Crónica: Michale Graves + House Of Dawn (Oviedo 8/10/2024)

Parada asturiana del tour que ha traído a la península a Michale Graves y en la que rinde tributo a la que fuera su banda, las luminarias del horror punk Misfits. Acompañado para la ocasión por la buena gente de House Of Dawn, no fueron muchos los tickets que quedaron por vender en taquilla pese a tratarse de un martes, lo que viene a hablar muy bien del cariño que aún despierta el legado de la banda americana.

En descargo de House Of Dawn cabe decir que no fue mucho el tiempo del que dispusieron, alrededor de treinta minutos, amén de que el propio estilo de la banda, esa amalgama de rock alternativo con trazas sureñas. O ese metal sureño con reminiscencias grunge, no casaba en gran medida con el cabeza de cartel. En cualquier caso una atractiva amalgama que le sirve a los murcianos para trazar temas interesantes, me gustó ese “Learn The Lesson” de su primer álbum, y en el que la gente fue conectando a cuentagotas.

El interesante juego entre registros de su frontman Jacob Cámara le sienta como un guante a la propuesta de la banda. Un Cámara que no quiso dejar de comentar las ocho fechas que habían llevado a cabo con Graves, mandar los debidos agradecimientos a público y promotores y dejarnos un “Grow” que le sirvió al batería de la banda para dar toda una lección de intensidad y pegada. Nos agradaron y esperamos verles pronto de nuevo por estas latitudes.

El de Michale Graves iba a ser un set arrebatado por la nostalgia y el cariño. Misfits, banda de culto donde las haya, pioneros del horror punk con permiso de The Cramps, es un nombre de gran peso en nuestro imaginario colectivo. De ahí que, pese a no ser del todo nuestro negociado, la ocasión de pasar un martes disfrutando de música en directo venció finalmente al último de los pecados capitales.

El propio Cámara, ahora al bajo, junto con el guitarrista de su propia banda, acompaña en escena a Graves. Éste, enfundado en gorro, guantes, rodilleras de hockey, llamativo chaleco y su particular e inconfundible corpse paint, haría las delicias de la audiencia. El inicio, descosido por parte de la banda pero con un Graves inamovible, casi hierático, provoca ya los primeros pogos en la Gong. Que el sonido fuera algo enmarañado durante los primeros temas pareció no importar. Que el de Dumont (Nueva Jersey, Estados Unidos) apenas abandonase su monolítica posición sobre el escenario, tampoco. La audiencia desfogó y disfrutó como si en el empeño les fuera la vida.

Graves aprovechó para frenar el buen ritmo del show y coger algo de aire mientras nos contaba la intrahistoria de “Dig Up Her Bones”, que aseguró haber compuesto cuando tenía quince años. Con el sonido mejorando a tímidos pasos, huelga decir que sería una de las mejor celebradas de esta parte del set. En “Last Caress”, que algunos conocimos gracias a unos tales Metallica, vimos al vástago de cierto caprino haciendo crowd surfing. No faltó “Mommy, Can I Go Out And Kill Tonight?” y al final las ganas de pasarlo bien se impusieron al estático desempeño de un Graves que aún así sudó hasta casi derretirse sobre el escenario.

Mientras que “Lost In Space” puede pasar algo inadvertida, es “Dust To Dust” la que pone a la sala en coro. Apuraba Graves su último hálito de voz ya a estas alturas. El de New Jersey, al parecer aquejado de un catarro desde hace días, peleó desde su mencionado hieratismo para sacar adelante un set con la nostalgia como principal argumento. En lo personal y sin que se me enfade nadie, he de decir que la parte final del show se me hace un poco cuesta arriba. Es una simple cuestión de hábitos y costumbres. Lo cierto es que Graves, mientras que su guitarrista se afanaba para reemplazar una cuerda rota de su Telecaster, aprovechó para tener un momento de cercanía, casi de intimidad, con el público asturiano. Incluso para hacerse una foto con un fan enmascarado o felicitar el 22 cumpleaños al bueno de Pelayo López.

Todo volvió a los cauces normales con “Die Monster Die” y un Graves esforzado y voluntarioso. “Descending Angel” sería a la postre una de las más celebradas y coreadas de la jornada. El speech que precedió a los bises, sin embargo, dejó cierto sabor a despedida, con el vocalista dejando caer que podría ser aquella su última gira por el viejo continente. Por temas de salud pero quizá también por su de sobras conocido posicionamiento político. “Helena”, si mis notas no me engañan, cerraría un set en el que la nostalgia terminaría triunfando por encima de cualquier otra circunstancia.

Por nuestra parte nada más que agradecer a la gente de Luarca Metal Days por las facilidades, mandar un saludo a los habituales de siempre, no fallan ni en martes y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Foto: José Ángel Muñiz

Crónica: Mojo Thunder (Avilés 4/10/2024)

Qué mejor que una buena ración de rock sureño para volver a asomar por la Factoría. Venían por segunda vez los chicos de Mojo Thunder y Heavy Metal Brigade no quiso perderse a la banda radicada en Kentucky. Cartel de todo vendido en la puerta y sensaciones inmejorables. Se presumía noche para el recuerdo.

Pero Mojo Thunder proponen un arranque de set algo atemperado. Chicos listos los estadounidenses, que fraguaron un show que, aún con altibajos, desde luego iría de menos a más. De primeras el sonido era algo embarullado. No al punto de dar al traste con sus evoluciones pero sí capaz de empañar sus primero compases. No es hasta que Sullivan y Willoughby empiezan a doblar solos que el sonido se equilibra y podemos al fin disfrutar de una gran versión de los americanos.

Quiso no obstante el infortunio que Sullivan rompiera una cuerda de su preciosa SG. Percance que solucionó prácticamente de inmediato, aprovechando para cambiar a Les Paul y dejar uno de los mejores solos de esta parte inicial del set. Mostró además una gran voz, que aguantaría toda la noche sin mayores problemas, aún cuando el esfuerzo que realiza a lo largo del mismo no es precisamente pequeño. Lo afronta además con la mayor de las sonrisas, uno de esos frontman que enganchan por ese talante tan risueño.

Para “Coming Back To You” ya estamos viendo una gran versión de los estadounidenses. Bien engrasados y muy precisos pero sin perder nunca ese feeling tan inconfundible de las bandas de rock sureño. Sin embargo a ratos surge una cara más blues, más pesada incluso, lo que confiere un marcado carácter heterogéneo a su directo. “Gettin’ On A Binge”, con el bajista Andrew Brockman sumando en coros, destapa sin embargo la cara más juguetona y rockera de Mojo Thunder. Uno de los temas mejor recibidos a estas alturas de la descarga y un testimonio claro de la propia versatilidad del cuarteto.

Caroline” nos embriaga de melancolía. En especial cuando la banda destensa en su parte más tranquila y, cual maestro de ceremonias, emerge un gran Bryson Willoughby. La banda abrazando el legado de Gov’t Mule y trasladándolo al siempre distinguido público de la Factoría. De la eficacia y el buen hacer del guitarrista da fe la gran sonrisa que mostraba Sullivan durante el fino desempeño de su compañero. Piel de gallina, francamente. Cargan con la etiqueta de sureño alternativo pero me dio la sensación de que, en su traslación al directo, la primera de estas dos facetas le come casi todo el terreno a la segunda. En cualquier caso una banda que disfruta de lo lindo con lo que hace y se nota.

En “Let It FallMojo Thunder pasarían momentáneamente a quinteto con la adición de una voz invitada. Era su primer sold out como banda, comentaría muy agradecido Sullivan. Visto lo visto, dudamos que vaya a ser el último. El público, además de agotando las entradas, respondió cantando con ellos esa “Holy Ghost” del estupendo “The Infinite Hope” y de nuevo se nos erizaría la piel con la pequeña jam que anticipa “Step By Step”, con un agigantado Zac Shoopman tras baterías. Un corte con un gancho que ríete tú de Mike Tyson. “Greetings From Western Art”, con Mojo Thunder abrazando orgullosos el legado de los mejores Lynyrd Skynyrd, daría la verdadera medida de Willoughby como guitarrista. Su Telecaster humeaba por momentos. El despliegue fue tal aquí que toda la Factoría vitoreó a la banda.

Que no tuvo más remedio que salir y entregar un bis verdaderamente flamígero con “Queen Of The Night (Papa Was A Rolling Stone)”. Total comunión con el público y ambos guitarristas disfrutando de lo lindo. Un final de altura y para el recuerdo, que dejó cierta sensación de que, si se dan ciertos condicionantes, lo tienen todo para subir un par de escalones. Feeling, carisma, buenos temas y un gran directo. Estupendos.

Por nuestra parte nada más que agradecer una vez más a la buena gente de Factoría Sound el trato recibido, a la compañía habitual por no fallar nunca en el recinto avilesino y a ti que estás leyendo esto. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Secta arrasa a su paso con el Panzer (Avilés 27/9/2024)

El viernes 27 de septiembre era una fecha marcada en rojo en mi calendario por varios motivos. Por un lado, Secta se acercaba de nuevo a la Factoría Cultural de Avilés en lo que sería la puesta de largo de su último trabajo, “Panzer”, reseña aquí, que si bien ya habían realizado una premier hace unos meses en el Palacio de Santa Cecilia (crónica), representaban en esta ocasión anunciando que tocarían todos sus temas, además de gran parte de su primer trabajo, el fantástico “Nada Nos Va A Parar” y prometían alguna sorpresa. Motivos no faltaban para asistir a la cita.

Por otra parte, tenía el honor de asistir como representante de esta web, aprovecho estas líneas para agradecer a José Ángel Muñiz la confianza depositada, que si bien suponía una mayor responsabilidad a la hora de captar lo que estaba por llegar, también me llenaba de ilusión, y más tratándose de Secta, a los que sigo desde aquella ya lejana semifinal del FestiAmas celebrada en Luarca allá por 2021, donde salieron victoriosos.

La Factoría Cultural estuvo a la altura, como siempre, del acontecimiento que se celebraba. El apartado técnico se cumplió a la perfección, con un sonido magistral de principio a fin y unos juegos de luces que, aunque suponen todo un reto para los fotógrafos, dotaron junto al humo de un ambiente extraordinario a cada tema. Alabanzas también para ese escenario, con el logo de la banda proyectado sobre el fondo, donde los músicos campan a sus anchas con comodidad.

Juan Pablo Cotera, guitarra rítmica, a la izquierda del escenario proclama “Somos Secta y hacemos rock and roll” y los primeros acordes de la picante “El Herrero” comienzan a sonar. Pelayo Vázquez al bajo y Ger Gilsanz con su Gibson SG situados a la derecha junto a Pablo Pravia marcando los ritmos desde el fondo dan paso tras el riff inicial a la entrada de Michael Arthur Long, que no deja de moverse ni un momento.

Siguen con la adictiva “C’mon” y tras ella Michael se interesa por cuántos de los presentes les estaban viendo por primera vez y al ver que había menores en la sala (una de ellas la pequeña hija de Juan Pablo como él mismo le hizo saber) aseguró que controlaría su vocabulario… No lo cumplió, tarea imposible. ¡Quién se podía controlar ante la fiesta que empezábamos a vivir!

Visita a su primer disco con la dupla “La Sueca” y “Harto De Ti” con Michael haciendo su primera excursión a la torre de PA y, tras amagar en un principio, dar un auténtico salto mortal. !Madre mía, cualquier día se mata!. Vaya entrega, pura actitud.

Regresan al disco que presentaban con la vacilona “Caliente”, en este momento lo que se vivía entre el público era una autentica locura. Tras ello un pequeño respiro para los presentes, que no para la banda, ni mucho menos para Michael, bromeando sobre si queríamos verle caer en uno de sus saltos, con la más ácida de sus composiciones “El Sueño Americano” enlazada con “Todo o Nada” en la que el grito inicial de Michael pone los pelos de punta. A mi parecer la voz en directo suena más rasgada que en el disco lo que aporta una mayor crudeza a los temas y, junto a los coros de Juan Pablo, Pablo y Pelayo, les sienta de maravilla.

Turno el que fuera single de su primer disco “Dame Tu Miel” con Gilsanz desatado y un Michael al que el cable de su micro se le quedaba corto, provocando la caída de unos vasos. “Esto no pasaría si usase un inalámbrico” exclamó.

Siguen las rocanroleras “Fuera De Control” y “La Oveja Negra”, se veían a unos músicos disfrutando, sin parar de moverse, contagiando su energía al respetable que parecía enloquecer con cada acorde. Michael aprovechó el momento de euforia para hacer un guiño al epitafio de “Sea Of Madness”, tema de su otra banda, Drunken Buddha, afirmando “estáis todos locos”.

Pasan a su tema más diferente en cuanto a ritmo se refiere “La Casa Del Blues”, que Ger finaliza, al igual que en el disco, con un solo de puro blues enlazando con el medio tiempo bluesy de “No Quiero Llorar”, que encaja a la perfección con la precedente. Aumentan de nuevo las revoluciones con “Plan B”, en la que Michael hizo otra visita a la torre de PA con salto incluido. Alguien del público comenzó a cantar “Casi Me Mato” de Barón Rojo, a lo que Michael replicó: “¿queréis una de Obús? ¡Pues va a ser Panzer!”. Un guiño a esas míticas bandas, muy bien traído, que sirvió para presentar el tema que da título al disco que allí nos convocaba, sonando en directo mucho más arrollador.

Terminan el repaso a “Panzer” con el que fuera su primer single “Dulce Dinamita” tema de potente riff y pegadizo estribillo, que buena parte del público coreó a todo pulmón de principio a fin. Continuó la fiesta con Michael tirado por el suelo en la electrizante “Electroshock” y una audiencia totalmente desatada.

Tras esto, realizaron una invitación a quienes aún no tuvieran sus discos a pasar por el puesto de merch y bromearon sobre el disco al que pertenecía la siguiente canción, compuesta por Juan Pablo y Pelayo hace unos cuantos años, pero no editada en disco todavía, la divertida “Vaya Güevos”, con la sorpresa de una especial dedicatoria a un servidor.

Llegaron al final del show con “Nada Nos Va A Parar”, y vaya si lo cumplieron. Michael se subió hasta el lugar más alto que la Factoría y el cable de su micro le permitieron (miedo me dio que se le ocurriera saltar desde allí), y después se dio un baño de “multitudes” interpretando parte del tema entre el público para acabar en lo alto de la escalera que llevaba a la zona de proyección, interactuado, al más puro estilo de Freddy Mercury. Primero con el público y repitiendo el juego de espejos con la guitarra de Ger que se adelantaba continuamente al borde del escenario contestando en diálogo cómplice a Michael. Juan Pablo y Pelayo se acercaban el uno al otro corriendo de nuevo a su posición para los coros y la batería de Pablo acababa por los suelos. ¡Menudo fin de fiesta!

Dejaron claro que este “Panzer” arrollador está perfectamente engrasado y que saben ofrecer una gran velada de rock & roll sin aditamentos. Con su actitud y buen hacer son capaces de conseguir que tanto viejos conocidos como neófitos nos uniéramos sin dudar a la “Secta”.

Muchas gracias al grupo por la invitación a esta fiesta, por las facilidades, amabilidad y cercanía mostrada y un saludo a todos los amigos que allí nos reunimos. Espero que podamos disfrutar de muchas más noches así. Larga vida a Secta.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Agenda: Acid Blizzard + Bouquet en Avilés

Continúa la presentación en vivo de su nuevo material para los combos stoner Acid Blizzard y los gijoneses Bouquet, que unen fuerzas el próximo viernes 27 de septiembre en las instalaciones del Xagó Surf Co.

Acid Blizzard editaba su ópera prima «Sleepless» el pasado mes de mayo (reseña), tres cortes grabados en el gijonés Kathedrale Estudio con producción de Alex Gato y Gonza Whiplash y mezcla y máster de Martín Van Keulen.

Por su parte Bouquet arrancaban a finales del pasado año con la publicación de los singles que formarán su debut discográfico. Un total de 5 han visto la luz hasta el momento.

Con acceso gratuito hasta completar aforo, las actuaciones darán comienzo a partir de las 22:30 horas.

Agenda: Saratoga de nuevo en Asturias

La próxima gira estatal de Saratoga denominada «El Clan De Los Lobos» tendrá parada en Asturias. La cita con los madrileños centrada en los discos «El Clan De La Lucha« y «Tierra De Lobos» editados en el 2004 y 2005 respectivamente tendrá lugar el sábado 18 de enero del próximo año en la ovetense Sala Tribeca Live.

14 Diciembre – Córdoba (M100) Entradas
11 Enero – Alcobendas (Zoser) Entradas
1 Febrero – Bilbao (Stage Live) Entradas
22 Febrero – Barcelona (Salamandra) Entradas
1 Marzo – Granada (Sala El Tren) Entradas
8 Marzo – Valencia (Rock City) Entradas
15 Marzo – Zaragoza (C. M. Las Armas) Entradas
22 Marzo – Valladolid (Porta Caeli) Entradas
10 Mayo – Murcia (Garaje Beat Club) Entradas
24 Mayo – Santiago De Compostela (Capitol) Entradas

Un tour que la banda alternará con la grabación de su próximo disco de estudio compuesto íntegramente por canciones inéditas y que verá la luz en el 2025. Entradas para Oviedo disponibles a través de Wegow:
https://www.wegow.com/es/conciertos/saratoga-tour-el-clan-de-los-lobos-en-oviedo

Premium VIP: 90€
VIP: 40€
Taquilla: 27€
Anticipada: 22€

Puntos Físicos:
Cervecería Lúpulo Feroz (Oviedo)
Librería Paradiso (Gijón)
Cervecería Cabanón (Avilés)

Crónica: SonicBlast Fest (Sábado 10/8/2024)

Abrazando el último día de festival como quien llega a la cama después de un largo día, el sábado ya se me hizo un poco cuesta arriba, quizás porque a nivel de bandas era la jornada que menos interés me despertaba. Aún así, sorpresa grata la que me llevé con Gaye Su Akyol, cantante turca algo difícil de describir si aunamos su música, su puesta en escena y que eran las 16:30 horas con un sol de castigo. Partiendo de una base psicodélica y ataviando a su banda como acostumbra (en esta ocasión unas gafas al más puro estilo Daft Punk pero sin casco), Gaye Su Akyol se hizo con el escenario tiñéndolo de vanguardia y música tradicional turca. Entre Björk y Nick Cave se mueve esta polifacética artista que logró despertarnos de la siesta para no perdernos ni un momento de su show.

Acto seguido, The Obsessed tomó posesión de las tablas para dar una lección de cómo llevar más de 40 años de carrera y no sonar como Metallica. Venían de sacar “Gilded Sorrow” en febrero después de siete años de espera. El disco dejó muy buenas sensaciones y todo lo que esperábamos era que lo llevasen a cabo en escena. Es indudable que solamente la presencia de Wino ya llena un escenario. El histórico líder de St. Vitus y Spirit Caravan camina por el fango del stoner como si hubiera nacido para ello. Riffs a una cuerda como en “Stoned Back To The Bomb Age” que ponen la pesadez por encima de cualquier cosa. Un concierto muy pero que muy digno de los de Maryland demostrando que el doom vino para quedarse…

Viajamos a Palm Desert para encontrarnos con otro de los míticos de la escena stoner. Brant Bjork volvió al SonicBlast bajo otro nombre este año. Brant Bjork Trio como eufemismo de haber sido una estrella, ya con una edad y no querer dejar de girar. Acompañado de Ryan Gut (también integrante de Stöner) y Mario Lalli al bajo, dio un concierto alejándose de la solera que suele acompañarle y proponiendo cosas algo más novedosas. Llevo varios días escuchando el adelanto de lo que será su nuevo disco y la verdad que me convence mucho. El concierto tuvo destellos de riffs más técnicos en la onda QOTSA que me llamaron bastante la atención. Un acierto haberse juntado con Ryan a la batería, que siempre me sorprende y otro acierto venir con Mario Lalli, que parece tener un historial muchísimo más limpio que Oliveri.

En la previa del anochecer tocaba ver a Night Beats, banda de Seattle con un gusto finísimo por el garage, el psych rock y el soul. Y es complejo imaginarse todo esto junto, pero entre baile y baile, el crunch de la guitarra dejaba aparecer una voz al más puro estilo Leon Bridges que se convirtió en la delicia de mi tarde. Sorpresón el que me llevé con el directo de esta banda que empezó bien y terminó mucho mejor.

Llegamos a uno de los mejores momentos del festival. Era lo esperado, sabíamos que nos enfrentábamos a una pelea con nuestra mente para pedirle que no abandonase nuestro cuerpo durante la hora y poco que iba a tocar SLIFT. Fue la primera vez que escuchamos hablar francés entre el público. Recuerdos de Vietnam que pensamos que no íbamos a vivir en la tranquila villa de Âncora. Detrás de los numerosos gritos y faltas de decoro mientras va a tocar la banda a la que has ido a ver a tercera fila, por lo menos, empezaron a sonar las primeras notas de un huracán. Los hermanos Fossat volvieron a dejarse la piel en el escenario del SonicBlast soportados por las excelsas baterías de Canek Flores y las maravillosas proyecciones que les acompañan siempre, detalle alto importante para disfrutar de la full experience que nos propone el trío francés. Tras lanzar “ILION”, tenía muchísimas ganas de volver a verlos desplegar todo su desbordante talento y sentir en el pecho las cabalgadas entre síncopas y redobles. Un trabajo apabullante tanto en estudio como en directo que se coronó como la mejor actuación del sábado de lejos. Una psicodelia difícil de esquivar, embriagadora y adictiva que deja cosquilleos y temblores por todo el cuerpo una vez se instaura el silencio y se apagan los estrobos.

Tras SLIFT, y sin abandonar el Main 1, tenía que montar HIGH ON FIRE, que ya nos despertó por la mañana con una prueba de sonido que se tuvo que escuchar en Vigo por lo menos. Esta señal de que iba a ser el concierto con mayor carga de decibelios de la edición no fue ni de cerca comparable a lo que finalmente nos encontramos. Por todo el mundo es sabido lo que le gusta a Matt Pike el volumen y fuimos testigos de tal abrasión a nuestros tímpanos incluso alejándonos de las primeras líneas de escenario. Esto fue uno de los problemas por los que la actuación no fue disfrutable. Y habrá mucho fandom que hable del “concierto de su vida”, de “experiencia para valientes”, “apisonadora sónica” y muchas otras épicas descripciones de lo que para mí fue el mayor despropósito de la edición. Partimos de la base de que contábamos con Jeff Matz, uno de los mejores bajistas del panorama, capaz de llegar a la excelencia en directo con Mutoid Man, también un trío, pero mucho más equilibrado. Contamos además con Coady Willis, un batería excelente que le dio a HOF un punto más de nivel y de garra, placement y de imagen renovadora que tanto necesitaba la banda. No puede ser que la mesa de sonido se acuerde del bajo en “Cometh The Storm” que fue la quinta o la sexta canción. Hasta el momento solo había sonado la guitarra de Pike, altísima y muchísimo más fallona que de costumbre. La batería se quedaba escondida detrás de la bola de ruido que llenaba el recinto. Un concierto que pudo ser mucho mejor de lo que fue, se quedó eclipsado por un terrible control del sonido. Sabemos que la guitarra de Pike va a estar llena de rasgadas y armónicos que se van a colar, pero esperamos escuchar algo más que eso. Aún así, nos quedamos sin aire después de terminar ”Rumors Of War” y empezar con “Fury Whip” sin descanso. Un set bien escogido con una ejecución cuestionable por parte de Pike y un sonido de suspenso.

Menos mal que el mal sabor de boca nos duró poco gracias a Fugitive, banda que cuenta con el guitarra Blake Ibanez de Power Trip, y Lincoln Mullins de Creeping Death a la batería. Teníamos esos datos antes del concierto y habíamos escuchado el EP que sacaron allá por 2022. Lo vinimos quemando durante el viaje desde Galicia, de hecho, y era una de las bandas que más me apetecía ver en este SonicBlast. Siempre que vas a ver un concierto de thrash y el cantante sale con una camiseta de Motörhead sin mangas, sabes que es posible que salgas con secuelas. Un concierto sin concesiones, bien entrada la noche y con versión de Celtic Frost incluida. Pensábamos que el concierto no iba a dar para mucho teniendo en cuenta la discografía de la banda, pero sacaron canciones de no sé dónde para completar un slot bastante decente y pugnar por ser una de las mejores performance del sábado.

Terminamos nuestra noche con Wine Lips, casi sin energía para aguantar el concierto completo. Pero por suerte, la banda de Toronto supo animar a quienes aún permanecíamos casi a modo de holograma entre el público más nocturno. Un surf-punk rock muy desenfadado y rápido con regusto a California, fue la cura para nuestros males. La copa de vino que necesitábamos después de cuatro días a sidra y cerveza.

No sé si podemos pedirle mucho más a un festival de las características de SonicBlast. Gente maravillosa, respeto, buena onda y gran variedad de estilos que cada año parece ir en aumento. Quizás el recinto ya se esté quedando pequeño, los tres días deberían ser cuatro y el escenario tres carece de sentido visto lo visto año tras año. Quizás podría haber más opciones veganas o sin gluten en los food-trucks o mayor número de puestos para no perderte más de medio concierto si te entra el hambre, o alguna zona más de baños no tan alejada de los escenarios… Pero por el resto de cosas, sigue siendo uno de nuestros festivales favoritos, donde cada año apetece ir toque quien toque y sea cuando sea. Emplazado en un pueblo maravilloso, con un clima perfecto, zonas de relax, para hacer deporte y parajes para desconectar al máximo. Un festival que te acoge con los brazos abiertos, con el viento en la cara y el mar mojándote los pies. Gracias por todo, nos vemos el año que viene.

Texto: Hugo Calleja
Fotos: Jaime PhotoLive

Crónica: SonicBlast Fest (Jueves 8/8/2024)

Primer día oficial de festival y quizás del que más ganas tenía. Lo de High Reeper a las 15:05 fue un crimen, pero sabíamos que el jueves había que estar la jornada completa… La banda de Delaware abrió el jueves en el Stage 3 mereciendo mucho más. El cuarteto impregnó de sonido orange la sobremesa con algún adelanto de lo que será su próximo disco vía Heavy Psych Sounds. Así que prestad atención, merecen la pena.

Los encargados de inaugurar el Main 1 fueron Maruja, una banda de Manchester entre el jazz y el punk. Son como unos Black Country New Road macarras y con más pedales. A mí me gustaron mucho, pero entiendo que se te pueden atragantar por la hora que era, por el sol en la frente, los 7/8… La propuesta es interesante, de eso no cabe duda. Lo dieron todo y dejaron paso a Earth Tongue, banda encargada de pisar por primera vez el Main 2. Un dúo batería-guitarra neozelandés a quienes el sonido quizás les perjudicó un poco. El tema de los dúos es complicado en los directos, ya lo sabemos, pero si además la guitarra está bajita y la voz muy alta… Fue una pena porque por momentos esas armonías vocales me recordaban a King Gizzard pero con cuatro miembros menos.

Acto seguido, turno para Margarita Witch Cult, que me recordaron muchísimo a Kadavar pero con algún toque de thrash. No sé si es momento para abrir el melón de las guitarras flying V en 2024, pero bueno, ahí lo dejo, para reflexionar. Una actuación bastante sorprendente de la banda de Birmingham, pertenecientes también, como en el caso de High Reeper, a la ola Heavy Psych Sounds. Actualmente tan solo cuentan con un largo, pero apuntan maneras.

Los siguientes en subir al Main 2 fueron Enola Gay. La banda de Belfast creo que sufrió el mismo problema que Earth Tongue con la voz altísima, pero en este caso, con los efectos de delay y la ventolera que se levantó… fue muy difícil disfrutarlos, y eso que iba con muchas ganas. Si no los has escuchado, son una mezcla de IDLES y Transplants. Tienen el componente post-punk de riffs agudos con reverb a una cuerda, una voz con mucha personalidad y un batería muy divertido.

La cosa, en cambio, se empezó a poner seria a pocos minutos para las ocho de la tarde. Black Mountain pisaba el escenario para dar, sino el concierto, el mejor sonido de la noche y aún dudo si el mejor de todo el festival. Palabras mayores, sin duda, y una demostración de calidad y experiencia como pocas veces antes había visto. La banda canadiense con muy poco consiguió mucho. Pese a no dar las vibes de cabeza de cartel, me supo a mucho este concierto y terminaron de reventar al respetable con “Future Shade”, uno de los himnos del psych rock que aún continúa resonando en mi cabeza días después.

Sin dejar que parase la maquinaria, nos giramos para el Main 2 para ver a los Maquina, un trío de Porto que sabe montar una buena fiesta. Coincidimos en que hubiese molado verlos para cerrar el día pivotando con Tons, pero bueno, si hay que irse de rave a las 21:00, hacemos el esfuerzo. Es increíble cómo esta banda es capaz de sonar a una fiesta electrónica con tanto fuzz y delay. Capaces de animar cualquier cementerio, una apuesta asegurada que me gustaría ver de nuevo en otro SonicBlast.

Hablando de cementerios, turno para Graveyard, que venían de una larga gira y se les notó. A ver, dieron un buen concierto, no faltaron “It Ain’t Over Yet”, “Hisingen Blues”, “Cold Love” y “Ain’t Fit To Live Here” para cerrar, pero la energía no fue la misma con la que les vimos mes y pico atrás en el Hellfest ni de cerca. Muchas canciones prolongadas quizás para evitar engordar el setlist y algún que otro error de bulto. Aún así, sigue siendo un placer poder disfrutar de los suecos en directo pues son verdaderas maravillas sobre el escenario.

Del decoro de los de Gotemburgo a la irreverencia de los de Estocolmo. Turno para Viagra Boys en el escenario principal para poner el broche a la noche del jueves. El sexteto de punk rock que dividió la opinión del público asiduo al festival cuando se anunció su nombre, dio un concierto de los suyos, sucio e irrespetuoso, casi las continuas confusiones de Sebastian refiriéndose a la audiencia como Porto parecían sacadas del manual del punk. Al final se quedó en un meme y el concierto se fue enrareciendo con partes muy ruidosas entre canción y canción que se parecían más al final de un concierto de post-metal. No entendí muy bien esta faceta experimental con lo divertido que es ver a esta banda en directo. Los bailes pasaron a un segundo plano y tocó observar las peripecias sobre el escenario. No faltaron sus obligadas “Punk Rock Loser”, “Troglodyte” y “Sports”.

Ya con mucho cansancio encima vimos a Poison Ruïn apoyados intentando que nuestros cuerpos no pareciesen una ruina de verdad. Los de Philadelphia, venían sacando hacía una semana Confrere, su nuevo disco de la mano de Relapse. Con un sonido algo más ecléctico que por momentos huele un poco a Fucked Up, parecen sentar las bases de su nuevo sonido, algo menos crudo pero con la misma personalidad. En directo me sonaron algo más atropellados, quizás de nuevo por el elevado volumen de la voz que se me atragantó un poco durante todo el jueves.

A unas horas ya en las que no estábamos para nada, duramos un suspiro viendo a Tons, y qué pena no haberlos disfrutado un poco antes en un escenario algo mayor. Otra de las bandas de Heavy Psych Sounds, a la que conocí gracias a un split con Lento y volví a encontrarme con ellos en otro split con Bongzilla. La banda de doom nacida en Turín sonó tan cruda y potente como esperábamos.

Texto: Hugo Calleja
Fotos: Jaime PhotoLive