Ana Popović cantante y guitarrista de origen serbio nacionalizada americana, recalará en Centru Cultural de Mieres en formato sexteto, sección de vientos incluida, para presentar las nuevas composiciones que formarán parte de su próximo disco de estudio además de los temas imprescindibles de su discografía.
Virtuosa de las 6 cuerdas con el blues rock por bandera se ha labrado una trayectoria repleta de reconocimientos. En el año 2002 nominada a mejor cantante, guitarrista y álbum en los Premios French Blues. Allá por 2004, nominada a mejor disco de blues en los Premios Jammie. Mejor intérprete en directo, mejor artista femenina de blues y guitarra en los Living Blues Awards de en el 2007. Nominada a artista blues del año en los BluesWax 2007, nominada a mejor artista extranjera en los British Blues Awards del 2011 o mejor artista femenina de blues contemporáneo en la 33ª edición de los Blues Music Awards en el 2014. Su último disco “Power” publicado el pasado año alcanzó el primer puesto en la lista de blues de la Billboard estadounidense. últimas entradas anticipadas disponibles a través del siguiente enlace: https://cooltickets.es/es/events/ana-popovic
La 10ª edición del Karma Fest que se celebrará de nuevo en Pola de Laviana (Asturias) entre los días 27 y 28 de septiembre, desvela de las bandas últimas participantes para cerrar su cartel.
Monasthyr, que presentará a su nueva formación, As Life Burns que tratarán de desquitarse de su accidentado pase por la edición anterior y el combo metalcore alemán Venues cierran el plantel de 22 bandas que conforman la ambiciosa propuesta para este año del festival lavianés. Entrada anticipada disponible a través del siguiente enlace: https://www.karmafest.es/entradas/
Hacía apenas un mes que habíamos visto por última vez a la buena gente de Drunken Buddha, fue en la última edición del Vidiago Rock, pero como somos unos enfermos de esto, qué se le va a hacer, tocó echarse otra vez a la carretera. Esta vez rumbo a Lanio donde unos enamorados del rock como los hermanos Jorge y Fer retomaban la actividad en directo en su coqueto y recogido local. Con apenas un escueto plano como ubicación del concierto y nuestro recuerdo del paso de Beast Inside hace algo más de un año por allí arrancamos hacia la localidad salense para dar buena cuenta de un bolo más de Diego Riesgo, Michael Arthur Long, Kay Fernández, Mario Herrero y Fran Fidalgo.
Tirando de tópicos, “Sea Of Madness” desata pronto la locura en Lanio. Tanto, que una cuerda de la preciosa Les Paul de Diego no aguanta semejante envite. Y dio igual porque uno de los parroquianos se ofreció amablemente a cambiarla allí mismo. Anécdota inicial para un show en el que nos las prometíamos muy felices.
Y es que esta gente parece que siempre funciona. Da igual que estemos en un festival (el tristemente desaparecido Rock Nalón) que en un recinto reducido, cortes como “Devil’s Breath” siempre sacan lo mejor del hard / heavy y lo embuten en unas interpretaciones siempre a la altura. Drunken Buddha dan siempre la impresión de ser la típica banda que se lo pasa en grande haciendo lo que hacen. La química que se observa entre ellos es contagiosa, desde luego.
Para “Purple Skin”, ya con la Les Paul negra de vuelta, Arthur Long pone a prueba los bancos del local, improvisada pasarela, y solo sonrisas pueblan nuestros rostros. Que además el sonido, sin ser el de los grandes recintos, solo faltaba, alcanzó para disfrutar de los asturianos sin mayores contrariedades. “Can’t Hold Your Gaze” sonó tan fulgurante como acostumbra. Aquí aprovecharían para deslizar algún tema nuevo, “Sweet Huntress”, y comentar que “está todo en manos de Juan Martínez” según palabras del propio frontman del Buddha.
Las bromas, el buen rollo, la camaradería fueron la norma una vez más. Sirva como ejemplo, los pequeños destellos de “Carolina” (M-Clan) o “Soldadito Marinero” (Fito y Fitipaldis) con que nos distrajo Diego desde su Gibson. Todo como anticipo de uno de los cortes más intensos de la noche, no otro que “Hang ‘Em High”, con Arthur Long ya descamisado y paseando el micro sobre nuestras cabezas.
Su habitual “Mr Big”, original de unos tales Free, calmó un poco los ánimos, exaltados y enfebrecidos ya, justo antes de que “Monster” pusiera de relieve, una noche más, el lado más musculoso y grave del quinteto. Y si en la primera fue Diego quien se destapó con un gran solo, en esta sería Mario quien dejaría destellos de su gran clase tras las teclas. Y es que, más allá de los gustos de cada cual, y con la actual base rítmica de Kay y Fran ejerciendo de perfecto parapeto, son una banda de muchos quilates.
Y tienen cintura. Porque tras la crudeza monstruosa, llega el turno de uno de sus cortes más pegadizos e incluso radio friendly. Al menos de un tiempo en que la radio no era coto cerrado y casi exclusivo del atúnconpan. Estoy hablando, claro, del “Dance Of The Serpent Queen” que ya apunta a fijo en su setlist durante largo tiempo. Llegó no sin que antes Arthur Long quisiera tener un pequeño recuerdo para con “la prensa”. Lo decía al principio: somos unos enfermos. Es lo que hay.
Encarando ya la parte final del set, no falló “Walking In The Shadow Of The Blues” a la hora de extraer la cara más sensual de la banda. Y no solo por el pecho descubierto de su vocalista. “Hay que hacer aquí un festival de tonada”. Aunque si hubo un corte que realmente me enganchó a estas alturas fue “Lady Stardust”, en especial con ese crescendo final que traman entre Fran y Kay, al alimón con otro solazo de Diego.
Puede que fuera una plaza pequeña y ni así quiso el vocalista olvidarse del habitual baño en champán de “Medicine Man”. Tampoco de guardar lo mejor de su garganta para la más atemperada “Strangers & Fools”, o dedicarnos un par de versiones que no estaban en mi guión particular. A saber: “Smoke On The Water” de Deep Purple y “Paranoid” de Black Sabbath. El final, una noche más, vino a corresponder a su habitual revisión del “Highway Star”, es cierto que ya con el sonido algo enmarañado pero sin perder un ápice de fuerza ni ganas. Muy grandes. Esperando ese tercer álbum como agua de mayo.
Atraviesan un momento dulce y se nota. Sea en festivales, sea en salas, parece que siempre cumplen. Nos preguntaba el propio Michael Arthur Long por las veces que les hemos visto y yo, francamente, creo haber perdido la cuenta ya. Solo sé que la del pasado viernes, a buen seguro, no fue la última. Así me parta un rayo. Vaya un abrazo para ellos, también para la buena compañía y ya saben: nos vemos en el siguiente.
El cierre al cartel de la segunda entrega del Lion Rock Fest tenía lugar el pasado domingo durante el concierto de Winger en LaRiviera madrileña. Con una verdadera explosión de alegría era recibida la noticia de la suma del combo neoyorquino Tyketto al cartel del festival leonés.
Ante la más que probable posibilidad de que el «Power Up Tour» sea la gira de despedida de los australianos AC/DC tocaba arrancar hacia latitudes cálidas en una maratoniana jornada de miércoles que dejó más satisfacciones de las esperadas.
Y es que desde el inicio a cargo de unos The Pretty Reckless encabezados por la vocalista Taylor Momsen, las vibraciones no podían ser mejores. Puntualidad, buen sonido, y un sol de justicia para una temperatura que rondaba los 35 grados al inicio de su actuación. Si bien el estadio de La Cartuja aún ofrecía un pobre aspecto respecto a los 60.000 espectadores que lograrían convocar los «aussies«, los neoyorquinos no se guardaron nada en el zurrón. Arranque ganador con «Death By Rock n’ Roll» para presentar sus credenciales y saludar al respetable con un correcto castellano. Con un repertorio que obvió medios tiempos que adornan sus últimas obras de estudio apostaron por un set «eléctrico» que calentó aún más el ambiente.
Al tercer tema tocaba aligerar vestuario y rendir homenaje a una de sus influencias, Soundgarden, a través de «Loud Love«, original del combo liderado por el malogrado Chris Cornell. El momento bizarro del día llegaría instantes después cuando un murciélago se aferraría a la pierna de Taylor, sin mayores consecuencias pero dando pie a una irónica auto presentación como bruja que vino como anillo al dedo para «Witches Burn» mientras preguntaba al estadio de nuevo en español: ¿Dónde están mis mujeres?
Aunque han dado la impresión de haber crecido a la sombra de Halestorm, la banda tiró de galones para vencer y convencer en Sevilla. El incesante goteo de gente cubría los vacíos en grada y pista, mejorando sensiblemente el aspecto del recinto para el tramo final de su set. Sesenta minutos coronados por una extensa «Heaven Knows» en la que tomaron protagonismo Ben Phillips a la guitarra y Mark Damon al bajo y cerrar con «Take Me Down» cumplida con creces la labor encomendada pues no fueron pocos los puños al aire que logró su descarga.
Pasaban unos minutos de la nueve y media cuando desde las pantallas laterales del escenario arrancaba la intro del «Power Up Tour«. Camino de 4 años desde la publicación de su última obra de estudio, jua AC/DC regresaba a España y «If You Want Blood (You’ve Got It)» sería el punto de partida de la cuarta cita de su recién iniciada gira europea. Si bien las incorporaciones del batería Matt Laug y el bajista Chris Chaney despertaban curiosidad en su desempeño en la formación, el estado físico de los Young, Angus y Stevie, y sobre manera el vocal de Brian Johnson eran objeto de análisis en los primeros compases del show.
«Back In Black» mete en faena a La Cartuja, ya no hay vuelta atrás, el variopinto público cae rendido al combo australiano desde el inicio y corea las míticas estrofas mientras Brian solventa un problema con su micrófono. Hubo tiempo para repasar «Power Up» a través de 2 temas «Demon Fire» y «Shot In The Dark» estratégicamente intercalados entre himnos atemporales como «Shot Down In Flames«, «Thunderstruck» que ponía el recinto patas arriba o «Hells Bells» y la aparición de una gran campana en el escenario. Detalle siempre ganador pese a perder el factor sorpresa con el transcurrir de las giras.
La alineación se muestra compacta y en un gran estado de revista mientras un risueño e infatigable Brian Johnson siembra alguna duda en su estado vocal. No vamos a negar que le costaba llegar en tono en muchos momentos pero tampoco que son 76 años los que le contemplan para despachar un set muy digno en esta primera cita sevillana. «Shoot To Thrill» recibe una de las grandes ovaciones de la velada destapando el gran trabajo a los coros de Stevie Young y Chris Chaney. Mejoró con el transcurso del show aún más el aspecto de la grada, las escasas zonas vacías se cubrieron y en la pista no cabía un alfiler. Detalle curioso a comentar es la escasa o casi nula interacción con el público hasta los agradecimientos al final del concierto, lo que creaba unos incomodos segundos de silencio entre canciones que personalmente considero el punto negativo de la noche.
El tramo final del show no se desprendía de los clásicos, «Highway To Hell» , «Whole Lotta Rosie» y una «Let There Be Rock» extendida hasta el infinito con el habitual solo de un excelso Angus Young, situado en la plataforma elevadora que coronaba el apéndice que se adentraba entre el público alojado en la parte más cercana al escenario. Pequeña pausa antes de los bises mientras una lluvia de confeti vuela sobre nuestras cabezas. El sentimiento que cubre La Cartuja es de satisfacción garantizada, eso sí, sin sorpresas para los habituales seguidores de la banda.
La dupla final arranca con «T.N.T.» y se cierra con la traca de salvas de cañón en «For Those About To Rock (We Salute You) tras más de 2 horas de actuación. Si bien la banda había reducido su setlist en 3 temas respecto al inicio de la gira huelga decir que en defensa del estado vocal de Brian para el resto del tour, el sentir del público mayormente fue de aprobación con lo ofertado a orillas del Guadalquivir. Cincuenta años en la brecha no se cumplen todos los días. Si fue una despedida rayó a gran altura, y si la salud los respeta para defender con dignidad su legado solo deseamos volver a compartir el momento. Larga vida al rock n’ roll y larga vida a AC/DC.
El próximo sábado 8 de junio cita con las «Perversiones» en Puerto Vega. El concurso de versiones organizado por la Asociación Unirock tendrá lugar esta vez en la carpa situada en el Parque Benigno Blanco de la localidad costera asturiana.
Con la única premisa es adaptar al rock o metal canciones que nada tengan que ver con estos estilos, esta nueva entrega se presenta con varias novedades. Habrá tres categorías de premios, grupo consolidado, grupo creado para la ocasión y premio del público, que nunca podrá coincidir con ninguno de los otros dos. Los primeros serán elección de los propios grupos, el del público por votación popular. Las tres categorías recibirán una dotación de 200€ y el grupo consolidado será además banda invitada en la próxima edición del Perversiones. El precio de la entrada es de 5€, socios gratis. Habrá campaña de renovación de abonos y nuevas altas con los siguientes horarios facilitados por la organización:
Ya teníamos ganas en Heavy Metal Brigade de pisar la renovada Sala Estilo de Oviedo. El recinto, anteriormente conocido como Sir Laurens, y del que guardamos un más que grato recuerdo, ha sufrido un cambio de gerencia, resucitando ahora con la intención de convertirse en punto de referencia para la música en directo en nuestra región. Tatami, Ravenblood y Ciclón, cuyo último álbum “Magia” paso hace escasas fechas por estas páginas, tendrían la ardua labor de contra programar a toda una final de la Champions League. Sigue tirando mucho el fútbol en esta Asturias nuestra, qué duda cabe, y tal vez por ahí que la entrada no fuese ni mucho menos la esperada.
Pero somos unos enfermos de la música en directo. Y para cuando los locales Tatami, con un viejo conocido de este medio como es el batería Rafa, ex de Bestia Negra, toman el escenario de la nueva Estilo, el fútbol pasa a ser la menor de nuestras preocupaciones. Originalmente un cuarteto, acudirían a la cita en formato trío. Y su música, una amalgama de ritmos cercanos al garaje, solidarios a pequeños ramalazos que fluctúan entre el punk y el rock más esencial, Ilegales era un nombre que merodeaba a ratos mi subconsciente, lo tuvieron difícil ante una audiencia en gran medida metalera.
Arrancan con “Robaliza” y lo cierto es que me cuesta conectar con ellos. Por pereza o por desconocimiento. Una cierta frialdad que se palpaba en el ambiente. Pero “Despierdo” destapa una versión más encorajinada del eventual trío y al alimón con “Días Extraños”, atraviesan mis momentos favoritos del set. De ahí al final he de reconocer que me engancho solo a ratos. Un pequeño percance con una de las guitarras trató incluso de aguarles la fiesta. Al final acabé por disfrutar de la pegadiza “Acedecera” o la más fangosa “Resistencia” con la que se despidieron, pero hoy no puedo por más que pensar en que la suya fue una elección algo extraña.
Ravenblood, claro, son un animal muy diferente. Adalides del death melódico en su encarnación más clásica y nórdica, tienen en Asturias su segunda casa. Numerosas las ocasiones en que se han dejado caer por aquí, más las que no llegaron a fructificar, y al final una banda que parece haber echado raíces en el Principado.
Lo ajustado de los horarios provoca que el set comience minutos antes incluso del horario marcado. Y es que faltan cinco para las ocho cuando disparan la intro y “King Among Slaves” pone todos sus cilindros a funcionar. Gozaron de buen sonido ya desde un primer momento. Equilibrado y con pegada, con un Daniel Pérez que sigue erigido en perfecto maestro de ceremonias para una banda como esta.
“Aprovechando que no voy tan borracho como la última vez”, el propio Pérez quiso tener un momento para brindar los habituales agradecimientos a organización bandas, técnicos y, en especial al público, todo para después encarar una “Purge” que pone en la palestra a los Ravenblood más musculosos, con unos José Luis Gil y Arnau Vallvé en guitarras tan solventes como siempre.
La más pesada “Out Of The Universe” pone Estilo a dar palmas y desde aquí ya parece que el resto del set va a ir mucho a favor de obra. Insisto, banda muy querida por estas tierras y que ha sabido ganarse el cariño del público asturiano a base de entrega pero también de buen rollo. Salta a la vista con pequeños comentarios que se suceden entre público y banda, especialmente Daniel Pérez, en determinados momentos del set.
Pérez, de rodillas en los primeros versos de “Crow’s Call”, parece contagiarse del calor que el público les brindaba. Porque puede que fuéramos pocos, pero sin duda estábamos muy por la labor. La poderosa “Resurgent” acierta a la hora de aunar intensidad y técnica. Da paso a una “Silence & Death”, nacida al albur del confinamiento, y que especialmente en esta encarnación en vivo, ha terminado por convertirse en una de mis favoritas del estupendo “Resurgent” de 2021 (reseña aquí). “Gracias por venir a apoyar la escena en un día como hoy” proclamó Pérez, y puede parecer que me cebo con la inconveniencia de la fecha. Al menos nosotros no salimos de Estilo tirando petardos y comportándonos como neanderthales endogámicos.
Pero volviendo a lo que nos ocupa, y casi a modo de resumen de toda su trayectoria, se despidieron con la muy vetusta “Pathfinder” y la homónima “Ravenblood” que, al parecer, verá la luz en su próximo álbum de estudio. Esperamos ansiosos, ya lo sabéis. Por lo pronto fue un placer volver a disfrutar de su cuidado melodeath en la que, a buen seguro, no será la última venida de los chicos al Principado. ¿Verdad?
He de reconocer que Ciclón eran hasta hace pocas fechas una banda que se encontraba fuera de mi radar. No puede uno llegar a todo por mucho que se empeñe. Pero esta venida a tierras asturianas puso mi atención sobre “Magia” (reseña aquí) y las sensaciones no fueron para nada malas. Al contrario.
Faltan apenas dos minutos para las nueve cuando los madrileños irrumpen sobre las tablas del renovado recinto ovetense. Lo hacen en formato cuarteto, si bien cabrían sorpresas al respecto a lo largo del set. Por lo pronto y toda vez superan la casi obligada intro, “Ave De Fuego” ya pone de relieve los buenos coros del bajista Javi Endara. También la buena química entre Kike y Pablo Yagüe, guitarristas de la formación con base en la capital.
Vimos bien de voz al propio Kike. Su look, y el de toda la banda en sí, no puede ser más clásico. Con una puesta en escena reducida a lo esencial, la clave está en las buenas canciones que trazaron. También en ese espíritu menos fiestero y más reivindicativo que entregan en “Ése Es El Juego” y que les emparenta, en cierta forma, con los ineludibles Barón Rojo. Pero hablando de puesta en escena y como quiera que las circunstancias se empeñan siempre en llevarme la contraria, la banda recibe la visita de V, del cómic “V de Vendetta” de Alan Moore y David Lloyd. La lluvia de confeti que propició, pilló por sorpresa a más de uno.
Ya en un tono muy diferente, Kike explicó que el próximo tema iba dedicado “a toda aquellas personas cuya vida es una cárcel”. Era el turno, claro, de “En Tu Celda”, corte que destapó a unos Ciclón más musculosos, que no obviaron de todas formas una buena ensalada de solos doblados de guitarra. Aunando fuerza y sentimiento, a buen seguro una de mis favoritas de su descarga.
Pero mientras “Sol Naciente” dibuja uno de los mejores riffs de su descarga, amén de mostrar aun Kike muy seguro en voces, conociendo sus límites pero también sus fortalezas, Endara viene a dejar las cosas claras cuando se acerca al micro y exclama “me cago en Dios y en el puto fútbol”. La suya es una adición de gran envergadura para la banda. Muy activo sobre las tablas, carismático y atento siempre a la hora de ejercer como escudero de Kike en tareas vocales.
Ciclón tampoco quisieron ser menos que sus compañeros de cartel, a los que aprovecharon para mandar sentidos saludos. “Hay que ser un desertor del reino de la ignorancia”, avisa Kike, cara a introducir (claro) “Desertor”. Aquí me agradó “Ciudad Perdida” y la forma en que ese acercamiento a postulados más hard oxigenó el set de los madrileños. Pero tras el recuerdo a mánager, técnicos, gente del merchan etcétera, turno de volver a la senda del añejo heavy metal con “Kamikaze”, de aquél “Fuera De Control” de 2015.
“Creemos en el heavy metal y queremos hacerlo una vez más” nos devolvía a su álbum del pasado octubre. La banda estaba en una gran versión. Muy agradecida del calor recibido por parte de quienes preferimos anteponer la música en vivo al fútbol de masas. Pero la tiranía de los horarios impone siempre su ley.
Y es que echando un vistazo al setlist del show fueron varios los cortes que dejaron en el tintero. De la que ni quisieron ni pudieron olvidarse fue de esa “Magia” que da nombre a su último álbum. Tampoco de “Caballeros Del Rock”, presente ya en su demo “Ciclón” de 2008. Lluvia de confeti al cierre y en el subconsciente la sensación de haber visto a una banda que realmente disfruta con lo que hace. Que acierta a la hora de contagiar su buen rollo. Y que tiene un cancionero que encapsula, con sumo cuidado, lo mejor de nuestro querido heavy metal. Baste echar un vistazo al artwork de su tercer álbum.
Por nuestra parte nada más que agradecer a la organización del evento todas las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica, mandar saludos a la gente de Tatami, Ciclón y Ravenblood y también a los habituales de siempre que nunca fallan. Salvo causa de fuerza mayor pasamos lista en la próxima edición del Perversiones.