir sobre las futuras e interesantes citas que están programadas para los próximos meses compartiendo cervezas y risas para entrar en calor.

Sobre las 21 horas accedí a la renovada sala y la sensación no pudo ser mejor. La noté con mayor amplitud, con una iluminación que prometía dar alegrías a los que, como yo, disfrutamos de inmortalizar momentos con nuestras cámaras y al público en general que disfrutaría de una mejor visión de lo que aconteciera en el escenario que, por su parte, lucía estupendo y más espacioso, sin más escenografía que una negra tela de fondo. Se nota que la gente de FranelRock quieren que esta sala sea por derecho propio referente en la escena asturiana y desde luego que no pueden ir mejor encaminados.

Si en el exterior el ambiente ya prometía una buena entrada, en el interior se confirmaba, pues para las 21:30 la sala rozaba el lleno total. Aún nos tocaría esperar 30 minutos antes de que el épico viaje diera comienzo.

Con el sonido de la preciosa y melódica introducción de teclado con la que empieza “Un Viaje Épico”, tema que bautiza el disco que presentan y da nombre a la gira. A las 22 horas salen a escena Ángel San Juan a la voz y guitarras, Dan Díez a la guitarra, Roberto Gonzalo al bajo, Juan San Martín a los teclados y Alain Diez a la batería sustituyendo a Alex Alonso.

Nos remontamos al 2005 para emprender un viaje “Rumbo A Las Estrellas” dejando patente el viaje épico que nos iba a transportar por toda su discografía, siendo la siguiente parada un caminar “Por El Valle De Las Sombras” de su anterior trabajo “Destino”. Roberto se encargaba de animar al respetable a cantar y doy fe de que lo consiguió, pues ya desde esos primeros temas la respuesta de la audiencia fue atronadora.

Como no serlo con el póker de temas que enlazaron a continuación, ni más ni menos que “Indomable”, “Ícaro”, “La Sombra de la Bestia”, con tremendos solos por parte de Ángel y un Dan que no deja de moverse, y “Pegaso” demostrando lo bien que conjugan las nuevas composiciones con sus himnos atemporales.

En “Apocalipsis” la potencia de la pegada de Alain hizo que se cayera uno de los platos de la batería, que fue rápidamente colocado por su staff y no causó ningún contratiempo. Nos transportarían a continuación a esas “Tierras de Leyenda” por las que tanto gozan de transitar y que, si para ese momento ya nos tenían a su merced, con este tema que tan bien combina su endiablado ritmo con unos solos desbocados nos pusieron a sus pies.

Un pequeño descenso en las revoluciones para entonar “El Canto de las Sirenas” y seguir con otra clásica, “Drácula”, también muy bien recibida. Momento para que Ángel, quien a mi parecer interaccionó más con la audiencia que en anteriores ocasiones, nos dijera que la sangre que corre por nuestras venas era “Sangre de Reyes” antes de empezar con su potente riff y agradecer, una vez más, la respuesta del respetable.

Las interacciones entre los músicos se repetían por todo el escenario, las guitarras dobladas de Ángel y Dan eran un regalo para nuestros ojos y oídos, todo ello aderezado por un sonido impecable que llevaba el fervor de la audiencia a elevadas cotas.

Tras comentar que el siguiente tema habla de esas cosas que jamás deben suceder, encaran “El Bastón del Diablo” con el público gritando a todo pulmón su “donde están”, para pasar a narrar la historia de un marinero que fue condenado a vagar por toda la eternidad, como Ángel se encargó de recordar, dando paso a la leyenda de “El Holandés Errante”, que supuso otro punto álgido de la velada. El respetable acompañaba cada estrofa para desgañitarse gritando por toda la eternidad”. Sin abandonar esos primeros trabajos la banda puso fin a esa primera parte de la actuación con “El Laberinto del Minotauro”.

Poco tardarían en volver al escenario y nuevas palabras de agradecimiento por parte de Ángel recordando que la última vez que habían pisado tierras astures el público había estado bien, pero que en esta ocasión nos habíamos salido y a buen seguro que lo decía desde el corazón porque su rostro reflejaba la felicidad del momento.

La traca final del concierto comenzó con las imprescindibles “Alas de Fuego” y “La Momia” para, a continuación, Juan San Martín regalarnos un precioso solo de teclado que serviría de introducción a “Nerón”.

Con la audiencia totalmente desatada profiriendo gritos de “grandes”, “máquinas” o “sois los mejores” iniciarían su “Legendario”, que fue coreada a todo pulmón para finalizar con la clásica “La Canción del Pirata”, en la que también fueron acompañados por el respetable en cada estrofa, poniendo un broche de oro a una actuación impecable que da muestra del estupendo estado de forma en que se encuentra la banda para acometer su viaje épico.

Muchas gracias al grupo por la cercanía mostrada, a la organización por las facilidades y un saludo a los amigos y conocidos que allí nos encontramos. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Reseña: Adrift «Dry Soil» (Monolito Records 2025)

Bajo la denominación “Dry Soil” se esconde el cuarto trabajo de los madrileños Adrift. Un total de seis temas producidos al alimón entre la propia banda y Santi García, quien se encargó de grabar y mezclar estas pistas en el Ultramarinos Costa Brava entre enero y febrero del pasado 2024. La formación actual se compone de Jaime García en baterías, Daniel Chavero al bajo, David López en guitarras y Jorge García en guitarra y voces. Con masterización de Víctor García (Aathma, Toundra, Ikarie, Bloodhunter…) y diseño y fotos de Jorge García (Ból! Estudio), el disco vio la luz vía Monolito Records el pasado 31 de enero.

Irrumpe denso “Overload” para sentar así las bases (o algunas de ellas) sobre las que se desarrollará el álbum. Hay cierta tensión en esos primeros riffs, en el juego que proponen ambas guitarras durante el prólogo. También una cuidada línea de batería de Jaime García. Me agrada la construcción de las estrofas, que vienen a contrastar con el desgarrado, indómito y definitivamente árido registro de Jorge García. Etiquetados a veces como “death metal experimental”, es esta una formación que no se doblega al blast beat incesante, que surca caminos más próximos al sludge más atmosférico. La producción, o cómo la mezcla acierta a equilibrar todos los elementos presentes, pone a estos Adrift, perdonen el tópico, a la altura de cualquier banda foránea. Sirva el poso más espacial que precede al epílogo como muestra.

Todo resulta de lo más orgánico. Sin maniqueos trucos de salón capaces de pervertir su manera de entender el metal extremo. Y “Concrete” es la mejor prueba de ello. Adrift arremeten más vivarachos ahora, con un bajo que percute con insistencia en ambos canales. Jaime García vuelve a dejar otra inquieta línea de batería, que acompaña a unas guitarras que ganan peso y crudeza aquí. Es el corte más rácano, en cuanto a duración, de todo el álbum, lo que no quita para que la banda lo recubra de buenos cambios de ritmo, apostados siempre en ese post metal crudo y arenoso. Lo mejor es el modo en que la banda parece terriblemente cómoda en este registro algo más vivaracho, entregando por igual atmósfera, músculo y desgarro.

Edge” toma el testigo a base de reincidir en esos biorritmos más altos. En un riff que, tras cada escucha, no deja de recordarme a los (tristemente) desaparecidos Moho, Adrift proponen un viaje inclemente en el que cruzan guitarras de un poso casi psicodélico con riffs heredados directamente del black metal. Contorsionando géneros, tejiendo cuidados cambios de ritmo sin olvidar su cara más descosida y visceral. Sorprende, aún en un álbum como este, la tensa calma de su extenso tronco central, con Adrift transitando por un páramo inhóspito y desolado. Desesperado festín riffero, que Jorge García recorre en su habitual registro ominoso y descosido. Toda esa amalgama sónica viene a contrastar con la más acusada calma que irrumpe más adelante, con el bajo de Chavero superpuesto ahora a ambas guitarras. Guitarras algo efectistas aquí, que toman en este tramo final sonoridades más próximas al stoner, sin que ello venga a traicionar el espíritu mismo del tema que las acoge. Que pese al amplio abanico de influencias que manejan sean capaces de mantener un nexo común entre todas ellas creo que habla muy bien tanto de la producción de la que gozan estos seis temas como de su buen hacer como compositores.

Restart” puede ser la que inicia de forma más amable de todo el tracklist. Es metal algo trotón, que despliega un nivel técnico sin florituras ni excesos. Operante siempre en favor de la propia composición que las aloja. Lo que sorprende aquí sin embargo son esas voces limpias, de aire casi ritualista, y la forma en que conjugan con el siempre árido y roto registro de Jorge García. Un corte que viene a romper con muchas de las ideas preconcebidas del álbum a estas alturas, siendo lo suficientemente hábil para mantenerse dentro de las propias fronteras del género. Hay riffs que tranquilamente pueden recordar a King Crimson, engarzados por unas baterías de Jaime García ahora un tanto más lineales. El tramo final se empecina en devolvernos a esos Adrift más atrevidos y atmosféricos sobre unas baterías casi marciales, desembocando finalmente en un curioso epílogo. Estupenda.

Agradecida calma la que propone el prólogo de “Blood Kills The Soil” con esas guitarras ahora algo tímidas, que vendrán de nuevo a contrastar con el iracundo registro de Jorge. Un penúltimo corte que afianza la cara más atmosférica de los madrileños, apoyada en una producción que parece entender a la perfección el material que tiene entre manos. Hay un poso algo más psicodélico aquí, que imbuye unas estrofas por momentos atrevidas e incluso desafiantes. Hay una mayor linealidad aquí y sin embargo puede que se trate del corte más excéntrico y diferente de los seis.

La final “Bonfire” parte desde un prólogo de fuerte poso atmosférico, aupado por una serie de arreglos de un cariz casi cinemático. Adrift se toman su tiempo ahora, de hecho composición más ambiciosa del álbum, y pronto dibuja guitarras que, sin ir más lejos, podrían recordar a los Tool más recientes. La voz de Jorge aparece ahora algo más hundida en la mezcla, generando una cierta extrañeza conforme transcurren las primeras estrofas. Las baterías de Jaime García recuperan aquél brillo de comienzos del álbum, ayudando a que la banda teja pequeños pero hábiles crescendos. Todo confluye en un puente central cercano a la ensoñación onírica. No diré que me recuerda a Alcest pero sí que intuyo un lejano guiño al shoegaze en estas atmósferas ahora apaciguadas. El cuarteto trama un largo epílogo en el que brillan sobremanera los riffs de Jorge y David, que terminarán por confluir en el cierre más abrupto que recuerdo en mucho tiempo. Un final estupendo en cualquier caso.

Uno de esos discos que solo entrará a una primera escucha a los muy duchos en el metal más desesperado y sofocante. Un viaje atmosférico por contornos a veces nada amables, que desafía al oyente casi a cada paso pero que, aún ahí, sabe tejer pequeños remansos de calma y sosiego. Con una gama riffera capaz de tender puentes entre el progresivo más clásico, el death a veces aberrante y el black más avezado, (casi) siempre bajo la angustiosa voz de Jorge García, Adrift han trazado un álbum que les debería confirmar como punta de lanza del post metal dentro de nuestras fronteras. Si tanto “Dry Soil” como estas palabras os llaman la atención, el próximo jueves día 6 de febrero tenéis una cita con ellos en el chigre cultural ovetense La Lata de Zinc.

Texto: David Naves

Agenda: Adrift + Jacques Mornand en Oviedo

La presentación en vivo de «Dry Soil» el nuevo disco de los madrileños Adrift arrancará el próximo jueves 6 de febrero en la ovetense Lata De Zinc. La parada asturiana contará con el cuarteto hardcore local Jacques Mornard como invitados.

El combo post rock capitalino que editaba el pasado mes de enero su cuarto trabajo de estudio llega a la capital del principado capitaneada por el cantante y guitarrista Jorge García, reciente fichaje de Toundra. Un tirada de 300 copias publicada a través de su propio sello Monolito Records que nos atrapa en su atmósfera característica, llena de riffs pesados, repetitivos y retorcidos, llevando un paso más allá la evolución natural de la banda tras 25 años de trayectoria. Un tratado sobre los límites a los que se llevan los aspectos más básicos de la humanidad, sobre cómo lidiamos con los conflictos y contradicciones que enfrentamos a diario y sobre cómo secamos absolutamente todo, exprimiéndolo hasta la última gota.

Jacques Mornard por su parte llegan con el EP «Dientes» en el zurrón. Su última obra de estudio veía la luz en agosto del pasado 2024. Los de Turón son una banda nacida de las experiencias colectivas y amistades de sus miembros, ex componentes de bandas como The Constant, Dumange, Amplify o Redset, canalizando la transformación y la resistencia que se siente en el antiguo enclave minero en un visceral e intenso compendio de canciones.

Horarios:
Jacques Mornard: 21:15 horas
Adrift: 22:15 horas

Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/adrift-avern

Apotropaico estrena videoclip para «Anger Slice»

Los thrashers ibicencos Apotropaico, que este verano se pasarán por el Luarca Metal Days, estrenan videoclip para la canción «Anger Slice» incluida en su último lanzamiento discográfico «Reborning» del que os dejamos en su momento cumplida reseña aquí.

Escrito y dirigido por Pablo Kiaro el documento gráfico no escatima en espectacularidad, intentando plasmar la potencia y dinamismo que Apotropaico desprende en directo.

Agenda: Sinaia + Flashback en Gijón

Los madrileños Sinaia dejaron patente en el último festival Rockvera que se mueven como pez en el agua entre las fronteras del metal, el punk y el rock. Dispuestos a repetir demostración regresan a nuestros escenarios el sábado 8 de marzo con parada en el gijonés Tizón Sound. Velada en la que volverán a compartir tablas con el combo punk rock ovetense Flashback.

La formación compuesta por Javier Jiménez (Ebony Ark, Censurados) y Rodrigo Corredera (Censurados) a las guitarras, Iván Ramirez (Ebony Ark, Skizoo, Santelmo) a la batería, Israel Martín al bajo (Ska-P, Dakidarria, Seiskafés) y Valentín Domínguez a la voz presentarán su última obra de estudio, el EP «Huellas» editado a finales del 2023.

Entrada anticipada online 12€ a través del siguiente enlace:
https://www.woutick.es/evento/59234/entradas-sinaia-en-gijon

Crónica: Diañu Blues + Secta (Gijón 25/1/2025)

Noche de contrastes la que propuso la sala Tizón Sound para el pasado sábado con las descargas de Diañu Blues y Secta. Dos maneras bien diferentes de entender la música para una jornada que dejaría una más que notable venta de entradas y la sensación de que ambas formaciones atraviesan un momento más que dulce.

Y si bien la música de Diañu Blues, que el trío inaugura a eso de las nueve de la noche, puede quedar algo fuera de nuestros márgenes, ese blues casi siempre brioso y atractivo supo enganchar con el público del Tizón. Con el zurdo Bronco en baterías, a quien conocemos de sus andanzas con Malverde o The Magus, el combo dispone letras en asturianu para una de esas vetas que quedaban por abrir. Después de todo, quién le dice que no a una Gibson SG de color rojo.

Riada de versiones de, entre otros, gente como John Mayall (“Messin’ With The Kid”) y la mutación en cuarteto con la entrada del “mejor bluesman del delta del Navia, Javi Silva” al saxo. Su irrupción, obvio, otorga una mayor dimensión a la banda. Y siempre y cuando el sonido acompañó, que a ratos no sería el caso, pudimos disfrutar de una más que agradable y atractiva propuesta. “Mery Had A Little Lamb”, original de un tal Stevie Ray Vaughan, deja un gran solo de Pablo Nogueiro con el pie al wah. Y mientras que “Problemes”, versión “en élfico” de Muddy Waters, nos devuelve el formato trío, Diañu Blues hicieron evidente que estaban disfrutando de lo lindo.

En la segunda turné de Silva por el escenario del Tizón lo cierto es que, como digo, costaba oír su saxo con claridad, lo que no impidió que la gente en las primeras filas jalease al momentáneo cuarteto. Por ahí quedó una “Un Puquñín” (“Just A Little Bit”) que se revelaría como uno de los cortes con más gancho de todo el set. “El Pelu”, ahora sin Silva, resultó en uno de sus temas más briosos. Ya digo que el tipo de música que hacen bordea la que os solemos traer a estas líneas pero mentiríamos si dijéramos que no los disfrutamos. “Viaxeru”, que entrega una versión más arrastrada y, claro, bluesera de los Diañu Blues, acabaría siendo una de mis favoritas de la noche. “Don’t Lie To Me”, original del guitarrista y cantante estadounidense Albert King, muta en “Nun Me Mientas” y dispara palmas entre la gente. La banda encarrila el final en formato trío y entrega, ahora sí en su idioma original, “Hound Dog” de aquél al que vinieron en llamar “el rey del rock”. Divertidos.

Secta siguen imparables desde la edición de su segundo álbum “Panzer” (reseña) en 2024. El quinteto convenció a su paso por Tizón Sound con la fuerza arrolladora a la que nos tienen acostumbrados. Y eso que el inicio del set no puede ser más tranquilo. “Caliente”, de ese último trabajo, procura una apaciguada (pero con gancho) entrada al set. Su puesta en escena, como viene siendo habitual, se reduce a lo básico, al punto de que lo que más nos sorprendió fue la camiseta de Pantera de Ger Gilsanz, guitarra solista del quinteto.

En la más vivaracha “El Herrero” ya vemos que a Michael Arthur Long, volcánico frontman del quinteto, se le queda muy pequeño un escenario como este. Subido a la pequeña barandilla y agarrado al techo, busca con ímpetu la respuesta del público mientras Ger deja ya muestras de su pericia con la SG. “Fuera De Control” haría honor a su nombre. Y es que, en lo que sería una de las constantes durante toda la descarga, Secta se transformaron en una versión mucho más trepidante que su encarnación de estudio. El público coreó estribillos aquí y la banda enlazó con una “Todo o Nada” que procuró un hard rock quizá más liviano pero a buen seguro más vacilón.

El Tizón disfrutaba ya de lo lindo cuando Secta ataca “C’mon”, rebautizada por nuestro compañero Miguel Rubio como “Ramón, Ramón”. “Harto De Ti” da con el vocalista de rodillas en el suelo. El quinteto se aclimató como pudo al coqueto escenario del Tizón y sonó tan seguro como siempre, con esos imprescindibles coros de Juan Pablo Cotera (guitarra), Pablo Pravia (batería) y Pelayo Vázquez (bajo). “Oveja Negra”, encuadrada en el mismo corazón del set, rebaja pulsaciones y procura algo de resuello a la banda.

Oxígeno bien aprovechado, pues “Dame Tu Miel” casi multiplica en intensidad a su encarnación original, con un Pravia desatado tras los parches. Mucho movimiento en las primeras filas, lo que acaba derivando en que sea el propio Michael Arthur Long quien se dé su primer baño de masas de la noche. Disfruté en gran medida de “La Casa Del Blues”, una de mis favoritas del par de álbumes que han alcanzado a editar, y que ofrece al Ger más efervescente de la jornada. La también voz de Drunken Buddha arranca “No Quiero Llorar” a puro desgarro, levantando la ovación de la gente. Uno de los cortes más distintivos del set que vendría a contrastar con la más desvergonzada “Plan B”, con Gilsanz y Arthur Long perdidos entre el público. Sin inalámbricos que valgan. Es solo rock and roll pero me gusta, que decía aquél.

Pravia propulsa a la banda con no poco brío en “Dulce Dinamita”, una de las más celebradas en la noche del sábado, mientras que “Panzer” se inicia no sin que el frontman mande un recuerdo al recientemente desaparecido Charlie Günner, quien fuera voz de los inolvidables The Punishers. Nos esperaba un final de aúpa. Primero por el solazo que Ger Gilsanz, rodillas a tierra, dibuja para “Electroshock” y segundo por ese “Nada Nos Va A Parar” que tanto y tan bien resume su propia idiosincrasia como banda. Arthur Long subido en la barra, Gilsanz entre el público y ambos integrantes fundiéndose durante la catarsis final. De nuevo una de las cosas más divertidas que uno puede hacer vestido. Y es que a fin de cuentas, el tipo de música que hacen podrá gustar más o menos pero estos chicos, y hasta que se demuestre lo contrario, siempre cumplen. Su techo no sabemos donde está, pero de que saben bajar al barro y divertirse en él no nos cabe la menor duda.

Así pues otra agradable sesión doble con dos propuestas tan diferentes como complementarias. Qué mejor plan para una noche de sábado. Confiemos en que algunos sepan darse cuenta de lo que tenemos delante de nuestras propias narices antes de que sea demasiado tarde. En cualquier caso mandar un saludo a ambas formaciones, un gran abrazo a la más que afable compañía y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz